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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 julio 2011 7 10 /07 /julio /2011 23:02

Geopolítica del Nuevo Orden MundialElementos de Geopolítica en el Conflicto Árabe Actual.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 11 jul 11.

 

Contra de ese manido argumento geopolítico de la intelligentiza de que <<para todo mal, mezcal; y para todo bien, también”, que en geopolítica se traduce como, <<para todo conflicto oscuro: el hidrocarburo; y para todo lo que no lo es: a su vez”, el asunto tras el conflicto árabe actual, no es “apoderarse del petróleo”.

 

Cómo podría ser el petróleo de Libia el objetivo del imperio; acaso para apoderarse ya de manera absoluta de él, sumando a su control el 15% que le falta del mismo, pues ya el 85% del petróleo de ese país, va a parar a Estados Unidos y la Unión Europea.  Intervenir en Libia por ese 15% de su petróleo, cuando la exploración y refinación se hace allí por empresas de los mismos Estados Unidos.

 

Intervenir en Libia por su petróleo con un costo de guerra que es prácticamente equivalente a la entrega pacífica que ya Libia hace a Estados Unidos y la Unión Europea, y tan sólo por ese 15% restante.

 

Crear acaso ese conflicto internacional por el 15% del petróleo de Libia, cuando tan sólo Arabia produce varias veces más que Libia y está a la entera disposición de Estados Unidos.

 

Evidentemente, por más que los petrogeopolíticos no lo puedan entender, el conflicto árabe actual, nada tiene que ver con el preciado petróleo.  Más aún, el conflicto en el mundo árabe, no tiene que ver ni con los países árabes mismos…, sino con sus efectos…

 

Crear inestabilidad social, política y económica en los países árabes, no tanto en Qatar o Arabia misma, donde se ha hecho todo lo posible por la monarquía y los Estados Unidos para pacificar las cosas y mantener el reino, sino en Yemen, y particularmente en el Mediterráneo, ha de tener como efecto provocar lo que ha ocurrido: destruir la actividad productiva y provocar movimientos migratorios masivos de los países árabes hacia la Unión Europea, que se estima entre dos a tres millones.

 

Esa situación, cuando la Unión Europea misma está al filo de la crisis que ya pone en duda su misma integración económica y política, es sólo echarle combustible a la hoguera.

 

Y de paso, darse Estados Unidos el pretexto –uno más–, para operar el control sobre el paso del Canal de Suez, disponiendo desde un gobierno a modo en Egipto, hasta la actividad de los “piratas” en Somalia, y tanto el conflicto en Yemen, como de emplazar sus fuerzas navales en el Golfo de Adén, ante la “apertura de un portal interdimensional y la intervención extraterrestre” (sic).

 

Es ya la operación geoestratégica en la geopolítica del “Nuevo Orden Mundial”: no se pudo someter por los Estados Unidos a China en la guerra comercial controlando Asia Central y la zona de abasto petrolífero a ella desde el Cáucaso (que en este caso para China sí es esencial); en consecuencia, de manera extraña a primera vista, Estados Unidos gira en redondo y golpea a sus propios aliados, Japón y la Unión Europea, eliminándolos como competidores, y subordinándolos en función de su poderío hegemónico mundial, para poder enfrentar, ahora desde otra posición, a China.

 




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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 23:02

Eje del Mal, 2001 G. BushNueva Geoestratégica Político-Militar del Imperialismo.  Artículo, 2011 (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 13 jun 11.

 

En el fondo –decíamos–, el problema es operar una nueva fase (la tercera fase) en la instalación del proyecto del “Nuevo Orden Mundial”, como estrategia para renovar el orden capitalista.

 

En ello, lo más complejo a entender, es cómo el capitalismo hará, o está haciendo ya, de su propia crisis, su solución:

 

“Así que, tras muchos años de preparar el plan maestro, la estratagema principal para llevarnos directamente a un nuevo orden mundial, las diabólicas e insensatas mentes tras los acontecimientos mundiales comienzan a ajustar la última crisis que nos sumirá en sus garras como esclavos e inmersos en su tiranía, bajo sus reglas, siguiendo sus órdenes y mandatos.  Veamos dos de los principales hechos cruciales que suceden en estos momentos en el mundo y que posibilitarán esta negra predicción: la toma de posesión de todos los países del orbe por parte de la 'elite' a través de las bancarrotas masivas de las naciones…”[1].

 

Ello es algo así como montarse en la ola, en vez de enfrentarla, y tratar de controlar la dirección.  “Uno de los actuales dueños del mundo decía…, <<Estamos al borde de una transformación global. Solo se necesita la crisis correcta y la gente aceptará el nuevo orden mundial>>…, palabras dichas por el megamagnate David Rockefeller.  Para ellos es todo muy sencillo: atacar a las personas por dos bandos distintos. Las armas elegidas son la creación de catástrofes e inseguridades de todo orden y todo tipo”[2].

 

Para Francisco Luna, que juzga como falso el problema del calentamiento global, incluso la firma del Tratado de Copenhague acerca de las medidas contra el mismo, ha sido en realidad la firma por ese “Nuevo Orden Mundial”.  No obstante, para nosotros, tal calentamiento es real, no como producto del empleo de ciertas armas como es el caso del HAARP, sino en términos de que tecnógenamente está siendo inducido, en la medida del rechazo a la firma del Protocolo de Kioto, precisamente, por los Estados Unidos.

 

Es aquí en donde se presenta la principal dificultad: una gran cantidad de falsas asociaciones que pudieran resultar entre catástrofes naturales y catástrofes económicas.  Cierto es que la humanidad enfrenta ya un crisis ambiental que pone en riesgo su misma continuidad como especie; pero, a la vez, cierto es también, que el sistema capitalista enfrenta su propia y más profunda crisis económica, y se prepara para su desenlace hacia el 2012.

 

La crisis ambiental, esencialmente climática, es a su vez una ola sobre la que el capitalismo se está montando y aprovechando para encubrir su apocalíptico terrorismo de Estado empleando una alta tecnología de ciencia-ficción, como lo es precisamente el caso del HAARP, a lo que ha de acompañar esa otra parte religiosa en un elaborado escenario de hologramas en el cielo.

