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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 noviembre 2013 7 03 /11 /noviembre /2013 23:04

1650 Geografía General; Bernardo VarenioQué es la Geografía; la Geografía y los Elementos de la Ciencia Moderna: la axiomatización o el método, en la “Geografía General” de Bernardo Varenio, 1650. Tercera Parte (29/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

5 oct 13.

 

El tratamiento de los fenómenos en geografía bien data desde los orígenes mismos del pensamiento geográfico: el primero que hizo un mapa, no hizo trazos abstractos vacíos de contenido concreto determinado por algún interés; el primero que hizo un mapa, reflejó en él la realidad del mundo de los objetos materiales.  Y se interesó en el río, la montaña, los cotos de caza y recolección en el bosque o la selva; y no obstante, siendo ello lo secundario en ese mapa en el cual subyacía un problema esencial del pensamiento humano, es decir: dónde se estaba, cuál era el lugar que se ocupaba, y en ese sentido, el resolver el problema esencial de la noción de espacio.

 

Así se explica el por qué la geografía se dirigió por muchos siglos por la vía del conocimiento espacista en la elaboración del mapa; esto es, en el conocimiento de los lugares, de su correcta ubicación o localización en distancia y rumbo, y luego en su determinación  por sus coordenadas geográficas de latitud y longitud, de la verdadera forma y dimensiones en la distribución y forma de la Tierra como planeta.  Los fenómenos, ese mundo de los objetos materiales en general, fueron por todo ese tiempo tan sólo elementos físicos de referencia que daban el conocimiento de las propiedades del espacio terrestre.

 

Hasta que uno de esos espíritus polifacéticos en el conocimiento, ese pensador muy propio de la época de la filosofía de la naturaleza, llamado Posidonio, que dio primacía al saber acerca de los fenómenos, hizo ver la diferencia, y en cierto modo hasta la contrariedad, en el verdadero propósito de la ciencia de la geografía, poniendo en entredicho el si ésta era una ciencia de los mapas (intuitivamente, del espacio terrestre), o si lo era de los fenómenos; y, en consecuencia, si en vez de que fuese el mapa (el espacio) el determinado (como efecto) por los fenómenos (como causa), fuesen los fenómenos los determinados (el efecto), por el mapa (espacio, como causa).

 

Como puede apreciarse, la diferencia es muy sutil dado su carácter relativo, pero, finalmente, problematiza sobre qué es causa y qué es efecto en los estudios en geografía; y en tanto lo que ha de interesar al geógrafo es ese efecto que se constituye como su objeto de estudio, ha de elegir, entonces entre el estudio de los fenómenos cuya causalidad está en las propiedades espaciales; o el estudio del espacio, cuya causalidad está en la “influencias” o “relaciones” entre los fenómenos.  Dependiendo de la elección que se haga de una u otra opción, se dará entonces, ya una geografía fenomenista, o bien una geografía espacista.

 

Y si bien la geografía espacista de la época de la modernidad en la Ilustración, mostró su limitación en el estudio de ese efecto suyo muy propio, que es el espacio subyacente en un mapa, entendido sólo por un conjunto limitado de propiedades cualitativas, enfrentando de fondo una realidad y naturaleza del espacio ni siquiera planteada; la geografía fenomenista que finalmente se mostró como parte necesaria de los estudios en esta ciencia, tuvo a su vez sus limitaciones en el estudio de una “influencias” o “relaciones” que como tales se sumaban a ese conjunto de propiedades del espacio, pero que en la consideración de relaciones simples y generales, hacían una geografía fenomenista, a su vez, simple (descriptivista, y general (de una totalidad puramente empírica); y en la medida que se exigía una consideración de relaciones más complejas y particulares, hacía ahora una geografía fenomenista que se descomponía en una identidad con las múltiples ciencia especiales.

 

De tal modo, el problema de la contradicción histórica esencial de la geografía no se resolvió, antes al contrario, se profundizó con la primera sistematización histórica de los fenómenos, lógicamente consistente, haciendo evidente una profunda contrariedad en la que, si bien una concepción de la geografía no negaba y excluía a la otra, no dejaba en claro cuál era realmente el efecto propio como objeto de estudio de la ciencia geográfica.

 

La primera sistematización de los fenómenos históricamente dada en geografía, ocurre desde el ámbito mismo de la geografía espacista.  Es decir, en la Geografía General (1650), de Varenio, en la que por mucho tiempo tuvimos dudas sobre su clasificación en el pensamiento geográfico (justo por haber sido esa primera sistematización histórica de los fenómenos; pero que hoy entendemos ya que responde plenamente a los principios de la geografía espacista.  Esa sistematización de los fenómenos, sólo es eso: una lógica de relación causal de los mismos en el tratamiento geográfico, en donde dichos fenómenos son tratados como tales, sin que, por más que Varenio les denominase como “factores” o elementos causales, este concepto no significó una abstracción y generalización teórica de los mismos, sino que sólo aludió su función secundaria; esto es, que, luego de observado el efecto (las propiedades espaciales), en un primer momento, se considera entonces, en un segundo momento, las causas (los fenómenos que determinan esas propiedades espaciales).

 

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3 noviembre 2013 7 03 /11 /noviembre /2013 23:03

1892 Mapa Hidrográfico, Miguel E SchulzPrimera Abstracción y Generalización Teórica de los Fenómenos en Geografía, por Miguel E. Schulz, 1892. (5/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

29 sep 13.

 

El segundo apartado que Schulz trata en su obra, es La Atmosfera, envoltura gaseosa “en torno a este conjunto tangible del globo terrestre”[1], frase que subraya el criterio empirocriticista de la “experiencia pura” en “lo concreto dado”.  Pero a continuación escribe: “Quedó ya dicho que el estudio especial de su composición, fenómenos y leyes no entra en la índole de los estudios geográficos propiamente tales…”[2].  La atmósfera no es –dice Schulz–, un fenómeno o conjunto de fenómenos a estudiar como tales en geografía (ello es asunto, ha dicho Schulz, del meteorólogo); la atmósfera será sólo un hecho físico, y en tanto tal, y sólo asó objeto de tratamiento geográfico.  Como hecho físico o fisiográfico, es que se constituye como un “hecho geográfico”.

 

En 1892 en que Schulz escribe esto, aún se desconocen los límites superiores de la atmósfera, y ello se convierte en el centro de atención geográfica.  Pero, cómo es que debe interesar entonces al geógrafo la atmósfera: dice Schulz, como agente modificante, y como regulador de los procesos biológicos en el planeta.  Y no obstante, no dejará de referirse a las características generales de ella, por su estructura, composición y fenómenos dinámicos, que hacen difícil acabar de definir qué tanto, entonces, sí tiene que involucrarse el geógrafo en su estudio o conocimiento.

 

Hasta aquí Schulz deja huella y pistas acerca de los elementos teóricos de su pensamiento geográfico; luego pasa al tratamiento de La Hidrósfera y La Biosfera en todos sus aspectos en el mismo sentido que la atmósfera; y finalmente trata los aspectos sociales de población, lenguas, etnias, etc; todo ello ya con un carácter puramente descriptivo.

 

Sin duda, la obra Apuntes para el Curso de Geografía, de 1892, de la pluma de Miguel E. Schulz, fue el primer paso en la dirección correcta en la solución al tratamiento de los fenómenos en geografía.

