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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:02

Mar; 3 Valiendo la Pena“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial. 1 El Amor y la Libertad (4/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 13.

 

 

1        El Amor y la Libertad.

 

a)      El problema del amor y la libertad.

 

El amor (de ad, hasta; y morem, muerte; <<contigo hasta la muerte>>), es, sin duda, uno de los sentimientos más poderosos del ser humano.  Su experiencia real no es transferible, y de ahí que las formas de su expresión sean infinitas.

 

Para los efectos de esta exposición, identificaremos ese poderoso sentimiento con el máximo valor moral humano: la libertad.

 

Si bien el amor puede referirnos a varios aspectos, como el amor filial (a la familia), el amor fraterno (a las amistades), el amor propio (la autoestima),el amor a Dios (la mística), o el amor erótico (el amor entre los sexos), de todos ellos nos limitaremos a hablar aquí de de ese último, referido a la finalidad reproductiva, y, por lo tanto, al aspecto biosocial y el más irracional de las variantes de ese sentimiento.  En todas esas formas del amor, el fin último es la libertad.  El amor a los  hijos se consuma en su libertad, el amor a las amistades se cifra en su libertad, el amor propio cristaliza en la decisión de luchar por ser libres, el amor a Dios es precisamente el amor a la libertad misma; y así, el amor erótico debe entenderse, en su placer, como o una expresión de la libertad; pero más aún, el amor erótico como el pasional amor al otro, se constituye en esencia como el otorgamiento mutuo de la libertad.

 

Si se reflexiona en el hecho de cómo entender qué es la libertad, se derivará necesariamente a una de tres opciones que se han dado en la historia de la filosofía: 1) en que libertad es autodeterminación, es decir, el que cada cual pueda hacer lo que quiera y como quiera; 2) en que la libertad es posibilidad de la voluntad, esto es, el que si nos proponemos ser libres lo seremos, bastando para ello la voluntad suficiente, de modo que mi libertad sea hasta ahí donde es la libertad del otro; y 3) en que la libertad es conciencia de la necesidad, es decir, entendiendo por esa condición de necesidad, la solución de los problemas que la obstaculizan e impiden su realización, ganándose cada vez más, incluso históricamente, en grados de libertad.

 

En la primera solución existen dos objeciones: el que  el único ser con capacidad autodeterminativa absoluta en su libertad, será Dios (lo que hace a esta opción una solución metafísica teísta),; y que esa autodeterminación entre los humanos, se equipararía al caos.

 

En cuanto a la segunda opción, más allá del fundamento filosófico existencialista, esa es la base del derecho en el ejercicio de la libertad de nuestra sociedad actual.  Pero la objeción que encuentra, en el orden filosófico, es que, dada su expresión jurídica, cómo puede hablarse de libertad, ahí donde reina el principio de coerción; de ello resulta, pues, en los hechos, una “libertad a medias”.  Aquí la libertad no es absoluta, sino relativa, en tanto bajo coerción, que por definición niega la idea misma de la libertad.

 

Así, existe la tercera opción de la libertad como conciencia de la necesidad, que surge en el pensamiento materialista de la época de la Ilustración, con B. Spinosa, es retomado en su sentido idealista filosófico por Hegel, y replanteado en forma dialéctico-materialista por Marx.  Para Espinosa, bastaba el acto de conciencia de la necesidad para alcanzar la libertad, pero Marx observó que por más conciencia que  el esclavo tuviera de aquello que lo sometía, seguiría siendo esclavo en tanto no luchara por romper sus cadenas.  En consecuencia, para Marx, el acto de conciencia supone, incluso, la lucha por la libertad, superando lo que se le  opone.

 

Por supuesto, en este ensayo, compartimos esta tercera opción; y si en ella equiparamos el amor a la libertad, tendremos que entender, a su vez, el amor, como esa conciencia de la necesidad.  O, dicho de otra forma, para que el amor sea como libertad, no basta que se exprese como sentimiento (en el ideal platónico), sino que, para realmente ser, tiene que luchar para derribar todo cuanto le niega y se le opone.

 

En las otras opciones, el amor como libertad, o no pasa de ser una idea irrealizable, o se convierte en un asunto de negocio y de convenio de derechos.

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:01

I-Congreso-del-Calentamiento-Global.jpgComentario al, Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad, con el Tema: “Mitigando el Calentamiento Global”.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

15 ago 13.

 

El Congreso, por demás, histórico, pues ha sido el primer Congreso del “Centro de Estudios de la Complejidad”; tuvo lugar en un solo día, el 15 de agosto de 2013, en el Auditorio del Museo de Ciencias de Morelos, convocado por el “Centro de Estudios de la Complejidad”, con el apoyo de cinco instituciones más.

 

Con la temática acerca de la “mitigación del calentamiento global”, la conferencia inaugural: “Importancia de la Mitigación del Calentamiento Global”, fue ofrecida por el Dr. Luis Pérez Tamayo (filósofo), quien puso énfasis en la problemática que se deriva de la misma organización del régimen capitalista, para cuyos intereses económicos y políticos de sus 700 consorcios monopolistas, el problema ambiental es incompatible.

 

Una segunda conferencia fue expuesta por el Dr. Antonio Sarmiento Galán (matemático): “Avances del 5° Informe de Evaluación del IPCC (Art. 5)”, cuyo énfasis en un trabajo ampliamente documentado, estuvo en: 1) real y objetivamente es demostrable un proceso de calentamiento global, 2) el calentamiento global no es natural, sino eminentemente antropogénico, 3) no se ha hecho nada de lo comprometido en reuniones y acuerdos internacionales sustentados en modelos del problema dados hasta antes de 2007, dependientes de la “ganancia máxima”, y 4) se ha llegado ya a un punto crítico por el que, si en este momento son aplicadas rigurosamente las medidas de mitigación, sus primeros tenues efectos se empezarían a ver hasta el 2030, en que, para entonces, las tendencias normales muestran que se alcanzará, no obstante, los 2°C de elevación de temperatura (cuya referencia dicho autor la ubica, incluso, a fines del siglo XIX, pero sin gran alteración hasta el inicio de los años setenta del siglo XX), y en tanto que esas políticas de mitigación tardarán aún en operarse, los resultados podrían llevar al incremento de 4°C para el 2080, haciéndose ya irreversible el proceso (velada expresión referida a trágica extinción de la especie humana).

 

Al respecto de las políticas públicas para enfrentar el problema, la Dra. Karla Cedano y el Dr. Manuel Martínez, presentaron el trabajo: “Políticas Públicas para la Sustentabilidad”, de la cual, ante la realidad, quedó un dejo de desesperanza, ya no se diga para enfrentar el problema, sino menos aún para resolverlo, poniendo énfasis en la propuesta de nuevos modelos de previsión del desarrollo.

