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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 07:02
Cliché RI Licencitura

La Ciencia
 de las Relaciones Internacionales;
 su Teoría (2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 6 ago 09.

 

 

                                                    Planteándose eminentemente una situación contradictoria, el marxismo, la dialéctica materialista, cuya esencia es el análisis de la contradicción, significa el método más idóneo para examinar toda esta problemática teórica.

 

                                                   De acuerdo con este método, debe partirse invariablemente de la contradicción esencial y determinante, dada por la lucha de clases sociales en el plano internacional.  Tras ella existe una contradicción teórica aún más general: la contradicción ideológico-filosófica entre el materialismo y el idealismo, que representan la manera de interpretar el mundo de cada una de esas clases sociales.

 

                                                   El materialismo filosófico, fundamento filosófico del proletariado mundial, es una posición en el método científico fundada en el principio de objetividad; es decir, de la necesidad de la comprensión científica del mundo, a partir del reconocimiento de la realidad tal cual ésta es, independientemente del subjetivismo de los deseos e intereses.

 

                                                    El idealismo filosófico, por su parte fundamento filosófico de la burguesía internacional, por lo contrario, es una posición que se da la libertad para aplicar el principio de subjetivismo en la comprensión del mundo, por lo tanto, pudiendo hacer, a partir de las ideas, la realidad del mundo.

 

                                                    Al adentrarnos críticamente en esos textos, lo primero que destaca es un planteamiento perverso (por lo tanto, desde los intereses de una clase social), que divide las teorías de las relaciones internacionales en idealistas y realistas, pretendiendo la identificación del materialismo filosófico, la filosofía del proletariado, por oposición al “idealismo”, con el realismo.

 

                                                    Pero en esa trampa verbal, se juega con la idea de entender al “idealismo”, a la vez que como un sistema filosófico, como la simple “idealidad” de las cosas; idealidad por lo cual se plantea que es posible la unidad y la cooperación internacional frente a una adversidad común.  Pero, por oposición, el materialismo filosófico no entendido como tal, como sistema filosófico, se hace pasar por lo opuesto a “lo ideal”, esto es, como “el realismo”; por el cual, por su parte, se entiende que el Estado es determinante en las relaciones sociales, y en consecuencia la unidad y la cooperación internacional sólo puede responder a los intereses exclusivos del Estado.  De esta manera, los “idealistas” resultan amantes de la paz; en tanto que los “materialistas” entendidos como los “realistas”, no pueden entender el mundo sino como la guerra eterna entre los Estados.  Hay ahí, pues, una interpretación perversa de la teoría de las relaciones internacionales.

 

                                                     Luego se gusta de complicar más el desarrollo teórico, al identificar <<idealismo filosófico con idealidad, y éste con Liberalismo>> (una categoría filosófica con una categoría literaria, con una categoría sociológica).

 

                                                      Esto es, dicho con fundamento en la lógica, se trabaja erróneamente (aun cuado de manera deliberada) con conceptos de distinta clase y de distinto contenido y extensión.  Aquí estableceremos las equivalencias correspondientes, con todo un replanteamiento teórico.

 

                                                      Establezcamos, en consecuencia, que, dada la división innegable de la sociedad en clases; unos usufructuarios de los medios de producción social y depositarios del poder en el Estado para mantener ese usufructo, las burguesías del mundo; y otros, despojados de todo, siendo sólo fuerza de trabajo oprimida y explotada,  el proletariado mundial (hoy en día ya más que “ejército de reserva”, masas de desecho); hay, en principio, dos planteamientos teóricos fundamentales de las relaciones internacionales: el de la burguesía internacional, interesado en mantener la fragmentación de los pueblos del mundo; y el del proletariado internacional, interesado en la unificación mundial.

 

                                                      Así, para que prevalezca la fragmentación, la falta de unidad entre los pueblos del mundo, los teóricos burgueses del capitalismo en las relaciones internacionales, crean toda una serie de artilugios para instigar las diferencias, y justificar la desigualdad social, la explotación y la guerra; y sobre de esas bases, edificar sus teorías de las relaciones internacionales “ideales”; no porque aspiren realmente a una sociedad ideal, sino porque son incapaces de un análisis científico del mundo, y la realidad objetiva les niega y contradice a cada instante.

 

                                                      Por su parte, los pueblos del mundo (en su gran mayoría el proletariado), teorizarán sobre la manera de lograr la unidad real del mundo, cuya condición primera es, en consecuencia, la abolición misma del capitalismo.

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3 agosto 2009 1 03 /08 /agosto /2009 07:01
Cliché RI Licencitura 

La Ciencia
 de las Relaciones Internacionales;
 su Teoría (1)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 3 ago 09.

 

 

                                                   Cuando estudiantes de Geografía entre 1975 y 1979 en el grado de Licenciatura, enfrentamos una situación mucho muy semejante a la que se presenta en la disciplina de conocimientos acerca de las relaciones internacionales.

 

                                                    En aquel caso aplicamos el método marxista de elevarnos de la categoría más simple, a las relaciones más complejas, e hicimos avanzar a nuestra ciencia.

 

                                                    Intentaremos aquí algo semejante, aun no siendo estrictamente lo nuestro.  De la ciencia política denominada Relaciones Internacionales, lo que nos interesa como propio, es el caso de las metarelaciones internacionales, en lo que hoy ya se conoce, si bien enormemente distorsionada, como Exopolítica.  Si con ello en algo contribuimos a esclarecer, o por lo menos problematizar, a los estudiosos de esta disciplina de conocimientos, estos apuntes habrán cumplido su cometido.  Como quiera, durante siete años impartimos diversos cursos en la carrera de Relaciones Internacionales, y si bien no les enseñé gran cosa, sí aprendí bastante.

