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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 octubre 2015 3 21 /10 /octubre /2015 22:03

Ex-Libris InvertidoLa Geografía Operativa en México en el Siglo XXI.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.overblog.es/

07 may 12.

 

La geografía operativa en México ha transcurrido, desde el siglo XVIII, del servicio directo al Estado por individuos ilustres; al servicio fomentado por el Estado al capital privado a través de la primera institucionalización de la ciencia en México, si bien desde fines del mismo siglo XVIII, prácticamente ya durante del siglo XIX y los primeros años del siglo XX.  En este último, la geografía operativa se rescata nuevamente al inicio de la década de los años ochenta (luego de casi medio siglo de no desarrollarse), en manos, ahora, de la empresa de capital privado al servicio de particulares.  Así ha trascendido al siglo XXI, no obstante, ya desde fines del siglo anterior, la geografía operativa ha adoptado, finalmente, la posibilidad de la forma en el servicio profesional independiente, mediante la Consultoría o Asesoría.

 

Ejemplo de ello es la Consultoría de Estudios Geográficos y Sistemas de Información en la que se pretende posibilitar por el autor de este Blog, esa faceta del desarrollo profesional remunerativo en la solución de problemas sociales concretos, así sean éstos de particulares.

 

El servicio geográfico operativo para las necesidades del Estado siempre ha existido; sin embargo, para esa geografía operativa en la esfera del servicio al Estado, le es incosteable atender las posibles necesidades de particulares.  Estas últimas necesidades se comenzaron a hacer patentes en México en el último tercio del siglo XX, y de ahí surgieron las primeras empresas en los ramos de la “mediana y pequeña empresa” de capital privado, con ese fin.  A éstas, a su vez, les es incosteable –hasta lo imposible–, la cobertura del servicio geográfico operativo propio del Estado, pero, al mismo tiempo, le es irrecusable el servicio geográfico operativo de bajo costo, cuyas necesidades comenzaron a darse ya en este siglo XXI, de donde el servicio geográfico profesional operativo mediante la Consultoría, puede tender a posibilitarse en un próximo futuro.

 

La Consultoría cuenta con una versatilidad propia que le permite desde la asesoría técnica al Estado (si bien no en la realización de un proyecto), hasta el desarrollo de trabajos comunitarios y de particulares.  Tiene, pues, su ámbito propio, que, a nuestra apreciación, aún no se ha desarrollado en México; y en mucho –dada nuestra experiencia personal–, simplemente porque aún no han madurado, si no las necesidades apremiantes de esos particulares, las cuales ya son palmarias, si la conciencia de opciones y alternativas para abordar dichas necesidades.  En ello, a su vez, está la carencia de la acción del geógrafo incidiendo con su propia iniciativa en la solución de problemas sociales (obviamente, que no resuelva mejor otro especialista en otra ciencia).

 

Esa falta de acción del geógrafo operativo en México, se ha debido, a nuestro juicio, a dos grandes factores: 1) la tradicional formación del geógrafo en México, dirigida, ya al servicio del Estado en su esfera productiva (muy limitada y deficiente), ya al servicio del Estado en el ámbito educativo; y 2) que, como consecuencia de esa educación tradicional en México y de la formación del geógrafo en una idea fenomenista de su ciencia (y ahora peor en el “paradigma posmodernista”), no está capacitado para abordar ni la responsabilidad el trabajo geográfico operativo, ni las implicaciones del servicio profesional autónomo.  Es decir, que se carece de eso que coloquialmente se suele identificar como “la madera” para abordar ese asunto.  Y si lo decimos, es porque lo hemos experimentado con suficiencia, careciendo, en la práctica, precisamente de esa “madera del geógrafo operativo”.

 


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14 octubre 2015 3 14 /10 /octubre /2015 22:03

Ex-Libris InvertidoLa Geografía Teórica en “Espacio Geográfico”, Necesariamente ha de Realizarse como Geografía Operativa.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 abr 12.

 

 

“Espacio Geográfico” ha sido, hasta hoy, dos cosas en una: 1) un Blog con una serie de tópicos, entre los cuales está la Revista Electrónica de Geografía Teórica; y 2) la Revista misma que formaliza los estudios de la geografía teórica.  Ambas cosas se han publicado abiertamente; ello respondía a una necesidad imperiosa de su autor; si se quiere, incluso como asunto de ego, no hay problema en ello, es el orgullo de ser, de desenvainar la espada ante todos; pero, en esencia, publicar lo publicado, ha sido una necesidad intelectual que ha conllevado una lucha ideológica de enorme trascendencia: ya no es sólo la lucha por un geografía científica, sino también, una lucha contra un cerrado oscurantismo de lo más desfachatado, que revela una política tanto educativa como científica, deliberada, metódica y sistemáticamente dirigida al exterminio de la facultad de pensar de las nuevas generaciones (dicho no como retórica, sino como acusación formal).

