Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 22:03

1881-Apuntes-para-la-Historia-de-la-Geografia-en-Mexico--.jpg“Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, 1882; de Manuel Orozco y Berra.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

14 sep 13.

 

 

“Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, 1882; de Manuel Orozco y Berra; una voluminosa obra de 500 páginas…, del todo insuficientes para narrar lo que la historia de la Geografía en México ha sido.  Y Manuel Orozco y Berra, con modestia y propiedad ante lo que se comprende de antemano debe ser una magna obra, titula su trabajo apenas como “Apuntes para la Historia…”, más no aún la historia misma.

 

Su trabajo comprende XXXI Capítulos, que narran cuatro siglos, desde los inicios de los descubrimientos en el Golfo en las primeras exploraciones españolas de principios del siglo XVI, hasta los trabajos de deslinde fronterizo México-Estados Unidos de mediados del siglo XIX.

 

Dedica doce capítulos en distintos momentos, poco más de un tercio de la obra, al tema de las exploraciones, ya como descubrimientos, viajes, expediciones, o el concepto del conocimiento progresivo durante la Colonia.  En cuatro capítulos expone los documentos de esta historia, esencialmente mapas, Atlas, y cosmografías.  En tres capítulos más en distintos momentos, analiza la correspondencia y comparación de nombres, como las opiniones y errores geográficos.  Luego, otros tres capítulos los dedica a las observaciones astronómicas y a sus autores.  En siete capítulos más, da cuenta de los trabajos geográficos y personajes (como la obra de desagüe, mapas, la Comisión de Límites, fundación de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística).  Un capítulo lo dedica a Humboldt; y uno más, en general, al México Independiente.

 

Esta estructura de la obra de Orozco y Berra acerca de la historia de la geografía, nos da un esbozo de su concepto de geografía, en él como historiador, y dado en la segunda mitad del siglo XIX.  No  hay un apartado que dedique a los fundamentos teóricos de la geografía como ciencia, a la definición de su objeto de estudio y método dado en ciertos principios de axiomatización, categorías, procedimientos deductivos, hipótesis, leyes o protocolos; y, por lo tanto, su concepto de la geografía sólo puede generalizarse de esa estructura de temas, de modo que, puede decirse que para el historiador Manuel Orozco y Berra, la geografía era una ciencia de la exploración en extensión del espacio terrestre plasmada en mapas, con fundamentos especiales en la observación cosmográfica (lo que hoy conocemos como Astronomía de Posición)., y cuyas aplicaciones, por lo menos en esos momentos del siglo XIX, estaban referidos a la ingeniería (como en el caso particular del desagüe de la Ciudad de México).

 

Todo ello generaliza perfectamente bien el hacer de la geografía y su concepto como ciencia del espacio terrestre en el siglo XIX particularmente en México, pues en esos momentos históricos, la geografía, principalmente en Europa, era la herencia  del dictado de una geografía fenomensita de Ritter y Humboldt, ya en la obra de un Ratzel o de un Richttofen; aparentemente más desarrollada en el sentido histórico, pero a la vez inmersa en el opuesto fenomenista de la contradicción histórica fundamental del pensamiento geográfico.

 

La geografía en el siglo XIX en México, seguía siendo, pues, una geografía moderna del período de la Ilustración, en ese sentido, más rigurosamente científica que la europea, pero reflejando a su vez aún la falta de consolidación plena como ciencia, pues todavía hacia fines del siglo XIX, el estudio del espacio terrestre y el concepto mismo de espacio, estaban ya en la conciencia teórica; principalmente en Rusia con Krasnov y Chizhov, como en Francia, muy incipientemente, en Vidal de la Blache; pero justo en ese momento inicial de la abstracción y generalización del concepto de espacio como objeto de estudio en esta ciencia, que aún llevaría un siglo completar su teorización.

 

A los “Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, pues, no se le puede reprochar esa falta de análisis de sus fundamentos teóricos, tanto por ser sólo “Apuntes…”, como porque en general en la geografía en el mundo se daba esa limitación.  La obra antes dicha de Manuel Orozco y Berra, en consecuencia, debe entenderse como un valioso material para, a partir de él, poder abstraer y generalizar la teoría, como la historia misma de la geografía.

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia General de la Geografía
Comenta este artículo
22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 22:02

Mar; 2 Grrr“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  El problema: la naturaleza de los sexos. (7/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/ 

abril 13.

 

2  Naturaleza de los sexos y conciencia de la necesidad.

 

a)  El problema: la naturaleza de los sexos.

 

Cuál es la naturaleza o esencia de la humanidad, no por cuanto a lo que la humanidad es, sino por cuanto a estar separada en hombres y mujeres; no se necesita mucha ciencia para entender que eso natural esencial, no es otra cosa que: la reproducción de la especie (y eso es exactamente lo que ocurre con todas las especies).  Pero si en todas las especies este es un acto pura y exclusivamente intuitivo, en la especie humana conlleva una relación social, haciendo del hecho, que pudiera parecer puramente biológico, un hecho biosocial.

 

Mas es esa relación social la que imprime un necesario carácter moral que confunde las relaciones puramente biológicas con las sociales, o traslada equívoca y mecánicamente las relaciones sociales al trato propio de un ámbito puramente biológico.  Y si en el primer caso aparecen las formas de “machismo-feminismo”, en el segundo caso se imprimen patrones de pretendida igualdad y equidad fuera de lugar.

 

Dicha situación nos impone el enfatizar aquí el problema: la naturaleza de los sexos; la cual estamos tratando aquí en su relación biológica.

 

No obstante, racionalizar por fuera de ella esa relación biológica, nos impone considerar ese aspecto de lo moral como conciencia de la necesidad; es decir, como conciencia de lo que es necesario en una relación para que se traduzca en forma de libertad (en consecuencia, rompiendo los atavismos de las relaciones sociales que hemos excluido aquí).

 

De acuerdo con ello, hemos dicho en un punto anterior, la necesidad que en su naturaleza se le impone al hombre, es la dominación, la posesión, la apropiación, el adueñarse; y en ello la naturaleza ha hecho su contraparte, no como negación, sino como complemento: a la mujer, en su naturaleza, le impone la sumisión, la entrega, el ser pertenencia, y propiedad (¡pero no en lo social, no estamos hablando de las relaciones sociales, sino en lo biológico de las relaciones sexuales eróticas).  La conciencia de la necesidad, la conciencia de aquello que es obligado, en este caso, de manera natural a hacer, es lo que hace la aceptación de esta relación natural.

 

Toda esa actitud natural del hombre es la del esclavista, como la actitud natural de la mujer es la de la esclava; ¡pero nadie se espante de ese hecho, debemos repetirlo: ello no es en la relación social, sino en la relación biológico-sexual (es decir, en una fracción muy restringida de las relaciones biosociales entre el hombre y la mujer)!

 

Más allá de este l imitado momento, todo vuelve (debe volver), a la relación de igualdad y equidad, esencialmente morales, por más que adquieran formas de estatutos de ley jurídica que degrada su naturaleza de elevados valores en las relaciones sociales.  De ahí que sea tan gravemente erróneo el trasladar las relaciones distintas de un ámbito a otro.