 

                                                     Así, la categoría más general y esencial de las Relaciones Internacionales, a nuestro juicio, es el concepto de “Nación”, mismo que alude la “los nacidos en...”.  En consecuencia, lo que se estudia aquí, son las relaciones entre los nacidos en un lugar, con los nacidos otro lugar, en un momento temporal de coexistencia.

 

                                                     De ahí que la categoría de nación tenga como sinónimas a categorías semejantes, aun cuando expresen relaciones distintas como: “Etnia” (del griego ethnikós, personas), que alude a un grupo cultural; “País” (del latín país, habitante), con lo que se refiere a un territorio; o “Pueblo” (del latín populus, ciudadanía), que por afinidad es la categoría que más se acerca al concepto mismo de nación.  De ahí que las relaciones internacionales sean también, a la vez, relaciones ente las etnias, entre los países, como entre los pueblos del mundo.

 

                                                     Luego, esas relaciones entre las naciones se hacen complejas: dadas en lo antropológico, histórico, económico, social, político, y moral.  Más aún, en las sociedades de clases históricamente dadas (de hace unos siete mil años), las naciones delimitan territorios, y delegan en representaciones cuyas relaciones políticas de clases sociales, hacen aún más complejas las relaciones naturales, abiertas y directas, entre las naciones o pueblos del mundo, apareciendo como relaciones entre territorios políticamente determinados, y más aún, entre los Estados.

 

                                                    Esta situación política reclamaba una ciencia que estudiase ese fenómeno, desde las relaciones diplomáticas, de buen entendimiento, compartiendo las culturas; a las relaciones bélicas, de solución de diferencias por la vía de la violencia, mediante la guerra y la aniquilación final de una de las partes; pasando por una multiplicidad de problemas particulares tales como el racismo y la discriminación, las migraciones, los refugiados, hasta la cooperación mundial para la solución a los problemas de carácter global.

 

                                                    Así, la ciencia de las Relaciones Internacionales no podía sino formarse en el debate de teorías acerca de los procedimientos de entendimiento entre las naciones, y a continuación es a ello a lo que nos referiremos.

 

                                                     Lo primero a aclarar, es que toda síntesis de teorías tiene necesariamente un sesgo de posición de clase que las ideologiza, ya como teorías que apuntalan el orden de cosas establecido a favor de las clases sociales en el poder; ya como teorías que someten a crítica tal orden de cosas a favor de las clases sociales oprimidas, promoviendo su transformación.  En ese sentido, las teorías de las relaciones internacionales son, y no pueden dejar de ser, parte de la lucha de clases sociales en el ámbito mundial, y de ahí la importancia de su discusión.

 

                                                     En consecuencia, desde una posición marxista, con fundamento teórico en la dialéctica materialista, vemos que los Libros de Texto sobre esta materia enuncian una serie de posiciones teóricas contrarias entre sí: realismo contra liberalismo; realismo contra trasnacionalismo; y neorrealismo contra neoliberalismo; científicos contra tradicionalistas; o racionalismo contra reflectivismo.

 

                                                      Entrar al estudio de tales teorías y debates, sin más, es perderse en un mar de ideas y posiciones, diseñado justamente para generar la confusión suficiente que impida al estudioso esclarecer los problemas esenciales de las relaciones entre las naciones o pueblos del mundo.


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26 julio 2009 7 26 /07 /julio /2009 08:00
Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n
Círculo de Empatía en los Grupos Académicos
y sus Implicaciones.  Artículo, 2009.

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geográfico.over-blog.es/,

México, 26 jul 09.

 

 

Este artículo que hemos titulado el Círculo de Empatía en los Grupos Académicos y sus Implicaciones, es resultado de toda nuestra experiencia docente en educación superior universitaria (unos 20 años acumulados), en la observación del comportamiento de los subgrupos de estudiantes, al interior de un grupo académico.

 

Esto es, que, en todo grupo académico, hay, invariablemente, en primer lugar, un pequeño subgrupo de estudiantes que, en un lenguaje verbal, no-verbal, y de ubicación en el “espacio de poder” de un aula, expresa su más amplia simpatía con el docente.

 

De la misma manera y en aproximadas proporciones numéricas, hay un subgrupo que, por todo lo contrario, expresa su más profunda antipatía para con el docente.

 

Entre esos dos extremos existe el ámbito de estudiantes cuya actitud característica es la apatía.  Mas hay dos tipos de apatía que se expresan entre estos: 1) aquella simple de indiferencia e indolencia total; y 2) aquella compleja que en realidad representa una actitud critica hacia el docente; en ella, el estudiante está sometiendo a juicio al docente de manera callada y con una actitud a veces tan severa, que en ocasiones lo hace aparecer como el más conflictivo entre los del sector de antipatía, siendo en realidad todo lo contrario.

 

                     Círculo de Empatía                    

 

                             Docente                                        

 

 

                           Estudiante 


 

El Aula y sus Dominios Territoriales

            Salón de Clases Ideal

 


                                                  Toda esa empatía manifiesta en esas variantes, se expresa predispuesta desde el primer día de clases; es decir, se da en el estudiante, en principio, independientemente del docente; y queda explícita por el lugar que ocupa en el aula: en la simpatía, ya lo más posible cerca y de frente al docente; en la antipatía, ya lo diametralmente opuesto y más alejado; y en la apatía, en el espacio central que queda por exclusión; y dicho así, porque el poder que ejercen los otros dos sectores en enorme, y claramente “definen su territorio”.