 

El trabajo intelectual implicado, no sólo por su naturaleza misma, sino  por implicar, además, un tiempo de trabajo, es decir, un asunto económico; suponía una posibilidad de remuneración en ese sentido, que se intentó, rimero discretamente ofertando la adquisición física y completa de algunos materiales parcialmente publicados; luego, en el apremio de la necesidad, reservando materiales, implicando una afección mutua, en la necesidad imperiosa de ser dados a conocer; y, finalmente, haciendo una separación parcial entre los materiales propios al Blog abierto, y los materiales producto de un trabajo intelectual que ya enseña a hacer una geografía científica.

 

Sólo en el último caso hubo una ínfima respuesta por los lectores, y bajo la condición de gratuidad.  Todo esto nos llevó a una reflexión final: hemos publicado lo que moralmente debíamos publicar en bien de todos; la mayoría de esos trabajos han sido de análisis histórico (aun cuando, obviamente, en su momento fue de crítica teórica viva para el hacer científico geográfico); ahora estamos produciendo teoría nueva, pero ya no exclusivamente con un sentido teórico, sino ahora con un sentido plenamente práctico en el hacer de una geografía lógicamente consistente en su hacer científico.  Como decente sería remunerado, como investigador en un Instituto sería remunerado…; hay algo aquí, pues, moralmente aún no recíproco, pero más alá de ello, el resultado final es la necesaria separación completa del Blog abierto, y la circulación cerrada o por suscripción económica, de la Revista.

 

Esto es, que ello implica el ya no estar interesado en la publicación de todo, simplemente porque ello ya no es una necesidad.  Ahora podemos distinguir en lo estrictamente necesario en esa lucha ideológica, en el qué dirigir a cada cual disponiendo a su vez para ello del Blog abierto, y lo propio a un conocimiento que adquiere otro valor, y se reservará a su adquisición mediante suscripción económica: la Revista Electrónica de Geografía Teórica.  Si hay a quien le interese, bien; si no, nuestro placer intelectual tendrá realización en los tópicos de análisis crítico de la historia.

 

El que “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica, se reserve ahora por completo a un aspecto remunerativo, está implicando, además, profesionalmente, un aspecto de enorme importancia teórico-práctica: es la geografía teórica, realizada en los mecanismo de la geografía operativa.

 

Que ello funcione o no, no es ya asunto nuestro, del autor de esta Revista; es ahora asunto de cómo con dicha realización operativa de la geografía teórica, la comunidad de geógrafos incluso internacional, representada en la comunidad de lectores de dicha Revista, habrá de testimoniar, de algún modo, el desarrollo y madurez de esta ciencia.

 

Por lo que a nosotros respecta, ahora, en ese testimonio, empezaremos a participar para la historia.  Nosotros hemos hecho lo nuestro, toca ahora la decisión a la nueva geografía encarnada en la nueva generación; o bien la decisión por continuar en una geografía obsoleta, acientífica, cuando no abiertamente anticientífica, sin fundamento lógico alguno y plenamente oscurantista.

 


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7 octubre 2015 3 07 /10 /octubre /2015 22:03

Palacio de MineríaLa Geografía Operativa en México en el Siglo XIX.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 abr 12.

 

Si el siglo XVIII fue del fundamento esencial de la Geografía como ciencia moderna e ilustrada en México, con una aspecto operativo de individuos ilustres directamente al servicio del Estado, el siglo XIX ha sido su momento histórico más relevante en ese último sentido.

 

Por sus méritos propios, es decir, por lo que la geografía es, ocupó un lugar prominente: 1) en el fomento económico del país que en ese entonces se centraba en la minería; y 2) como disciplina de estudios que formaba parte de la primera institución de la ciencia moderna en México: el Colegio de Minería.  Mas no debe dejarse dado por supuesto el carácter de esa geografía con su papel en la educación y en la producción, y éste fue, específicamente, el levantamiento cartográfico, la elaboración de mapas de la superficie terrestre en la región de los reales de minas, como eso que esencialmente plasma lo que ese el espacio geográfico; esto es, no por la actividad económica regional de la minería, sino por la representación espacial.

 

En el siglo XIX el aspecto operativo de la geografía, pasó del servicio del Estado, al servicio del capital privado minero[a], en una simbiosis muy estrecha en la que era el Estado el que estaba fomentando dicha producción y apoyando al capital privado con los primeros profesionales de la institucionalización de la ciencia y de la técnica en México.

 

La Geografía, pues, no sólo en la época feudal de la monarquía virreinal novohispana, sino desde el primer momento del origen del capital en México, gozó de un reconocimiento que muy pocas otras ciencias no tuvieron sino muchos años después; y la razón es elemental: es una ciencia, que si no figura entre las ciencias básicas (Matemáticas, Física, Química, Biología), sí es la primera ciencia inmediatamente derivada de las aplicaciones físicas y matemáticas (Cosmografía y Geodesia).

