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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 septiembre 2015 1 21 /09 /septiembre /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Teoremas del Espacio (6/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

5 jun 14.

 

Más allá de los enunciados a partir de los empíricos hechos de experiencia históricamente dados que no requieren de mayor demostración, están los teoremas.

 

El enunciado de un teorema ha de ser ya como resultado de un proceso hipotético-deductivo, y en ese sentido, es una premisa de tesis lógica que se afirma a partir de ciertos antecedentes.

 

Así, un teorema no aparece de la nada, sino, por lo contrario, establece como su premisa antecedente el contenido generalizado de los postulados, principios y axiomas.  En éstos, en general, se ha afirmado que la naturaleza del espacio está en su dimensionalidad objetiva; a ello ha de mediarse una premisa de tesis: el enunciado del teorema a demostrarse en la verificación del consiguiente, que operará como subsiguiente premisa antecedente de posteriores teoremas.

 

De este modo, si la premisa antecedente tiene como enunciado general el que: <<el espacio es una dimensionalidad>>, a ello hemos de mediar la afirmación en el enunciado de un primer teorema: <<el sistema coordenado objetivo fundamental, está formado por los ejes, ángulos y planos, de 15° lE, 165° lW (del eje ecuatorial mayor, África-Océano Pacífico); y de 75° lW, 105° lE (del eje ecuatorial menor, América-Océano Índico), respecto del eje de rotación>>.  Esta afirmación ya no es un hecho de experiencia, en su afirmación hay mediciones y registros sistemáticos, que, verificados, de ello es posible deducir nuevos conocimientos.

 

Y así, de esas investigaciones, tal dimensionalidad representada en una geometría, ha quedado vinculada a la masa terrestre, de modo que, en las condiciones más ideales de gravitación –algo a lo que de manera natural ha de tender la masa gravitatoria–, puede deducirse un segundo teorema; que: <<la geometría dimensional gravitatoria, determina la simetría de una estructura de espacio isométrico o regular (a=b=g=90°; a=b=c; x=y=z), siendo la estructura más simple, que concentra la mayor energía>>; luego, de la cual se distingue la condición dada en las primeras mediciones reales, en un tercer teorema: <<la tendencia de desviación del espacio isométrico o regular, en una dirección de lo simple a lo complejo, da por rotación una estructura del espacio tetragonal o elipsoidal de rotación (a=b=g=90°; a≠b=c; x=y≠z)>>.  En ese sentido, dadas mediciones reales más finas que revelan un geoide en un plano ecuatorial dejes de simetría de distinta magnitud, un cuarto teorema: <<la desviación de la tendencia al caso ideal, considerándose además de la fuerza centrípeta por rotación, las fuerzas centrífuga y de asimetría, se tiene la estructura del espacio rómbico, de asimetría triaxial (o de Katterfeld), (a=b=g=90°; a≠b≠c; x≠y≠z).

 

Una desviación mayor del caso ideal permite enunciar un quinto teorema: <<la torsión del espacio sobre el plano del ecuador (u otro plano paralelo), corresponde a una estructura del espacio monoclina (ab=g=90°; a≠b≠c; x≠y≠z), sobre la base de la triaxialidad>>.  Pero más aún, esa torsión de la estructura del espacio no sólo es posible que ocurra en el plano rotacional, sino incluso en el eje (o semiejes) de rotación (de masa y geométrico); de donde se deduce un sexto teorema: <<la desviación del caso ideal en una estructura de espacio triclino (abg≠90°; a≠b≠c; x≠y≠z), expresa la dinámica del espacio con referencia al plano del ecuador>>; y, de igual manera, pero expresando la máxima dinámica del espacio, se tiene la estructura del espacio en donde todo vuelve a ser de manera semejante al espacio isométrico, pero con la variación de que ninguno de los ángulos de simetría es igual a 90°; lo cual nos plantea nuevamente, ahora en una estructura romboédrica, la estructura más simple de máxima energía, pero, a su vez, de máximo de movimiento (a=b=g≠90°; a=b=c; x=y=z).  En consecuencia, se tendrá el enunciado como séptimo teorema: <<en un máximo de alteración de los ángulos de simetría, se concentra no sólo un máximo de energía, sino un máximo de movimiento>>.

 

La complejidad teórica de este séptimo teorema, habla ya, de suyo, de un proceso de demostración de todo un cuerpo de teoría formalizado.  Puede decirse que a partir de él, se salta ya a la teoría del espacio geográfico como tal.

 

Queda sólo un octavo teorema, relativo a la condición de la estructura simétrica del espacio, más que a un estado de su movimiento.  En cristalografía, ateniéndose principalmente a las caras o lados de un cristal, se le denomina como “sistema de simetría hexagonal”, pero que, en función de los criterios geográficos, dirigidos más bien a los ejes de simetría, le hemos denominado preferentemente como espacio de simetría tetraaxial (a=b=90° g=120°; a=b≠c; x=y≠z), en el que se expresan en su totalidad los ejes y planos de simetría posibles de la esfera.

 

 

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16 septiembre 2015 3 16 /09 /septiembre /2015 22:05

Editorial

 

La síntesis en geografía.  Hasta antes de los años setenta del siglo XX, el problema de la síntesis revela que aún el geógrafo se estaba formando dificultosamente en la filosofía de la ciencia: hasta entonces, apenas la descubría en calidad de “síntesis combinatoria”, como un ordenamiento multidimensional de datos.

