Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

27 abril 2014 7 27 /04 /abril /2014 22:03

06-Mapa-de-Hemisferios-Norte-y-Sur-con-Altimetria-a-Color.jpg La Geografía de los "Nuevo Mundos" en la Riba Opuesta de la "Mar Vacui": Marte (2/2)

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

17 feb 14.

 

Así como en la Tierra resalta sin ninguna dificultad un hemisferio occidental de agua (165° de extensión longitudinal), y opuesto a él, un hemisferio oriental dominantemente continental; de manera semejante en Marte resalta un hemisferio ahora, en este caso, norte, de tierras bajas y planicies apenas impactadas por aerolitos (sólo destaca, aislado, el famoso “Cráter Lomonosov”); y un hemisferio sur de tierras altas saturado de cráteres de innúmeros impactos (digámoslo así, presuponiendo en cada caso en un lenguaje geográfico más apropiado, la interacción de estados de espacio). 


06 Mapa de Hemisferios Norte y Sur con Altimetrìa a Color

Un Hemisferio Norte de Marte formado de "tierras bajas", y un Hemisferio Sur prinicipalmente de "tierras altas".  Astrofísicos, geólogos y geofísicos estudian con profundidad el planeta, pero ninguno de ellos da -ni tiene estrictamente dicho por qué hacerlo-, respuesta a por qué esa distribución asimétrica del espacio geográfico de Marte: eso es asunto de la geografía.

 

El problema geográfico es: ¿Cómo pudo ocurrir eso?, ¿cómo se formó un espacio geográfico con esa asimetría?  Exclusivamente en uno de sus hemisferios hay dos o tres cráteres gigantescos de la época remota de los orígenes de su formación, en que aún gravitaban enormes remanentes líticos que estaban formando las masas planetarias; hay otros tres o cuatro impactos de tamaño medio, y luego miríadas de impactos más pequeños y recientes.  Esos impactos en todo el proceso de formación de Marte, están en contradicción con la lógica del agregado meteórico protoplanetario, cuya dominancia de trayectorias es paralelo al plano de la eclíptica.  En consecuencia, a la hipótesis de formación del Sistema Solar está equivocado, o con Marte ocurrió algo tan sorprendente como el giro hacia los 90°, de su Eje de Rotación.

 

Nuestra hipótesis, que elaboramos así para ajustarla a la hipótesis de Katterfeld de la triaxialidad asimétrica por rotación de la Tierra, es que: 1) Marte debió haber tenido su Eje de Rotación, alineado casi sobre los 0°, es decir, casi totalmente “recostado” sobre el plano de la eclíptica (muy semejante al caso de Urano, inclinado en 87°7’); pero, aún más, 2) el Polo Norte de su Eje de Rotación, no sólo estaba de frente al Sol, sino lo estaba sincrónico al movimiento de traslación, de modo que en toda su trayectoria el Polo Norte siempre estaba de frente al Sol; 3) en ese lapso, de acuerdo con Katterfeld, la masa plástica de Marte compensó la atracción gravitacional abultando su Hemisferio Sur, que en Marte quizá a su vez produjo una triaxialidad asimétrica; luego, 4) aún en los tiempos remotos de su origen, siendo una masa particularmente plástica, debió haber capturado por un tiempo una gran masa inercial que le rivalizaba, proveniente de una trayectoria oblicua ascendente y del exterior al interior de la órbita de Marte; 5) en consecuencia, esa masa gravitacional capturada, por algún tiempo, a la vez que el planeta se iba enfriando y consolidando, tiró poco a poco del Eje de Rotación de Marte moviéndolo hacia un ángulo que finalmente alcanzó los 75°; por último, 6) esa masa inercial alejándose cada vez más, acabó por vencer la atracción gravitatoria de Marte, y siguió su trayectoria.  Cuando esto ocurrió, la masa meteórica protoplanetaria prácticamente estaba ya consumida por los diversos planetas, y, a lo más, 6) Marte debió obtener posteriormente sus satélites Deimos y Fobos por nuevas capturas.

 

De este modo, esa masa capturada sólo sirvió temporalmente para “enderesar” el Eje de Rotación de Marte, y a menos que esa masa capturada haya quedado estacionaria en dirección al Polo Norte del planeta casi totalmente “recostado” sobre la eclíptica (difícil de considerar), las tierras altas de Marte, hasta en 8 km de altitud, en contraposición a los -8 km en la depresión de las tierras bajas, se explicaría más por su interacción gravitatoria con el Sol, que, como en el caso de la Tierra, con su propio Satélite.  De haber ocurrido así el proceso, ello corroboraría la hipótesis de Katterfeld; de otro modo, ésta no sólo no explicaría el espacio geográfico ni de la Tierra ni de Marte, pero cuestionaría la hipótesis misma de formación del Sistema Solar.

 

Por lo tanto, esta será una hipótesis que afirmaremos verificando la hipótesis de Katterfeld, para explicar el origen y evolución tanto del espacio geográfico de Marte, como del de la Tierra.

 

Seguramente, como se evidencia por las huellas de sus causes, debió haber existido ese otro estado de espacio vital, el agua, en ríos y mares, como consecuencia del proceso mismo de formación del planeta (de la misma manera que en la Tierra: el agua es expulsada de la roca incandescente en forma de vapor, se condensa y precipita, formando la atmósfera e hidrósfera); no obstante, los rastros de vida buscados por las naves Viking-I, Pathfinder, Oportunity, Beagle-2, Viking-II, y Spirit, en todos los casos de manera próxima al ecuador, pero sobre el Hemisferio Norte, en la zona de los 2 km de altura (excepción del Beagle-2 que exploraría hacia los 6 km de altura), de haber existido un océano abarcando todo el Hemisferio Norte, esta zona explorada correspondería a las regiones de Plataforma Continental, ricas en formas de vida, y, sin embargo, ésta, o no existe, o aún no se ha dado a conocer.


04-Mapa-Lugares-de-Exploracion.jpg 

Localización de las regiones exploradas hacia la zona ecuatorial, pero principalmente en las "tierras bajas" del Hemisferio Norte".


Quizá, no obstante reunirse todas las condiciones físicas, incluso las variaciones estacionales de manera semejante a la Tierra, aun cuando con el doble de duración, la vida no llegó a formarse debido a que, de manera simultánea, esa atmósfera e hidrósfera desde el primer momento comenzó a disiparse hacia el espacio cósmico sin poder ser retenida por la poca masa gravitacional de Marte (un medio la de la Tierra), de donde una “terraformación” estable completa de Marte no sería posible.  El futuro del ser humano, estaría aún en “Nuevos Mundos” aún más lejanos.

 

Conclusión.

 

Se hace pertinente algunas conclusiones, y, en primer lugar, el destacar que aquí no nos hemos valido de los conocimientos de ninguna otra ciencia; es decir, no hemos tomado los datos ni de la astrofísica, ni de la geología o geofísica.  Lo dicho aquí, ni siquiera es del conocimiento de éstos.  Hemos hablado exclusivamente del espacio geográfico de Marte a partir de buscar en ello la verificación de la hipótesis del origen y formación del espacio geográfico de la Tierra según Genadi Nicolaevich Katterfeld, de la triaxialidad asimétrica; y ello supuso elaborar –tal como él mismo lo sugirió– una hipótesis del origen y formación del espacio geográfico de Marte.

 
Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov

Teoría de Genadi Nicolaevich Katterfeld (elaborada entre 1953-1960), de la Triaxialidad Asimétrica de Rotación de la Tierra, como causa del origen y formación del espacio geográfico.  Como en Marte, pero en este caso entre los hemisferios oriental y occidental, hay una asimetría entre "tierras bajas" de la cuenca del Océano Pacífico, y "tierras altas" de las masas continentales afro-euro-asiáticas.

 

Al final, lo que nos interesa no es “quedarnos en Marte” en nuestros estudios geográficos, ello ha sido sólo un medio para comprender los aspectos teóricos esenciales del conocimiento geográfico: es decir, el origen y formación del espacio geográfico, tanto de Marte, como, verificado ahí, entendido y comprobado para la Tierra.

 

Resultó más complejo de lo que Katterfeld mismo se pudo haber imaginado; pero tanto más ello abre el horizonte para los estudios geográficos en el laboratorio de Marte.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
20 abril 2014 7 20 /04 /abril /2014 22:04

Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (6)  (44/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 dic13.

 

Hemos hecho conciencia, pues, de que la historia de la geografía en México, es particularmente importante en el contexto mundial (quizá mucho más de lo que cualquiera pudiera imaginarse).