 

Y así como todo conocimiento científico inicial tiene una base en la física y la matemática; así en la ciencia derivada que le sigue, la Geografía, se tiene el conocimiento necesario a toda ciencia subsiguiente, puesto que todo ha de ocurrir, necesariamente, en un lugar, en el espacio.

 

Así la relevancia de la geografía operativa en el siglo XIX en México, alcanzó el rango de una de las primeras ingenierías en que se formaron los profesionales de la ciencia en este país, al fundase en 1843, en el Colegio de Minería, la carrera de “Ingeniero Geógrafo”[b].  Hacia fines del siglo XIX, esa ingeniería geográfica (y naturalista), se transformó en “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”; en ambos casos, atendiendo a las necesidades más elementales del momento en México, y en las que se involucraba la operatividad de la geografía.

 

Luego, a principios del siglo XX, hasta antes de los años treinta, estuvo vinculada a la meteorología y climatología; y entre esos años en que difusamente se extinguían los estudios profesionales de geografía, y el inicio de la década de los ochenta, la geografía operativa no volvió a tener presencia en México; diríamos con Sáenz de la Calzada: <<su peso no volvió a gravitar en la economía nacional>>, recuperando esa función hacia fines de este último siglo, ahora pasando del servicio al Estado, al servicio al capital privado; ahora, directamente operando como capital en la empresa privada misma la servicio de particulares.

 



a        El cual operaba bajo el supuesto de las leyes de la Constitución de Cádiz, de que el dueño del suelo, lo sería a su vez de la riqueza del subsuelo; criterio que no se modificó sino hasta la Constitución de 1917.

b        Al parecer, el nombre completo de la carrera fue el de “Ingeniero Geógrafo y Naturalista” (v. Ramírez Santiago; Datos para la Historia del Colegio de Minería; SEFI, México, 1982; p.


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30 septiembre 2015 3 30 /09 /septiembre /2015 22:03

Trabajos Científicos Sobre el Valle de México, Joaquín VLa Geografía Operativa en México en el Siglo XVIII.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

23 abr 12.

 

El momento más esencial de la Geografía en México ha sido el siglo XVIII, particularmente en la segunda mitad del mismo.  Con la más absoluta sencillez, la Geografía se mostró como lo que es: el fenomenismo dado en la Relación Geográfica, y el espacismo dado en el Mapa.

 

Aún en la primera mitad de ese siglo, bajo una monarquía temerosa de todo cambio que amenazaba su orden establecido y asediada por las amenazas francesas e inglesas en sus posesiones, el Estado procuró un conocimiento del territorio, justo ante esas amenazas, pretendiendo la mayor protección del mismo, construyendo fortificaciones en lugares estratégicos, y adelantando las “maracas” o presidios de los límites del dominio colonial.  A este propósito respondió el trabajo del levantamiento de las Relaciones Geográficas, que, en esa primera mitad del siglo, llevó a cabo José Antonio Villaseñor y Sánchez.

 

Pero la segunda mitad del siglo XVIII marcó nuevas demandas al conocimiento geográfico: una mejor cartografía, y solución al problema de las inundaciones de la Ciudad e México, así como una reorganización administrativa regional limitando el monopolio del virrey.  Y esos trabajos fueron llevados a cabo por José Antonio de Alzate y Ramírez en la cartografía, y Joaquín Velázquez Cárdenas de León y José de Gálvez, en la reorganización político-administrativa en las Intendencias.

 

La geografía operativa en ese entonces, como se desprende de esos hechos relevantes, era la del servicio de hombres ilustres a las necesidades del Estado.

 

Era aquella una geografía definida por su propia práctica histórico-social: el levantamiento de la Relación Geográfica, como base para la elaboración de una nueva Cartografía; y todo ello como  condición necesaria para fines de administración y gobierno en la organización del territorio.

 

Era la Geografía naciendo como ciencia en México, aplicada por Villaseñor y Sánchez y Joaquín Velázquez de León, teorizada por Alzate y Ramírez, y sirviendo de conjunto operativamente a las necesidades del Estado y la sociedad.  No era pues aún, ni una geografía académica, ni mucho menos la ingeniería que sería más tarde, bien adentrado el siglo XIX.

 


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23 septiembre 2015 3 23 /09 /septiembre /2015 22:03

Ícono Filosofía-copia-1Un Portafolios de Trabajos Geográficos: la Geografía Operativa, de la Geografía Teórica.  Artículo, (8/8)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

Terminamos esta serie con una experiencia curiosa que se deja ver en el título mismo: “la geografía operativa de la geografía teórica”.  Si la geografía operativa se refiere al ingreso económico del profesional geógrafo en la solución de problemas prácticos concretos de su ciencia, una posibilidad de ingreso económico se nos presentó como el problema práctico y concreto de la difusión de la Revista Electrónica de Geografía Teórica, “Espacio Geográfico”, con una remuneración al trabajo intelectual en ella implicado; pues un problema práctico de toda ciencia lo constituye el resolver la difusión de sus conocimientos en distintos niveles, desde la divulgación científica, hasta lo altamente especializado.

