Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (2/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

03 mar 11.

 

 

De la Presentación.

 

Una idea que subyace, muy tenue y tímida, en la Presentación de la obra, es esa idea del espíritu socialista que rompe con toda consideración individualista y egoísta, y que, por lo contrario asume los problemas de la sociedad de manera global, en lo mundial e internacionalista, en lo colectivo e identificado con la sociedad en abstracto; de que, con fundamento en la ciencia:

 

“…estamos ante la alternativa de buscar nuevos objetivos para tomar nuestro destino en nuestras manos…” (p.22).

 

Reconociéndose por el colectivo de autores el que:

 

“…es obvio que tenemos que introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento” (p.22).

 

Qué tanto es lo que está en el fondo de ese “cambio en la filosofía de la vida”, qué se quiso decir con hacer “cambios básicos en nuestro comportamiento”.  Por supuesto, ni estaba en ellos, ni era el momento histórico el propicio como para hacer una afirmación ahora ya innegable: ese cambio en la filosofía de la vida no puede ser otro que hacia una sociedad comunitaria, de iguales, y para los que en igualdad de condiciones los recursos naturales deben ser aprovechados ahora como valores de uso, es decir, como satisfactores sociales; y ya no como valores de cambio, esto es, como mercancía.

 

Los autores no podían dejar, no obstante, de ser víctimas de la ideología del capitalismo contemporáneo: el llamado “posmodernismo”, que ya desde aquellos años comenzaba a sonar con fuerza, y que siete años después, Jean François Lyotard lo formalizara con su trabajo de la “Condición Posmoderna” (1979).  Así, un absurdo muy común en dicha ideología (pero absurdo deliberado para confundir por el que ya antes ha sido confundido), es expresada en la siguiente idea:

 

“Pero, con todas sus ventajas, la ciencia y la tecnología también han contribuido de manera determinante a la complejidad de la situación actual, al extraordinario crecimiento de la población que estamos experimentando, a la contaminación y a otros amargos efectos de la industrialización” (p-24).

 

Toda una aberración; si fuese así, si “la ciencia y la tecnología han contribuido causalmente a…” desechemos entonces a la ciencia y a la tecnología.  Si la ciencia y la tecnología son responsables del crecimiento de población (sic), de la contaminación y los efectos de la industrialización (sic), pues entonces, ¡al diablo con la ciencia y con la tecnología!  Y ciertamente, con ello el capital satisface un doble propósito: 1) confunde a la sociedad acerca de las causas reales de la problemática, que es el capital mismo; y 2) promueve el oscurantismo y la ignorancia que conlleva, como forma de control social.

 

El problema, pues, no tiene por causa a la ciencia y a la técnica, cuando justo éstas serían su solución, sino que la causa radica en quién administra la ciencia y la técnica, y para qué fines.  El problema está en que la ciencia y la técnica no están en manos de la sociedad para que ésta se sirva de ella, sino que está en manos de poderosos grupos monopólicos financieros y políticos, que han despojado a la sociedad de esa ciencia y tecnología, y ahora es la sociedad la que está puesta al servicio de sus fines.

 

En la pluma de una mentalidad capitalista, en la redacción de una ideología alienada a tal grado, necesariamente el consiguiente no podía ser sino el siguiente:

 

“Y como carecemos de una visión clara del futuro que deseamos, no sabemos exactamente hacia dónde orientar la inmensa fuerza que representa la investigación científica y tecnológica” (p.24).

 

Sin embargo, ante la defensa de la ciencia y la técnica dada en este último párrafo, no queda más qué decir que, o los autores redactan con una enorme ingenuidad, o bien tendremos que interpretar su perspicacia y osadía como en tiempos de la Ilustración; cuando aún se luchaba por evadir al “Santo Oficio de la Inquisición”, ahora representado por el capital sobre esos pobres científicos atrapados por necesidad de producción de su ciencia, en el Instituto Tecnológico de Maasachusetts; y en donde, leyendo una cosa, para el buen entendedor, tendremos que interpretar exactamente la contraria.

 

En ese sentido es que continua la redacción de su presentación a la obra, dibujando una sociedad, que en el fondo es su sociedad capitalista, que se deteriora en todos sus aspectos, de tal modo que:

 

“Así pues, en el despertar del progreso científico y tecnológico, han aparecido intolerables brechas psicológicas, políticas y económicas que oponen a “los que tiene”, a “los que no tienen”.  El agravamiento de este estado de cosas haría inevitables los estallidos políticos” (p.25).

 

Y dicho allí, como si estuviesen viendo al futuro en una esfera de cristal, advirtiendo de lo que hoy es nuestro presente, y por lo que, ya en 1972, exponen categóricamente: “el hombre ha llegado al punto en que debe desarrollar una vía enteramente nueva para su evolución cultural” (p.26).

 

Pero, al mismo tiempo, esa intelectualidad burguesa, capitalista, “que carece de una visión clara del futuro”, en tales circunstancias abrumadoras de una realidad objetiva que les niega a cada paso puesto que muestra claramente la tendencia del progreso social, no puede mas que decir, angustiada:

 

“Somos capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, no podemos entender el significado  y la interrelación de sus innumerables componentes o diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, somos incapaces de planear respuestas adecuadas al caso” (p.27, subrayado suyo).

 

Y debemos recordar que todo esto fue dicho hace cuarenta años por investigadores que fueron poco comprendidos (si no es que nada comprendidos), así se escuche como la redacción de cualquier analista sobre el problema de hoy en día.

 

En todo ello, de frente al problema de la extinción de nuestra especie en menos de un siglo, lo más sorprendente, al mismo tiempo que angustiante, es lo dicho por esos autores, que en su momento quedaría plenamente justificado, pero que aún hoy repite por igual cual analista del problema:

 

“Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobretodo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global, o siquiera comprender su naturaleza.  Es necesario introducir cambios profundos para rectificar la situación mundial” (p.28).

 

En 1971 en que se redactó esta Presentación, este era un lenguaje profundamente revolucionario, se identificaría con el marxismo del momento haciendo conciencia social.  Hoy es total y absolutamente insuficiente; el puro diagnóstico.  La demanda de hoy, es el tratamiento, el es exponer ahora claramente qué hacer, y cómo (y, siendo consecuentes, a eso nos referiremos más adelante).

 


Compartir este post
Repost0
28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:01

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (1/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

28 feb 11.

 

Del Prólogo a la edición en español.

 

El trabajo “Los Límites del Crecimiento”, publicado en inglés a principios de 1972 por Dennis L. Meadows y un grupo de colaboradores del Instituto de Massachusetts (IMT), <<independientemente de todo prejuicio ideológico>>, su fin es, en la consideración de Víctor L.Urquidi, quien redacta el Prólogo a la edición en español, es:

 

“crear conciencia del problema central del estudio del planeta: el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y modos de vida de una población mundial siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causa daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y pone en peligro el equilibrio ecológico global –todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con bienestar” (pp.11-12).

 

Se trata simplemente, se dice ahí por la autoría, de legar una sociedad que “pueda ser administrada en forma racional, y represente, si no para todos, sí para la gran mayoría, una condición de vida aceptable en lo material y plena en lo espiritual” (p.12).

 

Está claro ahí, que los problemas agudos se veían ya, entrado el siglo XXI; por lo tanto, algo para lo que había que prepararse a tres décadas de anticipación, empezando por despojarnos del criterio de que el “crecimiento económico sea idéntico a bienestar”, vaga idea, entendible en investigadores del Instituto de Maasachusetts, pilar del orden capitalista, por la que podría entenderse que de lo que se trata, es de no identificar el <<goce de lo superfluo –muy propio de la ideología capitalista–, con esa idea de bienestar>>; de tal modo que nuestra sociedad…, y aquí está quizá la idea más esencial de todo el trabajo: “pueda ser administrada en forma racional…”, es decir, de manera planificada, por más que ello huela a azufre socialista.

 

Luego, para vergüenza de los analistas cuarenta años después que continúan en el mismo pasmo sin reconocer el papel de la economía capitalista en la que los recursos naturales sólo son mercancía en beneficio de sus usufructuarios, ya se decía en el documento:

 

“Tal como van las cosas, por ahora no parece probable que se produzca ese tipo de sociedad.  Las naciones industrializadas que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marcha casi ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no puede sostenerse” (p.12).

 

Y en la economía capitalista de consumo de mercancías, ese “casi ciegamente”, se puede absolutizar, pues justo ese consumismo mercantil, el hacer de los recursos naturales asunto de comercio, no es sino ceguedad absoluta, que, como se expresa allí mismo, polariza a las naciones entre un mayor y un menor desarrollo entre ellas; a lo que nosotros agregamos, producto de la explotación de unas por otras.

 

Ya desde entonces se hacía ver la inviabilidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la que, se dice en el escrito: “En lo político se carece de meta…  En lo económico y social, se opera por “decenios”…” (p.13), en vez de proyectos a más largo plazo.