 

Como tercer factor que agregamos al gráfico, fue una marca para el año en que cada autor publicó su definición de geografía.  En ello no hay nada particular relevante a los propósitos de este artículo, que el hecho curioso, de momento a nuestro parecer (quizá implique algún análisis de sociología de la geografía o algo parecido), de que, en general (pues hay excepciones), hasta los años sesenta, el aporte se daba principalmente en el período de madurez, y sólo a partir de los años setenta, los aportes aparecen ya desde el período de juventud profesional, cada vez de manera más inmediata al momento de egreso, lo que, por lo demás, no hace excepcional nuestro caso.

 

El cuarto factor que incluimos en el gráfico: la secuencia histórica y cronológica del concepto de Geografía y la definición de su objeto de estudio expuesta en sus relaciones funcionales, simplificadas más aún en un nivel mayor de generalización, adquiere una particular importancia que amerita una larga explicación.

 

Así, en la base el gráfico, distribuida en la línea de tiempo correspondiente sólo al siglo XX, se ubican cinco relaciones de dependencia funcional, siendo la última ya ajena, por definición propia, a la ciencia moderna:

 

      1     f = f(f)       Ratzel-Richtoffen.

     2     f = f(e)       Chizhov-Krasnov, y De la Blache-Hettner.

     3     e = f(f)       Hettner-Passarge, y De la Calzada-Riábchikov.

     4        e = f(ee)     Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

     5        “e” = f(fs)

El “constructo” subjetivista y relativista del llamado “posmodernismo”, que inevitablemente conduce a la metafísica, en donde el “espacio” es un “imaginario”, que devuelven a la geografía al viejo y obsoleto concepto del siglo XIX, de “ciencia social”; por lo que, usada sólo como dato histórico de referencia, ha de quedar excluida ya de toda discusión en el campo de la ciencia.

 

Históricamente en la geografía del siglo XX, se transitó del pretendido estudio de los fenómenos por si mismos: f = f(f), en contradicción con el hacer de las demás ciencias, al estudio de los fenómenos, intentando salvar la contrariedad, ahora en función éstos del espacio: f = f(e), espacio que reaparecía como lo propio a la geografía, y de ahí que, sin más, se invirtió la relación priorizando lo propio: e = f(f), pero donde, hemos dicho, no hubo una teorización suficiente y necesaria de las categorías fundamentales, que por cuanto al espacio, se trataba de definir qué se entendía por ello (y que no fuese recursivamente en otra relación funcional), y que por cuanto a los fenómenos, tratando de entender en una abstracción y generalización mayor como forma de existencia o forma de espacio.

 

Ese último paso, históricamente, nos tocó darlo a nosotros, en donde los fenómenos son abstraídos y generalizados como formas de existencia en la categoría de “estados de espacio”: e = f(ee), esto es, donde el espacio es una función de sí mismo por sus propiedades particulares.

 

De este modo, la categoría de los fenómenos como un opuesto de la contradicción histórica fundamental del pensamiento geográfico, quedó subsumida en el otro, en el espacio, en tanto la forma de existencia dada en los “estados de espacio”, resolviéndose así dicha esencial contradicción, y dando lugar, con ello, al nacimiento de la geografía como rigurosa ciencia moderna.

 

Y así, el quinto y último factor que insertamos en el gráfico para correlacionar el análisis: la esencial evolución de los momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de los “fenómenos” y del “espacio”, el cual venía de un descubrimiento por nuestra parte en un análisis hecho entre 2011 y 2012, en que, fuera de todo orden cronológico, en que, primero vimos ese proceso en Hettner y De la Blache (1905-1913), con su criterio morfológico en uno y las propiedades particulares de espacio en el otro; luego lo entendimos así en la propuesta de los elementos de Sáenz de la Calzada Gorostiza (desde 1952), e inmediatamente a su vez, en las “fases” de Riábchikov (1976).

 

Con nuestra propuesta (1980-2012), de momento creímos que esos momentos históricos de abstracción y generalización habían sido tres; pero con la observación dirigida, al revisar nuevamente el material de Miguel E. Schulz (1892), vimos que ya en él estaba una primera forma de abstracción y generalización, determinada más que por el esfuerzo en ello en sí, con el fin de resolver un problema, por un principio filosófico al enfrentar la realidad: el principio empirocriticista de conocimiento a partir de lo sensiblemente dado, pero del que Schulz hizo conciencia de que ello resolvía el tratamiento de los fenómenos en geografía; luego vimos el mismo caso antecedente en el tiempo, en Louis Vivan de Saint-Martin (1873), y luego el particular de William M. Davis (1899), para, entre los tres, en el siglo XIX, hacer un solo momento histórico antecedente; y los momentos históricos sumaron ya cuatro.  Hubo que considerarse un momento más para sumar cinco, con el caso de E. Chizhov (1896), y Andrei Nikolaevich Krasnov (1915); y finalmente observar, al revisar las propuestas de objetos de estudio, que de Hettner a Passarge (1927-1932), se había dado un sexto momento histórico.  Luego los ordenamos cronológicamente tal como aparecen en el cuadro  al pie del gráfico.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
20 abril 2014 7 20 /04 /abril /2014 22:03

Marte--Observacion-Telescopica-s-XVIII.jpgLa Geografía de los Nuevos Mundos en la Riba Opuesta de la “Mar Vacui”: Marte (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

13 feb 14.

 

 Mapa-de-Marte--Dibujo-Observacion-Telescopica.jpg

Mapa de Marte.  Elaboración cartográfica de la imagen telescópica de una de las primeras reproducciones telescópicas probablemente de fines del siglo XVIII o a lo más principios del siglo XIX.  La Carta en Proyección Equirrectangular, deforma progresivamente los rasgos del terreno, cada vez en forma más pronunciada, yendo del centro a las esquinas de la imagen en sentido longitudinal.

 

Giovanni Schiaparelli (1835-1910), astrónomo italiano, fue quien afirmó haber observado “canales” en dicho planeta en 1877.  La explicación de ello está en la ilusión óptica causada por la baja resolución telescópica que hace difusas las zonas oscuras, resaltando su alineamiento general más o menos ancho.

 

Canales-de-Marte.jpg 

Los “Canales de Marte”, de Giovanni Schiaparelli, de 1877, supuestamente observados a su vez por Percivall Lowell (1855-1916), que aparentaban llevar agua de los casquetes polares a la región tórrida, resultado de un efecto óptico por la baja resolución telescópica, que concentra las regiones sombreadas en aparentes líneas.

 

Estas fueron las primeras noticias del “Nuevo Mundo” en la riba opuesta de la “Mar Vacui”.  Pero no fue sino hasta 1965 que con la nave Mariner IV, se hicieron las primeras exploraciones directas (con fotografías a poco más de 15,00 km de distancia), revelándose la real existencia de casquetes polares helados, pero no así los míticos “canales”.

 

A partir de entonces se sabe mucho sobre Marte, pero en cuanto a sus características como astro: su radio, su perímetro, su masa, su densidad, su campo magnético, su gravedad y velocidad de escape, su actividad volcánica y de sus cráteres, y sus proceso geológico-gemorfológicos, su atmósfera, etc; pero de su geografía…, sólo los estudiosos del “Nuevo Mundo” y en sus generalidades, a fuerza de la costumbre.  En todo caso, los que no saben nada de la geografía de Marte, son los geógrafos (de los cuales, a partir de este artículo, y sólo a partir de este artículo, nos exceptuamos entre ellos).

 

Qué sabemos acerca de cuál es el Polo Norte y cual el Polo Sur, o cual es el Hemisferio Norte y cuál el Sur; pero, a su vez, la determinación de un Hemisferio Oriental y otro Occidental; su período de revolución, la inclinación de su Eje de Rotación sobre el Plano de la Eclíptica, y por lo tanto, de las latitudes de sus Trópicos y Círculos Polares, como de la duración de sus Estaciones del Año.  Cuáles son los lugares y su situación, es decir, sus estructuras morfológicas principales y sus características.  Y aquí no nos estamos refiriendo a las causas del fenómeno geológico marciano, sino exclusivamente a las propiedades espaciales de las estructuras; la localización y distribución de éstas, los límites y extensión de las mismas, como sus conexiones y relaciones, como, por ejemplo, en el caso de las “líneas recurrentes de pendiente” (RSL).  Cuál isotropía o anisotropía en tales movimientos, cuál la simetría o asimetría, cuál el homomorfismo o anamorfismo.  En suma, cuáles son los estados de espacio reconocibles y cuáles sus posibles transferencias de unos en otros.  Y quizá, más aún en primerísimo lugar, como lo aconsejara G.N. Katterfeld, cómo se formó tal espacio geográfico en Marte, bajo las hipótesis regularidades de la formación del espacio geográfico terrestre, es decir, el estudio de qué hay en ello de semejante o de diferente, como de la complejidad particular de la formación del espacio geográfico marciano en función de sus dos satélites.