 

*

 

La “síntesis combinatoria” como el orden multidimensional de datos, resultaba ciertamente valioso en geografía, en tanto la amplia gama de heterogeneidad de los mismos en el carácter de “geografía fenomenista” con que se entendía, a pesar de lo aportado por Hettner.  Pero de ello, en una posición idealista subjetiva, sólo resultaba una unión mecánica de conocimientos a manera de un ensamblado inteligente de puntos, pero no como una integración orgánica en un todo único, reflejo objetivo de una faceta de la realidad objetiva que en Hettner se avanzaba en el pensamiento dialéctico materialista, lo que hacía que aún en los años setenta, no casualmente se declaraba al mismo tiempo que “la unidad de la geografía era unmito”.  Varias decenas de años que hacían ya poco más de un siglo desde los trabajos de Humboldt y Ritter, en una difícil solución a la síntesis y unidad de la geografía, empujaba al geógrafo sumido en la posición idealista subjetiva de ese entonces, desesperadamente, en busca de la salida por la vía fácil de la negación del problema.

 

La falta de precisión del objeto de estudio primero (hasta fines de la segunda década del siglo XX, a pesar de lo expuesto por Hettner medio siglo atrás, y la dificultad de su definición después (hasta fines del mismo siglo), era la causa real de esa limitación conceptual de la síntesis y unidad de la geografía.

 

El problema no es imputable en forma exclusiva al geógrafo, así fuese posible hablar de algún geógrafo marxista dialéctico materialista desde entonces, el espacio como objeto de estudio resultaba ser uno de los más grandes problemas a resolver por el pensamiento humano, y aún hacia fines del siglo pasado ni la filosofía, ni la físico-matemática, eran suficientes para dilucidar la realidad y naturaleza del mismo.

 

No obstante, ciertamente, si a ello se añade el hecho real de la falta de formación en la ciencia y el método de la ciencia de la modernidad ilustrada en geografía, la posible solución del problema se complicaba.

 

*

Filosofía de la Geografía.

 

[____]  Elaboración de una Teoría Geográfica.  La Gnoseología de Hettner en Tiempos de Hitler (7/)

 

Historia de la Geografía en México.

 

[____]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: el Paraje de Xacatontla (7/)

 

 

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16 septiembre 2015 3 16 /09 /septiembre /2015 22:04

Elaboración de una Teoría en Geografía. La Gnoseología de Hettner en Tiempos de Hitler (7/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http//:espacio-geografico.over-blog.es/

23 jun 12.

 

Hettner critica ese subjetivismo kantiano: “…este camino les llevó, al carecer de un conocimiento de la causa de la geografía, a definiciones que se encontraban en contradicción con la evolución histórica de esta disciplina…”, y en esa crítica, Hettner destaca con toda claridad el principio dialéctico materialista de historicidad.

 

Más aún, de acuerdo con ese principio de historicidad, Hettner habla del “sistema lógico de las ciencias”, que si bien pudiese ser por una posición positivista, ello se descarta, pues mientras que en Comte ese sistema lógico es estático, de un orden meramente mecánico de coordinación entre las ciencias, en Engels es producto del movimiento de la materia y de su desarrollo histórico en su incesante transformación, que dan lugar a un desarrollo y subordinación entre ellas.  Es en ese sentido que  lo expresa Hettner: “Por otro lado (frente a la diferencia subjetivista que Hettner llama filosófica), aparecen definiciones (de la Geografía), realizadas a partir  del desarrollo histórico de la ciencia (objetiva), pero que, en cambio, no tiene una posición sólida en el sistema lógico de las ciencias”; es decir, en ese desarrollo y subordinación entre ellas conforme su evolución y objeto de estudio, lo que Hettner expresa con toda claridad: “La labor puede considerarse como solucionada, sólo cuando se haya demostrado la justificación lógica de las ciencias en su desarrollo histórico y se haya determinado su relación con las restantes ciencias, así como la singularidad de sus métodos científicos”.

 

Todo ello con Kant no tiene nada qué ver, que no sea forzando demasiado los conceptos; incluso no tiene que ver ni con Comte, por más que con éste pareciera estar muy próximo.  Hettner no se expresa en esos pasajes ninguna posición gnoseológica fenomenológica ni trascendental kantiana, ni positivista comtiana, sino más bien, sorprendentemente, dialéctico materialista engelsiana.  Todo ello está en conexión con el problema de la clasificación de las ciencias, que tanto en Kant como idiográficas y nomotéticas, como en Comte según una empírica yuxtaposición y coordinación ambigua en abstractas y concretas, como es en Engels, en tanto un desarrollo y subordinación, es muy precisa; y en lo dicho, Hettner no ha expresado ni una categorización kantiana ni comtiana.

Para Kant, las ciencias se clasifican en idiográficas (de lo singular) y nomotéticas (de lugar), como una determinación externa a ellas, subjetivamente.  Para Engels se clasifican según el movimiento de la materia reflejada en ellas, es decir, objetivamente, por la naturaleza de su objeto de estudio.  Hettner no refiere la idea kantiana al hablar de ello, sino que, expone: “…para la ciencia en general, sólo puede ser decisiva las consideraciones internas, sólo el contenido de la ciencia como tal”, esto es, el objeto de estudio.