 

Entender todo ello, es de fundamental importancia para poder parar a esa élite de grandes potentados que, en el mundo de su riqueza, han perdido todo contacto con la realidad y, en su psicopatía, están dispuestos a llevar a la humanidad a su extinción.

 

El capitalismo llegó a su fin, pero el poder económico y tecnológico que generó en manos de quienes detentan esa riqueza y poder es tal, que con ello se pone en riesgo el fin mismo de la humanidad.  Por todas las razones; por el fin natural mismo del capitalismo, como por los efectos de su caída; se hace necesario y urgente enfrentar el problema con un proyecto económico-social alternativo: un régimen económico-social de planificación económica, que implica la estatización de los medios de producción social.

 



[1] Luna, Francisco; El Ataque Final Contra la Humanidad (Segunda Parte) Iluminando Conciencias, Blog RT 07 de abril 2011 | 00:05;  http://actualidad.rt.com/mas/blogs/iluminando_conciencias/blog_22639.html (el autor, Francisco Luna, agrega a este párrafo en su parte final un par de ideas, una que no compartimos, y otra en el contexto de aspectos que antes ha tratado pero que tampoco nos han parecido relevantes: “…y la falsa teoría del calentamiento global. Mensajes muy disímiles a aquellos entregados por Jesús”).

[2]      Ibid.

 


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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 23:01

Eje del Mal, 2001 G. BushNueva Geoestratégica Político-Militar del Imperialismo.  Artículo, 2011 (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 06 jun 11.

 

De los artículos de geopolítica y geoestrategia que hemos dado a conocer en este Blog, hemos visto la sucesión de geoestrategias político-militares del imperialismo desde el inicio de la Guerra Fría.  Hemos analizado de ello su lógica, y podemos destacar ahora incluso una cierta periodicidad, ambas cosas por las cuales podemos entender la nueva propuesta de geoestrategia que piensa adoptar el imperialismo a partir del próximo año 2012: la “Geoestrategia Político-Militar de la Guerra Global Permanente”, una política militarista de empleo de las fuerzas armadas en un conflicto sin fin y sin frente o límite, y sin un enemigo claro.

 

De acuerdo con esa historia de la geoestrategia político-militar, esta nueva propuesta es una consecuencia lógica de un propósito de origen, tal como James Paul Warburg lo dijo en el Senado de los Estados Unidos ya en 1950, justo al inicia de la Guerra Fría: “Debemos tener un gobierno mundial sea que nos guste o no. La única pregunta es si este gobierno mundial se debe lograr por la fuerza o por consentimiento”[1], hecha en la Sección 1034 de la Autorización para la Defensa Nacional, para el 2012, en la que se argumenta que, a diez años del caso de las Torres Gemelas, el conflicto con Al-Qaeda y los talibanes, se ha potenciado; por lo cual se da la “Autorización para el Uso de la Fuerza Militar para hacer frente de manera continua a la evolución de la amenaza que representan esos grupos”[2].

 

Desde el 11 de septiembre de 1991, George Bush padre anunciaba en su discurso dirigido a la asamblea ante el Senado estadounidense la puesta en marcha de una nueva idea: un "Nuevo Orden Mundial".  Con la teoría geopolítica del “Eje del Mal” y el establecimiento de la Geoestrategia Político-Militar del “Ataque Preventivo” en un “Choque de Civilizaciones”, en 2001 se daba un paso más en esa dirección, lógicamente consistente con las geoestrategias desarrolladas durante la Guerra Fría.  Ahora, 2011, diez años después, esta nueva Declaración de Guerra, “actualiza” la que se aprobó en el 2001.  A diferencia del texto antiguo que, en nombre del derecho de legítima defensa, autorizó el uso de la fuerza militar “contra naciones, organizaciones y personas responsables de ataques lanzados contra los Estados Unidos (...) con el fin de prevenir nuevos actos de terrorismo”, el nuevo texto, redactado por el republicano Howard McKeon, describe una guerra sin fin, sin fronteras y sin un enemigo claro. “Los Estados Unidos –dice la propuesta en análisis– están empeñados en una guerra contra las naciones, las organizaciones y los individuos que forman parte o apoyan a Al-Qaeda, a los talibanes o a las fuerzas aliadas que participan en hostilidades contra los Estados Unidos, contra los miembros de la Coalición o a favor de las citadas naciones, organizaciones o personas”[3].

 

La nueva declaración de guerra –continúa la fuente, rebelión.org–, también autoriza la detención de los enemigos sin límites de tiempo: “El presidente tiene la autoridad para detener a combatientes hasta el final de las hostilidades”.

 

Esta geoestrategia se conjuga ahora con el proyecto del “Nuevo Orden Mundial”, por lo que sin restricción alguna, por encima del derecho de legítima defensa, los Estados Unidos pedirán a los países bajo su zona de influencia la plena sumisión a sus propósitos con la práctica anulación de las soberanías nacionales, y más allá de esta zona, como se deja ver en la autorización, presionará desde diplomática hasta militarmente, desencadenando el conflicto bélico contra aquellos países que a su libre criterio señale como enemigos bajo la acusación de cobijar al terrorismo talibán de Al Qaeda.

 

Podría decirse que tal política no es novedad, que ello ya ocurre e incluso que así ha sido siempre, por lo que, bajo autorización de una política oficial, hará de los Estados Unidos como a un verdadero psicópata arremetiendo contra todo y contra todos.  La táctica es infundir sistemáticamente miedo a la población, ya con “pandemias”, ya con “invasiones extraterrestres”.  Síntoma evidente del fin del sistema capitalista.  Tal geopolítica es pues, ya la situación actual, pero potenciada.  En el fondo, el problema es operar una nueva fase (la tercera fase) en la instalación del proyecto del “Nuevo Orden Mundial”, como estrategia para renovar el orden capitalista.

 



[1] Luna, Francisco; El Ataque Final Contra la Humanidad (Primera Parte) Iluminando Conciencias, Blog RT 07 de abril 2011 | 00:05;  http://actualidad.rt.com/mas/blogs/iluminando_conciencias/blog_22639.html

[2] Fiscal Year 2012 National Defense Authorization Bill.  Full Committee Issues Mark.  Section-by-section summary of the legislative Provisions, Section 1034, “Affirmation of Armed Conflict with Al-Qaeda, the Taliban, and Associated Forces”; p. 17-18.

