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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:01

I-Congreso-del-Calentamiento-Global.jpgComentario al, Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad, con el Tema: “Mitigando el Calentamiento Global”.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

15 ago 13.

 

El Congreso, por demás, histórico, pues ha sido el primer Congreso del “Centro de Estudios de la Complejidad”; tuvo lugar en un solo día, el 15 de agosto de 2013, en el Auditorio del Museo de Ciencias de Morelos, convocado por el “Centro de Estudios de la Complejidad”, con el apoyo de cinco instituciones más.

 

Con la temática acerca de la “mitigación del calentamiento global”, la conferencia inaugural: “Importancia de la Mitigación del Calentamiento Global”, fue ofrecida por el Dr. Luis Pérez Tamayo (filósofo), quien puso énfasis en la problemática que se deriva de la misma organización del régimen capitalista, para cuyos intereses económicos y políticos de sus 700 consorcios monopolistas, el problema ambiental es incompatible.

 

Una segunda conferencia fue expuesta por el Dr. Antonio Sarmiento Galán (matemático): “Avances del 5° Informe de Evaluación del IPCC (Art. 5)”, cuyo énfasis en un trabajo ampliamente documentado, estuvo en: 1) real y objetivamente es demostrable un proceso de calentamiento global, 2) el calentamiento global no es natural, sino eminentemente antropogénico, 3) no se ha hecho nada de lo comprometido en reuniones y acuerdos internacionales sustentados en modelos del problema dados hasta antes de 2007, dependientes de la “ganancia máxima”, y 4) se ha llegado ya a un punto crítico por el que, si en este momento son aplicadas rigurosamente las medidas de mitigación, sus primeros tenues efectos se empezarían a ver hasta el 2030, en que, para entonces, las tendencias normales muestran que se alcanzará, no obstante, los 2°C de elevación de temperatura (cuya referencia dicho autor la ubica, incluso, a fines del siglo XIX, pero sin gran alteración hasta el inicio de los años setenta del siglo XX), y en tanto que esas políticas de mitigación tardarán aún en operarse, los resultados podrían llevar al incremento de 4°C para el 2080, haciéndose ya irreversible el proceso (velada expresión referida a trágica extinción de la especie humana).

 

Al respecto de las políticas públicas para enfrentar el problema, la Dra. Karla Cedano y el Dr. Manuel Martínez, presentaron el trabajo: “Políticas Públicas para la Sustentabilidad”, de la cual, ante la realidad, quedó un dejo de desesperanza, ya no se diga para enfrentar el problema, sino menos aún para resolverlo, poniendo énfasis en la propuesta de nuevos modelos de previsión del desarrollo.

 

En el cierre de la sesión matutina, el Dr. Fabio Manzini, presentó el trabajo: “Cambios a la Estrategia del Banco Mundial para la Mitigación del Calentamiento Global Antropogénico”.  Un interesante trabajo en el que, con lujo de detalles se mostró el catálogo de los gases de efecto de invernadero, correlacionada su fuente de emisión, porcentajes, y medidas a tomar para su mitigación, con su equivalente en inversión, en un contexto ecológico, que particularmente mostró que, de aplicarse tales medidas en este momento (2013), los efectos de control de esa mitigación –coincidente con el Dr. Antonio Sarmiento– no se empezarán a ver sino hasta el 2030.

 

Por la tarde, abrió los trabajos la plática del Dr. Braulio Hornedo (filósofo), quien presentó el tema: “Un Bosquejo Histórico de la Evolución del Pensamiento Complejo”.  En realidad, básicamente se redujo a comentar su origen, atribuyendo tal “pensamiento complejo” a Tales de Mileto en su filosofía hilozoista (la animación universal de la materia), comentando luego las ideas metafísicas de los padres de la iglesia en el Medievo, en particular de San Benito y de Hugo de San Víctor, acerca de los “sentimientos de amor en la materia inorgánica”, criticando severamente los conceptos de “progreso” y “desarrollo”, de “conceptos malditos”; planteando la ya total desesperanza, ante nuestra segura extinción como especie, siendo necesario, ante ello, el dejar actuar a la naturaleza en “su sabiduría”.

 

Luego vino una serie de conferencias de la Mesa de Trabajo de la “Red Mexicana de Justicia Socioambiental”, sobre el análisis y puesta en marcha del “Programa de Acción Ante el Cambio Climático en el Estado de Morelos”, conferencias que en su conjunto mostraron la urgente necesidad de mostrar acciones (entre las cuales, a decir de una conferencista, “sea la revolución o como se le llame”).

 

 

 

Nuestras Conclusiones.

 

I  Respecto del tema del calentamiento global como tal.

 

1        El fenómeno del calentamiento global es real.

2        La causa del calentamiento global se centra en el exceso de “gases de invernadero” de generación antropogénica.

3        Para el 2030, aceptando los datos expuestos, se alcanzarán los 2°C (con un ascenso del nivel medio del mar que alcanzará los 4.3 m, y para los 2050, se llegará a los 3°C (con un ascenso del nivel del mar de hasta 6 m), de modo que para los 2080, se llegará a los 4°C (con un ascenso del nivel del mar cercano a los 10 m).

4        La paradoja en la contradicción de datos entre los conferencistas acerca de si la precipitación pluvial muestra una tendencia creciente o decreciente, intuimos, en una “vista de geógrafo”, que ambas posiciones están en lo correcto, en tanto se considere un movimiento en los elementos del espacio terrestre, pues la contradicción se da en tanto el fenómeno se observa en un espacio terrestre estático (asunto de investigación).

 

 

II  Respecto del análisis no-marxista.

 

1        Haciéndose la crítica a los trabajos desde la “Cumbre de Río”, se establecen correctamente las causas y su atribución al sistema capitalista en su política de “ganancia máxima”.

2        No obstante se ubican las causas en las políticas económico-sociales del régimen del modo de producción capitalista, no se habla, por ello, de soluciones reales, sino tan solo de la “mitigación” del fenómeno adverso, concediendo al capitalismo en su existencia, y juzgándolo perfectible a favor de la sociedad.

3        Ante la alternativa única de la “mitigación”, el fundamento (filosófico), es la “adaptación” (un evidente autoengaño).

4        Puede preverse que, dada la creencia en la  perfectibilidad a favor de la sociedad del mismo modo de producción que provoca el fenómeno, desde esta intelectualidad no hay más posibilidades que el limitarse al conocimiento del fenómeno mismo.

 

 

III  Respecto del conflicto ideológico entre la parte convocante del Congreso (el “Centro de Estudios de la Complejidad”), y el análisis científico del fenómeno.

 

1        Al parecer, naturalmente, una exigencia fue tratar el problema en términos del concepto de “complejidad”.

2        En el tratamiento del caso en términos del concepto de la “complejidad”, se dieron  dos posiciones: 1) la de la “complejidad” como categoría de la ciencia de la modernidad, que reconoce la realidad objetiva y la posibilidad de desentrañar las causas y esencia de las mismas con la esperanza de resolver su adversidad; y 2) de la “complejidad” como categoría del conocimiento en el “saber”, según la “posmodernidad”, en la que la realidad objetiva está a tal punto “trenzada” y amorfa, que es imposible conocerla en sus causas y esencia, no habiendo, ante este fenómeno, en consecuencia, más esperanzas de frente a su adversidad (por lo cual, en todo caso, habría que –como San  Benito–, renunciar a todo (en una larga letanía de “Bienaventuranzas a aquellos que…”, que se resumen en “Bienaventurados, aquellos pobres de espíritu…”).

3        Por estas dos posiciones, sus fundamentos gnoseológicos en la interpretación de la realidad, se dieron así, por una parte, un positivismo tardío o postpositivismo dado en el racionalismo crítico, en nombre de la ciencia de la modernidad; y por otra parte, una metafísica kantiana fenomenológica, en nombre del “saber”, de la “posmodernidad”.

4        Sin duda, no obstante no más de un centenar de asistentes, el evento fue exitoso como tal.  Sin embargo, al haber tenido el propósito del tratamiento ambiental bajo la categoría de la “complejidad”, en ese propósito el resultado se desdobla: para el desencanto de los “posmodernistas”, el tratamiento de la categoría de la “complejidad” se hizo, por la totalidad de los conferencistas, a excepción de la parte convocante, en términos de la una realidad objetiva desentrañable, cognoscible en sus causas y esencialidad, de lo cual depende el hecho previsorio de la “mitigación”  (por lo menos), como solución al problema del calentamiento global antropogénico.

Resultó así, un duro golpe de la ciencia y del método de la ciencia de la modernidad en su resistencia al avance del oscurantismo, asestado a la metafísica de la “posmodernidad”, que apenas daba en este su “Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad”, su primer paso, enfrentándose éste a su estrepitoso fracaso.

 

 

IV  Respecto de la presencia del geógrafo y la Geografía.

 

1        No sabemos si en el centenar de asistentes del auditorio haya habido otro geógrafo aparte de nuestra persona, pero seguro es que entre los expositores, no hubo ni el menor asomo de ello.