 

Para entender el espacio geográfico de Marte, se hace obligado, primero, elaborar su cartografía.  Y un primer mapa que hemos construido, es precisamente el que se muestra al inicio de este artículo, elaborado a partir de una reproducción dibujada (anónima) de una observación telescópica (el que no sea una fotografía sino un dibujo, habla de que la observación debió ser, por lo menos, antes de 1837, 40 años antes de las observaciones de Schiaparelli y Lowell)[*].

 

Marte, Observación Telescópica s XVIII 

Dibujo de una observación telescópica (anónimo)

 

 

[*]    Enciclopedia de la Ciencia y de la Técnica; Editorial Océano-Danae, Tomo 6; Barcelona, 1984 (v. Marte).  (en 1837, Daguerre perfeccionó la fotografía).

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
13 abril 2014 7 13 /04 /abril /2014 22:04

Karl Marx (1818-1883)Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (5)  (43/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

29 dic13.

 

Particularmente el marxismo en México dirimió cuatro soluciones particulares en la evolución del pensamiento geográfico: 1) el refugiado español republicano, combatiente de la Guerra Civil Española, Pedro Carrasco Garrorena (1833-1966), podemos afirmarlo con cierta seguridad, hubo de ceder esa esencial posición de la “geografía espacista” que venía de la ingeniería geográfica, e intentaba desarrollarse ahora en la Facultad de Ciencias (quizá así lo entendió el físico y astrónomo marxista Pedro Carrasco, como la geografía en calidad de la matemática aplicada o especializada en el conocimiento de la Tierra), ante el antiguo miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano en la época de la dictadura de Machado, radicado en México a raíz del asesinato de Julio Antonio Mella, Jorge A. Vivó Escoto (1907-1979), que rompía con los criterios de la ingeniería, y hacía de la geografía una ciencia, y en particular, una ciencia social; 2) luego Vivó tomó posición por las definiciones morfológicas hettnerianas del “hecho geográfico”, que no explicadas con suficiencia y vinculadas a la propuesta de la “morfología del paisaje” de Carl Otto Sauer1884-1975), derivaron a las definiciones martonnianas de la geografía como ciencia de los fenómenos en función del espacio, convirtiéndola en una “geografía fenomenista”, sin desarrollo de la geografía teórica, ni de la geografía operativa, encerrada en una característica exclusivamente aplicada, que hegemónicamente dominó en México por cuarenta años, justo cuando en el mundo más se diversificaba el debate acerca de la naturaleza de la geografía.

 

Romper con la ingeniería, propició el tratar de entender a la geografía como ciencia, y en ese sentido, por más que se perdía el carácter espacista, significó un avance de la geografía en México; pero como ciencia de los fenómenos, mostró insuficiencias y contradicciones, que dieron lugar a la necesidad de una tercera solución parcial; 3) las tenues variaciones que impulsaban el cambio y la crítica, esencialmente en el pensamiento del refugiado español, combatiente republicano en la Guerra Civil Española, el marxista Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza (1917-1996), como de la investigadora mexicana María Teresa Gutiérrez de MacGregor (1927-…), con la reinserción del concepto de espacio; o de la teoría regional, de Ángel Bassols Batalla (1925-2012), marxista, miembro del Movimiento de Liberación Nacional en los años sesenta en México, que de manera disfrazada e inconfesa, introducía el análisis cuantitativo; y 4) la última solución particular que el pensamiento marxista hubo de dirimir en la evolución de la geografía en México, le tocó al autor de estas líneas, militante comunista en la Alianza Marxista Revolucionaria, justo en aquellos años de estudio en la Facultad, con el rompimiento, ahora, con la “geografía fenomenista”, volviendo a la “geografía espacista”, y aún más, ampliando el reconocimiento de los campos de investigación y aplicación geográfica, no sólo con el desarrollo de la geografía teórica, sino con la reinserción de las posibilidades de la ingeniería geográfica en el campo del trabajo operativo.

 

Jorge A. Vivó falleció  en 1979, cuando iniciábamos nuestra investigación de tesis; pero sin duda, nos hubiéramos confrontado, viéndose él, ahora ante nosotros, justo en el mismo dilema a que él sometió, cuarenta años atrás, a Pedro Carrasco Garrorena.  En nombre de la ideología y dialéctica que compartíamos (en mayor o en menor medida y de una forma u otra), lo habría conminado al cambio, a la apertura de pensamiento.  No sabemos qué habría resuelto o cómo, pero ya nos había dado muestras de tal disposición: como estudiantes, habíamos asistido al VII Congreso Nacional de Geografía, que hasta el mismo habían sido denominados como “Congresos Nacionales de Geografía Aplicada”, y criticando nosotros la restricción, a partir del VIII Congreso tuvieron ya su denominación general simplemente como “Congresos Nacionales de Geografía”, que se abrían tanto a la geografía teórica, como al campo operativo, lo cual ocurrió ya con el IX Congreso Nacional de Geografía en 1983, en el que ya como egresados participamos con un trabajo por primera vez: el resumen de nuestra tesis de licenciatura, “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, que no sólo inauguró la inclusión dela geografía teórica en México, sino al mismo tiempo abría el momento definitorio del debate de la naturaleza de la geografía; y el primero en oponer resistencia –he ahí las paradojas de la historia– fue Ángel Bassols Batalla (al fin, seguidor del “marxismo” reducido a estructural-funcionalismo, y de la “revolución” desde el escritorio y el aula).  Dos años después, en el X Congreso Nacional de Geografía (1985), se decretaba nuestra “proscripción”, que empezó a hacerse evidente en la negación de la cátedra en el Colegio de Geografía, ciñéndose el oscurantismo pleno a partir del XI Congreso Nacional de Geografía (1987).

 

Hemos hecho conciencia, pues, de que la historia de la geografía en México, es particularmente importante en el contexto mundial (quizá mucho más de lo que cualquiera pudiera imaginarse).

 

Como tercer factor que agregamos al gráfico, fue una marca para el año en que cada autor publicó su definición de geografía.  En ello no hay nada particular relevante a los propósitos de este artículo, que el hecho curioso, de momento a nuestro parecer (quizá implique algún análisis de sociología de la geografía o algo parecido), de que, en general (pues hay excepciones), hasta los años sesenta, el aporte se daba principalmente en el período de madurez, y sólo a partir de los años setenta, los aportes aparecen ya desde el período de juventud profesional, cada vez de manera más inmediata al momento de egreso, lo que, por lo demás, no hace excepcional nuestro caso.

 

Y así, el quinto y último factor que insertamos en el gráfico para correlacionar el análisis: la esencial evolución de los momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de los “fenómenos” y del “espacio”, el cual venía de un descubrimiento por nuestra parte en un análisis hecho entre 2011 y 2012, en que, fuera de todo orden cronológico, en que, primero vimos ese proceso en Hettner y De la Blache (1905-1913), con su criterio morfológico en uno y las propiedades particulares de espacio en el otro; luego lo entendimos así en la propuesta de los elementos de Sáenz de la Calzada Gorostiza (desde 1952), e inmediatamente a su vez, en las “fases” de Riábchikov (1976).

 

Con nuestra propuesta (1980-2012), de momento creímos que esos momentos históricos  de abstracción y generalización habían sido tres; pero con la observación dirigida, al revisar nuevamente el material de Miguel E. Schulz (1892), vimos que ya en él estaba una primera forma de abstracción y generalización, determinada más que por el esfuerzo en ello en sí, con el fin de resolver un problema, por un principio filosófico al enfrentar la realidad: el principio empirocriticista de conocimiento a partir de lo sensiblemente dado, pero del que Schulz hizo conciencia de que ello resolvía el tratamiento de los fenómenos en geografía; luego vimos el mismo caso antecedente en el tiempo, en Louis Vivan de Saint-Martin (1873), y luego el particular de William M. Davis (1899), para, entre los tres, en el siglo XIX, hacer un solo momento histórico antecedente; y los momentos históricos sumaron ya cuatro.  Hubo que considerarse un momento más para sumar cinco, con el caso de E. Chizhov (1896), y Andrei Nikolaevich Krasnov (1915); y finalmente observar, al revisar las propuestas de objetos de estudio, que de Hettner a Passarge (1927-1932), se había dado un sexto momento histórico.  Luego los ordenamos cronológicamente tal como aparecen en el cuadro  al pie del gráfico.