 

                                                 Sobre la marcha es posible que se dé un reacomodo una vez que se da el trato con el docente, y así como unos podrán alejarse particularmente en esa clase, otros podrán acercarse; y a veces ese alejamiento o acercamiento no llega a ser necesariamente físico, sino muy sutil en la relación académica.

 

Y decimos “en esa clase”, que representa la presencia particular de un docente; pues apenas cambia el mismo, el escenario se modifica; al principio siendo ese arreglo en lo físico, pero conforme avanza el calendario escolar, los lugares se estabilizan y las modificaciones son sólo en lo más sutil, al punto que los estudiantes que suelen odiar a un docente “A”, luego muestran su mayor aprecio por “B”; pero justo al mismo tiempo que los que odian a “B”, aprecian a “A”.  De ahí la importancia de la primera sesión, y luego de la observación de las posteriores.

 

Es decir, que es muy difícil que haya un docente que sea igualmente apreciado por todos de manera absoluta, lo mismo que odiado por todos de manera absoluta (casos excepcionales extremos).  Y estas situaciones se hacen preocupantes para un docente, en tanto que pudiera darse el caso de ser interpretado como indicador de ser un “buen” o “mal” docente; y está claro que el odiado no necesariamente es “mal docente”, como el apreciado no por ello tampoco será “buen docente”; es decir, que sólo lo son de manera relativa, o dicho de otra manera, en relación con un determinado subgrupo de estudiantes y sus características; y así, preocúpese el docente que es apreciado y rodeado por los malos estudiantes; como satisfágase aquel que se ve rodeado de los buenos estudiantes.  Ambos serán juzgados simultáneamente como “buenos” y “malos” docentes, pero no en sí mismos, sino en relación con el tipo de estudiantes que los enjuician.

 

Ocurre que hay el “buen docente”, que hace pensar críticamente a sus estudiantes, y por definición, inevitablemente, los polariza; y en esa polarización en que unos se duelen, atrae sobre sí todo el odio más infinito de unos (pocos), que piden su desaparición de la faz de la Tierra; como todo el aprecio más infinito de otros (pocos), que reclaman que todos sus docentes deberían de ser así; en medio de un mar que en su confusión opta por la indiferencia.  Pero hay también el cual es juzgado a su vez “buen docente”, justo por todo lo contrario: porque no crea “conflicto en el aula”, no polariza a los estudiantes; al contrario, los estandariza sin causar dolor en nadie; juzgado así porque nadie dice no sólo nada mal de él, sino incluso no dice nada, y quizá más bien, en su caso, todos se expresan favorablemente.  El “buen docente” entonces, es un asunto relativo, a criterio de quien lo juzga, según prefiera, como en este ejemplo, el doloroso pensamiento crítico o la anodina estandarización.

 

Ese tipo de estudiantes y su actitud empática, determinará su cualidad, ya de simple “cliente exigente” eternamente inconforme del “servicio” educativo, como de un eventual e independiente autodidacta; o de alumno que se admira y se complace de los conocimientos que se comparten; o como discípulo que incluso se convierte a las ideas de su maestro y lo toma como modelo a seguir.

 

El buen estudiante de un docente dado, por definición, será este último; necesariamente estará principalmente entre los que expresan simpatía; pero también, y soliendo ser los más avanzados, entre los que originalmente expresan cierta apatía crítica, pero que luego de convencerse, llevan su simpatía a la más estrecha relación de amistad con el docente.

 

Finalmente, algo de la mayor importancia pero que no suele ocurrir en nuestras universidades a falta de la comprensión, tanto por docentes como por estudiantes, de esta mística dada en la empatía, es el potencial que ello encierra para la formación, precisamente, discipular; esto es, del estudiante que abreva del docente más allá del aula, e incluso más allá de la escuela y de su misma graduación; lo cual ocurre principalmente en el trabajo de investigación, en donde ese discípulo retoma todos los conocimientos en ese largo proceso, y luego los continúa, llevando adelante las tareas de su viejo maestro.  Y así, no ocurre, no sólo a falta de comprensión de la mística de la empatía, sino también, y simplemente, porque hay una actitud formadora pragmática, utilitaria; de usar y desechar; con un abandono total al fomento a la actitud teórica investigadora.  Y con ello, como otro factor, el daño social aumenta, y nuestro desarrollo científico-técnico se anula, manteniéndonos eternamente en el atraso del subdesarrollo.


 

 
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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:12

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (12)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geogrñafico", Revista Electrónica
de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/,
México, 24 ago 09.

  

                                                De la keynesiana “economía regulada”, a la “economía planificada”, no hay mas que un paso..., pero un paso que significa la transición del capitalismo al socialismo; es decir, la desaparición paulatina, por socialmente innecesaria, de la inversión privada capitalista.  No obstante, es un paso y transición históricamente ineludible.

 

                                                No obstante, ello presupone una condición igualmente insoslayable: el paso de la democracia liberal, a una democracia popular.  La democracia liberal capitalista (de demos, pueblo; y kratos, poder; en este caso, literalmente, el poder del pueblo liberal; esto es, en la representación del capitalismo liberal); pero por muy “representativa” que parezca, no estará dispuesta nunca a ceder en sus privilegios.  La sociedad tendrá que ganar en su lucha por una democracia popular así sea capitalista (ahora literalmente, el poder del pueblo popular; en este caso, en una verdadera representación popular aún en el régimen capitalista; esto es, una democracia popular capitalista).  Ello no violenta el sistema capitalista, lo mantiene vivo; más aún, como se suele decir popularmente, lo oxigena; pero ciertamente, lo acerca más a su fin real como un sistema económico-social que ha dado de sí todo lo que podía dar, preparando el paso al socialismo en lo que ya en su momento se caracterizará como una democracia popular socialista.  Tras ésta, en su momento histórico, el socialismo mundial será.