 

Una defectuosa y prejuiciada confusión en ello, es la que ha producido la situación cada vez más agravada de las relaciones entre los sexos en los últimos veinticinco o treinta años: la vulgarización del trato del hombre hacia la mujer; y en lo propiciado de ese trato por la mujer y su consiguiente aceptación, la apelación de ésta al recurso jurídico para pretender atenuar la agresión; con lo que por su parte, a su vez, se contribuye a la vulgarización (al abandono de  la conciencia de la necesidad en su atributo moral), en las relaciones biosociales.  Y la paradoja natural es que, cuanto más se legisla, más se empobrece, por la simple y sencilla razón de que dichas relaciones biosociales no sólo no son esencialmente sociales, y mucho menos absurdamente jurídicas, sino que son una relación biosocial (con atributos morales), pero eminentemente biológica, a expresarse en la forma más natural de la naturaleza observada en todas las especies.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo
22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 22:01
La Nave Argo en el BósforoLa Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa  (7/…).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
03 nov 12.
 
La Expedición.
 
 
Convenimos en que le siguiera llamando “Deuterio” para no contrariar la situación ante Clío, y es así, pues, que Deuterio pasó a narrar el inicio del viaje antes del cruce del Helesponto, que era lo único que realmente le importaba de todo él, hasta el momento de la recuperación del Vellocino, que se convertía para todos en esa lucha, en un combate por una prenda para rehacer un reino, y con ésta, su honor e identidad; pero que era, para un reducido grupo de conspiradores, la revelación de un valioso secreto.
 
 
_     Se inició así, pues –continuó en una nueva ocasión Deuterio–, la expedición de los argonautas.  El hecho había atraído una gran atención desde Tesalia al Peloponeso y causado una gran sensación; y realmente no podía haber sido de otra manera considerando la personalidad de los que nos embarcábamos, más que por el objetivo del viaje en sí, que para la gran mayoría no sólo de la población, sino de los mismos expedicionarios, era sólo un hecho simbólico.
 
_     Es algo así, para nosotros en México –dije interrumpiendo su exposición–, como la famosa recuperación del Penacho de Moctezuma, pero entendiéndose por unos cuantos, que entre sus grecas se esconde un mensaje secreto extraordinariamente valioso.
 
_     ¡Ajá, exacto! –rió abiertamente Deuterio con el ejemplo, seguramente pensando en la expectación que causaría la organización de un ejército para ir a invadir Austria, por algo que de otro modo poco importaría de manera práctica–, y ni más ni menos que con Herácles al mando.  Aquel pequeño ejército se puso en marcha a su orden de soltar amarras y zarpar.
 
En aquel entonces no se acostumbraba, ni se podía navegar de noche; así que el rústico birreme avanzó por jornadas en cabotaje bordeando las costas al norte del Mar Egeo, a una velocidad no mayor a la que hoy medimos como 12 km/h, de modo que en una jornada no superábamos los 100 km de recorrido.
 
De ahí que, apenas en el segundo día de viaje haciendo un anclaje en las Islas Misias, comenzaron los problemas.  Se desembarcó por provisiones, pero al regreso de todos, se vio que faltaba Hilas.  Entonces Herácles se dispuso a ir en su búsqueda, ofreciéndose Polifemo a acompañarlo.  Como tardaban, Calais comenzó a instigar a Eufemo, segundo de a bordo, y a Jasón, la autoridad política, para apurar la marcha.  Y Jasón vio en ello –o quizá así propició– la oportunidad para tomar el mando.  Pero se esperó a satisfacción y convenio de todos, y como no volviera ninguno de los tres, se tomó la decisión de abandonarlos.  En realidad, Hilas había sido capturado, dice la mitología, por unas ninfas.  Ello no tiene en realidad más importancia, que el hecho de que Jasón tomara el mando tras el abandono de Herácles, lo que debilitaba el pequeño ejército al entrar en combate, como estaba previsto, contra los cloquis.
 
Poco a poco cruzamos el Helesponto, casi con reverencia, y arribamos luego a las puertas de Ilión (nadie en ese momento se podría imaginar que apenas unos pocos años después,. Ahí se escenificaría una de las más grandes batallas aqueas), y comenzamos el cruce de los Dardanelos.
 
Aquí e donde se hace lo desesperante para los viajeros del tiempo –y Deuterio en esta frase cambiaba drásticamente de tono como abriendo un irremediable paréntesis–; cruzar el Estrecho de los Dardanelos no sólo implicaba luchar contra el riesgo de las adversidades de la naturaleza, como el deslave de una montaña o la precipitación de las rocas de sus farallones; implicaba, a su vez, luchar contra tribus o pueblos que pudiesen sentirse amenazados o de hecho invadidos, esas eran las ninfas, las harpías, etc; todo eso era entendible, pero también había que luchar contra los fantasmas de la época.
 
Teníamos que aguardar anclados  los días con la más absoluta resignación de Asclepio y mía, y la dramatización de Argo con Eufemo lanzando palomas para deducir si era favorable el paso del navío por el Estrecho.  Esta es la parte más terrible y angustiante de los viajeros del tiempo, sumidos en la impotencia ante una ignorancia inefable, e inevitable –y Deuterio interrumpió su plática, cabizbajo, guardando silencio por un momento, apenas movía la cabeza negativamente; no intervine yo en lo más mínimo, no se movía, era importunar en sus reflexiones, y luego daba unos sorbos a su bebida y se reponía para continuar.  Curiosamente era que yo también sentía muy en el fondo esa misma reflexión ante los fantasmas de la gente de mi tiempo.
 
Te imaginas –continuó– a Argo dando respuesta a Zetes abriendo sus dedos sobre un mapa deliberadamente hecho en forma rústica, preguntándose así por la distancia, y a Argo tomando una tiza y despejando ante la perspicaz vista de Zetes y Etálides, el valor de d en “2pRcos j sen l”; qué sería ese p, de dónde salía R, qué era eso de del “cos j” o el “sen de l”, por qué j = 40° N…; sólo para decirle con toda exactitud, en unidades actuales, que entre la desembocadura del Bósforo al Ponto Euxino, y la desembocadura del Facio en la Clóquide, habría tantos km, lo cual para Zetes sólo equivalía a un cierto número de jornadas.
 
Esos conocimientos no se desarrollarían sino diez siglos después, con Aristóteles suponiendo la esfericidad de la Tierra, y su discípulo Dicearco introduciendo el concepto de Diafragma sobre j = 36° N y por lo tanto, cierto valor coordenado.  Sólo Dicearco ya podía estar en condiciones de entender qué garabateaba Argo con su tiza, y aún siguiéndolo con mucha dificultad.
  
 
En ese pensamiento, casi en una profunda introspección, me recliné en el respaldo, crucé los brazos, me llevé una mano a la cara restregando los ojos con el índice y el pulgar bajo mis lentes, deslizándolos hasta apoyarlos en la barbilla; mi vista se fijó en la mesa frente a mí, pero con la mirada perdida en el infinito.  Deucalión también se reclinó, subió un brazo sobre el respaldo y con la otra mano alcanzaba su bebida que sorbía con aire triunfal.
  
 
El intemporal Deucalión estaba frente a mí y me hacía, en el tiempo, no sólo partícipe de los argonautas, sino miembro de ese comité clandestino a bordo, que conspiraba en pos de un secreto, como el verdadero fin de la misión a la Clóquide.  La sola posibilidad de que esa reflexión fuese cierta, me dejaba profundamente impactado.
  
