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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 mayo 2014 7 25 /05 /mayo /2014 22:04

Espacio Geográfico Natural, VoyagerQué es la Geografía; Introducción a la Teoría del Espacio Geográfico.  Preámbulo (49/)

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

http://espacio-geografico.over-blog.es/

 

6 mar 14.

 

 

Preámbulo.

 

Con el artículo acerca de la síntesis de la teoría unificada de la geografía, básicamente hemos terminado de dar nuestra respuesta a qué es la Geografía, a qué se refiere esta ciencia, acerca de qué trata este saber, el cual ha evolucionado de la ciencia clásica griega en la que quedan dados todos los fundamentos de la misma, así como su contradicción teórica esencial que le dio movimiento a lo largo de la historia justo hasta nuestro tiempo.

 

Por esa contradicción, la geografía ha tenido que moverse de un conocimiento descriptivo, exclusivamente acerca de las cualidades de lo concreto empíricamente dado a los sentidos, a un conocimiento en el que ya se observa una cierta cantidad de regularidades esenciales que expresan su verdadero objeto de estudio, si bien aún confuso y poco claro; donde esas regularidades constituyen, en principio, sus necesarias leyes objetivas empíricamente dadas; pero, a partir de las cuales, y sólo a partir de las cuales, será posible elevarse a un carácter abstracto más profundo, que supone registrar, cuantificar, medir y recurrir a los métodos matemáticos, para descubrir ahora las leyes teóricamente deducidas, en tanto escapan, de principio, a los órganos de la precepción sensible directa, acerca de la naturaleza de su objeto de estudio.

 

A la Geografía, pues, para consumarse como ciencia rigurosa, estrictamente dicha en todo su contenido y extensión, le queda por delante trabajar en esa dirección de la búsqueda de sus leyes teóricas esenciales acerca de la naturaleza de su objeto de estudio.  Mas, antes, ello supone disponer de una completa, coherente y lógicamente consistente teoría del mismo.

 

Su verdadero objeto de estudio: el espacio geográfico, ha sido puesto en claro en cuanto a su realidad y naturaleza en el curso de los últimos treinta años (1980-2010).  Se hace necesario ahora ya, pues, darle cuerpo de teoría, de modo que sirva como fundamento necesario y suficiente al desarrollo de la geografía en tanto ciencia rigurosa.

 

Si la geografía se refiere al dónde en la descripción (el grafos o trazo de la Tierra en el mapa) del lugar de la Tierra, la geografía se refiere, entonces, al estudio del espacio, en particular, del espacio que tiene como sistema de referencia a la Tierra, y de donde el adjetivo de “geográfico” (aunque luego susceptible de ser generalizado a todo otro astro posible).  Luego, si la geografía se refiere al estudio del espacio así determinado, la pregunta primera de toda otra pregunta posible a la cual el geógrafo tiene que responder, es: ¿Qué es el espacio así determinado, en este caso particular, por la Tierra?, ¿cuál es la realidad y naturaleza del mismo?  Todo lo demás en esta disciplina de conocimientos , sin un respuesta a ello, resulta una fruslería.

 

La respuesta, por supuesto, necesariamente, está siendo diversa; se hace obligada esa creatividad de pensamiento para avanzar con firmeza en la dirección correcta.  La condición que nos impone el pensamiento científico, es que esa creatividad se desprenda de la realidad objetiva (de antemano ha de descartarse la creatividad literaria de un pensamiento subjetivista fantástico hasta lo metafísico), y será tanto más certera aquella teoría, cuanto más ésta refleje o descubra las verdaderas propiedades y condiciones que rigen en la naturaleza objetiva del espacio.

 

Entre todas las respuestas posibles que el pensamiento geográfico objetivo puede dar creativamente con los fundamentos de la ciencia, nosotros aquí presentamos la Introducción a nuestro planteamiento acerca de la teoría del espacio geográfico.

 

Desde que este hecho fue firmemente sustentado a principios de la década de los ochenta del siglo XX, ciertamente muy poco es lo que en treinta años se había avanzado en ella.  Más aún, dos desviaciones se suscitaron bajo el pensamiento idealista en geografía: 1) al tomarse nuestras ideas por plagio, se suprimió en ella toda dialéctica en las categorías, y 2) luego, bajo la influencia de la ideología de la “posmodernidad”, se suprimió la elaboración teórica como reflejo objetivo de la realidad objetiva, supliéndola por un subjetivismo extremo absolutamente infértil.

 

Al retomar nosotros el tema, comenzamos una elaboración teórica por una analogía que insospechadamente nos condujo a los fundamentos científicos (objetivos, causales, lógicos, verificables en los hechos, y predictivos), de la teoría del espacio geográfico.

 

En el proceso nos hicimos del texto de G.N. Katterfeld, La Faz de la Tierra y su Origen, 1962, cuyos elementos confusamente conocimos desde 1976 expuestos por A.M. Riábchikov en su Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica; y resultó que la teoría de Katterfeld conciliaba perfectamente con la analogía y su desarrollo teórico con que veníamos trabajando, a tal punto que todo ello es hoy (2014), un fundamento sólido y consistente de la teoría del espacio geográfico, dialéctica y objetivamente dada.

