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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:06

 

Ex-Libris InvertidoTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (6/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

 http://espacio-geografico.over-blog,es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 abr 11.

 

Puede verse en estos planteamientos una teoría más moderada, menos directamente agresiva.  Pone el énfasis en lo geográfico (que en estas teorías por definición es la región natural-humanizada), y no ya con énfasis en lo político como lo hiciera Mahan, directamente en el Imperio Zarista como tal.

 

El-Pivote-Geografico-de-la-Historia--1904--H.J-Mackinder.jpg

El Pivote Geográfico de la Historia (1904)

Segunda teoría geopolítica, ahora de Halford J. Mackinder (1861-1947),

para contener el expansionismo de la Rusia zarista

(interpretación del autor)

  

Los siguientes planteamientos geopolíticos fueron expresados por Karl Haushofer en su obra Geopolítica del Océano Pacífico (1924), bajo la idea, modificada de Mackinder, del “Corazón Continental”, frente a las “potencias euroasiático-trascontinentales”.  Con ello Haushofer sustituye la idea física del “pivote”, y vuelve a una alegoría biologicista, pero continúa con la idea del “Océano Mundial”.

 

Había pasado la Segunda Guerra Mundial, no sólo Alemania había salido derrotada, sino más aun, tras la guerra había surgido el primer Estado socialista (1917), e incluso para 1924 en que Haushofer escribe su trabajo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ha empezado a formarse*; muere Lenin y sube al poder Stalin.  En los siguientes quince años lo que fue el Imperio Zarista se va a convertir en una nueva potencia económico-política: la Unión Soviética.

 

Haushofer recomendó a Hitler hacer de la Unión Soviética su aliada, antes que involucrarse en una guerra contra ella.  “Haushofer –dice Jorge A. Vivó Escoto en la Introducción a la “Antología de Geografía Histórica Moderna y Contemporánea”, trató de influir en la política nacionalista de Alemania durante la época nazi..., para que Alemania sustituyera a Inglaterra como gran potencia europea”[1].  Siendo Haushofer miembro del Partido Nazi, se opuso a la invasión a Rusia, y como consecuencia, luego del atentado a Hitler, fue acusado de participar en él y recluido en un campo de concentración hasta el final de la guerra, muriendo al año siguiente, 1946.  Lo que evidentemente Haushofer no entendía, es que el objetivo de la guerra era precisamente acabar con el Estado socialista.

 

Sin embargo, más allá de que “el pivote geográfico de la historia” del inglés Mackinder, se expresa ahora con la idea simple del “corazón continental”; por lo demás, expresión también usada por Mackinder, de donde, en realidad el planteamiento de Haushofer no es sino el mismo de aquel.

 

Haushofer alentaba una alianza con Rusia, antes que abrir un segundo frente y menos aun invadir aquella región; y debemos decirlo así, que implicaba un ataque a las proximidades del “corazón continental”.  Y lo exponemos así, debido a que “el corazón continental –dice Jorge A. Vivó, es una región centroasiática y del este europeo que imaginó Harold Mackinder”[2], dejando claro que por lo menos, no es exactamente la Rusia europea, ni mucho menos Moscú, sino una región más allá de los Urales (Este de Europa) y hacia los 50º de latitud norte; esto es, en la región hacia donde convergen los límites entre Rusia, Kazakhstán, Mongolia, y China.

 

Si dejamos los planteamientos de Haushofer como pertenecientes a una tercer teoría geopolítica, una vez que prácticamente estaba concluida la II Guerra Mundial, aparece entonces lo que consideraremos como la cuarta teoría geopolítica “clásica”: la teoría de los “Contrapesos” de Nicolas J. Spykman, de 1944.

 

Puede verse en ella una teoría igualmente formada mediante la empíria de la falsa comparación o asociación, sin embargo un tanto  más elaborada.  En ella se vuelve al directo planteamiento de Mahan: el objeto de la teoría es, ahora, directamente la URSS; no hay ya más mackinderiano “pivote geográfico” ni haushoferiano “corazón continental”.

 

En el planteamiento están presentes nuevamente los “Cinturones de Seguridad” de Mahan, o los “Arcos de Contención" de Mackinder, pero ahora refinadamente expuestos como, en la corta distancia de Europa y África, la región del “espacio vital”; y en la lejana distancia, de Estados Unidos y América Latina, el “espacio del destino”.


Contrapesos--1944--N.J-Spykman.jpg

Contrapesos del Mundo Capitalista al Socialista (1944)

Cuarta teoría geopolítica, ahora de Nicolas J. Spykman

para contener, ahora, el supuesto “expansionismo” soviético

(interpretación del autor)

 

 

Esto es, la posible “expansión de la URSS”; o sea, el surgimiento del socialismo por las propias contradicciones locales del capital más allá de la Unión Soviética; era para Spykman cuestión de vida para el capitalismo mundial.  Pero más allá de ese “espacio de vida” para el capitalismo mundial, estaba el “espacio del destino”, es decir, el futuro mismo del mundo y la humanidad: el modo de vida norteamericano.

 



* Y esa URSS, no terminará de integrarse sino hasta principios de los años sesenta.

[1] Figueroa Alcocer, Esperanza; Antología de Geografía Histórica Moderna y Contemporánea; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 16, México, 1974; p.14.

[2]       Ibid. p.15.

 



 

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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:05

Geopolítica del Eje del MalTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (5/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

 de Geografía Teórica.

 http://espacio-geografico.over-blog,es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 31 mar 11.

 

La idea que subyace en dichos “Cinturones de Seguridad”, es en realidad dar por asentado el supuesto de conjuntos de países aliados, y con ello la idea de la formación de grandes bloques político-militares.

 

En ese sentido, lo que la teoría oculta en sí, es el choque entre las grandes potencias por el dominio mundial: la potencia emergente de los Estados Unidos, contra la potencia euroasiática desde el s.XVI de la Rusia zarista.  Es así, la lucha del capitalismo monopolista cuya sede más desarrollada es los Estados Unidos, contra la vieja potencia semifeudal euroasiática.

 

Para controlar y dominar esa gran extensión continental rusa de 17 millones de kilómetros cuadrados*, Mahan ideó su teoría del dominio de los mares para cercar la “Isla Mundial”.


Isla-y-Oceano-Mundiales--1890--A.T-Mahan.jpg

“Isla y Océano Mundiales”(1890)

Primera teoría geopolítica, de Alfred Thayer Mahan (1840-1914), para contener el expansionismo de la Rusia zarista mediante dos supuestos “Cinturones de Seguridad” de países “aliados” (interpretación del autor)

 

 

Una segunda teoría geopolítica aparece con Halford John Mackinder, el cual escribe un trabajo titulado: El Pivote Geográfico de la Historia, 1904; en su esencia, una versión actualizada de la teoría de Mahan.

 

La teoría geopolítica de Mackinder aparece al iniciar el s.XX, la Rusia zarista está por derrumbarse pero aun sigue siendo esa potencia oscura más allá del Río Dneper, y tanto más oscura cuanto se va más allá del Volga, y más aun tras los Urales.

 

El “pivote”, el centro, y como tal, la posición determinante del dominio, y no de cualquier dominio, sino en tanto “pivote geográfico”, se refiere entonces al país (territorio y población) cuya posición geográfico-física; esto es, con referencia a ciertos hechos naturales y no por sus coordenadas; determina el dominio histórico.