 
Caía la tarde, apenas un codo sobre la mesa, miré por el ventanal a un agitado tránsito de automóviles en la confluencia de una avenida en dos sentidos, que en ese punto se bifurcaba en sendas avenidas distintas cada una de un solo sentido, y luego, para más, haciéndose ahí mismo una ancha avenida perpendicular, a su vez, en doble sentido; al fondo, pero en medio de todo ese tránsito, se veía una pequeña feria con todos sus juegos, llena de colores y serie de luces de toda la gama del arcoíris, que hacía felices a una gran cantidad de niños que parecían partículas en movimiento browniano.  Aquello era la mundanidad cotidiana, simple, llana.  Para todos esos seres, el ayer del día anterior se perdía inútil, y su presente apenas se veía presionado a considerar el día siguiente.  Los empleados de la banca en la acera opuesta, terminando sus labores, comenzaba a salir; ellas, monótonas, con sus finos vestidos de buena tela; ellos, uniformados, con trajes de elegante corte; mañana estarían ahí puntuales, vestidos igual, para otra jornada igual.  Y yo estaba ahí, supuestamente, con un tipo que decía venir de hacía tres mil años atrás, con el sólo fin de encontrarme hoy, aquí, para aclarar y proyectar algo para los siguientes tres mil años.
  
 
Hasta ahí, sin darme cuenta, él me había estado convirtiendo en un “viajero del tiempo”; y “atando cabos”, comenzaba a sospechar que aquello no sólo era “conversión”, sino una especie de “rescate”, o la fatídica presencia del viajero portador de la lacónica sentencia: <<¡Es hora, estás ya preparado, os toca actuar!>>, sentencia que simplemente me hacía ser uno de ellos, uno de esos selectos viajeros del tiempo.
  
 
Esa mundana vida ahí afuera, era –tomando la idea de Carl Sagan– como el “mundo de los terraplanos”.  Adentro, tras el ventanal, sumido en esas reflexiones, yo, como si estuviese en una nave o cápsula espacial, era como un observador de esos bidimensionales terraplanos desde la tercera dimensión; mi espacio y mi tiempo eran distintos, eran otros…, yo era, entonces, un viajero del tiempo.
  
 
Salí de mi ensimismamiento, lentamente adopté de nuevo la postura frente a Deucalión reclinándome sobre la mesa.  Él se daba cuenta de que ahora comenzábamos a sincronizar.  Ahora él parecía escurrirse en su asiento, sorbía su bebida, pero era como si se escondiera detrás de ella; y yo sólo lo observaba ya en silencio.
  
 
_   ¿Estas casado? –me preguntó Deucalión finalmente.
 
_   Mmm…, sí…, –y mi respuesta llevaba un involuntario sello de delación–, tuve tres hijos, dos mujeres y un hombre, ya independientes…
 
_   Mmm…; porque, a los viajes en el tiempo, no van las esposas…
  
 
Y esa fue la frase más terrible que jamás haya escuchado…; por supuesto, no por la ausencia de la esposa en el viaje en el tiempo, sino porque aquella frase la pronunciaba Deucalión…, pero provenía, sin duda, de alguien más: el Moros.
  
 
Involuntariamente hice una exhalación que reflejaba un sentido de descanso.  Para mis adentros, ya sólo me decía: <<Todo ocurre por algo>>, y dicho tanto en su sentido causal del latín clásico, en la forma de “pro algo”, a favor de que algo sea, como en su sentido consecuencial, en tanto efecto, en su forma de “por algo”, del latín vulgar, esto es, en función de, para que algo sea.  A saber si ese “algo” sería bueno o malo, pero resultando satisfactorio conocer por lo menos el sentido general del propio destino.
  
_   Finalmente un cuervo no volvió –dijo de pronto Deuterio–, y luego una paloma regresó con algo en el pico; y entonces reemprendimos la marcha cruzando así primero los Dardanelos, y luego el Bósforo, todos en silencio y con una actitud expectante, con la mirada de los guardias a bordo al filo de los acantilados, el crujir y palear de los remos en el agua, era todo lo que se escuchaba reproducido por Eco en los farallones.
Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Divulgación Científico-Geográfica
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:05

    Editorial

1498 Henrico Martellus, 1498 

Mapa de Henrico Martel Germano, 1498.

Producto de la información corroborada desde 1492 con el supuesto arribo de Colón al Asia, Henrico Martel Germano elabora el nuevo mapa del mundo conocido.  Finalmente, la “Cuarta Península” existía, y no habiéndose comprobado el “Paso del Sur”, dicha Península –y precisamente ella en nuestra opinión–, dejaba de ser un “Continente-Isla”, no había tal “Quersoneso Áureo” (de khersos, continente; y nesos, isla).

 

*

 

La esfericidad de la Tierra, el valor de su perímetro, la existencia de los etíopes al “sur del Nilo”, la existencia de los “continentes de contrapeso” y en ellos de “los antípodas”, o la habitabilidad de los trópicos, son algunos problemas geográficos relevantes en la historia de esta ciencia; pero, a excepción de los problemas de la esfericidad de la Tierra y el valor de su perímetro, ninguno de los demás es de la importancia y trascendencia de lo que significó el problema de la llamada “Cuarta Península”; o un “Continente-Isla”, el “Quersoneso Áureo” (a nuestro juicio, confundido con la Península de Malaca ya bien conocida, que, primero, en ninguna forma se identifica con una masa continental, y, segundo, estaba claramente identificada como península (una extensión de tierra rodeada por agua, excepto por la parte conectada al continente por un istmo), de enorme riqueza.

 

Un problema profundamente estudiado por historiadores, tanto como, por supuesto, lo que a la vez es desconocido por los geógrafos actuales.  Con el rigor histórico de las pruebas documentales, nunca se le pudo dar solución; y es que dicho problema no era exclusiva, ni esencialmente histórico, sino un problema esencialmente geográfico.  Y bastaba una mirada acuciosa del geógrafo, para que fuese precisamente éste (dicho no sin presunción, en el geógrafo de nuestra persona), el que se le diese solución.

 

A manera de resumen, hacemos aquí un análisis cartográfico (de representación del espacio terrestre), en el tránsito del siglo XV al XVI en que este problema, luego de quince siglos, llegaba a su punto histórico máximo de tratamiento geográfico.

 

*

1498 Henrico Martellus, 1498Filosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; el Análisis del Espacio Terrestre en el Tránsito del Siglo XV al Siglo XVI.

 

Comision-Geografico-Exploradora--Trabajos.jpgHistoria de la Geografía en México.

 

[____]  La Comisión Geográfico Exploradora (1877-1918).  (4/4)

 

05-Periquin-Plumero-en-sus-Consejos-a-Mar.jpgFilosofía.

 

[____]  “Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   (6/…)

 

La-Nave-Argo--en-el-Bosforo.jpgDivulgación Científico-Geográfica.

 

[____]  La Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa (6/…)


 

AVISO: Aún bajo estas condiciones de máxima adversidad en la que estamos siendo víctimas de una represión política por nuestra asesoría filosófico-pedagógica al Comite Ejecutivo Nacional Democrático del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y quizá aguzado por ello, al preparar uno de los próximos artículos para la serie "Qué es la Geografía", descubrimos, primero, la solución a un problema que ya duraba cuatro siglos y medio sin encontrarle su solución: el procedimiento de Mercator para construir su Proyección Cilíndrica Tangente Conforme (y antes de exponerlo, verificaremos si efectivamente aún nadie ha dado con ello); y segundo, al preparar el artículo de la Historia de la Geografía en Mexico acerca de Miguel E. Schultz, descubrimos algo más acerca de la teoría de la geogrfía: ese asunto de los "hechos y fenómenos geográficos", que en realidad viene desde él en 1892, y no de Jorge A. Vivó en 1945; por lo que empezaremos a tratar ese asunto a partir de la Bitácora N° 9 del 30 de septiembre.