 

Su fundamento empiricriticista más que una limitante, fue el inconsciente recurso que permitió un proceso de abstracción y generalización de los fenómenos en geografía.  La limitante, en todo caso, estuvo en que el “hecho geográfico”, como categoría esencial, con todo, no fue suficientemente teorizado, dejando aún numerosas rendijas por donde el hacer del geógrafo fluyó nuevamente una y otra vez, al estudio del los fenómenos en tanto tales.

 

Esa limitación fue a tal punto que la importancia y trascendencia de esa categoría de “hecho geográfico” se distorsión, cuando no, y paradójicamente en el mejor de los casos en tanto por teoría hacía un absurdo mecanicista ramplón, se olvidó.

 

Luego, cuando ya hubieron las suficiente categorías y elementos teóricos, se le ha rescatado y con mayor relevancia aún de la que pudo tener en su origen.  Posteriormente a Miguel E. Schulz la geografía entrará en ese mismo proceso objetivo de la necesidad de la abstracción y generalización teórica de los términos contrapuestos en su contradicción histórica fundamental, con Krasnov, Chizhov, Vidal de la Blache, Alfred Hettner, Carlos Sáenz de la Calzada, Riábchikov, José C. Martínez Nava, y el autor de estas líneas, en un esfuerzo histórico al que creemos haberle dado cima.

 

Puede decirse así, en consecuencia, que, contra todo propósito empirocriticista limitado a la “experiencia pura” en el concreto “hecho geográfico percibido”, ese fue, por lo contrario, el inicio de la abstracción y generalización teórica, que en un largo proceso histórico que duró más de un siglo, extrajo el conocimiento geográfico de la pura descripción cualitativa (de las propiedades a la vista) de lo empírico concreto, para, completando su cuadro como ciencia rigurosa, hacer de los fenómenos concretos (de propiedades que no están a la vista y sólo se descubren teóricamente en procesos de experimentación y medición), cuantitativo, teórico y abstracto espacio geográfico discreto, determinante de las propiedades del espacio geográfico continuo más general.

 



[1]       Schulz, Miguel E; Apuntes para el Curso de Geografía; Imprenta “José Joaquín Terrazas e Hijas”; 2ª edición, México, 1896: p. 5.

[2]       Ibid. p.5.

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3 noviembre 2013 7 03 /11 /noviembre /2013 23:02

Mar--7-Oh-ho.jpg“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  Amor e Identidad. (12/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 13.

 

4  Amor e Identidad.

 

b) Identidad.

 

Visto todo lo cual, todo el problema se reduce a la identidad; al reconocimiento de uno mismo en el otro ser, de modo que este responda tal cual nuestro deseo (si bien en una mayor aproximación posible), y, en este tema tanto más escabroso como más esencial, el que el otro ser responda como si fuésemos nosotros entendiéndonos a nosotros mismos, a nuestros deseos biosociales, o más claramente dicho, a nuestros deseos eróticos o sexuales.

 

Y así como hicimos una “académica” clasificación del amor para ayudarnos a su composición, conviene ahora hacer una clasificación de los aspectos más generales y esenciales de la identidad, a fin de entender ésta.

 

Las relaciones biosociales siguen un proceso natural, espontáneo, en sucesivos aspectos de nuestra identificación con el otro ser, proceso que no es difícil ubicar: una mujer y un hombre se conocen, sin tratarse aún, mutuamente uno ve en el otro algo de sí, precisamente en eso que le gusta; sin conocerse a fondo, eso que se gusta el uno del otro, es, en general, una manera de ser.

 

Pero esa manera de ser, esa emotividad o manera de estar en movimiento, va inseparable de una estética de lo que se es; esto es, que, en ese ser que se mueve, su movimiento realiza lo que soy y quiero ser, me identifico; pero, además, ese ser cuyo modo de moverse hace real mi propia manera de ser, es un ser en el cual se conjugan los elementos de la belleza.

 

Con ello todo queda preparado para que se muevan, en un segundo nivel de identidad, los sentimientos; eso que nos hace reír de lo mismo o consternarnos por lo mismo.  Cuidado y no sea así, pues en vez de eidentidad enlo que une, se empezará a ver lo diferente y lo que separa.  En esto es un grave error creer que “hoy es así, pero ya cambiará”, pues lo real, particularmente en el hombre, es que es así, y así ha sido y será por siempre.  En esto la mujer tiene más capacidad de adecuación, de flexibilidad y adaptación, pero en general no debe suponerse que por ello, “va a cambiar”.  Esta es precisamente la importancia esencial de la identidad.

 

Del primer nivel de identidad en lo estético, se pasó al segundo nivel de la identidad en los sentimientos; ahora, profundizando en un tercer nivel de identidad, éste resulta del trato más o menos íntimo: la identidad en lo ideológico, es decir, en la manera de interpretar el mundo, tanto en su totalidad como en sus partes; y eso comienza a ser ya más complejo.  Apreciar lo bello y dejarse llevar por la pasión de los sentimientos, es algo que ocurre de manera natural, espontánea esa identidad en lo ideológico, ya implica una reflexión, lo que, en consecuencia, nadie hace ya.

 

Pero, ¿cómo armonizar dos interpretaciones religiosas del mundo, diferentes, o de la religiosidad y del ateísmo?  En eso no se piensa, pero a la postre pudiera ser fuente de diferencias y problemas, o sea, de una falta real de identidad.  Por lo regular, sólo una amplia cultura o cierta madurez, podría atenuar o minimizar la diferencia.

 

Un cuarto nivel de identidad, igualmente problemático, es aquel de la identidad intelectual.  El asunto no sólo es tender a las mismas dotes intelectuales reales, sino a resolver en ello esa parte problemática de la incorrecta proyección de las relaciones biosociales a las relaciones sociales intelectivas.  El dejar las cosas al tiempo y a su solución espontánea, allí en donde nadie nos da esta teoría, hace más difícil enfrentar las soluciones.  El disponer de estos consejos, creemos puede ayudar a prevenir situaciones y adelantar sus soluciones.

 

Pero si los dos niveles de identidad anteriores son problemáticos dado que obligan a la reflexión anticipada de la vida, el quinto nivel de identidad a considerar, se torna incluso delicado.  Es un nivel complejo, no sólo porque imponga la reflexión, sino porque esa reflexión, además, reclama de cierta teoría, es decir, de ciertos conocimientos fundados con la mayor rigurosidad posible: es el de la identidad moral.

 

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3 noviembre 2013 7 03 /11 /noviembre /2013 23:01

El Problema de Esencia de la Energía

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

25 oct 13.

 

   

  

Se calcula que para el 2018, la energía solar o fotovoltaica satisfará el 10% del consumo energético mundial actual, y que hacia el 2027 proporcionaría ya el 100% de la necesidad energética.

 

 

Si a fines del siglo XVIII la fuerza de tracción animal en el tiro de caballos fue reemplazada por la energía de vapor que abrió la era del carbón, a fines del siglo XIX el carbón fue reemplazado por el petróleo, y ahora, desde fines del siglo XX, el petróleo está siendo sustituido por la energía fotoeléctrica como una necesidad del siglo XXI para la sobrevivencia de la especie humana.
 


Fuentes-de-Energia-en-Petroleo-Equivalente.jpg 

Se asume que el ritmo de crecimiento de la energía fotovoltaica ocurre exponencialmente, y aún así, ello es poco, y no significa más, que estamos en una carrera contra el tiempo en el reemplazo de la energía basada en el petróleo por la fotovoltaica, carrera que ha tenido momentos de impulso como 1997 (en que Japón supera a Estados Unidos en la producción de energía fotovoltaica), y 2005 (en que Alemania supera a Japón).  Como quiera, debemos cantar un réquiem por la industria del petróleo como fuente básica de energía; o, dicho en otras palabras, antes que invertir en ello, urge invertir en energía solar.