 

Contra toda evidencia histórica que nos demuestra, primero, la deriva de los centros de poder: de Babilonia a Grecia, de ésta a Roma, y de aquí a la Germania, y de ella a España, y de España a Holanda, e Inglaterra y luego a los Estados Unidos; y segundo, nos demuestra que en consecuencia, dicha deriva depende del progreso histórico de la organización económico-social; Mackinder realiza el primer reduccionismo, de las leyes económico-políticas, al empirismo de la falsa asociación con elementos físicos: el poder de un país no radica en su organización económico-social, sino en su condición geográfico-física “pivotal”.  En todo caso, si el centro de poder se desplaza históricamente, tendríamos que preguntarnos entonces, qué hace que un país dado, haya desempeñado históricamente un papel “pivotal”; y en consecuencia volveremos a las leyes económico-políticas.

 

La teoría geopolítica del “pivote geográfico de la historia”, se refiere no exactamente a Rusia, por lo menos no a toda ella, sino a la región geográfico-natural central de Asia, a las Llanuras Siberianas al oriente de los Urales, y en los límites de Rusia con Mongolia y China, y de Kazahastán, Uzbekistán y Kirguistán.

 

Esta región “pivotal”, central, está rodeada por dos “Arcos” (equivalentes a los “Cinturones de Seguridad” de Mahan); un “Arco Marginal” o interior, formado por Europa Medio Oriente y Lejano Oriente.  Un segundo “Arco”, es el llamado por Mackinder como el “Arco Insular” o exterior, formado éste por Estados Unidos, América Latina, África y Oceanía.

 



* Lo que es hoy la Federación Rusa, excluyendo las Repúblicas federadas de la antigua Unión Soviética, comparada contra los poco más de 9 millones de km2 que para 1890 ya eran los Estados Unidos

 



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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:04

Geopolítica del Eje del MalTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (4/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 14 feb 11.

 

Hoy, desde la última década del s.XX, la “teoría geopolítica” norteamericana, léase <<meras elucubraciones que derivan de falsas asociaciones empiristas>> cuyo fundamento teórico-histórico hemos visto y cuyas expresiones concretas expondremos a continuación; elaboradas principal y no casualmente, como veremos, por los acérrimos defensores del sistema capitalista norteamericano; con apoyo en las ideas del “ciclo de las culturas” del nietszcheano Oswald Spengler (1880-1936), tienen hoy en un personaje como Samuel Huntington, que ha planteado su teoría del “Choque de Civilizaciones y Remodelación del Orden Mundial”, en su obra titulada así; a uno de sus principales exponentes.

 

Puede verse pues, sin dificultad, que, geográficamente todo el planteamiento político..., geo-politico; es en lo esencial Uno y el mismo, acaso renovándose una y otra vez, pero cuyo resurgimiento, obliga a replantearnos a cada paso la discusión política..., geo-política, en la lucha ideológica contra tales nuevas posiciones, estas sí, abiertamente anticientíficas.

 

En suma, el determinismo geográfico como fundamento de la Geopolítica subjetivista, reduccionista y basada en la empírica falsa asociación de hechos; dado su método histórico-comparativo que prescinde del análisis causal explicativo acerca de la esencia de los fenómenos con base en sus propias leyes; ha tenido como planteamiento fundamental, el considerar que la situación geográfica –formada de elementos naturales-, pero por definición, cultural, es determinante del fenómeno político.

 

El determinismo geográfico, dado por los puros factores naturales, no es el único fundamento de la Geopolítica, sino que es a su vez una especie de “determinismo cultural”, el determinismo de una civilización dada, por ser justo “esa civilización”; y en ese sentido tenemos una especie de “doble determinismo”: un factor geográfico-humano, en este caso una “civilización dada”, determinado a su vez geográfico-naturalmente; y lo cual es, según estas ideas reaccionarias, en sus dos determinismos, causa de la situación política.

 

Por lo contrario, la consideración geopolítica sobre un principio científico, objetivista y dialéctico, con una metodología hipotético-deductiva, tiene como planteamiento esencial el considerar precisamente lo opuesto: que es el fenómeno político, el cual determina la situación geográfica.  O bien, respondiendo a los planteamientos geopolíticos más recientes, que es el fenómeno político, el cual determina la situación cultural, dada geográficamente.

 

 

Planteamientos Fundamentales

de las Teorías Geopolíticas Reduccionistas

 

Hemos dicho que las teorías geopolíticas se inician con los planteamientos reduccionistas, producto de un descriptivismo que echa mano de falsas asociaciones empíricas, y que incluso por mucho tiempo, por ese origen y esa razón, se ha considerado que toda la ciencia de la geopolítica es en sí, un planteamiento fenomenalista acientífico.  Ello explica el por qué iniciamos esta revisión histórica haciendo alusión solamente a dichas teorías, pues una geopolítica con fundamento científico está por sistematizarse, y no obstante, al final, haremos alusión teórica a ello.

 

Empecemos por el primer autor de un tratado de geopolítica, Alfred Thayer Mahan, que escribe un sencillo ensayo de la historia naval entre 1660 y 1789 trabajo titulado La Influencia del Poder Naval en la Historia (1890), en el que recomienda a los Estados Unidos convertirse en una potencia naval; a partir de ahí y reuniendo el conjunto de sus ideas se forma su teoría geopolítica conocida como “La Isla y Océano Mundiales”: he aquí la primera teoría geopolítica reduccionista como tal, base de todas las posteriores.

 

Se revela en ella ese vivo problema a lo largo de todo el s.XX, brillantemente enunciado en el siguiente pasaje: en Rusia, “el Estado y la forma de gobierno son a todas luces tiránicos...  Rara vez ve uno un viajero ruso  en el extranjero, a no ser que acompañe a un Embajador o huya del país...  No les permiten viajar a fin de que no puedan enterarse de nada y no vean las costumbres de otro pueblos...  No sabe uno qué cosa es mayor, si la crueldad o la intemperancia que priva en el país...”[1]; una expresión que si bien común durante la Guerra Fría o atribuible a todo Estado socialista, no sólo se está aplicando a la Rusia de principios del siglo XX, sino que ello viene en realidad de muchos siglos atrás, pues “estas observaciones fueron hechas por Sir Giles Fletcher, embajador inglés ante la corte de Fedor, hijo de Iván el Terrible, entre los años 1588 y 1590”[2]

 

La teoría geopolítica de Mahan consiste en considerar el Continente de Asia, y en él particularmente se refiere a la Rusia zarista de fines del s.XIX, como la “Isla Mundial”, rodeada por un “Océano Mundial” en el cual se forman dos “Cinturones de Seguridad” formado el primero, en la parte interior próxima a Rusia, por Europa, Medio Oriente, e Indochina; y luego, en el exterior, un segundo “Cinturón de Seguridad” formado por los mismos Estados Unidos y América Latina, y África.

 



[1] Wallace, Robert; Orígenes de Rusia; Ediciones Time-Life, United States, 1967; 5ª impresión, México, 1974; p.11.

[2]       Ibid. p.11.

 



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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:03

Geopolítica del Eje del MalTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (3/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 24 mar 11.