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25 mayo 2014 7 25 /05 /mayo /2014 22:03

Denuncia 025; Por si a Alguien le Quedaban Dudas

 

Relacion-Causal-a-Mayo-2014.jpg

["Clik" en imagen para amplificar]

 

A más de un año de una detención nazi-fascista por una de las “Secciones de Asalto” (“SA”) del Gobierno del D.F; a la Recomendación de la CDHDF emitida a mediados de abril, a más de un año de criminalización de la parte inocente y la más plena y absoluta impunidad de los delincuentes: 1) la “Procuraduría de Justicia” (PGJDF) a cargo de Rodolfo Ríos Garza, lo que ha hecho, es absolutamente nada; 2) la Secretaría de “Seguridad Pública” (SSP), la “SS” que comanda las “Secciones de Asalto” nazi, a cargo de Jesús Rodríguez Almeida, que según había sancionado a los delincuentes con uniforme, en realidad, lo que había hecho, es absolutamente nada; 3) la “SS” (no más que farsantes), para responder a la Recomendación de la CDHDF, llamó nuevamente a declarar a los testigos, pero con un comando de las “SA” que permanentemente estuvo intimidando al testigo principal (de lo cual en su momento tuvo conocimiento la CDHDF), el cual, por supuesto, ya no se presentó; 4) a la demanda al Estado para la reparación del daño, un Juez, en el más cínico atraco de una pandilla de rufianes, determinó la improcedencia de la indemnización, y por lo tanto de la recuperación de los exorbitantes gastos económicos y otros daños.

 

¿Queda alguna duda de que es represión política nazi-fascista del Gobierno del D.F?  O la estúpida respuesta es que esto no es una excepción de represión política, sino algo que ocurre normalmente, la manera en que siempre actúan así tales “autoridades”.

 

Así, si es represión política, por supuesto, malo; pero si es la manera de ser de siempre del Gobierno del D.F, lo común, lo “normal”, entonces, peor; y ya la culpa no es de estos nazis infiltrados en el Gobierno del D.F, sino de quienes hacemos absolutamente nada para derrocarlos y echarlos del poder.

 

¡Nadie se extrañe entonces de lo que hagamos, y de lo que hablo es de matar y morir no habiendo aquí atisbo alguno de justicia, haciéndolo por la verdad, el honor y la dignidad social; toda esta situación oscurantista nos obliga moralmente y legitima plena y absolutamente nuestro dicho y nuestros actos!

 

 

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18 mayo 2014 7 18 /05 /mayo /2014 22:05

Editorial

 Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov

El Espacio Geográfico y sus Determinantes.  Hay un conjunto de determinantes exógenas: el Sol y el campo de gravedad el Sol, su radiación y el “viento solar”; la Luna y el campo de gravedad de la Luna, y su movimiento de traslación.  Como, a su vez, hay un conjunto de determinantes endógenas: la masa terrestre y su campo de gravedad; el campo magnético; y las densidades de los estados de espacio particulares; todo ello en una simetría y asimetría de ejes, planos y ángulos.  Esos son los fundamentos causales de la teoría del espacio geográfico.

 

*

 

La ciencia, el conocimiento verdadero riguroso, es un proceloso océano de teorías; cada ciencia particular es un borrascoso mar en el que se debate el conocimiento verdadero acerca de cada faceta de la realidad objetiva; y como sabe todo navegante, los momentos de remanso sólo anuncian las nuevas tumultuosas aguas, no obstante, no siempre a la vista de cualquiera, y en donde el inexperto, sin arriar las velas, será sorprendido por la marejada.

 

Mas en ese Oceanus Procellarum del debate del pensamiento, la Geografía ha sido apacible bahía escondida de tenues brisas.  En ella, las seculares palmeras embriagadas de resplandeciente Sol, siguen dando, una y otra vez, siglo tras siglo, los mismos racimos de cocos que en la nada se sepultan poco a poco entre los dorados médanos…, hasta el momento en que Posidón ha encajado aquí su poderoso regalo de Hefesto: su Tridente, desencadenando la poderosa ola incontenible de la historia: la necesidad del inevitable momento del debate, por lo menos, entre dos teorías (pero ya no empíricas y cualitativas, sino científicamente fundadas y demostradas).

 

Qué es el espacio, y eso, lo que desde luego objetivamente se entienda por ello, cómo está determinado, en particular, por la Tierra en tanto “espacio terrestre”; y cómo determinado en su generalización universal como “espacio geográfico”.  Qué es el espacio geográfico, cuáles son sus propiedades cualitativas esenciales, que determina su conocimiento en las cantidades y la métrica de su forma; a través de qué efectos ha de conocerse sus causas.  Cómo se establece la axiomatización que lo deduce lógicamente de sus postulados, principios, axiomas y teoremas, y cuáles son éstos, para erigirse en una teoría científicamente fundada sobre cuya base se indaguen las leyes objetivas que rigen su dominio.

 

Posidón ha encajado su Tridente en lo más alto del Macizo de Eta (la Geografía) dividiéndolo en dos y entre cuyas dos partes (dos posibles teorías, ahora, acerca del espacio geográfico) ha hecho fluir las aguas (el conocimiento científico geográfico) del río Penetes, de las que Heracles (el poderoso geógrafo dotado de ciencia) se valdrá para limpiar los establos (erradicar todo oscurantismo e ignorancia).

