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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:05

1836 Mapa de la República Mexicana Antes de 1836 (AnónimoHistoria de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Quinta Parte, Conclusiones.

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8 oct 12.

 

Conclusiones.

 

Hay, pues, una clara y evidente determinación histórica sobre la ciencia (determinación externa), que condena a la ciencia a servir a determinados intereses económicos, sociales y políticos; pero, a su vez, hay una, a veces no diáfana, determinación teórica (determinación interna), en la ciencia, en función de su interpretación teórico-científica de la realidad.  La Geografía en México en el siglo XIX, por sus determinaciones externas, hemos visto, era ya una “ciencia burguesa” progresista o liberal; o bien una “ciencia burguesa” retrógrada, de resabios monárquicos virreinales o conservadora.  Pero por sus determinaciones internas, la lucha entre liberales y conservadores en cuanto a la ciencia de la geografía en el Colegio de Minería, se centraba en: 1) cuál de ambas partes la impartía (en curso de Geografía que tenía por contenido la Cosmografía, Astronomía y Geodesia); y 2) la impartición o no de los cursos de “Delineación” (Cartografía).

 

En cuanto al primer punto, cuál posición de clase impartía la geografía por su contenido, tendría que radicar, necesariamente, en la visión científica o de influencias teológicas en la interpretación del conjunto de la realidad objetiva, según fuese por liberales o conservadores respectivamente.  En cuanto al segundo punto, acerca de cuál posición clasista abogaba o no por los cursos de Cartografía, empujaba, en un caso, el liberal, en hacer de la geografía una expresión cartográfica tanto más dinámica (dialéctica), como de mayor ingeniería (de mayor operatividad en su función social); y en el otro caso, el conservador, en separar la geografía de la cartografía, reduciendo ésta no sólo al dibujo (“Delineación”), sino incluso llegando a dividir y seriar este al curso de “Dibujo del Paisaje”.  De la narrativa de Santiago Ramírez, sobre ningún otro curso se trasluce una lucha tan marcada entre liberales y conservadores como sobre los cursos que involucraban la geografía, en lo que se ponía de manifiesto con toda evidencia, el control de unos u otros en esa política científico-educativa que, entre comillas, hemos ido denominando ya como “dictadura liberal”, o bien como “dictadura conservadora”.

 

El origen del Colegio de Minería desde fines del siglo XVIII como la máxima expresión de la ilustración virreinal novohispana, queda, por ello, determinado; pero, más aún, por el control de esa “dictadura conservadora virreinal” que venía en la dinastía “Velázquez de León”.  Romper ese control o “dictadura”, implicó desde el principio el cierre y conversión misma tanto del Colegio de Minería, como de la Universidad con su carácter pontificio religioso, lo cual se intentó en la creación de los Establecimientos de Ciencias; lo cual duró, lo que duró cada vez el control o “dictadura liberal”.  Y tal situación no quedó definida conclusivamente, sino hasta 1867, con la derrota del intento monárquico imperial francés de Maximiliano y el grupo de sus collaborateurs, los cuales, en nada que minimizar, fueron principalmente geógrafos, entre ellos, el primer Ingeniero Geógrafo en México.  Pero, propiamente, a ellos se contrapuso un grupo de geógrafos aún más importante y trascendente en el partido liberal y progresista.

 

Las lecciones históricas son enormes, a tal punto que se revela que ello no es historia muerta, sino la cotidianeidad de todo momento histórico, y la historia viva de nuestro presente; y en ella, los “1867” sin que nada aprendan de ello los eternos conservadores, que se repetirán una y otra vez en mayor o en menor escala, <<estando de antemano –como decía Juárez–, moralmente derrotados>>.  El cómo lo enfrentemos está en el carácter de cada cual.  Y ante ello, quienes tenemos una posición más avanzada y progresista, tenemos, en un futuro más lejano o más próximo, ganada la partida, necesariamente.

 

Qué es hoy ese grupúsculo inquisitorial de la “dictadura burguesa” que controla la geografía institucional actual, si no un vergonzoso oscurantismo intrascendente, que tanto más nos intentó hacer “no-existentes”, tanto mayor su condena histórica, en la medida en que tengamos la razón; y hasta ahora, la hemos tenido plena.

 

Ella trasciende como ha trascendido en la historia: en el anonimato, por lo ominoso de sus actos.  ¿Cómo podría la historia de la Geografía en México rescatarlos, si no es omitiendo la historia en sus plenas determinaciones; si no es eludiendo la esencia teórica de su pensamiento?  De ahí que el origen de la historia institucional de la Geografía en México, no está en el conservador monárquico virreinal del primer Ingeniero Geógrafo en México, José Salazar Ilarregui; sino en la pasión del geógrafo liberal Manuel Antonio Castro.  No está en un conservador como Joaquín de Mier y Terán, Sino en un liberal progresista como Blas Balcárcel, como Francisco Díaz Covarrubias, o como un Antonio García Cubas; tanto por su pensamiento progresista, como por sus aportes a la ciencia de la Geografía, que aún se proyectarán hasta buena parte del primer cuarto del siglo XX.

 

 

Bibliografía.

 

Apenes, Ola; Mapas Antiguos del Valle de México; Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería, UNAM (SEFI), México, 1984.

Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821 a 1855; en “México a Través de los Siglos”; Editorial Cumbre, México, 1967.

Porrúa; Diccionario de Historia, Biografía y Geografía de México; Editorial Porrúa, México, 1964.

Ramírez, Santiago; Datos para la Historia del Colegio de Minería; Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI); México, 1992.

 



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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:04

1866 Desagüe del Valle de México, 1866Historia de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Cuarta Parte, 1855-1867.

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8 oct 12.

 

De 1855 a 1867.

 

Para 1856, José Salazar Ilarregui ha concluido los trabajos de delimitación fronteriza, y en mayo de ese año, citando a Santiago Ramírez: “La Junta Facultativa del Colegio expide el primer título de Ingeniero Geógrafo, distinguiendo con él al Sr. D. José Salazar Ilarregui <<para darle un testimonio honroso del alto concepto que merece por su carrera científica y sus servicios>>”[4].  No es, pues, el primer geógrafo, pero sí el primero con el título de “Ingeniero Geógrafo”.  En su persona y por sus trabajos, la ciencia de la Geografía deba un paso más en su formalización institucional.

 

A principios de septiembre de 1856, muere De la Rosa, y se vuelve a suscitar el problema del sucesor en el cargo entre Blas Balcárcel (Director Interino), y José Salazar Ilarregui, principales candidatos de liberales y conservadores respectivamente; lo que no se define incluso, durante todo el año de 1857, hasta que en diciembre del mismo ocurre el golpe de Estado del conservador Félix Zuloaga, y para marzo de 1858, por supuesto, Joaquín Velázquez de León está de regreso como Director del Colegio de Minería, haciéndole entrega del cargo Blas Balcárcel.  La Universidad Pontificia había vuelto a ser suprimida en septiembre de 1857, pero bajo el gobierno conservador de Zuloaga y la Dirección del Colegio de Minería en Velázquez de León, la Universidad se vuelve a restablecer en marzo de 1858.