2        No obstante, una reiterada demanda de los conferencistas de diversas especialidades, fue la necesidad de disponer del Atlas de Riesgo, del cual, si no se carece del todo, sí se hace evidente su desfasamiento y pérdida de actualización (y más aún, por defecto, en el nivel de las escalas trabajadas), de donde la sugerencia de una conferencista, de trabajar en situaciones puntuales.

Al respecto, cuando en 2010 hacíamos un estudio geográfico de base mercadotécnica para una institución educativa, especialmente consideramos esa “geografía del riesgo”, de donde pudimos valorar lo altamente dinámico de los factores de los mismos; ya por lo cambiante de ellos, ya por el sopesamiento constante de posibles escenarios.

De ahí que, efectivamente, para este caso, no hay pesado libro de mapas a pequeña escala (en la tendencia de 1:10n) de lomo cosido y gruesas pastas que valga.  Apenas encuadernado, si no es que antes, ya ha perdido actualidad y pasa a ser un libro de biblioteca y no un documento de análisis sobre la mesa de trabajo.  Más que ese pesado Mundo que el  mismo Atlante se negaba a sostener, no haciéndolo sino como castigo de Zeus,, es necesario, en este caso, el empleo de los  mapas a gran escala (de tendencia 1:1) en protectores asegurados en carpetas de argollas, fácilmente manipulables para el análisis del espacio terrestre, y, en este caso, de la sutil interacción de los estados de espacio que determinan el ambiente.

3        Ante esa carencia, a la falta de la presencia del geógrafo y la Geografía, sentimos el impulso de responder a esa necesidad social urgente.  Sin embargo, la necesidad de finiquitar el objetivo último (por nuestra parte), de nuestra investigación y aporte en el campo de la geografía teórica (terminar la historia general de la Geografía en esa respuesta a “Qué es la Geografía”; terminar la historia de la Geografía en México para comprender cabalmente por todos los geógrafos nuestro momento histórico; y finiquitar la formalización teórica de la “teoría del espacio geográfico”, sin la cual esos mismos análisis son ya muy  limitados), nos reducimos a cumplir con el propósito de nuestra asistencia a dicho Congreso, con no más fin que comprender la veracidad o no del fenómeno del calentamiento global y sus expectativas.

4        En lo personal, lo hemos dicho reiteradamente, nuestro tiempo (nuestro tiempo personal) se acabó, sólo hemos venido poniendo en orden todas nuestras contribuciones.

Pero por los resultados de este Congreso, al parecer, a la sociedad humana también se le  acabó el tiempo.  Si bien en broma como para suavizar el impacto, no dejó de reiterarse que: 1) la situación ya es irreversible, y 2) así, ante ello, “para los que sobrevivan” (y aludiendo al grupo de jóvenes asistentes), es que se dejan estos conocimiento científicos.  Y por lo que entendimos, el punto de colapso ambiental tiene ya una fecha muy precisa: el verano, mayo, del 2020, en que, en esa fecha, finalmente, todo el hielo del Ártico se derretirá.

El problema no es, pues, un asunto “del futuro”, sino ya del mismo momento presente, en que ya nos encaminamos, en ese proceso de deshielo de los Casquetes Polares, a poco más de un lustro de esa situación (sí, y sólo sí, lo dicho sea cierto; pero muchos investigadores son coincidentes).

5        Sin la aberración hasta lo obsceno de parecer sensacionalistas y alarmistas, sino más bien ubicándonos como intelectuales en la responsabilidad de una conciencia social, creemos que, dado el alto grado de veracidad de todo lo dicho, debe oprimirse ya el “botón de alarma”: vamos ya, a no más de siete años, al punto de colapso del sistema ambiental terrestre, que si por muchos hay resistencia a “oprimir ese botón” hasta el sacrificio en la existencia de la especie), básicamente es porque están conscientes de sus implicaciones, en las que no se trata de atenuar o “mitigar” el problema en una falsa “adaptación”, sino de lo que se trata es de resolverlo atendiendo a sus causas: la necesaria conversión de la manera de producir los bienes materiales de la organización social actual; en donde todo, desde el amor hasta los recursos naturales, son mercancía, de la cual hay que obtener la “máxima ganancia”, en una ética del individuo por el individuo  mismo; para pasar a una organización social en que el modo de producir y distribuir dichos viene materiales para su subsistencia, se haga de manera planificada, bajo una doctrina social, de culto a la sociedad misma, en la que, regidos bajo otra ética, el progreso y el desarrollo del individuo, no sea más ni sea menos, que el progreso y desarrollo de la sociedad en su conjunto, independientemente de las capacidades mismas de ese individuo que en una nueva ética, sin dejar de ser en toda su potencialidad, habrá de subordinarse a los intereses de la  sociedad.

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:01

Asclepio.jpgLa Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa  (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

03 nov 12.

     

 

 

Los Antecedentes.

 

Entre una buena diversidad de restaurantes, elegimos el más modesto y alejado, y por lo mismo más reservado, más ajeno al ajetreo de gente, ruido de trastes, de música y del  ir y venir de meseros; seleccionamos nuestro pedido, y Deuterio inició, o continuó, su narrativa.  No le daría mucho margen a su fantasía, pero, de momento, se antojaba apasionante.

 

_     Todo empieza con Hermes –comenzó diciendo en lo que esperábamos el servicio–, más exactamente con un instrumento suyo: una vara (de laurel o de olivo), que le obsequió su hermano mayor, Apolo.  De algún modo, esa vara tenía, en consecuencia, el poder del Sol, el poder del fuego capaz de producir transformaciones en las cosas (de ahí ese asunto de la “varita mágica” de los ilusionistas).

       Esa vara, llamada el Caduceo, tiene, además, el ser alada, y el estar envuelta por un par de serpientes enredadas en ella, que son los mismos Hera y Zeus metamorfoseados.  ¿Entiendes entonces, el poder del Caduceo?

 

A su inesperada pregunta no hice más que asentir; realmente el poseedor de tal instrumento podría hacer cualquier cosa, operar cualquier transformación a voluntad.  Además, el Caduceo en  sí tendría cierta independencia, pues siendo alado, podría trasladarse por sí mismo por los aires.  Entonces, efectivamente, entendí  yo el poder del Caduceo de Hermes.

 

_     Por alguna razón –continuó Deuterio– al parecer Hermes va a dar el Caduceo transformado en Carnero a los hermanos Hele y Frixo, hijos de Ataumante, rey de Boecia.

       Se desconoce directamente la razón de ello, pero se entiende que lo entregado en forma de Carnero conocido como el Vellocino de Oro, es el Caduceo, primero, por su contenido de oro, a pesar de estar hecho originalmente de una vara de laurel; segundo, por su capacidad de volar, tercero, por su capacidad de hablar; y montados en el Carnero Hele y Frixo huyen rumbo a la Clóquide.  Al cruzar el mar que conduce al Estrecho del Bósforo, Hele cayó a él ahogándose, de donde, en su honor –y este dato es significativo–, a dicho mar se le denominó como el Helesponto.

 

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:05

Editorial

Hemisferio de Agua de la Tierra 

La Tierra.

Una extensión de 150° de longitud (casi 17,000 km); casi todo un hemisferio de agua, contra un hemisferio con masas terrestres.  ¿Por qué esa simétrica distribución del espacio terrestre?

 

*

 

Se va a diferenciar como dos categorías teóricas entre “espacio terrestre” y “espacio geográfico” apenas hasta la aportación de nuestro trabajo entre fines del siglo XX y principios del siglo XXI; y tal diferencia esencialmente es relativa a dos pares de aspectos: 1) el espacio terrestre será siempre, o bien en forma continua la extensión bidimensional particular de la masa terrestre (o una parte de ella), o ya la masa terrestre misma en su forma discreta, y 2) en su forma continua tendrá siempre (a excepción del espacio metafísico absoluto de Cosmas Indicopleustes), el carácter matemático de un hiperespacio; en tanto que el espacio geográfico: 1) será la abstracción y generalización de las leyes y propiedades del espacio, ya en su forma continua o discreta, a todo lo existente, por el sólo hecho de existir, y 2) será un espacio tridimensional absoluto.  En ese sentido, la categoría de “espacio terrestre”, será una subordinación a la categoría de “espacio geográfico”, de modo que toda consideración del espacio terrestre está determinada por las propiedades del espacio geográfico que generaliza las leyes y propiedades del espacio en sí, en el modelo de simetría históricamente desarrollado hasta ese momento.

 

Para el siglo XVI, en el modelo del espacio geográfico de Vespucio-Behaim (a= b = g = 90°; a = b = c; v. Revista Electrónica “Espacio Geográfico”, en la que se analiza la formalización teórica de la teoría del espacio geográfico), el espacio terrestre es una determinación bidimensional de hiperplano.