 

                                                 Nuestro momento histórico es, precisamente entonces, el del paso de la democracia liberal representativa capitalista, a la democracia popular capitalista (que los grandes capitalistas suelen desacreditar a la vista del pueblo o sociedad, como el fantasma del “socialismo”; lo cual está muy lejos, histórica, económica y socialmente, de ser).

 

                                                  Sólo este régimen de democracia popular capitalista estará en disposición, y será capaz, de redistribuir la renta nacional con mayor beneficio social.  Como “buen capitalismo”, no obstante, la desigualdad social y las crisis continuarán, pero con menor impacto; debido precisamente, al mayor énfasis en la regulación económica llevada a formas de planeación o planificación.

 

                                                   La planeación en su origen (1920), fue económico-social; apareció como premisa necesaria del modo de producción socialista, en el cual, no produciéndose para el mercado, se hace para surtir, equitativa y armónicamente, de bienes materiales a la sociedad.

 

                                                   La planeación se funda en cinco principios básicos: 1) determinar un conjunto de indicadores básicos; 2) Compatibilizar los indicadores básicos en todos los niveles; 3) articular los planes por sectores, regiones y niveles; 4) armonizar los aspectos económicos y sociales; y, 5) prever alternativas.

 

                                                    A partir de ahí, mediante dichos planes quinquenales, la URSS obtuvo el desarrollo económico que la llevó a ser una gran potencia, y más aún, eludiendo en su economía las recurrentes crisis económicas inherentes al capitalismo; y, como consecuencia, casi de inmediato, a partir de los años treinta, se trató de emular tal sistema en la economía capitalista, mediante el modelo de economía regulada (o keynesiana).

 

                                                  Evidentemente, esa planeación económico-social en la economía capitalista es imposible (cada capitalista trabaja para sus propios fines), pero se exploró con ello la posibilidad de eludir la sobreproducción y las crisis cíclicas, que tampoco logró evitar.

 

                                                   Pronto a esa planeación distinta en la economía capitalista se le denominó planeación operativa (1940-1960),  cuyos fines eran los casos particulares de ciertos sectores de la producción.  Pero, a partir de los años sesenta (y hasta principios de los setenta en que aún se creía en su posibilidad), pasó a llamarse planeación estratégica, en función de proponerse fijar ciertos objetivos a corto y largo plazo.

 

                                                   De entonces a la fecha, la disciplina de la Administración reconoce el valor del concepto de planeación, y lo adopta exclusivamente para el desarrollo empresarial, a manera de prospectiva; es decir, no a partir de la toma de decisiones ni pronósticos, sino de expectativas estimadas.

 

                                                   En el siglo XXI, con ya casi 6,500 millones de habitantes, el deterioro ambiental que hemos visto en este curso, las crisis económicas y carencias de empleo, salud, educación, recreación, etc; la sociedad no puede seguir organizando su economía según los intereses de unos cuantos capitalistas, sino en función de los intereses mismos de la sociedad.


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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:11

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (11)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica; 

http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 24 ago 09.

  

                                                 Para terminar, veamos un poco la alternativa de la reorganización social bajo un modo de producir sus bienes materiales, determinado no por el mezquino interés de riqueza de unos cuantos que, en este caso, comercializan con los recursos naturales, sino por la distribución de la riqueza socialmente generada, en beneficio de la misma sociedad.

 

                                                 Hemos visto la ley que genera la riqueza social: la ley de plusvalía:

 

 D - M - D'

 

                                                Hemos visto cómo en función de ella, circula el capital dándose la acumulación del mismo:

 

 D1 - [MP+FT] - P - M - D' - Acumulación de Capital - D2

 

                                                 Y más aún, hemos correlacionado a ello la ley de distribución de capital o distribución de la renta:

 

D1 - [MP+FT] - P - M - D' - Acumulación de Capital - D2 - [%IC, %R]

 

                                                 Finalmente, considerando una elemental lógica de distribución de la inversión, hemos visto que, luego de un capital acumulado el cual representa el 100 %, de acuerdo a los estándares internacionales, suele asignarse en promedio un 30 % de ello a Reposición de Capital (maquinaria, equipo, nueva tecnología, instalaciones, plazas), quedando entonces un 70 %, que es finalmente lo que significa el concepto de “renta” o ganancia, de la cual, se distribuye un 30 % a salarios en el pago de la fuerza de trabajo, y el resto, el 40 %, queda como ganancia neta para el inversionista:

 

 D1 - [MP+FT] - P - M - D' - Acumulación de Capital - D2 - [%IC, %RN{FT, Dividendos]

 

                                                 Hasta ahí, sin más, dicha distribución pareciera ser razonablemente justa; pero sólo hasta que consideramos cuántos son unos, y cuántos son otros.  Es decir, que, por ejemplo, en el caso de la Renta Nacional, el 30 % sería para la clase trabajadora: dicen los economistas, 17 millones familias, que en total significarían unos 85 millones de habitantes.  En tanto que el 40 %, sería para la clase empresarial: unas 3 millones de familias, que representan unos 15 millones de habitantes.

 

                                                 Cuando ya se piensa en que el 30 % se reparte entre 85 millones, y el 40 % sólo entre 15 millones; entonces se ve la desproporción en la distribución de la riqueza, que aunado a la acumulación de capital, explica por qué los ricos son cada vez más ricos, y los pobres son cada vez más pobres.