 

*

003 Mapa de Anaximandro con Ejes de SimetríaFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; Síntesis de la Teoría Unificada de la Geografía. (48/)

 

 

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18 mayo 2014 7 18 /05 /mayo /2014 22:04

Asimetría Polar, KatterfeldQué es la Geografía; Síntesis de la Teoría Unificada de la Geografía.  (48/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 ene 14.

 

Lo primero que tenemos que decir en este artículo, es que nunca creímos que nos tocaría a nosotros mismos elaborarlo.  Desde los años ochenta entendimos que era una especie de “fin último”, en la medida justo de lo que es: la teoría unificada de la Geografía; algo que sólo vimos en manos de manos muy lejanas de futuras generaciones de geógrafos, tanto más, en la medida de nuestra ignorancia de todo lo que implicaba.

 

A mediados de los noventa, “oficial” y furtivamente[*] se reconoció que la geografía es la ciencia del espacio; pero en los siguientes quince años, una nula formación del geógrafo en la ciencia y el método de la ciencia, propició que no hubiera ningún desarrollo mayor (y por supuesto, tampoco de los simples copista plagiarios que por quince años tanto presumieron de genialidad); la posibilidad de descifrar y entender todo cuanto hemos venido explicando en esta serie, estuvo ahí por todo ese tiempo.

 

Pudimos volver al escenario, y cuando lo hicimos, fue ya con mayores conocimientos y maduras ideas.  En tres años (2009-2012), recuperamos esos tres lustros extraviados: a) publicamos a placer todos nuestros trabajos dando a conocer con ello los antecedentes de nuestras ideas; b) nos actualizamos y sometimos a crítica las nuevas “geo-ocurrencias”, y c) retomamos tesis esenciales de reflexión de la geografía teórica, y entonces comenzamos a producir lo nuevo, y de pronto, aquello que veíamos lejano e incluso ajeno a nuestras posibilidades, comenzó a aparecer en nuestras manos, e impensadamente se empezó a configurar todo lo relativo y necesario para armar el cuadro del “fin último”: aportar nuestra teoría acerca de la unidad e identidad de la geografía como ciencia.

 

Ahora (213-2014), es tal la información y teorización, que tal teoría unificada de la geografía no se explicaría con suficiencia en un ensayo.  En nuestra mente está el ejemplo de aquellos manuales de materialismo dialéctico con los que nos formamos, comprendiendo la unidad e integridad del marxismo.  Hoy, fácilmente podríamos resolver en una obra semejante esto que de tiempo atrás denominamos como “teoría unificada de la geografía”.

 

De momento, para los fines de esta serie de artículos que dan respuesta general a qué es la Geografía, expondremos tan sólo la síntesis de dicha idea acerca de la teoría unificada, como un comentario brevemente argumentado.

 

La “teoría unificada” se denomina así, porque parte del supuesto de algo que se entiende fragmentadamente, en tanto sus partes o elementos, responden a leyes de distinto orden, y que en ello no sólo pierde integridad, sino, esencialmente, identidad, conocimiento de sí, de su lógica, propiciando su nulo desarrollo.

 

Por más de veinte siglos a la geografía se le planteó, unas veces con mayor intensidad que otras, la necesidad de resolver una teoría de su unidad e integridad como ciencia.  Del siglo XIX al XX fue uno de esos momentos, y de hecho el momento histórico de una gran necesidad de entender su unidad e identidad; y el siglo XX, fue “El siglo del Gran Debate”.  De la solución que hemos dado aquí a ese debate, tocándonos ser uno de sus protagonistas, nos es posible ahora explicar ese esquema de la geografía única como ciencia.

 

El principio unificador de la Geografía es la abstracción y generalización de las categorías de los fenómenos y el espacio.  Sin tal abstracción, la geografía permanecería empíricamente en el pretendido estudio de os fenómenos concretos; y sin esa generalización la geografía permanecería fragmentada en múltiples “geografías”, persiguiendo objetos de estudio disímbolos con métodos de estudio heterogéneos, sin que haya nada que permita pasar de manera continua y uniforme de unos aspectos a otros; de unos fenómenos a otros entre sí, como de éstos a unos objetos u métodos de estudio comunes, tal cual ocurre en los distintos campos de las más diversas ciencias.

 

Tal principio unificador se expresa entonces como: <<el estudio del espacio por las propiedades y leyes de los estados de espacio>> [e = f(ee)], lo cual da lugar al estudio del espacio por sí y para sí.  Es en la categoría de “estados de espacio”, los fenómenos despojados de sus propiedades particulares, que nos sólo todo fenómenos se resuelve de manera semejante, desapareciendo sus diferencias particulares, sino que ello se hace de acuerdo  con la conceptualización de un objeto y método de estudio en común: el espacio, y los métodos y técnicas del estudio del espacio, desde la geometría proyectiva, descriptiva, euclidiana analítica, esférica, topológica y diferencial.

 

Así, en el estudio de los estados de espacio, nada se puede saber acerca de los fenómenos, que no sea exclusivamente sus propiedades espaciales: su dimensionalidad, si distancia, superficie, volumen, movimiento, forma, transformación, comportamiento diferencial, morfometría, etc; pero geográficamente, nada más interesará que el conocimiento de esas propiedades y leyes espaciales (lo demás será ciencias del pensamiento, de la naturaleza o de la sociedad).  Al antiguo geógrafo fenomenista esto podrá parecerle simple, pero, primero, no entiende de ciencia, y segundo, si se consulta a los especialistas de las demás ciencias, se verá que esto es lo que están esperando del geógrafo para el desarrollo de sus propios estudios.