 

Luego de la hazaña de Colón, la nueva hazaña de los geógrafos renacentistas que le siguieron, fue el poder superar (negar) lo que a su vez parecía corroborarse, es decir, que Crates había tenido razón al hipotetizar la simetría de un espacio terrestre  de “masas de contrapeso”; pero sólo para comprobar, de inmediato, que tal aserto, estaba a su vez inmerso en una descomunal asimetría planetaria de “contrapesos”, que lo que hacía dialécticamente, a la vez, era el plantear una nueva simetría en un hemisferio de agua (“tierras bajas”), contrapuesto a un hemisferio de masas continentales (“tierras altas”).

 

Los cuatro siglos siguientes se fueron en completar la exploración física del espacio terrestre y terminar de descubrir sus propiedades esenciales; y sólo entonces los geógrafos pudimos volver a la pregunta acerca de por qué tal simetría.  Y el resultado fue el salto cualitativo al estudio del espacio geográfico.

 

*

015 1489 Mapa de ToscanelliFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; El Renacimiento de la Geografía como Ciencia: Colón demuestra la veracidad del <<Viaje al Oriente por la Ruta de Occidente>>.

  

 

Mapa--Comision-Geografico-Exploradora.jpgHistoria de la Geografía en México.

 

[____]  La Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918).  (1/…)

 

 

 

 

03-Periquin-Plumero-Esperando-a-Mar.jpgFilosofía.

 

[____]  “Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  Introducción (3/…)

 

Los ArgonautasDivulgación Científico-Geográfica.

 

[____]  La Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa (3/…)

     

 

 

 

Sumatoria de Variables Involucradas (frijol)Educación.

 

[____]    La Educación en las Luces, o en la Oscuridad: el método hipotético-deductivo, o la "dialógica de la complejidd" .

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:04
015 1489 Mapa de ToscanelliQué es la Geografía; el Renacimiento de la Geografía como Ciencia: Colón demuestra la veracidad del <<Viaje al Oriente, por la Ruta de Occidente>>.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
23 jul 13.
 
Los mapamundis en forma de disco plano que mostraban la masa continental euro-asiático-africana rodeada por el Océano Mundial, en su circularidad insinuaban la “redondez” de la Tierra, pero sin considerársele realmente esférica, los límites del Océano Mundial se dejaban a la metafísica.  Pero bastaba reconocer la esfericidad de la Tierra, para entender que tales límites metafísicos a su extensión no existían, que este era, por lo tanto, un océano continuo y que, en consecuencia ofrecía tres alternativas: 1) habría otro hemisferio de la misma magnitud al conocido; 2) habría en él, más allá, otras posibles masas terrestres; o, 3) habría en él, sólo una gran masa de agua.
 
Correspondió a Paolo del Pozo Toscanelli (1397-1482), dar lugar al renacer de la geografía como ciencia, al volver a la idea de los geógrafos clásicos griegos, que entendían a la Tierra como una esfera, y representaban el espacio terrestre mediante una cartografía proyectiva, elaborando Toscanelli para tal efecto, su empírica y sencilla Proyección Trapezoidal.
 
015 1489 Mapa de Toscanelli 
Carta de Toscanelli (1498), en Proyección Trapezoidal: el renacer de la geografía como ciencia.
 
El antecedente es que, según la noción que venía desde Estrabón, la longitud del perímetro de la Tierra sería de casi 30,000 km (28,000 km).  Aceptando Toscanelli este dato, sólo lograba abarcar una extensión de 252 ° de longitud, considerando que para entonces se conocía bien el valor de 111.1 km para 1°, y ello implicaba que, o bien la Tierra sería más grande, o ya que habría que extender Asia más al oriente para que no quedara un “gran vacío” de un océano en una extensión de 150° de longitud, en tal magnitud, impensable.
 
Hemisferio de Agua de la Tierra 
Un “gran vacío” de un Hemisferio de Agua, impensable
 
Toscanelli eludió la contrariedad aceptando el perímetro de Estrabón y reduciendo así un océano inconcebible, a pesar de que “algo no ajustaba” en las distancias al Asia.
 
De ello, como se sabe, se valió Cristóbal Colón para argumentar su hipótesis del <<Viaje al Oriente por la Ruta de Occidente>>, que, por lo menos en parte, dejó demostrada con su histórico viaje de 1492; año mismo en que Américo Vespucio elabora su Proyección de Husos, y Martin Behaim construye su Globo Terráqueo, al parecer, configurado con la Carta de Toscanelli, y en donde, adicionalmente a esta historia, en él aparece la presencia de la “Cuarta Península”.
 
Mapamundi-de-Martin-Behaim--1492.jpg 
Mapamundi del Globo Terráqueo de Behaim, en el que se muestra la presencia de la “Cuarta Península”
 
Todo, históricamente, estaba a punto, la hazaña de Colón habría de ocurrir necesariamente, y él no “descubrió la esfericidad e la Tierra” como se cree popularmente (ello ya se sabía entre la gente de conocimientos), sino tan sólo demostró que el <<Viaje al Oriente por la Ruta de Occidente>>, aparentemente, era posible; y aparentemente, porque, por una parte, demuestra que realmente lo era, pero, por otra parte, su viaje no consistiría tanto en entrevistarse con el “Gran Khan”, como popularmente se dice también que ese era su propósito, sino en completar el periplo de circunnavegación del mundo, lo cual era el real propósito de Colón (y para ello basta ver la ruta de sus viajes, en los que lo menos que le importaba, era desembarcar en la supuesta “India Transgangética” o China, sino que, lo que realmente buscaba afanosamente, era el “Paso del Sur” por el Estrecho de Basmán (actual Estrecho de Malaca) narrado por Marco Polo; y de ahí su insistencia en explorar tanto el Golfo de Paria, en Venezuela, a los 10° jN creyendo que la desembocadura del Orinoco sería la entrada de dicho “Paso”, como el Golfo de Darién, hacia la misma latitud, fluyendo el Río Atrata que en él desemboca, al igual que el Orinoco, hacia el sur, e igualmente navegable, tomándolos como el posible “Paso”, que no obstante no aparecía ni en Toscanelli ni en Behaim, sino que la misma Cipango (Japón), cuyo extremo sur Toscanelli ubica a los 5° jN (estando en realidad a los 30° jN), confundiéndola Colón, ya con Cuba a los 20 ° jN, o bien con el similar perfil de Shantung, península de Kathay (China), en el Mara Amarillo a la entrada del Golfo de Po Hai, en cuyo fondo está el puerto de Tangku desde el que se navega por río hasta la ciudad de Tientsin, antesala de Pekin; asumiendo que Toscanelli tenía un error, entonces, de entre 10° y 15° de latitud, y de ahí que el paso lo buscara ya no entre los 0° y 5° de latitud (en donde en realidad está como el actual Estrecho de Malaca), sino 10° de latitud más al norte.
 
Estrecho-de-Basman.jpg 
El “Estrecho de Basmán”, el “Paso del Sur”; actual Estrecho de Malaca.
 
En consecuencia, resultaba que, al parecer, la “Cuarta Península” sí existía, pero no el “Paso del Sur” o Estrecho de Basmán narrado por Marco Polo; y entonces, o había un engaño en Marco Polo, o aquello era otro continente desconocido, un “Nuevo Mundo”, y por lo tanto la Tierra y el espacio terrestre era más grande.  Y la geografía del Renacimiento se enfrentó al problema más interesante de toda la historia hasta ahí dada de esta ciencia.
 
La navegación de Américo Vespucio de 1502, diez años después de Colón, hasta Bahía Grande a los 52° jS, según narra él mismo, le esclareció la solución: la respuesta estaba en que el mundo, y por ende el espacio terrestre, era más grande; precisamente en la cuarta parte faltante en la medida del perímetro de la Tierra entre Eratóstenes (40,000 km), y Estrabón (30,000 km)*.


*  Interesante “misterio” que descubrimos en 1985 y lo expusimos parcialmente en el I Congreso de Investigaciones Oceanográficas en México, pero que luego de ello mantuvimos reservado por 25 años, dado que era una investigación propia del Dr. Gustavo Vargas, y la cual conocimos quizá un año antes por un seminario de conferencias, habiéndonos invitado en un principio a participar en ella, y luego prefiriendo dejarnos de lado (dadas ciertas “intrigas palaciegas”).  El Dr. Gustavo Vargas falleció en 2006, al parecer, visto por sus publicaciones, sin haber hallado la solución al problema.
         Con motivo del llamado “V Centenario del Descubrimiento de América” en 1992, el problema se volvió a debatir intensamente de manera institucional sin poder esclarecerse, revelándose sólo una mala lectura del pasaje de Vespucio en donde éste dice: “Llegué a la parte de las Antípodas, que por mi navegación es la cuarta parte del mundo (…)…” (Varela Bueno, Consuelo; Amerigo Vespucci; Editorial rei, México, 1991; p.62; subrayado suyo), que Consuelo Varela, como muchos otros, confunde por esa “cuarta parte de mundo”, un “cuarto continente” (un absurdo, puesto que se desconocía), y no descifra que dicha navegación, es el recorrido de 90° desde Portugal a Bahía Grande.
         La mala lectura allí podría explicarse por el aspecto técnico-geográfico que suponía su correcta comprensión; pero la mala lectura está también en el prejuicio.  Líneas más adelante dicha autora continúa citando a Vespucio: "Conocimos que aquellas tierras no era isla, sino continente, porque se exriende en larguísimas playas que no la circundan y esta llena de innumerables habitantes (...).  Yo he descubierto el continente habitado por más multitud de pueblos y animales que nuestra Europa..." (p.62, subrayados suyos).  En esa última frase en donde la autora enfatiza que Vespucio dice "Yo he descubierto el continente...", fuera de contexto, la autora pretende ver el que Vespucio se está atribuyendo el descubrimiento del Nuevo Mundo en 1502, ¡una década después del primer viaje de Colón!, cuando lo único que Vespucio dice ahí, es que <<se dió cuenta>> ("descubrió"), que ese continente estaba habitado por muchos pueblos.
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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:03

Comision-Geografico-Exploradora--1974.jpgLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (1/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 12.