 

Cuando Hettner introduce en su texto los conceptos kantianos de lo idiográfico y nomotético, lo hace refiriéndose a Windelband y a Rickert, quienes así lo proponen, y, dice Hettner enfático acerca de tales nociones en Kant: “…se puede ser determinante por la clasificación y delimitación de las ciencias…, esto lo tengo que negar”.

 

Comte, en su clasificación de las ciencias, no introduce el principio de historicidad, y esto, finalmente, es definitivo para entender  la verdadera posición gnoseológica de Hettner: “Una clasificación realizada a partir de estos presupuestos –dice Hettner refiriéndose a los presupuestos kantianos–, resultaría en cualquier caso diferente a la distinción y delimitación real de la ciencia, tal y como la ciencia ha ido evolucionando históricamente.  Hettner concluye así su posición: “La verdadera distinción entre la ciencias se establece por los objetos de estudio”.

 

Y por si quedara alguna duda de la posición de Hettner, este deslinda explícitamente, a su vez, del mismo Comte.  Critica su clasificación empírica subjetiva que divide las ciencias en abstractas y concretas, las que califica de “no-metódicas”, lo cual es una negación de Comte.

 

Este deslinde explícito no sólo de palabra, sino con argumentos refutativos en Hettner, tanto de Kant como de Comte, es de fundamental importancia tenerlo presente, para poder entender luego, qué y cómo es que  Hettner rescata dialécticamente, lo que hay de positivo tanto en uno como en otro[*].

 

 

    Nahm, Gerardo; La Figura de Hettner y la Geografía Alemana en el Siglo XIX y Principios del XX; en GeoCrítica N° 70, Barcelona, julio, 1987; p.23.

    Ibid. p.24.

    Ibid. p.24.

    Ibid. p.24.

    Ibid. p.25.

    Ibid. p.26.

    Ibid. p. 26 (subrayado nuestro).

   Ibid. p.26 (que podría pasar por positivista, de no ser por el principio dialéctico materialista de historicidad).

[*]    La referencia descontextualizada precisamente de ello, es lo que hace de Hettner un kantiano o un comtiano, y de ahí la precaución.

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16 septiembre 2015 3 16 /09 /septiembre /2015 22:03

04-Zonificacion-Emisiones.jpgUn Portafolios de Trabajos Geográficos: El Paraje de Xacatontla.  Artículo, 2012 (7/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

Dentro de esas aplicaciones operativas siempre potenciales y nunca realizadas, hubo una, en 2009, particularmente interesante, porque siendo, no obstante, un serio trabajo potencial operativo, ya se hizo con un fuerte contenido de modelo aplicado debido a que no había en él, el compromiso económico de la posibilidad de un contrato, sino que se hizo sólo por una necesidad que se satisfacía con una formación intelectual o profesional.

 

De pronto, en un pequeño paraje de un fraccionamiento residencial de no más de 15 casas, una de cuyas cualidades esenciales debiera ser la posibilidad de “escuchar el silencio”, donde lo que se habría de oír es el canto de las aves o el juguetear de las ardillas, se vio invadido por un mundo de 30 perros trayendo a sus esclavos tras de sí levantando sus excrementos, unos seres muy parecidos a humanos, habitando en sólo 7 casas.  Más aún, y siendo ello lo que detonó la necesidad de este estudio, 6 de esas 7 casas, rodeando completamente 1, como un isla, con ausencia total de perros y donde lo humano buscaba realizarse.  A partir de ello, el estudio se convertía en la solución a una necesidad de un particular, a resolverse mediante la fundamentación de su reclamo ante la Secretaría de Salubridad por contaminación del ambiente y daños a la salud, debida al ruido de sus vecinos (los perros).

 

 01-Topografico-Xacatontla.jpg

Mapa Topográfico del Paraje de Xacatontla

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

En esa disposición espacial, hay, sin duda, la posibilidad de un estudio geográfico, y éste se convirtió en el análisis de los focos de emisión y de las emisiones mismas por cuanto a su intensidad.  Se daba aquí en especial el estudio de un estado de espacio continuo: el ladrido de los perros, medible en decibeles (dB).

 

02-Foco-Receptor-y-Puntos-Emisores.jpg 

Foco Receptor y Puntos de Emisión

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

 04 Zonificación Emisiones

Zonificación de Emisiones

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

Estuvimos a punto de adquirir un decibelímetro, pero el experimentar con un formato de medición equivalente, nos hizo diferirlo hasta olvidarlo en la vaguedad en la informalidad del estudio.

 

El hecho es que este estudio nos daba la posibilidad de la aplicación del registro metódico y sistemático y una medición especial; y de hecho nos obligaba a ello a partir de la pregunta acerca de cuántos dB emitía el ladrido (dependiendo del perro), y cómo ello, ya se atenuaba con la distancia y otros factores amortiguadores del sonido, o bien se incrementaba con efectos de resonancia dada la conformación del terreno.