 

 

La referencia, pues, es Alemania: con una producción de energía fotovoltáica de 32 GW, en ese crecimiento exponencial en el que en 2011 instaló cerca de un cuarto del total, más precisamente, 7.5 GW.

 

 

Italia produce la mitad de Alemania: 16 GW; y lejanamente están, China con 8,000 MW; Japón, con 7,000 MW (pero creciendo rápidamente, a poco más de 1000 MW por año, según el dato de 2012, a raíz del accidente de las plantas nucleares de Fukushima de 2011); y Estados Unidos, con 7,000 MW.  Sin embargo, es clara la revolución científico-técnica dirigida a una nueva conversión de la fuente básica de energía.  En este cuadro, México produce apenas poco más de 50 MW, y el total en todo el mundo alcanza ya poco más de los 100,000 MW.

 

 

Una planta generadora de energía fotoeléctrica con un costo de unos $750,000 Mx, tiene una producción de 10,000 kWh anuales (teniendo como referencia el que el uso doméstico no supera los 10,000 W, ello significa el abasto de energía a 1,000 hogares).  Pero justo he aquí lo verdaderamente revolucionario: no se trata de que plantas generadoras instaladas por el Estado suministren a los hogares, sino que los hogares mismos se conviertan en plantas generadoras de energía, con un costo moderado de unos $30,000 Mx por hogar.  Se trata, pues, de que el Estado instale en los hogares los sistemas de paneles solares, inversores y baterías (deducible de los pagos bimestrales), y con el costo de una planta de 10,000 KWh, en vez de 1,000, dotar a 25,000 hogares de energía, que a poco tiempo, de sus excedentes, dichos hogares pudieran convertirse en generadoras de la misma para el suministro a las plantas industriales.

 

 

El problema de esencia de la energía está en que, con tal conversión tecnológica a la energía fotoeléctrica, cuanto más pronto sea, más rápido se incidirá en la solución a las causas del calentamiento global (las emisiones de gases de efecto de invernadero, derivados de los combustibles fósiles o hidrocarburos).

 

 

No somos ni lejanamente expertos en esto, pero de 1984 a 1992, tuvimos oportunidad de laborar en la Gerencia de Exploración de PEMEX, uno de cuyos Departamentos era el de Análisis Estadístico, y en él tuvimos a nuestro cargo el Sistema de Información Geográfico de “Asignaciones Petroleras”, en el que, todavía en esos años, se estaba sustituyendo cartográficamente las antiguas Asignaciones a las Concesiones porfirianas, por las nuevas Asignaciones de propiedad del Estado Nacional, conforme a la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional.  Al porfiriano régimen de Concesiones, le siguió el de “Contrato por Obra Determinada de Servicios Profesionales”, en donde, en esta caso de la exploración, PEMEX asume todo el riesgo, e independientemente de los resultados de la exploración, las compañías privadas participantes (por lo regular de antiguos funcionarios de la misma industria), reciben su pago íntegro por sus servicios.  Ahora, las modificaciones a los Artículos 27 y 28 constitucionales, permitirían la propuesta de los nuevos “Contratos de Utilidad Compartida”, que si bien parecen más justos, implican, al igual que los llamados “Contratos de Riesgo”, el que las compañías privadas participantes, registren el producto obtenido como parte de sus activos fijos, no significando ello otra cosa, que una apropiación del recurso natural, siendo así, no más que una variante de las porfirianas Concesiones.

 

 

No sólo por lo antes dicho es que el Artículo 27 Constitucional relativo a la propiedad del Estado en nombre de la nación; como el Artículo 28 por lo que toca al carácter estratégico en la economía nacional de esa propiedad en manos del Estado, no deben ser tocados en una coma; sino aún más, porque hacerlo, nos condenará a un mayor atraso y subyugación al capital monopólico internacional o imperialista, en una dependencia a una industria petrolera obsoleta.

 

 

Terminó la era del petróleo, se abren expectativas optimistas ante el futuro.  Pero cuatro consorcios petroleros (de los siete originales): 1) Exxon-Mobil, 2) Royal Dutch Shell, 3) Britis Petrolum, y 4) Chevron Co, con su gran poder económico, se proponen mantenernos atados a la dependencia del petróleo; no sólo haciéndonos invertir en ello en exploración y refinación de alto costo, que se esgrime como justificación que implica la intervención de empresas extranjeras, sino haciéndonos depender necesariamente de su producción.

 
Principales-Compania-Petroleras.jpg

 

Tan sólo el proyecto de la nueva refinería de Hidalgo tiene un costo de 130 mil millones de pesos; o unos 13,000 millones de dólares; lo cual representa la mitad de las ganancias anuales de la empresa Chevron, y diez veces más al costo de la electrificación fotovotaica de 25,000 hogares; lo que equivale a decir que, con el costo de tal refinería, se electrificaría con energía limpia, fotovoltáica, a 250,000 hogares; lo cual, no obstante, es aún equivalentemente muy poco; pero el problema ya no son los costos, sino la urgencia de la necesidad de esa conversión tecnológica, incluso con un sentido vital para la humanidad..

 

 

Recientemente, firmada por quienes dos veces, una en 1988 y otra en 2006, han traicionado al proletariado de este país que depositó en ellos el poder, y ahora, no habiendo defendido el todo, pretenden, ya sin autoridad moral alguna, defender la parte acompañados en la firma de ese documento por lo que sólo representa el oscurantismo y un “democratismo burgués obsoleto”, en obispos e intelectuales que únicamente invocan al pasado; se ha enviado una carta al Congreso de la Unión, es decir, a los administradores del orden capitalista burgués establecido, denunciando que la “Reforma Energética” será “traición a la patria”, el “comprometer nuestra soberanía”, el poner en riesgo “nuestro desarrollo libre e independiente”; llamando a considerar el “sentido patriótico”, a “no dar la espalda a la historia”, a “la Constitución” y “a los intereses de la nación”.

 

 

“El petróleo es nuestro”reza la frase repetida hasta la saciedad y puesta en boca del desarrapado de Calzonzin.  “El petróleo es de la nación”, dice otra consigna en voz de sus principales defensores; pero debemos detenernos ya a considerar: ¿“Nuestro”?  ¿Nuestro de Calzonzin y los demás desarrapados proletarios incluyendo al autor de etas líneas?; o “nuestro”, de ellos, de la burguesía nacional que es la que realmente se lo apropia.

 

 

¿“Nuestro” de nosotros los nacionales o los nacidos en estas tierras?, o “nuestro” de la “Nación”, es decir, en el entendido del “Estado Nación” o “Estado Nacional”, que, otra vez, no es más que el proyecto del siglo XIX del Estado capitalista burgués mismo, que, incluso, ya estorba a los fines del capitalismo monopólico mundial y ahora bota al diablo toda soberanía.

 

 

El petróleo no es nuestro, es decir, de nosotros el proletariado, el proletariado –bien dejaron establecido Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista–, no tiene patria, esto es, está desposeído de todo patrimonio o heredad; la patria, la heredad de la riqueza de estas tierras, nos ha sido despojada al proletariado y está en manos de la burguesía y su Estado Nacional, que con el concepto de “nacional” nos embauca con el cuento de que “el petróleo es nuestro”, o de que “el petróleo es de la nación” (donde “nuestro” es la burguesía nacional, y “nación” es el Estado Nación” de la burguesía nacional).  “Nuestro desarrollo libre e independiente”, es su desarrollo capitalista nacional, con la patraña de que ni es “independiente”, ni mucho menos “libre”.  Su reclamo es porque, efectivamente, está teniendo lugar una traición entre ellos, en el seno de su misma clase social.  Bien visto, si nada de eso es nuestro, a nosotros, el proletariado, qué?!  Bien se puede llevar ya el diablo a todo ello, a esa “su industria estratégica”, que como tal ya no lo es para nosotros, para quienes ahora ya es un estorbo real al progreso y desarrollo, cuando lo estratégico es ahora la necesaria y urgente conversión a la energía fotovoltáica.