 

En el I Momento Histórico de Abstracción y Generalización de las categorías de “espacio” y “fenómenos”, básicamente los “fenómenos” son abstraídos y generalizados en los “hechos geográficos” y la morfología de éstos, dados por lo empíricamente perceptible, así como el “espacio”, es abstraído y generalizado en los conceptos de lugar y región.  En el II Momento Histórico la abstracción y generalización va dirigida al concepto de “espacio”, entendido como el orden de coexistencias y en la noción de superficie terrestre.  En el III Momento Histórico, esos elementos son retomados en un intento de abstracción y generalización simultánea de las categorías de “espacio” y “fenómenos”, en la categoría de región corográfica, con una referencia más particular a las propiedades de espacio en los conceptos de lugar, localización, distribución y relaciones.  En el IV Momento Histórico, en una nueva solución simultánea de abstracción y generalización de las categorías fundamentales de los “fenómenos” y el “espacio”, se introducen los conceptos de “paisaje”“morfología del paisaje”, como un ámbito espacial (semejante a lo corográfico), y “unidades morfológicas”, como abstracción y generalización de los fenómenos; aquí el debate se agudiza; se hace evidente que en la categoría de “unidad morfológica” se está dejando de lado a los fenómenos como tales y de su estudio en sí mismos, a lo que se ofrece una particular resistencia; pero otro tanto ocurre con el poco afortunado concepto de “paisaje”.  Tendría que transcurrir medio siglo para que, desarrollada la teoría de la regionalización, se introdujera el análisis cuantitativo; y siendo ya más comprendida la teoría del continuum de Einstein, se diese lugar al V Momento Histórico de este complejo proceso; los fenómenos fueron abstraídos y generalizados ya en los conceptos de “elementos” o bien “fases”, en un espacio entendido precisamente como el continuum.  Pero el análisis regional y cuantitativo, no obstante, siguió siendo en forma del estudio de los fenómenos en sí mismos, tan sólo en un ámbito espacial de referencia, los “elementos” o las “fases” siguieron siendo, a su vez, tratamiento de los fenómenos apenas justificados en la teoría del continuum, pero el continuum mismo dejaba de lado la propiedad más esencial del espacio: la extensión, abstracción hecha de lo extendido.  Y en consecuencia, tuvo que darse, aún más, un VI Momento Histórico de Abstracción y Generalización de las categorías de “fenómenos” y “espacio”, y en éste, cuyo autor es el protagonista de estas líneas, el espacio se tomó en su esencialidad como el vacuum (un vacío no absoluto, sino relativo y coexistente con los fenómenos, esas formas de existencia de la materia en sustancia y campo, fueron abstraídas y generalizadas como “estados de espacio”.

 

[1]    Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado; México, 2003; (v. Información). 

    Foroba, A.N; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1986; v. Información (subrayados nuestros).

[3]  Ibid. v. Información.Hemos hecho conciencia, pues, de que la historia de la geografía en México, es particularmente importante en el contexto mundial (quizá mucho más de lo que cualquiera pudiera imaginarse).


Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
13 abril 2014 7 13 /04 /abril /2014 22:03

07 Evolución del Factor Cualitativo en la DifusiónLa Geografía en el Esbozo de un Modelo Estudio de los Estados de Espacio Continuo.  (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

13 feb 14.

 

Así, hay lo que hemos denominado “focos” de difusión de información, en la cantidad total de 17, dados en 15 años.


07 Evolución del Factor Cualitativo en la Difusión
Evolución absoluta de los "focos" de difusión de información en la secuencia de 15 años de 1999 a 2014.

 

Sólo para mostrar el estado del sistema para el año 2014, éste se mantiene en una situación en dos tercios del máximo alcanzado entre 2009 y 2012.


03-Focos-Subsistentes-a-2014.jpg

 

En el análisis espacial es clásico en geografía hacer el análisis regional, que en el lapso de esos 15 años se definió claramente en tres regiones:


04-Orden-de-Importancia--Region-y-Contraccion.jpg


Considerados desde su origen, los "focos" de información fueron formando tres regiones, que en su orden de importancia son: I Región Norte, en donde subsite ya prácticamente sólo un "foco" de lo que fue una amplia región muy abundante en ellos; II Región Sur, donde subsisten tres "focos" con la espectativa de mayor garantía de subsistencia, manteniéndose su influencia regional, si bien no en sí de su desarrollo; y III Región Centro, con un "foco", que subsiste sin muchas expectativas.


05-Isoidentidad-de-Usuarios.jpg
Como en todo análisis del estado de espacio continuo, se hace obligado o necesario para entender el comportamiento de tal estado de espacio, una regionalización de isolíneas, en donde los valores 1-4 corresponden a: 1) R; 2) TE; 3) O; 4) C; que nos da una clasificación y jerqarquía del factor cualitativo
.


06-Determinacion-Usuario.jpg
Esa misma imagen se puede apreciar en la regionalización de ese factor externo que caracteriza cualitativamente el sistema, particularmente en su forma conclusiva a 15 años de su desarrollo.

 

Dialécticamente, lo que se buscaría, es determinar la manera en que esa cantidad dada por ciertas condiciones materiales sustanciales (discretas), se transforma en calidad, que define la situación de un sistema, en este caso, de la difusión de la información (continuo), a través de los servicios de Información.  La definición de esas propiedades no quedarán dadas exclusivamente por las condiciones materiales, sino determinadas a su vez por cinco factores cualitativos posibles en lo que se refiere a lo que le da valor a dicha información mediante dichos servicios: 1) R, 2) TE, 3) O, 4) C, y 5) I (lo que de momento eso sea, que no interesa como fenómeno, sino sólo como clasificación de formas de existencia).


08-Estado-del-Usuario.JPG
Determinación externa del estado continuo de información para todo el sistema, siendo dominante en "C", y ajeno a la condición de "I".

 

En función de esos factores cualitativos, el comportamiento del estado continuo de información a través de los servicios, se define en común para todo el sistema, como un estado de espacio de “C”; que en lo particular, para las regiones Centro-Sur, se caracteriza como un estado de espacio de “O” y “R”, y de manera discontinua entre las regiones Norte y Sur, como de estado de espacio de “TE”.  Y aun cuando consideramos el concepto posible de “I”, este factor  no se da, pero, si al final hemos de valorarlo como posibilidad, este no se daría sino apenas en dos o tres puntos; y en la gráfica siguiente la hemos valorado en dos puntos.

 

 

Conclusión.

 

En conclusión, las condiciones materiales son pobres, pero porque, a su vez, los factores cualitativos de información no demandan mayor elaboración del servicio de información.

 

A un futuro inmediato es improbable que este factor cualitativo evolucione en sí mismo o menos aún que se desarrolle uno de mayor calidad, y, en consecuencia, los aspectos cuantitativos dados en las condiciones materiales, decrecerán (como de hecho es apreciable); en donde, en las condiciones más óptimas, el sistema se mantendrá estable (en su baja calidad), por los próximos tres a cinco años, si no es que en ese mismo lapso se deteriore aún un poco más.

 

Finalmente, ¿de qué hemos estado hablando en este artículo en ese “lenguaje oscuro” de una “geografía superior o avanzada”?  Simplemente del emplazamiento en el lapso de 15 años, entre 1999 y 2014, en el Centro Histórico de Cuernavaca, Mor, de los negocios denominados como “Cibers”, de ofrecimiento de servicios de información y algunos otros aspectos adicionales (papelería, fotocopiado, ventas de “tiempo-aire” a teléfonos celulares, consultas, mantenimiento y ventas de equipos), en relación con las características demandadas por los usuarios: 1) Recreación (R), 2) Trabajos Escolares (TE); 3) Oficio (O); 4) Comunicación (C); y 5) Investigación (I); que, traducido al “lenguaje mundano” de la descripción en una Relación Geográfica trasladada al Mapa, es la siguiente distribución de Cibers:

 

09 Distribución Jerárquica del Factor Cualitativo

Los factores cualitativos que determina la situación del sistema, pueden apreciarse en la gráfica, como una composición, en orden jerárquico, de servicios de comunicación, y luego de trabajos escolares y oficios; la recreación está presente pero en menor escala, y lo que definitivamente no se aprecia, es el trabajo de investigación.


10 Cibers en Centro Histórico 

Mapa del Centro Histórico de Cuernavaca, Mor; se muestra la distribución de Cibers en el orden de su establecimiento en el lapso de 15 años entre 1999 y 2014.

 

Explicado con las viejas categorías fenomenistas, no hubiera pasado de una geografía aplicada a un estudio mercadotécnico, como una variante del estudio de un fenómeno económico en una especie de “análisis geoeconómico regional”.  Pero, como hemos visto, puede ser, y quizá es todo eso, como aportes en el desarrollo histórico de los conocimientos geográficos, sin embargo, en la metodología de las categorías de una “geografía espacista” o simplemente de una geografía en calidad de ciencia rigurosa, ciertamente es todo ello, y aún más.

 

Este ha sido no sólo un rudimentario e impreciso modelo de geografía aplicada, sino un esquemático modelo de investigación en geografía en sí y para sí misma.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
6 abril 2014 7 06 /04 /abril /2014 22:04

02 Gráfico Lapso de Vida, en el Mundo (general)Qué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (4)  (42/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

17 dic13.