 

Este es el “asunto de muerte” en el trabajo científico: tener que registrar sistemáticamente.  Y hubo que registrar, en el curso del día, qué perro ladraba, y cuánto tiempo se llevaba haciéndolo, incluso cómo ello se contagiaba a otros y comenzaba un momento infernal de contaminación audible del ambiente.  Avanzado el trabajo, se vio que el repentino ladrido provocaba una alteración cardiaca, y se pensó en la conexión del usuario a algún aparato que permitiera registrar tales efectos, que más que justificaban su reclamo ante la Secretaría de Salubridad e incluso ya implicaba la posibilidad de una demanda formal por daños a la salud.

 

Frecuencias.jpg 

Frecuencias de Emisiones

(un ejemplo de los registros)

 

Otro factor de medición era la intensidad de la emisión, y, a falta inmediata del instrumento apropiado, empíricamente, incluso probando los caminos del estudio, elaboramos una tabla de equivalencias en la cual asociamos los dB producidos por ciertos emisores conocidos, con el ruido producido por el ladrido escuchado al pie y a ciertas distancias.  El procedimiento no era del todo exacto, pero satisfacía la necesidad de valoración, que luego pretendíamos precisar.  Y así, logramos determinar empíricamente el valor aproximado de la emisión desde cada foco, respecto del punto receptor.

 

Escala-de-Emisiones--dB-.jpg 

Escala de Emisiones (dB)

 

Treinta perros en un área muy pequeña de unas ocho casas y con una morfología resonante, ladrando por la menor cosa (el paso de una persona, de otro perro callejero, de un burro o un caballo, de una motocicleta o un ruidoso camión, etc), todo el día y toda la noche, si no unos, otros, y si no todos a la vez, produciendo entre los 30 y 90 dB, desencadenó un grave problema social vecinal, mucho antes de que nosotros pudiésemos tener un estudio más satisfactoriamente elaborado.

 

 Isometrico.jpg

Isométrico que muestra la morfología resonante del paraje de Xacatontla: una pendiente de 6º con una diferencia de elevación de más de 5 m, más la depresión de una concavidad.

 

De pronto, en un conflicto entre esclavos propio de aquella irracionalidad entre los esclavos mismos, ya fuesen éstos de unos perros u otros; así como alguna parte significativa de los perros que llegaron, y que así, sin más, se fueron (16, la mitad), y que parte de los que se quedaron fueron disciplinados más que por un acto de racionalidad, por el temor de sus esclavos a que las “cosas fueran a más”, puso punto final a un momento de tensión extrema.  No obstante, aun cuando el problema no se acabó, ciertamente se disminuyó en considerable proporción, al punto en que –por lo menos de momento– ya no se justificó fundamentar ningún reclamo formal por daños a la salud pública ante la Secretaría de Salubridad.

 


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14 septiembre 2015 1 14 /09 /septiembre /2015 22:05

Editorial

 

 La naturaleza objetiva del espacio queda dada por la dimensionalidad, ya sea de la cosa o del vacío, cuyos componentes son los ejes (x,y,z), los ángulos (a,b,g), y los planos de simetría (a,b,c).  Ello da, en las combinaciones posibles, hasta siete estructuras básicas del espacio, que revelan su estado en un momento dado

 

*

 

Si el espacio, esa dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta, es una realidad objetiva, si tiene una estructura, si esta estructura varía, y si variando hace del espacio algo no único sino diverso, ese espacio, en la sistematización del conocimiento científico, supone un orden y una clasificación.

 

La primera división queda dada, por su definición, en un espacio que en un momento dado condensa lo continuo en el límite de un intervalo (lo discreto); y en otro momento éste se despliega en el infinito con masa en reposo nula (lo continuo).

 

Entre esa condensación y despliegue del espacio que va del espacio pleno al espacio vacuo, se da una gradación de la densidad, que en orden decreciente lleva de la sustancia al campo, donde la sustancia se presenta en los distintos estados de la materia, que llegan hasta los coloides, los cuales van desde los soles, hsta los plasmas.

 

Todos los fenómenos, en su forma generalizada que es como son abordados por la geografía, se presentan en un determinado estado de la materia, que constituye, a la vez, un estado de espacio, y es así, en tanto que estados de espacio, que la geografía los habrá de tratar, por sus propias leyes espaciales.

 

Esta es, pues, la clasificación dada de acuerdo con la dialéctica de la naturaleza de los estados de espacio ya continuos o ya discretos.  Pero la definición de espacio implica otra noción más: la dimensionalidad material, y ésta, como propiedad espacial más general y esencial, como su verdadera naturaleza, da lugar a una clasificación aparte, por la estructura del espacio, en un arreglo de sus dimensiones hasta en siete combinaciones posibles.

 

*

Un Cuerpo; lo que Ocupa un Lugar en el EspacioFilosofía de la Geografía.

 

 

[____]  El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Orden y Clasificación del Espacio (5/).

 

 

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14 septiembre 2015 1 14 /09 /septiembre /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Orden y Clasificación del Espacio Terrestre (5/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 ene 13.