 

Por otra parte, hemos hecho un agregado al artículo de "Qué es la Geografía".

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Bitácora Navegación Espacio Geográfico I Época
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:04
012 V Mapa de Macrobio (sección modificada)Qué es la Geografía; el Análisis del Espacio Terrestre del Siglo XV al XVI. (23/)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
03 ago 13.
 
Si en la Antigüedad entre los griegos el análisis del espacio terrestre se centró esencialmente en el problema de sus dimensiones, y en la Edad Media el problema del espacio terrestre consistió, sorprendentemente, en admitir su naturaleza tridimensional a imagen y semejanza del Tabernáculo sagrado; y en el renacer de la ciencia griega entre los siglos XV a XVI, ese análisis se centró en la forma o configuración, a partir de ciertos componentes que venían, unos como hipótesis, otros con cierta confusión de información.
 
El antecedente de todo es el propio Perimetrón de Anaximandro, pero ya en el terreno de las hipótesis, Crates había dejado prevista la existencia de los “continentes de contrapeso” (Periécos y Antípodas), los cuales estarían más allá del finis terre ptolemáico; y en el ámbito de la información confusa, Prolomeo legó su mapa del mundo hasta entonces conocido, que en el finis terre al extremo oriente, aparecía la extensión de Asia cerrando el Océano Índico al conectarse con las Antípodas.


003 Mapa Original de Anaximandro (Autor)
  Perimetrón de Anaxiandro.  Asociado al problema aquí tratado, aún en el se desconce la región misma de Asia.

Globo Terráqueo de Crates
Hipótesis geográfica en el Globo Terráqueo de Crates: la existencia de masas continentales más allá del finis terres ptolemáico.
011 I ane Proy Cónica Secante de Ptolomeo
Mapa de Ptolomeo en el que se aprecia hacia el extremo oriente del Océano Índico, un Sinus Magnus con unas costas de tierra que cierran al mismo.  Ese "Sinus Magnus" es, confusamente, el Océano Pacífico; y esas costas de tierra continetal en el finis terre, es la información confusa de la existencia de América proveniente de los chinos.

Esa extensión hacia el sur de China en lo que se conocía como la provincia de Manguí y las tierras de Cattigara, en el curso de la Edad Media se fue transformando en unas geografías ya como la “Cuarta Península” (luego de la arábiga, la índica, y la de Málaca); o en otras geografías, ya como un “Continente-Isla” denominado como el “Quersones Áureo” (de khersos, continente; y nesos, isla; y áureo, de oro, entendiendo por ello un continente-isla de grandes riquezas); e incluso en un tercer grupo de geografías, ni siquiera registrándose ni península ni continente-isla alguno.
 
Así, al llegar al Renacimiento (ss.XV-XVI), ese problema no resuelto se constituyó en principal punto de discusión en el análisis de la forma o configuración de espacio terrestre.
 
015 1489 Mapa de Toscanelli
Mapa de Toscanelli, 1457.
Con este mapa se inicia, a nuestro juicio, el Renacimiento en Geografía, en función de que se retoma nuevamente la idea de una cartografía proyectiva, en este caso, en una Proyección Trapezoidal, y mapa en el que, basado en el perímetro de Estrabón, Asia quedaría muy próxima por la Ruta de Occidente.  Pero el Mapa de Toscanelli tenía algo más: el registro que reconocía la existencia de la “Cuarta Península”.
  
Prácticamente es con el Mapa de Toscanelli que Martin Behaim construye su Globo Terráqueo de 1492, en el que, en consecuencia, está presente la “Cuarta Península”, sin que se reconozca “Paso del Sur” alguno.
 
  Globo Terráqueo de Behaim
Globo Terráqueo de Behaim, 1492.
Cristóbal Colón conoció tanto del Mapa de Paolo del Pozo Toscanelli, como del Globo Terráqueo de Behaim, y ellos le sirvieron como argumentos científicos para validar su <<viaje al Oriente por la Ruta de Occidente>>, que no obstante dar registro ambos documentos a la “Cuarta Península”, no daban cuenta de la existencia del “Paso del Sur”.
 
Al arribo de Colón en 1492 a las tierras del Nuevo Mundo, que se creyeron fuera Asia, y de sus primeras exploraciones hasta 1496, en que no se encontró el llamado “Paso del Sur” en el Estrecho de Basmán narrado por Marco Polo, ello abrió la discusión de ese análisis del espacio terrestre, principalmente, a raíz del descubrimiento en 1493, del mapa anónimo recopilado por Macrobius Ambrosius Theodosius en sus Comentarios al Sueño de Escipión, de Cicerón, de fines del siglo IV.
 
  012-V-Mapa-de-Macrobio--seccion-modificada-.jpg
Mapa de Macrobio, siglo IV (encontrado en 1483).
Mapa en el que se daba, para ese entonces del inicio de la Edad Media, la sorprendente configuración más posible, que explicaba, por una parte, la información acerca de la “Cuarta Península”; y por otra parte, la información de la extensión de otras tierras más allá del Sinus Magnus.  Acerca de la banda que cruza el estrecho entre Asia y la “Cuarta Península”, el Dr. Gustavo Vargas era de la opinión de que tal registro debió haberse hecho al usar el mapa a su descubrimiento, justo en 1483, no obstante, observamos que la tipografía es la misma, de donde el problema del "Paso del Sur", vendría desde mucho antes de Marco Polo.  Por lo demás, aquí se identifica la Península de Malaya, de haber ese estrecho, con el famoso "Quersoneso Áureo", y de ahí que con esa idea se haya propagado hasta la época del Renacimiento (cabe hacer notar, a su vez, la confusión o ausencia de la Península de Arabia, quizá identificada con Etipoía..
 
Sin duda, con la información proveniente de los descubrimientos y exploraciones del Nuevo Mundo, particularmente por las cuales se daba cuenta de la aparente existencia de la “Cuarta Península” reconocida en esas tierras, aun cuando no se reportaba haber descubierto el famoso “Paso del Sur”, en 1498 aparece el interesante Mapa de Henrico Martel Germano.
 
 
1498 Henrico Martellus, 1498
Mapa de Henrico Martel Germano, 1498.
En él, sin ambigüedad alguna, se opina: 1) que la “Cuarta Península” si existe; y 2) que el tan buscado “Paso del Sur”, por lo contrario, no existe.
 