 

Elaborado el estudio con auspicio del Club de Roma, no pretendía establecer metas ambiciosas, ni tampoco “es un anuncio del fin del mundo” (p.13), el punto más crítico del mismo quizá esté en su afirmación de que:

 

“…la población y la producción globales no pueden seguir creciendo indefinidamente, porque se ponen en juego –están ya influyendo– factores que tienden a limitar semejante expansión, entre ellos el agotamiento progresivo de los recursos, el posible aumento de la mortalidad y los efectos negativos de la contaminación ambiental” (pp-13-14).

 

Estudios demográficos posteriores demostraron que la población mundial no tenía un crecimiento maltusiano, sino que ésta se estabilizaría hacia mediados del siglo XXI y luego comenzaría a decrecer de manera natural.  Y tampoco se consideraba el factor real del desarrollo progresivo de la ciencia y de la técnica (“difícilmente pueden esperarse milagros tecnológicos" (p.19), dicen los autores; pero más aún, no se valora en manos de quién está esa ciencia y esa tecnología, y a favor de qué la administra), como el tiempo transcurrido lo ha demostrado, al punto que, hoy, como entonces, el problema no es ni ha sido, la producción, sino la especulación que se hace de ella y su distribución desigual; justo lo que obliga a su planificación; pero lo cual presupone, a su vez, la desenajenación de los recursos naturales de su propiedad privada mercantil, para hacerla responsabilidad social del Estado.

 

“El afán de lucro [y] la incapacidad para establecer una paz duradera, no dan lugar a mucho optimismo” (p.19).  Ello, traducido, lo que dice es que <<el afán capitalista y su espíritu imperialista y de dominio guerrerista sobre los pueblos del mundo, no dan lugar a mucho optimismo>>.  Pero he ahí, justo, el espíritu inverso en el pensamiento socialista, que llenaba de optimismo por el futuro; y por lo cual este documento fue valorado de otro modo en su momento.

 

Otro factor importante a considerar, es que los autores, sin ser marxistas y partidarios del socialismo, ya se pronunciaban por “una buena administración de las variables globales” (p.15), lo cual, evidentemente, no podría ser sino de manera global, pero justo ello, no es sino la predicción marxista de una sociedad mundial e internacionalista.

 


Compartir este post
Repost0
28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:00

Ícono EducaciónEn la Educación a Distancia, más que la Enseñanza, el Problema es el Aprendizaje.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra; ≈19ºφN, 99ºλW; 28 feb 11.

 

                               En la educación a distancia, más que la enseñanza, el problema es el aprendizaje; y el problema es el aprendizaje, porque, a su vez, el problema del aprendizaje es el método (etimológicamente, “el camino a seguir”; en general, la manera de hacer las cosas).

 

Hace no mucho, en 2009, participamos en unas Primeras Jornadas Académicas de Investigación, en donde los participantes fuimos los tesistas del posgrado de dicha institución.  Escuchamos algunas intervenciones previas en distintas Mesas, en las cuales la investigación parecía recién iniciada; a diferencia de la nuestra ya terminada; pero notábamos la ausencia del planteamiento del método, que debería estar, en parte, en lo relativo a método gnoseológico, no obstante, incluso previo a la investigación misma.

 

Eran las primeras exposiciones comparativas, no teníamos suficientes elementos para juzgar; pero éstas, en distintos campos; Filosofía, Educación, Historia, entre otros; se acumularon, y con ello aparecieron las concordancias y las constantes, y en todas –sin hacer una generalización falsa– lo ausente era el planteamiento del método.  De hecho, en el segundo o tercer día de trabajos, permaneciendo en la Mesa en la que nos correspondería exponer a nosotros, esa observación se reforzó con la reiterada insistencia a cada ponente, de uno de los docentes en su papel de crítico, de que se hiciera un esfuerzo por plantear ahí mismo una respuesta al método.  La sorpresa, mayúscula, fue que la pregunta ni siquiera se entendía, a pesar de que el profesor, al plantearla una y otra vez a cada expositor, lo hacía de una y mil maneras.  En esencia, concluimos que la gente se lanza a la “Mar Océana”, y sobre las marejadas y sorteando los vendavales, va descubriendo la manera de hacer las cosas.  El resultado, investigaciones no sólo muy tardadas, sino confusas y débiles.

 

El problema del método no es, pues, “del que no sabe”, sino incluso del que se supone que lo sabe.  Se desconoce en lo absoluto el aspecto de los métodos gnoseológicos, no sólo de su aplicación y utilidad, sino de su existencia misma; y en cuanto a los métodos de la sistematización del conocimiento, se aplican aislada, incompleta, confusa, y circunstancialmente.  En otras palabras, en esas condiciones, no se puede estar en posibilidad alguna de aprender por propia cuenta a distancia, no se tienen los elementos de la “manera de hacer” en un proceso autodidáctico.  Y ello es la consecuencia de los fundamentos gnoseológicos positivista y conductista tan arraigados en nuestra educación, como ahora la simulación constructivista, en el nokantismo y las raíces metafísicas cartesianas.

 

Ello explica: 1) que el potencial usuario del sistema de Educación a Distancia, ni siquiera se atreva a recurrir a él; y, 2) que el que lo hace, a no mucho andar, falle en constancia.  La paradoja es que el sistema educativo nacional, está diseñado justo para que ello sea así (para “los del poder”, es un enorme peligro el que cualquiera sepa investigar críticamente y llegue a poner en entredicho al orden establecido); por lo tanto, el problema, ciertamente, está desde el ámbito de la enseñanza, desde el punto en el cual se vuelve a la infinita pregunta de “quién educa al educador”.

 

De ahí nuestro ofrecimiento de cursos a distancia precisamente sobre los métodos en la aplicación de una investigación concreta, con el círculo viciosos de que el que los necesita, para tomarlos, primero tendría que saber algo de ellos.  En consecuencia, el problema consiste, entonces, en romper tal círculo vicioso, y ello es con la propuesta de ofrecer un curso, ya no práctico con la aplicación de los métodos a una investigación concreta y propia del usuario, sino, para empezar, un curso teórico lo más breve posible, en el sentido de que la aplicación la hacemos nosotros a una investigación-muestra de ejemplo de aplicación.

 

El riesgo está en que el usuario se conforme con ello, y crea que con esa información teórica (al más puro estilo positivista), ya ha aprendido a hacer la investigación práctica sin necesidad de más asesoría; misma que, por lo contrario, será la que le dará el verdadero aprendizaje en una real formación práctica en la “manera de hacer” las cosas.

 

Tan seguros estamos de que el usuario no aprenderá realmente, que podríamos ofrecer tal curso gratuitamente (como de hecho ofrecemos todos nuestros conocimiento en este Blog; ello ayuda, estimula, aporta información necesaria; mas no da la formación concreta), pero, para fines de control propio incluso a una investigación educativa en que se nos ha convertido todo esto, deberemos solicitar una inscripción con un pago simbólico (voluntario, $100 mx son más o menos seis euros, o diez dólares).

 

Y, dirigiéndonos en particular al posible usuario de este curso en el docente, podemos empezar jugando con la idea de hacer una <<investigación educativa, acerca de una investigación educativa>> (y como se puede deducir tan sólo del título, por eso no se aprende, porque es teórico y abstracto; cuando tal investigación sea propia del usuario y en algo práctico y concreto, entonces sí, se aprende a hacerlo porque se aprende a hacerlo).  Entendiéndose esto último, ya podemos empezar.

 

La principal preocupación en la educación, en México al momento, es la “calidad educativa”.  En tanto que toda educación tiene una calidad dada definida por ciertas propiedades (como la calidad dada en las cualidades de la formación en habilidades y capacidades; o como la calidad dada en las cualidades de la formación en el pensamiento crítico y creativo, etc); primero, debe precisarse el conjunto de cualidades, que caracterizan esa calidad; y segundo, en función de esas cualidades, es que debe establecerse la forma de valorar el proceso educativo.  Hagamos, pues, una investigación educativa al respecto, muy sencilla y breve (un bimestre o menos), como ejemplo; e invitaremos al participante del curso a que nos acompañe en el proceso.

 

Queda aquí anunciado, y en lo que se dan las inscripciones, si se dan, ya iremos exponiendo la idea más específicamente, a fin de comenzar el 15 de marzo de 2011.

 


Compartir este post
Repost0
21 febrero 2011 1 21 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalCambio Climático Mundial.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

24 feb 11.