 

Hemos visto que el espacio, como espacio geográfico terrestre, aparece cuando una masa lítica protoplanetaria lo determina en la dimensionalidad de su geometría, pero, a su vez, en este caso, cundo fueron dos masas líticas las que así lo determinaron por la interacción de sus campos de gravedad, en un ámbito en el que generalmente se conoce como exósfera, y de igual manera, hemos visto, generando un campo magnético potente.  Luego, las transformaciones que ocurren  en el curso de millones de años en este sistema de masas gravitatorias, hacen aparecer esos nuevos elementos en las condiciones de existencia, constituyendo –como lo denomina Riábchikov– “fases” o estados de espacio particulares en condiciones semejantes a la litosfera: la atmósfera, la hidrosfera, la biosfera y la sociosfera, precisamente en ese orden de aparición.

 

Espacio Terrestre

Orden y Clasificación de sus Estados de Espacio Particulares

 

 

1    Litósfera

a)  Campo de gravedad (exósfera)

b) Campo magnético (magnetósfera)

           Estados de Espacio          2    Atmósfera

a) Campo térmico

b) Campo de presión

3    Hidrósfera

4    Biosfera

5    Sociosfera

 

Luego, así como la litósfera genera dos campos, el gravimétrico y el magnético, a manera de estados de espacio particulares; la atmósfera va a generar, a su vez, dos campos más a manera de estados de espacio particulares: el campo térmico, y el campo de presión atmosférica (y hasta aquí están nuestras consideraciones, no sólo a principios de 2013 que redactamos este artículo, sino a mediados de 2014 que lo transcribimos),

 

El estudio de los elementos dados en una masa rocosa, gaseosa, hídrica, biológica o sociológica, ahora en nosotros, bajo la categoría de estados de espacio, resulta, por decirlo así, en una consideración alotrópica de dichos elementos (esto es, que puede tener un mismo elemento de base –lítico, gaseoso, hídrico, biológico, o social–, pero que se presenta, generalizadamente, en otro estado físico).  Por dos siglos (siglo XIX y XX), el estudio del espacio terrestre subyacente en toda consideración geográfica, se hizo –en forma particularizada o reductiva– a través del estudio de los fenómenos, resultando ya hacia el inicio del último tercio del siglo XX, en algo totalmente deleznable, en el sentido correcto de la palabra: de “lo que se disgrega o deshace, que se desliza con mucha facilidad”; esto es, como desintegración dela geografía al deslizarse y disgregarse en otras ciencias, deshaciendo a la geografía misma históricamente dada.  Con la categoría de estado de espacio, aun cuando el objeto es el mismo (litósfera, atmósfera, hidrósfera, biósfera, sociósfera, o cualquiera de los campos que éstos generan), las propiedades de éste son ya otras, sujetas, a su vez, a otras leyes distintas al estudio de los fenómenos como tales; esto es, en consecuencia, sujetas a sujetas a las leyes del espacio, en una rígida consistencia lógica en la cual la geografía adquiere una integración e identidad propia, haciéndose como ciencia rigurosa o sistemática.

 

Inherente a la condición de estados de espacio y sus específicas propiedades, esas masas (lítica, gaseosa, hídirica, etc), sin incurrir en “reduccionismo” (puesto que no estamos estudiando ni el fenómeno biológico ni el social como tales, como formas de la vida o de la sociedad, lo que tendría que ser apegándonos a sus propias leyes; sino abstrayendo y generalizando “alotrópicamente” para explicarlas como estados de espacio.  Así, no estamos, pues, pretendiendo estudiar los fenómenos con otras leyes que no le son propias, sino estudiando estados de espacio, con las leyes propias del espacio.  Y en condición de estos de estados de espacio, son agregados de densidad, cuyo orden y clasificación es el siguiente:


 

1   Litósfera          5.52 gr/cm3

2   Exósfera          1/13.6 x10-3 a 1/13.6 x10-7

                                                     Estados de Espacio           3  Atmósfera        1 Torr; 760 mmHg; o 13.6 gr/cm3

4   Hidrósfera       1 gr/cm3

5   Biósfera           2 bill ton (peso seco)

6   Sociósfera       4.6 hab/km2

 

De esa clasificación primaria de tales componentes del espacio terrestre en su calidad de estados de espacio discretos, habrá otra para los estados de espacio continuo.  Si el anterior ordenamiento hubiese sido con un criterio geológico, habría sido dado por la historia natural del planeta; pero, geográficamente, será por cuanto a las propiedades morfométricas que revelan la espacialidad, en lo cual la densidad es determinante en ese ordenamiento, que da una nueva secuencia de clasificación:

 

Litósfera

Hidrósfera

Biósfera

Sociósfera

Atmósfera

 

En esa secuencia, siempre y cuando se determine por sus propiedades espaciales, los subestados de espacio pueden seguirse dividiendo y clasificando.

 

El espacio terrestre en el todo, como en sus partes, ha tenido un origen y evolución, por lo tanto, tiene un movimiento que no sólo es mecánico, de traslación, sino de automovimiento, interno, de desarrollo propio.  Así, el estudio del espacio terrestre, contra lo que se decía aún en los años setenta y ochenta del siglo XX, en cuanto a que, siendo el vacío, y el vacío “la nada”, a ese espacio no podía estudiársele sino eso: nada.  Hoy, corregida esa falsa lógica, su estudio depara en una infinita riqueza de conocimientos fundados en la sistemática de las propiedades y leyes del espacio geográfico.

