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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:10

Editorial 

Notacion-Aquea-del-Espacio-Geografico.JPG

El Espacio Geográfico en la Notación Aquea.

Si denominamos "e" a un espacio vacío, y "n" al conjunto posible de los feómenos terrestres (o espacios llenos), en tanto <<todo cuanto existe, existe en el espacio y determina sus propiedades>> (LIHI), "e", como espacio geográfico, no puede ser sino: e = f (n); y ello queda expuesto, así, en una notación moderna.  Pero yendo a los orígenes para entender la esencia de las cosas, ese espacio vacío; y vacío no por la ausencia de las cosas o en condición de la metafísica "nada", sino del vacío como una forma más de las posibles e infinitas formas de existencia y movimiento de la materia; es el Caos (por su raíz griega, Ca); en tanto que "lo vertido" en él (por su raíz griega, Cew), forma el conjunto de fenómenos que determinan sus propiedades adicionales a las priopias del vacío.  De ese modo: Ca = f (Cew), expresa esa misma relación funcional acerca de las propiedades adicionales del espacio terrestre.

*

 

En geografía, no obstante tener todo para establecerse como ciencia rigurosa, no hay teoría científica alguna.  Esta no es una afirmación de hoy, 2012; así lo vimos y lo dijimos ya desde 1987; más aún, así lo entendía ya Harvey desde los años sesenta, y así lo expone en la obra cuyo último fascículo respecto al comentario de su primera parte aquí comentamos.

 

Harvey parece romper con el positivismo, pero sólo pasando a la posición postpositivista de K. Popper, para poder revalorar el papel del método hipotético-deductivo; que si bien lo aborda desde el principio convencionalista del subjetivismo, ello lleva a mostrar el carácter de propiedad o pertinencia a la elaboración geográfica.

 

Las teorías propias de la geografía, reconoce Harvey, no pueden ser otras que aquellas “en los lenguajes de espacio-tiempo”.   En la geografía, expone Harvey en 1969, retomando la cita de un par de autores, se está –dice éste– sobrados de datos, de los cuales no se elabora teoría alguna, y todo queda en un batiburrillo sin sentido; y si ya en 1969 ello era así, poco más de cuarenta años después, acumulado un mayor número de datos, el batiburrillo ya es descomunal, de modo que, si esto ya lo criticaba Harvey en 1969, en el 2012, más aún, la geografía se reduce  a ser un muy limitado intento clasificador didáctico, sino donde ya está perdida la “capacidad de ordenación y clasificación inteligente”.  A ese “batiburrillo de datos sin  sentido”, es a lo que nosotros nos hemos referido como esa “geografía literaria”.

 

*

Notación Aquea del Espacio GeográficoFilosofía de la Geografía.

 

[___]  El Espacio Geográfico en la Notación Aquea.


 

José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799)Efemérides e Hitos de Teoría e Historia de la Geografía .

 

[___]  Presentación

 

 

       

 

Modelo de von ThunenComentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[___]  Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983; de D. Harvey (6/6)

 

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[___]  Ética: Teoría de la Moral, Desde los Fundamentos de la Dialéctica Materialista.  Metaética. (12/12)

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Bitácora Navegación Espacio Geográfico I Época
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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:09

Notación Aquea del Espacio GeográficoEl Espacio Geográfico en la Notación Aquea.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 nov 12.

 

La raíz Ca, es el espacio en su propiedad esencial como vacío, es el ápeiron de Anaximandro.  La Raíz Cew, es todo cuanto está en ese espacio y determinan sus propiedades, y de ahí el que Ca = f (Cew).

 

Nos propusimos hacer una larga Editorial para el último número de la Revista “Espacio Geográfico”, del ciclo julio-noviembre, 2012, comentando los aportes trascendentes de Alxandr Maximovich Riábchikov en su Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976, para hacer de ella, al mismo tiempo, un artículo para la Bitácora en la última publicación del año.

 

“Al principio –dice Hesiodo– era el Caos, el espacio inmenso y tenebroso.  Después apareció Gea, la Tierra de amplio pecho, y, finalmente Eros <<el amor que dulcifica las almas>> y cuya acción fecundante va a presidir en lo sucesivo la formación de los seres y las cosas” (Girand, F; Mitología General; Labor; México, 1971; p.114).