 

Así, esa decimonónica y humbodtiana Geografía general de la naturaleza, bajo el principio ritteriano generalizado de que toda geografía es sólo Geografía humana (o de lo humanizado) necesariamente; nos lleva a coincidir, en consecuencia, con Deffontaines -pero ironizando lo ridículo de la afirmación-, que el homo sapiens sapiens actual, no es otra cosa que un homo geográphicus), pues ello, venido de los fundamentos de Ritter, tiene otras connotaciones: siguiendo a Ritter, profundamente idealista-religioso, ese homo geographicus sería Adán, y la Tierra en su conjunto el Paraíso.  Federico A. Daus, al referirse al respecto sobre Ritter, se aproxima a afirmarlo así, pues para éste: “la Tierra es un objeto único en el Universo; el hombre ocupa una posición de análogo privilegio”[1].

Ese fenomenalismo y agnosticismo de Ritter que se expresa más aun en su concepto de una Geografía que no puede ser sino “Geografía Comparada”, geografía empírica de las semejanzas; geografía no hipotético-deductiva, sino apenas de las analogías; es una geografía no-científica rigurosamente dicho (ciertamente, no por ello anticientífica), que se reduce a la descripción, y con ello a la exclusiva asociación de hechos; que sin el conocimiento hipotético-deductivo, bien tal asociación pudiera dar lugar incluso a la falsa asociación de hechos, y esto va a ser determinante en la generación de las ideas de la geopolítica reduccionista subjetiva al surgir a fines del s.XIX.

 

Karl Ritter, dice Federico A. Daus, “creía en la existencia de un orden universal que regula los objetos y fenómenos de la superficie terrestre.  Los sistemas de un organismo viviente son como los sistemas del organismo terrestre...”[2], esto es, que tendremos que reconocer por ello, en Ritter, la influencia de su contemporáneo Herbert Spencer (1820-1903), en ese reduccionismo organicista.

 

Y como bien afirma finalmente Deffontaines; Karl Ritter, “encontró un magnifico continuador en Ratzel (1844-1904), que en sus estudios llegó a poner las bases de la última y más discutida rama de la Geografía humana: la Geopolítica”[3]; añadiendo ya sólo más adelante y revelando Deffontaines con toda claridad con ello su posición ideológica, que entre los brillantes pensadores, en esa “Geografía humana”, en sus aportes, está “incluso la Geopolítica, que ha tenido en Sir Harold Mackinder un gran precursor”[4].  Mas luego veremos en concreto su talla.

 

En 1859, justo en el año de la muerte de Humboldt y Ritter, Charles Darwin (1809-1882), publica su Origen de las Especies (y, discretamente, nace Alfred Hettner)  El continuador de Karl Ritter, hemos visto, ha sido el geógrafo Friederich Ratzel, que en 1882, justo en el año en que muere Darwin, publica su: “Antropogeografía. Fundamentos de la Geografía a la Historia”, en donde Ratzel, concibe al Estado como un “organismo territorial”, sujeto por lo tanto a las leyes darwinianas de la evolución basada en la lucha de las especies y la selección natural.  En tal orden biológico, las condiciones geográficas se hicieron a manera de determinantes adaptativos; es decir, en causas que afectan la vida de esos “organismos”; y apareció así, “teóricamente fundamentado,” el llamado determinismo geográfico (antes –y predarwinianamente no podía ser de otro modo- éste tuvo su expresión, pero empírica e intuitivamente), por el cual se entiende que el destino de los pueblos, su manera de ser y de pensar, quedaba cifrado teniendo como causa el medio natural.

 

Sin embargo la contraparte; en una línea histórica de la cual nos hacemos partícipes; se movía y aportaba sus avances: Ferdinand von Richtofen (1833-1905), que al año siguiente, en 1883, “propuso el retorno a las tareas tradicionales de los geógrafos, cuando insistió en que la geografía debía ser una ciencia corológica [del espacio]”[5], idea en mucho con un contenido kantiano, que fue continuada por su discípulo Alfred Hettner (1859-1941).

 

Poco después de publicados los trabajos del alemán Ratzel, el noruego Rudolph Kjellen, en 1899, introdujo el término geopolityk, que como puede verse tan sólo del reduccionista título de su obra: “El Estado como Forma de Vida”, estaba a su vez profundamente influido por la biologicista teoría organicista de la sociedad, del a su vez positivista, Herbert Spencer.

 

En este panorama general, con esos fundamentos idealistas de un reduccionismo subjetivista, es pues que nace la Geopolítica, que de inmediato tendrá sus desarrolladores en las figuras de Alfred Thayer Mahan (1840-1914), Halford John Mackinder (1861-1947), y Karl Haushofer (1869-1946), quienes, luego de Ratzel, Kjellen y Spencer con su reduccionismo biológico, plantearon las pseudocientíficas teorías geopolíticas clásicas sobre la base, ahora, de un reduccionismo aun mayor, un reduccionismo de las leyes económico-políticas, a leyes físicas; una heredera de las cuales, prevaleciente a lo largo de la Guerra Fría, fue la teoría geopolítica de los “Contrapesos”, de Nicolas J. Spykman (1944).

 

Según el esquema geopolítico subjetivista y acientífico de este último autor, la situación geográfica de los continentes y “países aliados” del “mundo capitalista de occidente”, “determinan –causan- un contrapeso” a la influencia adversa de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

 

No es casual que tales “teorías” sobre las “determinaciones del ambiente geográfico”, prendiesen justo en los apologistas del capitalismo en los mismos Estados Unidos; y así, en Ellen Churchil Semple, de la Universidad de Chicago; en William Morris Davis (1850-1934), decano de los geógrafos norteamericanos de principios del s.XX, y en Ellsworth Huntington (1876-1947), de la Universidad de Yale; Ratzel tuvo a sus principales y más conocidos seguidores.



[1] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columba, Colección Esquemas Nº 53; 2ª edición, Argentina, 1966; p.33.

[2] Ibid. p.31.

[3] Deffontaines, Pierre, et al; Geografía Humana; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960; p.69.

[4]       Ibid. p.70.

[5] Broek, Jean O.M; Geografía; su Ámbito y su Trascendencia; UTHEA, México, 1967; p. 30.  Corchetes nuestros.

 



 

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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:02

Geopolítica del Eje del MalTeoría e Historia de la Geopolítica.  Estudio Nº 5 (2/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra 19ºN, 99ºW; 21 mar 11.


Las diferencias en las categorizaciones será importante, en tanto que ello tiene que ver con la interpretación teórica.  Tanto es así, que Terán Álvarez precisa: “comencemos por distinguir entre región natural y región geográfica”[1], y ello lo hace porque por “región geográfica” subjetivistamente habrá de entenderse necesariamente para él, la “región natural habitada”.  Es decir, no sólo el espacio, sino necesariamente el “espacio humanizado”, lo que para nosotros ello sólo será únicamente un aspecto casual o circunstancial del espacio; esto es, una condición no necesaria.

 

Esta interpretación deviene de una insuficiente categorización del concepto de “espacio”, por el cual se entendió en la ciencia de la Geografía hasta apenas los años ochenta del s.XX: “región natural” (y como tal, un newtoniano “espacio vacío de seres humanos”).