 

En el cierre de la sesión matutina, el Dr. Fabio Manzini, presentó el trabajo: “Cambios a la Estrategia del Banco Mundial para la Mitigación del Calentamiento Global Antropogénico”.  Un interesante trabajo en el que, con lujo de detalles se mostró el catálogo de los gases de efecto de invernadero, correlacionada su fuente de emisión, porcentajes, y medidas a tomar para su mitigación, con su equivalente en inversión, en un contexto ecológico, que particularmente mostró que, de aplicarse tales medidas en este momento (2013), los efectos de control de esa mitigación –coincidente con el Dr. Antonio Sarmiento– no se empezarán a ver sino hasta el 2030.

 

Por la tarde, abrió los trabajos la plática del Dr. Braulio Hornedo (filósofo), quien presentó el tema: “Un Bosquejo Histórico de la Evolución del Pensamiento Complejo”.  En realidad, básicamente se redujo a comentar su origen, atribuyendo tal “pensamiento complejo” a Tales de Mileto en su filosofía hilozoista (la animación universal de la materia), comentando luego las ideas metafísicas de los padres de la iglesia en el Medievo, en particular de San Benito y de Hugo de San Víctor, acerca de los “sentimientos de amor en la materia inorgánica”, criticando severamente los conceptos de “progreso” y “desarrollo”, de “conceptos malditos”; planteando la ya total desesperanza, ante nuestra segura extinción como especie, siendo necesario, ante ello, el dejar actuar a la naturaleza en “su sabiduría”.

 

Luego vino una serie de conferencias de la Mesa de Trabajo de la “Red Mexicana de Justicia Socioambiental”, sobre el análisis y puesta en marcha del “Programa de Acción Ante el Cambio Climático en el Estado de Morelos”, conferencias que en su conjunto mostraron la urgente necesidad de mostrar acciones (entre las cuales, a decir de una conferencista, “sea la revolución o como se le llame”).

 

 

 

Nuestras Conclusiones.

 

I  Respecto del tema del calentamiento global como tal.

 

1        El fenómeno del calentamiento global es real.

2        La causa del calentamiento global se centra en el exceso de “gases de invernadero” de generación antropogénica.

3        Para el 2030, aceptando los datos expuestos, se alcanzarán los 2°C (con un ascenso del nivel medio del mar que alcanzará los 4.3 m, y para los 2050, se llegará a los 3°C (con un ascenso del nivel del mar de hasta 6 m), de modo que para los 2080, se llegará a los 4°C (con un ascenso del nivel del mar cercano a los 10 m).

4        La paradoja en la contradicción de datos entre los conferencistas acerca de si la precipitación pluvial muestra una tendencia creciente o decreciente, intuimos, en una “vista de geógrafo”, que ambas posiciones están en lo correcto, en tanto se considere un movimiento en los elementos del espacio terrestre, pues la contradicción se da en tanto el fenómeno se observa en un espacio terrestre estático (asunto de investigación).

 

 

II  Respecto del análisis no-marxista.

 

1        Haciéndose la crítica a los trabajos desde la “Cumbre de Río”, se establecen correctamente las causas y su atribución al sistema capitalista en su política de “ganancia máxima”.

2        No obstante se ubican las causas en las políticas económico-sociales del régimen del modo de producción capitalista, no se habla, por ello, de soluciones reales, sino tan solo de la “mitigación” del fenómeno adverso, concediendo al capitalismo en su existencia, y juzgándolo perfectible a favor de la sociedad.

3        Ante la alternativa única de la “mitigación”, el fundamento (filosófico), es la “adaptación” (un evidente autoengaño).

4        Puede preverse que, dada la creencia en la  perfectibilidad a favor de la sociedad del mismo modo de producción que provoca el fenómeno, desde esta intelectualidad no hay más posibilidades que el limitarse al conocimiento del fenómeno mismo.

 

 

III  Respecto del conflicto ideológico entre la parte convocante del Congreso (el “Centro de Estudios de la Complejidad”), y el análisis científico del fenómeno.

 

1        Al parecer, naturalmente, una exigencia fue tratar el problema en términos del concepto de “complejidad”.

2        En el tratamiento del caso en términos del concepto de la “complejidad”, se dieron  dos posiciones: 1) la de la “complejidad” como categoría de la ciencia de la modernidad, que reconoce la realidad objetiva y la posibilidad de desentrañar las causas y esencia de las mismas con la esperanza de resolver su adversidad; y 2) de la “complejidad” como categoría del conocimiento en el “saber”, según la “posmodernidad”, en la que la realidad objetiva está a tal punto “trenzada” y amorfa, que es imposible conocerla en sus causas y esencia, no habiendo, ante este fenómeno, en consecuencia, más esperanzas de frente a su adversidad (por lo cual, en todo caso, habría que –como San  Benito–, renunciar a todo (en una larga letanía de “Bienaventuranzas a aquellos que…”, que se resumen en “Bienaventurados, aquellos pobres de espíritu…”).

3        Por estas dos posiciones, sus fundamentos gnoseológicos en la interpretación de la realidad, se dieron así, por una parte, un positivismo tardío o postpositivismo dado en el racionalismo crítico, en nombre de la ciencia de la modernidad; y por otra parte, una metafísica kantiana fenomenológica, en nombre del “saber”, de la “posmodernidad”.

4        Sin duda, no obstante no más de un centenar de asistentes, el evento fue exitoso como tal.  Sin embargo, al haber tenido el propósito del tratamiento ambiental bajo la categoría de la “complejidad”, en ese propósito el resultado se desdobla: para el desencanto de los “posmodernistas”, el tratamiento de la categoría de la “complejidad” se hizo, por la totalidad de los conferencistas, a excepción de la parte convocante, en términos de la una realidad objetiva desentrañable, cognoscible en sus causas y esencialidad, de lo cual depende el hecho previsorio de la “mitigación”  (por lo menos), como solución al problema del calentamiento global antropogénico.

Resultó así, un duro golpe de la ciencia y del método de la ciencia de la modernidad en su resistencia al avance del oscurantismo, asestado a la metafísica de la “posmodernidad”, que apenas daba en este su “Primer Congreso del Centro de Estudios de la Complejidad”, su primer paso, enfrentándose éste a su estrepitoso fracaso.

 

 

IV  Respecto de la presencia del geógrafo y la Geografía.

 

1        No sabemos si en el centenar de asistentes del auditorio haya habido otro geógrafo aparte de nuestra persona, pero seguro es que entre los expositores, no hubo ni el menor asomo de ello.

2        No obstante, una reiterada demanda de los conferencistas de diversas especialidades, fue la necesidad de disponer del Atlas de Riesgo, del cual, si no se carece del todo, sí se hace evidente su desfasamiento y pérdida de actualización (y más aún, por defecto, en el nivel de las escalas trabajadas), de donde la sugerencia de una conferencista, de trabajar en situaciones puntuales.

Al respecto, cuando en 2010 hacíamos un estudio geográfico de base mercadotécnica para una institución educativa, especialmente consideramos esa “geografía del riesgo”, de donde pudimos valorar lo altamente dinámico de los factores de los mismos; ya por lo cambiante de ellos, ya por el sopesamiento constante de posibles escenarios.