[3] Piovesana, Enrico; Guerra Global Permanente; http://www.rebelion.org/ noticia.php?id=128373.

 


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1 mayo 2011 7 01 /05 /mayo /2011 23:00

Posible Geopolítica, Alucinante, de “Ciencia-Ficción Sospechosa”: Acomodando Piezas.

 

Ayer, 01 may 11, fue muerto Bin Laden (por lo menos formalmente; y en donde, para todo efecto práctico, carece de importancia si fue ayer, en el 2001, o si incluso en realidad no ha sido).  Esto tiene que ser una especie de “baliza en el horizonte de los acontecimientos” y requiere de una interpretación geopolítica:

 

1) la guerra comercial contra China, no prosperó interviniendo en el Centro de Asia, pues en una década el imperialismo norteamericano no pudo pasar de Irak y de Afganistán, y ante la precipitación del hundimiento del capitalismo, apura una nueva estrategia;

2) la desestabilización en el mercado del Pacífico con el conflicto de las Coreas, tampoco prosperó;

3) el posible estallido de una planta nuclear en el centro de China (instalaciones nucleares de China en Qin Ling (Chin Ling), en Sian, cuenca alta del Huang Ho, el 13 de octubre de 2010), y luego los acontecimientos de noviembre en las costas de California con el lanzamiento de misiles, al parecer, desde un submarino chino, dejó entrever la posibilidad de un enfrentamiento directo;

4) ante tal situación, al parecer, hubo un cambio de estrategia norteamericana, en la que: a) destruye Japón para hacerla plataforma de reinversión (y posible desestabilización del mercado del Pacífico, más aún con el caso de la radiación de Fukushima), aun cuando aspecto con la variante de enfrentamiento conspirativo entre los grupos Bilderberg-Comisión Trilateral, por un lado; y Dragón Blanco-Yakuza-Triadas Chinas, por otro; b) se instiga las rebeliones en los países árabes del Mediterráneo (posible desestabilización de Europa obligándola a través de la OTAN, pero sin involucrarse los propios EU); y así, c) lo que era objetivo último, se convierte, al parecer, en “Plan B” inmediato: apurar el establecimiento del “Nuevo Orden Mundial”, lo que implica el dar inicio al “Blue Beam” (20 de abril, Costa de Marfil), y la “invasión extraterrestre”; y en todo ello, la última noticia, que es el anuncio de la muerte de Bin Laden, significaría el abandono geopolítico de la intervención en Asia Central; ya con la variante de una nueva amenaza de actos terroristas, o bien de concentración en los aspectos del Blue Beam, parte de lo cual es la unificación religiosa (quizá sea posible señal del fin de la Geoestrategia Político-Militar del “Eje del Mal” con su “Choque de Civilizaciones”, para minimizar frentes, con el inicio del la Geoestrategia Político-Militar de la “Invasión Extraterrestre”), pues en America Latina todo está “en calma”, aun cuando comienza a no estarlo en México con el caso de los crímenes de Morelos (y aquí nos reservamos unos datos como posible hipótesis a verificar:  mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm).

 


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24 abril 2011 7 24 /04 /abril /2011 23:00

Ícono Geografía Educativa (Globo Terráqueo-copia-1No Más Que un Asunto de Geopolítica, en el Extremo de la Ciencia-Ficción.

 

Esto es geopolítica pura, pero la propia al siglo XXI del ciencia-ficción; su tratamiento lo hemos venido haciendo en el Blog: "Identificados, Revista de Exopolítica", manejándolo aún en un plano muy especulativo; pero las evidencias ya son enormes y al parecer, pudiera empezar a afirmarse que con motivo de los acontecimientos del 31 de marzo (que pasó desapercibido), como del 20 de abril, en Costa de Marfil, quizá ha empezado ya la operación "Blue Beam": un profundo proceso de alienación social mundial, para, en ese contexto de confusión, manejar el paso al llamado "Nuevo Orden Mundial", como la versión de un nuevo orden capitalista internacional, en la idea del "empezar de nuevo".

 



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20 abril 2011 3 20 /04 /abril /2011 23:01

Eje del Mal, 2001 G. BushPasado, Presente y Futuro Geopolítico de Asia Central"* Estudio Nº 9 (1/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri .

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geoográfico.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 21 abr 11.

 

 

Introducción

 

El presente Estudio, como cualquiera de los Estudios que hemos venido trabajando en los ocho fascículos que preceden a éste (cuatro de ellos relativos a la geopolítica), es susceptible de ampliarse.

 

Particularmente este Estudio Nº 9, Pasado Presente y Futuro de Asia Central, evidenciará tal hecho.  Esto es, que aquí nos referiremos muy breve y generalizadamente a cada una de esas etapas históricas de una región que ha sido particularmente exótica, es decir, lejana y extraña, desconocida y compleja.

 

Pero más aun, como no tratamos aquí acerca de la historia, ni de la sociología, ni de la antropología en sí, ni mucho menos de todo ello junto y algunas cosas más como la economía y la política, sino exclusivamente de lo que todo ello arroja para el conocimiento de la geo-política; lo que intentaremos en este Estudio será una explicación de la esencia geopolítica históricamente dada de Asia Central; lo que es tanto como intentar explicar la razón esencial del origen de la geopolítica misma como estudio especializado.  Esto es, entender el por qué de la insistencia conceptual en la “Isla Mundial” y la “Región Pivotal”, o el “Corazón Continental”; el “Peso Específico” geográfico generador de todos los “contrapesos” geográficos, o el “Centro Geográfico e Histórico” vinculado al “Eje del Mal”.  En suma, tratar de entender la esencia de las razones geopolíticas de Asia Central.

 

En una primera parte explicaremos pues, esos fundamentos teóricos geográficos que determinaron la importancia histórico-política de ese peculiar punto central que es Kabul (y nótese aquí esta particular determinación geográfica de lo político sin que por ello vayamos a incurrir en el ratzeliano “determinismo geográfico”); pero de la importancia a su vez, de regiones colindantes, como la región de Samarkanda a Alma-Ata; o la región de Cachemira a Lahore; o como la radial de Mazar-i-Sharif a Teherán.