 

La experiencia resultó enormemente interesante.  Creamos la revista a mediados de 2009, con no más conciencia que un desahogo a nuestros deseos de publicar nuestras ideas; y a poco, no más de tres meses, caímos en cuenta de que teníamos en las manos algo extraordinariamente importante como medio de difusión; y entonces, volviendo al escenario del hacer geográfico, empezamos a sistematizar, desde la publicación cronológica de nuestra producción intelectual, hasta nuestra actualización tras quince años de alejamiento.

 

Luego, editando la revista dos veces por semana, de 2010 a 2011 fue de un intenso trabajo de esa publicación cronológica de lo producido desde fines de los años setenta.  Pronto esa producción histórica lo fue ya de los documentos de factura reciente resultado de nuestra actualización, al momento que decidimos modificar la periodización de la revista una vez por semana, dándonos tiempo para la producción misma de las ideas.

 

En tal punto, mediados de 2011, ocurrió un virtuoso accidente: un relámpago nos destruyó nuestro equipo de trabajo.  Ello, dentro de lo trágico, resultó virtuoso, porque a partir de ahí, ello nos permitió conocer, no sólo “más”, sino reconociendo nuestro desconocimiento total, simplemente nos permitió conocer objetivamente la realidad de la situación en la difusión de las ideas entre la comunidad internacional de geógrafos.

 

Hasta ese momento se nos había formado una confusión, en cierto modo lógica: asociábamos el interés sistemático del 100% los lectores de esta revista, a la simpatía y valoración positiva para con ella.  La solicitud de un eventual apoyo fundado meramente en una ética profesional y en la moralidad de la solidaridad entre la comunidad de geógrafos para recuperar nuestro equipo, nos fue introduciendo en esa realidad objetiva: encontramos que a ese interés sistemático, correspondía, simultáneamente, una indiferencia 100% absoluta por la suerte de esta revista, que bien podía dejar de publicarse sin que ello significara nada.

 

Así, de la solicitud de apoyo fundado en la conciencia, pasamos, obligados por la necesidad, al acto de comercio con ciertos documentos.  Luego de dos a tres meses de observar la posible respuesta, una indiferencia prácticamente total, y una incongruencia moral que sentíamos en ese acto de comercio, nos devolvió a la solicitud de apoyo por acto de conciencia, sin resultado ostensible alguno.  Se hizo evidente, pues, que ese lector (en su mayoría necesariamente geógrafo), que vivamente interesado parecía hacerse un geógrafo concreto; en su indiferencia prácticamente absoluta, se hacía un geógrafo abstracto.  Y hacia fines de 2011, la realidad objetiva nos hizo ver que nuestra revista trataba sólo con lectores abstractos, en su mayoría absoluta necesariamente geógrafos, para con los cuales decidimos tratar en abstracto, obligados por las circunstancias objetivas, sólo como geógrafos, por lo que el geógrafo históricamente es.

 

Y entonces todo se medió: el orden mercantil capitalista, con eticidad profesional, y la moralidad de una comunidad de lectores.  Se produjo la alquimia objetiva de este orden socioeconómico de cosas, y decidimos publicar la revista dando satisfacción a todos esos aspectos, sin detrimentum res nata; es decir, sin pérdida de nada.

 

Y como en las escasas como inversamente frustrantes experiencias anteriores en el campo de lo operativo, nos quedamos, como experiencia, con algo extraordinariamente valioso, y, de la misma manera…, a otra cosa.

 



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16 septiembre 2015 3 16 /09 /septiembre /2015 22:03

04-Zonificacion-Emisiones.jpgUn Portafolios de Trabajos Geográficos: El Paraje de Xacatontla.  Artículo, 2012 (7/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

Dentro de esas aplicaciones operativas siempre potenciales y nunca realizadas, hubo una, en 2009, particularmente interesante, porque siendo, no obstante, un serio trabajo potencial operativo, ya se hizo con un fuerte contenido de modelo aplicado debido a que no había en él, el compromiso económico de la posibilidad de un contrato, sino que se hizo sólo por una necesidad que se satisfacía con una formación intelectual o profesional.

 

De pronto, en un pequeño paraje de un fraccionamiento residencial de no más de 15 casas, una de cuyas cualidades esenciales debiera ser la posibilidad de “escuchar el silencio”, donde lo que se habría de oír es el canto de las aves o el juguetear de las ardillas, se vio invadido por un mundo de 30 perros trayendo a sus esclavos tras de sí levantando sus excrementos, unos seres muy parecidos a humanos, habitando en sólo 7 casas.  Más aún, y siendo ello lo que detonó la necesidad de este estudio, 6 de esas 7 casas, rodeando completamente 1, como un isla, con ausencia total de perros y donde lo humano buscaba realizarse.  A partir de ello, el estudio se convertía en la solución a una necesidad de un particular, a resolverse mediante la fundamentación de su reclamo ante la Secretaría de Salubridad por contaminación del ambiente y daños a la salud, debida al ruido de sus vecinos (los perros).