 

 

 

Preámbulo.

 

Habíamos planeado la publicación de este artículo desde abril de 2012, como un comentario al trabajo: “La Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918)”, del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada; ahora lo retomamos aquí en calidad de un capítulo más del desarrollo de la Geografía en México en la secuencia que hemos venido siguiendo.

 

Artículo.

 

En algún momento entre 1978 y 1979, el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada me obsequió un valioso documento en una separata del N° 1 de los Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, 1969, titulado: “La Comisión Geográfico-Exploradora”.  Es un texto de su propia autoría, de una conferencia impartida por él en la misma Sociedad.

 

De él extraemos el dato de que dicha Comisión Geográfico-Exploradora (que en realidad, dice el documento, fueron dos Comisiones, luego por razones de presupuesto reducida a una), se creó en los inicios del mandato de Porfirio Díaz, en diciembre de 1877, con la exprofesa finalidad propia de una geografia “fenomenista”: “destinada a la colectación de datos geográficos y estadísticos del territorio de la República”[1]; y el Dr. Sáenz de la Calzada agrega a este ditado del VIII Congreso Constituyente de México, ahora enlo propio a una geografía “espacista”: “El propósito primordial de dicha Comisión fue el levantamiento de la Carta General del país a escala de 1:100,000 con propósitos preferentemente militares”[2].

 

Por razones de presupuesto, la Comisión, originalmente de nueve integrantes, se redujo a tres: 1) el Ing. Militar Agustín Díaz, 2) el Ing. Julio Alvarado, y 3) el Sr. José Moreno.  A iniciativa del Gral. Vicente Riva Palacio, Ministro de Fomento, éste había designado a Agustín Díaz como Director de la Comisión de Cartografía, la cual absorvería posterirmente a la Comisión Geográfico-Exploradora.

 

Los tiempos de la “Geografia y Naturalista” del Colegio de Muinería, desde 1867, diez años atrás, se habían mutado ahora a los de una “Geografía e Hdorgrafía” de la Escuela Nacional de Ingenieros, pero, no obstante, comenzó a mostrar limitaciones en el rigor del levantamiento cartográfico.  Durante el siglo XIX, para efectos mineros, había sido suficiente el mapa elaborado mediante coordenadas locales, derivadas de posicionamiento astronómico en un amplio rango de impresición; ahora la exigencia estaba en un levantamiento cartográfico más riguroso y exacto de precisión geodésica, como así lo hace ver en su crítica el Ing. Francisco Díaz Rivera, mencionado por el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada justifica esa deficiencia con meridiana claridad: “Si se tiene encuenta que inicialmente, en sólo diez meses…, y con sólo tres o cinco individuos, se levantaron 892,000 hectáreas del territorio nacional…, es de admirarse necesariamente”[3].  Y realmente tenía que hacerse así para obtener un levantamiento básico en el menor tiempo y costo posible, un trabajo geodésico hubiera implicado, con mucho, la multiplicación de tiempo y costos, ambas cosas para las que menos se disponía.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada relaciona la metodología empleada: 1) la Proyección Policónica conintervalos en el canevá de 15’, con el Meridiano Central correspondiendo a la Torre Central de la Catedral Metropolitana (99° 06’45-8”: Díaz Covarrubias); 2) definción del canevá por posicionamiento astronómico; 3) altitudes mediante barómetro; y 4) el detallamiento mediante rumbo y distancia.  Así, los rangos de precisión no eran el problema, sino ello lo era la omisión de una triangulación y elipsoide de referencia.

 

Como consecuencia de ello, el 1898 se creó la Comisión Geodésica Mexicana a cargo del Ing. Ángel Anguiano; de donde un primer trabajo fue la medición de un arco sobre el meridiano de 98° lW, medido por el Ing. Pedro C. Sánchez en una tarea dada entre 1901 y 1915, pero, dados los hechos de la lucha armada en la Revolución de 1910-1917, particularmente luego de la “Decena Trágica” con el golpe de Estado de Huerta en 1914, la Comisión Geográfico-Exploradora suspende sus trabajos, para los que no encuentra nuevas y efímeras condiciones sino hasta 1918, y ahora, en manos del Ing. Pedro C. Sánchez y Salvador Toscano[*]; pero Comisión en la que ya no recaía el levantamiento cartográfico, y año mismo en que la Comisión Geográfico-Exploradora desaparece.

 


[1]    Sáenz de la Calzad, Carlos; La Comisión Geográfico-Exploradora; Separata de los Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, N° 1; Méxco, 1969; p.49.

[2]       Ibid. p.49.

[3]       Ibid. p.53.

[*]         Seguramente quiso decir: RIcardo Toscano; Salvador, su hermano, no fue menos importante y de ahí muy seguramente la confusión, pues él es, independientemente, el simultaneo descubridor del cinematógrafo, junto con Lumiere, no obstante, a quien cedió el honor de la primacía.

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:02

Mar; 3 Valiendo la Pena“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  Introducción (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 13.

 

Hasta los años noventa, pudimos notar un alto grado de eticidad en la mujer en su relación para con el hombre.  Luego tendió a perderse ese carácter, a pesar de que la respuesta masculina se fue equiparando cada vez más a la de la mujer, aun cuando, ciertamente, con un dejo, más de halago que de convicción ético-estética, lo que es fácil entender ya como reacción a la nueva actitud de la mujer, ya como consecuencia de la ausencia de fundamentos teóricos en el conocimiento ético-estético.

 

El resultado final hacia los primeros años de la segunda década del siglo XXI, es que lo ético-estético existente de manera natural en la mujer (sin que tuviera que ser consciente de ello), se ha perdido, y en el hombre, si en algo se había ganado en esa ética-estética, no pasó de ser en calidad de un halago como reacción, que, más aún, sin respuesta positiva, ahora todo ello en su conjunto se muestra en un rechazo mutuo.

 

Finalmente, paralelo a ello, se van incrementando los homicidios de mujeres en el argumento de “por ser mujer” (los llamados “feminicidios”), y la agresión violenta a la mujer por el hombre, ya desde el ámbito de la educación básica (en inglés, el llamado “bullying”, o acoso escolar), mucho del cual no ocurre bajo una actitud sumisa y resignada e indefensa de la mujer, sino en una circunstancia de desafío a la masculinidad, que tanto tiende a incrementarse, como a ocurrir cada vez a menor edad.

 

Al final, socialmente, todo ello ya no es un asunto de educación moral de los jóvenes, sino el reflejo en ellos de una descomposición social generalizada ya no corregible vía su moralización, sino mediante una reorganización social absoluta y de fondo.  Pero, volviendo al ámbito biológico natural en que hemos venido tratando este problema, ciertamente cabe aún considerar una función moral en los jóvenes, tal que marque nuevos rumbos de manera consciente.  Planteado aquí en términos de una ética nicomaqueana, la sola lectura y una reflexión por superficial que fuese, hará cumplir el propósito “periquín-plumífero”.

 

Una aparente dificultad se atraviesa en este propósito nicomaqueano: la inexperiencia, y por lo tanto el desconocimiento en los jóvenes veinteañeros, de lo que es el amor.  Pero ello es sólo aparente, ciertamente es un poderoso sentimiento que debe dejarse a su tiempo en la experiencia propia.  Pero el amor, para efectos prácticos en el tratamiento en este artículo, es equivalente al concepto de libertad, si bien en donde se pierde la parte erótica, pero no su esencia ético-estética, que es la que nos interesa, tanto de una libertad que se quiere por uno mismo para sí mismo, pero de la que se debe estar consciente de que se gana para sí, para uno mismo, en la medida y proporción en que se gana, especialmente, para los demás.

 

De ahí que un primer punto que se analiza es el del concepto de libertad.  Luego de tres posibles opciones en ello: 1) la libertad por autodeterminación, la libertad por posible voluntad, y la libertad como consciencia de la necesidad, tomamos partido por este último concepto, que se analiza en el segundo punto (ciertamente, en un fuerte choque ideológico entre la modernidad que compartimos, y la “posmodernidad” de los jóvenes de hoy.