 

 

Sin ser especialistas en esta materia, y más aún cuando “todo el mundo” se dedica a ello, sin interesarnos realmente como un problema central a pesar de su importancia, pues su causalidad y solución, para nosotros evidente desde siempre, es en lo que se centra nuestra atención: el cambio social, la reorganización económico-política de la sociedad, no obstante, con una formación académica en que de cualquier modo sobre estos tópicos fue que se nos enseñó y de buena gana lo aprendimos cuando aún no sometíamos a crítica los fundamentos de nuestra especialidad, la Geografía, en la academia se nos asignaban los programas sobre ecología, en el entendido de que: <<¡ah, este es geógrafo, pues el sabe!>>, y ahí iba uno movido más por la necesidad, que por la honestidad profesional de decir: <<es que no me interesa, prefiero quedarme sin comer hasta que haya algo sobre los “estados de espacio” o la “dialéctica de la teoría del conocimiento”, pues puedo tener una idea de aquello por formación profesional, pero no es lo mío>>, y así se involucra uno; y en la tierra en la que nadie sabe, tener por lo menos una mínima idea, nos erige en rey; y a fuerza de estar en ello, luego hasta parece que realmente se sabe del asunto.  Pero no es así, es sólo que cultamente se está informado apenas un poco por encima de la media.

 

Como quiera que sea, de ello surgen asuntos problemáticos, y uno de ellos, era el que en ninguna parte encontrábamos la referencia de origen de ese famoso grado de incremento de temperatura mundial.  “Todo el mundo” habla de que estamos al filo de alcanzar ya un grado más de aumento en la temperatura y de que para antes de mediados del siglo XXI, al paso que vamos, alcanzaremos la elevación a 2ºC (y luego, que poco después de mediados del siglo los 3ºC y así hasta los 6ºC por si luego de esos 3ºC algún ser humano aún queda por ahí a principios del próximo siglo).

 

Así, curioseando en el Sitio Web de la NASA, encontramos por fin el dato: 1880, a partir de -0.2ºC; de modo que para los años dos mil, al alcanzar los +0.6ºC, es que se suman las +0.8ºC que son ese “casi el grado centígrado de aumento de la temperatura promedio mundial”; que, de acuerdo con la línea de tendencia de la curva, hacia el año 2005 debimos haber alcanzado, por fin, el grado entero…, y ahora vamos ya por el segundo.

 

No tendremos ya el horror de ver esa situación (exponenciada de lo que ya vemos ahora), pero si el horror de pensar en que los jóvenes de hoy –entre ellos los hijos y sobrinos y demás–, tendrán que lidiar con ello; y peor aún, haciendo conciencia (por trágico que suene) de que quizá sean ya una de las dos o tres últimas generaciones de la especie humana.

 

A continuación, insertamos los textos y una de las gráficas, la cual muestra la tendencia del calentamiento global del planeta, en registros de temperatura tomados desde 1880 hasta fechas recientes (para una información más precisa de la gráfica, ir a la fuente).

 

“A excepción de una nivelación entre los años 1940 y 1970, la temperatura de la superficie de nuestro planeta se ha incrementado desde 1880.  La última década ha sido testigo de cómo la temperatura global se eleva a los niveles más altos jamás registrados.  Este gráfico ilustra el cambio en la temperatura de la superficie mundial con respecto a 1951, correspondiendo a 1980 la temperatura media. Como se muestra por la línea naranja, las tendencias a largo plazo son más evidentes cuando las temperaturas son como promedio durante un período de 5 años.  Las barras de error púrpura representan la incertidumbre en las mediciones”.


Cambio-Climatico-Mundial--Grafica.jpg

[Fuente: http://climate.nasa.gov/]

 

 

“Varias instituciones de todo el mundo: 1) NASA, Godard Institute for Space Studies; 2) Met Office Hadley Center Research Unit; 3) NASA, National Climatic Data Center; y 4) Japonese Meteorological Agency; monitorean las temperaturas de la superficie terrestre.  A pesar de las diferencias sutiles en las formas en que los científicos realizan sus análisis, estas cuatro amplias referencias a los registros de temperatura muestran una coincidencia notable.  Todos los picos y valles muestran que varían en sincronía virtuales entre sí desde 1880.  Todos muestran particularmente un rápido calentamiento en las últimas décadas.  Y todo muestra que la última década es la más cálida en el registro instrumental”.

 

Haciendo nuestras propias consideraciones a la gráfica, centrando la atención no en cómo se calienta la tropósfera, sino en las causas y soluciones, añadiremos:

 

1        Con la Revolución Francesa de 1789-1795, la clases social burguesa finalmente reina sobre la faz de la Tierra, con ello hizo pasar a la historia a los últimos vestigios de poder de las añejas monarquías de origen feudal, y en consecuencia, el sistema económico social capitalista, el modo de producción mercantil, se convertía en el modo de producción dominante.

2        Al impulsar su propio modo de producción, suscitó la llamada Revolución Industrial.

3        La Revolución Industrial, a su vez, impulsó la liberación del comercio internacional.  Ahora se producía más, para vender más, para ganar más, y esa producción necesitaba de la apertura de mercados.

4        Un siglo después, justo para 1880, esa guerra del comercio internacional desembocó en la necesidad de acaparar los recursos naturales y las fuentes de materias primas, surgiendo el capitalismo monopolista, y con ello el colonialismo.  En el lapso de ese siglo que fue de la invención de la máquina de vapor movida con la energía obtenida de la combustión del carbón, a maquinaria movida con la energía, ahora, del petróleo, la temperatura mundial se elevó apenas en 0.2ºC.

5        Luego de 1900, con la introducción primero del automóvil y luego del avión, la curva de calentamiento global se aprecia en una tendencia constantemente ascendente.  Es notable incluso la coincidencia del incremento de la pendiente con cada una de los dos grandes guerras mundiales, a la vez que un declive en el calentamiento en los períodos inmediatos de posguerra.

6        Entre fines de la II Guerra Mundial y 1970, es notable un período de estabilidad en 0.2ºC alcanzados en el proceso del calentamiento global; pero, a partir de ahí, a su vez, es notable el ascenso exponencial y continuo del calentamiento.  Se pasó, entonces, de prácticamente 0ºC, a +0.6ºC en tan sólo 40 años; es decir, aumentándose ya en total la temperatura en 0.8ºC.

7        Un par de declinaciones en la curva, parecen corresponder a las crisis económicas tanto de los años ochenta, como de los años noventa.

8        La causa del fenómeno es pues, no la ciencia y la técnica, ni la industrialización en sí, como lo dice la estupidez esquizofrénica “posmodernista” (o los focos incandescentes, como afirma el “estadista” con estatura de hormiga), sino la manera de producir, en donde los recursos naturales son tratados como valores de cambio, como mercancías, e incluso, al producir excedentes destinados a la especulación, para, con ello, condicionar precios y obtener más ganancias.

9        Se requiere, en consecuencia, no de emprender “cruzadas contra los foquitos incandescentes”, sino de reorganizar la manera de producir los bienes materiales de la sociedad, de tal manera que los recursos naturales, la fuente de materia prima, no sea tratada como el valor de cambio de una mercancía, sino como el valor de uso de un satisfactor social, cuya producción y aprovechamiento debe ser geoeconómico-socialmente planificada.

10     Pero, en el entendido de que no es esa planificación económico-social lo que cambiará el estado de cosas, sino que será cambiando el estado de cosas, como se logrará esa planificación económico-social.

 


Compartir este post
Repost0
17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalAmbiente Promedio y Cambio Climático* , Artículo (2/2).

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

10 feb 11.

 

El fenómeno del calentamiento global: la retención por la atmósfera de la radiación térmica, es como consecuencia de la emisión, principalmente, de bióxido de carbono (CO2), el cual impide que dicha radiación se disperse al espacio; donde estas emisiones son resultado de la producción industrial y del uso de algunos de sus derivados, por ejemplo, de la producción de automóviles, expone claramente la causa de orden económico-política.  Es pues, un asunto de lógica económica, y no de la voluntad de conciencia, es decir, moral.  Y si bien el aspecto de la conciencia es importante, no es en ello donde radica la solución real del problema.

 

La causa real es ciertamente compleja y una contradicción desconcertante: el consumismo propio de nuestra sociedad de mercado.  El consumismo lo que permite es que los costos por unidad del producto se economice en beneficio de la sociedad; pero a la vez, ese consumismo genera una producción de excedentes que no sólo hace de los recursos naturales mercancías desperdiciables en una economía especulativa, sino dispendio de éstos en cuanto energéticos para producir más-para vender más-para ganar más.  Y si bien cambiar una filosofía consumista en la sociedad (esa filosofía de nuestra vida actual y de nuestros hábitos), necesariamente incidirá en esa producción de derroche y contaminación, el hecho es que la causa real continuará ahí, en esa economía de mercado que se enfrenta poderosamente a otro tipo de intereses sociales.  Sin duda alguna, el cambio en nuestra “filosofía de la vida” habrá de ir mucho más allá que un asunto de hábitos, para ser un asunto de concepción en nuestra organización económico-social misma, tal que no sólo atenue, sino que supla de hecho la depredadora economía de mercado; y he ahí lo desconcertante.

 

Se trata, como ya se decía por Victor L. Urquidi en el Prólogo a la edición en español hace treinta y cinco años en ese primer estudio mundial, de una administración en forma racional.  En aquel entonces, dicho redactor decía: “Tal como van las cosas, por ahora no parece probable que se produzca ese tipo de sociedad” con una administración racional.  “Las naciones industrializadas, que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marchan casi ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no pueden sostenerse”[1].  Hoy, en este año 2007, se puede hacer aun la misma reflexión, pero con la variante de que el plazo se acabó; el consumo material de los recursos naturales y el deterioro físico, es ya insostenible.