       

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7 septiembre 2015 1 07 /09 /septiembre /2015 22:05

Editorial

Espacio Geográfico Natural, Voyager 

Un tercio del lapso de existencia del Universo, es el tiempo del origen y formación del Sistema Solar en el seno de nuestra galaxia, desde la nebulosa informe del pensamiento ilustrado de Kant-Laplace, hasta el barrido último del viento solar y acomodo planetario, del soviético OttoYulyevich Schmidth (1891-1956).

 

*

 

Una obviedad, pero necesaria en el proceso de axiomatización, es que, en principio, sin planeta Tierra, no habría espacio terrestre propiamente dicho.  No obstante, ciertamente, el espacio geográfico objetivamente sería susceptible en cualquier otro astro; más aún, el espacio como generalización, estaría presente aun siendo espacio cósmico, como la geografía del Universo mismo.

 

La geografía como ciencia rigurosa, sistemática, al igual que cualquier otra ciencia así denominada, no puede, en esa sistematicidad, sino partir de la consideración particular del origen y evolución del objeto d estudio.  En consecuencia, el origen y evolución del espacio geográfico es expresión del origen y evolución del mecanismo binario Tierra-Luna en el proceso de formación del Sistema Solar.

 

El origen del espacio geográfico, debe considerase entonces, desde el momento en que se inicia la agregación del núcleo protoplanetario, que unos 5,000 millones de años después termina por formar la Tierra.

 

Casi unos 1000 millones de iniciado ese proceso, según el soviético Genadi Nicoaevich Katterfeld, en la proximidad del espacio de la Tierra, determinado en ese momento por su escaso campo de gravedad, se empezó a formar otro núcleo protoplanetario, pero cuya agregación ya no formó en sí otro planeta, sino sólo un satélite, la Luna, de gran tamaño, de una cuarta parte del planeta en torno al cual empezó a girar.  Más aún, ambos astros giran simultáneamente en torno a un centro común, que de no ser porque éste se encuentra a unos 4,720 km, separado del centro de la Tierra, si hubiese quedado fuera de la masa de ésta, fácilmente estaríamos hablando de un “planeta doble”.

 

El hecho es que esta condición, delimitó la existencia del espacio geográfico y le dotó de un movimiento y un sistema coordenado de mayor complejidad; todo lo cual no se podría entender ni ser punto d partida en la investigación científica sistemática de las propiedades y leyes del espacio geográfico, sin la consideración del origen y evolución del espacio terrestre.

 

*

Espacio Geográfico Natural, VoyagerFilosofía de la Geografía.

 

 

[____]  El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Origen y Evolución del Espacio Terrestre (4/).

 

 

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7 septiembre 2015 1 07 /09 /septiembre /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Origen y Evolución del Espacio Terrestre (4/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 ene 13.

 

Hace entre 5,000 millones o 7,000 millones de años, siguiendo la teoría del origen (frío) del Sistema Solar de O.Y. Smidth, una nebulosa de gas, polvo y partículas cósmicas gravitando sobre sí misma, formó un núcleo masivo entró en ignición bajo la propia presión de su masa y su desintegración radioactiva.  En su derredor quedaron resabios de partículas gravitando y orbitando dicho núcleo: el Sol.

 

Esas partículas formaron los núcleos protoplanetarios, y uno de ellos dio lugar a la formación de la Tierra.  Unos 800 a 1000 millones de años después, se empezó a formar un núcleo protoplanetario que tendió a rivalizar en igualdad de masa, gravitando alrededor de la Tierra: la Luna, de modo que se constituyó un sistema protoplanetario cuasi binario.

 

Ambos cuerpos acrecieron su masa de los residuos de la fría nebulosa original en el curso de unos 3,000 millones de años.  En ese lapso, la Luna en estado plástico, fue sincronizando su movimiento de traslación, al movimiento de rotación de la Tierra, de modo que aquella quedó de amanera estacionaria, justo sobre lo que ahora es el Océano Pacífico (0° j, 165° lW), a la vez que esa órbita de traslación de la Luna se hizo simultánea a un giro de rotación sobre su propio eje (tal como actualmente se nos presenta).

 

Este hecho fue determinante en la formación de las propiedades específicas del espacio terrestre, definido tanto por la masa terrestre, como por su campo gravitacional, cuyos límites quedaron precisamente en la interacción del campo de gravedad lunar (proporcionalmente a cinco sextas partes de la distancia de la Tierra a la Luna, a 320,000 km).

 

No obstante, cuando ambos astros, de menor tamaño y aún en un estado de mayor plasticidad, en esas condiciones de sincronía de movimientos, primero, la distancia entre ellos era menor (según Katterfeld, en el origen, esa distancia entre ambos astros llegó a ser de poco más de dos diámetros terrestres de ese momento, apenas un poco más del límite de Rochd), y segundo, las cuencas del Océano de las Tormentas al centro, y tanto del Mar de las Lluvias al norte, como del Mar de las Nubes, al sur, en la Luna; como la cuenca del Océano Pacífico en la Tierra, se fueron formando como consecuencia de la compensación de masas gravitatorias, al desplazarse plásticamente los núcleos de las mismas, que en el extremo opuesto dio lugar a la formación del continente de África, y en la cara oculta de la Luna formó las Tierras Elevadas.