 

Mientras en el gobierno de la “dictadura liberal” anterior se había pedido a todos los funcionarios públicos el jurar la Constitución; ahora, en el gobierno de la “dictadura conservadurista”, se exigió una “conducta religiosa”.  La aplicación de ello en los estudiantes del Colegio de Minería, provocó una revuelta tras la expulsión de tres alumnos por su “conducta irreligiosa”; tras la revuelta fueron expulsados seis alumnos más, lo que hizo crecer el movimiento, así como las medidas de represión, ante lo cual sólo permanecen finalmente catorce estudiantes (entre ellos, el mismo Santiago Ramírez, en ese momento alumno; y Francisco Díaz Covarrubias, en proceso de titulación, el cual lleva a cabo el 24 de agosto, siendo el segundo Ingeniero Geógrafo en México).  Como consecuencia de ello, ocurrió lo que no fue así ni durante la guerra de intervención norteamericana: el cierre del Colegio de Minería, el 20 de julio de 1858, “hasta nueva orden”; y la “nueva orden” vino diez días después, y aún cuando se concedió la vuelta a clases de los que las habían abandonado, éstos (más de 60), no volvieron.

 

Durante la “dictadura conservadora” al interior del Colegio de Minería durante el gobierno de Félix Zuloaga, en 1858 se expide la ley que reglamenta, entre otras, la carrera de “Ingeniero Geógrafo”, que suple a la denominación de “Geografía y Naturalista”.  Y si bien por una parte se consolida la institucionalidad de la Geografía, por otro aparte, ello ocasionará que se deje de impartir el curso especial de Geografía.

 

Para 1861 ha triunfado la Guerra de Reforma con el gobierno de Benito Juárez, y la “dictadura liberal” al interior del Colegio de Minería se restablece.  Obvio, deja la Dirección Joaquín Velázquez de León, y cede el cargo, nuevamente, a Blas Balcárcel.  A fines del mes se abre el Colegio a los estudiantes que se retiraron en la revuelta de 1858, y a iniciativa de Ignacio Ramírez, se vuelve a establecer la clase especial de Geografía.

 

Sin embargo, para abril de 1862, ocurre la Intervención Francesa en México.  Cuatro años después, en 1866, Napoleón III decide retirar sus tropas, en tanto Maximiliano decide no abdicar; y el 15 de mayo es capturado en Querétaro, y fusilado bajo la “dictadura liberal” juarista.

 

1866 Desagüe del Valle de México, 1866 

Desagüe del Valle de México, 1866.  No sólo terminaba una época política en México; las necesidades económico-sociales demandaban de la geografía atender el grave problema de origen de la misma Ciudad de México, dado en sus condiciones hidrográficas, a tal punto que a iniciativa de Blas Balcárcel, a la creación de la Escuela de Ingeniería en la Universidad Nacional, se crea en ella la carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”.

[Fuente: Apenes, Ola; Mapas Antiguos del Valle de México; Sociedad de Exalumnos de la Faculta de Ingeniería, UNAM, México, 1984]

 

En el inter, Balcárcel había permanecido como Director del Colegio desde su nombramiento por Juárez, suprimiendo las prácticas religiosas; pero hacia fines de junio de 1863, bajo la intervención francesa, toma posesión del cargo de Ministro de Fomento, Joaquín Velázquez de León, y como Subsecretario de Fomento, “el antiguo alumno y catedrático del Colegio, D. José Salazar Ilarregui, nombrado en esta fecha por el Supremo Poder Ejecutivo”[5]; esto es, por el poder del Imperio monárquico francés, que recientemente (apenas el 10 de junio de 1863), había tomado la capital, y la Regencia ofrecía la corona a Maximiliano (que arribaría a México un año después).  Así, tanto Joaquín Velázquez de León como el conservador Ingeniero Geógrafo José Salazar Ilarregui, se convertían en colaboracionistas del Estado extranjero interventor.

 

Como Ministro de fomento, de lo cual dependía el Colegio de Minería, Salazar Ilarregui decreta el reordenamiento de los estudios del mismo.  Se restablecen las prácticas religiosas, y se elimina el curso especial de Geografía.

 

Para marzo de 1864 (“dictadura conservadora” de por medio): “El Sr. Salazar Ilarregui es nombrado Presidente Honorario de la Comisión Científica, Literaria y Artística de México…, y a la vez, Presidente dela Sección de Astronomía, Física del Globo, Geografía, Hidrología y Meteorología”[6] (sic)[7]; unos días después de ello, el primer Ingeniero Geógrafo en México, José Salazar Ilarregui, es nombrado Comisario Imperial de la Península de Yucatán; y más tarde llegará a ser Ministro de Gobernación (prácticamente el segundo después de Maximiliano).  Entonces es que Manuel Orozco y Berra, es nombrado Subsecretario de Fomento, haciéndose así, a su vez, un collaboratour más del Imperio.  En la misma condición quedará el antiguo egresado y catedrático del Colegio de Minería, Joaquín de Mier y Terán.  Por estos años, es estudiante de ingeniería geográfica, Antonio García Cubas.

 

Y en 1866, en las viejas historias de plagio intelectual, propias del conservadurismo y de los momentos de reacción, el Ingeniero Geógrafo Francisco Díaz Covarrubias, se inconforma ante el imperial periódico “La Sociedad”, por haber publicado su Carta levantada en 1863, que mantenía inédita, sin su autorización, y sin su nombre.

 

En junio 20 de 1867, a un mes del fusilamiento de Maximiliano por la “dictadura liberal”, se cierra el Colegio de Minería; y desde luego, otra vez Blas Balcárcel es nombrado Ministro de Fomento, y como tal, Director del Colegio de Minería, el cual se reabre a principios de agosto de ese año de 1867, pero sólo para que, en diciembre, el antiguo “Colegio de Minería”, quedara transformado en la nueva Escuela de Ingenieros, formado parte de ella la nueva carrera de geografía, denominada ahora, de: “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”.

 ______ 

[4]        Ibid. p.391.

[5]        Ibid. p.436.

[6]        Ibid. p.442.

[7]        En el absurdo más incomprensible, cuatro meses después de ese acto, Salazar llarregui, “…expide la Convocatoria para la construcción del monumento a la Independencia Nacional” (sic) (Op. Cit. p.444).  La desfachatez o la inconsciencia más absolutas.

 

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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:03

1866-Desague-del-Valle-de-Mexico--1866.jpgHistoria de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Tercera Parte, 1843-1855.