 

 01-Topografico-Xacatontla.jpg

Mapa Topográfico del Paraje de Xacatontla

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

En esa disposición espacial, hay, sin duda, la posibilidad de un estudio geográfico, y éste se convirtió en el análisis de los focos de emisión y de las emisiones mismas por cuanto a su intensidad.  Se daba aquí en especial el estudio de un estado de espacio continuo: el ladrido de los perros, medible en decibeles (dB).

 

02-Foco-Receptor-y-Puntos-Emisores.jpg 

Foco Receptor y Puntos de Emisión

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

 04 Zonificación Emisiones

Zonificación de Emisiones

(se han suprimido datos de referencia del área por razones de privacidad)

 

Estuvimos a punto de adquirir un decibelímetro, pero el experimentar con un formato de medición equivalente, nos hizo diferirlo hasta olvidarlo en la vaguedad en la informalidad del estudio.

 

El hecho es que este estudio nos daba la posibilidad de la aplicación del registro metódico y sistemático y una medición especial; y de hecho nos obligaba a ello a partir de la pregunta acerca de cuántos dB emitía el ladrido (dependiendo del perro), y cómo ello, ya se atenuaba con la distancia y otros factores amortiguadores del sonido, o bien se incrementaba con efectos de resonancia dada la conformación del terreno.

 

Este es el “asunto de muerte” en el trabajo científico: tener que registrar sistemáticamente.  Y hubo que registrar, en el curso del día, qué perro ladraba, y cuánto tiempo se llevaba haciéndolo, incluso cómo ello se contagiaba a otros y comenzaba un momento infernal de contaminación audible del ambiente.  Avanzado el trabajo, se vio que el repentino ladrido provocaba una alteración cardiaca, y se pensó en la conexión del usuario a algún aparato que permitiera registrar tales efectos, que más que justificaban su reclamo ante la Secretaría de Salubridad e incluso ya implicaba la posibilidad de una demanda formal por daños a la salud.

 

Frecuencias.jpg 

Frecuencias de Emisiones

(un ejemplo de los registros)

 

Otro factor de medición era la intensidad de la emisión, y, a falta inmediata del instrumento apropiado, empíricamente, incluso probando los caminos del estudio, elaboramos una tabla de equivalencias en la cual asociamos los dB producidos por ciertos emisores conocidos, con el ruido producido por el ladrido escuchado al pie y a ciertas distancias.  El procedimiento no era del todo exacto, pero satisfacía la necesidad de valoración, que luego pretendíamos precisar.  Y así, logramos determinar empíricamente el valor aproximado de la emisión desde cada foco, respecto del punto receptor.

 

Escala-de-Emisiones--dB-.jpg 

Escala de Emisiones (dB)

 

Treinta perros en un área muy pequeña de unas ocho casas y con una morfología resonante, ladrando por la menor cosa (el paso de una persona, de otro perro callejero, de un burro o un caballo, de una motocicleta o un ruidoso camión, etc), todo el día y toda la noche, si no unos, otros, y si no todos a la vez, produciendo entre los 30 y 90 dB, desencadenó un grave problema social vecinal, mucho antes de que nosotros pudiésemos tener un estudio más satisfactoriamente elaborado.

 

 Isometrico.jpg

Isométrico que muestra la morfología resonante del paraje de Xacatontla: una pendiente de 6º con una diferencia de elevación de más de 5 m, más la depresión de una concavidad.

 

De pronto, en un conflicto entre esclavos propio de aquella irracionalidad entre los esclavos mismos, ya fuesen éstos de unos perros u otros; así como alguna parte significativa de los perros que llegaron, y que así, sin más, se fueron (16, la mitad), y que parte de los que se quedaron fueron disciplinados más que por un acto de racionalidad, por el temor de sus esclavos a que las “cosas fueran a más”, puso punto final a un momento de tensión extrema.  No obstante, aun cuando el problema no se acabó, ciertamente se disminuyó en considerable proporción, al punto en que –por lo menos de momento– ya no se justificó fundamentar ningún reclamo formal por daños a la salud pública ante la Secretaría de Salubridad.

 


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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 22:03

Centro Geo L.L TamayoCentroGeo; “J.L. Tamayo, A.C.”: Geomática.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

16 abr 12.