 

Así nacieron luego Erebo (río que fluye al averno), y la Noche, “que, al unirse, darán vida, a su vez, a Éter y a Hémera (el Día)” (Op. Cit. p.114).  Luego, Caos y Éter son dos entidades distintas; pero, más aún, “el Caos hesiódico –nos dice Guirand– cuyo nombre se relaciona con la raíz Ca (estar abierto), designa, simplemente, el espacio vacío.  Sólo más tarde, y a consecuencia de una falsa derivación de Cew (verter), se presentó al Caos como la masa confusa e inorgánica de elementos dispersos por el espacio” (Op. Cit. p.115).  En consecuencia, en un principio, el Caos como el vacío, no era ni “la nada”, ni la “ausencia de algo”, sino sólo eso: el vacío como un estado físico material, no en calidad de “sustancia”, sino de “campo”.

 

Antes, al hablar de las relaciones funcionales entre ambas entidades (espacio y cosas), en nombre de la llaneza, hemos designado al espacio como (“e”), y a “lo vertido en él” como (“n”).  En una notación culta que nos remite al origen de las cosas y nos explica de suyo su razón de ser en el pensamiento humano; bien podemos substituir nuestra moderna  e = f (n), por el aqueo Ca = f (Cew); esto es, el Caos, el vacío, existente por sí mismo (Ca), adquiriendo diversas propiedades adicionales al verterse en él las cosas (Cew), en una masa informe.

 

Más aún, Guirand expone algo adicional: “Por otra parte –dice–, el Caos es un puro principio cósmico, sin carácter alguno de divinidad” (Op. Cit. p.116); y de ahí que Anaximandro, y a en la plena Grecia dórica, no sea bien entendido cuando, luego de que su Maestro Tales ha propuesto el “agua” como elemento primordial, él, en el tribuare vacui, vaya más allá y proponga el ápeiron (peiron), lo “indefinido”; justo eso muy próximo a la idea del Caos, y de hecho, lo que está en común en ambos conceptos: el espacio, entendido por su propiedad esencial, el vacío.

 

De ahí que ese que fue el segundo elemento o la segunda esencia históricamente propuesta, en la plenitud del horror vacui sintetizado por Epédocles; y agregando a ello por la fuerza de la objetividad de las cosas, acabó siendo la quintaesencia.

 

De acuerdo con Hesiodo, el Caos (Ca), en un principio no era sino el espacio vacío cósmico.  Luego, eso “vertido” en él, la Tierra, Gea (Gea), se constituyó en el todo de las cosas (Cew), y se formó el espacio geográfico: la unión misma del Caos y Gea.  Luego, los primeros seres naciendo de su unión, ya del “agua” del río Erebo y de la Noche, de la unión de éstos surgieron a su vez, Éter y el Día (nietos de Gea y Caos), lo que lo llenaba todo con su ser y con la claridad.

 

Sin lugar a dudas, de todo ello bellos pasajes de la mitología griega que en esa forma empírica e intuitiva nos explica el origen de las cosas.  Y no obstante, y en ello consiste la gran hazaña del pensamiento griego, todo ello será plenamente consistente con la explicación científica (y de ello hablaremos en otro lugar, porque en ello está implicada la Luna, Selene).

 

En la mitología griega, Selene (o Mene), hija de Hiperión y Tía, a su vez, aquel hijo de Gea y Urano, y aquella hija de Deucalión (el Noé de la mitología hebrea) y Pirra, es un pasaje mitológico diacrónico ya no consistente con la historia de la naturaleza; acaso sólo para explicar, luego del diluvio, el repoblamiento del mundo resurgiendo la sociedad humana, que tanto apasionaba a la “geografía fenomenista”, como a su derivación en la “geografía literaria” actual.

 

La hipótesis científica en el lenguaje mítico, es que Gea y Selene nacen a un tiempo; así el espacio geográfico no tiene su origen en una partícula protoplanetaria aislada, sino en un sistema binario de astros entre un planeta y su satélite; en un principio rivalizan, y en lo que Gea condiciona a Selene a permanecer estática y haciéndola girar a su alrededor admirando su belleza; de ello se vale Selene para dar por lo menos un giro sobre sí misma.  En represalia, Selene causa a Gea monstruosas deformaciones, que no obstante Gea sabrá cubrir, y antes al contrario, transformar en su propia belleza.  Al final, Gea le da la espalda, y Selene, bella y orgullosa, se aleja, haciéndose el espacio geográfico actual.

 

Para las delicias de la “geografía literaria”, ambas van a tener en común a Endimión (el ser humano), que Zeus diviniza, pero que, enamorándose de Hera, el mismo Zeus le infunde en el sueño eterno, de lo que en el pudor de Selene, ésta se vale para, subrepticiamente, besarlo y acariciarlo todas las noches.