 

Una geografía única sobre la base del principio unificador de la abstracción y generalización de las categorías de los fenómenos y el espacio en la categoría de estados de espacio, permite establecer con consistencia lógica en la homogeneidad, un sistema de conocimientos hipotético-deductivos donde los postulados mismos de toda ciencia, deduciendo en forma axiomatizada, principios, categorías, leyes y teorías.

 

 

[*]    Furtivamente, como consecuencia del plagio de ideas y usurpación de nuestra teoría.

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11 mayo 2014 7 11 /05 /mayo /2014 22:05

Editorial

 07-Mapa-Marte-Campo-Magnetico.jpg

Campo Magnético de Marte.  Las “sombrillas magnéticas”: posible remanente que explicaría las causas de la posible simetría del espacio geográfico de Marte, y verificaría los casos de la formación del espacio geográfico terrestre y lunar.

 

*

 

Treinta años nos llevó entender, lo que a su vez se llevó un siglo de discusiones.  Parapoder entender la complejidad implicada, se necesitó del método de pensamiento más avanzado: la dialéctica materialista.

 

Cuando los geógrafos teóricos idealistas, pretendiendo explicar la situación, disfrutaban fragmentando y haciéndolo todo más complejo aún, el método dialéctico materialista, por su esencia el método de la ciencia, nos imponía exactamente lo inverso: simplificar en las máximas y esenciales generalizaciones; determinar la categoría fundamental; encontrar en el conjunto posibles de contradicciones lógicas, la contradicción esencial; entender el ritmo histórico de su evolución, su periodización y particularidades; y, finalmente, algo no menos complejo que todo ello junto (justo eso que nos implicó el mayor tiempo): el entender el procedimiento lógico de su solución.

 

Y ese procedimiento estuvo ahí siempre, objetivamente desarrollado en el debate históricamente dado: el proceso de abstracción y generalización de las categorías fundamentales confrontadas en la contradicción esencial.

 

Todo eso tuvo que rescatarse del análisis histórico, y nos tocó a nosotros hacerlo, cuando no sólo no había quién hiciese tal análisis histórico general, sino, menos aún, quién lo hiciese con el método dialéctico materialista; método no únicamente desconocido, sino incluso oscurantista e ignorantemente satanizado.  Implicó un sacrificio personal descomunal; pero la historia de la ciencia nos enseña que, prácticamente, esa es condición casi obligada, más aún cuando implicaba determinaciones ideológicas.

 

Los fundamentos de una geografía científica han quedado completados; tocará ahora a las futuras generaciones de geógrafos el darle un desarrollo positivo; es decir, valerse de lo vigente históricamente dado, y fundarse en ello para los ulteriores desarrollos.

 

Una rica tarea queda ahora por delante: la investigación científica que permita descubrir, lógicamente deducidas, las leyes objetivas que rigen el espacio geográfico.

 

*

07 Mapa Marte Campo MagnèticoFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  Conclusión al Debate (9) (47/).

[____]  La Geografía de los “Nuevos Mundos”: una Antilla en la “Mar Vacui”: la Luna (2)

 

 

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11 mayo 2014 7 11 /05 /mayo /2014 22:04

Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (9)  (47/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 ene 14.

 

El debate de la naturaleza de la geografía en el siglo XX –hemos dicho– como proceso lógico de abstracción y generalización en las definiciones del objeto de estudio en su expresión como relación funcional, teniendo que superar la relación de lo concreto real para darnos en lo concreto pensado un conocimiento más profundo y exacto de la verdadera naturaleza de la geografía, condujo, en ese sentido, primeramente, a la tesis fenomenista de que: <<Todo conocimiento geográfico, es una “filosofía de la naturaleza”>> (llegada a expresarse incluso, más allá de toda relación de dependencia funcional, como “lo humano” o una “ecología humana”, en la forma de una “interacción Hombre-Medio”; y más generalizadamente en el subjetivismo relativista extremo del “imaginario” en el “constructo” de un “espacio socialmente construido”).

 

Luego, en la expresión funcional de la tesis fenomenista como: <<Todo conocimiento geográfico es estudio de los fenómenos en el espacio>>, cuyo antecedente está en el que: <<Todos los fenómenos en el espacio hacen un estudio tanto de lo extenso como de lo extendido>>, obligaba a corroborar la hipótesis de que, luego entonces: <<Todo conocimiento geográfico es un estudio tanto de lo extenso como de lo extendido>>, lo cual no puede hacerse sino en un nivel mayor de abstracción y generalización; siendo ello lo que condenó en el tiempo esta tesis.  Ese tiempo en el que, precisamente, se elaboraba una abstracción y generalización cada vez más precisa del reflejo de la realidad y naturaleza del espacio, que en tanto relativo (es decir, en relación con las cosas), habría de subsumir lógico-dialécticamente a los fenómenos, en la tesis opuesta, espacista, por la cual: <<Todo conocimiento geográfico es estudio en extensión (tanto de lo extenso como de lo extendido), corroborable por los antecedentes históricos por los que: <<Todo conocimiento de la extensión terrestre, es un estudio de sus propiedades espaciales>>, en la hipótesis de que, luego entonces: <<Todo conocimiento geográfico, es estudio de las propiedades espaciales>>.