Con esa noción de que la “Cuarta Península” era un hecho, se editó el mapa de Cantino, 1502; justo en el año en que Américo Vespucio realiza su famoso viaje a las Antípodas, en el que, “por su navegación” –dice Vespucio refiriéndose a su travesía desde Portugal a los 40° jN, hasta Bahía Grande en el extremo sur del Nuevo Mundo, a los 52° jS, sumando 90° de recorrido–, descubrió que, al mismo tiempo, en las unidades de distancia de su tiempo, esos 90° de recorrido eran equivalentes a 10,000 km, pero que sumando los 50° entre Portugal y el Polo Norte, más los 40° entre Bahía Grande y el Polo Sur, se tenía 90° adicionales, completando los 180° de un hemisferio terrestre, pero que no correspondían a los casi 15,000 km según Estrabón, sino a los 20,000 km, según Eratóstenes. Vespucio entendió entonces que, sumando los casi 180° de longitud conocida entre Europa y un poco más allá de Cipango, más los 90° reconocidos entre Europa y el Nuevo Mundo, dando en total 270°, restaban entonces aún 90°, 10,000 km más, para completar los 360° de un perímetro de la Tierra de 40,000 km. Con ello, Vespucio había descubierto en 1502 la “cuarta parte faltante de la Tierra” que así notificó a su amigo Piero Soderini, a través del cual, unos años después, dicho dato acabó en la Escuela Geográfica de Saint Dié, en manos de Martin Waldseemüller, quien, en justicia al descubrimiento científico de la verdadera dimensión del espacio terrestre, dio el nombre de América a aquellas tierras del Nuevo Mundo ahora bien ubicadas.

1502-Mapa-de-Cantino--1502.jpg
 
  Mapa Planisferio de Cantino, 1502; en él aparece la "Cuarta Península", pero, curiosamente, supliendo a la "Tercera Península".
 
Sin embago, un año después, la misma idea del Mapa de Macrobio fue expuesta por Bartolomé Colón en su mapa de 1503, muy probablemente luego de haber conocido dicho importante Mapa descubierto apenas una década antes.
 
 
1503-Mapa-de-Bartolome-Colon.jpg
Mapa de Bartolomé Colón, 1503.
En él se trata de explicar la situación geográfica de las exploraciones hechas hasta 1503.
 

                                       Otros mapas en los que aparece la representación de la "Cuarta Península" son el portulano de Nicolo Caverio, 1505.

1505-Mapa-de-Nicolo-Caveri--1505.jpg
Mapa de Nicolo Caverio, 1505; muy semejante al mapa de Cantino de tres años atrás.

 
                                       Luego apareció el mapa de Mateo Contarini de 1506, elaborado en una Proyección Polar, en el que también aparece la "Cuarta Península"
    1506-Mapa-de-Matteo-Contarini--1506.jpg      Mapa de Mateo Contarini, 1506; le caracteriza el haberse elaborado en una Proyección Polar.


                                   En esa secuencia cronológica, se edita el Planisferio en Proyección Cordada de Waldseemüler, de 1507, conocido con el título de “Universalis Cosmogrphia Secundum Phtolomaei Traditionem et Americi Vespucii Aliorumque Lustrationes”.
 
019 Carta-de-Die-de-1507-de-Waldseemuller
Mapa “Universalis Cosmogrphia Secundum Phtolomaei Traditionem et Americi Vespucii Aliorumque Lustrationes”, de Waldseemüller, 1507.
    
En él, como puede apreciarse fácilmente, Waldseemüller aún no tiene claro conocimiento del descubrimiento de Américo Vespucio, de modo que en 1507 aún registra la existencia de la “Cuarta Península”, al mismo tiempo que da cuenta de la configuración del Nuevo Mundo, al cual da el nombre “América”.  Ciertamente, Walseemüller dice en ese largo título a su mapa, el “seguir la tradición de Ptolomeo”, pero lo cierto es que aquí es más bien en donde tal tradición se rompe al identificarse, si bien confusamente, la naturaleza del finis terre al oriente del Mapa de Ptolomeo, con dicha "Cuarta Península".
 
 
Un año después a la publicación de "Universalys Cosmogrphia", se publica el mapa de Francesco Roselli, 1508, elaborado en una Proyección Oval.

1508-Mapa-de-Francesco-Roselli--1508.jpg                                                       Mapa de Francesco Roselli, 1508
.


 
Uno de los últimos mapas en que se representa la "Cuarta Península" antes de la expedición de Magallanes, es el elaborado en una Proyección Polar por Joannes Ruysh su "Mapa Universalior Cogniti Orbis", 1508, con el que se incluyen ya la nueva visión del espacio terrestre a aprtir del descubrimiento de Vespucio.

1508-Mapa-Universalior-Cogniti-Orbis--1508--de-Joannes-Ruys.jpg
Mapa Universalior Cogniti Orbis, 1508
, de Jonnes Ruysh, construido en Proyección Polar siguiendo la idea de Mateo Contarini de dos años antes. Claramente se puede ver ya en este mapamundi: 1) aún la duda sobre la "Cuarta Península", la cual se registra como existente; 2) la configuración del Mundo Nuevo; y 3) Más allá del Mundo Nuevo hacia el Occidente y precisamente más allá hacia el Oriente del finis terre potolemáico con el problema de la "Cuarta Península", se deja ver un espacio terrestre desconocido que abarca casi todo un hemisferio; unos años después, a partir del descubrimiento de la "Mar del Sur" por Vasco Nuñes de Balboa en 1513, se entenderá que esa parte del espacio terrestre, es el del Sinus Magnus: el Océano Pacífico.

 

                                       Aún en 1511 se tiene el mapa de Bernardo Sylvanus, en donde la "Cuarta Península" aparece en una Proyección Homeótera, y será la última en que se justifique tal configuración del espacio terrestre, pues a partir de ese año tales mapas ya empezarán a dar el dato de la existencia de tal península, sólo por defecto.

1511-Mapa-de-Bernardo-Sylvanus--1511.jpg
Mapa de Bernardo Sylvanus,  1511
; en donde la "Cuarta Península" aparece en una Proyección   Homeótera.
     


                               Es sólo a partir de 1513, pues, que, a pesar de que Waldseemüller intenta una corrección al nombre dado de “América” en su nuevo mapa, un portulano conocido como el “Mapa Typus Universalis”, en realidad se consolida el descubrimiento de Vespucio acerca de “la cuarta parte faltante”, y tal mapa es prácticamente el último en que era lógica la representación aún de la “Cuarta Península”, con lo que culmina así la solución al problema geográfico-histórico más importante.

1513-Typus-U-niversalis--1513-Waldeseemuller.jpg
  Mapa Typus Universalis, 1513 (fragmento), de Waldeseemüller



                                 En realidad habrá aún otros mpas más hasta bien entrado el siglo XVI, que aún seguirán registrando la "Cuarta Península", pero ya por defecto, como el Typus Orbis Universalis de 1520, de Pedro Apiano).

1520-Typus-Orbis-Universalis--Pedro-Apiano.jpg

Typus Orbis Universalis, 1520, de Pedro Apiano.  Aún aparece en él la representación de la "Cuarta Península", pero realmente ya sin justificación ante la información fidedigna de las exploraciones del Nuevo Mundo.

Del mismo modo, menos razón habrá para que en 1529 todavía Girolamo de Verrazano publique lo que será el último mapa en el que se represente la "Cuarta Península".

1529-Girolamo-de-Verrazano.jpg  Planisferio de Girolamo de Verrazano, 1529, en el que para entonces ya era totalmente injustificada la representación de lo que ya era claramente la antigua mítica "Cuarta Península", pues no sólo los portugueses tiempo atrás habían llegado a las Molucas, sino que el mismo Magallanes siete años antes había realizado el famos periplo que había borrado para siempre tal misterio.

Finalmente, en ese mismo año, aparece el mapa de la nueva imagen del mundo, que da cuenta de la real configuración del espacio terrestre ahora conocido, será el portuano de Diego Ribero de 1529.
 