De ahí que, efectivamente, para este caso, no hay pesado libro de mapas a pequeña escala (en la tendencia de 1:10n) de lomo cosido y gruesas pastas que valga.  Apenas encuadernado, si no es que antes, ya ha perdido actualidad y pasa a ser un libro de biblioteca y no un documento de análisis sobre la mesa de trabajo.  Más que ese pesado Mundo que el  mismo Atlante se negaba a sostener, no haciéndolo sino como castigo de Zeus,, es necesario, en este caso, el empleo de los  mapas a gran escala (de tendencia 1:1) en protectores asegurados en carpetas de argollas, fácilmente manipulables para el análisis del espacio terrestre, y, en este caso, de la sutil interacción de los estados de espacio que determinan el ambiente.

3        Ante esa carencia, a la falta de la presencia del geógrafo y la Geografía, sentimos el impulso de responder a esa necesidad social urgente.  Sin embargo, la necesidad de finiquitar el objetivo último (por nuestra parte), de nuestra investigación y aporte en el campo de la geografía teórica (terminar la historia general de la Geografía en esa respuesta a “Qué es la Geografía”; terminar la historia de la Geografía en México para comprender cabalmente por todos los geógrafos nuestro momento histórico; y finiquitar la formalización teórica de la “teoría del espacio geográfico”, sin la cual esos mismos análisis son ya muy  limitados), nos reducimos a cumplir con el propósito de nuestra asistencia a dicho Congreso, con no más fin que comprender la veracidad o no del fenómeno del calentamiento global y sus expectativas.

4        En lo personal, lo hemos dicho reiteradamente, nuestro tiempo (nuestro tiempo personal) se acabó, sólo hemos venido poniendo en orden todas nuestras contribuciones.

Pero por los resultados de este Congreso, al parecer, a la sociedad humana también se le  acabó el tiempo.  Si bien en broma como para suavizar el impacto, no dejó de reiterarse que: 1) la situación ya es irreversible, y 2) así, ante ello, “para los que sobrevivan” (y aludiendo al grupo de jóvenes asistentes), es que se dejan estos conocimiento científicos.  Y por lo que entendimos, el punto de colapso ambiental tiene ya una fecha muy precisa: el verano, mayo, del 2020, en que, en esa fecha, finalmente, todo el hielo del Ártico se derretirá.

El problema no es, pues, un asunto “del futuro”, sino ya del mismo momento presente, en que ya nos encaminamos, en ese proceso de deshielo de los Casquetes Polares, a poco más de un lustro de esa situación (sí, y sólo sí, lo dicho sea cierto; pero muchos investigadores son coincidentes).

5        Sin la aberración hasta lo obsceno de parecer sensacionalistas y alarmistas, sino más bien ubicándonos como intelectuales en la responsabilidad de una conciencia social, creemos que, dado el alto grado de veracidad de todo lo dicho, debe oprimirse ya el “botón de alarma”: vamos ya, a no más de siete años, al punto de colapso del sistema ambiental terrestre, que si por muchos hay resistencia a “oprimir ese botón” hasta el sacrificio en la existencia de la especie), básicamente es porque están conscientes de sus implicaciones, en las que no se trata de atenuar o “mitigar” el problema en una falsa “adaptación”, sino de lo que se trata es de resolverlo atendiendo a sus causas: la necesaria conversión de la manera de producir los bienes materiales de la organización social actual; en donde todo, desde el amor hasta los recursos naturales, son mercancía, de la cual hay que obtener la “máxima ganancia”, en una ética del individuo por el individuo  mismo; para pasar a una organización social en que el modo de producir y distribuir dichos viene materiales para su subsistencia, se haga de manera planificada, bajo una doctrina social, de culto a la sociedad misma, en la que, regidos bajo otra ética, el progreso y el desarrollo del individuo, no sea más ni sea menos, que el progreso y desarrollo de la sociedad en su conjunto, independientemente de las capacidades mismas de ese individuo que en una nueva ética, sin dejar de ser en toda su potencialidad, habrá de subordinarse a los intereses de la  sociedad.

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:02

Mar; 3 Valiendo la Pena“Periquín Plumero”: una ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.  Introducción (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 13.

 

Hasta los años noventa, pudimos notar un alto grado de eticidad en la mujer en su relación para con el hombre.  Luego tendió a perderse ese carácter, a pesar de que la respuesta masculina se fue equiparando cada vez más a la de la mujer, aun cuando, ciertamente, con un dejo, más de halago que de convicción ético-estética, lo que es fácil entender ya como reacción a la nueva actitud de la mujer, ya como consecuencia de la ausencia de fundamentos teóricos en el conocimiento ético-estético.

 

El resultado final hacia los primeros años de la segunda década del siglo XXI, es que lo ético-estético existente de manera natural en la mujer (sin que tuviera que ser consciente de ello), se ha perdido, y en el hombre, si en algo se había ganado en esa ética-estética, no pasó de ser en calidad de un halago como reacción, que, más aún, sin respuesta positiva, ahora todo ello en su conjunto se muestra en un rechazo mutuo.

 

Finalmente, paralelo a ello, se van incrementando los homicidios de mujeres en el argumento de “por ser mujer” (los llamados “feminicidios”), y la agresión violenta a la mujer por el hombre, ya desde el ámbito de la educación básica (en inglés, el llamado “bullying”, o acoso escolar), mucho del cual no ocurre bajo una actitud sumisa y resignada e indefensa de la mujer, sino en una circunstancia de desafío a la masculinidad, que tanto tiende a incrementarse, como a ocurrir cada vez a menor edad.

 

Al final, socialmente, todo ello ya no es un asunto de educación moral de los jóvenes, sino el reflejo en ellos de una descomposición social generalizada ya no corregible vía su moralización, sino mediante una reorganización social absoluta y de fondo.  Pero, volviendo al ámbito biológico natural en que hemos venido tratando este problema, ciertamente cabe aún considerar una función moral en los jóvenes, tal que marque nuevos rumbos de manera consciente.  Planteado aquí en términos de una ética nicomaqueana, la sola lectura y una reflexión por superficial que fuese, hará cumplir el propósito “periquín-plumífero”.

 

Una aparente dificultad se atraviesa en este propósito nicomaqueano: la inexperiencia, y por lo tanto el desconocimiento en los jóvenes veinteañeros, de lo que es el amor.  Pero ello es sólo aparente, ciertamente es un poderoso sentimiento que debe dejarse a su tiempo en la experiencia propia.  Pero el amor, para efectos prácticos en el tratamiento en este artículo, es equivalente al concepto de libertad, si bien en donde se pierde la parte erótica, pero no su esencia ético-estética, que es la que nos interesa, tanto de una libertad que se quiere por uno mismo para sí mismo, pero de la que se debe estar consciente de que se gana para sí, para uno mismo, en la medida y proporción en que se gana, especialmente, para los demás.