 

Así, el estudio del espacio como lo dado por todas las formas de sustancia (estados discretos), y campos (estados continuos), y en donde el vacío puede ser entendido como la forma de un campo más, y como el más general y esencial; los fenómenos, abstraídos y generalizados ya como fenómenos discretos o bien continuos, quedan subsumidos como el estudio de lo extenso por sus propiedades espaciales.

 

Finalmente, quedó dada la respuesta a qué es la Geografía:

 

La Geografía es el estudio del espacio en su realidad y naturaleza objetiva, no sólo por las propiedades espaciales o de dimensionalidad material y movimientos como una forma de existencia de lo extendido, dado ya como los estados de espacio discretos de la sustancia, o bien como los estados de espacio continuos del campo, y las relaciones dialécticas de transformación de unos en otros, sino por las propiedades y leyes del espacio como una forma de movimiento de la materia reflejada en el concepto de vacío en su condición relativa.

 

Y en ello, a su vez, no sólo quedó resuelto un largo debate histórico, sino, más aún, llegó a su culminación la contradicción histórica fundamental del pensamiento geográfico en la que se luchó por acabar con la fragmentación y pérdida de identidad y unidad de esta ciencia.  En la dialéctica de la contradicción, cuando ésta se resuelve, se alcanza una nueva identidad, y esa es ahora la de una Geografía unificada.  Con el tiempo aflorará una nueva diferencia y contrariedad, pero ya no será de la fragmentación y confusión en el objeto de estudio, sino de sus teorías particulares internas; y el debate de nuevas contradicciones moverá el pensamiento geográfico a nuevos desarrollos.

 

De momento, en la identidad alcanzada por una geografía única, íntegra y en desarrollo, una nueva contradicción, ahora, decíamos, de sus teorías internas, se vislumbra en ella: esa enunciada en la misma definición del objeto de estudio, como la dialéctica de los estados de espacio continuo-discretos.

 

Para terminar esta historia, no nos queda ya sino: 1) dar la nueva síntesis de una teoría unificada de la geografía; 2) atisbar un tanto el futuro inmediato mostrando dos modelos de investigación determinística, uno para los estados de espacio discretos, y otro para los estados de espacio continuos; y ya con posterioridad a esta serie de artículos, 3) dar a conocer nuestra teoría del espacio geográfico; y 4) trabajar en la posible deducción de una primera ley teóricamente dada en geografía.

 

 

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11 mayo 2014 7 11 /05 /mayo /2014 22:03

La Luna (Blue Moon)

La Geografía de los “Nuevos Mundos”, una Antilla en la “Mar Vacui”: la Luna (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/ 

21 feb 14.

 

Conocimos los antecedentes del trabajo de Katterfeld a través de la obra, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de Alexandr Maxímovich Riábchikov, no por su explicación como tal, sino por un par de extrañísimas figuras en las que Katterfeld explica su hipótesis de la triaxialidad asimétrica por rotación de la Tierra, como causa de la formación del espacio geográfico, que, particularmente, él denomina “espacio geológico”.

 

Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov 

Mapa de la Asimetría Ecuatorial.

 

 Asimetria-Polar--Katterfeld.jpg

Mapa de la Asimetría Polar.

 

Riábchikov explicaba con ello otra cosa no del todo propia a las figuras, por lo menos no de una relación directa: la ley planetaria de la zonalidad (que directamente ésta viene desde Eratóstenes y la generalización de sus esfrágidas).  Y sin la explicación de esos mapas que quedaron así inintelegibles, y peor aún, de su uso para explicar otra cosa, el enredo o misterio sobre esas figuras se incrementó.

 

Haciendo el análisis de la historia de la geografía en su secuencia cronológica, al llegar a Riábchikov (1976), nos encontraos nuevamente con el problema, pero ahora ya en la en los inicios de la segunda década del siglo XXI, disponiendo de la Red Internacional de Información (Internet, de amplio uso comercial a partir de 1997), y encontrando por ahí en una búsqueda sin muchas esperanzas, el trabajo de Katterfel, el cual, sorprendentemente, fue instalado por la misma NASA en el año 2009, elaborado por éste entre 1953 y 1960, y publicado en Moscú en 1962, de donde la NASA lo publica en junio de 1969, y cuarenta años después, en 2009, lo instala en la Red Internacional de Información (Internet), de donde lo hemos tomado en 2012.

 

Hay aquí un principio fundamental: la esencia del conocimiento geográfico en su expresión contemporánea.  Apenas en los primeros párrafos del Capítulo I de su trabajo, Katterfeld apunta: “La ciencia geológica se encuentra en un gran esfuerzo para describir los cambios que tienen lugar en la superficie de la Tierra y sus partes componentes, pero no suministra ninguna respuesta a la cuestión de qué provoca la formación y distribución actual de las principales formas del relieve y los océanos, los continentes y las montañas.  En particular, la geología no dice nada acerca de una de tan sorprendentes características de nuestro planeta, como la concentración de los océanos en el hemisferio occidental y meridionales, y la concentración de laos continentes en el Este y el Norte”.