 

Kant (1704-1824), el primero en impartir la primera cátedra de Geografía en Europa, en la Universidad de Köinisberg; profesor de Geografía en esta Universidad, por más de treinta años.  Padre del idealismo clásico alemán, bajo su filosofía criticista y su teoría del conocimiento trascendental, plantea una muy acertada organización de conocimiento en tres campos: uno, de la selección de los hechos en grupos por su clase (las ciencias especiales); otro, en relación con el tiempo (la Historia); y uno más, en relación con el espacio (la Geografía); el problema central se reduce entonces, a qué habría que entender por “espacio”, que para Kant sería una proyección de las sensaciones acerca de la dualidad de la incognoscible “cosa en sí” del espacio, y de éste como la forma de los fenómenos.Posteriormente a Kant, Karl Ritter va a proceder de la misma manera que lo hiciera Estrabón en el s.I ane: trabaja una vasta obra por regiones, de la “historia de los hombres con referencia a sus lugares”, y a lo cual le va a llamar escuetamente, al igual que Estrabón, “Geografía”; y por esa especie de dominio del “principio de autoridad”; la idea de lo que era la Geografía, era así, “la idea de Ritter”, que a lo largo del s.XIX pasó de la influencia del “criticismo” de Kant, a la influencia del positivismo de Saint-Simon (1760-1825) y Comte (1798-1857); lo que significó el paso del concepto de “espacio” como “cosa en sí” incognoscible, expresado en la forma de los fenómenos y en general, de ese fenómeno más general: la región geográfica.

 

Posteriormente a Kant, Karl Ritter va a proceder de la misma manera que lo hiciera Estrabón en el s.I ane: trabaja una vasta obra por regiones, de la “historia de los hombres con referencia a sus lugares”, y a lo cual le va a llamar escuetamente, al igual que Estrabón, “Geografía”; y por esa especie de dominio del “principio de autoridad”; la idea de lo que era la Geografía, era así, “la idea de Ritter”, que a lo largo del s.XIX pasó de la influencia del “criticismo” de Kant, a la influencia del positivismo de Saint-Simon (1760-1825) y Comte (1798-1857); lo que significó el paso del concepto de “espacio” como “cosa en sí” incognoscible, expresado en la forma de los fenómenos y en general, de ese fenómeno más general: la región geográfica.

 

Esto implica que para esa geografía profundamente influenciada de la filosofía positivista más clásica de Saint-Simon; y su teoría del conocimiento fenomenologico*, continuada posteriormente por su secretario (entre 1818 y 1824), Augusto Comte en un sistema filosófico más acabado que formalizó la filosofía positivista; hasta fines del s.XX, el “espacio geográfico” va a ser la “región geográfica”, y ésta ha de ser; a diferencia de la “región geográfica” de Kant referida a la “forma”; necesariamente, la “región habitada” o la “región humanizada”; lo que de suyo no es incorrecto, pero sólo en tanto no se absolutise, pues debe entenderse que la región geográfica (el espacio geográfico), puede no-ser humanizado, y no obstante, ser objetivamente existente como tal, independientemente incluso de que sea o no percibido por nuestra sensaciones.

 

La preocupación; por lo demás, infundada; de los teóricos de la geografía hasta entonces, era el llamado “determinismo geográfico”, por el cual se entiende que en el medio geográfico radican las causas de la manera de ser y de pensar de los pueblos; una de cuyas formas era el temor de la aparente subordinación de lo “geográfico-humano” a lo “geográfico-naturaleza”, en tanto el enciclopedismo descriptivista del positivismo (el conocer las sensaciones sin poder conocer la esencia y de los objetos que las producen), condicionaba lo humano al previo conocimiento de la naturaleza.  Puede verse que el asunto no es de la geografía en sí, sino de la interpretación de la misma bajo un marco teórico determinado.

 

Luego de este análisis, ahora podremos entender más exactamente a qué se refería Karl Ritter cuando hablaba de <<la preferencia de la geografía por el espacio de la superficie terrestre>>; pues por ello en realidad a lo que se refería, era “a las grandes y mayores unidades regionales, en las cuales la armonía entre el medio geográfico y la actuación del hombre podía ser afirmada”[2].

 

Esta conclusión, lleva a Manuel de Terán a afirmar a su vez, que en consecuencia, una Geografía general referida al conocimiento de las relaciones causales y de la conexión universal de los fenómenos, al estilo de lo pretendido por Humboldt en su Cosmos; como ese conocimiento totalizador de la armonía de la naturaleza; no es ya posible; y ciertamente, no lo es sino únicamente en cuanto a entenderla tan sólo como una síntesis de lo regional, y lo regional como un complejo de fenómenos.



[1]       Ibid. p.XXXIV.

* “Fenomenología”: teoría del conocimiento idealista subjetiva que considera que el objeto del conocer son únicamente las sensaciones; que en una variante plantea que ello ocurre sin poder conocer lo que está detrás de las mismas (la esencia del fenómeno e incluso sus causas); y en otra variante, que acepta la existencia del mundo de los objetos materiales que produce dichas sensaciones (las causas), pero sin que tal realidad objetiva sea el centro de la atención, sino sólo las sensaciones mismas (el descriptivismo)

[2]       Ibid. p.XXXVI.


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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 01:01

Geopolítica del Eje del MalTeoría e Historia de la Geopolítica*  , Estudio Nº 5 (1/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 “Espacio Geográfico”, Revista Electrónicade

de Geografía Teórica.

 http://espacio-geografico.over-blog,es/;

 La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 14 feb 11.

 

Al Dr. Jorge A. Vivó Escoto,

in memoriam

 
 
Introducción

 

Estaba un pollito muy triste llorando, en eso llegó Bond..., James Bond, y entonces el pollito le preguntó: “y tu, ¿quién eres?”, y James Bond respondió: “Bond..., James Bond”, y a su vez preguntó éste al pollito: “¿y tu, quién eres?”, “¿yo? –dijo el pollito- yo soy Llito..., Po-llito”.

 

De la misma manera, tenemos que hacerlo para con la política..., la Geo-política, a fin de dimensionar correctamente este campo de estudios.

 

Así, el trabajo que aquí presentamos, el Estudio Nº 5: “Historia y Teoría de la Geopolítica”, materializa los resultados objetivos de nuestro trabajo de investigación de naturaleza teórica e hipotético-deductiva.

 

Estructuralmente este trabajo se divide en dos grandes partes; así, en la primera parte referida a la historia y teoría de la Geopolítica, se examinan a su vez dos aspectos: 1) el origen y desarrollo de las teorías geopolíticas con la síntesis de los planteamientos fundamentales de cada una, principalmente, hablando de las teorías geopolíticas que pudiéramos llamar “clásicas”; y 2) los fundamentos de las teorías geopolíticas reduccionistas.

 

Confrontaremos en consecuencia los dos grandes campos de las teorías geopolíticas: el de la geopolítica reduccionista y asociacionista subjetiva de los teóricos del llamado “mundo occidental”, el capitalismo; frente a la geopolítica dialéctico objetiva de los teóricos, por oposición, del “mundo oriental”, más restringidamente dicho, de la teoría inherente al análisis político..., Geo-político, del pensamiento socialista. 

 

Origen y Desarrollo

de la Teoría Geopolítica.

 

La ciencia llamada Geopolítica, es la síntesis del previo análisis de los diversos factores del estudio geográfico político (conflictos fronterizos, gobiernos, etnias, diferencias religiosas, guerras, tratados, alianzas o Bloques Político-Militares).