 

De ahí que un primer punto que se analiza es el del concepto de libertad.  Luego de tres posibles opciones en ello: 1) la libertad por autodeterminación, la libertad por posible voluntad, y la libertad como consciencia de la necesidad, tomamos partido por este último concepto, que se analiza en el segundo punto (ciertamente, en un fuerte choque ideológico entre la modernidad que compartimos, y la “posmodernidad” de los jóvenes de hoy.

 

Pero es en esa conciencia de la necesidad por la que debe ocurrir, consecuentemente con la naturaleza de las cosas, el acto de femenina entrega y sumisión, como el acto de masculina apropiación o posesión, que, paradójicamente, ello es lo que causa la verdadera emancipación femenina; lo cual trataremos en el tercer punto.  Y ello implica la conciencia de un proceso de identidad femenino-masculina, la cual tratamos en el cuarto punto, que en su forma más espontánea, no pasa de ser en la atracción mutua en la emotividad y sexualidad; que quizá hace atisbos de identidad en los sentimientos e intelectualidad; pero que ya dificulta su planteamiento en el plano ideológico de la interpretación y comprensión del mundo, y mucho menos en la identidad de los valores y la percepción estética cuya apreciación debe contar con el fundamento teórico.

 

Al final, en un quinto punto, volvemos al principio: a la necesidad esencial para comprender este problema, de distinguir las relaciones entre la mujer y el hombre, por un lado en el ámbito social, consciente, racional, que se entiende en las leyes económico-políticas; de las relaciones entre dichos sexos en su condición biológica natural, espontánea, inconsciente, hasta irracional, comprensible apenas en lo más racional, por sus leyes ético-estéticas; y el grave error esencial, de proyectar unas en otras.

 

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:02

Mar--2-Grrr.jpg“Periquín Plumero”, o la ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   Introducción (2/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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05 jul 13.

 

Para el año 2000 nos movimos al ámbito de la Universidad privada, y en ella, pero ahora ya con fundamentos teóricos dados en la ética y estética, continuamos haciendo aquel ejercicio de enorme contrariedad entre los sexos.  Empezamos a notar que variaban las respuestas, y es que se daban varios factores en ello: se estaba ahora en un ámbito más pequeñoburgués que proletario, y poco más de un lustro después, era ya notoria la presencia de otro núcleo generacional de jóvenes de entre 18 y 28 años de edad, ya muy distinta (de hecho, era ya esa diferencia de las denominaciones insultantes que el Estado promovió, de las llamadas “generación x” de los noventa, y la “generación light” de los dos mil).  Pero ello, adicionalmente, nos permitió ver cómo evolucionaba el fenómeno, que no era otra cosa que entender cómo se agudizaba esa contradicción entre los sexos.  Algún último ejercicio lo habremos hecho quizá hacia el año 2006, entre jóvenes que ya mostraban un notable desconcierto.

 

Para entender cuál es la situación siete años después a aquel último ejercicio, o sea, hoy, en la fecha de la redacción de este artículo, basta ver cuáles fueron esas respuestas durante esos años y su tendencia, tanto en regresión, como en evolución.

 

Así, a la pregunta: 1) en nombre del amor (lo que se entienda por ello, que siempre será un máximo valor), ¿se estaría en la disposición de entregarse en esclavitud (lo que literalmente se entiende por ello) al ser amado?  Respuesta en la mujer: Sí (dicha de manera no inmediata, envuelta en un cierto rubor, con medido recato y contrariedad, pero explícito).  En el hombre: No (<<no profe, qué le pasa!>>).  Así, las mujeres respondían con un maravilloso halago del tamaño del Universo a la masculinidad.  Los hombres, en la misma magnitud, lo hacían en la más horrenda bestialidad.

 

Luego, a la segunda pregunta: en nombre del amor (lo que se entienda por ello, que siempre será un máximo valor), ¿se estaría en el deseo de que el ser que les ame se les entregue en esclavitud?  Respuesta en la mujer: No! (un no inmediato y tajante, envuelto en una actitud reprobatoria).  En el hombre: … ¡Sí! (<<¡Sí profe, pues claro!>>)… ¡Ah, bestias!

 

El asunto es que, desde un principio, acordaba con los estudiantes el que yo también les daría mis respuestas…; y heme ahí, casi como el “Rey de las Bestias”, a medias, porque: ¿me he de entregar a la mujer en esclavitud por amor?, para mi ya no era un problema teórico, sino un hecho práctico afirmativo, aun cuando en la inconsciencia absoluta.

 

Pero he ahí que: ¿desearía que la mujer que me amase se me entregara en esclavitud?: ¡Sí!  Sí, y en la más absoluta sumisión (¡¡Ah, ¿acaso una bestia inmunda de mi?!!).  No, no estamos hablando de relaciones económico-sociales, sino de relaciones biológico naturales entre los sexos, donde, más aún, esa entrega en esclavitud y absoluta sumisión no es impuesta (no es producto de relaciones económico-sociales), sino por propia voluntad (en el instinto biológico natural).

 

Este “sí” masculino del deseo de la esclavitud de la mujer, está en el deseo posesivo biológico-natural, como el correspondiente “sí” femenino de aceptación está en el biológico natural placer a esa entrega, que cuanto más sumisa, mayormente placentera.  Hasta aquí, esa actitud de la feminidad hace tanto más a la masculinidad, como ésta a aquella.

 

Pero el problema está en la no-correspondencia entre el otro para de respuestas: la mujer rechaza la idea de la esclavitud para sí del hombre, y con ello refrenda una actitud positiva hacia él (que aunada a la respuesta anterior, refrenda su actitud de entrega); por lo contrario, el hombre no está dispuesto a su esclavitud hacia ella, y ese acto unilateral hace aparecer el “machismo”.

 

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4 agosto 2013 7 04 /08 /agosto /2013 22:02

01-Atrapado-y-sin-Salida.jpg“Periquín Plumero”, o la ética nicomaqueana en su tema más escabroso, como más esencial.   Introducción (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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05 jul 13.

 

Introducción.

 

Durante los años setenta, al calor de aquellas luchas en que hombres y mujeres participábamos al unísono por la “igualdad”, la “liberación femenina”, o “la emancipación de la mujer”, etc; ya desde entonces definido como marxista sempiterno (palabra elegante que quiere decir, “eternos”), pero en aquellos tiempos, se entiende, de un marxismo, si no vulgar, sí bastante primigenio, buscaba los fundamentos teóricos de ello, correctamente por sus causas, en la economía política, es decir, en cómo el modo de producción económico-social, determina sobre la vida social y la historia misma; y entendíamos plenamente la justedad de esas luchas, pues la lucha por la emancipación de la mujer, es la lucha por la emancipación de la sociedad;  y diremos con Marx y Engels: “el proletariado no puede emanciparse, sino a condición de emancipar a todo la sociedad”[1].

 

Pero el problema real, de fondo, consistía en entender, aún en un nevo estado de cosas, bajo una nueva organización social: 1) en qué consistía en esencia (no por la revolución y una nueva sociedad efectiva y mucho menos por las manifestaciones del fenómeno dado en aquellas luchas como tales), esa emancipación, y 2) cómo lograrla (más allá de solazarnos con aquellas maravillosas minifaldas).