 

Luego, la hipótesis de Katterfeld, supone que la Luna volvió a desfasar su movimiento de traslación, lo que provocó un alejamiento de la Tierra como un nuevo recurso de compensación gravitatoria, incluso cuando las masas ya no tenían la plasticidad original como para ajustarse por sus deformaciones o anomalía gravitatoria.

 

En ese proceso, desde el primer momento, se formó en su origen el espacio terrestre, tanto en su parte de estado discreto dado por la masa de la litósfera, como en su parte de estado continuo dado por el espacio vacío de la exósfera, hasta su interacción proporcional con el campo de gravitación de la Luna.

 

Como resultado de la formación geológica de la Tierra, ésta se estructuró como una dínamo, generando un campo magnético propio, esencial para proteger la aparición de los sucesivos estados de espacio, empezando por la atmosfera, protegida de ser arrastrada por el viento solar.

 

En aquel acrecentamiento de masa de la Tierra por la caída e impacto meteórico cuando aún no había atmosfera, causo el calentamiento y evaporación de agua contenida en la litósfera cortical, creándose así, en primer lugar, la masa gaseosa terrestre, su atmósfera; y luego con el enfriamiento de la Corteza, un verdadero “diluvio universal” dio lugar a la hidrosfera, integrada por ríos, lagos, aguas subterráneas, mares y océanos, y posteriormente los casquetes polares.

 

La formación de la biosfera comenzó a ocurrir hace apenas unos 600 millones de años*, empezando a dar lugar al registro del período geológico precámbrico.

 

La formación –retomando las categorías del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada– de esos elementos, constituyó la integración al espacio terrestre, de nuevos estados de espacio particulares subordinados, que en su conjunto, en esos 600 millones de años, han evolucionado hasta nuestros días, haciendo aparecer, hace unos 20 millones de años, al procónsul, como uno de los primeros homínidos, los cuales, en su propia evolución, dieron lugar al homo erectus, hace un millón de años; y hace apenas unos 40 mil años, a la aparición del hombre de cro-magnon, del cual nosotros somos sus descendientes en una organización social de no más de 10 mil años.

 

Como parte de la biósfera, surgió entonces ese estado de espacio especial de la sociosfera.  Y así, un aspecto de enorme complejidad en el estudio del espacio terrestre, radica precisamente en el hecho de que nosotros somos parte de su problemática, obligándonos a “tomar distancia”, es decir, a hacer el esfuerzo adicional de abstracción en el estudio del espacio terrestre al considerar la función de este estado de espacio.

 

De esta hipótesis general de la Tierra, se puede traducir, como hemos visto, no sólo la historia del espacio terrestre, sino su orden y posibilidad de clasificación.

 

 

*     Dato generalmente aceptado, aun cuando se reconoce que los organismos primarios pudieron no haber dejado huella, pero datados, como los cifra Riábchikov, hasta en 3000 millones de años.

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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 22:05

Editorial

Relieve-de-Marte.jpg 

El pensamiento científico en geografía, como en toda ciencia, se da como el más fiel reflejo objetivo de la realidad objetiva, que aquí, se da como el reflejo del espacio terrestre, generalizable en el concepto de “espacio geográfico”.  En la imagen, el relieve de Marte, un espacio que no es terrestre en particular, pero si geográfico en general.

[Fuente: NASA]

 

*

 

La no-difusión de la obra de Hettner (parte de lo cual es su no-traducción del difícil alemán), y una serie de traducciones con no más fin que distorsionar sus planteamientos y confundir, fue la política inquisitorial equivalente al medieval recogimiento y ocultamiento de libros.  Si el nazismo “no vio” el marxismo en Hettner, fue quizá porque este se expresaba en un debate técnico en el campo de una especialidad, y más aún, en el campo de su investigación teórica o básica, apenas asequible incluso para los propios especialistas.  Pero ello no escapó a la reacción oscurantista de posguerra en la pluma de la filosofía oficial norteamericana: el pragmatismo, precisamente en el geógrafo Fred K. Schaefer, que criticando el “kantismo” y “positivismo” de Richard Hartshorn, en el fondo era la distorsión de la dialéctica materialista en Hettner.  Se sembró la idea de un Hettner kantiano, y sin su obra original disponible, esa idea se difundió por mucho tiempo, incluso en la obra misma de Clasificación de las Ciencias de B.M. Kedrov.

 

El rescate del verdadero Hettner no ha sido posible sino luego de la publicación del trabajo de Gerardo Nahm: “La Figura de Hettner y la Geografía Alemana en el Siglo XIX y Principios del XX”, en 1987. Y la traducción del trabajo de Hettner “Los Métodos y los Cometidos de la Geografía”, de 1905.  Ello permitió descubrir no sólo la dolosa acción de Schaefer, sino principalmente, del pensamiento marxista de Hettner, esa dialéctica materialista por la cual respondió más esencialmente al pensamiento científico en geografía, y con lo cual, y sólo con lo cual, hace posible echar las bases de la teoría geográfica científica.