1529-Diego-Ribero--1529.jpg  Mapa de Diego Ribero, 1529.

 
                                  Y por último, un año después, en el año 1530, Gemma Frisius construye su monumental Globo Terraque metálico, con el que termina así toda una época de la historia de la geografía.

Globo Monumental de Gemma Frisius, 1530

Globo Terráqueo metálico monumental de Gemma Frisius, de 1530.  Al centro de la imagen se observa el Sinare Magnum, o Mar de China, que por tanto tiempo se conocio como el Sinus Magnus, confundido con el Océano Pacífico.



Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:03

Comisión Geográfico-Exploradora; TrabajosLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (4/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 12.

 

El momento histórico y teórico era otro, específicamente era el momento de Hettner, así fuese un Hettner atenuado a través de Richard Hartshorne; y por ello Sáenz de la Calzada pregunta otra vez: “Qué se ha hecho a través de la interpretación del paisaje físico y humano y sobre su base geomeorfológica; qué en torno a la geografía humana en un país que ofrece tan fundamentales contrastes étnicos?”[1].  Aparentemente, ya desde entonces, pudiera pensarse que nada se habría hecho; pero no es así, la paradoja es que, por lo contrario, esos estudios abundan, tesis, ensayos, artículos, obras; es mucho lo que se ha hecho al respecto, lo era ya en 1969; pero en esa cita, el sentir del Dr. Sáenz de la Calzada, apuntaba más bien, a “qué se ha hecho, que realmente signifique algo”.  Pero todo lo que se ha hecho hasta ahora (2013), es idéntico a lo que ya se había hecho para 1969.  Cabe, sin lugar a dudas, volvernos a hacer las mismas preguntas de hace cuarenta y cinco años, de la misma manera, así parezca resultar ocioso.  Y es que el problema no es la pregunta, plenamente lógica y justa, sino el problema es la respuesta, y la respuesta es la que resulta ya no ociosa, sino profundamente desconcertante.

 

Qué se ha hecho acerca de la interpretación del paisaje: pues, profesor Sáenz de la Calzada, lo que, por lo menos nosotros hemos hecho, ha sido abstraer y generalizar dicho paisaje en el concepto de espacio como el vacuum, y sobe sus elementos físicos y humanos, los hemos abstraído y generalizado como estados de espacio, ya continuos o discretos, a partir, incluso, de su propia propuesta (la “geografía de los Elementos”), que casi una década después de esta conferencia nos la hizo saber: la abstracción y generalización de esas geoformas o hechos físicos y humanos, en los Elementos agrigentinos, incluido en ello el espacio mismo a partir del ápeiron de Anaximandro; del pneuma o éter de los clásicos griegos.

 

Ahora la pregunta será: <<Qué se ha hecho acerca del vacuum y los estados de espacio sobre la base de la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta, independientemente del sustrato portador de la geoforma como fenómeno natural o social>>.  Por ahora, al momento de redactar estas líneas (2012), en este punto estamos por hacer (y sin saber exactamente qué sigue)*.

 

En general, por principio, entender que lo que sigue, habrá de ser una aplicación de eso anteriormente dicho a algo, sin confundir nuestro objeto de estudio con ese “algo”, y a la solución de alguna problemática en ese “algo”; que cuanto más relevante sea, ya se sentirá gravitar nuevamente el peso de la geografía sobre el progreso científico de México**.

 



[1]        Sáenz de la Calzada, Dr. Carlos; La Comisión Geográfico-Exploradora, 1877-1918; Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, N° 1, México, 1969; p.60.

*        Un año después, 2013, en que ahora transcribimos este documento, ya podemos decir incluso, qué se ha hecho acerca de ese vacuum y los estados de espacio sobre la base de ese concepto nuestro del espacio: hemos avanzado en la indagación de los tránsitos de los estados de la materia en esta generalización teórica, y trabajamos ya en la formalización teórica de la “teoría del espacio geográfico”.

**       Efectivamente, un año después seguimos sosteniendo tal criterio, pero, lo cierto es, también, que esa aplicación ha requerido aún de un mayor fundamento teórico.  Como geógrafo teórico esa es nuestra responsabilidad central; ya habrá tiempo de hacer tal aplicación, si no por nosotros, por cualquiera en la posteridad; lo esencial, es echar los fundamentos teóricos de ello.

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia de la Geografía en México
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:02

Mar; 3 Valiendo la Pena“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial. El Concepto de Libertad en la Relación Biosocial (6/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 13.

 

b)  El Concepto de Libertad en la Relación Biosocial.

 

Al partir del concepto de libertad entendido como la conciencia de la necesidad, que, como hemos visto en Marx es la <<conciencia de luchar en la necesidad>>, consideramos, pues, la relación biosocial que supone el trato entre las dos grandes segmentaciones del ser humano, es decir, el trato entre mujeres y hombres.

 

Si hemos asentado el concepto de biosocial, es para especificar una relación compleja, de por lo menos dos componentes: la naturaleza biológica de los seres humanos, tratable en términos de su conducta en tal sentido (natural), y por la que podemos decir sin reservas, en su conducta animal (en ese sentido aristotélico del “zoon politikon”, o animal racional, para que nadie se ofenda, pero en donde deliberadamente suprimimos precisamente la parte racional); y la naturaleza o esencia social de los mismos, tratable en términos de su conducta moral, que es la forma racional más elevada de las relaciones sociales.

 

Nos hemos de referir, en consecuencia, a la conciencia de la lucha en la necesidad de nuestras relaciones sexuales (naturales, animales, irracionales), determinadas por nuestras relaciones morales (humanas, racionales).  Lo que ello establece, para decirlo en pocas palabras, es el deber ser en nuestras relaciones sexuales (eróticas).  Ese deber ser, es precisamente la conciencia de la necesidad, que para superarla realmente en la libertad (para que verdaderamente se realice en la libertad), debe, como condición primera de toda condición, ser consciente de su naturaleza misma; esto es, racionalizar el hecho, pero para dejarlo ser en su naturaleza, en la naturaleza de su primitiva conducta animal, entendiendo, primero, que debe ser así, y segundo –en lo que aquí nos centraremos–, el cómo debe ser, entrañando la paradoja desconcertante de la necesidad, para que se realice en libertad.

 

Esto último es el problema de esencia (justo eso es lo tan escabroso en este asunto, como lo fundamentalmente necesario a entender): la paradoja desconcertante de la necesidad; pero no entendida ésta como el acto sexual en sí (que no tendría nada de paradójico ni de desconcertante), sino algo que se presenta como necesario en él mismo, y que, no obstante, las mujeres no la resuelven en consecuencia, al trasladar equívocamente la conducta de la relación social, racional, inmersa en un deber ser moral, a la relación biológico-sexual, irracional, natural, de la conducta pulsiva; tanto como los hombres tampoco lo resuelven en consecuencia, al trasladar burdamente la conducta de la relación biológico-sexual, a la relación social.

 

Digámoslo ahora desde aquí, en bruto, tal cual es esa paradoja, aun cuando por su crudeza se rechace –que justo es lo que socialmente está ocurriendo–, esperando que en la argumentación subsiguiente podamos elaborarlo más claramente.