 

Hasta aquí, la evolución en el tiempo de las definiciones de la Geografía había tenido, como puede constatarse en el gráfico, un desarrollo continuo, rectilíneo y uniforme; pero luego del cuarto momento histórico de abstracción y generalización, donde “corografía” y “región” determinan el concepto de “paisaje” y éste ha de ser  estudiado según su “morfología”, ello rompió todo acuerdo que venía dándose en ese desarrollo continuo y uniforme, y el debate adquirió una particular entropía que duró casi cuarenta y cinco años (1932-1976).

01 Objeto Estudio s XX Mundo 

 Evolución de las definiciones de Geografía en el Siglo XX

("Clik" en la imagen para amplificar)


Esos fueron, prácticamente, los cuarenta años de hegemonía de la “geografía fenomenista” en México bajo la influencia de Jorge A. Vivó, que fijó su posición justo en favor de la propuesta de Hettner-Passarge, a lo que agregó la consideración en el mismo sentido, de Carl Otto Sauer y Richard Hartshorne.  Por el simple examen a vista del gráfico, puede afirmarse que en México se mantuvo una de las posiciones más avanzadas en los momentos más críticos del pensamiento geográfico en aquel debate; acaso cediendo y suavizando la polémica aquí, al no explicar con suficiencia las categorías de “unidad morfológica” y “paisaje”, con las cuales en el fondo (y aún exponiéndolo él explícitamente), aparentemente se abandonaba el estudio de los fenómenos como tales, y la geografía se hacía una ciencia única del espacio entendido bajo la categoría de “paisaje”.


02 Gráfico Lapso de Vida, en el Mundo (general)

Evolución de los Lapsos de Vida de los autores en el mundo, y su corelaci{on con el período de la hegemonía de la geografía en el pensamiento de Jorge A. Vivó en México.

("Clik" en la imagen para amplificar)


El “paisaje –dice Vivó– es un concepto que sirve para caracterizar la asociación de hechos geográficos…, en la asociación de formas [unidades de hechos] características de una región en la superficie terrestre…, el paisaje es un concepto morfológico…  El estudio morfológico de los hechos geográficos permite mantener la unidad de la geografía[1].

 

Lo que Vivó estaba retomando ahí de Hettner, Passarge y Sauer, era que ciertamente, al geógrafo no le interesa el estudio de los fenómenos como tales, en sí mismos, sino tan sólo como “hechos geográficos”, es decir, como “hechos espaciales”.  El paisaje como abstracción y generalización de espacio, es esa “asociación de formas” o “unidad de hechos geográficos”; esto es, el paisaje como abstracción y generalización del paisaje, para Vivó, es una asociación morfológica de unidades espaciales que hacen una región o unidad espacial más general.

 

Pero si hoy en día (mediados de la segunda década del siglo XXI), esto que era ya en la pluma de Vivó la esencia de la solución al debate, y aún no se entendía en 1945 cuando dijo ello, menos aún podía comprenderse en los años treinta, tal como la comunidad internacional de geógrafos no entendió a los autores de origen de estas ideas: William M. Davis y Alfred Hettner.

 

En consecuencia, un fuerte y cohesionado grupo discipular de Vivó, que no entendió la esencia de esos fundamentos teóricos; y esa heredad discipular sigue sin entender, como tampoco nosotros lo entendimos sino hasta hace muy poco tiempo; absurda y mecánicamente, sin deshacerse de la noción del estudio de los fenómenos, dividió entre propiamente éstos como algo dinámico y constante; y los “hechos geográficos” como aquellos fenómenos en particular, relativamente estables en el tiempo.

 

Seguramente Vivó, conocedor de la dialéctica, se riese del hecho, pero lo cierto es que tampoco hubo mayor teorización ni por los autores de la propuesta, y las “asociaciones de unidades morfológicas” a partir de 1945, volvió  a ser entendida como el estudio de los fenómenos en sí mismos  por el propio Jorge A. Vivó, en un resultado que derivó a la definición de Emmanuel de Martonne (1909).

 

Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza no tuvo propiamente una formación discipular con Vivó, pero al vincularse a la geografía se apegó a “lo oficialmente dado” en la línea de pensamiento de éste, desde 1940 hasta, por lo menos, 1952 en que propone una geografía en función de los elementos de Empédocles de Agrigento, que se elaboran como una especie de relaciones espaciales (relaciones físicas externas), entre los fenómenos.  Pero él mismo no desarrolló su idea, que no revivió sino hasta 1976 cuando particularmente nos la dio a conocer, siendo nosotros estudiantes del Colegio de Geografía.  Tampoco hubo más teorización que aquella aparente “alquímico” tratamiento de los fenómenos, abstraídos y generalizados en calidad de “elementos”.  Era un versión semejante a aquella de las “unidades morfológicas”, pero si en ésta los fenómenos desaparecían como tales (con la consternación de los geógrafos fenomenistas), en su teoría de los elementos, los fenómenos, si bien abstraídos y generalizados en esas asociaciones mayores como “tierra”, “agua”, “aire” y “fuego” (energía), aún, no obstante, se conservaban.  En realidad, como lo expresa en su Geografía General (1977), su idea era una solución simultánea al problema de los fenómenos y el espacio en geografía, basada en la teoría del continuum de Einstein; en el cual se negaba el vacío, para nosotros propiedad esencial del espacio (de donde nuestra propuesta, por oposición, unos años después, fue el vacuum).

 

Pero justo en ese momento (1976), aparece la obra de Alexandr Maxímovich Riábchikov, Estrucutura y Dinámica de la Esfera Geográfica, en la cual la “trasmutación de los elementos” (sus relaciones físicas de interacción espacial), es suplida por los “balances de energía” entre los fenómenos.  Y tardaríamos treinta años para comprender lo teóricamente valioso que realmente estaba ahí encerrado, tanto en la teoría de los elementos de Sáenz de la Calzada, como de las “fases” de Riábchikov.  Pero cuando finalmente lo comprendimos, entendimos el paso que históricamente nos tocaba a nosotros dar: la abstracción y generalización de todo ello, en la categoría de “estados de espacio”.



[1]        Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física; Editorial Herrero, México, 1945; p.347 (subrayados suyos).

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
6 abril 2014 7 06 /04 /abril /2014 22:03

01 17 Focos de DifusiónLa Geografía en el Esbozo de un Modelo de Estudio de los Estados de Espacio Continuo.  (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

09 feb 14.

 

Preámbulo.

 

Íbamos a exponer en este artículo un caso de un estudio geográfico del estado de espacio de un campo, que implicó el registro decibelimétrico durante varias semanas en una investigación en geografía aplicada en el ámbito ecológico, al referirse al estudio del comportamiento de focos emisores de ruido no sólo como contaminación ambiental simple, sino con severos daños a la salud y en un escenario de conflicto vecinal.  La paradoja de que no usáramos ese estudio en este artículo, estuvo precisamente en lo elaborado del mismo y la dificultad para simplificarlo, implicándonos un consumo de tiempo, que por circunstancias especiales, del que no disponemos.

 

Pero lo que finalmente determinó suplir ese contenido por el que ahora presentamos, fue más bien que se estaban cumpliendo quince años desde que en 1999 creamos nuestro primer coreo electrónico y nos adentramos en el uso de la “Red Internacional de Información” (Internet), con un año de retraso, luego de su creación como registro oficial de dominios, en 1998, con lo que se inauguraba la llamada “Era de la Sociedad de la Información”.

 

Lo que nos llamó la atención de ello, fue que, precisamente, la información, geográficamente constituía un etéreo estado de espacio continuo.  Y entonces empezamos a pensar en cómo, deliberadamente, podríamos hacer un estudio geográfico lo suficientemente rudimentario como para exponerlo en brevedad, pero lo suficientemente fundado con rigor científico, no obstante la generalidad de sus datos; y resolvimos hacer este análisis, con no más apoyo que lo observado en nuestra experiencia personal (y verificado en los pocos casos que subsisten), echando mano de la imprecisa memoria (y de ahí los rudimentos), particularmente en cuanto a las fechas[*], como uno de los registros necesarios del objeto de estudio a tratar.

 

Como en el caso del artículo sobre los estados de espacio discretos, aquí también, en una primera parte, empezaremos con consideraciones de una “geografía avanzada” (aun cuando de momento se entienda poco o quizá nada), cuyo propósito es el hacer de una geografía por sí misma, que se apoya en sus propias categorías de espacio y puede prescindir por completo de las viejas categorías fenomenistas que desviaban este hacer propio.  Luego, en una segunda parte, traduciremos esa “geografía avanzada” en sus formas de una “geografía básica” y hasta “divulgativa”.