 

 

Pasado Geopolítico de Asia Central

 

Esos conceptos de la geopolítica asociacionista y reduccionista subjetiva que hemos mencionado más arriba, no han sido casuales ni arbitrarios, tienen por el contrario, una sutil determinación histórica, tal como se muestra en el esquema siguiente (y aquí particularmente nos interesa ahora precisamente esquematizar, para contribuir al proceso de abstracción de esos elementos geográficos determinantes).

 

Pasado-y-Presente-de-Asia-Central-1.jpg

Esta figura muestra de suyo la importancia central de Kabul, como punto de conexión y distribución obligado hacia tres puntos de cardinal importancia político-comercial: Pekín, Delhi, y Europa.

 

 

Vistos estos puntos referenciados en un mapa o un Globo Terráqueo, no pasan de ser –para un ojo inexperto–, mas que antiguas ciudades y rutas de unión entre ellas, donde Kabul representa una suerte de ciudad de paso circunstancial de todas ellas.

 

Sin embargo, si se amplía la visión no sólo en el espacio (geográficamente), sino en el tiempo (históricamente), nos encontraremos sin dificultad con que tales rutas fueron de fundamental importancia comercial ya desde el s.II ane, y por lo menos hasta finales del s.XIII; tales son: la “Ruta de la Seda” (Kabul-Samarkanda-Kashgar..., Pekín); la “Ruta de las Especias” (Kabul-Rawalpindi-Lahore-Delhi...); la “Ruta del Tibet” (Kabul-Islamabad-Srinagar...).  La ruta faltante de mencionar, es la obvia de Kabul a Europa.  Así, transformemos el esquema anterior, ahora en el siguiente:

 

Pasado-y-Presente-de-Asia-Central-2.jpg

Generalizado el esquema en la geografía histórica de sus rutas comerciales, agregamos ahora a ello un elemento más: el que tales rutas no podrían sino corresponder, ya a una línea ortodrómica (etimológicamente, de “camino recto”), o bien a una línea loxodrómica (etimológicamente por su parte, de “camino oblicuo”), lo cual no significa otra cosa que hablar, ya de las distancias más cortas o más largas entre dos puntos.

 

 

Como puede verse, en el esquema anterior se asocia ahora las antiguas rutas comerciales, con dos elementos geográficos, o de la geo-metría terrestre, de fundamental importancia: las llamadas líneas ortodrómicas (etimológicamente, de “camino recto”), o bien, las líneas loxodrómicas(etimológicamente por su parte, de “camino oblicuo”).  Puede apreciarse así, que en tanto la “Ruta del Paso de Constantinopla” de Europa a Kabul, y su continuidad con la “Ruta del Tibet”, representan sendas líneas loxodrómicas (rutas de camino largo), en el Globo Terráqueo; las “Ruta de la Seda” y“Ruta de las Especias”, por su parte, representan líneas ortodrómicas (o rutas de camino corto).

 



*   Estudio N° 9 Línea de Investigación Geográfica, mayo de 2006.

 



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17 abril 2011 7 17 /04 /abril /2011 23:04

Eje del Mal, 2001 G. BushLa Teoría Geopolítica del "Eje del Mal" y la Geoestrategia Político-Militar de la "Guerra Preventiva"*  Estudio Nº 8 (1/6)

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra; 1 (φN, λW); 18 abr 11.

 

 

Introducción

 

Los años noventa fueron, en su naturaleza, años de transición y obligada redefinición geoestratégica político-militar que luego de la integración de diversos elementos, concluyó en la 7ª Geoestrategia Político-Militar, denominada ahora: del “Ataque Preventivo”, o de la “Guerra Preventiva”; doctrina de G.W. Bush, nacida de la conjunción de diversos elementos ideológicos de carácter geopolítico que contribuían a configurar el propósito del “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” (PNAC), finalmente establecido en 1997.

 

 

Geopolítica del “Eje del Mal”,

y Geoestrategia de Posguerra Fría:

el “Ataque  Preventivo”

 

La geoestrategia del “Ataque Preventivo” requirió de su propia y nueva teoría geopolítica, y así aparecieron y se fueron integrando en una, esos elementos: primero, como antecedente, la idea de McLuhan acerca del desarrollo de la sociedad contemporánea integrada como una “Aldea Global” (Global Village; que pudiera traducirse quizá como el “mundo de villas”, no casualmente, se ha dicho, recreando con ello una idea medieval), que en su evolución propia, pasa de la llamada por él como sociedad de la “Galaxia Gutemberg”, a la sociedad de la “Galaxia Marconi”**; segundo, el concepto de “Globalización”, de Theodore Levitt, en su obra La Globalización del Mercado (en el cual se plantea un mercado capitalista único, mundial), 1985; y luego, en tercer lugar, la idea más elaborada y ya esencial en esta nueva teorización geopolítica, idea que aparece con el historiador Toynbee, pero que es retomado y popularizado por S.P. Huntington en su artículo ¿Choque de Civilizaciones?, de 1993; para culminar, en cuarto lugar, con la teoría geopolítica de los “Imperativos Geoestratégicos” de Brezezinski, 1997, y quedar así establecido el “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense”.  Todo lo cual, finalmente, se conjugó en la “Doctrina del Eje del Mal”, de 2002.

 

Nada de lo ocurrido en la política internacional, particularmente ya después de 1993, puede ser ajeno a las determinaciones de lo que fue conformando la Teoría Geopolítica del “Eje del Mal”, y su Geoestrategia Político-Militar del “Ataque Preventivo”.  Menos aun lo puede ser luego de quedar establecido el “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” en 1997.  Y difícilmente se puede caer en la ingenuidad en el análisis de los hechos de New York en septiembre de 2001, después de tener presentes estos elementos geopolíticos y geoestratégicos: todos esos hechos, no responden a otra cosa que a un gigantesca provocación internacional para justificar o dar “razón histórica” a los elementos integradores de su nueva geopolítica y geoestrategia; esto es, la respuesta a la pregunta de Huntington resultaba históricamente afirmativa, es decir, sí, producto del proceso de “globalización” y el desarrollo de “La Galaxia Marconi”, en el escenario internacional se estaba dando ya ahora, el “choque de las civilizaciones”, a manera de un ataque por sorpresa al “Castillo”, efectuada por los villanos, es decir, por los “aldeanos globales” insurrectos en hordas bárbaras; esto es, organizados en un “Eje del Mal”.