 

El espacio geográfico, no es pues, ni Gea, ni, como lo planteaba Aristóteles, la superficie de ésta (Reha); no es, tampoco, como en un primer momento así lo establecimos de nuestras consideraciones, entre 1983 y 1985, el “espacio adyacente a la superficie terrestre”.  El espacio geográfico es, como ya lo afirmábamos desde entonces, en principio, el vacío en la distancia Tierra-Luna, a partir del centro mismo de la Tierra.  Pero, luego, es todas las propiedades espaciales que derivan de “lo vertido” en ello; es decir, no “lo vertido” mismo en sí (de lo que dan cuenta otras ciencias), conjunto de propiedades espaciales que derivan en función de las cosas.

 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:08

 

1755 La Villa de México, 1755; grabado 

La Ciudad de México en 1755.  La Ciudad de México en la juventud de José Antonio de Alzate y Ramírez.  La reformas borbonas de una década después abriéndose España y su virreinato dificultosa y lentamente a la modernidad ilustrada, cambiaron rápidamente su fisonomía.

 

*

 

En el cambio rápido de la fisonomía de la Ciudad de México, el estudioso de la geografía, José Antonio de Alzate y Ramírez, desempeñaría una función importante en cuanto a los conocimientos para su transformación.

 

En otra transformación, en lo más general, en esa lucha por la ciencia moderna ilustrada que terminase de superar el escolasticismo, el 7 de diciembre de 1772, Alzate publicará en su Semanario, Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes, N| 7, un pequeño artículo de ocho páginas en esquela: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, hoy, a nuestro juicio, el documento fundamental del origen de la geografía como ciencia moderna ilustrada en México, con todas las limitaciones propias de su tiempo.  Hace de ello ya, conmemorando en esta fecha, doscientos cuarenta años.

 

Incluimos ahora una página de “Efemérides e Hitos en la Teoría e Historia de la Geografía”, referida a tres aspectos: 1) en la historia en general de esta ciencia; 2) en la historia de México; y 3) en nuestros aportes personales (de los cuales, si yo mismo no los refiero, nadie más, que no sea por plagio, lo va  a hacer).  Estos tres archivos en esta página serán únicos, y los estaremos modificando y ampliando constantemente.

 

Lamentablemente se nos ha escapado la consignación de otras efemérides, pero de las que ahora damos cuenta a la memoria de la comunidad de geógrafo.  Trataremos de ir enriqueciéndolas en lo más posible, tanto en su número como en la remembranza de hechos.  Es nuestra obligación moral como intelectuales, es nuestro deber ser desde el campo de la geografía teórica, en cuya memoria no se pretende un simple acervo de cultura o la atención a posibles eventos conmemorativos; sino, primero, el respeto a quienes debemos lo que ahora somos, y segundo, la conciencia de nuestra propia identidad como geógrafos.

 

Ante ello, la “oficialidad” institucional de la Geografía, sin conciencia de sí ni para sí, guarda ominoso silencio.  No sólo es omisa de toda teoría e historia de la geografía por displicencia, sino lo es por acto deliberado y consciente, propio de un conservadurismo reaccionario y anticientífico, para el que el menor atisbo de conocimiento de la historia significa invitación a la reflexión y al pensamiento crítico, que vulnera su hegemonía oscurantista.

 

Esa es la razón por la cual, justo, el próximo ciclo de enero a mayo de 2013, publicaremos esa faceta de la historia de la Geografía en México a través de sus personajes más destacados, a fin de dar un panorama general históricamente lo más completo, de modo que luego sea posible ir eslabonando en detalle el cuadro de su desarrollo.

 

*

 

José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799)Efemérides e Hitos de Teoría e Historia de la Geografía.

[___]  Del tribuare vacui, al horror vacui.

[___]  CCXL Aniversario del Documento: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez.

[___]  Efemérides e Hitos de Teoría e Historia Personal de Nuestras Contribuciones a la Geografía.

 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:07

 Efemérides e Hitos de la Teoría e Historia General de la Geografía: del Tribuare Vacui, al Horror Vacui.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Noviembre de 2012.

 

 

Las efemérides e hitos más generales y esenciales del fundamento teórico del conocimiento geográfico: la sucesión de hitos de las categorías de “espacio” en una de las contradicciones más profundas del pensamiento humano dada entre el “atreverse al vacío”, el tribuare vacui; y el “horror al vacío”, el horror vacui.

 

De una parte, en el tribuare vacui, la profunda comprensión en el pensamiento materialista de la realidad objetiva, en donde el vacío es una forma más, de las infinitas formas en las transformaciones de la materia, y, quizá, la forma primigenia de la materia.