 

 

Y no obstante, si hemos de defender la industria petrolera y energética en general, no es patrioteramente porque “sea nuestra”, sino por la agresión imperialista misma que con tal imposición a la producción y consumo del petróleo nos pretende continuar manteniendo en el subdesarrollo.

 

 

Pero ello nos impone a nosotros, el proletariado, primero, ya no ser más peones de sacrificio en el tablero de los intereses del capitalismo de la burguesía nacional cuyo momento histórico ha concluido; y segundo, obligados a luchar por una conversión en la fuente básica de energía y que los recursos naturales no sean más depredados por la burguesía del capitalismo monopólico imperialista, debemos ponerle condiciones a la burguesía nacional en esa alianza en la defensa de todo ello en consonancia con la dirección general de los cambios (la urgente necesidad de conversión a la energía fotovoltáica como fuente primeria de energía en función del problema del calentamiento global), y, en este caso: en el fin del régimen capitalista considerado en una transición, propiciar el cambio a una democracia popular que haga posible el paso a un modelo de economía planificada, la cual, bajo cuyo régimen político, concede aún la producción privada, pero sujeta a un severo control de producción planificada por el Estado en interés de la sociedad.  Entonces, y sólo entonces, valdrá y tendrá sentido el sacrificio mismo.

 

 

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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:05

Editorial

 La-Geografia-y-el-Comercio.jpg

La Geografía, como el resto de las ciencias, determinadas por los intereses del naciente capitalismo que rápidamente se movía a su consolidación como el modo de producción dominante, durante la Ilustración, mostró, con toda nitidez, su esencia como conocimiento especializado riguroso, y su importancia determinante no sólo en la esfera de la producción, sino también en la esfera de la distribución.  Si bien, su objeto de estudio resultó altamente complejo.

 

*

 

Lamentablemente, dicho en el propósito de la mayor objetividad no obstante enturbiada por una afectación personal de represión política del más puro estilo nazi-fascista desde la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, por la que no se nos agrede a nosotros en lo personal, dispuestos a morir por lo que hacemos, sino se agrede a una persona inocente allegada a nosotros, lo cual inevitablemente altera nuestra apreciación de las cosas, pero que, al mismo tiempo, al final, ello no es sino reflejo, justo, de lo que lamentamos: la consecuencia de una más de las recurrentes crisis cíclicas del capital.

 

La primera de ellas que se toma como referencia, ocurrió en 1825; doce años después, en 1837, ocurrió una segunda crisis económica, es decir, un segundo momento de decisión en una disyuntiva en cuanto a la producción; otra más, doce años después, en 1848-1849, dio lugar a la tercera decisión del capital entre seguir produciendo en la aparente lógica natural de éste, o recomponerse en forma de monopolios cada vez más grandes, estando en ello su verdadera lógica natural; parando la producción y lanzando a los obreros a la calle, con lo que se suscitó las revoluciones europeas de esos años.

 

El ciclo de las crisis comenzó a reducirse, y para 1860, se dio un nuevo momento de autodestrucción y recomposición monopólica; y once años después, tiene lugar al crisis que provoca los acontecimientos de la insurrección de la Comuna de París, en 1871.  Luego viene las crisis subsiguientes en lapsos que se van reduciendo primero a diez y luego a ocho años, que en 1905 provocaron las revoluciones de México y Rusia de ese año, cruelmente reprimidas; hasta llegar la gran crisis de 1914 con la que se inicia la I Guerra Mundial, conla engañifa al proletariado de la “defensa de la patria” y el sacrificio por la “nación”.  A ello siguió la crisis de 1939, y luego nuevamente otra gran crisis que dio lugar a la II Guerra Mundial.

 

El ciclo se volvió a acortar, ahora en el lapso de seis a ocho años, conforme a la cada vez mayor capacidad productiva del capital, generadora de sobreproducción, ciclos que se sincronizan con los cambios políticos sexenales en México a partir de 1976, luego 1982, 1988 y 1994-1995; y al comenzar el siglo XXI, el lapso se volvió a reducir, ahora a cuatro años, y particularmente siendo ya recurrentes en la meca del capital, los Estados Unidos, en el 2000, 2004, 2008-2009, hasta llegar a nuestros días, 2013; de tal modo que la crisis del capital puede decirse que ya es permanente, pues perdió capacidad de recuperación, y ahora es a la sociedad a la que enfrenta a una decisión histórica determinante de su futuro: la reorganización de la sociedad en una nueva manera de producir y distribuir sus bienes materiales, o sucumbir en un proceso de extinción como especie.

 

*

La Geografía y el ComercioFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; Geografía General, 1650; la primera axiomatización, y sistematización de los fenómenos en geografía, de Bernardo Varenio.  Segunda Parte (28/)

 

1892 Mapa Hidrográfico, Miguel E SchulzHistoria de la Geografía en México.

 

[____]  Primera Abstracción y Generalización Teórica de los Fenómenos en Geografía: Miguel E. Schultz, 1892. (4)

 

 

04 Periquín Plumero y lo ético-estéticoFilosofía.

 

[____]  “Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   (11/…)

 

Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha ProletariaNuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria.

 

[____]  “Crisis” (del gr. krisis, decisión), en un Momento Histórico Determinante para la Humanidad.

 

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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:04

La Geografía y el ComercioQué es la Geografía; la Geografía y los Elementos de la Ciencia Moderna: la axiomatización o el método, en la “Geografía General” de Bernardo Varenio, 1650. Segunda Parte (28/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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5 oct 13.

 

La Geografía General de Varenio, de 1650; obra dice el título mismo según su traducción del latín, “en la que se explican las propiedades generales de la Tierra”, a nuestro juicio, la palabra en latín “affectiones”, que se ha traducido como “propiedades”, debe traducirse como “influencias” o “relaciones”.

 

Como “propiedades”, el concepto incide más directamente en la naturaleza de la cosa en sí misma.  Pero como “relaciones”, el concepto alude, en cierto modo, a un atributo espacial, en el vínculo entre dos cosas separadas.  Y lo que se explica en esta obra, a nuestro juicio, no son las “propiedades” de la Tierra a manera de estudio de los fenómenos en sí mismos, sino las “influencias” o “relaciones” entre ellos.

 

El aspecto que se plantea no es trivial, tiene que ver con una interpretación ya fenomenista, o bien espacista de esta obra fundamental en la historia del pensamiento geográfico, justo en un momento en que la geografía  de la Ilustración tiene un contenido espacista, y la consideración de los fenómenos en esta ciencia en ese momento, dice Varenio, está en que no son más que “factores” (terrestres, celestes o humanos); esto es, dice el diccionario de la lengua,: “elementos que contribuyen a causar un efecto”, y esos efectos que se estudian aquí, en la ciencia de la geografía, se refieren a las propiedades del espacio.  Más aún, dice Varenio en la definición que él mismo da de Geografía refiriéndose a las propiedades del espacio, dice: “…de las partes relativas a la cantidad, esto es, la figura, situación, dimensiones, movimientos…”.