 

Geoestratégicamente, lo esencial ahora, es determinar el posible objetivo a largo plazo; no sólo para poder predecir la dirección de la guerra, su naturaleza y sus escenarios o teatros de operaciones, sino principalmente por la duración de la misma, y en consecuencia, de su magnitud.

 

Mas, para poder explicar lo anterior, es necesario desentrañar los rasgos esenciales de la Teoría Geopolítica misma, del “Eje del Mal”.

 

El primer y más notable rasgo es precisamente la reivindicación de aquello por lo que principalmente se criticó a la “Teoría de los Contrapesos” de Spykman: esto es, la “Teoría del Eje del Mal”, no se plantea ninguna concesión a “equilibrios” o “estabilidades”, sino, por lo contrario, esencialmente agresiva, tomar la iniciativa para ejercer la hegemonía mundial; iniciativa a tal punto, que se definió incluso bajo el “ataque preventivo”, o el poder hacer la “guerra por la sola sospecha”.

 

El segundo rasgo fundamental, es su definición del nuevo enemigo: el Islam, con lo que no sólo se define a la “civilización adversaria”, sino concita la ciega fe religiosa, como garantía suficiente para una “guerra eterna”, “infinita” (razón por la cual la operación de respuesta a los actos de New York en septiembre de 2001, fue denominada inicialmente, en un exacerbado extremismo en esa terminología, como: “Justicia Infinita”); y el tercero, la denominación de “acto de terrorismo” a toda acción contestataria de ese adversario.  En ese “juego bélico”, la provocación es el motor mismo de la nueva guerra; por lo demás, una “guerra santa”, que desde el primer momento se definió a manera de una “Cruzada” en lucha del “Bien”, contra el “Mal”, y más aun, contra el “Mal”, organizado en un “Eje del Mal”.

 

Todas la geoestrategias político-militares del imperialismo, desde la “Represalia Masiva” hasta esta última del “Ataque Preventivo”, son, sin lugar a dudas, demenciales; pero aquellas geoestrategias imperialista de la Guerra Fría, tuvieron –por lo menos simuladamente– la atenuante de pretender el establecimiento del “equilibrio de fuerzas”.  Ahora abiertamente no es así, ahora lo que se plantea con toda claridad, es la hegemonía imperial a nivel mundial, de los Estados Unidos (y más propiamente dicho, del poder de una oligarquía detentadora de los más grandes monopolios y capitales mundiales, a la vez, directamente gobernante, con todo el aparato de Estado directamente en sus manos); y, bajo las condiciones en que esto se está dando, hoy, como nunca antes en la historia, la humanidad está en el más serio y grave peligro.

 



*   Estudio N° 8 Línea de Investigación Geográfica, mayo de 2006.

** Al encontrarnos con estos conceptos de McLuhan, que él introdujo para referirse al desarrollo tecnológico en el ámbito de las comunicaciones (de la era de las comunicaciones originadas con la imprenta, a la era de las comunicaciones televisivas); ahora creemos que es de ahí de donde el Presidente de los Estados Unidos en los años ochenta, Ronald Regan, los retomó para hablar de lo que él ahora llamó: “La Guerra de las Galaxias”, de lo cual se entendería, la guerra del “Enfrentamiento Directo”  con el despliegue tecnológico de las comunicaciones para crear un Escudo Antimisiles.

 



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13 abril 2011 3 13 /04 /abril /2011 23:04

Eje del Mal, 2001 G. BushLa Teoría Geopolítica del "Choque de Civilizaciones" y la Propuesta Geoestratégica Político-Militar Denominada: "Gestión de los Imperativos Geoestratégicos"* Estudio Nº 7 (1/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teorica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 14 abr 11.

 

 

Resumen

 

En una secuencia de lo general a lo particular, hemos visto (Estudio Nº 5) la teoría e historia de la Geopolítica, y en ello, lo que pudiésemos llamar las teorías geopolíticas clásicas; luego (Estudio Nº 6), la correlación entre la geopolítica y la geoestrategia, y en ello las etapas geoestratégicas político-militares del imperialismo norteamericano durante la Guerra Fría, todo ello, inmerso en la teoría geopolítica de los “Contrapesos” de Spykman.

 

Ahora analizaremos la propuesta que quedó inmersa en ese período inmediato de transición de la posguerra fría a la situación actual, en un momento dado conocido como “El Tercer Orden”: en la propuesta de Huntington de la geopolítica del “Choque de las Civilizaciones”, el planteamiento de la “Gestión de los Imperativos Geoestratégicos”, de Zbigniew Brezezinski, expuesto en su trabajo: El Gran Tablero Mundial**; geoestrategia, en su enunciado, de acuerdo a los nuevos tiempos, conciliadora y de lenguaje administrativo y no militar, que sólo sirvió de “fundamento teórico” a lo que vino inmediatamente después con el “Plan de los Estados Unidos para el Nuevo Siglo”: la geopolítica del “Eje del Mal” y su geoestrategia del “Ataque Preventivo”.

 

 

El Choque de Civilizaciones

 

El Choque de Civilizaciones es primero, en 1993, un artículo de Samuel Philips Huntington, que luego se desarrolla como un libro a cuyo título se agrega El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial, 1996; trabajo este último estructurado en cinco partes: primera, en la que expone cómo el momento actual representa la confrontación histórica nunca antes vista; segunda, en la que muestra el equilibrio del pasado; tercera, en la cual expone la evolución de las culturas emergentes; hasta llegar a la cuarta parte en que expone la confrontación actual entre “occidente” y el islam; para terminar en una quinta parte describiendo el escenario de un nuevo orden mundial.

 

Así, Huntington plantea que el origen del conflicto en el mundo de la posguerra fría ya no será principalmente ideológico o económico, sino cultural, “Las líneas de fractura entre civilizaciones, serán las líneas de batalla del futuro” asienta dicho autor, y afirma profético y no sin razón: “Si el desarrollo económico chino continúa durante otra década, cosa que parece posible, y si China mantiene su unidad durante el período sucesorio, cosa que parece probable, los países del este asiático y el mundo tendrán que reaccionar ante el papel cada vez más seguro de sí mismo de este actor, el más grande en la historia de la humanidad”[1].