 

De otra parte, en el horror vacui, la empírica noción del vacío en función de la ausencia de “algo” sustancial, y en tanto tal, la identidad del vacio con “la nada”, en una comprensión metafísica e idealista del espacio como la ausencia de materia, equívocamente identificada con la sustancia.

 


Época Histórica      Tribuare Vacui:                Horror Vacui:

 


Antigüedad                Caos (Ca), o lo Infinito       Cosas (Cew), o lo Finito

                                  Ápeiron                              Pneuma

                                  Quintaesencia                      Eter (o Aether)

Época Moderna         Vacío                                  Continuum

Época

Contemporánea           Espacio                              Campo de Higgs


 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:05

Efemérides e Hitos Personales en Teoría e Historia de la Geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Noviembre, 2012.

 

Efemérides e Hitos de Teoría e Historia Personal de Nuestras Contribuciones a la Geografía.

 

1         Determinación del espacio como objeto de estudio de la Geografía (1981).

2         Primer cuerpo de teoría de la Geografía como ciencia moderna; Tesis: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983).

3         Ponencia al XI Congreso Nacional de Geografía en México: “La Unidad de la Geografía, como Reflejo de la Unidad Espacial del Mundo” (1987).

4         Fundación de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (SMTHG) (1989).

5         Reconocimiento “oficial” del espacio como objeto de estudio de la Geografía, por el Colegio de Posgraduados (1989).

6         I Congreso de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (1990).

7         II Congreso de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (1992).

8         Publicación de: “Geografía Básica” (1994).

9         Sujetos de Plagio Intelectual (1994-2009).

10     Creación del Blog: “Espacio Geográfico” (2009).

11     Descubrimiento de los tres momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de “espacio” y “fenómenos”, y nuestro lugar en dicho proceso en una cuarta abstracción y generalización simultánea de ambas categorías en la introducción de la categoría de “estados de espacio” (2011-2012).

12     Solución por subsunción a la síntesis lógica de la teoría unificada de la Geografía (2011-2012).

13     Crítica a la definición tautológica del objeto de estudio de la Geografía en la difusión “oficial” institucional (2012).

14     Recaracterización de la contradicción histórica esencial de la Geografía (2012).

15     Formalización teórica de la teoría del espacio geográfico (2012-2013).

16      

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:04

José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799)José Antonio de Alzate y Ramírez; CCXL Aniversario de El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla, 1772.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Nov 12.

 

El 7 de diciembre de 1772, hace ya doscientos cuarenta años, José Antonio de Alzate y Ramírez publicaba en su periódico semanario “Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes N° 7”, el primer documento de geografía teórica de la ciencia moderna de la geografía: El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla.

 

Si bien referido de manera práctica a la geografía dela Nueva España, es un documento en el que se encierra la esencia de la geografía teórica de carácter universal, y el primero en su género para la época de la ciencia moderna.  Sólo una década después, un trabajo semejante, más elaborado en función de contar con condiciones más favorables, se publicaba en España por Tomás López de Vergara.

 

La necesidad urgente del Imperio Español de modernizarse (en el sentido lato de la palabra), le llevó a impulsar las Reformas Borbonas (1863) de Carlos III, durante la segunda mitad del siglo XVIII.  Y si en la metrópoli se hacían necesariamente urgentes los cambios, ello, en sus colonias en América, particularmente en Nueva España, se manifestaba con particular intensidad, al punto en que le aventajaba en sus demandas y miras de cambio; y es ello lo que explica la aparición de este documento de Alzate publicado apenas como un artículo en ocho páginas en esquela.

 

El artículo El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla, se estructura en siete partes, siete ideas desarrolladas en un breve artículo: inicia, en una primera parte o idea, refiriéndose a la “descripción Geográfica”, por la que entiende la descripción gráfica, el mapa, y su necesidad.  Luego, en una segunda parte dice referirse al mal estado de la Geografía, entendiéndose por ello a la ciencia, al final, como reflejo del mal estado de la Nueva España.  Aquí Alzate va a referirse a la Geografía como una ciencia mixta, en tanto, dice él “es un ramo de las Mathematicas…”  En la tercera idea, Alzate explica que lo que inhibe el propósito del levantamiento cartográfico, es la carencia de tecnología, la dificultad, dice él, en no disponer de “los instrumentos en mano”.  En la cuarta idea en un breve párrafo, cita a Chappe que lamenta la cartografía de Siberia, y Alzate lo ve como “mal de muchos”.  La quinta idea es particularmente interesante, pues en ella se refiere al método “para remediar nuestra Geografía”, haciendo en ello una crítica a los trabajos de José Antonio Villaseñor y Sánchez.  En la sexta parte, Alzate da cuenta de la cartografía habida hasta su tiempo; y, en la séptima y última parte, se refiere a sus trabajos de medición, que confronta con lo hecho por Joaquín Velázquez de León en su polémica con éste sobre el reconocimiento a la autoría y merecidos créditos a haber sido, antes que Velázquez de León, el que ha dado las coordenadas de la Ciudad de México.