 

Pero es en esa conciencia de la necesidad por la que debe ocurrir, consecuentemente con la naturaleza de las cosas, el acto de femenina entrega y sumisión, como el acto de masculina apropiación o posesión, que, paradójicamente, ello es lo que causa la verdadera emancipación femenina; lo cual trataremos en el tercer punto.  Y ello implica la conciencia de un proceso de identidad femenino-masculina, la cual tratamos en el cuarto punto, que en su forma más espontánea, no pasa de ser en la atracción mutua en la emotividad y sexualidad; que quizá hace atisbos de identidad en los sentimientos e intelectualidad; pero que ya dificulta su planteamiento en el plano ideológico de la interpretación y comprensión del mundo, y mucho menos en la identidad de los valores y la percepción estética cuya apreciación debe contar con el fundamento teórico.

 

Al final, en un quinto punto, volvemos al principio: a la necesidad esencial para comprender este problema, de distinguir las relaciones entre la mujer y el hombre, por un lado en el ámbito social, consciente, racional, que se entiende en las leyes económico-políticas; de las relaciones entre dichos sexos en su condición biológica natural, espontánea, inconsciente, hasta irracional, comprensible apenas en lo más racional, por sus leyes ético-estéticas; y el grave error esencial, de proyectar unas en otras.

 

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:01

Tabla de Relación Cuasal (frijol)La Educación en las Luces, o en la Oscuridad: el método hipotético-deductivo, o la “dialógica de la complejidad”*.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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12 ago 13.

 

 

Introducción.

 

En este ensayo nos planteamos demostrar que el pensamiento natural humano, es dialéctico y materialista, y, luego entonces, que, necesariamente, por lo tanto, se da en la contradicción, y es hipotético-deductivo.

 

Si el método hipotético-deductivo es el método más general y esencial de la ciencia; misma que se despliega en el Siglo de las Luces, el siglo XVIIII, o siglo de la Ilustración; ello ocurre por oposición al oscurantismo escolasticista medieval.  Pero que, desde fines del siglo XX, con el surgimiento de la ideología del llamado “posmodernismo”, enfrenta un movimiento oscurantista (de negación de la ciencia y el pensamiento materialista), que ahora, a su vez, por  oposición, pretende “superar” a la ciencia de la modernidad ilustrada o ciencia de las luces, proponiendo su método de conocimiento que denomina como la “dialógica de la complejidad”.

 

Lo que se debate en esta lucha de ideologías es, en realidad, el que prevalezca ya un proyecto emancipatorio de la sociedad (en el conocimiento dado en la ciencia en el método hipotético-deductivo), o un proyecto más, y el más oscuro, de control y domino de la misma (en el conocimiento dado en la “dialógica de la complejidad”).

 

Así, para entender el proceso educativo, lo primero, de acuerdo con la teoría del conocimiento, hay que entender cómo funciona el pensamiento humano; y contra el idealismo filosófico que plantea que éste elabora el conocimiento, como dijera Bacon, a la manera en que las arañas tejen sus telarañas, necesitamos demostrar que, por lo contrario, elabora el conocimiento por deducción o inferencia, es decir, que el pensamiento natural humano, es dialéctico y materialista, y para operar esa demostración, necesitaremos verificarla, en consecuencia, mediante una hipótesis, y en este caso, en consecuencia, que el pensamiento natural humano, es hipotético-deductivo; esto es, que opera con la lógica como expresión de la dialéctica, o, inversamente dicho para expresar correctamente el juicio lógico como premisa antecedente, que la dialéctica es hipotético-deductiva.  En suma, expuesto el silogismo:

 

<<La dialéctica es hipotético-deductiva>>.

<<El pensamiento natural humano, es dialéctico materialista>>.

<<Luego, el pensamiento natural humano, es hipotético-deductivo>>.

 

Y entonces aportaremos las pruebas y argumentos demostrativos correspondientes a cada juicio.

 

 

Premisa Antecedente:

<<La dialéctica es hipotético-deductiva>>.

 

Estrictamente, la premisa antecedente es algo que no necesita de demostración, puesto que ello ya ha sido demostrado antes.  Así, ya Lenin había demostrado que la teoría del conocimiento, la dialéctica y la lógica (lo hipotético-deductivo), son sólo categorías que expresan relaciones distintas acerca de una misma cosa; es decir, demostró ya que la dialéctica es hipotético-deductiva.

 

Un punto fundamental, es considerar que lo esencial de la dialéctica, es la contradicción, por la que, en consecuencia, ese carácter hipotético-deductivo, es eminentemente contradictorio; esto es, que es en ello en lo que estará el movimiento de lo que se estudia.

 

Para mostrar tal hecho, basta exponer el ejemplo en el que un docente pide a su estudiante haga el cultivo de una plantea a partir de la germinación de un frijol.  La instrucción ha sido: colocar una semilla de frijol en un vaso de vidrio con un algodón (asumiendo que el alumno haría lo propio para que germinara), pero el pequeño estudiante, ante la reprimenda de su mamá por el tiradero de sus cosas, guardó el caso en una caja de zapatos cerrada.  A la pregunta del docente una semana después para revisar los resultados, el estudiante describe los hechos y los nulos resultados.  Se da así el primer caso: el resultado es que nada ocurre con la semilla (sin radiación solar, prácticamente sin aire, y sin agua).

 

El docente hace las correcciones: “¡Pero cómo, necesitas darle aire, luz, etc!”.  El estudiante saca entonces el vaso al aire y lo pone al Sol.  El resultado en este segundo caso: nada.  Describe los hechos, y el docente entiende que ahora faltó a la semilla el que tuviese qué beber: “¡debes darle de beber, la planta va a vivir de lo que tu vives!”.

 

Entonces el estudiante hace lo correspondiente, y en un tercer caso, el resultado: “¡la semilla se deshizo profe!”; “¡pero cómo, qué hiciste!”; “¡pues le di de beber de lo que yo bebo profe, le eché cocacola!”.  El profesor corrige y se da un cuarto caso: el docente pone un vaso con algodón, a la radiación solar, al aire, y con agua.  Por fin, el resultado es positivo.

 

Qué ha ocurrido en el proceso: no otra cosa que un reiterado ejercicio hipotético-deductivo (en el ejemplo chusco, casi más a manera de aleatorio ensayo-error, de no ser por la orientación del profesor), pero en el cual se va verificando de manera contradictoria y en una reflexión deductiva, los elementos necesarios para la germinación de la semilla.  Más allá de lo chusco, el procedimiento, evidentemente, pudiera desarrollarse de manera rigurosamente hipotético-deductiva; es decir, planteando la hipótesis de qué causa o conjunto de causas son las necesarias para la germinación (donde quedaría excluida la cocacola y otros posibles factores, como, por ejemplo, el “hablarle con amor a la planta”.

 

En esta interacción cotidiana (dada en cualquier circunstancia de aprendizaje), entre el docente y el estudiante, de manera natural, está el proceso hipotético-deductivo en su esencialidad contradictoria y causal.

 

Hasta aquí, lo que el estudiante puede exponer acerca de lo que hace al observar el proceso de la germinación, no pasa de de describir los hechos (su enumeración empírica cualitativa), considerando a la planta, en principio, como un todo.  Sólo después, sobre la base de esa descripción que le permite dar una estructura al fenómeno, es que se puede pasar al análisis (la separación de cada parte para su estudio aislado), y la explicación (el conocimiento causal de los hechos, que nos da un conocimiento más esencial).

 

El proceso de educación en el conocimiento científico aplicando el método de la ciencia, incluso en la observación de un frijol, se puede apreciar con toda claridad al hacer uso de los métodos de relación causal.

 

Habíamos visto que se habían dado varios casos en la observación de la germinación, según lo que se fue requiriendo:

 
Tabla de Relación Cuasal (frijol)

Tabla de Relación Causal por Concordancias y Diferencias.

En ella se ven las concordancias (valores más altos en la sumatoria inferior), por cuanto a lo que hace necesaria la germinación; pero, a su vez, se aprecian las diferencias (valores más bajos en la sumatoria inferior), por lo que se refiere a distinguir como factor necesario al agua o a la cocacola.

 

De ambas sumatorias se pueden hacer gráficos, en los que puede apreciarse: 1) las concordancias en la cantidad de variables empleadas en cada caso de germinación; y 2) la cantidad de concordancias, como, en los valores menores, las diferencias en las variables involucradas que hacen o no la germinación.

 

En la primera gráfica, los casos 3 y 4 muestran la mayor cantidad de concordancias, pero haciendo ver que entre ellos debe haber una diferencia; y esa se detecta en la segunda gráfica, en donde hay que elegir, en este caso, entre la cocacola o el agua, y por los resultados observados en la Tabla de Relación Causal, en un caso se ve lo negativo, y en otro lo positivo.