 

Justo una década después, vemos que el desarrollo económico chino fue posible y continuó, y que China ha mantenido su unidad política, por lo cual se explica entonces la reacción de los “países del este” frente a la actitud de China como potencia.

 

 

La Supremacía Global de los Estados Unidos

 

Sin reserva alguna, a apenas pasado un lustro de derrotada la Unión Soviética, Zbigniew Brezezinski, consejero de seguridad nacional de la presidencia de los Estados Unidos entre 1977 y 1981, en el período del gobierno de James Carter; y durante transición al desarrollo de la geoestrategia del “Enfrentamiento Directo” que luego de 1980 se agudiza bajo el gobierno de Ronald Regan; publica su obra geopolítica aquí comentada.

 

Obra “concluyente de los intereses estratégicos de los Estados Unidos en el mundo de la posguerra fría”[2], dice de ella, y muy ciertamente, Samuel P. Huntington, pues en realidad sintetiza claramente los objetivos de su nueva geopolítica.

 

El objetivo geoestratégico de los Estados Unidos ahora –dice Brezezinski–, es llegar a consolidarse como el primer imperio verdaderamente global de la historia.  Es decir, que ya se conceptúan como tal, desde el momento en que, dice dicho autor y no sin razón, la desaparición de la URSS dejó a los Estados Unidos en una posición única: la de primer potencia global.

 

Esto es, consumar su poder absoluto, su supremacía global de la cual dice el autor: “la supremacía global de los Estados Unidos recuerda en cierto modo, a la de los viejos imperios”[3], para ello, coincidiendo con Huntington, dice, “es esencial que no se produzca el surgimiento de ningún aspirante al poder euroasiático capaz de dominar Euroasia y, por lo tanto, también de desafiar a los Estados Unidos”[4].

 

La “supremacía global”, el máximo poder mundial o soberanía mundial, se expresa en la dirección efectiva que esa soberanía ejerce sobre los demás países, sometiéndolos a sus intereses.  A esa dirección o gobierno, es a lo que se denomina hegemonía.  “La hegemonía es tan vieja como la humanidad”[5] dice el autor de la obra, y ese es un argumento, evidente e históricamente falso, pues, por lo menos durante un millón de años, la vida de la humanidad en la comunidad primitiva, tal hegemonía no existió; ésta aparece sólo con el surgimiento de las grandes civilizaciones y con ello el desarrollo de los imperios.  Pero ese argumento de Brezezinski, lo que persigue es la justificación “natural” de la propia hegemonía estadounidense.

 

El autor en cuestión, niega que los Estados Unidos sean un “imperio”, pues, dice él, “los imperios basaban su poder en una jerarquía de vasallos, tributarios, protectorados y colonias, y solían considerar como bárbaros a los que se encontraban en el exterior”[6].  Llama a esta una “terminología anacrónica”; y dice que Estados Unidos no es un imperio, porque no es una estructura jerárquica del tipo que él ha dicho; en abierta negación a lo evidente, dado por el conjunto de países tributarios económicamente endeudados de América Latina, por la situación de los vasallos “Territorios de la Commonwealth” de los Estados Unidos: que con distintos estatus, son, Puerto Rico, las Islas Marianas, Atlón Johnston, Guam, Islas Wake, Islas Midway, Islas Vírgenes, y Samoa; más los territorios intervenidos y ocupados neocolonialmente como Granada, Afganistán, o Irak.

 

La tibia, hasta lo ingenuo, o lo hipócrita hasta lo desvergonzado, de la propuesta geoestratégica de Brezesinski publicada en 1997, se expresó en el hecho de: “la manera en que los Estados Unidos <<gestionen>> Eurasia resulta crucial”[7]; por más que el concepto de gestionar se enuncie entre esos corchetes especiales, donde por gestión se entienda la imposición hegemónica, la “gestión geoestratégica” resultará de una candidez abrumadora frente a lo que cuatro años después cristalizará en el “Ataque Preventivo”: la verdadera <<gestión>> norteamericana.

 

El control territorial, la posesión geográfica de puntos cruciales, o “ejes en un sistema de control imperial” como lo enuncia Brezezinski, han formado siempre e invariablemente, a pesar de lo que dicho autor diga tratando de disfrazar el carácter imperial de la política estadounidense, el conjunto de elementos geoestratégicos en juego en toda geopolítica.  Por eso, ello lo atribuirá sólo a la política del estilo de los viejos imperios, como –dice él, poniendo un ejemplo–, del ruso ante el punto crucial del oleoducto checheno.

 

Brezezinski dice también que una geopolítica global ha desplazado a la regional, pero ello lo hace para ocultar sus movimientos tácticos en Medio Oriente y su proyección al Asia Central, lo cual queda revelado cuando expresa: “el punto de partida para la formulación de la geoestrategia estadounidense para la gestión a largo plazo de los intereses geopolíticos estadounidenses en Eurasia debe centrarse en los jugadores clave y en una adecuada evaluación del terreno”[8].

 

Así, diremos coloquialmente, “la geopolítica es la geopolítica”, y simples giros del lenguaje no lograrán ocultar su realidad.  Y así, es vano que Brezezinski, al enunciar sus “imperativos de la geoestrategia global”, diga que usando “una terminología de la era más brutal de los antiguos imperios”[9], pueda ocultar que es la propia y actual de los Estados Unidos:

 

 

1      “Impedir choques entre vasallos y mantener su dependencia en términos de seguridad (Puerto Rico, UAM, Islas Vírgenes, etc)

 

2      Mantener a los tributarios obedientes y protegidos (América Latina principalmente, pero también entre tales tributarios, Europa hasta los países escandinavos, Corea del Sur y Japón; Asia Central, Medio Oriente, Indonesia, Australia y Nueva Zelanda, y Suráfrica)

 

3      Impedir la unión de los bárbaros”[10] (Rusia, China, Irán, India)

 

 

Ahora el asunto es cómo esos países vasallos dependientes, tributarios obedientes, y bárbaros, Brezezinski los hará participar en su “Tablero Mundial”, en calidad de “jugadores geoestratégicos” (rivales), o “pivotes geopolíticos” (territorios o puntos geográficos en calidad de “piedras angulares”, que como factores importantes podrían modificar las situaciones)

 

Tales “jugadores geoestratégicos” son pues, cinco países, en el orden que él los menciona: 1) Francia, 2) Alemania, 3) Rusia, 4) China, y 5) India.