 

A fines de los años sesenta del siglo pasado ya era predecible toda esta situación, a tal punto que el entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, U Thant, se dio la libertad para hacer el siguiente llamamiento: “No deseo aparecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas resta, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y dé por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo.  Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos”[2] (U Thant, 1969).

 

No únicamente transcurrió ese decenio predicho, sino aun dos y medio más, y esos problemas no sólo no se resolvieron, sino, como consecuencia, dado lo mismo previsto, se agravaron hasta el punto en que ya han comenzado a quedar fuera de control; y treinta y cinco años después, no sólo podemos decir, una vez más, que la humanidad va a enfrentar en el futuro un serio problema, sino debemos decir con toda claridad, a la luz de la evidencia de los hechos, que la humanidad está ya inmersa en ese serio problema; tan serio, como el riesgo de su propia extinción en el curso de este al próximo siglo, como consecuencia de la devastación de su propio hábitat cuyo límite ha sido sobrepasado desde el momento mismo que se ha iniciado el deshielo de los Casquetes Polares.  Y ello no es ni presagios ni profecías propias al pensamiento mágico-religioso, sino predicciones científicas; y no de hoy, sino desde el primer estudio mundial hecho a principios de los años setenta del siglo pasado.  Al final de la Introducción a la obra, los autores de la misma apuntan en la primera de sus tres conclusiones: “Nuestras conclusiones son: 1) Si se mantienen las tendencias actuales, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años...”[3]; y es evidente que tales tendencias se han mantenido.  Y más adelante, en forma enfatizada, anotan: “El modo básico de comportamiento mundial consiste en crecimiento exponencial de la población y del capital, seguido de un colapso”[4]; por demás, en la continuidad del propio análisis de su modelo y así expuesto por ellos, colapso inevitable.

 

La evolución de los cambios sociales puede apreciarse claramente en la sucesión de una generación a otra en el lapso de cada treinta años.  La generación que trabajó en la investigación del proyecto de este primer estudio de la situación mundial, fue una, y nos advirtió con fundamento científico del problema; más de treinta años después, la época de una nueva generación, ésta tiene ahora el problema en sus manos, y al parecer (más aun con el fracaso y derrumbe del Bloque Socialista, en nuestra opinión), con la misma impotencia para resolverlo.  Hacia mediados del presente siglo, bajo condiciones más difíciles, una generación más habrá de resolver al respecto, y resolver positiva y necesariamente, o la expectativa para una o dos generaciones más, será trágica.  Más allá del proceso lento, suave, de la evolución social, están los momentos de revolución, de colapso social brusco y la más de las veces violento.  Ello también está en juego.  Sin duda, el s.XXI es un siglo decisivo para la humanidad; ya no es asunto de teoría, sino de solución práctica; todo cuanto se haga o se deje de hacer, tendrá su peso específico en esta solución económico-política.

 

No es pues una oscurantista negación de la ciencia y la tecnología, no es el reproche y cargo de responsabilidad a la “conciencia del buen ciudadano”, “a la sociedad”, lo que incidirá en la solución del problema; sino lo que garantizará hoy la preservación de nuestra especie –como en otras épocas históricas así ha sido–, será nuestra capacidad social para concebir y disponernos de otra forma de organización en la manera de producir y distribuir nuestros bienes materiales.  Ello no es sólo un dicho nuestro, así se dice en la Presentación de la obra por el mismo colectivo de autores del Instituto Tecnológico de Massachussets (IMT) donde se desarrollo este proyecto: “Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobre todo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global”[5].

 

Así, este artículo; que amablemente fui invitado a presentar para colaborar con la Revista de la Facultad de Contaduría Administración e Informática, por su Coordinador General, el Lic. Leonardo Compañ Jasso;  con motivo de los treinta y cinco años de la publicación del primer estudio global: Los Límites del Crecimiento, no ha podido tener por más fin, precisamente, que incidir en la comprensión del conjunto de fenómenos, que asociados, dibujan con rigor científico ese futuro no fácilmente visible por cualquiera, y, por lo menos, en el acto de conciencia ante un problema cardinal para la humanidad.



* En el XXXV Aniversario de la publicación del primer estudio mundial: Los Límites del Crecimiento, 1972.  Cuernavac, Mor; 25 jul 2007.

**       Investigador con estudios de posgrado en Geografía, UNAM; y en Filosofía, CIDHEM.

[1] Ibid. p.12.

[2] Ibid. p.32.

[3] Ibid. p.40.

[4] Ibid. p.178.

[5] Ibid. p.23.

 



Compartir este post
Repost0
14 febrero 2011 1 14 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalAmbiente Promedio y Cambio Climático* , Artículo (1/2).

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

14 feb 11.

 

El concepto: “Medio Ambiente”, equívocamente traducido del inglés “Middle Environment”, dando lugar a esa redundancia donde la palabra “Meddle”: medio, se toma en su acepción de “ámbito”, cuando debe traducirse más bien, como valor medio o promedio; explicado así, ello permite que aparezca la lógica del presente artículo que involucra el problema del cambio climático, precisamente, como una alteración de las condiciones promedio del ambiente natural.

 

Los factores a considerar son muchos, de ahí que nos limitaremos a comentar los fundamentales: temperatura y precipitación pluvial; que, en cuanto al primero, dados los valores extremos-promedio generales o planetarios (no como consecuencia de factores locales como los extremos inferiores registrados en Siberia, o los superiores registrados en la India),  de +45ºC, y –35ºC, obtenemos un promedio de temperatura general mundial anual de 10º C, precisamente el límite convencional para definir, por encima de ese valor, los climas templado y tropical; como por debajo del mismo, los climas, tanto frío, como polar; y en cuanto al segundo factor, los extremos-promedio en condiciones regulares, serán de 4500 mm y 150 mm de volumen de precipitación pluvial anual, lo que nos da un promedio general mundial de poco más de 2000 mm de precipitación (que como referencia, eso es lo que llueve en promedio en las zonas selváticas).

 

El ambiente promedio se determina convencionalmente por los valores registrados por el lapso de 10 años, de modo que hablar de “cambio climático”, implica considerar variaciones en las condiciones promedio, por lo menos, en lapsos entre dos décadas.  Así, obtener registros de valores regulares que modifican los datos extremos, como el registro en el año 2005 de la temperatura más alta en 12,000 años, las sequías más prolongadas o las precipitaciones más abundantes, son un indicador evidente, más allá de las variaciones promedio, de la tendencia de alteración climática; y de ahí la alarma actual, motivada por el valor promedio en las variaciones extremas actuales, de 14ºC (4ºC arriba del promedio teórico regular).

 

La posible reacción en cadena en el conjunto de los factores naturales, de tan sólo la alteración promedio de la temperatura, ya es evidente: al aumento de temperatura promedio, ha seguido un aumento del índice de evaporación, y de ello, a su vez, de precipitación pluvial.  Es ese efecto combinado de incremento de valores extremos de temperatura y precipitación, lo que ha dado lugar a las características de los huracanes del año 2005.

 

Pero existen más efectos, tales como el derretimiento de los Casquetes Polares, y con ello la disminución de salinidad oceánica promedio (independientemente de la elevación promedio del nivel del mar, que con sólo su derretimiento parcial se estima una próxima elevación del nivel de varios metros), con la alteración de los circuitos físicos de las corrientes marinas mismas.  Pero también de la circulación atmosférica.  El derretimiento de los Casquetes Polares tendrá como efecto el que los vientos que inician ahí su movimiento en dirección al ecuador, sean menos fríos y más húmedos, absorbiendo calor de la superficie terrestre más rápidamente y convirtiéndose en vientos ascendentes más inmediatamente que a las latitudes entre 45º y 55º, en que actualmente lo hacen en ambos hemisferios, desplazándose así hacia los polos el conjunto de las celdas atmosféricas, y provocándose por una parte mayor desertización (hacia las regiones colindantes de los desiertos, entre los 25º y 35º), y por otra, mayores precipitaciones pluviales (en la zona intertropical); cuyo cambio de sus ciclos, y las variaciones estacionales anómalas, alterará, subsiguientemente los ciclos bióticos con la perturbación ecológica mundial; trayendo, necesariamente, consecuencias económico-sociales adversas en la producción agropecuaria.

 

La modificación de las condiciones promedio del ambiente es un hecho incluso natural, lo notable ahora, es el factor económico-social (la manera actual –en cuanto a organización social y no en cuanto a disponibilidad tecnológica–, que tenemos para producir nuestros bienes materiales), que ha acelerado las variaciones de esos procesos naturales; y siendo esta la causa, sólo una modificación positiva de la misma, si hemos de atenernos a la ciencia moderna, determinará realmente la dirección positiva del ambiente promedio y el orden climático.  Y dado el proceso paulatino de estos cambios, tanto el deterioro de este momento no sólo no podrá ser contenido, sino que está ya destinado a incrementarse aun más; como el revertirlo, si en este momento nos fuese posible incidir realmente en sus causas, no será posible sino luego de varias décadas.