  Sumatoria de Variables (frijo)


Sumatoria de Variables Involucradas (frijol)

 

 

Podría decirse que todos los estudiantes que desde el primer momento operaron el experimento con todos sus elementos, no podrían entender, como nuestro distraído estudiante, la condición teórica de “elemento necesario”.  En todos los estudiantes ello se daría por supuesto, pasaría en cierto modo por alto; en nuestro estudiante despistado, todo ello se formará como un conocimiento inferido, en un proceso deductivo.  Quedan dados así, en este caso didáctico, los argumentos demostrativos de que <<La dialéctica, es hipotético-deductiva>>.

 

 

Premisa de Tesis:

<<El pensamiento natural humano, es dialéctico>>.

 

La relación causal en el análisis contradictorio, nos ha dado, pues, las variables necesarias, esenciales, a partir de las cuales habrá que pasar de la mera descripción de los hechos empíricamente dados, a su análisis en una mayor profundidad teórica.  Y se opera tal condición cuando, de entre ese conjunto reducido de contradicciones expuestas, se determina la contradicción esencial, por la cual el fenómeno en su conjunto tiene su movimiento.

 

Dicho fenómeno, en primer lugar, es el fenómeno de la germinación; luego, preguntémonos entonces, qué le mueve, qué hace que sea lo que es: ¿el vaso, el algodón, la radiación solar, el aire, el agua; cada uno de ellos por sí solo, o todos necesariamente en su conjunto?  En esa pregunta, planteada así, nos quedaríamos sólo en el hecho empírico-descriptivo.  La pregunta teórica que ha de surgir de la reflexión por inferencia, es: ¿y cómo todos esos elementos necesarios y suficientes, es que hacen que la semilla germine?  Entonces pasaremos del conjunto de contradicciones posibles particulares (si hay o no radiación solar, si hay o no aire, si hay o no agua), a la contradicción esencial del fenómeno de la germinación.

 

Y entonces, al final, iremos entendiendo que lo que hace a esa categoría fundamental (la germinación); que en un primer momento se nos presenta a la vista sólo en su propia identidad como “la planta en su totalidad”; es ahora la acción diferente de “algo” que ocurre como consecuencia del agua, y “algo” que ocurre como consecuencia del aire y el Sol; y de un proceso teórico-experimental más fino (seguramente en otro nivel académico), llegaremos a la conclusión de que tal contradicción esencial se opera en la contrariedad de dos opuestos fundamentales: de un lado la ósmosis-capilaridad, y de otro lado, la fotosíntesis-evapotranspiración, entendiendo científicamente, que es ello lo que da origen y desarrollo, o sea, movimiento, al fenómeno de la germinación.  Y daremos así, finalmente, los argumentos demostrativos de aquello que afirmamos amanera de tesis.

 

Consiguiente-Hipótesis:

<<El pensamiento natural humano, es hipotético-deductivo>>.

 

La contradicción y la lógica, son pues, esenciales en el proceso educativo, en él, el estudiante es llevado por el docente del cuestionamiento que mueva a la reflexión, a la inferencia o deducción por experiencia.

 

Sin embargo, ello no ocurre ni de manera “forzada” en el aula, ni exclusivamente en ella, sino en todo acto humano a cada paso.  En cada momento el pensamiento humano está confrontando su experiencia con diferentes situaciones, dando lugar al conocimiento nuevo.

 

Aquí debemos aportar los argumentos demostrativos, tales que verifiquen la afirmación de que <<el pensamiento natural humano, es dialéctico>> (tesis), en el caso en que, <<el pensamiento natural humano, es hipotético-deductivo>> (hipótesis).

 

Así, ¿el pensamiento humano, de manera natural, hace hipótesis?  Si la hipótesis es un supuesto fundado en hechos acerca de la naturaleza de un fenómeno, el mero acto de cruzar la calle ha de hacerse bajo el supuesto de efectu0ralo con seguridad, deduciendo si en ese momento no transita un automóvil, conforme a cierta experiencia de que ello ocurre.  Cuando n  perro cruza la calle, no lo hace deduciendo, sino por intuición (al final, una forma muy primitiva de inferencia), en una vaga asociación de hechos (en este caso, principalmente de ruido).  En el caso del pensamiento humano, es el razonamiento: <<no viene un automóvil, luego, puedo pasar>>, y éste hace esas inferencias inmediatas a cada acto de su vida (<<si no es esto, luego  entonces, es esto otro>>).

 

En consecuencia, la educación debe ser sin artilugios (conductuales, funcionalistas, constructivistas), de modo que se exprese en la naturaleza misma del pensamiento natural humano: en forma dialéctica, en tanto hipotético-deductiva.

 

Por lo demás, cuando se habla del pensamiento crítico, ello es porque, etimológicamente, “crítico” (de criterio, o kriterión), se refiere al juicio lógico, que forma parte del silogismo y la deducción; de ahí que usar el criterio, sea usar la lógica.

 

Aquí debe hacerse el mayor número de experimentos y arrojar el mayor número de pruebas; pero, didácticamente, digamos que lo expuesto ha sido suficiente para verificar  la hipótesis de este ensayo; siendo, pues, verdadera, ello corrobora la veracidad misma de la tesis por identidad entre la dialéctica y el pensamiento hipotético-deductivo.  Y así, de dos premisas intrínsecamente verdaderas, se verifica que el consiguiente habrá de ser necesariamente, verdadero; e, inversamente, que siendo verdadero el consiguiente, es porque ambas premisas son, a su vez, verdaderas.

 

El objetivo último del pensamiento humano, será el conocimiento de la verdad objetiva; y establecer el conocimiento verdadero, tiene por condición el ser: 1) objetivo, 2) causal, 3) lógico, 4) demostrable en los hechos y la práctica histórico-social, y 5) permitir la previsión científica.  Toda la educación debe hacerse teniendo siempre presente tales preceptos.

 

Refutación:

Crítica a la “dialógica de la complejidad”.

 

Así como el procedimiento de demostración (demostración de la veracidad) suele hacerse –como lo hemos hecho–, en función del Modo BARBARA, de la primera figura del silogismo (M – P, S – M; luego, S – P); el procedimiento de refutación (una demostración de la falsedad), suele hacerse siguiendo el Modo BAROCO, de la segunda figura del silogismo (P – M, S – M; luego, S – P), por lo que, por toda refutación, haremos sólo unos comentarios críticos sin desarrollar ya toda la argumentación del silogismo.

 

De ese modo, una de las categorías fundamentales del conocimiento de la “posmodernidad”, es lo que llaman, el “diálogo de saberes”.  Sin duda, dialogar y compartir el saber dará conocimientos; pero, en primer lugar, es del conocimiento que se da el saber, el cual luego se comparte; pero, en segundo lugar, no es con ese diálogo de saberes con lo que se hará el conocimiento, y menos en sí se hará el conocimiento científico, en estas condiciones sólo se compartirá, pues el conocimiento no solo precede al saber, sino, como hemos visto, es un procedimiento hipotético-deductivo que se da en el pensamiento y cerebro de cada cual.

 

En su esencia, lo que se pretende según los “posmodernistas”, es abordar la “complejidad”, categoría esencial por la cual se entiende una realidad a tal punto “trenzada” y amorfa, que no es posible desentrañarla penetrando en su causalidad y esencia, por lo que sólo podemos concretarnos a describirla empíricamente como “un todo”, holísticamente.  Siendo de ello que en el pensamiento de la “complejidad” (entendida en su categorización “posmodernista”), que no es posible ninguno de los criterios de la ciencia y de la verdad; de modo que, por lo contrario, el “pensamiento complejo” en su categorización “posmodernista”, es eminentemente subjetivista y empirista, en donde basta y es suficiente, mostrar, y creer.

 

Bajo ese “principio subjetivista”, la verdad sólo puede ser la de cada cual.  Cada cual tiene su verdad, afirma el “posmodernismo”, pero de ello, reductio ad absurdum, se sigue el que la verdad como tal no existiría, o, por lo menos, carecería de sentido el planteársela; y de ahí que, sin  más, todo se reduzca a la “dialógica de la complejidad”, al “diálogo de saberes”, fundado en el “principio de autoridad” (del padre de la iglesia o del docto escolasta); al final, un intercambio de ignorancias en las que no se sabe, no se quiere saber, pero por la que se dice que se sabe, sin pretensión de ir más allá.

 

Conclusiones.

 

1          De lo que se trata en el conocimiento, es que este sea verdadero objetivamente; luego entonces, ha de ser, por ello, demostrable científicamente; y ya hace cuatro siglos, en los comienzas del siglo XVII, Bacon y Descartes establecieron que esa ciencia y el método de la ciencia, consistían en <<avanzar a la luz del conocimiento verdadero antecedente, y en la certeza de sus leyes>>.  Y esa identidad de la luz con el conocimiento científico, dio su nombre al siglo XVIII en donde la ciencia moderna se desplegó, como: el “Siglo de las Luces”, el “Siglo de la Ilustración”.