 

El artículo implica el diseño de un modelo de geografía aplicada en el ámbito de la mercadotecnia, por lo que (mezquinamente) nos reservaremos los “algoritmos” (y de ahí también, el propósito deliberado de un análisis rudimentario).

 

 

La Información: “factor cualitativo que designa la posición [situación]

de un sistema”.

 

Suena extraño, pero es posible hacer una geografía de la información; es decir, de un estado de espacio continuo denominado “información”, por lo que se entiende un “factor cualitativo que designa la posición de un sistema”.

 

Hemos visto en artículos anteriores, que un continuo necesita ser discretizado para poder estudiarlo, y estudiarlo científicamente implicará algo más que su tratamiento cualitativo en una descripción empírica de lo concreto; esto es, que, como apunta Foroba: “El concepto científico de información se abstrae en gran medida del aspecto sustancial de las comunicaciones, tomando su aspecto cuantitativo.  La información, pues, es una abstracción de lo concreto en la comunicación, a partir de la cantidad de información.  En ese sentido, la información es un concepto que descubrió –dice Foroba– “un aspecto nuevo de la unidad material del mundo y permitió enfocar desde un punto de vista único muchos procesos que anteriormente parecían absolutamente diferentes: técnicas de comunicación, trasmisión de datos, funcionamiento de sistemas, procesos, etc”.  Algo muy semejante a lo que ocurrió con la abstracción y generalización del concepto de energía en física, o de espacio en geografía.

 

Así, analizaremos aquí el estado de espacio continuo de la información, a partir de los estados de espacio discretos que son portadores de ciertas cantidades de la misma, y establecen en sí el indicador cualitativo del estado del sistema.

 

01-17-Focos-de-Difusion.jpg 

Diecisiete focos de difusión de información surgidos (y desaparecidos poco más de la mitad de ellos), en el lapso de quince años (1999-2014), en un estado de espacio continuo determinado (vacuum, de 6 km2 del tránsito de nuestra vida cotidiana reconstruido a memoria, y que constituye a su vez estados de espacio discretizados (cada uno a su vez estado de espacio continuo en la idea del continuum einsteniano).

 

02-Evolucion-Absoluta.jpg 

Comportamiento en el espacio geográfico, de los estados de espacio discretos en la consideración de un tiempo de evolución absoluto (Círculos mayores = 10 años; Círculos menores: 8, y 5 años; luego, los cnjunto de círculos concéntricos, cada círculo represnta un año.

 

 

[*]    En realidad ello hace de este estudio un documento testimonial para la historia, precisamente acerca de las circunstancias en el inicio de esta “Era de la Información”.  Esas fechas podrán ser recuperadas con mucha exactitud en los archivos correspondientes, pero dejemos que el historiador nos precise en los registros de memoria, que para nuestro propósito, si bien necesarios, son suficientes en sus rudimentos de una memoria imprecisa que en su momento no consideró la trascendental importancia del registro.

     Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado; México, 2003; (v. Información).

     Foroba, A.N; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1986; v. Información (subrayados nuestros).

     Ibid. v. Información.

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
30 marzo 2014 7 30 /03 /marzo /2014 22:10

2014-Estados-de-Espacio-Discretos-07.jpgLa Geografía en el Esbozo de un Modelo de Estudio de los Estados de Espacio Discretos.  (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

25 ene 14.

 

Este estudio geográfico como investigación preliminar, se satisface en la elaboración de una hipótesis (ciertamente no del todo consistente, pues faltó más muestreo suficientemente significativo), y en el hecho de que, efectivamente, es posible un análisis del espacio geográfico (como el conocimiento de sus causas), a través del estudio de sus “estados de espacio” que (como el conocimiento de sus efectos), determinan el conocimiento de sus propiedades y leyes.

 

En el muestreo de campo como acopio de pruebas para verificar en forma cuantitativa la hipótesis, en realidad sólo se lograron hacer tres muestras, equidistantes a lo largo del estado de espacio (G); de unos 7 km y una pendiente de unos 2º.

 

No obstante, en general, lo importante es el siguiente hecho esencial: se puede y se debe hacer una geografía por sí misma como ciencia del estudio del espacio, usando exclusivamente las categorías consistentes al análisis espacial, prescindiendo en absoluto (a menos que se aun estudio aplicado), de toda otra categorización en el ámbito del estudio de los fenómenos naturales y sociales dados en el campo de otras ciencias.

 

Podría mostrarse aún un análisis cartográfico de mayor especificidad en las relaciones y consecuencias entre los estados de espacio (E, F) y (G); desde el análisis diferencial (de cálculo diferencial) en cada uno de los puntos importantes reconocibles de su estructura; como un análisis de variaciones y transformaciones continuas, etc; que demostraría que el análisis del espacio es un asunto esencialmente físico-matemático.

 

Pero de ello se sigue un argumento de refutación que ya se puede escuchar: <<Eso no es más que lo mismo (la misma geografía), pero con términos rebuscados>>.  Pero a lo que hay que responder en dos partes: 1) efectivamente, es lo mismo, la misma geografía (y no tenía por qué ser otra); pero, 2) lo que se pudiera calificar de “términos rebuscados”, no es otra cosa, en realidad, que el uso del aparato de categorías propio de la geografía; de una geografía que ha superado el empirismo descriptivista de lo puramente cualitativo dado en los fenómenos naturales y sociales concretos, para pasar al estudio de eso físicamente complejo que es el espacio; nada hay de “lenguaje rebuscado”, sino todo no es sino categorías que el geógrafo no estaba habituado ni siquiera a escuchar, por más que se llenara de pronunciamientos acerca de que su estudio es del espacio.

 

Siendo lo mismo, pero en las categorías propias a la geografía en la teoría del espacio; demostrando así que se puede hacer la misma geografía pero con una metodología científicamente consistente; ya podemos dejar esta geografía como una geografía avanzada y de estudios superiores (propia a la investigación exclusivamente geográfica), y suplirla ahora aquí en una geografía básica (y hasta divulgativa), regresando al “lenguaje de los mortales”, empezando por reorientar el canevá de nuestro primer mapa; lo que irá haciendo más reconocible el lugar, a la perspicaz vista del geógrafo, representando su relieve más generalizado por sus isolíneas de nivel.

 

2014-Estados-de-Espacio-Discretos-06.jpg 

Orientación convencional del canevá, y el mapa del lugar en sus curvas de nivel, que delínean una pendiente que desciende de Norte a Sur, y en donde se aprecia una barranca.  El espacio geográfico en sus tres coordenadas.

 

Ese “paisaje” natural se complementa con el emplazamiento urbano que limita al norte con un bosque.  El lugar, como un emplazamiento urbano (estado de espacio E), colindante con un bosque (como estado de espacio H, superpuesto al estado de espacio B), con una determinada densidad de población (estado de espacio F), afectando una barranca por cuyo cause corre un río permanente (estado de espacio G).  El problema, en el antiguo lenguaje de la categorías de una “geografía fenomenista”, es qué tanto el asentamiento de población en la vertiente de la barranca, afecta al río, transformándolo de un “paisaje natural” expresión de vida, en un caudal de aguas negras.  Eso puede y debe ser estudiado geográficamente, esto es, en términos espaciales, y dejar a las ciencias correspondientes la terminología propia al fenómeno que esté tratando (geológico, hidrológico, botánico, urbanístico, demográfico, ecológico, etc), evitando que la geografía se convierta por simple abuso del lenguaje, en todas esas ciencias al mismo tiempo, confundiéndose acientíficamente como una “ciencia de ciencias”.

 

Pero no sólo hay aquí un tratamiento de los estados de espacio discretos, sino a su vez, también de los estados de espacio continuos.

 

2014 Estados de Espacio Discretos 07 

Ejemplo de los estados de espacio continuos en un tiempo (t1) fijo.  Particularmente se muestra el estado de espacio térmico (tal como el estado de espacio del campo de gravedad se puede analizar de la misma pendiente).

 

Mas para analizar el movimiento (un, tn-t1) como una propiedad fundamental del espacio, no sólo basta con hacer una compilación cartográfica de tiempos fijos en ciertos intervalos de variación continua (o en lenguaje común, una compilación de cartografía histórica); sino, esencialmente, hacerlo partiendo “del supuesto de conocer las incógnitas buscadas, desarrollando las consecuencias de las hipótesis”, por el cálculo diferencial de distintos aspectos significativos, haciendo las tendencias y proyección de ese movimiento , con predicción en tiempos futuros, como una de las funciones sociales esenciales de la ciencia.

 

 

Conclusión.

 

El desarrollo de la geografía se cifra ya hoy en el estudio de los estados de espacio, como los fenómenos naturales y sociales abstraídos y generalizados en ellos, en las propiedades mismas del espacio y bajo las leyes que a éste corresponden.