 

Sin embargo, Katterfeld, producto de su tiempo, no obstante su geografía eminentemente espacista, tiene en mente la influencia del concepto de la “geografía fenomenista” de su época, por la cual está entendiendo que “lo geológico, es geográfico”, y ese principio fundamental de la comprensión científica del espacio geográfico en su asimetría triaxial por rotación, por la cual se establecería el fundamento del conocimiento geográfico científico, escapa a Katterfeld por insuficiencia teórica propia a su momento histórico, y él mismo refiere su estudio al conocimiento de un “espacio geológico”, aún nos haya dicho con plena lógica, que “la ciencia geológica… no suministra ninguna respuesta…” a una cuestión eminentemente geográfica.

 

La contradicción en él se da, porque el “espacio geográfico”, sólo se entiende como la superficie terrestre (acaso vagamente como un hiperplano en el que esa superficie tiene algún espesor), y el interior de la masa terrestre se asigna como objeto de estudio de la geología.

 

El ajuste que hay que hacer aquí, y nosotros mismos lo tuvimos que hacer hacia 1987, es que el espacio geográfico, en este caso específicamente como espacio terrestre, comprende tanto el estado discreto de la masa terrestre y su propia geometría considerada desde su punto central, como el conjunto de sus estados continuos, entre ellos, principalmente el campo gravitatorio, que extiende dicho espacio hasta su interacción con el campo gravitatorio de la Luna.

 

Sin embargo, el espacio terrestre como ese hiperplano, para Katterfeld, es producto, dicho en sus propias palabras, de la “fuerza rotacional asimétrica cardioidal”; esto es, explica Katterfeld, que bajo la acción exclusiva de la gravedad, la Tierra resulta en una esfera; pero bajo la acción de la fuerza centrífuga como una componente adicional, la Tierra resulta en un elipsoide.  Pero para Katterfeld (y una serie de autores que le anteceden y cita puntualmente), la Tierra está sujeta a la acción de una tercera fuerza: la asimetría, de donde, en la resultante de componentes, la forma de la Tierra resulta en un cardioide.

 

Esa asimetría se produce, según Katterfeld, por una diferencia y variación en la compresión polar (5 cm/siglo), la cual ocasiona variaciones en el elipsoide en cuanto a rotación y dimensiones, y finalmente de la masa misma, variaciones que siendo aparentemente insignificantes por sus valores, hacen una fuerza poderosa (17 x 1030 ergs/siglo; o, 4 x 1023 calorías ), en el conjunto de las dimensiones de la Tierra.

 

Para Katterfeld, el sistema Tierra-Luna, forma en realidad lo que él llama, un “planeta doble”, formado por dos masas separadas gravitando una en torno a al otra respecto de un baricentro ubicado a unos 3,000 km de distancia de la superficie terrestre en dirección al centro de la Tierra.  Y ambas masas en un movimiento de rotación y traslación sincrónico en el origen de su formación, se provocan “crestas líticas de ola de marea”, cuyos máximos estuvieron precisamente, uno, en dirección del centro del Océano Pacífico, y otro en su antípoda, con centro en el continente de África.  Luego, las masas gravitatorias de esos cuerpos aún en un mayor estado plástico, tenderían a retraerse, alejándose del centro geométrico de giro y ocasionando la triaxialidad y asimetría, que diese lugar a la formación tanto de la cuenca del Océano Pacífico en la Tierra, como del “Océano de las Tormentas” y los que rodean a éste, en la Luna.

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4 mayo 2014 7 04 /05 /mayo /2014 22:05

Editorial

La-Luna--Blue-Moon-.jpg 

La Luna, en la hipótesis de Katerffeld de la interacción de masas plásticas gravitatorias, factor determinante de la formación y propiedades del espacio geográfico terrestre.

 

*

 

La Luna no sólo es un espejo que nos refleja la luz del Sol, sino que, por lo menos para la cultura náhuatl, se convirtió en espejo del lugar geográfico de la propia identidad.  Pudieron observar que en la sombra de la Luna estaba la configuración (desde luego aproximada), del conjunto de lagos del paraje en el que habían decidido radicarse: ahí estaba el lago de Zumpango (Mar de la Tranquilidad), San Lorenzo (Mar de la Serenidad), Xaltocan (Mar del Frío), Texcoco (Mar de las Lluvias –parte “salada”–, y de las Tormentas –parte “dulce”–, Chalco y Xochimilco (Mar de las Nubes); y el Cráter “Aristarco”, emulando la isleta sobre la que se funda Tenochtitlan; y de ahí –en esa identidad de lugar– el nombre del grupo náhuatl de los “Mexicas”, de México (cuyas raíces nahuas son: Meztli, Luna; Xictli, ombligo, en la idea de “centro”; y co, la designación de lugar; Mé-xi-co: el “Lugar en el Centro de la Luna).

 

Hoy en día, complementando aún esa identidad, está el curioso dato de Axolohuatl y Cuaucohatl, como los primeros astronautas mexicanos: Rodolfo Neri Vela, y José Hernández Moreno, los exploradores, según la leyenda, que descubrieron en la isleta la señal prevista por Huitzilopochtli, del “Águila y la Serpiente”.

 

Todo eso está muy bien, pero, algo elemental…, por qué esa región sombreada, o dicho de otro modo, por qué esa región de tierras bajas, de extensas planicies con pocos cráteres; y por qué lo opuesto, la región de las tierras altas, atestadas de cráteres.  Esos cráteres de impacto de aerolitos pueden explicarse en la parte opuesta por ser la cara de la Luna más expuesta a ello, pero, por qué la cara visible es precisamente la de “tierras bajas” y planicies.