 

2          La “luz del conocimiento verdadero”, surgió en una feroz lucha contra el oscurantismo escolasticista teológico medieval, en el que para entender, se demandaba creer; en que para conocer, se requería del “principio de autoridad” dado en el saber del doctor escolasta.  Hoy, bajo la propuesta ideológica de la “posmodernidad”, abandonada la ciencia y el conocimiento objetivamente verdadero, nos devuelve al oscurantismo, en el que, ahora, de lo que se trata, es de: <<avanzar en la oscuridad y en la incerteza” (E. Morin).

 

3          Por lo tanto, lo que se debate hoy en la educación, es: una lucha ideológica, la más esencial.

 


*       Ensayo presentado al profesorado de Educación Básica en el Taller Regional de Morelia; Morelia, Mich; el 10 de agosto de 2013.

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:01

Los-Argonautas.jpgLa Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa  (3/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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03 nov 12.

 

 

 

Los Antecedentes.

 

Entre una buena diversidad de restaurantes, elegimos el más modesto, y por lo menos más reservado, más ajeno al ajetreo de gente, ruido de trastes, de música y del ir venir de meseros; seleccionamos nuestro pedido, y Deuterio inició, o continuó, su narrativa.  No le daría mucho margen a su fantasía, pero, de momento, se antojaba apasionante.

 

_     Todo empieza con Hermes –comenzó diciendo, en lo que esperábamos el servicio–, más exactamente con un instrumento suyo: una vara (de laurel o de olivo), que le obsequió Apolo.  De algún modo, esa vara tenía, en consecuencia, el poder del Sol, el poder del fuego, capaz de producir transformaciones en las cosas (de ahí viene ese asunto de la “varita mágica de los ilusionistas).

 

       Esa vara, llamada Caduceo, tiene, además, el ser alada, y el estar envuelta por un par de serpientes enredadas en ella, que son los mismos Hera y Zeus metamorfoseados.  ¿Entiendes entonces el poder del Caduceo?

 

A su inesperada pregunta no hice más que asentir; realmente, de acuerdo con la mitología, el poseedor de tal instrumento podría hacer cualquier cosa, operar cualquier transformación a voluntad.  Además, el Caduceo en sí tendría cierta independencia, pues siendo alado, podría trasladarse por sí mismo a través de los aires.

 

Ciertamente, estas cosas no deben interpretarse tan literalmente, y esas alas podrían significar la capacidad de estar en un momento dado en una parte, y en un momento dado en otra, por su mismo mágico poder; esto es, el aparecer y desaparecer, quizá no tanto como voluntad suya, sino de su poseedor, y ese poder, bien le venía dado por los máximos dioses.  Entonces, efectivamente, entendía yo el poder del Caduceo de Hermes.

 

_     Por alguna razón –continuó Deuterio– al parecer Hermes va a dar el Caduceo transformado en Carnero a los hermanos Hele y Frixo, hijos de Ataumante, rey de Boecia.

Desconozco directamente la razón de ello, pero se entiende que la entrega en forma de Carnero es el Caduceo, primero, por su “contenido de oro”; es decir, por su valioso contenido; a pesar de estar hecho originalmente de una vara de laurel; segundo, por su capacidad de volar; y tercero, por su capacidad de hablar; y montados en el Carnero, Hele y Frixo huyeron rumbo a la Clóquide.  Al cruzar el mar que conduce al Estrecho del Bósforo, Hele cayó a él ahogándose, de donde, en su honor –y este dato es significativo, pues se entiende que lo que hacían, entonces, era hasta heroico–, a dicho mar se le dio el nombre de Helesponto.

Finalmente Frixo llegó a Cloquis; ahí sacrificó al Carnero, y su piel la obsequió a Eates, rey de la Clóquide, quien la colgó en un árbol exhibiéndola custodiada por un dragón que nunca dormía.

¿Te das cuenta?, el Caduceo de Hermes, al parecer, es el mismo Vellocino de Oro.

_     Según esto –intervine yo–, entonces sí, contra lo que yo creía, la expedición de los argonautas es con el fin de hacerse de ese elemento que responde al poder.  Había que volver aquella piel, otra vez, a su forma de Caduceo.

 

Deuterio se me quedó viendo pensativo, como compadeciéndose de mí, en una actitud indulgente ante mi ignorancia, y al tiempo en que nos llegaba el servicio y éramos interrumpidos, él simplemente decía: “Pues no, no, el asunto todavía tiene otras complicaciones”.

 

Nuestra plática se detuvo para empezar a comer, y luego, entre bocado y bocado, Deuterio intentó proseguir.

 

_     Hay un problema –dijo Deuterio–, ¿por qué Hermes hacía tal cosa? (y deglutía un bcado…) ¿por qué con personajes como Hele y Frixo, al parecer, no destacados, y sin embargo, Hele recordado y homenajeado en el Helesponto? (…) ¿por qué Frixo “sacrificó al Carnero”?, y más aún (…), ¿por qué Eates colgó la piel en un árbol custodiada por un dragón, a la vista de todos?

 

Y a todas sus preguntas yo no sólo no podía responder por estar comiendo, sino porque no tenía la menor idea; y por mi parte, entre bocado y bocado, sólo me concreté a responder con desdén: “si tú que estuviste ahí no sabes (…), pues menos yo”.

 

Rió Deuterio de mi idiotez como de mi pereza mental porque no hacía el menor esfuerzo para intentar una respuesta a algo.  Pero otra vez fue indulgente, bien entendía que primero había que comer.  No dijo más, y en breve le perdimos cuenta a todos los bocadillos.  Y sin embargo, en el ínter, realmente pensaba yo en algunas posibilidades:

 

1) “¿Por qué Hermes hacía tal cosa?”  Lo primero que se me ocurrió, es que Hermes era el dios de los comerciantes y que algún negocio tendría con Eates, al que le daba el Caduceo en forma de piel, que lo único que podía mostrar del Caduceo era el vello de oro; de modo que Hermes que Hermes hubiera permitido el poder con tal objeto, pero que Eates no podía entender cómo usarlo (me parecía una idiotez, pero, qué se le va  hacer, no se me ocurrió otra cosa).

 

2) “Por qué con los aparentemente irrelevantes Hele y Frixo?”  Quizá porque en el mercadeo de algo tan valioso, la mejor manera de no atraer la atención era así; pero, de algún modo, tan importante fue su misión, que la muerte de Hele fue homenajeada (quizá haya sido el propio Hermes el que propuso el nombre de “Helesponto”, aun cuando en el hecho hay un sentido de conciencia moral general del acto de Hele).

 

3) “¿Por qué Frixo sacrificó el Carnero con tales dotes?”  Ese si era un punto difícil, las dotes mágicas del Carnero no lo hacían víctima propiciatoria; debió haber habido, por lo tanto, otra razón.

 

4) “¿Por qué Eates no atesora el Vellocino de Oro, sino que lo cuelga en un árbol a la vista de todos (si bien vigilado por un dragón que no dormía)?”  Se ve de ello que Hermes ofreció algo valioso con lo que se obtendría “el poder”, pero del que Eates no entendía su real valor.

 

Luego, entre sorbo y sorbo de alguna fresca levadura, salvando la pereza mental, le expuse a Deuterio lo que pensaba al respecto.  Él, pacientemente, había esperado, sentía que yo tendría que responder algo, alguna idiotez, cualquier cosa; pero que mi mente capaz de trabajar una secreta lectura en palimpsesto, no podía dejar de interpretar algo.

 

Y se sorprendió de las cuatro respuestas.  Vívamente sorprendido se quedó pensativo viéndome fijamente, de modo que sus labios quedaron a medio camino entre la sorpresa y la admiración, y al final expuso su idea de conjunto ante todo lo dicho: “No necesitabas estar ahí para hacer deducciones bastante objetivas”.

 

Pero entonces, ahora el sorprendido era yo, que creía haber dicho un cúmulo de idioteces, y se obligaba exigirle a Deuterio una explicación más exacta.

 

_     ¡Claro! –exclamó Deuterio–, el obsequio de Hermes quizá haya tenido más un carácter tributario ante alguna amenaza de los colchis: <<He ahí el poder –les dirían los aqueos a Eates–, pero tienes que descifrarlo; nosotros no hemos podido, o de otro modo no te temeríamos>>.  Esa es la misma razón por la que el “Vellocino” es colgado a la vista de todos y custodiado, y por lo que la muerte de Hele significó un sacrificio social por el cual fue honrado.

       Y ahora atención amigo, el “sacrificio del Carnero”, no es otra cosa que una nueva transformación del Caduceo.  Hasta ahí, volaba y hablaba, dejado en piel, parecía que ya no volaría, aun cuando, atención, mucha atención a ello, pues es la clave del secreto de la misión del Argo…: la piel “aún hablaba”…; Eates la cuelga no sólo para que todos la vieran, sino para que la oyeran, y alguien pudiera traducir lo que decía; que lo que decía, sería la clave del poder.