 

La ciencia (etimológicamente, el conocimiento en sí), ya como conocimiento riguroso para establecer la verdad objetiva, se define puntualizando sus propiedades esenciales en una rigurosa lógica deductiva, en los Elementos, de Euclides (330-275 ane); apenas éste haciendo en seguida conexión de contemporaneidad, con Aristóteles (384-322 ane) y con Epicuro (341-320 ane); siendo antecesor inmediato de Arquímides (287-212 ane), o de Eratóstenes (276-196 ane); es decir, en el momento del esplendor de la ciencia clásica griega.

 

Jay R. Green, en su obra “100 Grandes Científicos”, comienza la biografía de Euclides de la siguiente manera: “La gran poetiza norteamericana Edna St. Vincent Millay, que tenía el Universo entero e ilimitados siglos para escoger la esencia de la belleza, rindió tributo a la belleza de la lógica y esplendor de los relámpagos de una visón transformada en un orden lógico de punto claro…  Euclides fue uno de los que crearon el arte de ordenar las ideas en su forma superior mediante el argumento deductivo”.

 

Al final de esa biografía, su autor expone: “La obra de Euclides…, dio a los hilos de la ciencia y a la filosofía principios que le sirvieron de guía y un método ([el] razonamiento deductivo), para el análisis lógico y la solución de los problemas”.

 

Luego del renacer de la ciencia clásica griega, en ese período histórico conocido por ello como el Renacimiento, durante principios del siglo XVI a mediados del siglo XVII, advino el período de la llamada Ilustración, de mediados del siglo XVII, a fines del siglo XVIII.  Ambos períodos fueron la denominada Época Moderna; de donde a aquel renacer de la ciencia se le conoce a su vez como el de la ciencia de la modernidad, en particular, ya de la modernidad en que tiene lugar la integración rigurosa de la ciencia, y específicamente, del método de la ciencia de la modernidad ilustrada.

 

Esta última, cifrada entre los pensadores de la geografía en los extremos de su origen y fin, están Gerardo Mercator, a partir de 1569 con su Proyección Conforme; Bernardo Varenio en 1650 con su Geografía General; y José Antonio Villaseñor y Sánchez con su Theatro Americano de 1748; y José Antonio de Alzate y Ramírez, con su Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla, de 1772.  Esto es, entre el origen de la aplicación rigurosa de una lógica apodíctica que no sólo dio lugar a la primera sistematización histórica lógicamente consistente de los fenómenos en geografía, sino dada esta geografía a su vez, en la axiomatización deductiva a partir de ciertos principios; hasta el carácter predictivo y de organización del espacio geográfico, dado en el necesario vínculo de la Cartografía (el análisis del espacio terrestre), y las Relaciones Geográficas (en ordenamiento de los fenómenos).

 

De este modo, esos elementos finales de la ciencia moderna ya rigurosa en el método del conocimiento de la verdad objetiva, son: la axiomatización y la sistematización lógicamente consistente de los fenómenos en geografía, expuestos por Varenio; y tanto el vínculo dialéctico entre el análisis del espacio y los fenómenos que le determinan, como la función predictiva de la ciencia, expuestos por Alzate.

 

Correlaciones-en-la-Modernidad-Ilustrada.jpg("Clik" en la imagen para amplificar) 

Cuadro de la Correlación en la Modernidad Ilustrada, tanto de la Ciencia y del Método de la Ciencia, con los Elementos del Método de la misma entonces aportados.

 

       Varenio, Bernardo; Geografía General; Universidad de Barcelona, Colección “Pensamiento Geográfico” N° 2; Departamento de Geografía; Barcelona, 1974; p.134.

       Green, Jay R; 100 Grandes Científicos; Editorial Diana; 1ª edición, 1965; 7ª impresión, 1977; México, 1977; p.20.

       Ibid. p.23

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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:03

1892 Mapa Hidrográfico, Miguel E SchulzPrimera Abstracción y Generalización Teórica de los Fenómenos en Geografía, por Miguel E. Schulz, 1892. (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

29 sep 13.

 

El tratamiento de los fenómenos en geografía, en la categoría de “hechos geográficos percibidos”, de Miguel E. Schulz, puede entenderse al revisar, con ese elemento antecedente de ser un primer momento histórico de abstracción y generalización teórica, los aportes de sus Apuntes para el Curso de Geografía, 1882.

 

El primero de ello se refiere a la “Distribución General de Tierras y Aguas”.  Dice ahí Schulz al iniciar la exposición: “Considerada en lo general, divídese la superficie del globo, propiamente dicho, en agua, y tierra; pero unas y otras no se encuentran repartidas ni con igualdad, ni con simetría, ni con regularidad absolutas”[1].  Sin embargo, Schulz comenzará a hacer las primeras consideraciones de carácter espacista: “Si consideramos la Tierra centrada según el plano del ecuador, se notará que en el hemisferio boreal queda comprendida la mayor parte de las tierras, mientras que en el austral predominan las aguas”[2].

 

Schulz ha hecho un corte en un eje o plano de simetría, el ecuatorial; y a continuación lo hace ahora en el eje o plano de simetría polar: “Si en vez de cortar según el ecuador la consideramos cortada según por un plano meridional cualquiera…, el hemisferio oriental y el occidental que resulten, presentarán también exceso de tierras el uno, mientras el otro lo presentará de aguas”[3].

 

Aquí a Schulz le faltó un poco más de observación del Globo Terráqueo, como para que, en vez de proponer un corte “por un plano meridiano cualquiera”, hubiera propuesto simplemente el hemisferio de agua del Océano Pacífico, y el hemisferio de tierras continentales, diametralmente opuestos.

 

No obstante, el análisis espacial que va siguiendo, arrojará una sorpresa: “Examinando por fin –dice Schulz–, los ejes de mayor dimensión en los continentes, puede observarse que siguen una dirección contraria; sin embargo de lo cual, la colocación geográfica de las seis partes del mundo que hoy se consideran, ofrece cierta armonía”[4].

 

Y la sorpresa es que Schulz, en su razonamiento, resulta fácil verlo, entra en contradicción: apenas dos párrafos arriba, ha dicho que aguas y tierra no guardan simetría ni regularidad, es decir, que no hay armonía en ello.  Pero, luego concluye diciendo que toda esta distribución geográfica “ofrece cierta armonía”; y he ahí en el fondo la sorpresa, pues paradójicamente Schulz no se está refiriendo a lo que antes ha dicho, sino a lo que afirma a continuación: “América del Norte y del Sur; Europa y África, Asia y Australia, se colocan apareadas en la esfera, siguiendo una dirección Norte a Sur más o menos aproximadamente”[5].

 

Y lo sorprendente, pues, es que no es esta simetría la importante, sino justo la que antes ha descrito entre los hemisferios boreal de tierras, y austral de agua, como oriental de tierras, y occidental de agua.  Y justo donde Schulz no ve la simetría no obstante este brillante y esencial razonamiento espacista en geografía, es ahí donde dicha simetría está, haciendo ciertas regularidades que son principio de las leyes más generales y esenciales del espacio geográfico: hoy, un siglo y un tercio después, es precisamente esa distribución de simetría y regularidad en la que, siguiendo a Katterfeld, estamos elaborando la formalización teórica de la teoría del espacio geográfico.



[1]       Schulz, Miguel E; Apuntes para el Curso de Geografía; Imprenta “José Joaquín Terrazas e Hijas”; 2ª edición, México, 1896: p. 3 (subrayado suyo).

[2]       Ibid. p.3.