 

Esas respuestas, sin duda las podría dar un astrofísico, un geólogo o un geofísico; el caso es que, de haber una respuesta de estos especialistas –si es que la hay–, es poco conocida (por lo menos –en su caso– no forma parte de la explicación en los manuales, monografías y textos generales), y en última instancia, ellos nos podrán replicar: <<Ese asunto de los lugares y situaciones, eso de aquí y allá, de este lado o del otro, ed arriba o abajo, es decir, de la localización y distribución, finalmente es asunto del geógrafo explicarlas>>.  Pero, que sepamos, el único geógrafo que lo ha intentado explicar, es el ruso Katerffeld (1969), con su hipótesis de las masas plásticas gravitatorias; y con ello, ciertamente explica la geografía de la Luna, pero aún más, explica el mismo origen y evolución del espacio geográfico terrestre.

 

*

La Luna (Blue Moon)Filosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  Conclusión al Debate (8) (46/).

[____]  La Geografía de los “Nuevos Mundos”: una Antilla en la “Mar Vacui”: la Luna (1/2)

 

Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha ProletariaPolítica.

 

[____]  Denuncia 023 (2 may 14): El Pulpo Dextrógiro de las Izquierdas Reforrmistas.

       

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4 mayo 2014 7 04 /05 /mayo /2014 22:04

Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (8)  (46/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

31 dic 13.

 

La Geografía como ciencia del estudio del espacio (y éste como las propiedades de sí  mismo), podía definirse ya por lo homogéneo en una abstracción y generalización científicamente dada.

 

Queda en ello definir lo que se entiende por espacio, y por las propiedades esenciales de éste, lo hemos enunciado como: “la dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta”.  El espacio es eso, la dimensionalidad de un “algo” material, dado en la dialéctica o relaciones entre los estados de espacio en sus propiedades de sustancia o campo.

 

Finalmente, responder a qué es la Geografía, es exponer que ésta es la ciencia del estudio de la dimensionalidad material de la dialéctica o relaciones entre los estados de espacio en su forma continua o discreta, como de campo o sustancia.  El siguiente punto, será responder en qué consiste ello, y esencialmente, sin referir nunca más a los fenómenos como tales; pero, por el momento, la respuesta a la pregunta planteada ha sido dada.

 

El debate acerca de la naturaleza de la geografía en el siglo XX fue, en primer lugar, y en general, porque a esta ciencia le había llegado su momento histórico de ponerse en claro en el concierto de las ciencias, su propia identidad con la determinación y definición de su objeto de estudio, pero, del cual derivar su método, y con él, la integridad de su cuerpo de teoría científica acerca de una faceta dada de la realidad; y, en segundo lugar, porque con el alto nivel de especialización de las ciencias y un conocimiento cada vez más avanzado reclamando por su propio desarrollo el esclarecimiento de la faceta de la realidad propia al conocimiento en esta ciencia, la contradicción histórica esencial del pensamiento geográfico llegó a su punto de agudización más extrema.

 

Si el debate se prolongó por todo un siglo, básicamente fue por una sola razón: del concepto de espacio como reflejo de una faceta de la realidad objetiva, aún no sólo no estaba claro en su naturaleza, sino incluso en su realidad misma.  La noción del espacio más avanzada, hemos visto, estaba dada en la física de Einstein en su idea del continuum, no del espacio como un “algo”, sino tan sólo como “la espacialidad”, es decir, tan sólo como un conjunto de propiedades espaciales, y en el pensamiento filosófico más avanzado dado en la dialéctica materialista, no sólo se tomó posición por la definición einsteniana, sino se condenó  como metafísica toda otra opción que atribuyese al espacio una condición de un “algo” independiente del continuum (es decir, en el sentido no sólo del espacio como el vacío recipiente, sino incluso del espacio como un “algo natural” relativo, esto es, no únicamente coexistente con los movimientos de la materia y sus sustratos portadores, sino con las formas de existencia, que no fuese el continuum mismo), sorprendentemente, identificando el vacío con “la nada”, ciertamente este último concepto, una noción metafísica.

 

Sólo los adelantos tanto en física como en filosofía dados en las últimos años del siglo XX, como, principalmente en los inicios del siglo XXI, permitieron darle al vacío categoría de realidad material objetiva, de donde el concepto de espacio tuvo que reelaborarse, y con él, la definición del objeto de estudio real del conocimiento geográfico.

 

La solución al debate, en consecuencia, fue, al mismo tiempo, la solución a la contradicción histórica esencial  del pensamiento geográfico, su culminación.  El desarrollo dialéctico históricamente dado  de dicha contradicción, hizo que en la síntesis de la identidad del conocimiento geográfico dado por Eratóstenes (la espacialidad de la Tierra por su forma y dimensiones, con el registro cartográfico de todo lo existente en él), Posidonio observara que había una diferencia: la preeminencia de una filosofía de la naturaleza; y su discípulo Estrabón, llevó entonces esa diferencia al grado de tajante contrariedad en el pensamiento geográfico, en donde se negó que la geografía fuese sólo el aspecto eratosténico enunciado y principalmente él, aun cuando sin negarlo como tal.

 

En el renacer de la ciencia y su determinación en su forma moderna durante el período de la Ilustración, esa contrariedad escaló al grado de contradicción plena, es decir, de negación excluyente mutua entre el fenomeniosmo estraboniano y el espacismo eratosténico; y si en el siglo XVIII dominó el criterio espacista, en el siglo XIX las cosas se invirtieron y dominó el criterio fenomenista.