       Luego, tiempo después, cuando la Cloquis ya era incluso súbdita tributaria de los persas, en la persona de los argonautas, los griegos volvieron por el Vellocino de Oro-Carnero-Caduceo.

 

Me quedé pensando, en efecto, la deducción había sido muy aproximada a lo que se entendía por lo verdadero, pero, a pesar de que Deuterio hablaba de la “clave secreta” de la misión del Argo en el hecho de que el Vellocino de Oro “aún hablaba”, el secreto seguía ahí, en lo que dijera…; y entonces aguardé a que algo se insinuase por Deuterio al respecto.

 

Como no lo hiciera, lo inquirí “a que fuese al grano”; le mostré un cierto malestar cuestionándole acerca de a qué iba todo ello.  A lo que Deuterio se limitó a responder: “ese es el asunto, ahora es cuando voy a empezar a explicaros…, pero es complejo y necesitas ir por partes”.  Y quedamos de vernos en otra ocasión.

 

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:05

Editorial

 Hermes-y-el-Caduceo.jpg

Hermes y el Caduceo

Y en el origen de todo, en esa época en que “dioses” y humanos departían por igual sus penas y sus alegrías, estuvo un “endemoniado” “dios” que gustaba de hacer todo tipo de trapacerías y le caracterizaba el volar muy rápido.  Si nos quedamos con el concepto de “dios”, ese origen se hace mítico, pero si por “dios” entendemos a un ser de otra inteligencia (humano viajero del espacio-tiempo o de otra civilización interdimensional), entonces el origen de esta historia…, y todo su desarrollo hasta el futuro, no puede ser por menos que profundamente “sospechosa”.

 

*

 

Puestos en la trayectoria final, ordenando y reordenando las cosas para ajustarlas a terminar la entrega de toda nuestra producción intelectual esencial en lo más posible en este ciclo (noviembre, y entender que como que ya nos cansamos, que ya perdió sentido, o ya de algún modo sabemos que se vienen acontecimientos sociales importantes que ya no van a permitir el tratar de estos temas), entre esas series de historia de la geografía; una aparente “Historia General de la Geografía” que respondiendo más bien a la pregunta de “Qué es la Geografía”, la hemos ubicado en la sección de filosofía de la geografía, y una “Historia de la Geografía en México”, que aun cuando sin pretensiones como historia, la hemos clasificado así dado su propósito en este terreno; hemos incluido además, un artículo cuyo contenido fue rediscutido en prisión (aprovechando la condición, a reserva de que interviniese Amnistía Internacional por flagrancia de tortura), a manera de los propósitos del personaje “Periquín Plumero” de Francisco Gavilondo Soler (Cri-Cri), dada su esencialidad; así como un cuento de ciencia-ficción sospechosa” de nuestra autoría…, y nuestra protagonización.

 

*

1100-Mapa-Cottoniano.jpgFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Qué es la Geografía; el Renacimiento de la Geografía Científica: la geografía del mapa Cottniano de 1100, y el mapa de Fray Mauro de 1459.

 

 

Escuela Nacional de Ingenieros, 1867Historia de la Geografía en México.

 

[____]  Blas Balcárcel: el despliegue tardío de la “geografía espacista” moderna en México.  (2/2).

 

Periquin-Plumero-Aprovechando-el-Reclusorio.jpgFilosofía.

 

[____]  “Periquín Plumero”; o la ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  (2/…).

 

Deucalion.jpgDivulgación Científico-Geográfica.

 

[____]  La Misión Secreta del Argo.  Ciencia-Ficción Sospechosa.  (2/…)

 

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:04

1459-Mapamundi-de-Fray-Mauro-1459.jpgQué es la Geografía; el Renacimiento de la Geografía Científica: la geografía del Mapa Cottoniano de 1100, al Mapamundi de Fray Mauro de 1459. (20/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

22 jul 13.

 

Al ver el Mapa Cottoniano (c. 1100) por primera vez, uno no puede dejar de pensar que ese es el mapa más horrendo y absurdo de toda la historia de la cartografía.   Pero basta reflexionar en el contexto histórico en que se produce ese mapa, para entender, por lo contrario, que ese mapa significa, quizá más que un “esfuerzo” de representación de la realidad, un desplante hiperbolizado de vuelta a la objetividad.

 


 

 

1100 Mapa CottonianoMapa Cottoniano, 1100.

 

El Mapa Cottoniano de fines del siglo X o principios del siglo XI, cuando ha comenzado la Baja Edad Media, es una respuesta por oposición a la exacerbada abstracción y generalización que llevó al extremo del subjetivismo en la cartografía metafísica de los mapamundis teístas de “T en O” del Alto Medievo, en un nuevo desplante, ahora, de exagerada concreción y particularización (prescindiendo de toda escala), que se devuelve al principio del objetivismo en la representación del espacio terrestre; y es por ello que significa el resurgimiento de la geografía científica (de lo que se ha tomado, correctamente, como referencia a El Idrisi de casi medio siglo después), que llevará, en esta nueva etapa, al Mapamundi de Fray Mauro de 1459, previo al renacimiento pleno de la ciencia de la geografía hacia fines de ese siglo XV.  Una etapa prerenacentista de cinco siglos es, pues, la que caracteriza el lapso que va desde el Mapa Cottoniano (1100), a los mapamundis de Andreas Bianco (1436), Andreas Walsperger (1448), y Fray Mauro (1459).

  

  

1459 Mapamundi de Fray Mauro,1459

 

 

 


Mapamundi de Fray Mauro, 1459.

  

 

De manera intermedia, produciéndose los mapas de Ricardo Handilgham (o mapa de la ciudad de Herford), de la misma manera el mapa de Ebsdorf (1280), con los de Cariñaño (1300), Pedro Vesconte (1320), Dulcert (1339), del Atlas Catalán (1375), y el de Ranulfo Higs (1350), que refiriéndonos a la representación del espacio terrestre en su conjunto, están de manera particular, los mapas de Bianco, Walsperger y Mauro, en los cuales, ya de manera clara (sin ambigüedad en la configuración, tal como así ocurría en los anteriores), se delinea lo que dará lugar a uno de los problemas geográficos de la mayor trascendencia, en el esclarecimiento de la forma y magnitud del espacio terrestre*.

 

Entre los mapas datados y  de configuración sin ambigüedad (ya sin la presencia del subjetivismo), está el mapa del Atlas Catalán de 1375, de los geógrafos Cresqués Jafuda, que en tres de sus seis hojas de que está formado, aparece la región que va del Mar Negro a China, delineada supuestamente ésta en toda su costa del Océano Pacífico, y en él no aparece representada lo que va a ser conocida como “la Cuarta Península”, de las tierras de Cattigara.

 

Sin embargo, es justamente en el Mapamundi de Andreas Bianco (1436) en que tal península se representa y el problema se plantea.  Y es que en ello ha influido, muy probablemente, el conocimiento de la Geografía de Ptolomeo, encontrada y traducida en 1405.

 

Poco más de una década después, aparece el Mapamundi de Andreas Walsperger (1448), que en mucho recuerda al Mapa Cottoniano, pero en donde “la Cuarta Península” no es explícita, y vuelve a desaparecer del mapa.

 

Finalmente, luego de otra década más, aparece el Mapamundi de Fray Mauro (1459), en donde “la Cuarta Península” tampoco se representa.  Hasta allí, la presencia de tal rasgo geográfico parecía haber sido un error de configuración en el Mapamundi de Andreas Bianco.  Más aún, que la narración del regreso de Marco Polo hecha unos cuarenta años antes al Mapamundi de Bianco en El Millón (1298), no revela la existencia de tal península, si bien sí describe el misterioso “Paso del Sur” por el Estrecho de Basmán, que dejaba vigente la duda.

 

En realidad, el problema de representar o no tal península, se remonta hasta Marino de Tiro, y tal era la leyenda desde entonces de la existencia de un extenso territorio que se prolongaba hacia el sur luego del “Sinus Magnus” (el “Gran Seno”), como un Golfo representado no más extenso que el “Sinus Pérsicus”, o el “Sinus Gangético”, sin poder entender que esa era una información que venía de los chinos, para quienes el “Sinus Magnus” era en realidad el Océano Pacífico, tan extenso él mismo, como toda la distancia de las Columnas de Hércules hasta la región transgangética y un tanto más como la distancia del Mar Mediterráneo sumada a ello; esto es, todo un hemisferio de agua que, evidentemente, quedaba fuera de toda imaginación en el mundo europeo; y ello, como consecuencia de que los mapamundis de dichos autores eran representados en forma de un disco plano, en donde el continente de las aguas de Océano Mundial, quedaba aún en una idea metafísica.  Pero disco que ya insinuaba el problema de la “redondez” de la Tierra, y que pocos años después habría de de brotar finalmente en las mentes de Paolo del Pozo Toscanelli, Martin Behaim, y Cristóbal Colón.

 



*        Entendido aquí el “espacio terrestre” como una restricción del “espacio geográfico”, en tanto su reducción a la sola consideración de la superficie terrestre en un criterio bidimensional.

 

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