 

Por esos tiempos, éramos ya estudiantes de a Facultad, y aquello que para nosotros apenas unos años atrás, desde el 68, era sólo un problema teórico formal, pronto, con nuestro matrimonio, se nos transformó en un vivo problema de necesidad de solución práctica.  Y por más vuelta que le dimos a la economía-política e incluso a teoría social y política, todo ello resultó insuficiente para poder explicar ese aspecto esencial, de en qué consistía esa emancipación de la mujer y cómo lograrlo.

 

Una década después, ya a principios de los años noventa, resolver ese problema se hizo un asunto vital (y aquí le doy un trato personal, pero es evidente que ello era un problema generalizable a toda una época y una generación biosocial).  Mientras hubo el dinero suficiente como para disipar las contrariedades de la vida, ese problema estuvo ahí latente, inmerso en el marasmo de insuficiencias teóricas.  Pero bastó la crisis económica de 1994-1995, para que ello se sumara al descomunal desastre no sólo personal, sino social.

 

Dada la necesidad y su urgencia, no encontrando fuentes de donde abrevar una explicación a la situación, nos pusimos a teorizar por cuenta propia.

 

Por entonces, segundo lustro de los años noventa, impartíamos cursos  en la Escuela Particular Normal Superior del Estado de Morelos, en cuyos grupos dominaban numéricamente las mujeres.  Durante los años 95 y 96, nos elaboramos intuitiva y espontáneamente a partir de la experiencia propia, la posible explicación del problema centrado en la relación entre los sexos (palabra que quiere decir, “segmentos” o “separaciones”, en este caso, de la humanidad en dos seres con órganos biológicos y funciones distintas), relación sexual o entre los sexos, o sea, relación entre esos segmentos, por la cual no debe entenderse reducidamente el puro acto reproductivo, sino, rompiendo prejuicios, todas las relaciones de todo tipo entre la mujer y el hombre en tanto su condición biológica natural, y en donde las relaciones sociales constituyen un factor externo.

 

Dicho énfasis último no es un rebuscamiento del problema, sino, como la experiencia nos lo hacía ver, un aspecto esencial para la comprensión del fenómeno.  En otras palabras, para entender el problema de la emancipación de la mujer como parte de la emancipación del proletariado y de la sociedad, por un momento, didácticamente, omitamos ese factor externo de las determinaciones sociales, y analicemos y juzguemos el caso exclusivamente por las condiciones biológico-naturales entre la mujer y el hombre.

 

Hicimos pues, con aquellos grupos de estudiantes ya de los años 1997-1998; primero tímidamente, como es lógico suponer, y luego ya de manera muy explícita y directa, un ejercicio de reflexión sobre el punto esencial e todo esto, que en ese momento nosotros mismos entendíamos apenas vagamente de manera intuitiva.

 

Primero, en la presencia de todo el grupo académico, hacíamos a las mujeres dos preguntas: 1) si en nombre del amor (lo que entendiesen por ello, que sería un máximo valor), ¿estarían dispuestas a entregarse en esclavitud (por lo que ello exactamente debe entenderse), al hombre que amasen?; y, 2) si, en nombre del amor, ¿desearían en esclavitud al hombre que amasen?

 

Piénsese en ello, dese una respuesta, y confrontémoslo más adelante.  Debo decir que nuestra hipótesis se verificó tantas veces hicimos el ejercicio, por lo que, en general, esas respuestas pudiéramos anticiparlas de nuestra parte, incluso, aderezadas de los sentimientos y las causas de los mismos que les envuelven.

 

Luego, en las mismas condiciones, hacíamos exactamente las dos mismas preguntas a los hombres, ahora, respecto de la mujer.  En ambos casos se verificaba lo esperado (con lógicas excepciones), que respondían a nuestro intuitivo sentir.

 

En ese último año en que estuvimos en dicha institución, 1999, circunstancialmente se nos dejó un curso de Filosofía para estudiantes de Bachillerato.  El programa comprendía todos los temas generales de la filosofía: su historia, la teoría del conocimiento, la lógica, la ética y la estética.  Y he ahí que ese curso nos sirvió: primero, para acabar de entender la lógica; y segundo, sorprendentemente, para darnos cuenta de que ese problema esencial de la emancipación social que pasa por la emancipación de la mujer, si bien tenía una determinación económico-política, su solución, en esencia (que sólo podrá ser así en una nueva sociedad socialista), pertenecía al campo de lo ético-estético.

 



[1]        Marx-Engels; Manifiesto del Partido Comunista; Editorial

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21 julio 2013 7 21 /07 /julio /2013 22:02

Mar (28 may 13)Descifrando en Prisión las Características del Período Histórico Social Actual (o lo que es lo mismo, descifrando todo un mundo de garabatos).  Conclusión.  (5/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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Antes que “confesarse“ culpable (en el más puro estilo inquisitorial medieval) de un delito que le era fabricado, para poder salir rápido de prisión dados los “beneficios de ley”, la respuesta fue: “Mi vida por la verdad” (Marduk), y decidimos enfrentar al poder judicial del Estado, que el 21 de abril, al acto de dictar el “Auto de Formal Prisión”, nuestra declaración espontánea, en viva voz, fue aquella equivalente a “La liberté ou la mort” de los revolucionarios franceses de 1789: “Tu te mueres allí adentro, que por ti yo me voy a morir acá afuera”.

 

Y se hicieron 75 días de una lucha jamás pensada, en que el dictamen de la Apelación fue, finalmente: “Insuficiencia de pruebas”.  Pero no es que la “imputación directa” de una rufián acusadora fuera insuficiente (cuando en la más aberrante injusticia, omnímodamente lo era todo), sino que las pruebas reales de la fabricación de un delito propio de una banda de extorsionadores, estaban de nuestro lado: videos de una docena de cámaras entre de seguridad pública y de empresas particulares que hacían constar dos protagonistas, dos lugares y dos momentos distintos, registros de llamadas telefónicas y comunicaciones que desmienten flagrantemente la historia narrada por una vulgar rufián y una cuadrilla de pillos, testigos presenciales y un mar de contradicciones en sus declaraciones convalidadas por un Juez en contubernio con policías delincuentes, Ministerios Públicos corruptos, y él, en la peor vileza en su negligencia, al tratar con un expediente desaseado de toda racionalidad, que no leyó, y que desestimaba todo ofrecimiento de pruebas; todo lo cual, gracias a la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), se puedo rescatar y exponer en nuestra defensa; de donde, para efectos prácticos, hay dos poderes judiciales en este miserable país: el de los delincuentes, el poder judicial formal; y el de la gente realmente inocente (de lo que están abarrotadas las prisiones), de la Comisión de Derechos Humanos.