 

A principios de los años setenta se publicó el primer estudio global con el título: Los Límites del Crecimiento, 1972, de Meadows; en cuya presentación colectiva ya se afirmaba: “es obvio que tenemos que introducir algunos cambios en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento”[1].  A treinta y cinco años de aquel comentario, aun hoy se sigue insistiendo en ello (por ejemplo en el Foro Social Mundial) como la solución al problema; y, evidentemente, no sólo se confunde la causa real, sino se atribuye la responsabilidad, ya absurdamente a la tecnología por sí misma haciendo abstracción de aquellos intereses de los que la poseen; o bien, a quien en realidad, es la victima: la sociedad.

 



* En el XXXV Aniversario de la publicación del primer estudio mundial: Los Límites del Crecimiento, 1972.  Cuernavac, Mor; 25 jul 2007.

**  Investigador con estudios de posgrado en Geografía, UNAM; y en Filosofía, CIDHEM.

[1] Meadows, Donella H, et al; Los Límites del Crecimiento; Fondo de Cultura Económica, México, segunda reimpresión, 1975; p.22.

 



Compartir este post
Repost0
24 enero 2011 1 24 /01 /enero /2011 00:02

 “Discutamos México”…; Discutámoslo Entonces…

Tema: Desarrollo Sustentable (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/;

20 ene 11.

 

 

Biocombustibles: Demencialidad Absoluta del Capitalismo.

 

¿Acaso podrá tener futuro una humanidad en la que demencialmente sus alimentos básicos son usados como combustible para los automóviles?

 

En un reciente artículo, Fidel Castro también trata algo de estos asuntos, y como Julia Caravias, también se refiere a “la población de la Isla…, la cual vivía en equilibrio con la naturaleza”[1]; sólo que él está hablando, primero, de lo que era hace cinco siglos; y segundo, del modo de producción comunitario primitivo, sustituido a la conquista española por el sistema de producción esclavista.  Y no casualmente termina la exposición de estos antecedentes diciendo: “Para los que deseen entender no hace falta más”[2].

 

Luego del análisis histórico reciente, concluye, y dada su importancia, transcribimos en toda su extensión:

 

“En este momento la humanidad está enfrentando problemas serios y sin precedentes. Lo peor es que en gran parte las soluciones dependerán de los países más ricos y desarrollados, quienes llegarán a una situación que realmente no están en condiciones de enfrentar sin que se les derrumbe el mundo que han estado tratando de moldear en favor de sus intereses egoístas, y que inevitablemente conduce al desastre.

 

No hablo ya de guerras, cuyos riesgos y consecuencias han transmitido personas sabias y brillantes, incluidas muchas norteamericanas.

 

Me refiero a la crisis de los alimentos originada por hechos económicos y cambios climáticos que aparentemente son ya irreversibles como consecuencia de la acción del hombre, pero que de todas formas la mente humana está en el deber de enfrentar apresuradamente. Durante años, que en realidad fue tiempo perdido, se habló del asunto. Pero el mayor emisor de gases contaminantes del mundo, Estados Unidos, se negaba sistemáticamente a tomar en cuenta la opinión mundial. Dejando a un lado el protocolo y demás tonterías habituales en los hombres de Estado de las sociedades de consumo, que en su acceso al poder los suele atolondrar la influencia de los medios de información masiva, la realidad es que no prestaron atención al asunto. Un hombre alcoholizado, cuyos problemas eran conocidos, y no necesito nombrar, impuso su línea a la comunidad internacional.

 

Los problemas han tomado cuerpo ahora de súbito, a través de fenómenos que se están repitiendo en todos los continentes: calores, incendios de bosques, pérdidas de cosechas en Rusia, con numerosas víctimas; cambio climático en China, lluvias excesivas o sequías; pérdidas progresivas de las reservas de agua en el Himalaya, que amenazan India, China, Pakistán y otros países; lluvias excesivas en Australia, que inundaron casi un millón de kilómetros cuadrados; olas de frío insólitas y extemporáneas en Europa, con afectaciones considerables en la agricultura; sequías en Canadá; olas inusuales de frío en ese país y en Estados Unidos; lluvias sin precedentes en Colombia, que afectaron millones de hectáreas cultivables; precipitaciones nunca vistas en Venezuela; catástrofes por lluvias excesivas en las grandes ciudades de Brasil y sequías en el Sur. Prácticamente no existe región en el mundo donde tales hechos no hayan tenido lugar.

 

Las producciones de trigo, soya, maíz, arroz, y otros numerosos cereales y leguminosas, que constituyen la base alimenticia del mundo —cuya población asciende hoy, según cálculos a casi 6 900 millones de habitantes, ya se acerca a la cifra inédita de 7 mil millones, y donde más de mil millones sufren hambre y desnutrición— están siendo afectadas seriamente por los cambios climáticos, creando un gravísimo problema en el mundo. Cuando las reservas no se han recuperado totalmente, o solo en parte para algunos renglones, una grave amenaza ya está creando problemas y desestabilización en numerosos Estados.

 

Más de 80 países, todos ellos del Tercer Mundo, ya de por sí con dificultades reales, están amenazados con verdaderas hambrunas.

 

Me limitaré a citar estas declaraciones e informes… [y, suprimiendo esta parte por nosotros que transcribimos, remitiremos al lector a la fuente para sus detalles].

 

Los problemas son dramáticamente serios. No todo sin embargo, está perdido.

 

La producción actual calculada de trigo alcanzó la cifra de casi 650 millones de toneladas.

 

La de maíz, rebasa esa cantidad, y se acerca a los 770 millones de toneladas.

 

La soya podría acercarse a los 260 millones, de los cuales Estados Unidos calcula 92 millones y Brasil 77. Son los dos mayores productores.

 

Los datos en general de gramíneas y leguminosas disponibles en el 2011 son conocidos.

 

El primer asunto a resolver por la comunidad mundial sería escoger entre alimentos y biocombustibles. Brasil, un país en desarrollo, desde luego tendría que ser compensado.

 

Si los millones de toneladas de soya y maíz que se invertirán en biocombustibles se destinan a la producción de alimentos, la elevación inusitada de los precios se pararía, y los científicos del mundo podrían proponer fórmulas que de alguna forma puedan detener e incluso, revertir la situación.

 

Se ha perdido demasiado tiempo. Es hora ya de hacer algo”.

 

<<Es hora ya, de hacer algo>>…, pero qué.  Qué, que ante la disyuntiva de la extinción de la especie humana en medio de hambrunas, no pueda ser mas que la insurrección mundial generalizada contra el capital.

 

Y tendremos que concluir con Fidel Castro: <<Para los que deseen entender, no hace falta más>>.

 



[1] Castro Ruz, Fidel; Es Hora de Hacer Algo; en la Serie “Reflexiones del Compañero Fidel”; Granma Internacional Digital, 20 de enero de 2011.

[2] Ibid.

 



Compartir este post
Repost0
24 enero 2011 1 24 /01 /enero /2011 00:01

 “Discutamos México”…; Discutámoslo Entonces:

Desarrollo Sustentable.  Artículo (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/;

20 ene 11.

 

Prólogo.

 

En la segunda semana de enero de 2011, el Canal Televisivo del Instituto Politécnico Nacional en México, trasmitió, con motivo del Centenario de la Revolución Democrático-Social de 1910-1917 y el Bicentenario de la Independencia de 1810-1821, en la Serie “Discutamos México” (paneles de análisis del tema por especialistas), el programa con el tema: “Desarrollo Sustentable”.

 

No hubiera sido objeto de tratamiento aquí, de no ser por la invitación que se nos hizo a impartir una conferencia con el tema: ¿“Y Qué con Marx”?, para lo cual comenzamos a elaborar un ensayo previo a esos días con el título “Ser Social y Conciencia Social en un Momento Crucial para la Humanidad”; es decir, en lo cual, el medio natural, como base material del desarrollo de la sociedad, al ser transformada de una determinada manera o por un modo de producción, en recursos naturales, forma precisamente lo que Marx denominaba el ser social.  Y, en consecuencia, el chocoso tema en su análisis teórico burgués o capitalista, del “desarrollo sustentable”, quedaba subyacente.

 

Vimos el programa televisado dos veces (gracias a su repetición por la televisora), y la segunda vez, en función del ensayo que elaborábamos, ya se nos ocurrió grabarlo.

 

Hoy, 20 de enero, que nos disponíamos a redactar su análisis crítico, apareció en el periódico “Granma Internacional Digital” (tomado a su vez de “CubaDebate”), el artículo “Es Hora de Hacer Algo”, de la Serie “Reflexiones del Compañero Fidel”, del cual tomamos precisamente algunas reflexiones fundamentales vinculadas a nuestro mencionado ensayo en preparación.