 

En 1980 se funda Geocentro, en el ramo de la “mediana empresa”; en 1989, a partir de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (SMTHG, sc), como uno más de sus proyectos, fundamos Geoinformática, sa de cv, en este caso, con pretensiones muy modestas por razones no sólo económicas, sino de experiencia, en el ramo, a lo más, de la “pequeña empresa”, si no es que, definitivamente, en la “microempresa”.   Toca ahora referirnos a una empresa privada más en el ámbito de los servicios geográficos a partir de lo que se da en llamar, la “iniciativa privada”; esta vez, sin que tengamos con precisión el año de su fundación, y  que, ahora a partir de la Asociación Civil “J.L. Tamayo”, funda –con un nombre con poca creatividad que sólo invierte los términos de la primera fundada–, como “CentroGeo”.

 

A nuestra vista, CentroGeo se ubica más hacia un segmento nuevo en la iniciativa privada del hacer geográfico: la investigación y la educación técnica, ofreciendo diplomados y posgrados en el manejo de la nueva tecnología en el trabajo geográfico, esencialmente en la imagen de satélite y su procesamiento mediante técnicas automatizadas, a lo que, en general, s ha denominado como “geomática”.

 

Si hoy en día uno pone en un buscador por Internet las palabras: “geoinformática” y “gomática”, aparecen una gran cantidad de sitios referidos a ello; pero, así nos ha parecido en una revisión superficial, en “todos” los casos se da un error en común, producto del “pecado” de la “iniciativa privada”: la “mercadotécnia”; es decir, dicho por su parte más negativa, la ciencia del engaño para que se adquiera lo que incluso no se necesita; por la cual, la novedosa forma, se confunde con el contenido, y se ofrece como “ciencia nueva”, lo que no es más que nuevas técnicas empleadas en la “vieja ciencia”.  Es esa falta d erigor de la “ciencia burguesa” (en este caso de la ciencia del mercado, o de los conocimientos como asunto de comercio), que hace de los avances de la ciencia, meros “asuntos de moda”.  Y así, CentroGeo, se define como, “Centro de investigación en Geografía y Geomática”, preestableciendo que son dos cosas distintas.

 

Fuera de ello, la Geomática como la principal expresión de CentroGeo, es otro ejemplo de la revolución científico-técnica* que se está operando en este tiempo de principios del siglo XXI.

 

CentroGeo opera ligado a la esfera de la “ciencia oficial” del Estado, como con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología  (CONACYT), y su Sistema Nacional de Investigadores (SNI), por lo que ello, aunado a la caracterización de ese segmento de investigación y educación, hace de CentroGeo una especie de puente entre la geografía como asunto de Estado, y la geografía como asunto de desarrollo privado; por lo que no es propio referirlo a ningún ramo empresarial, sino como una fundación de fundamento de la ciencia y de la técnica en el capo de la Geografía.

 

*        A decir verdad, no sabemos si ello se estudia ya en las aulas de las carreras de Geografía de  unas cinco instituciones superiores en que dicha carrera se imparte, peo  -en una especulación muy subjetiva movida mas por la burla que por la razón objetiva– creemos que a quince años  de desarrollo que lleva por lo menos la “geoinformática” o la “geomática”, en esos estudios superiores no se conoce.

 



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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 22:03

Inversionistas de CapitalUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Incidencia de Mercado.  Artículo, 2012 (6/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 mar 12.

 

Transcurrieron quince años, no volvimos a estar interesados en la geografía operativa sino acaso como una vaga forma de realización profesional que, por supuesto, la geografía aplicada no nos podría dar sino muy limitadamente, siendo más del ámbito académico; pero que tampoco parecía poder hacerlo la geografía teórica, más propia, por su parte a un Instituto de Investigación.

 

Así, entre 2008 y 2009 laborando en el ámbito académico (privado), en el que se impartían estudios superiores hasta el posgrado, ocupando la posición de la Subdirección Académica, creímos que esa era una buena oportunidad para desplegar un proyecto educativo propio tanto por su forma, como por su contenido.  Y es por cuanto a la forma que elaboramos un trabajo mercadotécnico con una base geográfica, al que titulamos “Incidencia de Mercado”.  Se buscaba en él establecer las ventajas y desventajas de la institución respecto a su ubicación geográfica.  Empírica e intuitivamente se veían una serie de condiciones negativas, para las que formulamos una manera de valorarlas más objetivamente.

 

El resultado fue sorprendente en lo negativo para la institución, lo extendimos a la valoración de la ubicación de otras instituciones, pudiendo hacer una clasificación y jerarquización en un valioso análisis comparativo, que nos permitía definir la incidencia de mercado.

 

El ejercicio fue muy simple (una matriz), que más adelante, luego de todas estas introducciones, expondremos con detalle.  Sin embargo, no pasó del ejercicio teórico de una investigación aplicada, que infortunadamente no se tradujo en algo operativo, como consecuencia esencial, de la cerrazón de la directiva propietaria de la institución, pero también, porque nos movíamos más rápidamente a otros proyectos, que lo que en la práctica se desplegaban las posibilidades reales que suponíamos debían ser.  Una vez más, intentando lo operativo, lo que nos quedó fue un modelo de aplicación desdeñado.