 

Alzate no se enfrentó al problema en forma teórica, sino práctica.  Reclamaba se le diese a su conocimiento las Relaciones Geográficas levantadas en 1846 por José Antonio Villaseñor y Sánchez, que, de cuyo ocultamiento, derivaba el atraso en el estado de la geografía de la Nueva España, en tanto retardaba el desarrollo cartográfico que debería dar cuenta de la representación de esos informes, de su verificación y actualización.

 

Al espíritu esencial del documento le anima el problema fundamental dela geografía teórica que llegó hasta nosotros, incluso, en las mismas condiciones, y hasta entonces resuelto: el necesario vínculo del Mapa y las Relaciones Geográficas, expresión práctica del teórico vínculo necesario del espacio y los fenómenos.

 

Pero tal situación, como expresión de la sociología de la ciencia, era producto de la lucha entre la institucionalidad de la burocracia virreinal –a la que pertenecía Villaseñor y Sánchez– que veía poner en riesgo sus intereses al menor cambio en ese espíritu modernizador de la época; y las necesidades, por una parte, de un Estado español que se veía quedar a la zaga en el desarrollo europeo, y, por otra parte, los intereses progresistas de la naciente burguesía criolla que José Antonio de Alzate y Ramírez representaba.

 

Más adelante el problema se resolvió, a su vez, de manera práctica: el Visitador General con facultades plenas, José de Gálvez, hacía el nuevo levantamiento con las Relaciones Geográficas de 1878, de donde resultó su proyecto de la división territorial en Intendencias.  Mientras, en 1772, Alzate urgía a un nuevo levantamiento de Relaciones Geográficas echando mano, ya no de los alcaldes, funcionarios del virreinato, poco interesados tanto en el conocimiento de su demarcación territorial, como en que eso diese lugar a cambios que presionaban; sino valiéndose de los párrocos de cada obispado, más enterados de los pormenores de su demarcación.

 

Dicho proyecto de Alzate hubiera sido el de los mayores resultados objetivos, y contando con él apoyo del arzobispo, directamente enviado por Carlos III (en ese momento en previsión del extrañamiento que se haría de la congregación de los Jesuitas en 1867), Francisco Lorenzana y Buitrón, parecía ser favorecido por ello; sin embargo, el Estado español no quería ninguna injerencia criolla, a fin de poder mantener el control, y de ahí que éste favoreció los trabajos de José de Gálvez.

 

Como quiera, y aún en su expresión práctica que reclamaban precisamente los tiempos, Alzate produjo con ello el más valioso documento de geografía teórica antes de las influencias europeas de la “geografía de la totalidad” de Carlos Ritter y Alejandro de Humboldt, de lo que la geografía mexicana, por sus necesidades prácticas de producción y desarrollo urbano en su política científica, logró mantener cierta distancia en buena parte del siglo XIX.

 

Teóricamente, el vínculo necesario del Mapa a las Relaciones Geográficas, expresa la contradicción histórica esencial de la geografía, dad en la relación espacio-fenómenos.  Que la geografía son los mapas, de eso nunca ha habido una seria duda generalizada entre los geógrafos.  Que los fenómenos son imprescindibles en el estudio geográfico, de eso tampoco nunca ha habido duda; pero de ellos, en tanto que cada uno se constituye como objeto de estudio de otras tantas especialidades, el problema ha sido, en realidad, en cuanto a cómo tratar geográficamente, entonces, con los fenómenos.

 

La geografía alzatiana, muestra de la geografía ilustrada del siglo XVIII, como la geografía decimonónica en el Colegio de Minería, trataron con los fenómenos como su simple representación para dar cuenta de su existencia para los fines de otras ciencias.  Pero ya la geografía de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, en su vínculo a determinadas esferas de necesidades apremiantes (como en México a la hidrografía y climatología ante el problema de las inundaciones y desagüe de la Ciudad de México), y a falta de especialista propios aún en esos campos, poco a poco e impensadamente, hizo que esa geografía fuese desbordando en su identidad con esas otras ciencias.