 

 

El Imposible “Desarrollo Sustentable” Capitalista.

 

El imposible “Desarrollo Sustentable” que como planteamiento teórico de la intelectualidad de la sociedad capitalista se plantea como solución al desarrollo de este sistema económico-social, en su negación, no es un asunto teórico, sino una realidad práctica concreta.

 

En general, en este programa televisivo, el “Desarrollo Sustentable” fue definido por la funcionaria Julia Caravias muy elegantemente, como: <<La durabilidad de la matriz ambiental>>, que es complementado por el Moderador del panel, José Sarukhan, como “algo que debe derivar en un bienestar social, en un beneficio”; y sobre esa base, se debatió en el panel sobre el tema.

 

El primer panelista en intervenir fue el investigador Ricardo Pozas, que al considerar el problema del desarrollo y la modernización, ve el problema de que en esta sociedad se conciba el éxito como la acumulación de bienes y el inmediatismo, con su consecuente impacto en la naturaleza.

 

La lectura aquí es una: que, en el dejo de una solución moral al problema, el sistema capitalista de producción es, en su esencia, devastador de la naturaleza.

 

Luego intervino, a petición del Moderador, el investigador en economía Rolando Cordera, quien empezó explicando que el concepto de “sustentable”, económicamente, se refería al problema de los equilibrios macroeconómicos, y que, por lo tanto, el actual sistema económico no corresponde a la idea de “sustentabilidad” tal como se expresó inicialmente (es decir; la durabilidad de la matriz ambiental, que debe derivar en un bienestar beneficio y social).  La economíaa se separa de la sociedad y del ambiente.

 

Casi interrumpiéndolo, Sarukhan complementa la idea de Rolando Cordera con la expresión de que, en ese sentido, “la economía debe entenderse no como un fin, sino como un medio”.  Y este último concluye agregando a su intervención que “sin la naturaleza no hay economía y no hay sociedad”, dejándolo todo al asunto del “sentido común”.

 

La lectura ahora es más esencial: el discurso teórico ambientalista del “desarrollo sustentable”, es contradictorio con la realidad práctica del sistema económico-social.

 

Vuelve a tomar la palabra el investigador Ricardo Pozas, ahora para centrar su crítica al sistema, en el consumismo, como una causa del deterioro; y a ello agregó que, en esa condición, no habrá manera de responder a los problemas y a la inconformidad y los movimientos sociales.  Y con un “Bueno…” en un tono un tanto menospreciativo, Sarukhan cierra la intervención de Ricardo Pozas.

 

Lectura: la naturaleza del capitalismo hace imposible el llamado “desarrollo sustentable” (e incluso, por la forma en que se dijo, hace imposible ya todo desarrollo social), lo que habrá de derivar en conflictos sociales.  Luego, el problema es el orden capitalista en sí.

 

Toma la palabra ahora Julia Caravias, la cual, anteponiendo que el desarrollo adecuado y el bienestar social se hace difícil en la situación actual, de la que hace una breve relación estadística del deterioro ambiental: 30% de deforestación; 40% de degradación de los suelos; 90% de los suelos en riesgo; 70% de la cuencas acuíferas contaminadas, y el 25% de los acuíferos subterráneos sobreexplotados.

 

Siempre tales datos serán importantes para darnos una imagen más real de la situación, y de ellos se deduce, así sean unos muy escasos datos, por una simple media, que el deterioro alcanza ya casi el 50%.

 

Rolando Cordera hace una nueva intervención, que, a nuestro juicio, resultó ser la parte esencial de la discusión: es la pobreza, en particular la pobreza rural, la que presiona al medio natural (parque natural, le llamó en un tecnisísmo), en tanto que la riqueza, el bienestar, es igual a consumismo, resolver esa pobreza, bajo este sistema, será tanto como hacer a esa población consumista, y de cualquier manera presionarían sobre el medio; luego, lo que está mal, es el sistema…

 

Y aquí sí ya Sarukhan, en su calidad de Moderador, interrumpe a Rolando Cordera en un asalto a la palabra, interviniendo con su discurso eminentemente procapitalista: “…a menos que –dice Sarukhan– el medio natural sea visto como patrimonio, y aportándoles recursos, haga de los pobres empresarios”.

 

La intervención resultó en extremo interesante: el capitalismo produce pobreza, y la pobreza produce deterioro ambiental; pero luego, en el supuesto de poder resolver la pobreza en los marcos del capitalismo, esto produciría consumismo, el cual trae como consecuencia presión sobre el medio natural y deterioro ambiental.  Por un momento pareciera que los desdichados pobres son la causa del problema, pero lo que se está señalando, es que la causa real está en el orden de cosas capitalista.

 

Y Sarukhan, no entendiendo nada de lo expuesto tanto por Ricardo Pozas como por Rolando Cordera (o quizá justo porque lo entendía perfectamente bien), sale con el cuento fantástico de “los pobres como empresarios”, a partir del medio natural visto como patrimonio; es decir, como heredad; o dicho en otras palabras, del medio natural como propiedad privada capitalista.  Nuestra duda en que realmente haya entendido algo, está en que justo propone, lo que se ha estado señalando como causa del problema durante todo el debate.

 

Volvió a la palabra Ricardo Pozas con el punto del consumismo como política (viendo quizá que Sarukhan no entendía la “o” por lo redondo), y concluyendo con esa trivialidad mediadora del intelectual al servicio del sistema, de hacer la política, debiéndose tomar el desarrollo sustentable como demanda social prioritaria.

 

Lectura: el consumismo como política económica, es la esencia de la economía capitalista en que todo cuanto se produce, es mercancía a distribuirse y comerciarse en el mercado.  Cuando no se consume, el sistema se detiene forzadamente, provocándose el despido masivo de la fuerza de trabajo; y cuando no lo hace, crea la sobreproducción, de donde devienen las necesarias crisis económicas cíclicas del capital.  Insistir por los panelistas (por lo menos dos de ellos), en que el consumismo era la causa del deterioro ambiental, era una manera, un tanto frívola, de decir que la causa es el sistema capitalista mismo.

 

Terminó el panel con una última intervención por Julia Caravias, dando ejemplos de las comunidades oaxaqueñas en su vida sustentable, si bien, dice ella, a escala pequeña.

 

Pero, ¿qué deducir de esta última intervención?, ¿cuál es la lectura a hacer?  Pues, a nuestro juicio, no otra que argumentar el “proyecto hippie” de la vida social en comunidades autosustentables, pudiendo comerciar sus productos excedentes con otras comunidades; quizá incluso en calidad de trueque.  Y ya podremos todos tomarnos de las manos cantando el Himno a la Alegría.

 

Esto es, nada más alejado de la comprensión de la realidad económico-social, y mucho menos, entonces, de su solución.  Les aterra ese punto en el que todo converge: llegó el fin del capitalismo.  Porque lo que sigue, es, ciertamente como dice Sarukhan, tomar el medio natural como patrimonio; pero, a diferencia de su opinión, no como patrimonio de unos cuantos, sino de todos, de toda la humanidad indistintamente; o bien, lo que equivale a decir que el medio natural entendido como patrimonio, no sea de nadie, sino una propiedad social; o, como dice Julia Carvias; pero en la gran escala de la sociedad mundial; un medio de sustentación comunitario, de la comunidad (o de los comunistas), es decir, de los iguales.

 

Y ello no podrá ser, Marx dixit, sino por la vía de la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción social; y jamás en la ingenuidad para el consumo de los perplejos expuesta por Sarukhan en las conclusiones del panel, de la educación, porque, al final, según él, el problema es de comportamiento.  Es decir, que el problema es moral, y no de leyes económicas.  Asignándole a los medios de comunicación de masas, en la más frívola candidez, esa educación moral (sic).

 

Pero que lo dicho por Marx no se puede, que eso nunca se va a aceptar por ninguna sociedad más; pues, en el caso de que así sea; ya podremos ir declarando el inicio del fin de la especie humana.  Y, nuevamente, ese enunciado no lo queremos atribuir a nosotros, sino es enunciado mismo del Dr. Sarukhan en este panel: “es el reto de la humanidad en esta generación, no en la otra”, sobreentendiéndose que si no se resuelve ahora, la humanidad no tiene ya futuro.

 


Compartir este post
Repost0
9 diciembre 2010 4 09 /12 /diciembre /2010 00:00

El Problema Ambiental.  Artículo, 2010.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 8 dic 10.

 

No…; en este tema hay que empezar con un no…”, no somos, en lo absoluto, especialistas en el tema ambiental, ni siquiera nos interesa de manera dirigida; pero todo el mundo escucha: <<¡Ah, es geógrafo; luego entonces es especialista del ambiente!>>…; y pues sí y no, pero ese no es ahora el problema a discutir, sin embargo, como especialistas en investigación en geografía teórica (geografía básica, fundamental, de punta, o de frontera), en esa parte que responde en cierta manera al “sí”, lo primero que hay que decir, es que, por “Medio Ambiente”, nosotros no entendemos eso que seria una redundancia como el “estado de deterioro de la naturaleza”, como lo es en el interés del biólogo, del ecólogo, o del sociólogo; geográficamente, por tal concepto, lo que ha de entenderse es su sentido original de: “Ambiente Medio, o Promedio” (“Middle Environment”; la media o promedio, de las circunstancias externas a algo o entre los extremos de algo, siendo ese algo la naturaleza en su conjunto), dado por el conjunto de los elementos naturales.