 

                                                 Y, bajo el modelo económico neoliberal en que el Estado deja libre juego al capital y se desresponsabiliza de la suerte de la sociedad, vemos entonces que ese 40 % de riqueza socialmente generada, no tiene restricciones para salir del ámbito de la circulación de capital, yéndose a depositar en la Banca extranjera (por ejemplo, suiza), o invirtiéndose en los llamados “paraísos fiscales” (por ejemplo, las Islas Caimán).  La nación se sostendría entonces con la reinversión de un 30 % del capital; si es que en realidad esa fuese la inversión en reposición de capital, la cual al parecer, es apenas de un 10 %, para el mínimo de mantenimiento y reposición de maquinaria y equipo, lo que explica la falta de generación de empleo.

 

                                                 Por las leyes de plusvalía, de circulación de capital y de distribución de la renta, queda demostrado que el modelo neoliberal, si funciona, lo hace muy bien para beneficio de unos cuantos (3 millones de familias), pero en perjuicio de la gran mayoría (17 millones de familias).  ¿Hay alguna alternativa más racional y justa socialmente?

 

                                                 Pudiera pensarse en un modelo “neokeynesiano”, en donde nuevamente el Estado regule la economía a partir de una Banca Nacional y del control de los principales sectores de producción.  Pero el hecho es que el modelo también ya demostró su fracaso, dada la ley general de la tasa decreciente de ganancia; por la cual el capital compite adquiriendo nueva tecnología y optimizando el proceso productivo, con la generación de cada vez mayor producción y su monopolio, hasta el punto en que, justamente, tiene lugar la sobreproducción de mercancías, lo cual genera las crisis cíclicas del capital.

 

                                                 Sin embargo, el modelo tiene una ventaja: la acumulación de capital en manos del Estado, no puede salir de la esfera de circulación de capital, por lo que necesariamente se redistribuye, ya como real inversión de capital centrado en la generación de empleo, ya como beneficio en bienes materiales para la sociedad.  ¿Habrá, pues, alguna variante en este modelo, que de estabilidad en el desarrollo social?: Sí, la inserción de una economía planificada.


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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:10

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (10)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;  http://espacio-geografico.over-blog.es/.

México, 27 ago 09.

 

                                                El ejercicio de la Tabla de Concordancias (Apuntes.  Curso: Desarrollo Sustentable (5)), implicaba la consulta de documentos por Internet, para evaluar, a través de ellos, los resultados de dicha teoría desde que 1987 se planteó, instaurándose el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA); y que dos años después, en 1989, se tradujo en el “Programa 21” de la ONU, más conocido como “Agenda 21”.

 

                                                Paralelo a estos trabajos, la misma ONU emprendió, a partir de 1972, la realización de una serie de Conferencias Mundiales Sobre el Medio Ambiente (1ª Reunión, 1972; veinte años después, desaparecido el Bloque Socialista, 2ª Reunión, 1992; cinco años después, 3ª Reunión, 1997; tres años después, 4ª Reunión, 2000; dos años después, 5ª Reunión, 2002; y siete años después, 6ª Reunión, 2009); donde puede verse, por el intervalo entre ellas, al principio, la falta aún de conciencia acerca del problema (eran los años setenta ochenta, la segunda mitad del período de la Guerra Fría); luego, con resolutivos de buenos propósitos y reiteración de compromisos como el “Programa del Milenio” y demás demagogia, en el curso de los años noventa bajo el reino absoluto del capitalismo neoliberal, conforme se agudizaban los problemas económicos, sociales, políticos y ambientales en el mundo, se aprecia un acortamiento del lapso entre dichas reuniones hasta principios de este siglo; para luego volver a expandirse el período, quizá, en mucho, por la prioridad de otros acontecimientos político-militares dados en Medio Oriente y Centro de Asia, hasta que la crisis económica de 2008-2009, y los efectos climáticos ya evidentes, despierta nuevamente la alerta mundial.

 

                                                En cualesquiera de ambas líneas, Las Conferencias Mundiales de la ONU, o la llamada Agenda 21, ha sido evidente la inoperancia y la incapacidad, a poco más de veinte años, ya no se diga de dar solución a la problemática ambiental y todo lo que de ello deriva, sino ni siquiera para atenuar o contener el avance del mismo.

 

                                                Escribir “Agenda 21” en un buscador por Internet y enterarse de esta situación por cualesquiera de los documentos que se ofrecen, es un mismo acto instantáneo.

 

                                               La Agenda 21 está compuesta por casi cuarenta puntos (tareas de los países), en cuatro Secciones: I  Dimensión Social y Económica, II  Recursos Naturales, III  Fortalecimiento de Grupos Sociales, y, IV  Medios de Ejecución (de ellos, sólo recogimos 16 en la Tabla de Concordancias).

 

                                                El estado que guarda el avance de tales tareas es desolador.  El primer dato de ello, es la prácticamente nula posibilidad de medir y evaluar los posibles avances de las tareas; y lo propuesto al respecto, consiste en las centenares y burocráticas auditorias para considerar los “Programas 21 Locales”, que para el año 1996 se esperaba que pudiesen ser ya de 1 millón, y para el 2000 la totalidad.  Y, sin embargo –se nos dice en esos documentos– a poco más de quince años de iniciados los trabajos, las “Agendas 21 Locales” no llegan a 7 mil, de ese propósito de 1 millón ya para 1996), y el 65 % de ellas sólo han funcionado en Europa; y en ésta, no en el ámbito rural, en el ámbito proveedor de los recursos naturales, sino en las ciudades.

 

                                               Todo esto deriva en “verticalidad y burocracia”; en “política de marketing” en la conciencia, y no en una comprensión científica de la problemática y las acciones reales de compromiso; y al final, todo no es sino simulación*; y en ella, las Organizaciones No-Gubernamentales (ONG) de la supuesta participación ciudadana (si bien algo hay de eso), no son, en mucho –habrá sus excepciones como siempre– sino fuentes de ingresos, un “modus vivendi” de sus organizadores, más interesados en la administración del problema, que en su verdadera solución.  Al final, no otra cosa que los vicios naturales del sistema económico-social, en el fondo, la causa real del problema.