 

Así, de lo que se trata en la relación sexual erótica, es de la más brutal posesión masculina, que se apropia, que hace de su propiedad y su pertenencia, que se adueña, que domina, que somete; y que en contraparte se da la más bella entrega femenina, que se da, que se regala a sí misma, que se obsequia brindándose en la más absoluta sumisión y por voluntad propia, en una suma de erótica esclavitud.

 

Mientras ello sea así en lo biológico natural, la libertad –y he ahí la paradoja– se realiza.  El problema se presenta cuando a esa relación biológico natural que simplemente es así, se traslada la relación social, en donde la conducta moral impone la dignificación del individuo, y hace incluso inaceptable el acto sexual mismo expuesto así (en la escenificación del sometimiento y la sumisa esclavitud); pero que siendo una necesidad biológico-natural, ésta se efectúa en lo insatisfactorio de una normatividad (social, y por lo tanto moral), que no le corresponde, cuando no, incluso, por ello se vuelve un mero acto de conveniencia y comercio.

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:01

A Propósito del Estado de la Atmósfera

 

¿Recuerdan ustedes, mexicanos, aquello de los "presagios de Moctezuma"? (esos avisos con los cuales se estaba tratando de preparar al pueblo para una situación difícil)? En ese pensamiento mítico dualista:

 

Sean estas abundantes lluvias, "el vino de la tierra"; un quiahuitl continuo de 60 horas; el llanto de los dioses de todo arido-mesoamérica. Desde el Tlalocan, sin que los tlaloques puedan hacer nada, están atónitos, no colectan ya el "vino de la tierra", no hay truenos, los toneles se desbordan y no hay más; en torrentes, ondulantes por las faldas de Chalchihuite descienden las "verdes serpientes de esmeraldas"; hacia los últimos parajes del reino de Tezcatlipoca, hasta el reino de Huitzilopochtli en los parajes del Tamoanchán; o de los ignotos lugares del "origen de los vientos" donde reina Tlaloc, hasta ahí donde Quetzalcoatl, el Lucero del Atardecer, y hasta el reino de Tonatiuh mismo, una espesa neblina oculta la vista como hace el silencio, y Tonatiuh mismo descende ya al Mictlán, y no hay ya más calidez ni luz en esta tierra.

 

El problema de fondo; y no el medio, el profesor que sólo ha cumplido con la aplicación de una normatividad pedagógica del Estado, es el que se promueve por el Estado una educación oscurantista que incapacita a la mayor parte de la fuerza de trabajo abaratando así la mano de obra, a fin de disponer de un iluso comercio "competitivo" en el mercado internacional y principalmente frente a China.


Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:01

La Nave Argo en el BósforoLa Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa  (6/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

03 nov 12.

 

La Conspiración.

 

Esta vez no sólo comimos, sino luego buscamos  un café más apacible en el cual pudiésemos estar por largo tiempo.  Durante la comida todo fue de esa manera entrecortada entre bocado y bocado, en un repaso en los detalles de todo lo que en la vez anterior habíamos aclarado.  Buscamos el café, y el sitio se prestó para una larga plática, o más bien dicho, para una larga exposición de de las andanzas de Deuterio como viajero del tiempo, centrándose en ese momento de la expedición de los argonautas, al que le asignaba una enorme y especial importancia.

 

Todo ocurre –continuó él–, precisamente hacia mediados de ese lejano siglo XIII ane; Esón reinaba en Tesalia, recién había nacido su hijo Jasón, cuando Pelias, hermano de Esón, lo despojó del trono; y entonces Jasón fue encomendado a los cuidados de Quirón, que debió ser un ermitaño muy hábil y sobrio; yo realmente no lo conocí.  Ahora empieza a hacer tus deducciones sobre mi identidad: mis funciones estaban dirigidas a la reorganización social.  Actos como los de Pelias dificultaban el trabajo –luego entonces, pensaba mientras lo escuchaba, no era ni Argos ni Asclepio, pero tampoco Zetes…, quizá fuese Etálides, pero lo más seguro es que él fuera Deucalión.

 

Unos años después –prosiguió Deuterio, cuyo “Deu” en la morfología de la palabra ya me decía todo–, cuando Jasón ya embarneció, éste se presentó ante su tío Pelias a reclamar su heredad.  Pelias consistió en ello, peo le puso como condición el que, si quería ser estadista, recuperara el Vellocino de Oro en posesión de los clóquis.  Y así empezó esta historia.  Como ves, en su origen no tenía más que una razón meramente política, de poder.

 

Pero había quienes sabían que en el hecho había la posibilidad de algo más que de manera cabalística estaba en ello oculto –ahí es donde entendí el detalle del palimpsesto, pero, a la vez, que yo no era sólo el terapeuta para el desahogo de sus sufrimientos, sino que, de algún modo, o ya estaba involucrado, o me involucraría en ello–, Argos, Asclepio, Zetes, Etálides y yo…, –luego entonces, cierto, él era Deucalión, ni más ni menos que el hijo de Prometeo…, sí que un honor conocerlo…–, y de inmediato nació entre nosotros cinco la conspiración en la misión secreta del Argo.

 

Al parecer, Pelias le impuso algo más: el que Heracles fuese la primera autoridad en la expedición; seguramente porque a su fuerza encomendaba el control de la tripulación, pero también, el aseguramiento del Vellocino; y Jasón aceptó tal condición sin objeciones, no obstante a su cargo estaba el empezara reunir a los expedicionarios suficientes.  Por Argos estaba la recomendación de Zetes, entre otros; y por Asclepio la recomendación de Etálides; yo formé parte de la expedición por honor, dado de quien soy hijo.  Como verás, Zetes y Etálides eran apoyo de los viajeros del tiempo Argos y Asclepio, y era necesario involucrarlos en la conspiración secreta.

 

Así, en lo que en el astillero de Tesalia en Yolcos, se construía la nave Argo; una nave birreme de no más de unos treinta metros de eslora con una inestable vela cuadrada en un mástil central bípode; en Epidauro, en la Argólide, en la casa de Asclepio, se reunió ese comité conspirativo secreto en el que había tres viajeros del tiempo, para preparar su acción.

 

¿Te das cuenta de lo inusual del hecho?, ¡tres viajeros del tiempo reunidos para un solo hecho! –y todos, agregué yo, eran de diferentes épocas, no? –; así es –continuó el buen “Deu”, ahora más que “Deu”-“terio”, “Deu”-“calión” –; justo Asclepio era el viajero más avanzado –y yo supuse la asociación de ideas de “avanzado en el tiempo” a “avanzado en conocimientos”, pero ante la ambigüedad, demandé la precisión, simplemente corroborándose, pero aprovechando para precisar también la época–…, no estoy seguro –dio “Deu” –; verás, ubícate en el siglo XIII ane y que alguien te diga que viene del siglo XXII, cuando tu has saltado del siglo XVIII o XIX…, no te puedes imaginar su mundo y pierde sentido el precisar la época de origen de los viajeros…; pero creo que Asclepio provenía precisamente del siglo XXII… -a ver, a ver, ya me perdí, le dije interrumpiéndolo, ¡¿cómo que viajeros del tiempo saltando desde los siglos XVIII o XIX?! –; ¡ah! –respondió él con una exclamación–, crees que los viajeros en el tiempo pertenecen a  una tecnología incluso posterior a tu época, no? –y yo en mi interior me preguntaba sorprendido: ¿pues qué no? –; pues no –continuó Deuterio como leyéndome el pensamiento–, no es así…, pero ciertamente tampoco le es dado a cualquiera en cualquier momento (por más abundancia de “abducciones ovni” que se reporten) –dijo él así, entre paréntesis, como algo puesto al margen, pero que me explicaba la posibilidad de los viajes en el tiempo en cualquier momento–.  Pero dejemos eso de lado, por lo menos de momento; más allá del “rayo” de luz azul en el cual desapareció Asclepio tiempo después de haber vuelto de la Clóquide, y al que me referiré al final, no viene más al caso todo ello.   Nuestro problema esencialmente está en el misterio del Vellocino.