 

Este aspecto, para nosotros, no es para nada trivial, sino, por lo contrario, una consideración esencial del problema.  No se trata, pues, ingenuamente, de recoger la basura o cambiar los foquitos incandescentes por ahorradores[a] en el espíritu de “no contaminar” (independientemente de que tal contaminación se da y hay que resolverla), sino que se trata de la paulatina pero consistente alteración de los factores promedio, en una combinación entre lo que naturalmente ocurre, y socialmente se acelera.  Se trata, pues, no de acciones filantrópicas aisladas de los individuos (por más que sean grandes colectividades llenas de buenos propósitos), sino de acciones de reorganización económico-social en su conjunto, y a nivel internacional.

 

Esto es, la basura, los ahora “demoniacos” foquitos incandescentes, etc…: son efecto, no causa; y en ello hay una gran engañifa social del capital como ese modo de producir caótica y despilfarradoramente en el principio del consumismo.  ¿Por qué por más que se discute y se ve el problema ya encima, no hay acuerdos ni soluciones?  La respuesta es simple: están de por medio los intereses de lo que es la causa, el capital; luego entonces, la solución no sólo es compleja, sino que en el marco mismo del capitalismo…, no hay solución…; y de ahí la demagogia del asunto de la basura y los ahora “endemoniados” foquitos incandescentes.  Nadie quiere, realmente, abandonar la aberración de este orden de cosas, y entonces mira para otro lado, y apunta hacia lo que en realidad es un distractor.

 

Por un lado una fanfarrona “Cumbre” más; con toda su faramalla con los de adentro simulando, y los de afuera “salvando al mundo” con funciones de títeres que se ahogan en las inundaciones producidas por el calentamiento global.  Por otro lado, los Alcaldes de las ciudades del mundo, “que sí resuelven”…, pero los efectos aislados, particulares, no las causas.  Y políticamente se pregunta: “Por qué la ciudades si resuelven lo que sus países no?”…; y entonces, en respuesta, “como país”, como “política nacional”: ¡ah, endemoniados foquitos incandescentes, no quedará uno!...  Esto es triste, muy triste, porque simplemente es demencial, una especie de locura colectiva en que los responsables del estado sólo juegan y simulan, y la “sociedad civil” prefiere voltear a ver la función de títeres a sus espaldas, y se crea la sensación de que como humanidad, al parecer, hemos llegado al límite de las capacidades de continuidad de nuestra especie, y tiene lugar ya, el comienzo del proceso de nuestra extinción.  Y no son meras palabras de frustración, sino el escenario real bajo una premisa: “de continuar –dicen los que saben– el actual orden de cosas, de continuar las cosas así…”.  ¿Cuál “orden de cosas”?, ¿cuáles “cosas a continuar así”?  <<De continuar “las mismas condiciones”>> (¿cuáles condiciones?); para el 2050, se concluye, el proceso de extinción no sólo de nuestra especie, sino de la gran mayoría de ellas, será ya irreversible, y los últimos seres humanos que habitarán el mundo, desaparecerán entrado el siglo XXII.  No lo digo yo, que no soy especialista en esto, sino que sólo retomo lo que sí dicen los investigadores especialistas del asunto, y una mediana cultura en la temática me hace entender, así sea empíricamente, que hay razón en ello.

 

El “orden de cosas”, “las cosas a continuar así”, “las mismas condiciones”, no se refiere ni al efecto en el orden “ecoloco” de la basura, ni al efecto de continuar condescendientes con los endemoniados foquitos incandescentes destructores del mundo, sino a las condiciones económico-sociales que son la causa del problema, es decir, a las condiciones dadas por el modo de producir, distribuir y consumir capitalista; lo que nadie se atreve a llamarlo por su nombre.  En este momento, ¿alguien puede entender esto…?; lo dudamos.  Peor aún, si el capitalismo es la causa, pudiéramos decir: pues cambiamos el orden económico-social y ya…; ¡aja, y qué se pone en su lugar!  Para nosotros hay una respuesta, histórica y científicamente fundada: instaurar una economía planificada (incluso a nivel internacional) de producción, distribución y consumo.

 

Si la alarmada respuesta de rechazo en el lector es: <<¡¡Pero eso es socialismo!!>>, y si esa respuesta está en el común, en lo más generalizado, dispongámonos a lo que entonces, por simple estadística de la alteración logarítmica del estado medio del ambiente dado por esa causa, será ya irremediable (y de hecho lo está siendo ya).  De momento, al parecer, no nos queda más que confiar en la iniciativa histórica de las masas…, esas grandes masas que no leen estos escritos por la simple razón de que ni para “foquitos ahorradores salvadores del mundo” tienen (y a su vez, viven felices ajenos a los maléficos y endemoniados foquitos incandescentes).

 

Hay razones optimistas bien fundadas para confiar en esa iniciativa histórica de las masas y en otro futuro.  Desde los años treinta se descubrió la llamada “energía libre” del vacío.  A fines de los años cincuenta se verifico experimentalmente, y desde entonces a la fecha, se han diseñado prototipos para su aprovechamiento como energía gratuita.

 

Desde los años sesenta es posible hacer funcionar motores cuyo funcionamiento no implica combustibles fósiles, sino agua; y cuyos escapes no se componen de hidrocarburos, sino de vapor de agua, de hidrógeno y oxígeno; esos motores antes que contaminadores, son verdaderos purificadores.  Existe la alternativa desde entonces; ¿qué es, pues, lo que demencialmente impide que tengamos un mundo mejor?  Pues siete hermanas, Némesis de las Musas, todas en una función única peor que la de las Parcas, llamadas éstas: la Standard Oil, la Móbil Oil, la Royal Dutch Schell, la British Petroleum, la Chevrón, la Texaco, y la Gulf Oil.  Hoy algunas de ellas fusionadas entre sí formando los más grandes monopolios.  Un poderío económico generado desde los inicios del siglo XX, y traducido como poderío político, que de manera oscurantista ha destruido sistemáticamente desde entonces la posibilidad del progreso y el desarrollo humano, y sin reservas adquiere las patentes y las oculta, anula a un Nicola Tesla, o aun Henri Morlay, o peor aún, de plano, asesina a los relativamente recientes inventores energía del agua.  Y hoy persigue y atenta contra la Red Internacional de Información (Internet).

 

Por ello no es casual que los serviles colaboracionistas del Imperio; en calidad de pseudo estadistas que llaman sus pueblos a la “Gran Cruzada” contra los perversos foquitos incandescentes; se pronuncien acientíficamente, filtrando casi subliminalmente la idea, por un “proceso de adaptación a los nuevos cambios climáticos”; expresión inequívoca de su derrota, de su incapacidad para dar solución real al problema; cuando, siendo consecuentes con el concepto de “cuidar el medio ambiente”, entendido no con su redundancia, sino como ambiente promedio, la idea sería precisamente la contraria: no “adaptarnos” a los cambios, sino cuidar que el estado promedio del ambiente que garantiza la vida en el planeta, tal cual la conocemos y de la que formamos parte, se conserve.

 

Tal solución está ya ahí, en lo tecnológico y en lo económico-social; lo que impide el cambio no sólo es el poder oscurantista del Imperio, sino la alienación a que han sido sometidas las masas, y con ello los prejuicios generados en ésta particularmente contra la reorganización económico-social en un modo de producir, distribuir y consumir, no en forma de una economía de mercado, sino planificada; no obstante ser esa masa proletaria, es decir, de los trabajadores asalariados, la beneficiaria; en una economía planificada en la cual el Estado ha de administrar “el patrimonio de la sociedad”, o simplemente dicho, sus recursos (¿o para qué el Estado?); y, evidentemente, de una Estado administrado por la misma clase social de las masas, el proletariado, y en función, pues, de sus intereses reales.

 

Nos estamos moviendo ya más allá del límite, previsto incluso desde los años setenta, ya contra el tiempo; y considerando el lapso que toman los procesos sociales, quizá para cuando se proceda sea ya tarde.  Por lo menos, en este preciso momento de fines del 2010, así lo vemos…, y mucho nos tememos.  Pero lo más importante en esta conclusión, es que no somos especialistas en el tema, y seguramente tal conclusión, en algo será falsa.