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8 oct 12.

 

 

De 1843 a 1855.

 

Así se llegó al año 1843, en donde se inicia la tercera historia que confluye hacia 1867 en un vaiven entre liberales y conservadores bajo el santaannismo; y el 18 de agosto de ese año, bajo el directo gobierno de Santa Anna siendo Ministro de Instrucción Pública el conservador Pedro Vélez; se emite un decreto por el que se crea la carrera de “Geografía y Ciencias Naturales”[c].  En los nuevos estudios formales de la carrera de “Geografía y Ciencias Naturales”, la geografía continúa dividida en dos: la parte de Cosmografía, y la parte de “Delineación” (Cartografía); y a dos años de fundada la carrera, el catedrático Manuel Antonio Castro, de origen agrimensor (1809), solicita ser autorizado para ejercer la profesión de geógrafo, concediéndosele con fecha 31 de 1845, convirtiéndose así, en el primer geógrafo de la vida institucional de la Geografía en México.

 

Justo en ese momento era uno de los primeros estudiantes de la carrera, José Salazar Ilarregui, junto con Manuel de Mier y Terán, de pensamiento conservador, y el liberal José Joaquín de Herrera (que tras una insurrección en diciembre de 1844, ocupa la presidencia hasta diciembre de 1845, en que, tras otra insurrección, es destituido), siendo estudiante de la carrera aún en 1846.

 

En 1843, egresaba de la carrera de agrimensor, Blas Balcárcel, de pensamiento liberal, quien en enero de 1846 forma parte de la Junta Facultativa como Vocal Propietario, junto con los liberales, Tomás Ramón del Moral y Manuel Antonio Castro, y para noviembre del mismo año funge como profesor de la clase de Geografía, teniendo como alumnos a Blas Múzquiz, Manuel Gil Pérez, y a José Joaquín de Herrera; a la vez el geógrafo recién egresado, José Salazar Ilarregui, se hace cargo del curso de Cosmografía, siendo uno de sus alumnos Joaquín de Mier y Terán.

 

Con motivo de la intervención norteamericana en México en 1847, el entonces Director del Colegio de Minería, José Ma. Tornel, obedeciendo a la orden de que todos los funcionarios de gobierno evacuaran la plaza de la Ciudad de México, deja interinamente en el cargo de la Dirección a Blás Balcárcel, que la ejerce manteniendo la movilidad de los cursos, aún a pesar de la ocupación norteamericana, a la vez que José Joaquín de Herrera ejerce como Presidente Interino de la República.

 

1847 Batalla de Sacramento, Pedro García Conde; 1847 

Mapa de la Batalla de Sacramento, elaborado por Pedro García Conde, 1847.  En él se puede apreciar el tipo de mapas que en general se elaboraban para los levantamientos de los reales de minas: un levantamiento topográfico (quizá con un sistema de coordenadas locales con Meridiano Central en la Ciudad de México), señalamiento de orientación, escalas, leyendas y simbología, y una representación del relieve mediante la técnica de perpendiculares.

[Fuente: Apenes, Ola; Mapas Antiguos del Valle de México; Sociedad de Exalumnos de la Faculta de Ingeniería, UNAM, México, 1984] 

 

Sobrepasada la Guerra de Intervención (1847-1848), por la que México pierde la Alta California, en 1849 el gobierno nombra a José Salazar Ilarregui, Geómetra de la Comisión de Límites México-Estados Unidos, a cargo ésta, de Pedro García Conde.

 

De este modo, desde 1843 aún siendo Presidente de la República Antonio López de Santa Anna, hasta 1853, al interior del Colegio de Minería se había dado un giro a la “dictadura conservadora”.

 

En julio de 1854, cuando ya la Revolución de Ayutla estaba en marcha, el gobierno de Santa Anna reinstala la Universidad.  Al mes siguiente, el 22 de agosto de 1854, muere Manuel Antonio Castro, primer geógrafo de la vida institucional de la Geografía en México, quien se hizo geógrafo, porque deseó serlo.  Para ese año, un nuevo geógrafo, Francisco Díaz Covarrubias, forma parte de la Junta Facultativa del Colegio de Minería.

 

A mediados de 1855 triunfa la liberal Revolución de Ayutla con Juan Álvarez, y al interior del Colegio de Minería se da un nuevo giro, que Santiago Ramírez narra de la siguiente manera: “Agosto 8.- El Oficial Mayor del Ministerio de Fomento, D. Miguel Lerdo de Tejada, dice al Sr. D. Joaquín Velázquez de León que el General Presidente le concede dos años de licencia para que pueda separarse de la Dirección del Colegio, la que quedará a cargo del catedrático que nombre”[3]; lo que, evidentemente, ante la concesión de una licencia no solicitada, ello no era otra cosa que, muy elegantemente, sacar del Colegio de Minería, al último de la dinastía virreinal, bajo la nueva “dictadura liberal”.  Y en esos retruécanos diplomáticos, en la “facultad” que Juan Álvarez le otorga a Joaquín Velázquez de León de nombrar su sucesor, éste no podía ser otro, que el liberal Blas Balcárcel, que ocupa la Dirección el 12 de agosto.

 

Balcárcel no está más de tres días en la Dirección, cuando se suscita una revuelta (15 de agosto, al parecer entre docentes), en la que se pide el nombramiento en la Dirección, a José Salazar Ilarregui, en ese momento en los trabajos de la Comisión de Límites; mediándose la situación, en septiembre se nombra a Luis de la Rosa, un connotado liberal externo al Colegio.

 

“Algo”, que Santiago Ramírez no nos narra, ocurre entre octubre y noviembre de 1855, que en la “Ceremonia de Distribución de Premios” en el Patio Principal del Colegio de Minería, y ante la presencia del Presidente de la República Juan Álvarez, el Director Luis de la Rosa es abucheado por los estudiantes impidiéndole pronunciar su discurso.  Lo más que podemos deducir de tales hechos, es que, no obstante ser Luis de la Rosa un prestigiado liberal, es externo al Colegio, y parece ser claro que la comunidad del Colegio de Minería deseaba que el Director fuese Blas Balcárcel; no obstante, De la Rosa continuará por un año más en el cargo.

 

 

 


 

 

[c]       Ramírez, Santiago; Datos par la Historia del Colegio de Minería; Sociedad de Exalumno de la Facultad de Ingeniería (SEFI); UNAM, México, 1982; p.313.

[3]        Ibid. p.384.

[4]        Ibid. p.391.

 

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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:02

1847-Batalla-de-Sacramento--Pedro-Garcia-Conde--1847.jpgHistoria de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Segunda Parte, de 1802-1843.

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8 oct 12.

 

 

De 1802-1843.