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30 agosto 2015 7 30 /08 /agosto /2015 22:03

GeocentroGeocentro: una “DGG del INEGI” de Mediana Empresa.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

09 abr 12.

 

Geocentro, en las formalidades de la clasificación de empresas, quizá pertenezca aún a la “mediana empresa”, pero por lo que históricamente significa en la historia de la ciencia y de la Geografía en México, simplemente, es la más grande de las empresas.

 

Ello es así, porque inauguró –en la plenitud de la idea de los servicios geográficos, más allá de los aspectos especializados de empresas antes ya existentes, principalmente, por ejemplo, de aerofotogrametría o de ingeniería y planeación–, los servicios geográficos profesionales fuera del ámbito del Estado, y, por lo tanto, como empresa privada.

 

La principal forma en que esta epresa se presenta –siendo, al parecer, un consorcio–, es bajo la denominación de “Sistemas de Información Geográfica, S.A”.  Quisimos verificar estos datos históricos y de organización a través de Internet, pero infortunadamente ahora sólo aparece una dirección de referencia sin más información (grave error que no nos explicamos, y su primera consecuencia queda expresada aquí, en las limitaciones de este artículo); hurgamos entonces entre nuestros papeles, y encontramos una carpeta promocional, de la cual abtuvimos los datos que aquí usamos.

 

En su presentación como Sistema de Información Geográfica, S.A., expone haberse fundado en 1980.  En esas circunstancias, est año parece ser clave en el inicio de una revolución de pensamiento geográfico particularmente en mMéxico: ese momento fue, a su vez, el de nuestra convicción del espacio como el objeto de estudio de la Geografía; pero también, de las publicaciones de las Síntesis Geográficas de la Dirección General de Geografía, INEGI, con una clara concepción de la metodología geográfica científica; y sólo dos años después, se introdujo al mercado la computadora personal y los sistemas automatizados para el manejo de imágenes de satélite.

 

El inicio de la década de los ochenta, fue, pues, un momento histórico de replanteamentos teóricos y nueva incidencia de la Geografía en el ámbito económico-social nacional.  Se hacía necesario no sólo renovar el conocimiento geográfico del territorio de México a la luz de los nuevos avances científico-técnicos, sino, además, hacerlo –cartográficamente hablando– en una escala mayor y una cartografía temática más específica y diversificada, que aquella a la que la Dirección General de Geografía lo vení ahaciendo, y dado que, por razones económicas de costeabilidad para las que dicha insitución estaba sobrada, paradójicamente no podía hacerlo en esas mayores escalas (sin mebargo lo intnetó, por ejemplo, para la Cartografía Urbana en 1:10,000, que finalmente acabó abandonando).  Ese era, entonces, por sus costes de operación, , una tarea natural a la empresa privada en este sistema económico-social, y en ello surgió Geocentro.

 

Si la DGG del INEGI estaba para las soluciones de Estado, Geocentro-SIGSA, entonces, como una “DGG del INEGI” en pequeño, estuvo, opeativamente, en posibilidad de ofrecer servicios a usuarios particulares acorde a sus necesiadades.  Y aún así, era ya tal la necesidad de esa nueva geografía, que dichos usuarios particulares lo fueron, en principio, las mismas dependencias del Estado, para las que no era suficiente la información de la DGG que trabajaba en la escala base de 1:250,000, avanzaba el cartografiado del territorio en escala 1:50,000; cuando, por ejemplo, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), requería escalas hasta de 1:1000.

 

La importancia histórica para la ciencia y la Geografía en México de Geocentro es tal, que –debemos decirlo, no sin pena ajena, y en el ridículo histórico de la geografía académica institucional–, que en esos años, Geocentro realizó el trabajo de edición e impresión del Atlas Naconal del Insitituto de Geografía, lo que revela el pobre trabajo geográfico que se hacía en éste, que hacía incosteable tener su propia editora e impresora de mapas.

 

Geocento es, ues, para decirlo en el argot, una baliza en el horizonte histórico del desarrollo de la Geograía en México; suimportancia histórica correspondió, precisamente, a su necesidad para el desarrollo económico del país.

 


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30 agosto 2015 7 30 /08 /agosto /2015 22:03

Análisis de Costos de OperaciónUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Logística de Materiales.  Artículo, 2012 (5/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

05 mar 12.

 

Luego de 1995, en México se vivió la peor crisis de su historia; se expandió al desempleo, y e el ámbito laboral dominó la cofradía burocrática en donde el empleo se tenía no por el saber o las capacidades, sino por el amafiamiento de grupos de poder.