 

 



[a] ¿Ha usado el lector de este artículo focos ahorradores (luz blanca), en sustitución de los focos incandescentes (luz amarilla)?  Si ha sido así, ya conoce el muy significativo efecto: adormecimiento, generación de un ambiente depresivo y de pesadumbre, sentimiento de tristeza.  Nosotros, con conciencia del problema, intentamos la sustitución hace tiempo; pero tuvimos que volver, muy a nuestro pesar, a los malévolos y perversos foquitos incandescentes (tengo varios focos ahorradores salvadores del mundo, que puedo obsequiar a quien le interesen).  Sin duda tendrá notables efectos psicológico-sociales la genial como ridícula idea de esa “sustitución absoluta”.  Ni modo, algo más a conseguir en adelante en el “mercado negro”…  O quizá, justo por las mismas razones por las que no se puede dar solución al problema ambiental en el marco mismo del capitalismo; o sea, por los intereses de los capitalistas mismos fabricantes de tales foquitos demoniacos; tal cristiana y humanitaria cruzada contra los foquitos incandescentes (han de ser islámicos), fracase.  Y como lo saben, un discurso demagógico más.

 



Compartir este post
Repost0
9 septiembre 2010 4 09 /09 /septiembre /2010 08:02

 Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Planteamiento Pedagógico:

Didáctica Concreta.  Ensayo, 2004 (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 20 sep 10.

 

Una Experiencia Docente.

 

                               Aquí lo determinante fue el paso de Profesor Horas/Clase, a Profesor de Tiempo Completo (año 2002): cambió drásticamente las condiciones de compromiso, y no precisamente institucionales, sino con el educando mismo.

 

                                 Ese mayor compromiso planteaba a su vez una mayor exigencia hacia el educando, que bajo los criterios de la Didáctica Concreta, se traducían en compromiso para sí, en mayor responsabilidad consigo mismos.

 

                              La experiencia vivida con dos grupos de primer ingreso en la Licenciatura de Relaciones Internacionales ya desde 2001, parecía confirmarnos la justedad de nuestras ideas.  Y de hecho lo fue, pero por excepción.  Las cuatro generaciones restantes, con las expectativas puestas particularmente en dos de ellas, han arrojado una situación frustrante hasta el desaliento.

 

                               Una combinación de ambas cosas: la confirmación por excepción de la esencia de la Didáctica Concreta, y la no posibilidad de su desarrollo generalizado, aunado a algunas actividades extra-aula que relativamente se han facilitado en esta institución, han dado lugar a una concepción más acabada de la posibilidad de la aplicación del método.

 

Ha contribuido a ello, y no poco significativamente, la realización de tres Congresos Académicos: el primero sobre aspectos de control de procesos de mejora continua (básicamente “administrativo”); el segundo sobre una muy rica discusión acerca de los métodos educativos (desde salvar la confusión entre “método” y “didáctica”), y si habría alguno propio para esta Universidad (con la conclusión de que no había uno propio, sino que todos –a excepción de aquellos que atentaran contra la condición humana-, eran válidos); y el tercero, acerca de la discusión del posible “Modelo Educativo” de esta Universidad, es decir, de su estilo propio, o como particularmente le he denominado, de su mística propia, la cual no es sino un justo reconocimiento y composición de todo lo demás (en donde se concluyó que, en ese justo reconocimiento, se daban dos grandes concepciones de la educación aquí: una en donde ésta se entendía como problema de la conducta, y se abordaba con una base psicologista y pedagogista; y otra en que se entendía como un problema de la teoría del conocimiento, y se le abordaba desde lo filosófico y sociológico, y por las determinaciones económico-políticas; y en donde dos teorías pedagógicas explícitamente se pusieron en juego: de un lado el constructivismo, y de otro, en parte, la Didáctica Concreta).  Y en su conjunto, he ahí la mística de esta Universidad.

 


 

Planteamiento Pedagógico: Didáctica Concreta.

 

                              Se entiende por Didáctica Concreta (de didaskalos, enseñaza; y concretu, lo multilateral, lo complejo y desarrollado), el método educativo formal dado en la interacción educador-educando; en el plano de la relación Maestro-Discípulo; en el estudio e investigación sobre problemas reales, que no se dan sino en toda su complejidad y desarrollo.

 

                              El método no se había podido desarrollar a falta de una caracterización y definición lo más clara y completa de lo que supondría el estudiante discipular, dada la indescifrable situación de la generación actual.  Una vez resuelto esto último (más a fuerza de palos que de abstracción teórica), hemos podido plantear para el Tercer Congreso Académico, la idea central acerca de una posible variante de su aplicación.

 

                              Expuesta en su esencia, consiste en el siguiente aforismo:  “cuando el discípulo esté, entonces; y sólo entonces; el maestro aparecerá”.

 

                              Ello ha supuesto definir antes lo que se entiende por Maestro (Gran Luminaria) y por Discípulo (aquella persona a la cual se le ha alterado su forma de pensar, adoptando en principio la del Maestro).  Ello hace de suyo evidente su distinción con los conceptos de Profesor (el que hace acto de fe en su saber) y lo que a éste le es afín, el Alumno (el sin luz, el que ha de ser iluminado con el conocimiento).

 

                             La frustrante experiencia de los últimos tres a cuatro semestres, nos ha obligado a ampliar la graduación de esa relación educador-educando, en correspondencia, precisamente, a las características y situación de la generación actual; de modo que hemos agregado la diferenciación del Facilitador (asesor), al que le es correspondiente, por definición, el Autodidacta (el que se enseña o aprende por sí mismo); luego la escala del Instructor (el que construye, en particular, capacitando), y su afín, el Instruido (el construido, o el capacitado); y finalmente en la base de esta graduación, el Servidor, a manera de “Demostrador de Piso”, al que le es correspondiente el “Cliente” (nivel de relación educador-educando teorizado en el pragmatismo, y que nosotros desechamos), y si hemos considerado tal base de partida, es debido a que: puestos en el nivel del Instructor, habremos de esperar a que el “Cliente” asuma su responsabilidad en calidad de lo que se supone es aquí, es decir, un estudiante, y como tal, alguien interesado en el conocimiento.  De no ser así, nada hay que hacer, que no acreditar.

 

                              Una vez que el estudiante está ahí, el Instructor hará su función capacitadora.  Mas si el estudiante en su propio interés; bajo la motivación que debe corresponder a aquel que ha elegido una profesión, “con”, “sin” o “a pesar de”; estudia y en consecuencia investiga por cuenta propia, y acude al Instructor ya no para que le capacite en una instrucción formal, sino para que le asesore fuera de lo formal, entonces ese estudiante en calidad de Autodidacta, determinará al Instructor en calidad de Asesor (Facilitdor); es decir; una vez que el Autodidacta está, entonces, y sólo entonces, el Asesor aparece.

 

                              De igual manera, un estudiante Autodidacta que hace de la asesoría algo tan asiduo que se pierde la discontinuidad que supone la efímera y circunstancial asesoría, lo que estará haciendo estrictamente, será transformarse en Alumno, esto es, en alguien que escucha con interés la disertación de aquel que hace acto de fe en su conocimiento; y en ese momento, ese estudiante en calidad de Alumno, determinará al Asesor en calidad de Profesor.  Sólo cuando “el sin luz” desee ser iluminado con el saber del que le profesa, entonces, y sólo entonces, aparecerá el que haciendo fe en su saber, le iluminará.

 

                              Finalmente, ese Alumno que se embelesa con ese saber y se propone reproducirlo primero, para desarrollarlo después, se transforma a sí mismo en Discípulo, y por definición, “una vez que el Discípulo esté, entonces; y sólo entonces; el Maestro aparecerá”.

 

                              Este proceso supone una serie de otras consideraciones, que; inmersos en la sexta cuartilla cuando la exigencia era dos; por obvias razones omitimos.

 

                              En general, dada la situación de la generación actual, en el modelo se hacen dos consideraciones posible: 1) la respuesta como grupo en la dirección esperada (no factible), y 2) la respuesta individual en ese proceso de transformación cualitativa.

 

                              Ello impone la condición de un trabajo diferenciado, incluso en la relación extra-aula, para lo cual hay una “estrategia didáctica” en cierto modo ya probada con exitosos resultado.

 

 

Conclusión.

 

                              La Didáctica Concreta, fundada en la dialéctica materialista, por definición no puede constituir un método acabado, sino en permanente proceso de adecuación y aproximación al reflejo objetivo de la realidad objetiva, dado en las condiciones concretas de la situación concreta.  No existe una fórmula universal más allá de lo dicho, sino que depende del compromiso y la capacidad creativa del docente.  De ahí que el intercambio de experiencias y la reflexión crítica sobre las propias prácticas docentes concretas entre éstos, sea de mayor valía que todos los cursos de pedagogía teórica que se quieran, sin negar los aportes que estos pudieran dar, en tanto revisados a su vez, críticamente.

 

                              El principal error hasta ahora, había sido –por paradójico e ingenuo que parezca-, pensar que el proceso se tenía y se podía dar para todo el grupo académico: falso.  Es necesariamente un proceso diferenciado; el problema ahora, es cómo resolver ese proceso diferenciado.  En ello consistirá la práctica docente de 2004.

 


Compartir este post
Repost0