 

[Se ofrecen mapa (con adecuaciones del autor)]

  

Hace a continuación un análisis acerca de cada uno de ellos y de sus relaciones entre sí, que en 1997, puede responder, visto casi una década después, ya a una realidad como él la veía, pero también a una desvirtuación deliberada, razón por la cual ello lo dejamos aquí de lado en su detalle, extrayendo entre líneas lo esencial, por lo cual, el objetivo geoestratégico real, es –como el mismo Huntington ya lo explicitara–, el control de China, misma a la que se refiere en dos líneas muy sesgadamente diciendo acerca de ella: “Una cuestión geoestratégica de importancia crucial es la que plantea la emergencia de China como gran potencia”[11]; y el objetivo geoestratégico que ella supone, pasa primero por el dominio territorial de Medio Oriente y Asia Central; segundo, por el control de Rusia y su división con la Unión Europea, y más aun, con la misma China e incluso Irán (y acaso con la neutralización de la India); y tercero, el sometimiento de la Unión Europea.

 

Esa interpretación se basa en algo que Brezezinski en 1997 trata como “algo secundario”, tan sólo, usando sus propias palabras, como “un posible desafío”, “parte de los problemas de esta inestable región”[12]: el fundamentalismo islámico, como él lo llama.  Y dicho autor ya desde entonces traza la línea de provocación, cuando dice que ese desafío vendría: “Mediante la explotación de la hostilidad religiosa al American way of life...”[13].  Obviamente, en su libro lo deja establecido no como resultado de la provocación, sino como algo que emanaría instigado por los países islámicos mismos, contra los Estados Unidos. 



*   Estudio N° 7 Línea de Investigación Geográfica; mayo de 2006.

** Brezezinski, Zbigniew; El Gran Tablero Mundial; Editorial Paidós, Colección Estado y Sociedad Nº 63; México, 1997.

[1] Huntington, Samuel P; El Choque de Civilizaciones y la Reconfigración del Orden Mundial; Piados, Barcelona, 1997.

[2]       Ibid. v. Contraportada

[3] Ibid. p.19

[4]       Ibid. p.12

[5]       Ibid. p.13

[6]       Ibid. p.19.

[7]       Ibid. p.39.

[8]       Ibid. p.48.

[9]       Ibid. p.48.

[10]       Ibid. p.48

[11]       Ibid. p.61

[12]       Ibid. pp.60-61

[13]       Ibid. p.61 (subrayado suyo)

 



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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:03

Eje del Mal, 2001 G. Bush
Geopolítica y Geoestrategia[a].  Estudio Nº 6 (1/8)

Dr. uis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 11 abr 11.

 

 A los estudiantes

de Relaciones Internacionales de esta Universidad,

que se dividen entre aquellos a los que

no les interesa los que les enseño,

y los que no me creen lo que les digo.

 


Introducción

 

La ciencia de la Geopolítica, en tanto ciencia, tiene dos misiones: 1) refutar la acientífica geopolítica del falso asociacionismo reduccionista subjetivo expuesto por autores tales como Mahan, Mackinder, Haushofer o Spykman; y 2) demostrar con una metodología hipotético-deductiva, la veracidad de las tesis geopolíticas en un análisis dialéctico materialista.

 

Tal acción implicará, por una parte, la denuncia de las estrategias político-militares del imperialismo, fuente de esos subjetivos planteamientos redccionistas fundados en una “geografía comparada”, fundamento de falsas asociaciones, meramente empírica y descriptivista; y por otra parte, el análisis y síntesis geopolíticos objetivos, que ameritará el análisis mismo del mapa en el cual los geopolíticos reduccionistas crean subjetivamente “Islas Mundiales”, “Pivotes Geográficos” y “Corazones Continentales”; más aun, del análisis y síntesis del mapa (espacio geográfico objetivo, reflejo él mismo de una realidad objetiva), como base del análisis que en este caso es la escenificación de una conflictiva política e ideológica internacional.

 

La Geopolítica, como la geoestrategia, no llevan la partícula “geo” sólo por cuanto hacen referencia “al lugar del hecho político”, o “al lugar estratégico” en sí, pues la geografía no se reduce a la localización de los lugares.  Hay, obviamente, otras categorías más complejas, que son justo las que connotan la teoría geopolítica como tal, como geo-política, y a ello nos referiremos en su momento.

 

El presente Estudio Nº 6, Geopolítica y Geoestrategia, se refiere particularmente al análisis de la teoría geopolítica de los “Contrapesos” de Spykman, que operó de 1944 a 1990, es decir, prácticamente durante la Guerra Fría; y se divide por lo tanto, en cinco partes, correspondientes a las cinco estrategias político-militares del imperialismo, que bajo estas consideraciones teóricas geopolíticas, el concepto más apropiado será el de, “geoestrategia” político-militar.

 

Al final, en una breve conclusión, sólo dejaremos preparado el terreno para el examen posterior de los planteamientos geopolíticos reduccionistas subjetivas actuales: particularmente de la 7ª Geoestrategia Imperialista, del “Eje del Mal” y el “Choque de Civilizaciones”, de la década de los noventa a nuestros días.

 

 

Elementos[b] para el Análisis Geopolítico

Dialéctico Materialista.

 

En la metodología de análisis que nos hemos planteado, y para el lapso definido entre 1945 y 1990, básicamente la Guerra Fría, necesitamos plantearnos en este caso como ejercicio didáctico de ejemplo, una elemental hipótesis a verificar, y esto es, que:

 

<<Toda geoestrategia político-militar del imperialismo norteamericano durante la Guerra Fría, tiene como central fin, fundamentar los objetivos a largo plazo para la derrota del socialismo encabezado por la Unión Soviética>>[c].

 

Una hipótesis aparentemente evidente; cierto es, suficientemente evidente para el estudioso; pero no así para el sujeto común cuya cultura no va más allá de la influencia de los llamados “medios de comunicación” (reales medios de condicionamiento de masas)[d], que más bien puede dar por cierto que el objetivo de los Estados Unidos en la Guerra Fría, era, por ejemplo, “salvar al mundo occidental, al mundo de la democracia y la libertad, al mundo de las oportunidades”, de la posible “monstruosa tiranía comunista bolchevique”.