[3]       Ibid. p.4.

[4]       Ibid. p.4.  Aquí Schulz se refiere a una línea superficial que recorrería los continentes Euro-Asiático-Africano de Este a Oeste, en tanto que una línea semejante en América lo haría de Norte a Sur.

[5]       Ibid. p.4.

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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:02

    Mar--6-Orale.jpg“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  Amor e Identidad. (11/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 13.

 

4  Amor e Identidad.


a) Amor.

 

Haciendo abstracción de que se haya vivido la experiencia del amor o no, aquí el tratamiento del punto es, digámoslo así, meramente “académico”, quien lo haya experimentado ya corroborará en mayor o en menor medida lo que aquí expongamos, y en mucho, según la experiencia misma; y quien aún sea ajeno a la experiencia de tal sentimiento, que particularmente se refiere al amor erótico o de pareja, precisamente, queda echar mano de la ineludible experiencia del sentimiento de amor en sus otras relaciones, si bien menos desconcertantes o que provocan menos consternación, desde el amor materno (ese amor singular, profundo y natural de la madre), el amor filial (de padres e hijos), el amor fraterno (de la amistad), el amor a sí mismo (de la autoestima), el amor al prójimo (o amor al ser humano en la identificación con la otredad o el alter ego), e incluso el amor a Dios (a una fe en algo superior, dada en cualesquiera que sean los seres que se deifiquen); de todas esas formas del amor, la más apasionante y por ello de mayor consternación en las almas, es el amor erótico (de la pareja humana).

 

Por esas razones “académicas”, abstractas, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Qué hay de común entre todas esas formas en que se expresa el sentimiento del amor?  Y lo que se encuentra como común denominador en todo ello, es: la incondicionalidad, un profundo sentimiento por el sentimiento mismo (justo lo que lo hace incomprensible e irracional), acaso dicha incondicionalidad, porque en el fondo hay una identidad en el reconocimiento propio; el apoyo mutuo, como se suele decir, “en las buenas y en las malas”, como asimismo, el placer o solaz mutuo que recrea mutuamente; es decir, en el cual ambos seres, o uno consigo mismo, fomenta el “volver a crearse o a ser” continua y permanentemente; allí donde se procura por los unos a los otros; donde se da un sentimiento de pertenencia, como de posesión, donde estéticamente se reconoce la belleza plena, como moral o éticamente, en un momento extremo, se impone la obligatoriedad del sacrificio de la vida misma de los unos por los otros.

 

En el amor (de ad, hasta; y morem, muerte), que se interpreta como "contigo hasta la muerte", en esa uninón de posesión-emtrega que con toda pason se expresa en el amor erótico, todo ello en común, está implicado, incluso con esa “misteriosa” pasión mayor, que se potencia en el sentimiento fuera de toda racionalidad.  Y es que esa pasión está determinada justo porque en la otredad o alteridad, se reconoce a la vez, lo que nace ya no de lo consanguíneo, ni de la conocida amistad, como ni de la unicedad o la abstracción; sino de lo que en su origen es extraño e incluso exótico, es decir, que proviene no sólo de fuera, sino lejos, pero con una capacidad arrebatadora descomunal, que hace del alter ego algo más profundo, que nos impone su apropiación (en lo masculino), o la entrega (en lo femenino); y en donde, por lo tanto, el sentido de pertenencia mutua se hace inconmensurable.  Es de esta pasión que se deriva el matrimonio (el hacer a la mujer la madre de nuestros hijos), en el casamiento.  Casamiento que, por lo demás, no ocurre, absurdamente como todo el mundo cree, cuando se firma un Acta Matrimonial (casi refrendando un acto de comercio), sino que ocurre desde el momento mism en que tocando al hombre pedir a la mujer ser su esposa, en aceptando ella, el casamiento se consuma ali mismo, en ese acto; luego, ante el juez de lo civil, es dar fe a la sociedad y al Estado de tal unión (para los fines de organizaciòn social), y, en su caso, en el ritual religioso, dar fe ante Dios de lo ya consumado en la decison propia mutua.

 

Hay, entre todos estos tipos de amor, uno muy especial que es una variante del amor erótico: es ese sentimiento de amor conocido como el “amor platónico”.  Por lo regular mal entendido, y contra todo lo que se diga de él con un dejo de menosprecio, es de una importancia esencial en la vida de los seres humanos.  Se da en todas las almas, está o ha estado en los corazones (aquí no hay racionalidad) de todo ser humano.  Y en su existencia, expresa una dialéctica en la que, en un sentimiento de amor pleno en la real expresión más profunda y desinteresada del mismo, al mismo tiempo se da una aparente no-realización del sentimiento de amor; como en su no-existencia, se expresa esa dialéctica en una realización del sentimiento de amor en un amor plenamente real y concreto.  El “amor platónico”, es ese por el cual se desea lo otro hasta el arrebato, pero que, por alguna razón (lo mismo de inhibición que de responsabilidad ética o moral), se contiene en ello.  Es decir, contra lo que se cree comúnmente, en su idealización, no es un sentimiento de amor como un sueño e indiferente, dado para el exclusivo placer o solaz propio, sino justo por esa idealización o ese ideal, es el más poderoso y puro sentimiento de amor contenido, que desea ser capaz de arrebatar en alguna oportunidad.  Su importancia trascendente allí donde existe porque no hay un amor concreto realizado, está en que ello expresa, haciendo aparte la no-existencia del amor, no obstante, el sentimiento de amor más profundo capaz de dar vida plena; de donde se concluye que el amor no es lo que se recibe, sino lo que se da.

 

Pero una segunda importancia, radica precisamente en ser una idealización, un ideal: es decir, el reflejo más puro de lo deseado, y en ese sentido, el reflejo más puro de la identidad.

 

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27 octubre 2013 7 27 /10 /octubre /2013 23:01
Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria“Crisis” (del gr. krisis; decisión).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
16 oct 13.
 

[Con un título apropiado a esta publicación, insertamos aquí el siguiente documento que sirve de base para los fines que buscamos en el análisis de la Crisis]

Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez*
Mtro. Luis Ignacio Hernández Iriberri**       

Resumen                     

La comprensión de lo que fue la Modernidad Ilustrada (o de la Ilustración, diríamos con Kant), es hoy en día de fundamental importancia ante tiempos que se reclaman “posmodernos”, desechando lo que la Modernidad dejó, sin que aún la hayamos entendido cabalmente en su significado para el pensamiento humano (o, los interesados en que así sea, quizá precisamente por esto último).
 
Y si eso es en lo general, tanto más importante lo es el comprender esa suma complejidad del periodo de la Ilustración en el mundo novohispano, y cómo ello es lo que nos ha dado una determinada formación de pensamiento.
 
Con la “sedimentación” y maduración que da casi un lustro entre la elaboración de una investigación de tesis sobre la necesaria filosofía que un ilustrado como José Antonio de Alzate y Ramírez debía tener en la dialéctica y el materialismo, el abandono del proceso de titulación dejado a los tiempos dadas las adversidades, y el volverlo a tomar ahora, nos ha dado esa valoración de la importancia fundamental de la comprensión de aquel momento histórico para nuestro presente y futuro.  Acerca de esta valoración de los tiempos, filosofías y obra ilustrada novohispana alzatiana, es que presentamos ahora un breve ensayo al Encuentro de Investigación 2013 del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM).
 
Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez*
Mtro. Luis Ignacio Hernández Iriberri**       

Introducción

La ciencia y el método de la ciencia en su forma más primaria de la inferencia inmediata, de las relaciones causales y de la experiencia acumulada, es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, en tanto que es ello lo que hace posible la transformación del mundo.  Hará unos 5 a 7 millones de años con el paso de la intuición dada por la más vaga aun cuando reiterada experiencia, al pensamiento que ya elabora la más rudimentaria inferencia inmediata en el lapso de la evolución de los primeros homínidos, es lo que hace al ser humano.  Y éste comienza transformar el mundo disponiendo de una primera forma de energía: el fuego.  La lanza, la honda, la red y las variantes de ello, no implicaron un impacto significativo en la naturaleza; pero éste empezará a darse ya, desde la invención del arco y la flecha; si bien, por un millón de años, ese ser humano no tuvo que preocuparse de la racionalidad de sus actos en una incontrolada disponibilidad de la naturaleza; siendo ello hoy, no obstante, la esencia misma determinante de su sobrevivencia como especie.  Dicha manera primitiva de la humanidad para producir sus bienes materiales para su subsistencia, fue, a su vez, determinado, más allá del pensamiento empírico y pragmático con el que cotidianamente resolvía sus necesidades, por el pensamiento científico, ese pensamiento inherente a la explicación del mundo, empezando por sus nociones de espacialidad (geográfica) y temporalidad (histórica), hasta el significado de la vida misma (filosófica).
 
En ese devenir se llega a la ciencia clásica griega; Aristóteles, Euclides, Eratóstenes; y luego de una época histórica de abandono de la misma, se pasa al renacer de esa ciencia clásica griega en la ciencia moderna de la Ilustración, y sus aportes en la axiomatización, la demostración, los protocolos en la investigación, la hipótesis y la predicción científica en el método hipotético-deductivo de la misma.
 
Y, luego entonces, con fundamento en la filosofía de la historia que ya no se cerraba en un ciclo predestinado por las divinidades, pero que tampoco era de un desarrollo y necesario progreso constante, ante los reveces históricos, apareció la necesidad de la racional transformación del mundo, que concluye en un nuevo momento histórico con sus necesidades y demandas concretas.  Que la ciencia y el método de la ciencia es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, como tesis que afirmamos; ya que ello es lo que hace posible la transformación racional del mundo, como hipótesis a verificar a fin de demostrar tal tesis, es acerca de lo cual demostraremos en este breve ensayo, derivado de nuestra investigación de tesis para el doctorado en Filosofía, relativa al surgimiento y desarrollo de la filosofía, en particular novohispana, como de la filosofía de la ciencia en general.
 

I   El desarrollo del pensamiento humano
   
hace posible la transformación racional del mundo.

El siglo XVIII, el Siglo de las Luces, producto del renacimiento de la ciencia clásica griega, que no sólo retoma aquello vigente en su conocimiento y método, sino que, aún más, siendo ello lo que le va a caracterizar, el que, precisamente basándose en ello, comience un incesante e incontenible desarrollo del conocimiento que transforma el pensamiento humano, y como nunca antes en la historia, se inicia un proceso de transformación de la realidad altamente potenciado por la maquinización industrial.  Dicho pensamiento humano salta de una cosmovisión ptoloméica a copernicana; de un mundo dualista en donde lo sobrenatural o metafísico es tan real como la realidad objetiva misma, a un mundo monista de una realidad única formada por los objetos del mundo material que nos rodea; en suma, a su vez, salta de una dependencia milenaria de la energía simple del fuego, a la transformación de éste en energía térmica producida por el carbón en la máquina de vapor.
 
No hay duda, pues, de que si bien la transformación del mundo tiene como consecuencia el desarrollo del pensamiento humano, éste, a su vez, hace posible la subsecuente transformación potenciada del mundo; pero aún en los siglos XIX y XX en que la energía del carbón es suplida por la energía del petróleo que reinará a lo largo de este último, esa transformación del mundo ha distado de ser del todo racional en cuanto a las capacidades reales del ser humano en la transformación de la naturaleza y las consecuencias de ello.  La implicación de ello en la transición del siglo XX al XXI, es que a la humanidad se nos ha presentado la necesidad imperiosa de que, ahora, esa capacidad transformadora del mundo sea del todo y prioritariamente, racional, respecto de todo aquello que haga la garantía de la continuidad de la especie humana misma.
 
Si alguna reflexión, pues, debe ser motivada por el estudio de la ciencia y el método de la ciencia en la modernidad de la Ilustración, tal reflexión debe ser precisamente su consecuencia: la necesidad de la administración de la ciencia y de una política científica plenamente racional.
 
Tal racionalidad habla de la necesidad imperiosa del abandono de una economía de mercado; misma que se consolidó justo en aquellos años de la Revolución Francesa de 1789 y dio lugar a la Revolución Industrial; que aún hoy en día y con mayor énfasis, hace de los recursos naturales mercancía sujeta a la “ganancia máxima” y a la especulación que sólo satisface al capitalista privado, y que presiona hasta la devastación total, para pasar a una economía de planificación de la producción, de su distribución y su consumo en la satisfacción de las necesidades sociales, sobre la base de la sustitución de la energía del petróleo por la energía solar o electrovoltáica (con lo que, por lo demás, más allá de medidas de atenuación y supuestas políticas de “adaptación”, sea posible atacar las causas del calentamiento global e incidir en su verdadera solución).  El problema, pues, no es en sí ni la ciencia, ni la tecnología, ni la Revolución Industrial, ni la “modernidad” en abstracto; sino que el problema real es la racionalidad que se le impone al pensamiento humano contemporáneo, en la necesidad de una organización económica que determine una política y administración de la ciencia dadas, y más aún, de sus consecuencias racionales.
                   
                       
II  La ciencia y el método de la ciencia,
      es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano.
La ciencia de la modernidad o de la Ilustración, es la misma ciencia contemporánea, pero precisamente en el origen de la misma; en tiempos en los que se muestra con toda crudeza la lucha por el desarrollo del pensamiento humano y el progreso.  La ciencia y el método de la ciencia como conocimiento, y en particular un conocimiento dirigido a la demostración de la verdad, se constituyó en uno, si no es que en el más, de los más poderosos fundamentos para el desarrollo del pensamiento humano.
 
La razón de ello está en que la ciencia y su método se convierten entonces en instrumento, en herramienta para la transformación de la realidad.  La burguesía progresista hasta lo revolucionario dada en aquellos pensadores de la Ilustración, con esta ciencia en sus manos, transformó el mundo de manera radical en el lapso de apenas dos siglos.  En su lógica natural del hacer de las cosas, hoy se ha convertido en su contrario y atenta contra la sociedad hasta amenazar con la extinción misma de la especie humana.  Se nos impone la necesidad de un viraje a la racionalidad, de suyo, un estadio superior en el desarrollo del pensamiento humano, con los mismos fundamentos de la ciencia.
 
El desarrollo del pensamiento humano, con los mismos fundamentos vigentes de la ciencia, es hoy no otra cosa que: la planificación económico-social.  Ya ello estaba contenido en el pensamiento de José Antonio de Alzate y Ramírez a fines del siglo XVIII, cuando reclamaba el perfeccionamiento de la geografía a fin de poder responder a las necesidades económico-sociales y políticas de su tiempo, los momentos finales del virreinato de la Nueva España, al proponer una administración territorial que habría de hacerse de manera más racional, atenida a la naturaleza y a la conformación étnica, a diferencia de como era impulsada por José de Gálvez en la política de las reformas borbonas de Carlos III, con las cuales se dio lugar a la artificiosa división y administración territorial por Intendencias (que luego en sus subdivisiones formaron las actuales entidades federativas de la República).
 