 

<<La Historia de la Geografía –hemos dicho–, es un proceso dialéctico y socialmente definido>>.  Ello lo haremos ver demostrativamente comentando uno de los pasajes en donde confluyen la historia de México en uno de sus momentos de consolidación, con una sociedad de una estructura particularmente compleja de difícil interpretación, y el despliegue de la geografía en su función social.

 

Tres historias aparentemente independientes confluyen poco a poco hacia 1867: 1) la historia de la definición del territorio de México que ya desde el virreinato sufría las presiones de los imperios para ser despojado de la terra ignota en el extremo norte, y luego ocurriendo de facto con el despojo de Texas a la Alta California por naciente imperialismo norteamericano; 2) la historia social del país, reflejada de manera diáfana en el ámbito institucional de la educación superior y del hacer de la ciencia, de lo cual referiremos al Colegio de Minería, cuya historia venía desde fines del siglo XVIII en manos de la dinastía de los descendientes de Diego Velázquez, el gobernador de Cuba luego de los viajes de Colón, una dinastía virreinal, pues, de larga proyección; y 3) la historia de una ciencia, particularmente retomada a partir de su institucionalización en México, lo cual ocurre en la reforma al Colegio de Minería de 1843, fundándose la carrera de “Geografía y Naturalista”.

 

En la primera historia, apenas a quince años del México independiente, ocurre la Guerra de Texas de 1836 a 1845, que lleva a la separación de dicho territorio, pero que culmina con la anexión al oriente del territorio de Nuevo México.  La voracidad de ese imperio naciente que venía desde 1776, no se detuvo ahí, y propició la intervención armada de la guerra de 1847-1848, tras lo cual, finalmente, se pierde el territorio de la Alta California.

 

 1836 Mapa de la República Mexicana Antes de 1836 (Anónimo

Mapa de México antes de 1836

[Anónimo, inserto en México Independiente, 1821 a 1855, de Enrique Olavarría y Ferrari; en “México a Través de los Siglos”, Tomo IV]

 

La segunda historia, al interior del Colegio de Minería, era reflejo directo de la lucha política e ideológica nacional entre liberales y conservadores.  Tantas veces los conservadores tomaban el poder, tantas veces la dirección del Colegio de Minería quedaba en manos de Joaquín Velázquez de León, nieto homónimo de la dinastía virreinal, fundadora misma del Colegio de Minería a fines del siglo XVIII; luego, tantas veces los liberales tomaban el poder, tantas veces la dirección del Colegio de Minería quedaba en manos de Blas Balcárcel, que andando el tiempo, sería un importante juarista.

 

En 1802 a las presiones de cambios que se avecinaban, el Colegio de Minería experimenta una reforma en la que se elaboran unas Instrucciones para el procedimiento de los estudiantes en su informe final, destacando en ello la importancia de la Geografía, la cual tenía por contenido los conocimientos de Cosmografía, Astronomía de Posición y Geodesia, complementada con el curso de “Delineación” (Cartografía), para el que iban especialmente dirigidas las mencionadas Instrucciones en el procedimiento del levantamiento cartográfico del real de minas.  Luego, se inicia en septiembre de 1810 la Guerra de Independencia, y en noviembre caen los primeros fusilados antiguos egresados del Colegio de Minería: Casimiro Chovell, Ramón Fabié, y Rafael Dávalos, quienes habían tomado partido por el movimiento independentista, y hasta fines de 1824 y principios de 1825, es que se empieza a notar, de acurdo con la obra “Datos para la Historia del Colegio de Minería”, de Santiago Ramírez, la influencia del nuevo Estado independiente mexicano al interior del Colegio de Minería rígidamente controlado por el conservadurismo virreinal, en una especie de “dictadura conservadora”, mediante un nuevo Reglamento y Plan del Colegio; sin embargo, aún hasta 1832 (en el gobierno de Anastasio Bustamante y la ejecución de Vicente Guerrero), domina en él, el control por parte de los conservadores.  Santiago Ramírez retoma sus datos para la historia del Colegio de Minería luego de omitir el año 1832 de los acontecimientos de la destitución de la presidencia y asesinato de Vicente Guerrero, y vuelve a ellos a partir de 1833.  Antes, en marzo, Antonio López de Santa Anna, toma posesión de la presidencia, y a partir de abril, la deja en manos del liberal Valentín Gómez Farías, con quien se cierra la Universidad (religiosa y centro del conservadurismo), y se crean los Establecimientos de Estudios, donde al Colegio de Minería le tocó convertirse en el Tercer Establecimiento, de Ciencias Físicas y Matemáticas, en donde se impartía el curso especial de Geografía, integrado al de Cosmografía y  Astronomía.

 

La tercera historia que confluye es la trayectoria de la Geografía como ciencia institucionalizada en México.  Fue Subdirector de este Establecimiento, Manuel Antonio Castro, que una docena de años después se convertiría en el primer geógrafo de la institucionalización de la Geografía en México; y sin embargo, tocó a Joaquín Velázquez de León, impartir el curso de Cosmografía (que integraba al de Geografía), por lo menos hasta noviembre de ese mismo año, en que, narra Santiago Ramírez: “…la cátedra de Cosmografía se suspende…; y y que si los catedráticos de Matemáticas quisieran permutar sus respectivas clases, pueden hacerlo”[1].  Donde el primer catedrático de Matemáticas era precisamente Manuel Antonio Castro.  No obstante, se nombra una terna, en la cual éste no participa, y se asigna el curso a León Varela[a].

 

 

En esa circunstancia de dominio liberal, en enero de 1833, bien hace notar Santiago Ramírez desde su posición conservadora moderada, el que, citamos: “Llama la atención sobre haber omitido en la ley las plazas de Dibujo y Delineación…”[2]; donde tal curso involucraba la geografía en forma de cartografía; esto es, esa falta que Santiago Ramírez tácitamente reconoce que pudiera ser lógica entre los conservadores, no lo es en la posición liberal; pero el hecho se vuelve a explicar por la “dictadura liberal”: a cargo del curso estaba José Manuel Delgado, un seminarista religioso.  Así, es hasta abril de 1833 que se restablece tal curso, ahora a cargo de José M. Echandia, poco antes del regreso de Santa Anna al cargo de la presidencia en ese mismo mes, favoreciendo las posiciones conservadoras.  Seis meses después, Santa Anna disuelve el decreto de formación de los Establecimientos, y en noviembre de 1833, todo vuelve a su condición original, incluso con el anterior personal a cargo[b].

 

 

 


[1]        Ramírez, Santiago; Datos par la Historia del Colegio de Minería; Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI); UNAM, México, 1982; p.288.

[a]       Es clara la “dictadura liberal” frente a la resistencia conservadora en ese período, exactamente tanto como la “dictadura conservadora” de origen virreinal; por ello no nos extraña; y antes nos ha regocijado; nuestro rechazo a la cátedra en el Colegio de Geografía en 1987, bajo la “dictadura conservadora burguesa”, que por exclusión, nos define como lo que somos.