 

Dice Manuel de Terán Álvarez en su Ensayo Preliminar: La Situación Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro (donde, no siendo relevante para nuestro propósito pero necesario tenerlo presente, por tal “situación actual” debe entenderse los años cincuenta del s.XX); <<los espacios en su complejidad real, constituyen el objeto de estudio de la Geografía regional, en tanto los aspectos separados de ésta, formarán parte de la Geografía especial>>[3], en lo actual, lo equivalente al Chora o Cora, de donde deriva Corografía, concepto bajo el cual en la Antigüedad griega se estudiaba, dice Terán Álvarez indistintamente, los espacios, los países, o las regiones; ciertamente siendo hoy en día tres categoría distintas. 



*   Estudio N°, 5; marzo de 2006.

[1] Cavalla Rojas, Antonio; Antología, Geopolítica y Seguridad Nacional en América; UNAM, Lecturas Universitarias Nº 31, México, 1979; p.30

[2] Candel Vila, Rafel; Cartografía; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960; p.25.  Corchetes nuestros, cambio de tiempo verbal.

[3] Terán Álvarez, Manuel de; La Situación Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en Candel Vila, Rafael, et al; “El Hombre y la Tierra”, Enciclopedia Labor, Tomo IV, México, 1960; p.XXXIII.  Por tal “Geografía especial” se entiende hoy, cincuenta años después, la llamada “Geografía Temática”.

[4]       Ibid. p.XXXIII.  Corchetes nuestros.

 



 

 

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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:06

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (6/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    14 mar 11.

 

Habíamos dicho más arriba que George Bush, en un discurso en West Point a principios del año 2001, había anunciado la “Etapa Geoestratégica Político-Militar de la Guerra Preventiva”, y que con ello, en el extremo de la política del “enfrentamiento directo”, se daban ahora la libertad de atacar unilateralmente; y cuya esencia geopolítica era el enunciado de la existencia de un “Eje del Mal”.  Unos meses después (y muy consistentemente con todo lo que se venía planteando en geoestrategia y geopolítica), en septiembre de ese mismo 2001 ocurren los acontecimientos de las Torres Gemelas de New York (puesto en evidencia como un acto terrorista de Estado en un autoatentado para justificar lo que seguiría).   Lo que siguió luego, fue la invasión a Afganistán, y el recrudecimiento del conflicto palestino-israelí.  Comenzaba así la nueva etapa, la etapa del momento o situación actual.  Poco después, en 2003, vino la invasión a Irak por los Estados Unidos, y de entonces a 2010, el centro de la atención se dirigió a China, y vinculada a ella, los acontecimientos de Corea del Norte, del conflicto Indo-pakistaní, de los países del centro de Asia, y especialmente, de Irán.

 

El mapa geopolítico del “Eje del Mal”, muestra a China como parte del mismo; más aún, Estados Unidos no tuvo reservas en declararlo así explícitamente en la lista que ofreció de sus integrantes.  Incluso fue provocada cuando el ejército norteamericano bombardeó “por error” la embajada China en Irak.

 

Si la situación actual está caracterizada por la relación Estados Unidos-China, ello difícilmente puede creerse como un problema suscitado de pronto en el segundo lustro de la última década, donde en realidad sólo se manifiesta ya cada vez más abiertamente.  La “carrera económica” del desarrollo de los Tratados Comerciales de las potencias imperiales, enfrentó, ya activamente desde la segunda mitad de los años noventa, un tercer actor: China, pero la que en realidad ya estaba ahí potencialmente desde los años ochenta.  Esto es, que, todo cuanto ha ocurrido en el curso de los años noventa y primera década de los dos mil, gira, geoestratégicamente, en torno a la relación Estados Unidos-China.

 

Como quiera que la compleja historia de China, finamente, para los propósitos de este artículo sobre la situación actual, nos interesa retomarla del momento de la reforma que se operaba en el régimen de Mao Tse Tung a su muerte (1976), a partir de 1977 con el arribo al poder de Hua Kuofeng, entre cuyos ministros estaba Deng Xiaopimg, a cargo del Comité Militar.  En 1980 Kuofeng es sustituido en el poder por Yaobang y Ziyang, quienes impulsan un cambio en la política económica, a la que denominaron, de “Las Cuatro Modernizaciones” (en la industria, en la agricultura, en la ciencia y tecnología, y en las fuerzas armadas), en un modelo económico que dejaba de ser socialista, y al que, por su parte, no sin cierto eufemismo para cubrir las apariencias, llamaron: “economía socialista de mercado”, conocida ampliamente con el lema de “Un País, Dos Sistemas”; evidentemente, una incongruencia que disfrazaba una vuelta al capitalismo.  No obstante, ello detonó el crecimiento al ritmo del 10% anual por toda la década de los años ochenta.  Obviamente, ello no fue producto del capitalismo en abstracto, sino de la misma “magia” que operó en la recuperación de Alemania o de Japón tras la II Guerra Mundial: los créditos y las inversiones.

 

Esa apertura en lo económico, parecía anunciar su equivalente en una apertura en lo político, y aquí es donde estuvo la diferencia y lo extraño y complejo en el entendimiento de China.  Quienes creyeron en ello, más aún en la dinámica de la Perestroika, fueron reprimidos en 1986, lo que favorece la apertura económica y las inversiones extranjeras.  Volvió el capitalismo, y con él, todos sus vicios, la injusticia y la desigualdad social.

 

Diez años después, en 1995, se inicia la guerra comercial Estados Unidos-China (empezando por las amenazas en las tarifas de importación de Estados Unidos, a lo que China responde de manera equivalente; para 2003, estando ya China en la OMC, se recrudeció el conflicto arancelario del acero).  En 1997 Jiang Zeming arriba al poder, y se anuncia la vuelta a la privatización de las 370,000 empresas estatales, que empleaban a 70 millones de personas, con lo que la esencia socialista se pierde.  Para el año 2001, ya se había privatizado el 50% de ellas.

 

En 2002, el poder pasa de Jiang Zeming a Hu Jintao, y en ese tránsito, China se integra a la Organización Mundial del Comercio (OMC), y se aplica la medida que completa el viraje al capitalismo: Zeming anuncia que la nueva China se funda ahora en los empresarios y financistas.  Se rompe así, el compromiso del Estado para con la sociedad en su conjunto.  El resultado fue la paradoja del “Partido Comunista” Chino, en manos de los capitalistas.

 

Las relaciones conflictivas Estados Unidos-China, que hasta el final de la década de los setenta fue en la contradicción capitalismo-socialismo; a partir del inicio de la década de los ochenta, se transformó en una contradicción simple entre potencias económicas capitalistas en una guerra comercial, o simple lucha de mercado, misma que, ciertamente, conforme el desarrollo de China, ello va inclinando el fiel de la balanza a su favor, lo que en proporción inversa, amenaza el dominio capitalista tanto de la Unión Europea, como de los estados Unidos, que a partir de fines de 2008 comienzan a vivir una crisis económica permanente, que para el cumplimiento de su ciclo en el 2012, amenaza ya con una gran crisis final que puede traducirse como desencadenamiento de la guerra comercial en guerra armada, y cuyos escarceos han empezado a verse ya hacia fines de este año 2010, con la agudización del conflicto entre las Coreas, e incluso el lanzamiento de un misil de China lanzado por un submarino (al parecer sin estallar), sobre la zona costera del pacífico de los Estados Unidos.  Por lo demás, el potencial de mano de obra de China, por un lado, y el agotamiento de los tratados comerciales de la economía monopolizada por Estados Unidos y la Unión Europea por otra parte; donde, al finalizar el año 2010, comienza a verse la expansión de las revueltas sociales por todo tipo de insatisfacciones; inexorablemente condena a éstos, y proyecta a aquella en corto plazo como la futura gran potencia económica y política mundial, que en función del abasto energético y su seguridad fronteriza centro-asiática, tendrá a Rusia como su gran aliada histórica.