 

Hoy, volviendo en cierto modo a la geografía alzatiana, al introducir por nosotros la categoría geográfica de estados de espacio, estamos tratando nuevamente con los fenómenos “como su simple representación”; es decir, con su abstracción y generalización, estudiando de ello las propiedades y leyes que les rigen en tanto estados de espacio.

 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:04

Carátula; Teorías, Leyes y...; Harvey 1983Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, de D. Harvey.  Artículo, 2012 (6/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

Harvey va a terminar la segunda parte de su trabajo refiriéndose a las teorías y a la explicación en geografía.  Y es justo lo primero lo que motivó la relectura de esta obra.  En los años ochenta lo hicimos entresacando ideas en torno al problema del espacio; un cuarto de siglo después hemos vuelto a ella leyéndola detenida e íntegramente, pero con la atención centrada en el problema, ahora, de la elaboración de teorías en geografía.

 

“Hasta hace poco –anota Harvey en 1969– los geógrafos se contentaban con una definición implícita de su punto de vista y tendencias a evitar las teorías específicas.  Allí donde había teorías eran puramente especulativas y no científicas”[1], y reconoce así, la importancia vital de comprender la naturaleza de la teoría científica, que en geografía, dice Harvey, no está bien desarrollada.

 

Siguiendo a Popper, comparte la idea de que la teoría debe formularse hipotético-deductivamente; y hasta ahí hay a su vez, coincidencias con Marx.  Pero, luego afirma Harvey: “Dado que la teoría en geografía es derivada…, el geógrafo debe ser consciente del amplio espectro de constructos teóricos a los que puede recurrir”[2].  Esto es, para Harvey, ese procedimiento hipotético-deductivo es enteramente subjetivo, no como un reflejo de la realidad objetiva, sino como “un constructo”, es decir, como una reunión convencional de elementos propios o adecuados.

 

Harvey va a criticar las “teorías prestadas”, y la resistencia de los geógrafos a elaborar teorías propias; pero de inmediato reconoce que, “la cuestión es saber si pueden desarrollarse teorías que le sean propias a la geografía[3], que el mismo Harvey va a reconocer como aquellas producto del desarrollo dado en el análisis en los lugares de espacio-tiempo.

 

Así, citando Harvey a Ballbor de una década atrás, éste dice que: “la geografía está corta de teorías y sobrada de datos”[4].; o retomando a Burton, de treinta años más atrás, quien dijo: “la teoría <<es la criba que clarifica los millones de datos, y, sin ella, los datos continúan siendo un batiburrillo sin sentido>>”[5].  Y así estaba la geografía hasta la época de Harvey; pero cuarenta años después, prácticamente se sigue igual.  Si bien quizá ha habido ya un gran trabajo en ese sentido, éste ha sido en una línea exclusivamente empirista inductiva aplicada por Harvey, y, por lo tanto, cometiendo el mismo error esencial: no teorizar primero sobre el objeto de estudio (el espacio), para luego derivar de ello los casos particulares.  Y el problema de elevarse desde las teorías particulares, si no erróneo, si ha implicado la dificultad de superar la noción empírica intuitiva de los fenómenos como lo determinante, sin poder despojarse de ellos mediante el recurso de la abstracción y generalización.

 

Y de Harvey concluimos el comentario de la segunda parte de su obra, citando un pasaje de relevante importancia, tanto mayo, cuanto el tiempo transcurre y el estado de cosas en geografía permanece igual: “El que no se llegue a conseguir la unificación hipotético-deductiva de los principios geográficos, tiene implicaciones serias.  No sólo ha reducido la mayor parte del pensamiento y actividad geográficas a la simple tarea de ordenar y  clasificar datos, sino que ha restringido nuestra capacidad de ordenar y clasificar inteligentemente”[6].

 

Harvey, en la tercera parte de su obra, entra finalmente en materia de las teorías: “el que se aclare la “naturaleza” de la geografía dependerá de la aclaración previa de la naturaleza, forma y función de la teoría de la geografía”[7].

 



[1]        Ibid. p.93.

[2]        Ibid. p.95.

[3]        Ibid. p.96 (subrayado suyo).

[4]        Ibid. p.96.

[5]        Ibid. p.96.

[6]        Ibid. p.97.

[7]        Ibid. p.105.