[2]        Ibid. pp.292-293.

[b]       En 1987, en esa misma lucha de poder entre” dictaduras”, nosotros no quisimos comprometer la posición de ningún docente o investigador, más allá de la que los estudiantes en apoyo nos daban.  Esperamos algún atisbo de apoyo de estos, pero la correlación de fuerzas era totalmente desproporcionada, hasta lo nulo de una verdadera posición progresista (que entonces se ufanaba de existir).  Tenemos la paciencia para una partida de Ajedrez, pero en el Ajedrez humano, nosotros no sólo no somos los que cedemos, sino que a la menor resistencia y objeción, damos el manotazo en el tablero (ciertamente, nuestra “dictadura” es “stalinista”; así somos, así hemos sido siempre, para bien o para mal.  Cuando el Tribunal del Santo Oficio geográfico nos “proscribió”, ese fue el mismo decreto, sin medias tintas, con el que lo condenamos históricamente.

 

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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:01

1836-Mapa-de-la-Republica-Mexicana-Antes-de-1836--Anonimo.jpgHistoria de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Primera Parte, 1802-1843.

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08 oct 12.

 

Introducción.

 

Es esta una historia de la geografía en México en el siglo XIX, rescatada de la muy importante obra para la historia de la ciencia en México: Datos para la Historia del Colegio de Minería, 1892; de Santiago Ramírez, y elaborada a partir de su interpretación crítica.

 

En el ensayo, abordamos la problemática del marco teórico metodológico sobre cuya base se elabora el análisis crítico, así como los períodos de esta historia, que van: 1) el período que va de 1802 con la reforma al Colegio de Minería, en la cual la Geografía adquiere relevante importancia, a 1843 en que se funda la carrera de “Geografía y Naturalista”; 2) el período de 1843 a 1855, fecha última en que se da una nueva reforma al Colegio de Minería, consolidándose la carrera en el grado de “Ingeniería Geográfica”; y 3) el período de 1855 a 1867, año último en que desaparece el Colegio de Minería, y en la Escuela de Ingeniería que le sustituye, se crea la carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”; con las respectivas conclusiones en las que se vislumbra los inicios de la geografía del siglo XX.

 

Ha sido un análisis profundamente aleccionador.  Todavía en los años en que éramos recién egresados, no veíamos sino una ciencia de la geografía monolítica, única como creíamos a todas las ciencias.  Quizá de haber sabido estas lecciones históricas aquí expuestas, nuestra actitud se hubiese matizado con algún tacto.  No obstante no nos arrepentimos, antes al contrario; nuestro tiempo, el de la confrontación última del mundo caduco de la burguesía ante la lucha por la apertura de un nuevo mundo proletario, socialista, nos demandaba hacer exactamente lo que hicimos, así haya sido espontáneamente, y quizá está en ello su virtud.

 

Las nuevas generaciones tienen ahora en este análisis crítico de la historia, tanto una explicación de causa para proceder, como una responsabilidad doble ante la historia: primero, entender claramente el momento histórico (eso que en nosotros fue espontáneo); y, segundo, actuar en consecuencia.  En ese sentido quizá, antes que decir que les hemos allanado el camino, quizá tengamos que darles la explicación ante la complicación, de que así es la historia de la ciencia, ni modo, implicando cada vez una mayor responsabilidad y compromiso, necesariamente, ante ello.

 

 

Fundamentos Metodológicos.

 

En nuestra afirmación desde el marco teórico dialéctico materialista (marxista), de que: <<Toda historia de la ciencia, es reflejo de la dialéctica del desarrollo de la ciencia misma y algo socialmente determinado>>; lo que se da a entender es que la ciencia se mueve en el tiempo y en función de la lucha entre sus teorías internas contrapuestas, unas veces como contradicciones no-antagónicas, otras en forma mutuamente excluyentes.  Domina en el tiempo, aquella teoría que es reflejo lo más objetivo de la realidad vinculado a las necesidades económico-sociales de cada época.  Pero, hemos dicho además, la ciencia representa un conocimiento socialmente determinado; es decir, por lo cual dicho conocimiento responde a los intereses de una sociedad que, a su vez, se mueve históricamente en función de la lucha dada entre los intereses contrapuestos de las clases sociales.

 

Puede hablarse, en ese sentido, y solo en ese sentido, de una ciencia burguesa o de una ciencia proletaria; de una ciencia al servicio de los intereses del capital, o una ciencia al servicio de los intereses de las amplias mayorías sociales, de los obreros los campesinos, la clase social asalariada: el proletariado.

 

Así es como se vinculan, pues, las teorías de la ciencia con los intereses sociales diferenciados de las clases sociales; y es en ese sentido que unas teorías están destinadas a mantener el orden de cosas, en tanto que otras lo están para, progresistamente, transformarlo.  Hay, pues, unos conocimientos progresistas que se aducen como científicos, frente a unos conocimientos conservadores que se asumen, en ciertos sistemas gnoseológicos en el campo de la ciencia de la modernidad, en igual condición; no obstante, en los últimos treinta años, abjurando de todo lo que implica dicha modernidad ilustrada, en el marco ideológico d la llamada “posmodernidad” (la que, por ello, por ser posterior a la modernidad, pretende haber “superado” en todo aspecto a la modernidad), se renuncia al conocimiento definido como científico (con todo lo que ello, a su vez, implica esencialmente, en el conocimiento de la verdad objetiva), para asumirlo solo como “un saber”, entre otros muchos “saberes” posibles; todos, sin duda igualmente válidos, pero donde la verdad objetiva ha sido suplantada por dicha validez, en términos de una “verdad subjetiva”, o lo que esta última en realidad es: una simple opinión personal que se comparte en el “diálogo de saberes”.

 

 

Nosotros, en el marco teórico dialéctico materialista y en el contexto de la ciencia de la modernidad ilustrada, hemos sostenido siempre que: <<La historia de la Geografía, es un proceso dialéctico y socialmente determinado>>.  Frente a ello, particularmente en los últimos poco más ya de quince años, con su fundamento en la “posmodernidad”, se argumenta en la práctica, en los hechos del hacer de la elaboración de la historia de la ciencia, y tácitamente, su antítesis: <<La historia de la Geografía, no es ni dialéctica, ni socialmente determinada>>.