 

                                               Una situación desesperanzadora, de ignorancia trágica; pero al fin, parte del proceso de descomposición del capitalismo que ya ha dado de sí todo lo que podía dar.  Ahora preparemos los conocimientos para la transición.  Es en la capacidad de los intelectuales, de los profesionistas, en quienes recaerá, ha recaído siempre necesariamente, la responsabilidad de dar no sólo explicaciones, sino soluciones, frente a la sociedad.  Ya las masas, en su iniciativa histórica, harán lo suyo; tanto más pacífica o violentamente, cuanto más pacífica o violentamente sea la resistencia al cambio. 


*       Al respecto, con las reservas de siempre y del particular caso, simplemente léase “Programa 21”, en es.wikipedia.org/wiki/Programa_21.  Y para más precisión, voltéese a ver alrededor.

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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:09

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;  http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 17 ago  09

 

Resumen y Conclusiones

a la III Unidad (2).

 

 

                                                   Al revisar a los teóricos del desarrollo sustentable, vimos que, frente al problema real de sus resultados y de su validez o no, se concluye en dos grandes posiciones: 1) recuperar el estado promedio del ambiente habido hasta antes de los años setenta del siglo pasado; y 2) echar mano de la tecnología para “adaptarnos a los nuevos equilibrios”.

 

                                                   En el caso de Albert Gore, se muestra que, con voluntad social y política, es posible recuperar el anterior estado ambiental; sin embargo, observamos que la causa real del problema queda intacto: el uso económico de los recursos naturales en calidad de mercancías (incluso de manera especulativa).  Luego, en el caso de la supuesta solución tecnológica para adaptarnos a las nuevas condiciones; aparte de que en sí misma es y un reconocimiento del fracaso de la teoría del desarrollo sustentable; vimos que si bien ello habrá de ser un recurso necesario, no es, ni con mucho, la solución social real, ni mucho menos en su carácter mundial, dada la enorme desigualdad.

 

                                                     La conclusión, de nuestra parte, es volver a las condiciones ambientales promedio dadas hasta la primera mitad del siglo XX, con independencia de lo que tecnológicamente se pueda hacer; y para ello, más que mera “voluntad” o “disposiciones de ley”, se hace necesario ir a la causa real a fin de modificar ésta, dando lugar a efectos en el sentido deseado.

 

                                                       Tal causa real, hemos visto en el curso, no es otra, en su esencia, que el uso y consumo de los recursos naturales no-renovables en calidad de mercancías.

 

                                                      Para ello, no será suficiente un cambio de “modelo económico” del mismo sistema capitalista, que por su naturaleza esencial mantendrá el problema vivo; sino que será necesario enfilar a una nueva organización social basada en un modo de producir y organizar la economía, de manera muy distinta a la actual.

 

                                                      Esa solución no depende de buenas voluntades ni de complejas elaboraciones tecnológicas; tampoco la misma es una utopía (entendida como un bello anhelo por un mundo ideal, si bien no “irrealizable”, si difícil, casi aparentemente hasta lo imposible, de alcanzar), sino la reelaboración de la experiencia social real dada en el último siglo y medio: un modo de producción, que pone en el centro el interés social, y organiza planificadamente la economía.  Aquí el recurso natural deja de ser mercancía, para ser sólo eso, un recurso natural necesario y suficiente, administrado para el bienestar material de la sociedad.

 

                                                       Suele decirse que esto “se oye bien”, que “difícilmente alguien no podría estar de acuerdo”; pero, al mismo tiempo, que “tal idea no funciona”, que “es inviable”.  Y la paradoja es entonces, por qué si antes llamamos a la buena voluntad social y política y creemos en ella, a pesar del desacuerdo con los intereses económicos de los grandes monopolios internacionales, ahora que aquí “todos estaríamos de acuerdo”, por qué resulta “inviable”.  Acaso porque por el bien de todos (ya casi 6,500 millones de seres humanos) hay que decirles basta, a los grandes intereses monopólicos internacionales de una ínfima minoría (de 100?, 500?, ó acaso en una exageración descomunal, 1000 millones) de seres humanos en el planeta?

 

                                                       Para terminar este Curso, en las próximas clases conclusivas, brevemente examinaremos los datos de esta opción, tal como lo hemos hecho en los casos anteriores.


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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:08

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (8)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

  http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 17 ago 09.

 

Resumen y Conclusiones

a la III Unidad (1).

 

                                                   Ha sido este un curso sencillo, quizá hasta lo simple, armado con otra didáctica por cuanto a su planteamiento teórico: la aplicación rigurosa de un silogismo en la exposición y demostración; y, por cuanto a lo práctico, disponiendo por primera vez, como docente, de otro recurso tecnológico para la misma: el empleo de un Sitio Blog por Internet.

 

                                                  Desconcierto para el estudiante acostumbrado a que se le den apuntes; experiencia extraordinariamente interesante como docente, cuya dosificación y contenido de clase se expone, literalmente dicho, a la vista del mundo, quedando expuesto a ser juzgado por quien sea.  Como docente, hay en ello, abiertamente –a reserva de la posible crítica–, un compromiso cumplido.

 

                                                  Puede ser que a los estudiantes de este curso no les haya gustado, que lo desaprueben; se entiende, como futuros Licenciados en Administración de Empresas, su formación es eminentemente pragmática, y este curso quizá no sea para ellos sino elucubración teórica inasible e inútil (de ahí, en parte, un curso simple).  Se impone por ello, un resumen que retoma los orígenes, a fin de que haya una valoración de conjunto más acabada.