 

Un factor más de relevante importancia que surge en estos últimos días del 2010, es el detonante de lo que, irremisiblemente, habrá de ser una reconversión tecnológica generalizada: finalmente, a iniciativa de Japón, se introducen al mercado los automóviles eléctricos, lo que marca así, el fin de una Era, la Era del Petróleo, abriendo la perspectiva del uso de todo tipo de energías alternativas, hasta la llamada “energía libre”, de “punto cero”, o energía del vacío.  Quizá, y pensándola bien, muy seguramente, la idea sea adelantar a China en la ley económica de la cuota de ganancia; y, en todo caso, ello dará un margen de vida al capitalismo occidental pero no por mucho tiempo; por último, todo se sumará para su fin.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:05

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (5/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 10 mar 11.

 

 

IV Etapa: 1995-2010; la Situación Actual.

 

La década de los años noventa, luego de la Guerra Fría, no podía ser sino de difícil transición a algo, por demás incierto.  A la disolución del Bloque Socialista, el reacomodo de los nuevos Estado discurrió relativamente en forma pacífica en una política de formación de la Unión Europea, que avanzaba consistentemente a partir de la firma del Tratado de Maastricht, salvo momentos o casos excepcionales, con una gran diferencia: Yugoslavia, en donde se desencadena una compleja guerra civil que se recrudece entre 1994 y 1997.  El punto más grave fue, finalmente, la guerra de Kosovo en 1999.  No sólo era el alto costo de renunciar al sistema socialista y volver al capitalismo, y ello era sólo el comienzo.  Más aún, ese alto costo no sería tributado únicamente por los países del disuelto Bloque Socialista, sino que ese alto costo lo fue para la humanidad misma en su conjunto.  Era también, y más esencialmente, una labor de zapa en la desestabilización provocada por los Estados Unidos en Europa para obstruir el desarrollo del Tratado de Maastricht, que permitiría que la Unión Europea tomara ventaja (como hipótesis, la contraparte de ello quizá fuesen los acontecimientos de Chiapas en México desde 1994).

 

No obstante ello, que era secundario, el centro de los acontecimientos se había trasladado ahora al Medio Oriente con la Guerra por Kuwait, invadida por Irak en 1990 (al parecer como consecuencia de una provocación de los Estados Unidos a Irak), y luego liberada por Estados Unidos en 1991.

 

En 1995 nació la Red Internacional de Información, Internet, y con ello, por su naturaleza misma, nació una nueva etapa histórica, justo la actual, al momento en que se redactan estas líneas.

 

En América Latina, el imperialismo norteamericano, dirigiendo el Tratado de Libre Comercio (TLC) de America de Norte, dio orden de negociar con los movimientos guerrilleros para avanzar en la integración latinoamericana (proyecto de la “Alianza de Libre Comercio para América”, ALCA, que debería iniciarse en el año 2000, para quedar consumado en 2005, no obstante nunca se consumó), y movimientos insurgentes, algunos de los cuales cedieron, como en El Salvador y Guatemala, no obstante otros se mantuvieron en pie de lucha como en Colombia, o incluso, naciendo como una nueva lucha, como en México con el caso de Chiapas en 1994; no obstante, hacia el final de los noventa se inició un período de distensión que duraría muy poco.

 

La estrategia de “Enfrentamiento Directo” de los años setenta a ochenta no tenía más sentido; el Pacto de Varsovia se había disuelto en 1997, y no se justificaba más, por ningún lado, la misma OTAN; y se planteó la necesidad de una nueva definición política-militar del imperialismo.

 

En ese sentido, para la década de los noventa se empezó a hablar vagamente de un “Tercer Orden” y la geopolítica que le acompañaría (idea en función de un aparente seguimiento a las teorías tanto de la económica, llamada “Tercera Vía”, como de los Tres Mundos en donde se disolvía lo mismo el “mundo capitalista” como el “mundo socialista”) e  hizo su aparición la “teoría” de Samuel Huntington, del “Choque de Civilizaciones” (1993), en la que proponía que ahora el conflicto era entre la civilización occidental (el mundo cristiano y capitalista avanzado), y el “mundo oriental”, el “mundo del Islam” (el viejo Tercer Mundo especial, no sólo por sus condiciones geográficas, sino por las características de su desarrollo dado por su régimen teocrático, que fácilmente se veía concitado a la “guerra religiosa”).  Al mismo tiempo comenzó a hablarse de la teoría de la “Globalización” (concepto que venía desde 1985 con Theodore Levitt y ahora florecería), que no era otra cosa que la expresión del triunfo del capitalismo en la Guerra Fría, que daba lugar al imperialismo desbordado que empezó a quebrar todo vestigio de la patriotera “soberanía de las naciones”; y, simultáneamente, Zbigniew Brezezinski publica su teoría geopolítica de los “Imperativos Geoestratégicos” (1997).

 

La debilidad de la idea del “Tercer Orden”, era la concesión a la desaparición del “mundo capitalista”, cuando lo que ocurría era todo lo contrario; la debilidad del planteamiento de Brezezinski, era que en su teoría geopolítica no se enseñoreaba a los Estados Unidos sobre el mundo como correspondía a la correlación de fuerzas del momento histórico; éste aparecía aún debatiéndose en el “Tablero Mundial”; pero las ideas de Huntington y de Levitt fueron retomadas en la elaboración de la nueva etapa geoestratégica que reflejaba la omnipotencia imperialista norteamericana, misma que, por demás, se anunció por el recién llegado a la presidencia de los Estados Unidos (y fraudulentamente), George Bush, en un discurso en West Point a principios del año 2001: la “Etapa Geoestratégica Político-Militar de la Guerra Preventiva”, esto es, con ello, el extremo de la política del “enfrentamiento directo”, en donde se daban ahora la libertad de atacar unilateralmente; y cuya esencia geopolítica, era el enunciado de la existencia de un “Eje del Mal”.  Había terminado el siglo XX, ahora terminaba también la etapa de transición de éste a un nuevo momento histórico que se iniciaba, prácticamente, justo con el inicio del siglo XXI.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (4/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 07 mar 11.

 

Para los años setenta, estratégicamente, los Estados Unidos reestablecen relaciones diplomáticas con China, en un momento de máxima diferencia con ésta con la URSS; se renuevan los golpes militares en América Latina, Colombia, Argentina, Chile; y se proponen las conferencias para el desarme SALT-I (1969-1972) y SALT-II (1979) (“Tratados de Limitación de Armas Estratégicas”), lográndose firmar el primero, que implicaba el viejo armamento; pero ya no firmándose el segundo, que implicaba el armamento con nueva tecnología.