 

Hace apenas un cuarto de siglo, esta antítesis bien podía haber correspondido a alguna variedad del sistema filosófico idealista.  Entendiéndose en su sentido afirmativo, va en dirección de afirmar que la historia es lineal (mecánica), y asocial (indeterminada por lo externamente a ella, y ajena a la lucha ideológica de las clases sociales), todo lo cual queda reflejado en la forma de exposición de la historia.  De los últimos quince años a la fecha, enfáticamente, ello es una antítesis planteada en el conjunto de varios sistemas filosóficos, entre ellos, como los más importantes, del existencialismo, el pragmatismo, y el superestructuralismo (el llamado “neomarxismo”), conforme la “dialógica” de la llamada “posmodernidad”.  En la afirmación de dicha tesis nuestra acerca del hacer de la historia de la Geografía, esa linealidad mecánica e indeterminada que para los sistemas filosóficos de la modernidad (por ejemplo, el positivismo) fue por defecto, en la “posmodernidad” lo es como una “verdad subjetiva”, es decir, como una opinión, tanto más o menos válida en el “diálogo de saberes”, en el cual nada tiene que ver una pretendida argumentación demostrativa de la verdad objetiva.

 

En el argumento de la “posmodernidad”, no se reconoce la contradicción de la lucha de clases sociales, se habla sólo de una única “sociedad civil”; menos aún se ve una determinación social sobre el hacer de la ciencia; y esa negación de la dialéctica de la contradicción en la historia de la ciencia, y en este caso el análisis de la historia de la Geografía, haciendo de esto, un mero anecdotario cronológico, un cúmulo de datos por los datos mismos, con no más fin que un acervo de cultura.  No hay en ella, pues, enunciado de interpretación crítica alguno, siendo toda ella, no obstante, una interpretación clasista de la historia de la ciencia, en esta caso de la Geografía, que en el hecho histórico objetivo y concreto, rescatando de archivos o reservorios, oculta de la historia su potencial transformador de la realidad; y de ahí el que se nos imponga la necesidad de reinterpretación del hecho histórico.

 

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30 septiembre 2012 7 30 /09 /septiembre /2012 22:05

Editorial

 

Sputnik-1

 

Sputnik.  El comienzo de una nueva era de la navegación.  En 1957, treinta años después de que el primer avión cruzara el Océano Atlántico sin escalas, se iniciaba una nueva era en la navegación.  Esta vez no iría el arrojo humano por delante como en la “Mar Océana” o en la “Mar Eola”; el nuevo mar, la “Mar Vacui”, requería de una nueva tecnología y procedimientos de navegación; así el Sputnik inauguraba tal exploración por el espacio geográfico, en un nuevo y desconocido mar.

 

[Fuente: astrofísica.com]

 

 

 

*

 

 

 

Tras el desastre nacional, dada la ruina de la política en México (por lo menos aquí), hemos decidido no ensuciarnos más con esa inmundicia.  No nos abstraemos de ella, no pretenderemos reducirla a la moral; pero se hace necesario abordarla ya sólo desde un punto de vista estrictamente académico, y en ese sentido lo haremos, geográficamente, en el contexto de la Geopolítica, dándole un contenido en ese sentido; y por cuanto a una postura de moralidad, es simplemente que ello es el último de los principios ideológicos del que se puede asir el proletariado frente a toda esa mayordomía de sátrapas del capital que se dicen “políticos”.

 

 

 

Por tal razón, la sección que antes era de “Política y Geopolítica”, ahora sólo será de “Geopolítica”, y un primer artículo en ese sentido, es la publicación de un sencillo ensayo sobre la forma en que se está dando, imperceptible, pero necesariamente, la transición del modo de producción capitalista ya obsoleto, a un modo de producción superior.

 

 

 

*

 

 

Emblema del ComunismoGeopolítica.

 

[___]  Ensayo Marxista Sobre la Transición del Capitalismo, a un Modo de Producción Superior. (1/…)

 

 

 

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[___]  Ética: la Teoría de la Moral, Desde los Fundamentos de la Dialéctica Materialista.  Teleología: el Acto Moral Atenido a las Consecuencias.  (6/12).

 

 

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30 septiembre 2012 7 30 /09 /septiembre /2012 22:04

Emblema del ComunismoEnsayo Marxista Sobre la Transición del Capitalismo, a un Modo de Producción Superior.  La Socialización Económica  (3/3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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22 jul 12

 

3  La Socialización Económica.

 

Una socialización que ya no está siendo en beneficio de la sociedad, sino sólo una simulación para operar una descomunal explotación, anuncia el desastre del capital.  Lo que habrá de seguir, en la edificación de un nuevo orden social, es la socialización económica real: real trabajo productivo; real atención a la salud; real educación científica; real socialización humana.

 

La economía está en manos privadas, y ella tendrá que socializarse a favor de la sociedad.  Pero lo mismo implica su derrumbe.  Ya se ve éste desde ahora frente a una nueva crisis económica mundial.

 

La socialización económica  empieza por la estatización de los sectores energéticos como de la producción industrial y agropecuaria; es la garantía a la sociedad de la planificación de la energía para la producción de los bienes materiales necesarios de alimentación y sustento; luego, es la estatización de los medios de transporte, almacenamiento y distribución; erradicando intermediarios y procesos que dan lugar a la especulación.  La “izquierda moderna” (no otra cosa que una derecha progresista), al parecer está llamada a realizar tal parte de la transición.  En México ha dilapidado el apoyo popular que requiere para ello, pero, quizá, la proletarización del movimiento social sea la condición necesaria para consumar esa estatización.

 

Para como se ven las cosas en este momento con la crisis económica, la lucha del Estado capitalista contra el “narco”, contra el crimen organizado, es su lucha contra el exceso de corrupción que carcome al capital mismo; es una lucha del capital consigo mismo.  En ese sentido, la lucha proletaria contra el capital lleva consigo la lucha contra el crimen organizado y sus bandas paramilitares; no es ésta para luego resolver la otra.

 

La lucha proletaria debe dirigirse enfáticamente a una lucha contra el capital; no por la “democratización del capital”, no por “un capital con conciencia social”, esas son consignas de patrañas y embustes burgueses; sino una lucha por la estatización o socialización económica de los medios de producción, transportes, distribución y comunicación.  La inconformidad e la reacción burguesa es que ese es “proteccionismo”; y, efectivamente, es la protección de los intereses, más que nacionales (lo cual ya resulta una velada desviación), de los intereses de la sociedad misma, rente a una camarilla de grandes burgueses que se apropian de la riqueza social.

 

La socialización económica, esto es, la estatización de los medios de producción, de transporte, de distribución y comunicaciones (una forma previa de la abolición total de la propiedad privada), es pues, la condición de necesidad par el sustento de una socialización política real; es decir, en donde el proletariado cuente con su propia organización y representantes legítimos y naturales.

 

 

Conclusión.

 

1          Es necesario señalar enfáticamente, el objetivo estratégico central de la lucha proletaria en la caracterización de esta etapa de del proceso de transición en el derrumbe del orden capitalista; esto es, a saber: la lucha contra el capital por una estatización socialización tanto política (su propia organización y representantes), como económica (la estatización de la producción, transportes, distribución y comunicaciones).