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18 noviembre 2012 7 18 /11 /noviembre /2012 23:05

 Editorial

Estacion-Espacial-Internacional--Construccion.jpg  Estacion-Espacial-Internacional.jpg

Estación Espacial Internacional. la "Mare Nostrum", el espacio geográfico, navegado en el último de sus mares: la "Mar Vacui", y en ella, las costas y las islas, han de ser construidas.  

 

*

 

El atraso de la Geografía hasta el punto de ya no sólo calificar su condición acientífica con la que llegó hasta fines del siglo XX, sino ya su condición abiertamente anticientífica como se evidencia a así misma en sus definiciones y posición metodológica en el contexto de la llamada “posmodernidad”, no es algo que en un “acto de monstruosidad” estemos diciendo hoy, 2012, “en contra de la geografía”; nosotros sólo estamos diciendo hoy, y enfatizando dadas las circunstancias, lo que hace casi medio siglo ya lo decía Harvey, en cuya obra hemos venido aquí comentando.

 

Una negación oscurantista a la teoría, no ha permitido que trabajen en esta campo básico, esencial para cualquier ciencia que se precie de serlo, más allá de una decena de geógrafos en el lapso de treinta años, y haciéndolo, la mayor parte d ellos, en las condiciones temerarias de la herejía.  A excepción de dos que en México sostenemos una postura filosófica clara y explícita, en los demás, como bien lo expone Harvey: “sus supuestos metodológicos…, tienen poca relación con las amplias investigaciones del conocimiento”; éstos operan como meros justificadores de lo establecido confirmando la anticientificidad.

 

En los años ochenta, contra una resistencia cerrada de la “oficialidad” institucional por más de una década, encontramos que el objeto real de estudio de la Geografía era el espacio terrestre; finalmente el Colegio de Posgraduados aceptó tal tesis, y hacia mediados de los noventa (de manera lamentable vía el plagio intelectual, es decir, sin sin citarnos, sin referirnos a pie de página, sin dar constancia bibliográfica que ya había, sin dársenos los créditos correspondientes ampliamente reconocidos en los hechos, haciendo de nosotros absoluta omisión) se urdió el mecanismo de “oficialización” de algo que parecía había surgido de pronto, mágicamente: que el objeto de estudio de la Geografía era el espacio terrestre.

 

Harvey, obviamente, no puede eludir el problema de l espacio, y en consecuencia, tampoco puede omitir a Hettner, y contra toda falsa acusación a éste de kantiano, Harvey no sólo pone en duda tal posición de Hettner, sino más aún, al igual que él, acaba rescatando la parte positiva de la teoría kantiana acerca del espacio: este es algo que puede, y debe, estudiarse, en lo cual nosotros agregamos, haciendo a un lado la parte falsa de dicha tesis; esto es, que ella parecía hacerse como algo independiente de la materia (y menos aún de la materia, pero tampoco  si por ello se está entendiendo la sustancia).

 

*

 

Esquema dos leyes geográficasComentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[___]  Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983; de D. Harvey (5/6)


 

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[___]  Ética: Teoría de la Moral, Desde los Fundamentos de la Dialéctica Materialista.  Lo Ético-Estético en las Determinantes Individuales. (11/12)

 

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18 noviembre 2012 7 18 /11 /noviembre /2012 23:04

Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, de D. Harvey.  Artículo, 2012 (5/...).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

El marxismo de entonces, de esos últimos años del Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS, respecto del concepto de espacio, consecuente con una posición materialista, asumía que el espacio no puede separarse de la materia; pero, a pesar de distinguirse la materia en sus dos formas básicas de sustancia y campo, de lo discreto y lo continuo, no logró hacer la generalización del espacio absoluto en el campo continuo del vacío, negando éste en la teoría del continuum einsteniano que el marxismo mismo reconocía.

 

Superada tal limitación en una nueva forma de horror vacui, aceptada la existencia del vacío como una forma más de ser de la existencia de la materia, el “espacio absoluto” no será más absoluto que lo absoluto que sea el vacío cómico mismo (o nuestras capacidades tecnológicas para producirlo).

 

Queda claro entonces, la dificultad conceptual que al respecto del concepto de espacio se enfrentaba en la época de Harvey, quien no sólo tendría que superar los mismos, sino sus propios planteamientos filosóficos idealistas.

 

Luego viene una cita por la cual podemos considerar a Harvey como una baliza más en el horizonte del desarrollo del pensamiento geográfico.  En ella, logra ir más allá que Hettner o Hartshorne, justo antes que Riábchikov o Sáenz de la Calzada: “Pero el debate de la geografía es diferente –afirma Harvey–, dado que la geografía estudia lugares, en vez de objetos o eventos[4].