 

En 1973 ocurre un golpe de Estado clave: es derrocado el candidato de la unidad de izquierda Salvador Allende en Chile, y con ello termina el sueño de la transición pacífica al socialismo; quizá haya operado incluso como un poderoso factor desmoralizante particularmente en una América Latina a la vez que deseosa de cambios y de progreso, altamente misoneísta.  A su vez, en 1975, con Vietnam y la democrática Insurrección Militar de los Claveles en Portugal, que luego permite el arribo al poder de la corriente partidaria del socialismo, el avance democratizador y socialista tuvo sus últimos logros.  Luego de Chile, en 1976 ocurre el golpe militar en Argentina; a la vez que en México se vive la época de la “guerra sucia” contra todos los movimientos insurgentes y democratizadores.

 

Para el segundo lustro de los setenta, se iniciaron las grandes crisis económica internacionales, empezando por la crisis del petróleo en 1976, como consecuencia del boicot de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) tras la nueva guerra árabe-israelí del Yom-kippur; luego las crisis de 1982, 1987-1988, citando en este período hasta la crisis de 1994-1995.

 

En 1975, Estados Unidos es derrotado en la guerra de Vietnam, y ello, aunado a los intereses en torno al SALT-II, hicieron que nuevamente se variara la estrategia político-militar.  Si se sigue el espíritu que éstas llevaban en su denominación, desde la ostentosa “represalia masiva”, a la desvergonzada “reacción flexible”, se pasó a la cínica “disuasión realista”; pero la siguiente etapa estratégica prácticamente para los años ochenta, volvió al ostentoso desafío directo como puede deducirse de su nombre: “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Enfrentamiento Directo”.  Con ello, visto con la lejanía del tiempo, se iniciaba ahí, mundialmente, un proceso de vuelta a un conservadurismo a ultranza.  A ello la URSS respondió con la intervención en Afganistán entre 1979 y 1989; era ya una intervención que desafiaba el “enfrentamiento directo”; pero la situación se invirtió, pues ahora Estados Unidos opero “desde fuera” dando apoyo a los insurrectos, entre los cuales se encontraba Osama Bin Laden; y, en consecuencia, la URSS tuvo en Afganistán su propio Vietnam.  Por su parte, en esta vuelta mundial al conservadurismo oscurantista, hace que en Irán arribe al poder el integrismo islámico con Alí Jomeni, lo mismo que en Gran Bretaña Margaret Thatcher, o en Estados Unidos con la insania de Ronald Regan anunciando su “guerra de las galaxias”, con el protagonismo ultraderechista del papa Juan Pablo II desde su nombramiento en 1978; incluso la misma Revolución Sandinista en Nicaragua que triunfa en julio de 1979, acabó siendo “un ratón en el parto de las montañas”.  Sadam Hussein (con apoyo sunita) arriba al poder en Irak en 1979, y entre 1980 y 1988 entra en guerra con la nueva Irán (chiíta) de Jomeni.  La década de los ochenta se inició con el desarrollo del movimiento del sindicato Solidaridad en Polonia, y esa década se convirtió así, finalmente, en una contraofensiva histórica del capital

 

Se hace evidente que el capitalismo había detectado ya una debilidad en el sistema socialista, como resultado de la política en la “carrera armamentista”.  Desde principios de los años sesenta –a nuestro parecer–, los Estados Unidos indujo a la URSS a ese error estratégico de la carrera armamentista que dicha nación no podría financiar a la larga, y para los años ochenta ello ya era evidente cuando las deudas externas de los países de América Latina ya eran impagables y estaban propiciando otros problemas políticos en la zona.

 

Así, cuando el armamentismo en la Unión Soviética fue financiado con sus propios recursos, y para ello había necesariamente el límite de los mismos; en los Estados Unidos el armamentismo fue financiado mediante los pagos de los intereses de la deuda externa de los países del III Mundo, principalmente de América Latina, iniciadas desde principios de los años sesenta, donde el límite estaba en la exanción soportada por los mismos.  Para los años setenta, financiar los gastos para el armamentismo de nueva tecnología (además de los altos costos de la “carrera espacial”), condujo a la URSS a desatender otros sectores, con lo cual empezó a entrar en crisis, la cual se agudizó para los años ochenta; aumentando el desprestigio internacional tras la catástrofe de la planta nuclear de Chernóvil de 1986; obligando a las famosas Glasnot y Perestroika propuestas por Gorvachov desde 1985, siendo apenas Secretario General de Partido Comunista; y a esa crisis se sumaron las acciones del sindicato “Solidaridad” en Polonia en 1987 (teniendo detrás una fuerte actividad de agentes desestablizadores encubiertos, y un activismo del mismo papa polaco Juan Pablo II).  En 1988 Gorvachov arriba al poder en la URSS, y su política de reformas desemboca en franca contrarrevolución que lo rebasó; comenzó así el resquebrajamiento del Bloque Socialista, que llegó al derrumbe del Muro de Berlín en 1989, y con todo ello, superándose la capacidad de reforma, y precipitando la desintegración de la URSS para fines de 1991.

 

Finalmente, en 1990, al parecer inducido por Estados Unidos, Irak invade Kuwait, y en 1991 (al tiempo que ocurre el inicio tanto de la guerra civil en Yugoslavia con el desencadenamiento de la xenofobia el resurgimiento de grupos neonazis y neofascistas, como del proceso de desintegración de la URSS), en la conocida como la Guerra del Golfo Pérsico, la ofensiva “aliada” desocupa a Irak de la invasión a Kuwait (así, al parecer, se satisface el propósito de la presencia de Estados Unidos en la zona, como un primer paso táctico de un objetivo estratégico que se prolonga hasta nuestros días).  A finales de ese año 1991, nace la Unión Europea mediante el Tratado de Maastricht.

 

Luego de veinte años tras la “Conferencia Mundial de la ONU Sobre el Medio Ambiente” efectuada en 1972, tiene lugar, en 1992, la llamada “Cumbre de la Tierra” en Brasil, de donde nace la “Agenda-21”.

 

Finalmente, esta etapa histórica termina con la creación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLC), que suscita el levantamiento indígena en Chiapas, México; y la contraparte, con la guerra ruso-chechena.

 


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24 febrero 2011 4 24 /02 /febrero /2011 00:03

Geopolítica del Eje del MalPara Entender el Siglo XXI.  Artículo, 2010 (3/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 03 mar 11.

 

 

III Etapa: 1945-1995.

 

De no ser porque hay una contradicción antecedente más general que la resuelta con la II Guerra Mundial, la época contemporánea bien podría ser definida a partir de aquí.  Sin embargo, la contradicción histórica de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, representada por la lucha entre el capitalismo y el socialismo, que venía incluso ya definida de mediados del siglo XIX, es, finalmente, lo que en realidad caracteriza la época contemporánea; esto es, que todo cuanto se considere, estará determinado por ese conflicto de la lucha de clases sociales.

 

La II Guerra Mundial operó, engelsianamente, como una nueva gran represión tras la cual se reunió la organización del proletariado internacional.  Entonces, justo lo que con la guerra se quería evitar, ocurrió, y el socialismo se expandió, los países liberados con el avance de la URSS sobre Alemania en retirada, instala con las fuerzas de resistencia locales los nuevos Estados socialistas en toda Europa del Este, y en 1949 triunfa la Revolución Socialista en China, al mismo tiempo que se crea la República Federal Alemana, provocándose con ello la división, con la subsecuente formación, en el Este socialista, de la República Democrática Alemana.  El reaccionario anticomunista Wiston Churchil, representante del capitalismo imperialista de Gran Bretaña, en 1946 lo sintetizaría ahora todo con una breve frase: “Del Báltico al Adriático ha caído un telón de acero que divide el continente…”[1], y muy a su pesar, para resolver la situación social, tuvo que adoptar medidas “socialistas”, como la estatización o nacionalización de todo y la creación de un Seguro Social.  Ahora la mitad del mundo era socialista, y la otra mitad permanecía en un capitalismo inmoral y en crisis ideológica, económica y política.  Mientras en el lado capitalista regresaban las viejas monarquías con todo su fasto a reinstalarse, del lado socialista se instauraban las nuevas repúblicas democráticas.  En ese contexto, se integra la nueva organización internacional con el surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).  A principios de los años cincuenta apareció la teoría de los tres mundos.  El I Mundo Capitalista, enfrentado al II Mundo Socialista, disputándose la influencia sobre el III Mundo, formado por los países subdesarrollados sometidos al dominio capitalista.