2          Como objetivo táctico está el luchar por una democracia popular, en la que se reconozca, legalice y legitime la organización del proletariado.  Hasta entonces, carece ya en absoluto de sentido la participación electoral en calidad de peones de sacrificio de la burguesía no obstante progresista, disfrazada de “izquierda moderna” (“izquierda” reformista).

3          Hay que reconocer que una larga etapa de un cuarto de siglo de lucha reformista ha llegado a su fin, y habrá de dar paso a una lucha verdaderamente proletaria que ponga sus condiciones en la mesa de la discusión política; y sobre el principio de la socialización o estatización económica y política, negociar las condiciones, y  {únicamente las condiciones, que nos hagan avanzar paso a paso pero de manera firme y segura en esa dirección.

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30 septiembre 2012 7 30 /09 /septiembre /2012 22:04

Emblema del ComunismoEnsayo Marxista Sobre la Transición del Capitalismo, a un Modo de Producción Superior.  Socialización Política  (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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22 jul 12

 

2  Socialización Política.

 

Entender la evolución económico-política de la historia de la sociedad en función de los modos de producción, es pues, entender que ello no ha sido sino un constante proceso de socialización de la riqueza socialmente producida (ya como bienes materiales directamente, ya como bienes de consumo), en consecuencia, en beneficio de la sociedad.

 

La socialización de la sociedad capitalista, data, como proceso ya material, a partir de que dicho modo de producción alcanza formas impositivas a nivel mundial como consecuencia de la fusión de los capitales industrial y financiero, que incesantemente luchan por la apertura de mercados y su monopolización.  Pero ese proceso de reorganización del capital, implicó, a su vez, la reorganización política del Estado, llevándolo de un Estado obsecuente y condescendiente con los monopolios privados, a un Estado capitalista impositivo que tomaba para sí el control monopólico de los principales sectores de producción, en beneficio del desarrollo capitalista propio, implicando en ello un beneficio social, expresando, entre otros factores, en la socialización política, es decir, en la democratización social dando cada vez mayor apertura a la respuesta a la clase proletaria.

 

De entonces (principios del siglo XV) a la fecha, ese proceso de socialización en beneficio de la sociedad no se ha detenido, pues ello le significaría la propia muerte súbita al mismo capital.  Ello ha quedado plasmado en las leyes, en la seguridad social en la salud, en el desarrollo de la educación pública, y en la atención, en general, a la vida de la familia (vivienda, crédito, asistencialidad), así como en la legalización del Partido Comunista Mexicano (PCM) y la posibilidad de la reforma política natural al proletariado.

 

Entender la evolución económico-política de la sociedad en función de los modos de producción, es pues, entender que ello no ha sido sino un constante proceso de socialización de la riqueza socialmente producida, en beneficio de la sociedad.

 

La socialización en la sociedad capitalista, data, como proceso ya material, a partir de que dicho modo de producción alcanza formas impositivas a nivel mundial como consecuencia de la fusión de los capitales industrial y financiero, que incesantemente luchan por la apertura de mercados y su monopolización.  Pero ese proceso de reorganización del capital, implicó, a su vez, la reorganización política del Estado, llevándolo de un Estado obsecuente y condescendiente con los monopolios privados, a un Estado capitalista impositivo que tomaba para sí el control monopólico de los principales sectores de producción, en beneficio del desarrollo capitalista propio, implicando en ello un beneficio social, expresado, entre otros factores, en la socialización política; es decir, en la democratización social, dando cada vez mayor apertura a la representación de la clase proletaria.

 

De entonces 8principios del siglo XV) a la fecha, ese proceso de socialización en beneficio de la sociedad no se ha detenido, pues ello le significaría la propia muerte súbita al mismo capital.  Ello ha ido quedando plasmado en las leyes laborales, en la seguridad en la atención a la salud, en el desarrollo de la educación pública, y en la atención, en general, a la vida de la familia (vivienda, crédito, asistencialidad, etc); así como en la legalización del Partido  Comunista y la posibilidad de la representación política natural del proletariado.

 

Pero esa política del Estado ha llegado a un límite ya en las inicios de este siglo XXI, y están chocando poderosamente con los intereses del capital: ha sonado ya la hora de los cambios cuantitativos en el abandono del capital, por un nuevo orden social.

 

A nivel mundial, el capital intenta “renovarse” en un nuevo orden, que precisamente denomina como “Nuevo Orden Mundial”.  En el plano nacional, particularmente en México, está intentando suplir con una política asistencialista la abolición de todas las demandas históricamente obtenidas por el proletariado en sus luchas de poco más de un siglo.  Sin duda, el capital logrará, como lo está haciendo, avanzar en esos dos frentes: pero ello no significa ya, sino la agudización extrema de sus contradicciones internas y la generación de las condiciones para el desenlace final de su derrumbe.

 

Tal derrumbe no será ya tanto por la acción revolucionaria y violenta de las masas, que no obstante lo habrá (el estado capitalista ha emplazado un enorme aparato político-militar con una alta tecnología), como, por la incapacidad misma del capital de mantener con vida a los esclavos, y con ello, la propia operación de su sistema.

 

La expresión de esas graves contradicciones están ya a la vista en los “rescates” de las economías europeas, en el hecho de que ya no hay más mercados qué abrir, ya no hay fuentes de materias primas que explotar, no hay ya más grandes masas consumidoras.  Y una contradicción en lo nacional ha aflorado: el orden político para operar fina y suavemente cualquier transición, ha quedado condicionada a viejos esquemas y políticas obsoletas, que sólo reflejan esa agudización de las contradicciones.

 

La socialización, en esas condiciones, ya no están siendo en beneficio de la sociedad, sino en beneficio de unos cuantos bajo una inconmensurable desigualdad social.  El asistencialismo no será suficiente, tendrá que sustituirse precisamente por todo lo que hoy el capital está negando: el trabajo, la salud, la educación, y, en general, unas condiciones de vida humanas.


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30 septiembre 2012 7 30 /09 /septiembre /2012 22:03

Emblema del ComunismoEnsayo Marxista Sobre la Transición del Capitalismo, a un Modo de Producción Superior.  La Socialización de la Sociedad (1/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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22 jul 12

 

1  La Socialización de la Sociedad.

 

La tesis económico-política fundamental de Marx, la más esencial y general, en este ámbito, es la planteada en La Ideología Alemana, 1845-1846, en donde establecen el desarrollo de la historia en función de la sucesión de los modos de producción económico-sociales: la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo, y el comunismo.  En ese esquema, lo más complejo está, no en los momentos estables de cada modo de producción, sino por lo contrario, junto en sus momentos de proceso de transición de uno en otro.  En el estudio de esas transiciones complejas algunos comprendiendo varios siglos, Marx mismo llegó a considerar la posibilidad de lo que llamó el “modo de producción asiático”.