 

Si o incurrimos, a nuestro juicio, en el error de hacer una crítica literal de la cita, habrá que hacer una precisión en los conceptos.  Cuando Harvey se refiere al concepto de lugar, nos parece que no hay dificultad en reconocer que se refiere al espacio en su forma continua; y cuando se refiere a los objetos o eventos, nos parece que tampoco habrá dificultad en reconocer en ello a las fenómenos discretos.  Traducido así, generalizadas las ideas de tal manera, es fácil ver ahora cómo Harvey estaba dando un paso más en la dirección de la abstracción y generalización tanto del espacio como de los fenómenos.

 

Más aún, continúa de inmediato la cita: “… está justificado considerar que la distribución entre lugares (a través de los lenguajes espaciales) y propiedades (a través de los lenguajes sustantivos) es importante para la metodología geográfica”[5].  Harvey, aquí, había llegado a la conclusión a la que nosotros llegamos independientemente en los ochenta; esto es, que, nosotros lo anotábamos así: “Todo cuanto existe, existe en el espacio y determina sus propiedades”.  Ese atributo de continente dado al espacio, ahora lo superaríamos diciendo: “Todo cuanto existe, existe como espacio y determina las propiedades de éste”;  y así, no sólo las cosas, sino el vacío mismo como un “algo”, existe como espacio, son espacio, y su naturaleza determina las propiedades del mismo; pero para estudiarlas geográficamente no haremos uso de los “lenguajes sustantivos”, sino sólo de los “lenguajes espaciales”.

 

Harvey llegó hasta ahí, había adelantado un paso más en la distinción del espacio como tal y como objeto de estudio; pero he aquí que caracterizar la naturaleza de ese espacio fue lo que constituyó la limitación en Harvey, quien ya no desarrolló tampoco (por lo menos en este trabajo), esa idea suya de “la unidad básica espacial mediante las coordenadas espacio-temporales”[6].

 


[4]        Ibid. p.91 (subrayado nuestro).

[5]        Ibid. pp.91-92.

[6]        Ibid. p.92.

 


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11 noviembre 2012 7 11 /11 /noviembre /2012 23:05

Editorial

 

Espacio Terrestre; Estructura 

Campo Magnético Terrestre.  Y en el campo magnético terrestre, la exploración del espacio geográfico encontró nuevas sorpresas.  

 

*

 

La obra de Harvey, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, nos remite, necesariamente, a la reflexión sobre el estado de la geografía teórica, ya en general en el mundo, ya en particular en México, haciendo evidente algo que hasta los años setenta fue natural, que en los años ochenta quedó ya cuestionado, aun cuando entendible el que prevaleciera, pero que para los años noventa en que debió entrarse en un proceso de transición de lo viejo a lo nuevo, ello, debiendo hacerse, no se hizo, y en consecuencia, ya no se justificaba la omisión de lo teórico acerca de los desarrollos a los que ella llamaba.  Ello ya no era entendible y, por lo tanto, se convirtió en una situación enteramente negativa.  La geografía no sólo se estancó en términos absolutos, sino en términos relativos comenzó a rezagarse y retroceder en el tiempo; de tal modo que hoy no supera las condiciones que se daban hasta antes de 1930.

 

De esa geografía enteramente empírica y descriptivista a que se llegó hasta fines del siglo XX, se transitó a una “geografía ensayística”, una “geografía literaria”, una geografía de un “saber dialógico posmodernista”.  Y ello se agrava, dicho en términos del propio Harvey, cuando no se hace una investigación consecuente del objeto de estudio (se acepta el objeto de estudio como el espacio, y se acaba estudiando lo que la sociedad hace).

 

Sin embargo, el documento de Harvey, para la reflexión en geografía teórica y en función del análisis  concreto del objeto de estudio nos llevó, como no podía ser sino así, nuevamente a Hettner, del que Harvey tiene sus definiciones “de oídas”, lo cual honestamente revela, de modo que repite la falsa premisa del kantismo que se atribuye a Hettner en cuanto al concepto de espacio, pero, interesantemente, poniéndolo en duda.  De ahí, luego entonces, se hace fácil derivar a la problemática del espacio planteada en el marxismo, de donde se tiene que discutir los conceptos de materia y sustancia, como de materia y campo, o bien de materia y vacío.

 

*

 El Por Qué del Dónde 6Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[___]  Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983; de D. Harvey (4/6)

 


 Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[___]  Ética: Teoría de la Moral, Desde los Fundamentos de la Dialéctica Materialista.  Lo Ético-Estético en las Determinantes Sociales.   (10/12)

 

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