 

Había quebrado “Geoinformática” y de pronto nos encontramos en el desempleo.  Nuestra experiencia del trabajo geográfico estaba en la dependencia de Estado, y comenzamos a hacer un amplio como inútil recorrido por ellas: pura administración, pues el verdadero trabajo productivo era dado a contrato a empresas privadas (con todo lo que en ello hay de corrupción); ese círculo cerrado de pequeños o grandes mafiosos protegiéndose en su incompetencia los unos a los otros; el no formar parte real de esos “equipos” con exclusivos intereses políticos, etc.  En ese ambiente cerrado y agudizado cada vez más por la crisis económica campeante, hicimos, porque no podíamos sino hacerlo, el intento por ubicarnos en un empleo.

 

Esa diversidad de experiencias negativas vividas, manifiestas en toda su crudeza ya por nuestra directa apreciación o incluso entre sincera y únicamente expuestos, contribuyeron poderosamente a afirmar nuestra definición profesional en el campo de la geografía teórica.  Ya no se hacía ello una libre elección, sino un confinamiento obligado.

 

Pero en ese proceso se dio un caso particularmente interesante que nos permitió, necesariamente poner a prueba nuestro desplante profesional y capacidades reales.  Visitamos la Comisión Federal de Electricidad, nos informamos de las áreas de trabajo, y ubicamos aquella en la que podríamos desempeñarnos.  Luego nos entrevistamos con el encargado directo del área y planteamos la posibilidad de colaborar con la dependencia, solicitándole nos planteara un problema crítico a resolver en su Departamento.  Accedió de buena manera y nos expuso un problema de logística en el tendido de líneas de conducción.  En la solicitud de materiales, específicamente en la cantidad de metros de cable, o se excedía, o quedaban faltantes.  Y el problema lo entendimos de inmediato, cuando a nuestra vista desplegó, siendo 1995 o 1996, un mapa de la Secretaría de la Defensa Nacional 1:500,000, con cuya base cartográfica trabajaban.

 

Esa situación era extrema y nos facilitó de inmediato entender el problema y ver su solución; para ello hubiera sido posible deducirlo incluso me hubieran desplegado una cartografía 1:50,000 de la DGG.

 

Sorprendido, pregunté si no tenía un brigada topográfica, a lo que, evidentemente respondió que sí…, pero; producto de esa cofradía, el topógrafo podría saber cualquier cosa, menos de obtener una distancia con el teodolito, a tal punto que nos preguntó si en este caso nos podríamos encargar de la brigada.  Una intuición ante mi obvia respuesta afirmativa, me auguraba ya un empleo seguro ahí; y me comprometí a entregarle un informe que mostrara la solución al problema.

 

Unos días después nos volvimos a ver, y le puse en sus manos el Informe: un breve atlas cartográfico con mapas a escalas incluso 1:5000 (hechas por transformación de escala, pero afirmando la verificación de campo en su real construcción).  Literalmente quedo estupefacto, y yo resultaba el más sorprendido.

 

En el acto se levantó y me condujo con su superior; le puso frente a sí el Informe, a la vez que le decía: “aquí está la solución al problema”, y me presentó.  Luego de los protocolos, aquel comenzó a revisar ese breve atlas cartográfico en donde el riesgo de error en la logística de materiales se hacía despreciable.

 

Aceptó que esa era la solución, por formalismo exploró acerca de nuestra función profesional.  Todo ello con gesto adusto, como poniendo todo al filo; y entonces su expresión –dirigiéndose a su subordinado– fue la siguiente: “Mira, por respeto aquí al Licenciado, te voy a mostrar algo…”, y al tiempo que sacaba de un cajón de su escritorio un oficio que ponía en sus manos, pidiéndole reserva, e indicándole que le recomendase a su gente se aplicara al trabajo.

 

Para entender la situación no necesitaba más, pero, por sí no fuera suficiente, de reojo sólo vi palidecer al otro compañero conforme leía: evidentemente, iban a vivir su recorte de personal, que de igual manera se venía dando en todas las dependencias.

 

Entendimos, agradecimos la confianza, y nos despedimos.  Para efectos prácticos, seguimos sin trabajo; pero en el plano de nuestra formación profesional en las experiencias del llamado ”mercado laboral”; no teníamos ya duda alguna acerca de nuestras capacidades profesionales, y menos aún, que esas capacidades estaban  de las falsas aplicaciones y simulada operatividad posible del geógrafo en este país, como, al mismo tiempo, de las funciones esenciales de éste.

 

Y ahí abandonamos para siempre toda expectativa en esos campos del “desarrollo profesional”.  Esa infructuosa búsqueda comenzó a afectarnos profundamente en el ánimo, y decidimos volver a lo que alguna vez habíamos ejercido: la educación.  Ubicados en ella, se hicieron lo mismo la depauperación y el quiebre en el proyecto de vida, que el descanso psicológico.  Y hubo de transcurrir una docena de años, antes de que volviésemos a estar en posibilidad de producir nuevamente lo nuestro: la geografía teórica.

 


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