 

En este lapso se hizo el tiempo para la plática y la reflexión filosófica que dio lugar a este documento.  A todo esto, la contradicción burguesía-proletariado ahí está, luego del derrumbe de la experiencia socialista del siglo XX, con el polo dominante del lado de la burguesía nuevamente y más que nunca; pero la lucha de clases sociales es una contradicción general que se determina en infinitas luchas emancipativas y libertarias incesantes, aún, necesariamente, bajo el dominio de uno de los opuestos, como hoy lo es bajo la opresión de la burguesía y su despótica satrapía gobernante.

 

De ahí que tendrá que renacer en las nuevas generaciones de jóvenes la utopía, ingenua, sin el rigor del fundamento científico, expresando, aún así, la esencia de la libertad, por más que haya los nuevos Schelling que la fetichicen; al final, ante la angustia de los Kierkergaard de frente al futuro, en su concepción, inviable, renacerá, floreciente, el programa científico de la sociedad comunista en la lucha proletaria triunfante.

 

Mar (28 may 13)
...y triunfó la verdad, como no podía ser sino así,

así hubiese tenido que ser a sangre y fuego por el honor y la dignidad con el sacrificio de la vida; 

al final se contuvo a la maldad, ...y se hizo la vida.

 

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14 julio 2013 7 14 /07 /julio /2013 22:02

El Proletariado como Negación-copia-2Descifrando en Prisión las Características del Período Histórico Social Actual (o lo que es lo mismo, todo un mundo de garabatos).  (4/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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13 jun 13.

 

3  La tesis “neomarxista posmoderna”: <<el proletariado como negación>>.

 

En la imagen central completa de los garabatos, se explica la tesis “neomarxista posmoderna” que se enuncia como: <<el proletariado como negación>>.

 

El Proletariado como Negación-copia-2 

La tesis “neomarxista posmoderna”: <<el proletariado como negación>>.

 

Extraigamos la tesis en sus garabatos para explicarla término a término:

De dos premisas negativas, nada se sigueRegla de la Lógica: "De dos premisas negativas, nada se sigue".  Así, nada se deduce de la premisa de la burguesía como negación histórica que es, y de la premisa del proletariado entendido a su vez como negación.

 

 

Nuevamente, la inicial (B) se refiere a la burguesía; (C) es el capital como régimen que le sustenta; (P) es el proletariado; y (R) es la realización, que en este caso es como un proletariado (P), en una sociedad (S) sustentada en el régimen capitalista (S/C).  Finalmente hay un garabato (H), que se refiere a la humanidad; y el que tal (H) esté específicamente entre paréntesis, no significa una operación algebráica, sino que el proletariado en una sociedad sustentada en el capitalismo (P S/C), pretende en esta tesis, ser interpretada como realización humana.

 

Al pie de (B/C) está la palabra “Negación”, lo mismo que al pie de (P), pero enfatizada en un recuadro.  Por la flecha que va de (P) a (B/C), se entiende, entonces, una forma de exponer la “negación de la negación”, precisamente, desde la condición del proletariado como negación, de donde el resultado de ello no sería nunca la afirmación de una realización social humana, sino, como se apunta en la palabra circulada hacia arriba, eso es lo que justifica el concepto de “sociedad civil”; sólo que sobre ambos opuestos se trazan dos curzamientos, y ello es debido a que en ello hay un grave error de lógica formal: esto es, que “de dos premisas negativas, nada se sigue”, y no obstante, se afirma que de ello se deduce la aparición de la “sociedad civil” (que en los garabatos se escribe como: >… SC).

 

Esto último es juzgado así como un error, sólo desde el marco teórico del marxismo, y en general desde la ciencia de la modernidad; pero en el marco teórico del propio “neomarxismo posmoderno”, es simplemente válido, por la sencilla razón de que en éste no se reconoce la ciencia de la lógica, ni ninguna prioridad a la objetividad histórica, por la cual, primero, se reconozca la existencia misma de la clase burguesa, y segundo, que por las leyes del desarrollo de la historia, esta clase social y su reinado, dependa de la transitoriedad de un modo de producción económico-social que cinco siglos después, con el aumento de la población y la complejidad de la organización social, ya no es capaz de responder y ofrecer soluciones a sus necesidades, y más bien se convierte en un obstáculo al desarrollo y progreso social.

 

De ello se explica el por qué algunos autores “posmodernistas” expresan la idea del “fin de la historia”; es decir, el que la organización social actual del capitalismo monopolista neoliberal, es la máxima expresión del desarrollo al que la humanidad podía llegar.  Y, en consecuencia, el por qué en la ideología de la “posmodernidad”, no existe ya la idea de una Gran Narrativa y su anhelo utopista por una sociedad ideal a la cual aspirar.

 

La ideología de la “posmodernidad”, pues, podrá sentar muy bien en los intereses del “neomarxismo” y los propósitos de la burguesía, pero en la misma proporción, y de manera inversa, esa ideología es adversa a los intereses del proletariado, y en general, de la humanidad.

 

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14 julio 2013 7 14 /07 /julio /2013 22:01

Gran-Narrativa-y-su-utopia.jpgDescifrando en Prisión las Características del Período Histórico Social Actual (o lo que es lo mismo, descifrando todo un mundo de garabatos). (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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11 jun 13.

 

2  La tesis marxista: <<el proletariado como afirmación>>.

 

En la parte superior de la imagen completa de los garabatos, puede verse la explicación de la tesis marxista “del proletariado como afirmación”.

 

El Proletariado como Afirmación 

Tesis marxista: “el proletariado como afirmación”.

 

En la explicación de aquella plática del 16 de mayo, (B) en esos garabatos es la burguesía, (C) el capital que le da sustento a dicha clase social; (P) el proletariado sin más nada que su fuerza de trabajo, despojado precisamente por el capital; (RSH) son las siglas de “Realización Social Humana”, lo cual implica una sociedad sin clases (“sociedad sin clases”, o de los iguales).  La flecha en dirección de (P) a (B), significa la negación de la burguesía por el proletariado; burguesía que históricamente nació en el siglo XV, revolucionaria frente al señoría feudal dominante, pero que para fines del siglo XX ha dado de sí históricamente todo lo que podía dar, y es hoy ya un obstáculo al progreso y desarrollo social, por lo que, siendo ya de antemano una negación histórica, es antítesis.

 

Es ahí donde opera la “ley dialéctica de la negación de la negación”.  El proletariado, como tesis, es afirmación; y subsumiendo a la burguesía en una negación de la negación, se afirma en una realización social humana plena, como lo es una sociedad sin desigualdad, en tanto sin clases sociales.

 

Sin embargo, ese viejo y famoso problema de la subsunción real de la burguesía por el proletariado como resultado dialéctico de la negación de la negación, es lo que constituye la clave del problema.

 

Hasta aquí, la explicación ha sido filosófica, pero la explicación del problema de la subsunción real de la burguesía por el proletariado, cae en el campo de la política: es ahora el problema de cómo el proletariado ha de arrebatarle el poder a la burguesía.