[a]   Estudio N° 6 Línea de Investigación Geográfica; enero de 2006.

[b] Diremos sin reservas, “elementos cuasi-didácticos”, movidos por dos razones básicas: 1) iniciar una sistematización posible, y 2) dirigirnos aquí a los estudiantes de la Licenciatura en Relaciones Internacionales.

[c] Por ejemplo, las razones básicas para establecer este elemento didáctico son tres: 1) que hemos enunciado una metodología hipotético-deductiva y estamos haciendo explícito el procedimiento, 2) que con ello evidenciaremos el arreglo científico riguroso de demostración, y 3) que lo hacemos así en defensa de la ciencia que hoy sufre un embate oscurantista como no había ocurrido en quinientos años.

[d] Problema al que, por definición, no escapa buena parte del estudiantado universitario actual.


 

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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:07

Eje del Mal, 2001 G. BushTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (7/7).

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 La Tierra, 1 (φN, λW); 07 abr 11.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

 http://espaciogeografico.over-blog,es/;


 

La teoría geopolítica de Spykman prevaleció desde 1944 hasta la disolución de la URSS.  Luego de ello no se justificaba más; como ya no se justificaba el militarismo norteamericano, ni la carrera armamentista, ni, en consecuencia, la existencia de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN)  Por lo tanto, las nuevas condiciones hicieron surgir un “nuevo enemigo” del mundo de la “democracia y la libertad”: y apareció el “Terrorismo” (así, con mayúscula).  Se planteó la necesidad de una nueva teoría geopolítica: y apareció entonces el “Eje del Mal”

 

La teoría geopolítica del “Eje del Mal” expone de una manera más explícita el determinismo geográfico, pues, como decíamos más arriba, involucra simultáneamente y subordinado uno al otro, dos tipos de determinismos: el geográfico natural y el cultural.  Esto es, que la manera de ser y de pensar de los pueblos, tiene por causa no sólo la región natural, sino la cultura o civilización dada, determinada a su vez por su lugar geográfico mismo.

 

Las regiones naturales serán tanto ese “espacio vital” como el “espacio del destino”, propios de la “civilización occidental”, de Spykman, frente al “Eje del Mal”, cuya región “geográfico-humana”  tiene como “corazón” al Asia Central, y como extensión, el mismo “Eje”; con la cultura o civilizaciones dadas, propiamente referidas al islam.

 

Las contradicciones del capitalismo en su fase más elevada, no se explican por sus propias leyes, sino por el falaz argumento empírico de la falsa asociación, en el “choque de civilizaciones” argumentadas por Lauren Marawiec, Samuel Humtington, y Bernard Lewin, por demás, antagónico, irreconciliable, de tal modo que ha de justificar la guerra eterna.

 

El “Eje del Mal”, como puede verse en el mapa siguiente, es eso: un eje que va de Cuba a Corea del Norte, y a lo largo del cual están particularmente, Libia, Israel-Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, China y Corea del Norte.  Por supuesto, la teoría encontró problemas para explicar casos como Argelia, Israel o Pakistán, pero particularmente la posición frente a China, como de otros países a lo largo del Eje.  En un principio, sin reserva alguna, los Estados Unidos se atrevieron a mencionar explícitamente a China en dicho “Eje del Mal”, de hecho no han renunciado a ello, pero han enmudecido posteriormente al respecto por razones diplomáticas; no obstante, el fin último de la geopolítica norteamericana actual, es China.


Eje del Mal, 2001 G. Bush

El Eje del Mal y el Choque de Civilizaciones

Teoría geopolítica contemporánea, entre otros,

de Samuel Huntington (interpretación del autor) 

 

En el centro del “Eje del Mal”, puede verse la distribución del conjunto de países del Medio Oriente (la “otra civilización”), sede del “Terrorismo”; alrededor de ella, está la “civilización occidental” del mundo libre (excepción de aquellos países en el mismo “Eje”, y asimismo, puede observarse que los países al sur del “Eje” son los no-desarrollados, y precisamente porque el “Eje” obstruye la posibilidad de ese desarrollo (Australia y Nueva Zelanda, por supuesto, son un caso no explicado, una excepción).

 

 

Conclusión

 

Hemos visto la historia y teoría de la geopolítica, su origen y desarrollo y sus fundamentos en la teoría empírica por asociación reduccionista.  Son, sin lugar a dudas, todo un atentado a la inteligencia más elemental, pero, hemos visto, ocultan el análisis racional y científico de la política..., la geo-política.

 

La geopolítica científica ha de establecerse a partir de la refutación de tales “teorías”, por evidentemente absurdas que sean; paradójicamente no serán del todo evidentes al lego, a las grandes masas involucradas, que más bien, precisamente a falta de elementos teóricos y la reflexión verdaderamente científica, se dejan llevar por la asociación fácil de los elementos en juego.

 

No basta el análisis político con referencia a un lugar señalado en el mapa, sino el análisis mismo del mapa; más aun, del análisis del mapa como base del análisis político.  El mapa es precisamente ese espacio geográfico objetivo, reflejo en él de una realidad objetiva.  Se trata de refutar mediante una geografía dialéctica, objetiva, esa ritteriana “geografía comparada” fenomenalista, esa ratzelina geografía empírica, descriptiva, de “determinismos geográficos” y de falsas asociaciones subjetivas.  La geopolítica científica ha de ser una lucha ideológica contra los Mahan, Mackinder, Haushofer, Spykman e ideólogos detrás de ellos como los Nietszche, los Spangler, o los Huntington, esos oscurantistas teóricos del colonialismo e imperialismo capitalista en decadencia.

 

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Bibliografía

 

Broek, Jan O.M; Geografía, su Ámbito y su Trascendencia; UTHEA, México, 1967.

Candel Vila, Rafel; Cartografía; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960.

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Spykman, Nicolas J; Estados Unidos en el Hemisferio Occidental (Estados Unidos Frente al Mundo); en Cavalla Rojas, Antonio; “Antología, Geopolítica y Seguridad Nacional en América; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 31, México, 1979.

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Werner Weigert, Hans; Haushofer y el Corazón Continental; en Figueroa Alcocer, Esperanza; “Antología de Historia Moderna y Contemporánea”; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 16, México, 1974.

 


 

 

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