 

No siendo, al final, una contradicción antagónica, sino habiendo un carácter indisoluble entre sus opuestos, el debate de la naturaleza de la geografía en el siglo XX se planteó como la necesidad de la subsunción lógico-dialéctica de un opuesto en otro.  Y eso es lo que está en el fondo como proceso de abstracción y generalización en las definiciones del objeto de estudio en su expresión como relación funcional, no bastando el subsumir un opuesto en el otro en forma de dependencia.  El pensamiento abstracto y la generalización tenían que superar esa relación de lo concreto real, para darnos, en lo concreto pensado, un conocimiento más profundo y exacto de la verdadera naturaleza de la geografía.

 

 

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4 mayo 2014 7 04 /05 /mayo /2014 22:03

feisbug-011--Pulpo-Dextrogiro-de-las-Izquierdas-Reformista.jpgDenuncia 023; El Pulpo Dextrógiro de las Izquierdas Reformistas.

 

Por un comunicado a los medios, nos enteramos hace una semana, que la PGJDF, había aceptado la Recomendación al caso Marduk Chimalli: CDHDF/I/121/Azcap/13/2020, pero luego de ello no hemos vuelto a tener conocimiento de nada, por lo que, continuamos…

 

El pulpo dextrógiro de “las izquierdas”, fijo y visto desde arriba, carece de punto de referencia para una simetría derecha-izquierda, de modo que lo que se dice de su “izquierda”, bien puede ser su “derecha”; y por veinticinco años, ese pulpo se hizo pasar como de “izquierda", sólo de dicho; pero un cuarto de siglo después, ese proyecto de una pseudo-izquierda o “izquierda reformista”, está agotado.

 

feisbug 010; Pulpo de las Izquierdas


Para saber cuál es la simetría derecha-izquierda de ese pulpo, basta con ver su giro: levógiro cuando es a la izquierda, dextrógiro cuando es a la derecha.  Y este condenado pulpo embustero (que denunciamos en su verdadera naturaleza desde 1988, en su origen), que diciéndose de “izquierda” por definición se asumiría como socialista (es decir, donde la partícula “ista” quiere decir “teoría de…”, o “culto a…”, en este caso, a la sociedad); por oposición a lo que fue, por ejemplo, durante el gobierno “capital-empresarista” de Fox, la teoría capitalista empresarial (del capital “de los empresarios, por los empresarios, y para los empresarios”).  Pero he aquí que, si algo caracteriza a los verdaderos socialistas, es su rechazo a la miserable vida de supuestas reformas, sin incidir, ni poder hacerlo, en los cambios reales en favor de ésta, dejándola permanentemente sometida al régimen del capitalista.

 

feisbug 011; Pulpo Dextrógiro de las Izquierdas Reformista


Esa “izquierda” reformista para aparentar su posición ideológica socialista, se pronuncia por la recuperación de la propiedad “nacional” reivindicando el principio del “nacionalismo” obsoleto ya desde el siglo XIX.  Con ello, esta “izquierda” reformista es, ciertamente, “nacionalista” y “socialista”, pero tal cual, no pudiendo ser de otra forma, a manera del “nacional-socialismo” (el nazismo) del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores dirigido por Adolfo Hitler.  Ello explica por qué esa “izquierda” giró del momento histórico en que Heberto Castillo Martínez cedió la candidatura a la presidencia a Cuauhtemoc Cárdenas Solórzano (1987), la cual ganó…, pero aún ganando la perdió, dejándose arrebatar el poder y con ello traicionando la voluntad popular depositada en el voto, a manos del priismo de Carlos Salinas de Gortari; al momento histórico actual en que Andrés Manuel López Obrador (2006), ganó la presidencia, pero que aún ganando, la perdió, dejándose arrebatar el poder vergonzosamente a manos del conservadurismo de Felipe Calderón Hinojosa, traicionando la voluntad popular que le había dado el poder, que con todo ello ha derivado finalmente al Gobierno del D.F al nazi-fascismo de Miguel Ángel Mancera.  Esa evolución no podía ser sino así, y estaba prevista ya desde su origen, justo por la experiencia histórica de ideologías semejantes, por las que sólo un ignorante embustero como Jesús Zambrano (PRD), puede decir en contra de toda evidencia histórica, una estupidez de una incongruencia descomunal: “hoy se puede ser revolucionario reformista”.

 

No nos extraña lo que ha sido siempre el trágico final de ese “reformismo revolucionario”: la intentona de golpe de Estado (el proletariado al que una y otra vez traicionan, ya los repudia, y no tiene otra manera de acceder al poder).  Su pretensión de defender la Industria Petrolera, cuando no fueron capaces de defender la voluntad popular que les dio el poder, no es más que un embaucamiento más por el voto medrando el poder y el presupuesto de la nación.

 

Esa es la triste historia del “pulpo dextrógiro de toda izquierda reformista”.  Toca ahora a la sociedad detenerla y expulsarla del poder, antes de que sea tarde; para lo cual no se trata de votar por algo peor, sino basta retener el voto, y con él poder popular soberano.  Terminan así veinticinco años de embuste de una derecha disfrazada con un guante izquierdo.

 

 

feisbug-012--Guante-Izquierdo-Mano-Derecha-copia-1.jpg

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