 

En aquella reunión de Epidauro en casa de Asclepio, Argos extendió un rudimentario mapa sobre la mesa (debo decirte como geógrafo que eres, que ese mapa, como muchos otros, se perdieron durante la “Edad Oscura” griega que comenzó un siglo después, y la elaboración de mapas no volvió a aparecer sino con Anaximandro en el siglo VI ane).  Mostraba dicho mapa el tosco perfil del Egeo, precisamente desde Epidauro hasta la Clóquide; apenas a partir del Helesponto se reconocían vagamente las costas de Asia Menor.  Y con ello a la vista, Argos aleccionaba, por supuesto más que Asclepio y a mí, a Zetes y a Etálides, que ignoraban todo el mundo restante del cual nosotros, desde luego, ya teníamos conocimiento…; –allí, en ese momento, se me despertó una inquietud que me obligó a interrumpir, preguntando cómo es que, preferentemente, como viajero del tiempo, no se ubican directamente en la corte de Eetes en la Clóquide–; ¡ah! –respondió Deuterio–, ¿has oído hablar de un tal Gilgamesh?...  Pues ahí hay problemas adicionales…  Esta historia se nos complicaría enormemente…  Dejémosla, por lo menos de momento, quizá en esta unilateralidad griega… -y Deuterio se quedó cabizbajo, pensativo, con una mano extendida sobre la mesa, y luego de un momento se repuso y agregó luego de una exclamación–, ahaaa!, bueno…, ellos también tenían su Deucalión, su Noé era Utanapishtim; y su Argo era Gilgamesh, “el que lo ve todo”; allá Asclepio es Adopa –entonces ciertamente vi que había mucho problema para entender aquello, pero más importante aún, empecé a sospechar que Deucalión, como Utanapishtim, pudiera ser más que un humano viajero del tiempo.  Reconocía en Asclepio al “más avanzado”, pero al mismo tiempo, en él, a un humano del siglo XX; Argos, al parecer, era del siglo XVIII o XIX, un geógrafo que necesitaba resolver un problema práctico de navegación, sus conocimientos en comparación a la tecnología de la época, no le dan para más que construir su birreme; pero Deucalión parecía ser intemporal–.

 

 En fin –exhaló Deuterio agregando enfáticamente–, volvamos a lo nuestro; Asclepio era el “más avanzado”, pero sus conocimientos eran de medicina; Argos era el geógrafo, y en ese momento había que entender la parte geográfica de la expedición, y nos puso al tanto de distancias y tiempos que implicarían el viaje, así como de otros pasos, como lo era el temido paso por los Dardanelos.

 

En este punto del Helsponto, decía Argos en lo que señalaba el paso golpeando en el sitio varias veces con su dedo, comenzarán las situaciones más difíciles; luego Zetes se inclinó sobre el mapa y con su propio dedo siguió la ruta por el Estrecho y se detuvo en el paso al Ponto Euxino; ahí es el lugar más estrecho, aclaró entonces Argos, no obstante aclaró que efectivamente ahí había un paso.  Luego Zetes apretó los labios, y entre su pulgar e índice abrió una distancia hasta la desembocadura del Fasio, la puerta de entrada a la Clóquide; y Argos dio la idea de la distancia y tiempo de recorrido.

 

_     Ahí, Zetes –explicó Argos–, habremos de desembarcar con una guardia; os acompañara Augías, incluso creo que será bueno que Atalanta os acompañe, en lo que con el navío remontamos lentamente el río.

_     Augías –aclaró Etálides, ya que eran hermanastros– tendrá la función de Ebajador…

_     La idea es –intervino nuevamente Argos–, que si se produce un encuentro, Augías intervenga, y la idea de que Atalanta, tan hermosa como valiente, vaya en esa avanzada, es para que se dulcifique el encuentro (ellos desconocen realmente quién es –dijo Argos con sorna–, y todos rieron).

_     ¿Qué tan lejos –intervino preguntando Zetes– de la desembocadura está la sede del reino de Eetes?

_     Creeme –dijo Argos–, y lo digo así porque es algo que he discutido necesariamente con Eufemo, que será el timonel en reemplazo del experto Tifis y segundo de abordo; con Tifis mismo, con Anceo y Erginio, también timoneles; y creemos que su sede estará a media jornada en marchas forzadas.

       Asclepio y Etálides, con migo, permaneceremos en el navío hasta el último momento; sólo actuaremos cuando el Vellocino de Oro haya sido ubicado con certeza.  Se dice que Eetes lo ha tenido a la vista colgado en un árbol, por lo que todo debe ir dirigido a que Eetes acceda a que podamos estar frente a la piel: ese será el momento de ambos para obtener y descifrar el secreto.   Luego, si podemos ganar la piel, será el complemento del objetivo; el navío estará con popa río abajo, y entonces, en el combate, lo más importante será proteger las vidas de Asclepio y Etálides.  Todo esto ha sido ya convenido con Heracles y Jasón, pues ellos quieren tomar la piel de inmediato y entablar combate.  Ha sido difícil convencerlos con el argumento de que pudiera no ser el Vellocino real, y sólo así han accedido a que tuviesen esa doble oportunidad de estar en contacto con la piel y su secreto.

 

Así terminó la reunión de ese comité en Epidauro, y todos quedamos listos para embarcarnos en la expedición.

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Divulgación Científico-Geográfica
Comenta este artículo
15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:00

Nota de Conciencia

 

La policía federal y local, con apoyo de tanquetas del Ejército Nacional Mexicano, previo acuerdo, desalojaron de la "Plaza de la Constitución al proletariado (al trabajador asalariado), del "Sistema Educativo Nacional", a fin de poder efectuar las "fiestas patrias" del "grito de independencia" (lo que eso sea), y el desfile militar de ese "Ejército Nacional Mexicano", "al Servicio de la Nación".

 

¡¿Qué más se necesita para entender que ni la policiía, ni el Ejército "Nacional Mexicano", tienen nada qué ver con nosotros como proletariado del mundo?!

 

Desalojan la "Plaza de la Constitución"..., ¿Cuál Constitución que no sea el estatuído orden económico-político capitalista contra el que el proletariado ahora protesta. Y el desalojo fue para que la burguesia nacional mexicana, pudiera "celebrar sus fiestas patrias"?; para que la burguesía nacional mexicana pudiera celebrar en "Palacio Nacional", una vez más, su patraña de embaucamiento al proletariado inconsciente de que si alguna vez tuvo patria, una heredad en esta tierra, hoy ha sido despojado de todo.

 

Se sofoca la inconformidad proletaria, para que el "Ejército Nacional Mexicano" al "Servicio de la Nación" (de esta nación burguesa a la cual el proletariado como tal no pertenece, y por lo tanto, Ejército no al servicio del proletariado), mostrando su fuerza militar represora.

 

¡¡Proletarios del Mundo, Uníos!!

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
Comenta este artículo