 

 

       Hernández Velazco, Manuel; Diccionario de Matemáticas; México, 1981; v. Análisis.

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
30 marzo 2014 7 30 /03 /marzo /2014 22:04

01 Objeto de Estudio de la Geografía en su Expresión FuncQué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (3)  (41/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

17 dic13.

 

Grafica del Objeto de Estudio.

 

Visto el siglo XX en su conjunto respecto del hacer de la ciencia de la geografía, éste fue el escenario de un largo y complejo debate acerca de la naturaleza de dicha ciencia.  La esencia del mismo radicó, en la opinión de algunos autores en la tradición del hacer de la geografía en Europa en el siglo XIX, en que la geografía era una ciencia del estudio de todos los fenómenos.  Ante el avance del conocimiento y la especialización cada vez mayor de las ciencias, esa geografía ya de por sí puramente descriptiva, para no caer en el simplismo absoluto, se vio en la necesidad de penetrar, por defecto, en el estudio de los fenómenos en sí mismos con alguna pretendida modalidad dada en las relaciones y la distribución (consideración espacial), pero incurriendo ahora, a pesar de todo, en la contradicción de pretender estudiar lo que ya tenía un especialista propio formado en ello con mayor rigor.

 

En esa situación, al abrirse el siglo XX, se hizo con la reinserción del concepto de espacio en el conocimiento geográfico; y se inició entonces ese debate histórico para determinar si la geografía sería ciencia de los fenómenos o del espacio, o de alguna variante de relación funcional entre ambas categorías.

 

Y conforme el siglo XX avanzó, esas variantes se complicaron, primero, en la necesidad de definir el espacio, diversificando en ese intento las variables; y segundo, en la necesidad de definir, a su vez, la relación propia del geógrafo con el tratamiento de los fenómenos, que no fuese de la misma manera en que ya sus especialistas trataban con ellos.

 

Tal esencialidad de ese debate lo dedujimos sin dificultad al examinar el gráfico sobre las propuestas del objeto de estudio de la geografía, mismo que queda dada de la elaboración de la Tabla de Relación Causal, que por concordancias nos mostró, precisamente, la evolución de las definiciones del objeto de estudio en sus relaciones de dependencia funcional, y por diferencias, que esa evolución de la definición del objeto de estudio distinguía la naturaleza espacial del conocimiento geográfico en un difícil proceso dado en seis momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de “fenómenos” y “espacio”, primero dada en forma separada para cada concepto, luego en sucesivos intentos  de solución simultánea para ambos. 


01 Objeto Estudio s XX Mundo

T
abla de Relación Causal del Objeto de Estudio de la Geografía para el siglo XX en el mundo
["Clik" en la imagen para amplificar]

 

Construimos la Tabla de Relación Causal en su forma simple de hacer la relación de autores en el orden cronológico de sus vidas, correlacionándolas con las definiciones  del objeto de estudio de la geografía dadas por los mismos.

 

La primera notoriedad, hemos dicho, fue el carácter de relación de dependencia funcional con que se expresaba la definición del objeto de estudio; al final, hecho obligado al tratar en dichas definiciones, primero con dos, y luego con tres elementos heterogéneos distintos: los fenómenos naturales, los fenómenos sociales, y luego el espacio.

 

Entonces insertamos un sector de columnas para determinar, primero, entre pensamiento geográfico “fenomenista” y pensamiento geográfico “espacista”, y segundo, una primera simplificación de las definiciones por sus concordancias, en la generalización de su expresión funcional [a manera de y = f(x)], a partir de la identidad del espacio hasta con diez formas sinónimas, no obstante esas otras categorizaciones expresaban  relaciones distintas del mismo.

 

Luego agregamos, de la importante experiencia histórica en México en este punto, un par de columnas para examinar las variables del carácter de una geografía puramente teórica, aplicada, e incluso con su carácter operativo de soluciones reales concretos a manera de una ingeniería geográfica.  Este sector de variables lo insertamos a partir de la rica experiencia en México al respecto, en donde luego de una larga práctica de la geografía en la ingeniería durante el siglo XIX y parte del XX, se dio un salto al carácter puramente aplicado, al parecer, con mayor solidez y consistencia lógica de lo que era en Europa.

 

Finalmente insertamos una columna más de la variable esencial: la de los momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de los “fenómenos” y el “espacio”.  Esta noción venía de otro análisis anterior (de poco más de un año atrás) de hecho, en el que descubrimos la esencia de la solución al problema planteado en el debate histórico, y que al correlacionarlo en la tabla de concordancias, las mismas nos evidencian y corroboran la certitud de las conclusiones.

 

En esencia, habíamos descubierto paulatinamente hasta seis momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías fundamentales, y al correlacionarlas en la tabla de concordancias, explican el perfil en la curva evolutiva de las definiciones del objeto de estudio.

 

En un principio, los momentos históricos parecen traslaparse por el orden cronológico de los autores con respecto a la fecha de su nacimiento, pero un primer momento histórico  de abstracción y generalización de los fenómenos en el concepto “hechos geográficos” como lo empíricamente dado, fue dado inicialmente en Europa con Louis Vivan de Saint-Martin en 1873, y luego en América con Miguel E. Schulz en 1892.  A ello le siguió un segundo momento histórico ahora de abstracción y generalización del espacio, que se da en lo teórico con E. Chizhov en 1896 (e incluso en los hechos, de manera práctica, por lo tanto sin definir y expuesto pobre y no concordantemente del todo, con William Morrison Davis, en 1899), y Alexandr Nicolaévich Krasnov en 1905, en los conceptos de “relación de coexistencias”, “morfología”, y “superficie terrestre”; e inmediatamente ocurriendo un tercer momento histórico de abstracción y generalización con Alfred Hettner y Vidal de la Blache, entre 1905 y 1913, ahora en una abstracción y generalización simultánea de “espacio” y “fenómenos”, en los conceptos de “corografía”, “región”, y “unidad morfológica”, resaltando las propiedades particulares del espacio en la “localización”, los “lugares”, la “distribución”, y las “relaciones”.  El cuarto momento histórico de abstracción y generalización ocurre entre 1927 y 1932, con Hettner y Sigfrid Passarge, en una nueva abstracción y generalización simultánea de las categorías esenciales, a lo que este último agregó la noción de “morfología del paisaje”.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo
23 marzo 2014 7 23 /03 /marzo /2014 23:04

01 Objeto Estudio s XX MundoQué es la Geografía; el Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en el Mundo.  (2)  (40/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

17 dic13.

 

Varios son los momentos históricos que dinamizan el siglo XX en el desarrollo del pensamiento geográfico: la década entre 1905 y 1915, en que, en 1905, Hettner hace su primer generalización teórica de la geografía como ciencia del espacio en “La Naturaleza de la Geografía y su Método”; en 1909 De Martonne expone su definición  de la Geografía como <<ciencia de los fenómenos considerados en el espacio de la superficie terrestre>>; se publica la “Historia de la Geografía” de Krstchener en 1912; y en 1913 Vidal de la Blache se pronuncia por la Geografía como “ciencia de la localización o lugares y no de los hombres”.  Luego, el momento histórico de la publicación de la obra de madurez de Hettner en 1927.  Posteriormente, el siguiente momento histórico se dio entre los tres lustros de 1940 a 1955, con la publicación de “La Naturaleza de la Geografía”, de Hartshorne, y luego la polémica que ello suscitó con Fred K. Schaefer; a ello le siguió de inmediato la década de 1955 a 1965 de la introducción del análisis cuantitativo y la teoría de la regionalización, y con ello el desarrollo de modelos de geografía aplicada.  Luego, un quinto momento histórico lo formó la importante etapa, en particular de la década de 1975 a 1985, con la amplia apertura de la discusión en geografía teórica publicándose las primeras revistas en la temática, desde los antecedentes con Antípode, 1969; a Herodot, 1976; Geocrítica, 1976; y Roter Globus, 1976, y en el cual se dio el inicio a la solución al debate histórico acerca de la naturaleza de la Geografía.

 

Debe analizarse con detenimiento cada uno de esos momentos históricos, pero concluiremos este análisis histórico dando respuesta a “Qué es la Geografía”, con una visión de conjunto del todo el siglo XX en el mundo, en cuyos últimos años, incluyendo el presente (principios del siglo XXI), se dio respuesta a la tan históricamente compleja pregunta, como aquí lo demostraremos.

 

El punto clave ha sido, desde siempre, el concepto que nos hacemos de la Geografía a partir de la definición de su objeto de estudio.  Así, hemos hecho una relación estrictamente cronológica y sin criterio de selección alguno; aun cuando en un principio tratamos de excluir a aquellos con conceptos repetitivos; de los geógrafos del siglo XX (si bien algunos vienen desde el siglo XIX), tomándolos principalmente de la valiosa obra: “El Pensamiento Geográfico”, de Josefina Gómez Mendoza, Julio Muños Jiménez, y Nicolás Ortega Cantero, para el caso de los geógrafos extranjeros, y nuestros datos personales para los geógrafos mexicanos.