 

La lucha de clases burguesía-proletariado en su escenario más general como el conflicto entre el capitalismo y el socialismo, constituirá la esencia de los acontecimientos de este siguiente período de la historia que será denominado como la Guerra Fría, entre 1950 con el inicio de la Guerra de Corea, y 1995, entre las disoluciones de la URSS y del Pacto de Varsovia.

 

La Guerra Fría, pues, es el antecedente inmediato a lo que podemos definir como “la situación actual”, dada entre la última década del siglo XX y lo que va del XXI (al momento de redactar estas líneas, diciembre de 2010).

 

La Guerra Fría se inicia en 1950 con la Guerra de Corea, no obstante, paralelamente desde 1948, se desarrollaba el conflicto árabe-israelí; sin embargo, en Corea, capitalismo y socialismo se enfrentan por primera vez en un conflicto armado, de manera directa, si bien no en forma abierta, el capitalismo y el socialismo.  El que esa guerra local se diera, su desarrollo y su desenlace, muestra ya, desde ese momento, lo que sería toda la Guerra Fría en su conjunto.

 

Como antecedente directo a la situación actual, conviene subdividir incluso la Guerra Fría en sus propias etapas, pues la situación actual se define precisamente como un corolario de ellas y en los mismos términos: es decir, como una etapa geoestratégica político-militar más.

 

Esa primer batalla entre le capitalismo y el socialismo escenificada en la Guerra de Corea, discurre, toda, en medio de lo que los Estados Unidos denominaron como “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Represalia Masiva”.  Consistente en la amenaza del uso de la bomba atómica, tal como había sido en Hiroshima y Nagasaky en 1945.  Esa amenaza fue unilateral por parte de los Estados Unidos, ya que hasta 1953, fueron los únicos poseedores de la tecnología y de la fabricación de la bomba atómica.

 

No obstante, si su uso difícilmente es justificable en 1945 para poner fin a la II Guerra Mundial con Japón, luego de ello se hacía del todo inaceptable, un absoluto despropósito inmoral, y tal estrategia no pasó de ser sólo una amenaza.

 

Para 1953, la URSS había logrado fabricar ya, producto del espionaje, a su vez, la bomba atómica; con ello el poderío militar entre el capitalismo y el socialismo se igualaba, y los Estados Unidos dieron un giro a su estrategia política militarista, a la que ahora denominaron “Etapa Geoestratégica Político-Militar de Reacción Flexible”; esto es, de medir el ataque nuclear con bombas de un poderío “flexible a la medida” de la guerra local.  Pero entonces, a partir del segundo lustro de los años cincuenta, dadas las consecuencias previsibles de ello, el mundo comenzó a vivir la tensión de la guerra nuclear ante el hecho de “quién asestaría el primer golpe”.

 

Y esa tensión se incrementó de manera directamente proporcional al incremento de las guerras locales, una de las cuales, de primera importancia, fue la guerra de Vietnam originada con Francia.  En 1945, Japón había desalojado a Francia de Indochina, y en 1949, la Conferencia de Potsdam divide Vietnam sobre el paralelo 16º N; en el norte, Ho-Chi Ming creó la República Democrática de Vietnam, y en el sur, Inglaterra restableció la dominación ultranacionalista francesa de viejos aires colonialistas, provocándose con ello la primera guerra de Indochina, donde el colonialismo francés es derrotado, y por lo cual emperador Bao Dai pide ayuda, produciéndose la intervención norteamericana e iniciando la segunda guerra de Indochina, que con la llamada “Doctrina Truman” y el “macarthyismo” de feroz anticomunismo, sella lo que caracterizará la Guerra Fría en adelante: el enfrentamiento indirecto entre el capitalismo y el socialismo, que detrás tenía a la Organización del Atlántico del Norte (OTAN), de 1947, del Bloque Capitalista; y el Pacto de Varsovia, de 1955, del Bloque Socialista.

 

En América Latina ocurren eventos diferenciados: desde el priismo de Miguel Alemán en México, el “bogotazo” en Colombia, Perón en Argentina sufriendo un intento de golpe de Estado en 1955, y siendo sucedido por el dictador Aramburu; en Venezuela la dictadura de Marcos Pérez, el dictador Anastacio Somoza en Nicaragua, el militar Alfredo Strossner tras golpe de Estado arribaba al poder en Paraguay; la política de control norteamericana sobre el área, dominaba en el sometimiento a los países de América Latina a la monoproducción, directamente controlada en la agricultura por la “Unite Fruit”; y, finalmente, el triunfo de Fidel Castro en Cuba en 1959.

 

Hechos en el desarrollo científico-tecnológico marcan el inicio de una nueva era: en 1957, “Año Geofísico Internacional” con notables descubrimientos, entre ellos el de las Placas Tectónicas, se inicia la “era espacial”, acompañada de la “era de la computación o cibernética”, que una década después (el 21 de julio de 1969), colocará al ser humano en la Luna.

 

En 1961, comienza a construirse el Muro de Berlín.  El caso de Cuba que con la llamada “crisis de los misiles” de octubre de 1962 puso al mundo al borde del inicio de una guerra nuclear, hizo que los Estados Unidos variarán nuevamente su política militarista, ahora, ante lo evidente de lo absurdo del empleo de las armas nucleares, con la “Etapa Geoestrategia Político-Militar de Disuasión Realista”, caracterizada por el intervencionismo económico con la “Alianza para el Progreso”, y el golpismo militar, garantizándose con ello los títeres colaboracionistas con el imperio.

 

En el sueste asiático, bajo esa estrategia tiene lugar el involucramiento de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam en 1965, y su intervención militar ese mismo año en República Dominicana.  El Ché Guevara aparece en Bolivia y es abatido en 1967, y en 1968 estallan los movimientos estudiantiles en el mundo.  Entre tanto, desde 1958 se produce el rompimiento URSS-China, que los lleva, a mediados de los años sesenta incluso, a enfrentamientos aislados fronterizos.  En el conflicto árabe-israelí, ocurre la Guerra de los Seis Días en 1967.

 

Se fue formando, a partir de 1945, el llamado “Club de los Países Nucleares”: E.U, 1945; URSS, 1953; Gran Bretaña, 1957; China, 1967; Francia, 1968; India, 1974; Pakistán, 1998; Corea del Norte, 2009.  Y se sospecha que podrían integrar la lista Israel, Irán y Arabia.

 



[1] Celdrán, Pancracio; Crónica Universal de Nuestra Época; en “Historia del Siglo XX; La Recuperación y la Guerra Fría”; DVD Vol.4; Video Shark,

 


 
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