 

En este aspecto, Marx, Engels y Lenin, como los históricos dirigentes del proletariado, fueron explícitamente claros en su teoría y práctica revolucionaria: el poder es violencia; cierto, pero también lo es, por su enseñanzas, que es violencia que se escala largamente en una serie de luchas sociales (no es la violencia caótica y de la destrucción por la destrucción el burdo anarquismo).

 

De los años setenta a ochenta del siglo XX, el movimiento proletario internacional a cuyo frente estaba la Unión Soviética, quedó atrapado en la llamada Guerra Fría, en un error estratégico: la carrera armamentista, que Estaos Unidos financiaba con los intereses de la deuda de los países de América Latina, pero que para la Unión Soviética se hizo insostenible desde sus propios recursos, y su derrota se desenlazó en los años de transición de la década de los ochenta a los noventa.  Fue una derrota histórica no sólo para el proletariado internacional, sino para la humanidad.

 

Como consecuencia, hoy se vive un momento histórico de reflujo para ese proletariado internacional, apenas contenido tratando de poner orden en el repliegue.  Y el principal desastre no ha sido en el orden de lo económico, de lo político o de lo militar, sino en lo ideológico; en la pérdida de la teoría del socialismo y su fundamento científico en el pensamiento económico-político y filosófico marxista.

 

El anhelo de Engels de la emancipación del proletariado en la medida de la asimilación por éste del pensamiento de Marx, se vio frustrado una vez más, como en su tiempo lo fue con el reino de la II Internacional.  Ahora, por el último cuarto de siglo, por lo menos en México, ha sido el reino del reformismo más ridículo y vergonzante de aquellos que se dijeron “comunistas”, incluso bajo las rojas banderas militantes.  Ni siquiera en lo más íntimo conservaron la ideología socialista, abjuraron de ello en la ignorancia manifiesta más plena, y no sólo se traicionaron a sí mismos, sino históricamente traicionaron al proletariado.  Ahora no son más que los hacedores “posmodernos” de la “sociedad civil” sustentada en las relaciones capitalistas que vulgarmente consideran “perfectibles”, y por las que afanosamente trabajan.

 

Así, la subsunción real de la burguesía por el proletariado en esa larga lucha histórica ha culminado con un período histórico más.  Tras las dos o tres próximas décadas, un nuevo momento histórico de ascenso de las luchas del proletariado impondrá el rescate del pasado, de su propia teoría para el triunfo científico de la nueva organización social.  Quizá como Engels lo predijera en su tiempo y se cumpliera casi medio siglo después; ello tenga que ser tras una gran represión…; o quizá, si no porque el capital no puede ya más que negarse a sí mismo e impulsar decididamente un proceso de socialización (algo semejante a lo que pasó con el desenlace de la Guerra de Independencia en México).  Como quiera que sea, ahora es ya asunto de los futuros núcleos generacionales de jóvenes, transcurrido este actual período oscurantista.

 

Y es precisamente así, tal como se ve en la parte superior derecha de la imagen competa de garabatos, como resurgirá la Gran Narrativa con su utopía por un futuro de la humanidad en una sociedad comunista.

 

Gran Narrativa y su utopía 

La Gran Narrativa y su utopía en una sociedad comunista.

 

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7 julio 2013 7 07 /07 /julio /2013 22:02

Teoría y PrácticaDescifrando en Prisión las Características del Período Histórico-Social Actual (o lo que es lo mismo, descifrando todo un mundo de garabatos). (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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11 jun 13.

 

1  Explicación de Garabatos.

 

Como primer punto debemos aclarar aquí, que nos vamos a referir al análisis de la contradicción desde el punto de vista de la dialéctica materialista, sistema filosófico para el cual el análisis de la contradicción es su esencia.

 

 

El Proletariado como Negación-copia-2

Imagen del Escrito que Comprende todos los  Garabatos.

 

En la imagen que comprende todos los garabatos, vemos en la parte inferior lo que en aquella plática se expuso al último, pero que aquí conviene que lo expongamos  primero.

 

  Teoria-y-Practica.jpg

La esencia dialéctica de una contradicción.  La inicial (T) quiere decir “teoría”, la inicial (P) quiere decir “práctica”.

 

Tomemos como ejemplo la contradicción entre las categorías de teoría y práctica, con las cuales se hace muy evidente el análisis del movimiento de la contradicción.  Falsamente, el “neomarxismo” establece que entre la teoría y la práctica media aquello que las une, denominado “práxis”.  Ello constituye un error mecanicista que contraviene la dialéctica.  Para comprender dialécticamente todo contradicción, como en particular ésta entre la teoría y la práctica, debe partirse del supuesto de la identidad de sus contrarios, como en este caso, que teoría y  práctica son uno y lo mismo; es decir, (T = P), de modo que, como se ve en la última línea, por la teoría ha de entenderse la práctica no desplegada [T = P (no desplegada)], a la vez que por la práctica ha de entenderse la teoría desplegada [P= T (desplegada)].  En otras palabras, (T) y (P), son sólo dos momentos del movimiento de la contradicción, según cuál sea el polo dominante en ella.  Entonces válido para  cualquier par de opuestos que quiera considerarse en la contradicción.  Y en la contradicción de los garabatos que nos ocupa, esos polos opuestos en ella son la “burguesía” de una parte, y el “proletariado” de otra.

 

Siguiendo la idea, tenemos que decir que “burguesía” y “proletariado” son uno y lo mismo, idénticas en eso que llamamos “sociedad”., de modo que un opuesto representa la condensación o condición no desplegada del otro, como el otro el despliegue de aquel; y en este caso, como sociedad, la burguesía representa esa condición no desplegada del proletariado; o, dicho a la inversa, socialmente el proletariado es la burguesía misma no desplegada.  Por lo tanto, en la contraparte, como sociedad, debe entenderse al proletariado como una burguesía desplegada.

 

Si bien se ve, hay en ello una especie de realización de un opuesto en el otro, en un caso en forma limitada: la burguesía como momento o condición no desplegada del proletariado; en el otro caso, una realización  en forma plena: el proletariado como momento o condición desplegada de la burguesía.  Es esta última condición o momento lo que da dirección al movimiento de la contradicción.

 

Una contradicción, en su movimiento, discurre por cuatro etapas: 1) de la identidad, 2) de la diferencia, 3) de la contrariedad, y 4) de la contradicción como  tal.  La solución de la contradicción implica la vuelta a una nueva identidad.

 

En la identidad, refiriéndonos a la contradicción que nos ocupa entre burguesía y proletariado, esa división no se ve, lo que se aprecia es sólo lo que entre ambas clases sociales hay en común: el constituir la sociedad humana.

 

Al analizar el comportamiento de la sociedad, en un momento dado podemos descubrir su división en clases sociales y, por lo tanto, ver la diferencia ahí donde todo parecía semejante e idéntico.

 

Ver la diferencia establece de suyo la posible contrariedad; es decir, no  sólo el hecho de que hay dos cosas distintas, sino que entre ambas se contraponen.