Esa racionalidad misma venía ya desde la instrucción para los levantamientos de las Relaciones Geográficas de 1746 con José Antonio de Villaseñor y Sánchez, que levantadas por éste valiéndose de los alcaldes mayores, fue criticada por José Antonio de Alzate y Ramírez, quien proponía ahora un levantamiento por curatos, los cuales eran más firmemente conocidos por sus representantes.  Es decir, una lucha constante por una mayor racionalidad en la organización de la producción económica y su administración.  Y esa racionalidad misma ya estaba fundada en la ciencia, en la aceptación del principio de objetividad de ésta como condición sine qua non del empirismo materialista de ese entonces, expuesto allí donde Alzate, en las primeras líneas del documento objeto de estudio en esta tesis, afirma: “La descripción Geográfica e Hidrográfica del Globo Terráqueo; aquella viva representación que en poco papel presenta a la vista los dilatados espacios de su superficie, instruyéndonos de la situación de las Ciudades..., Puertos...”[1]; evidencia, primero, el reconocimiento de la realidad objetiva en aquella “viva representación”; luego, la cognoscibilidad de la misma en “la presentación a la vista”; y en tercer lugar, del reflejo de la misma en el pensamiento (en este caso mediado a través de los mapas), “instruyéndonos de la situación”.
 
Desde luego, toda es ciencia se fundaba a su vez, en la axiomatización, en la demostración basada en la lógica apodíctica plenamente desarrollada ya desde Port-Royal, en el desarrollo de los protocolos de investigación dados desde Bacon y Descartes, como con Newton, en el carácter de predictibilidad de la ciencia como su función última, y en una hipótesis que si bien aún no del todo entendida en su función, incuestionablemente presente en el razonamiento científico objetivo; al punto que a no poco, desde el mismo Kant, será la pieza clave para definir al método de la ciencia esencialmente como hipotético-deductivo.
 

III  Consiguiente.

 
Luego entonces, la ciencia y el método de la ciencia, hace posible la transformación racional del mundo.  La filosofía de la historia y su planteamiento de su desarrollo en espiral que explica la racionalidad en el paso de la comunidad primitiva al esclavismo, de este al feudalismo y de éste al capitalismo, nos plantea ya, a la vez, la necesidad de una economía planificada.
 
Es este ya, sin duda, un nuevo momento histórico, y éste tiene necesariamente sus propias necesidades y demandas concretas: la atención a las causas del calentamiento global; en consecuencia, una conversión tecnológica en la fuente principal de energía, y una economía planificada.
 
Si algo hemos de aprender entonces de esta reflexión ya no sólo a la terminación de nuestra investigación de tesis, sino a su maduración de varios años de la misma, ello está precisamente en que la ciencia y el método de la ciencia, es fundamento para el desarrollo del pensamiento humano, para la transformación racional del mundo.
 

Bibliografía

Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Dialéctica y Materialismo en el “Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, de 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez; Tesis, Centro de Investigación y Docencia del Estado de Morelos (CIDHEM); México, 2009.


*       Ponencia para el Encuentro de Investigación, del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (DIDHEM), 23-25 de octubre de 2013.
**     Tesis: “Dialéctica y Materialismo en <<El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla>>, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez>>; Matrícula: CDF-2005-2-002; bajo la asesoría del Dr. Ignacio Díaz de la Serna; Filosofía; Doctorado.
 
[1]       Alzate y Ramírez, José Antonio de; Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla; Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes, Nº 7; artículo G; 7 de diciembre de 1772, Impresa en México en la Imprenta de la Biblioteca Mexicana del Lic. D. Josef de Jáuregui, en la calle de San Bernardo; México, 1772; p.49 (subrayado nuestro).
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20 octubre 2013 7 20 /10 /octubre /2013 22:05

Editorial

1650-Geografia-General--Bernardo-Varenio.jpg 

Geografía General, 1650; Bernardo Varenio.  Obra fundamental para el pensamiento geográfico; primera y esencial geografía teórica, en la que por primera vez esta disciplina de conocimientos como ciencia moderna establece sus fundamentos teóricos esenciales: objeto de estudio, método, clasificación, principios, distinción de sus aplicaciones; y una primera axiomatización en términos de la esencia de la geografía como ciencia espacista, ofreciendo la primera sistematización del tratamiento de los fenómenos en geografía.

 

*

 

El primero que hizo un mapa, no hizo trazos abstractos vacíos de contenido concreto determinado por algún interés. Y se interesó en el río, la montaña, los cotos de caza y recolección en el bosque o la selva; y no obstante, siendo ello lo secundario en ese mapa, en el cual subyacía un problema esencial del pensamiento humano, es decir: dónde se estaba, cuál era el lugar que se ocupaba, y en ese sentido, el resolver el problema esencial de la noción de espacio.  Los fenómenos, ese mundo de los objetos materiales en general, fueron por todo ese tiempo tan sólo elementos físicos de referencia que daban el conocimiento de las propiedades del espacio terrestre.

 

Posidonio, que dio primacía al saber acerca de los fenómenos, hizo ver la diferencia, y en cierto modo hasta la contrariedad, en el verdadero propósito de la ciencia de la geografía, poniendo en entredicho el si ésta era una ciencia de los mapas (intuitivamente, del espacio terrestre), o si lo era de los fenómenos; y, en consecuencia, si en vez de que fuese el mapa (el espacio) el determinado (como efecto) por los fenómenos (como causa), fuesen los fenómenos los determinados (el efecto), por el mapa (espacio, como causa).  A la Geografía en particular, esa solución simple le quedó indeterminada en este siglo XVIII, al presentársele, como efecto el Todo, no sólo el espacio y con él en el cierto modo de lo histórico el tiempo, sino, a la vez, los fenómenos naturales y sociales en su totalidad.

 

La primera solución que se ofreció a tal problemática, apareció en la obra: Geographia Generalis in qua Affectiones Generales Telluris Explicantur, 1650 (o “Geografía General en la que se Explican las Afecciones Generales de la Tierra”.  es decir, una geografía acerca de las relaciones generales de causa-efecto entre los fenómenos de la Tierra, en la que por primera vez se sistematiza el estudio de los fenómenos en geografía.  No fue exclusivamente esta obra de Varenio lo que hizo a la geografía como ciencia moderna (como equívocamente se le juzgó por mucho tiempo desde una geografía fenomenista), si bien planteó en ella un segundo problema fundamental: el tratamiento de los fenómenos en geografía como ciencia moderna (luego del problema del espacio, y que junto con la primera “Historia de la Geografía” con D’Anville, forma parte de esos tres problemas fundamentales que habrán de darse en este período); junto con ella, estaban ya los aportes tanto de Mercator como de Ortelio, con los que realmente se abrió este rico y fundamental período de la historia.

 

*

1650 Geografía General; Bernardo VarenioFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; la Geografía General, 1650; de Bernardo Varenio.  Primera Parte. (27/)

     

 

1894 Premio a los Apuntes para el Curso de Geografía, de MHistoria de la Geografía en México.

 

[____]  Primera Abstracción y Generalización Teórica de los Fenómenos en Geografía: Miguel E. Schultz, 1892. (3)

 

 

03 Periquín Plumero Esperando a MarFilosofía.

 

[____]  “Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   (10/…)

    Nave Argos de Todos los TiemposDivulgación Científico-Geográfica.

 

[____]  La Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa (10/10)

 

 

 

Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha ProletariaNuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria.

 

[____]  Carta, "Correo No-Ilustrado".

 

 

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