 

El hecho es que, pareciera como si el estudio de las condiciones estables de un modo de producción, sólo fueran como referencia para poder entender lo más importante: la transición de cómo se transforma en una nueva manera de organización de la sociedad para producir y distribuir sus bienes materiales.  Económico-políticamente, resulta más importante (sin que eso signifique “excluyente”), el estudio de la formación de la comunidad rural que llevó al régimen esclavista, que la vida misma de la comunidad primitiva; o el estudio de la redistribución de las tierras que condujo a la organización feudal, que el régimen esclavista mismo; o, a su vez, el estudio del proceso del comercio y la mercantilización que abrió paso al orden capitalista, que el estudio de la sociedad feudal, y así, finalmente, económico-políticamente, se hace más interesante el estudio del proceso de socialización que prepara las bases de la sociedad socialista, que el estudio del capitalismo mismo.

 

En el fondo, en el estudio de los modos de producción económico-sociales, hay una constante: lo que los mueve, es un proceso de socialización permanente.  Una comunidad primitiva creciente y de una organización social cada vez más compleja, necesitó de la reorganización de su manera de producir y distribuir la riqueza socialmente generada, en el impositivo régimen esclavista capaz de producir y distribuir para todos.  Una sociedad esclavista de una acumulación de riqueza en el límite en unos cuantos, requirió, en beneficio de la sociedad, de su recomposición en la base material de su producción, repartiendo la tierra y liberando la fuerza de trabajo de su esclavitud absoluta.  Luego la sociedad feudal debió romper con su modo de producción cerrado de autoconsumo, para abastecer a una sociedad más grande y compleja mediante el trasiego de mercancía en el comercio entre los puertos más lejanos.  Y, finalmente, el orden capitalista, enfrentando a una sociedad a la que ya no puede satisfacer en sus requerimientos esenciales por la sola lógica de la “iniciativa privada” ni en el trabajo, ni en la salud, ni en la educación, ni en general en la vida social y humanizada de la familia, ha de romper ahora, también, con todo aquello que obstruye el desarrollo social, en un proceso de transición que, incontrovertiblemente está en marcha, pero que, para verlo, hay que entenderlo en sus peculiaridades.

 

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:05

  Editorial

 

Ch.Lindberg--1927.jpg 

Charles Lindbergh (1902-1974).  Se le atribuye el haber sido el primero en cruzar el Océano Atlántico (y así lo fue, por lo menos en solitario), del 20 al 21 de mayo de 1927.  Lo que la carabela “La Santa María” fue a Colón, el avión, “El Espíritu de Sint Louis”, lo fue Lindbergh.

[Fuente: Imagen de Portada del Sitio www.chaleslindbergh.com]

 

*

       

En este artículo hemos analizado la función social de la geografía sin lo teórico avanzado de punta o de frontera, o acaso considerando sólo lo básico, en lo práctico, por lo empírico concreto históricamente dado; y en ello hemos visto que la Geografía ha sido, en esencia, el mapa (representación del espacio terrestre); pero el mapa “lleno de cosas”, los fenómenos coexistentes.  Luego, la principal contribución de la geografía a la sociedad, es el análisis del espacio terrestre y su organización, previendo el desarrollo socioeconómico de modo que la sociedad mantenga un paso progresivo.

 

El conocimiento geográfico es tan esencial, que a lo largo de la historia, en la práctica, no ha dejado de existir (independientemente de las determinaciones que la han impreso las organizaciones económico-sociales), ya sea en manos de los mismos geógrafos, o como auxiliar en manos de otros especialistas (el mapa temático).

 

El problema de esencia de la función social de la geografía, no está, pues, en el contenido de ésta, sino en la forma de la misma, y ello, no por la geografía misma, sino por cuanto a quién la hace: el geógrafo.

 

Un par de constantes a lo largo de la historia, son que, si bien el mapa (espacio) representa la esencia de la geografía, también los fenómenos terrestres tanto naturales como sociales, han estado siempre, necesariamente, presentes.  El problema en todo su historia, ha sido el qué hacer (o cómo hacer), con los fenómenos, en tanto que para cada uno de ellos habría, al final, siempre, un especialista propio.

 

Qué hacer con los fenómenos, de modo que el geógrafo no acabe confundido en su identificación con otros especialistas, los cuales, por definición, siempre lo superarán en el estudio de los fenómenos en sí mismos, por más que esos fenómenos correspondan a las llamadas ciencias de empalme entre la intersección de la geografía y otras, como la geología, dando lugar a la geomorfología; como la meteorología, derivando en la climatología; o más complejo aún, en las relaciones meteorología-edafología, dando sitio a la agrocilmatología (o agronomía misma); como con la economía, que se despliega entonces como geoeconomía; etc.

 

Propiamente como problema, el qué hacer con los fenómenos surgió en la segunda mitad del siglo XIX, vinculado a la determinación del objeto de estudio propio de la Geografía.  En el curso del siglo XX, ese fue el problema esencial que se dirimió, resolviéndose como sólo se podía resolver en el campo de la ciencia: en un proceso de abstracción y generalización de las categorías fundamentales en debate (el espacio y los fenómenos); como de síntesis lógica de su tesis y antítesis.

 

Aplicando el método marxista, la dialéctica materialista, nos tocó a nosotros, el autor de estas líneas, encontrarle un propuesta consistentemente lógica (la cual estamos desarrollando ahora en nuestra Revista Electrónica de Geografía Teórica, “Espacio Geográfico” (no por “genialidad” particular ninguna, sino por algo muy simple: a nadie, por lo menos en México, le ha interesado la geografía teórica; y respecto del extranjero, si ha habido cierta geografía teórica, incluso con pretensiones marxistas, ello no era lo suficientemente consecuente).

 

Al estudiar y teorizar el concepto de espacio subsumiendo en ello a los fenómenos, la geografía, finalmente, alcanzó su propia identidad como ciencia, y dotada del aparto teórico metodológico científico riguroso, necesariamente estará ahora en capacidad de desempeñarse mejor en su histórica función social.

 

*

Ícono GeoeconomíaSociología de la Geografía.

 

[___]  La Geografía: su Contribución a la Previsión Científica, y al Progreso y desarrollo Social.  Ensayo, 2011 (3/3).


 

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[ ___]  Ética:  La Teoría de la Moral, en los Fundamentos de la Dialéctica Materialista.  Axiología: la Teoría de los Valores.  (5/12).

 

 

 

Diccionario.

[___]  Ciclo.

[___]  Corriente Marina.

[___]  Día.

 

Respuesta a "Post":

[___]  Cuestionamiento Político Acerca de "Ellos Son 132", de un Navegante del "Espacio Geográfico" (3/3)

 

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