 

Esa contrariedad puede ser antagónica, en la que un opuesto excluye al  otro, o  no antagónicas, en la que un opuesto es asimilable y se subsume en el otro.  La contrariedad, definida en una u otra de esas condiciones, se evidencia ya claramente como la contradicción como tal, en la cual un opuesto niega al otro.

 

En una contradicción dialéctica, tomando una categorización que viene de Hegel en donde la tesis es negada por la antítesis, como ésta por la síntesis, un opuesto representa la condición de antítesis, en tanto el otro representa la tesis.  Es en esta última en la que está contenido ese momento o condición de realización en forma plena.

 

La tesis, por lo tanto, es la parte afirmativa de la contradicción, en tanto que la antítesis, por definición, es la parte de la negación en la contradicción, y por lo tanto, lo que ha de ser excluido o bien subsumido.

 

Toda contradicción tiene por lo menos dos grandes momentos históricos generales en los que sus opuestos se invierten, la tesis se transforma en antítesis y la antítesis en tesis, en lo que la síntesis como algo que se deduce de dichas premisas, se convierte en una  nueva tesis.  Ello se puede representar de la siguiente manera:

 

        Momento Histórico                 Momento Histórico

     Origen de la Burguesía        Decadencia de la Burguesía

            Revolucionaria                         Reaccionaria

           ss.XVIII-XVIII.                         ss.XX-XXI

 

                  Tesis: Burguesía → Antítesis: Burguesía

       Antítesis: Proletariado → Tesis: Proletariado

    Síntesis: Sociedad Civil → Nueva Tesis (sociedad sin clases)

 

Esto, en sí mismo, es lo que representa el movimiento de la contradicción que va evolucionando por las cuatro etapas antes descritas.

 

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30 junio 2013 7 30 /06 /junio /2013 22:03

El Proletariado como Negación-copia-2Descifrando en Prisión las Características del Período Histórico-Social Actual (o lo que es lo mismo, descifrando todo un mundo de garabatos). (1/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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11 jun 13.

 

Introducción.

 

La posibilidad de que se protagonizara “la realización de un sueño hegeliano”, motivó –allí en donde todo no es más que reflexión– el platicar sobre ese mundo prometido y fallido de la Gran Narrativa posthegeliana como el comunismo de una sociedad sin clases y el tema némesis de éste: la “posmodernidad”, como ese mundo en que se debate la actual generación de jóvenes, haciendo la crítica a esa “posmodernidad” desde su tesis más básica y esencial, por la cual se entiende que, <<el proletariado es negación>>; por oposición a la tesis marxista (en el mundo de la modernidad ilustrada), de que <<el proletariado es afirmación>>.

 

Esa explicación requirió de una hoja de papel en la que se trazaron algunos garabatos (propios a ese mundo del sistema judicial que no es más que un gigantesco garabato de inmundicias), que en el artículo que aquí publicamos, los traducimos y explicamos a su vez.

 

El Proletariado como Negación-copia-2 

Garabatosen los que se explica, con base en el método dialéctico materialista, la contraposición de las tesis “neomarxista de la posmodernidad” <<del proletariado como negación>>, frente a la tesis marxista de la modernidad ilustrada <<del proletariado como afirmación>>.

 

El tratamiento entre las dos generaciones biológicas activas, las que en cifras generalizadas van de 1950 a 1980, y la que es su reproducción, que va de 1980 a 2010, ha venido implicando una necesaria discusión ideológica entre generaciones: la del pensamiento marxista que representa a la ciencia de la modernidad (de la vieja generación); frente al pensamiento “neomarxista” que representa “los saberes” (o “las artes”) de la “posmodernidad” (de la nueva generación).

 

Esa vieja generación biológica de 1950 a 1980, nucleada en los jóvenes entre 18 y 28 años de edad de 1968 a 1988, enfrenta la crítica (y quizá más bien el simple desdén), de dos nuevos núcleos de generaciones de jóvenes: el de los jóvenes de 1978 a 1988 (los ofensivamente llamados por la ideología burguesa como la “generación x”, la generación de los “sin identidad”), y el de los jóvenes de 1999 a 2009 (los calificados enajenantemente como la “generación light”,, la generación inducida a la frivolidad).

 

Pertenecen ya, la primera, a la época postsocialista y de la posguerra fría y la consolidación del modelo económico capitalista neoliberal de la “globalización”.  Esta primera nace como jóvenes críticos, en la crisis económica y política electoral en México, de 1988; ve la destrucción de los proyectos de vida familiar con la crisis económica de 1994-1995; vive la insurrección del “Movimiento Zapatista” en Chiapas, y observa la Guerra de los Balcanes y de Afganistán, y en sus manos se pone la nueva tecnología de Internet.  El segundo núcleo generacional de jóvenes, prácticamente nace a la vida crítica con los ataques terroristas en Nueva York de 2001, la Guerra del Golfo como una intervención imperial internacional en Irak; ven levantase muros en las fronteras, desencadenarse el conflicto bélico del narcotráfico; viven el desempleo, participan en el desencanto del fraude electoral de 2006 y el fin de la democracia burguesa.  La tecnología de Internet, para este último núcleo generacional, se ofrece en los blogs, en el “twitter”, en el “facebook”, ya no sólo en computadoras, sino en sus teléfonos móviles.

 

Lo que ambos núcleos generacionales tienen en común, es eso que justo se impulsa académicamente y en el ámbito social desde los inicias de los años ochenta: la asimilación de la ideología del “posmodernismo” (por lo demás, para la que ya no hay contraparte crítica).  El pensamiento marxista es asunto de la vieja generación, la filosofía dialéctico materialista y en general la ideología socialista, son, a su vista, un fracaso del pasado.  En esencia: fueron despojados de la teoría científica propia de su clase social, y con ello del conocimiento de las leyes que rigen el movimiento social y económico-político.  Una sociedad en lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, entre el capital y el trabajo asalariado, bajo la nueva ideología, se convirtió en la “sociedad civil” de una “comunidad” de Organizaciones No-Gubernamentales (ONGs), e instituciones respetables.  La Gran Narrativa en una utopía por una sociedad sin clases, comunista, fue desechada, y en su lugar quedó una sociedad egoísta, de un individualismo mezquino y oportunista.

 

De la filosofía dialectico materialista que promovía la ciencia de la modernidad ilustrada, de la posibilidad del conocimiento verdadero, de la lógica y la capacidad de predicción científica, se pasó a la “filosofía de la no-filosofía” del “posmodernidad”, del culto a lo oscuro, del subjetivismo y relativismo de la verdad, de la no-lógica y la negación de la capacidad de predicción científica.

 

Sólo teniendo ahí atrapado en la prisión “de adentro” a un joven representativo de estas generaciones, era posible someterlo al análisis crítico, que no podía sino incidir en lo más esencial: el enunciado del “neomarxismo posmoderno” de la tesis de que <<el proletariado es negación>>; por oposición a la tesis marxista de la modernidad, de que , <<el proletariado es afirmación>>.  Del análisis crítico dialéctico materialista, justo es de lo que tratan estos garabatos que aquí, a continuación, traduciremos.

 

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