 

Nosotros, entre 1979 y 1983 (previo a aquella traducción de Gerardo Nahm de 1987), pudimos descubrir, en su objetividad, independientemente buena parte de los planteamientos de Hettner, y más aún, desarrollarlos por un camino propio con los avances de la filosofía y la físico-matemática de fines del siglo.  La crisis económico-social de 1994-1995 y una agudización de la política oscurantista en nuestro ámbito, profundiza la “proscripción”, e impedirá nuestra crítica por los siguientes quince años, hasta que descubrimos la posibilidad tecnológica de los blogs por Internet.  Rompimos entonces con esa “proscripción”, y es por ello que no ha sido sino hasta ahora, la segunda década del siglo XXI, que retomamos a Hettner como base de la elaboración de la teoría científica en geografía.

 

*

Relieve de MarteFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Elaboración de una Teoría Geográfica.  El Rescate de Hettner y la Esencia de su Pensamiento (6/)

 

Inversionistas de CapitalHistoria de la Geografía en México.

 

[____]  Un Portafolios Geográfico: Incidencia de Mercado (6/)

 

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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 22:04

Elaboración de una Teoría en Geografía. El Rescate de Hettner y la Esencia de su Pensamiento (6/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http//:espacio-geografico.over-blog.es/

23 jun 12.

 

Hettner explica cómo se diluyen las ciencias abstractas comtianas en una gradación difusa inasible.  Pero cuando se refiere a las ciencias concretas comtianas, cambia el análisis.  “Las ciencias concretas –dice Alfred Hettner tomando en forma positiva el concepto de Comte– se reparten el conocimiento de la realidad.  Estas se refieren a ella cuando se ocupan de las características de las cosas y su diversidad en el espacio y en el tiempo”.  Y de las cosas, el espacio y el tiempo, como tres magnitudes a considerar para comprender la realidad, Hettner estable un símil con el espacio tridimensional, y explica que la ciencia (aun cuando no la particulariza a la geografía), “permanece en cierto modo todavía bidimensional”: es decir, considera sólo las cosas y el tiempo; pero para acabar de comprender esa realidad que se refleja en la ciencia, se hace necesario considerar el espacio.

 

Evidentemente Hettner establece aquí el antecedente del lugar de la Geografía en la clasificación de las ciencias; pero ahora aquí, a su vez, retoma en sentido positivo a Kant, y lo cita de la Geografía Física (1802) de éste: “Podemos referirnos a nuestros conocimientos empíricos bien de acuerdo con conceptos, bien según el tiempo y espacio en que se encuentran realmente”.  Si se hace abstracción del fundamento fenomenológico de Kant por el cual primero son los conceptos y luego las cosas que las enuncian, y el pasaje se rescata con fundamento dialéctico materialista, ello es perfectamente aceptable de Kant, sin que, por lo mismo, seamos kantianos. (es, en todo caso, que en cierto modo, “estamos haciendo a Kant marxista”), y más aún, cuando antes se ha deslindado explícitamente mediante enunciado y argumento.

 

Las ciencias concretas o sintéticas, dice Hettner, encuentran su unidad en la homogeneidad o semejanza de los objetos de los que se ocupan.  “Para las ciencias históricas la afinidad de contenido de sus objetos sólo tiene un valor secundario.  Estas unen en sus estudios una cantidad de objetos pertenecientes a diferentes sistemas y esos objetos reciben su homogeneidad (…) del desarrollo temporal de las cosas”.  Cita esencial en los propósitos de este ensayo, es el que estamos tratando sobre la manera en que Hettner elaboró la segunda abstracción y generalización teórica que nos llevó a la definición del espacio como el objeto de estudio de la geografía.  Es decir, que en el análisis de la temporalidad “de algo”, en principio podemos prescindir de la propiedad particular de “ese algo”.

 

Pero ese criterio, es el único a aplicar al espacio, en el análisis de la espacialidad de “ese algo”, en principio, podemos prescindir de las propiedades de “ese algo”.  La geografía –dice Hettner–, “es la ciencia de la ordenación del espacio terrestre o, como no conocemos el interior de la Tierra, podemos decir sin reparos de la superficie terrestre”.

 

Más aún, la continuación del mismo párrafo hace en realidad otra idea y la recogemos como otra cita, por demás, esencial, para refutar falsas aseveraciones en torno a Hettner (en este caso, como lo que más adelante discutiremos como el “excepcionalismo”): “Si no existiesen relaciones causales entre los diferentes puntos de la Tierra, y si los distintos fenómenos que se dan en un mismo lugar de la Tierra fueran diferentes entre sí, no sería necesaria ninguna concepción corológica”.  O dicho al revés, esa ciencia corológica existe, porque los distintos puntos de La Tierra no son singularidades únicas con causas únicas, ni los fenómenos de un lugar de la Tierra, son diferentes a los fenómenos de otro lugar de la misma.

 

 

    Nahm, Gerardo; La Figura de Hettner y la Geografía Alemana en el Siglo XIX y Principios del XX; en GeoCrítica N° 70, Barcelona, julio, 1987; p.28.

    Ibid. p.12.

    Ibid. p.13.

    Ibid. p.30 (una vieja apostilla nuestra en esta cita, dice: “no somos más que la reproducción de Hettner, pues esa idea del interior desconocido de la Tierra en él, en nosotros fue expresado como “campo de estudio de la geología”).

    Ibid. p.30.

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