 

Buscábamos con ello la causa de la Geografía, o dicho al revés, viendo los conocimientos geográficos como efecto, deducir aquello que le determina y mueve, es decir, sus causas, y, en consecuencia, dispusimos de los datos en una clásica Tabla de Relación Causal, en donde los casos fueron los más de 60 geógrafos, y las variables fueron las casi 25 definiciones del objeto de estudio que entre todos ellos han dado históricamente.

 

Si nosotros habremos de ocupar o no un lugar en esta relación, en realidad es asunto de la historia misma: el futuro dirá, no por lo que nosotros juzgamos acerca de nosotros mismos, son porque la producción intelectual determine que así sea o no.  Si nos hemos ubicado ahí, es: 1) por no más que autoestima, conscientes del carácter de la historia de la ciencia; y 2) por reconocer nuestro lugar y momento histórico en el hacer de la geografía.

 

A tales variables agregaremos una generalización de los conceptos dados en esas definiciones, principalmente en el concepto de espacio, de modo que por esa relación entre los fenómenos y el espacio dada en las definiciones del objeto de estudio, se hacía evidente el carácter funcional de la geografía dado en esas definiciones (es decir, de y = f(x)), y cómo en el esfuerzo por dar un arreglo a esa determinación funcional, se dio el debate histórico acerca de la naturaleza de la Geografía.

 

 01 Objeto Estudio s XX Mundo

Tabla de Relación Causal para el Objeto de Estudio de la Geografía.

[“Clik” en la imagen para amplificar]

 

Un primer hecho que se hizo inmediatamente evidente fue la distribución natural de una curva en las definiciones del objeto de estudio de la Geografía, por el simple ordenamiento cronológico de los datos.  Luego, ello implicó el que la generalización de esas definiciones en su expresión funcional, mostraran a su vez en general, una evolución muy específica.

 

01-Objeto-de-Estudio-de-la-Geografia-en-su-Expresion-Func.jpg 

Evolución del objeto de estudio de la Geografía en la generalización de su expresión funcional.

 

Pero, más aún, simplificando las concordancias y diferencias, se hizo claro el proceso que llevó la discusión, en realidad, por más de un siglo.

 

 

Simplificación de las concordancias y diferencias en la generalización del objeto de estudio de la Geografía en la expresión de sus relaciones funcionales.

 

En realidad, como puede verse de la Tabla de Relación Causal, se dan cuatro casos que no implican una relación funcional, sino tan sólo el concepto de espacio sin más adjetivos, pero sí con una diferencia de circunstancia: por lo menos una definición de espacio, está dada en la filosofía idealista bajo el principio de subjetividad; los tres casos restantes tienen que ver con un concepto de espacio en la filosofía materialista bajo el principio de objetividad; y justo en ello, se encontró la solución al problema del concepto de la Geografía determinado por la definición de su objeto de estudio.

 

Como puede verse sin dificultad por las definiciones históricamente dadas del objeto de estudio a lo largo del siglo XX y por la generalización de sus expresiones funcionales, el problema esencial del debate de la naturaleza de la Geografía se planteaba en tres aspectos: 1) qué entender por espacio; 2) cómo tratar con los fenómenos, que no fuese como sus especialistas; y 3) cómo resolver, en función de ello, una teoría única de la geografía.

 

Ello dio lugar a un proceso de seis momentos históricos de abstracción y generalización de los conceptos de “espacio” y “fenómenos” (los cuales conforme investigábamos, aumentaban en número): 1) el proceso de abstracción y generalización exclusivamente de los fenómenos, en el concepto de “lo empíricamente dado” (el “hecho geográfico”), tanto en Europa por Louis Vivian de Saint-Martin en 1873, como en América, en México, por Miguel E. Schulz en 1892; 2) el segundo, el proceso de abstracción y generalización exclusivamente del espacio, dado entre 1896 y 1905, entre E. Chizhov y Alexandr Nikolaevich Kransnov, hablándose del espacio como las relaciones de coexistencia y la superficie terrestre; 3) el tercero, de una proceso de abstracción y generalización simultánea del espacio y los fenómenos, tanto por un conjunto de propiedades limitadas del espacio en Vidal de la Blache en 1913, como por el enunciado del espacio en sí por Hettner en 1905; 4) el cuarto el proceso de abstracción y generalización,  su vez simultánea del espacio y los fenómenos, se dio con los conceptos de “región corográfica” y “unidad morfológica”, con Hettner en 1927; 5) el quinto proceso de abstracción y generalización a su vez simultánea de espacio y fenómenos, se dio en el reconocimiento del continuum einsteniano como forma del espacio-tiempo, y del tratamiento de los fenómenos como los “elementos”, en Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza entre 1952 y 1976, o de las “fases”, en Alexandr Maxímovic Riábchikov, en 1976; y el sexto momento histórico del proceso de abstracción y generalización a su vez simultánea del espacio y los fenómenos, se dio en el concepto de los “estados de espacio”, del autor de estas líneas (Luis Ignacio Hernández Iriberri).

 

Y en ese sexto esfuerzo de abstracción y generalización, es que esos tres aspectos (qué entender por espacio; cómo tratar con los fenómenos, que no fuese como sus especialistas; y cómo resolver, en función de ello, una teoría única de la geografía), nos tocó resolver a nosotros en la última definición del objeto de estudio de la Geografía.

 

Nuestro objeto de estudio es el espacio, así, sin más adjetivos, y éste es, como nosotros lo definimos: la dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta.  Los fenómenos, todos los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad, son formas de movimiento de la materia; unos de estado continuo (los campos, lumínico, electromagnético, térmico, gravitatorio), y otros de estado discreto (las cosas sustanciales); pero, a la vez, por su dimensionalidad (anchura, largura y profundidad), adquiere las propiedades de formas de existencia de la materia tridimensionales o con volumen; es decir, que son formas de existencia de la materia, ya continua o ya discreta (los fenómenos como campos o como sustancia), son a su vez, en una condición más general y esencial, espacio, en este caso: “estados de espacio”.  Y esos estados de espacio están en permanente interacción, intercambiándose, es decir, en una relación de contradicción o dialéctica.

 

Eso es el espacio, eso es lo que el geógrafo ha de estudiar e investigar en su realidad y naturaleza, y con la aclaración fundamental de que el estudio del espacio a través de los “estados de espacio” (los fenómenos tomados en una propiedad más general), no constituye, por definición, ningún “reduccionismo”, pues: 1) no se está estudiando el fenómeno como tal, y 2) no se pretende “reducir” el conocimiento de un fenómeno que tiene sus propias leyes; en primer lugar porque no se está estudiando ningún fenómeno como tal; y en segundo lugar, porque, en todo caso, justo por la definición, el proceso es inverso a la “reducción”; es decir, es más bien, una “ampliación”, una generalización del estudio de esos objetos de conocimiento, continuos o discretos, por sus propiedades y leyes espaciales.

 

Se resuelven así, los tres aspectos esenciales del debate acerca de la naturaleza de la Geografía: 1) se estudia el espacio, que ahora ya sabeos qué es y cómo abordarlo; 2) se consideran los fenómenos, pero sólo en tanto sus propiedades y leyes más generales como “estados de espacio”; y 3) el estudio del  espacio y los “estados de espacio” (fenómenos abstraídos y generalizados en propiedades y leyes más amplias), establece el fundamento de una teoría unificada de la Geografía.  Y queda así resuelto el problema el problema de un debate acerca de la naturaleza de la Geografía, que duró casi siglo y medio.

 

Ese espacio geográfico es realidad material objetiva y concreta.  Se abre ahora con ello, una nueva época para la historia de esta ciencia.  En adelante, la investigación científica del geógrafo, tiene que resolver sistemáticamente el conocimiento de ese espacio geográfico, en lo general, ya entendido.

 

Cierto es que no se desecharán los viejos resabios “fenomensitas” hasta que una teoría del espacio geográfico no sea dada: 1) no sólo demostrando que ciertamente ha resuelto la unidad de esta ciencia, sino demostrando su capacidad para resolver problemas más vastos y complejos; 2) siendo histórica y estéticamente simple y sencilla; y 3) llevando a un mayor rigor en el conocimiento de aspectos no sólo cualitativa y empíricamente dados, sino esencialmente de aquello que “no se ve”, y ha de deducirse y conocerse por métodos de análisis cuantitativos y matematizados, que en un futuro, establecerá las primeras leyes, ya no empíricas, sino teóricamente deducidas, de la Geografía.

 

 

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
Comenta este artículo