 

                                                  Así, ante el tema a tratar: la teoría del desarrollo sustentable (o sostenible, como prefiere la ONU); por la cual definimos la “posibilidad del crecimiento económico-social del mercado (esencia del sistema capitalista), sintetizado en la permanente disponibilidad de recursos naturales no renovables”; nos abocamos inicialmente a una revisión de datos en una investigación preliminar, a fin de informarnos al respecto; y con ello, plantear el problema que encierra dicha teoría, en este caso, definido entonces, como <<la determinación de los límites del “desarrollo sustentable”>>.

 

                                                   Con la información de que disponíamos en ese momento (didácticamente), teníamos que establecer un supuesto previsible a corroborar; esto es, una posible hipótesis, la que, a su vez, de algún modo, contendría la idea central a argumentar en el proceso demostrativo, a lo que se conoce como tesis.  El que la hipótesis contenga a la tesis, es la razón por la cual a este método de demostración se le conoce como hipotético-deductivo; es decir, por el cual, la hipótesis se deriva o se deduce de la tesis, y por lo tanto, la contiene.  Y esa deducción es, de suyo, un procedimiento lógico.

 

                                                  Ese procedimiento lógico (la didáctica de este curso), parte de lo que se conocen lógica como el entimema: un juicio abreviado en el que queda omitida la premisa antecedente del silogismo.  A saber, como quedó planteado:

 

                                                  <<El desarrollo sustentable tiene como límite el desbalance entre la renovación de los recursos naturales y su consumo, lo cual ocurrirá necesariamente en el capitalismo; ya que ello es consecuencia de ser usados como mercancía>>

 

                                                  A partir de ahí, aprendimos cómo reconstruir la premisa antecedente, en este caso: <<En el capitalismo, los recursos naturales son mercancía>>.

 

                                                  Y ello nos dio el esquema del programa del curso: 1) Antecedentes: <<En el capitalismo, los recursos naturales son mercancía>>; 2) Tesis: <<El desarrollo sustentable tiene como límite el desbalance entre la renovación de los recursos naturales y su consumo, lo cual ocurrirá necesariamente en el capitalismo>>; 3) <<Los recursos naturales y su consumo, como consecuencia de ser usados como mercancía>>.  El siguiente paso, fue ir aportando los argumentos de cada premisa dándole cuerpo a la demostración.

 

                                                   Todo lo anterior, incluyendo la premisa antecedente, fue tratado en la I Unidad del Curso.  En la II Unidad, se trató sobre la argumentación de la premisa de tesis, y para tratar de corroborar los límites en el desbalance entre los recursos no-renovables y su consumo, empezamos a considerar un panorama general del estado de los recursos naturales*, en relación, principalmente, con el crecimiento de población; y en segundo lugar, con el problema del deterioro ambiental, como índice de ese desbalance con los recursos no-renovables..

 

                                                    Finalmente, en la III Unidad que aquí concluye, echamos mano de las Tablas de Relación Causal por Concordancias en dos ejercicios, a manera de mera estimación subjetiva, e intentamos la aplicación de las misma para una información más real, a partir de la consulta de datos por Internet, acerca del estado de los criterios empleados en la “Agenda 21” desde fines de los años noventa**.


*       Aspecto en el cual, ciertamente, nos faltó investigación y el recabar datos de una manera más fidedigna y completa.

**       Aquí ya se dependía por entero de la disposición del estudiante para realizar el trabajo (o de otro modo no tendría sentido la didáctica empleada), lo cual no siempre es una expectativa positiva; razón por la cual, en otro artículo haremos unilateralmente nosotros el ejercicio.


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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:07

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica; http://espacio-geografico.over-blog.es/,

México, 09.

 

 

                                                   De 1960 al año 2000, la superficie cultivada creció en 1’720,000 Km2, pero de ese punto que le representa, al mismo tiempo cada año se pierden 100,000 Km2; tanto por desertificación como por deforestación.  El balance para mantener la producción al ritmo del crecimiento de población, es de un crecimiento que, aparte de recuperar las tierras perdidas, añada 37,500 Km2/año.  Este balance no sólo no se refleja en el Almanaque, sino que en la realidad no hay recuperación real, y mucho menos el necesario a agregar.  De ahí que la tendencia se haya dado en la manipulación genética de los granos, que en breve permitirá incluso hacerlos florecer en el desierto.  Y lo cual quiere decir: 1) que la opción de la “adaptación científico-tecnológica a los nuevos equilibrios”; en vez de la “recuperación del ambiente promedio”; se está haciendo la viable; y 2) que, como lógica consecuencia, en conclusión, tiene que aceptarse entonces que la teoría del desarrollo sustentable no es válida, no funciona, porque de hecho, no ha funcionado.

 

                                                  Y lo mismo se concluiría del análisis de los datos en el caso de los bosques, los cuales representan a la fecha, 40’000,000 Km2 (30% de la superficie total continental); y de ellos, sólo en cinco países se concentra el 50% de los mismos (Rusia, Brasil, Canadá, Estados Unidos, y China).

 

                                                  Pero, en su caso, se reporta una tasa de pérdida por deforestación para fines mercantiles madereros, de 130,000 Km2/año.  Ello se compensa por políticas de reforestación de 53,000 Km2/año, que deja una deforestación neta de 73,000 Km2/año  Este aspecto mercantilizado del uso, por lo menos de este recurso, se muestra por la FAO en la siguiente gráfica:

 

 

Fuente: Situación de los Bosques en el Mundo, 2007; Depósito de Documentos de la FAO, Departamento de Montes; ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/a0773s/a0773s08.pdf

(autorizado por la FAO al ser usada aquí esta información para fines educativos)

 

 

                                                   Esta situación está asociada a su vez, al régimen de propiedad de los bosques, conforme se aprecia en el siguiente cuadro.

 

 

Fuente: Situación de los Bosques en el Mundo, 2007; Depósito de Documentos de la FAO, Departamento de Montes; ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/a0773s/a0773s08.pdf

(autorizado por la FAO al ser usada aquí esta información para fines educativos)

 

                                                  Al relacionar el gráfico anterior (figura 75 en el documento de la FAO), con este último cuadro, salta a la vista la paradójica situación, por demás interesante para explicar, de que a mayor propiedad pública de los bosques, mayor mercantilización de los mismos; e inversa y paradójicamente, a mayor privatización, menor mercantilización.

 

                                                   Lo anterior pudiera ser desconcertante ante lo que hemos afirmado, pero no debe perderse de vista que la “propiedad pública” en los países capitalistas, es propiedad administrada por un Estado burgués, es decir, a su vez, “propiedad capitalista” del Estado.  Ello explica el saqueo de los bosques en las regiones más subdesarrolladas, de África y Asia.

 

                                                   En la siguiente gráfica, en particular del caso del sureste asiático (todo el sur de China), puede verse la tenencia de los bosques en manos de esa abstracción que es el Estado (en este caso de un capitalismo subdesarrollado, por definición, corrupto), en su expresión concreta en la forma de los gobiernos locales a distintos niveles; y en lo cual destaca el hecho de que los grupos comunitarios, o la población indígena, ese pueblo que se supone es representado por el Estado, está despojado de toda propiedad real.

 

 

Fuente: Situación de los Bosques en el Mundo, 2007; Depósito de Documentos de la FAO, Departamento de Montes; ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/a0773s/a0773s08.pdf

(autorizado por la FAO al ser usada aquí esta información para fines educativos)

 

                                                    Otra vez, tiene que aceptarse ante los hechos, los buenos deseos de las políticas del desarrollo sustentable, son sólo eso: y como tales, como buenos deseos, una justificación de conciencia del sistema capitalista.

 

                                                    Va siendo el momento, pues, de que vayamos sometiendo a crítica lo que históricamente se ha planteado como alternativa.  Lo plantearemos desde la utopía con esos fines ideales máximos: así, si el capitalismo en todos sus aspectos es el causante del deterioro del hábitat mundial, planteémonos por un momento, entonces, cómo podría ser el mundo, el mundo en su totalidad, sin tan horrendo sistema económico-social.  Imaginemos por un momento, un mundo sin capitalismo... ¡Oh, horror vacui...!


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9 julio 2009 4 09 /07 /julio /2009 22:06

Apuntes Curso:
Desarrollo Sustentable (6)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

  http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México,  3 ago 09.

 

 

                                                   Demostrar la validez o no del desarrollo sustentable (o sostenible, como prefiere denominarle la ONU), aún a mediados de los años noventa que no había las suficientes mediciones que para esta teoría debieron iniciarse en 1987, era ciertamente difícil (las cosas se reducían, diríamos en lenguaje estudiantil, a puro “rollo”).  Pero veinte años después, las mediciones objetivas de las principales variables involucradas, deben hablar.

 

                                                   Intentamos echar mano para la obtención de estas cifras, por razones de factibilidad didáctica, de las ediciones del “Almanaque Mundial Anual” (Editorial Televisa), y los resultados obtenidos han sido los que se muestran en el siguiente gráfico:
                                                        

Dibujo-1.jpg
Con datos extraídos por el autor, del Almanaque Mundial de 1998, 2001, 2005, y 2009

 

 

 

                                                  Esto es, que con datos de una década, entre 1998 y 2009, las superficies en millones de kilómetros cuadrados por cada región continental considerada, no ha variado en ninguno de los factores considerados: 1) tierras cultivadas, 2) tierras cultivables, 3) pastizales, y 4) bosques y selvas (obsérvese la uniformidad de las columnas que representan cada región continental en cuatro registros a lo largo de una década).

 

                                                   Evidentemente, o el famoso Almanaque está mal (lo ha estado por años), o el mundo está en ciertos problemas.  Si, por ejemplo, la superficie de cultivo no ha aumentado en todo este tiempo (por lo menos en el lapso considerado): 1) ante el crecimiento de población, se perfila un déficit de producción alimentaria, o 2) este último factor se ha contrarrestado con un aumento en la productividad de las tierras.  Y si bien esto último ha ocurrido, no sería del todo suficiente para enfrentar el problema; y, por lo menos, no lo sería a largo plazo.

 

                                                    Pero donde se hace más evidente que hay algo mal en los datos, en la consideración de la superficie de bosques y selvas.  La constante denuncia de su continua pérdida a favor, ya de tierras de labranza, ya de comercialización maderera, o simple urbanización; por más reforestación que haya, hace pensar en ello.

 

                                                     Lo más absurdo, es la imagen de una “foto fija” de un mundo inamovible e invariable, a pesar de la presión dada por la actividad humana: <<aquí no pasa nada, todo en orden y tranquilo>>.  Pero ese librito, nos oculta la realidad.

 

                                                       Lo que los datos de la Organización Mundial para la Alimentación (FAO), nos dicen, es otra cosa.

 

                                                       En el siguiente diagrama, se muestra el comparativo de la superficie total continental del planeta, y en ella, la superficie potencial de cultivo, o superficie cultivable; dentro de la cual, casi como un punto, está la representación de la superficie cultivada.


150 mill Km2 Superficie total

Continental (100%)

 

30 mill Km2 Cultivable  (20%)

15 mill Km2 Cultivada (10%) 



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