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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:03

Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (3/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 1 mar 10.

 

Todo lo antes dicho, explica la ecléctica, que con las ventanas abiertas da entrada inconsciente a las posiciones del positivismo lógico, se identifica histórica y gnoseológicamente con él, y se convierte, cual Sigfrido bajo el hechizo de Rothbart, no en la Odette, sino en la Odile de su fundamento metodológico[*].

 

Al respecto, Loló de la Torriente se ha expresado en una reseña póstuma: “Los primeros luchadores trasladaron algunos principios básicos del marxismo, pero su aplicación fue más como herramienta de lucha que como propuesta ideológica abarcadora de diversas disciplinas de pensamiento (...) político-cultural (que) continuaba ajeno a la teoría y la práctica de la historia y la cultura científicamente recogidas e interpretadas”[1].

 

Para valorar, pues, este documento del Dr. Vivó como un eslabón en la cadena de la historia de la Geografía en México, debemos hacer consideración de los aspectos filosóficos de su tiempo, de la concepción de la geografía de su tiempo, de su vida y obra en su conjunto; para evaluar el significado de su ensayo aquí analizado inserto en esos aspectos filosóficos e interpretación de la geografía, sus influjos y su concepto de historia de la ciencia.

 

Vivó analiza la historia de México y expone las manifestaciones del hacer geográfico en cada una de sus épocas y sus autores principales, destacando las características del saber geográfico en cada momento de la historia.

 

Así, por ejemplo, considera que “los antecedentes más remotos de la geografía en México, se encuentran en los códices indígenas y en los relatos históricos en que se consignan datos referentes a diversas regiones de las ruinas y tribus”[2].

 

De manera semejante, encuentra en el período de la Colonia “documentos de interés geográfico” como las “relaciones del siglo XVI (1579-1581), destinadas a obtener materiales para la Descripción General de las Indias”[3].  Relaciones Geográficas que se hicieron de acuerdo con cuestionarios estadísticos.

 

Es decir, no se habla específicamente de documentos geográficos, sino sólo de “interés geográfico”, como “fuentes de información que permite redactar una magnífica geografía física”[4], e incluso social, acompañándose algunas de Catas Geográficas, las cuales son las cristalización misma de dichas fuentes de información, como la “Carta General de la Nueva España”, de Carlos de Sigüenza y Góngora, antecedente del “Mapa de América Septentrional”, inserto en su Theatro Americano, de 1746, de José Antonio Villaseñor y Sánchez, “descripción al estilo de las obras que son características antes de que surgiera la moderna geografía científica”[5].

 

La moderna geografía científica prácticamente nace con el México independiente.  “La situación de la ciencia mexicana necesitaba de un hombre dotado de una técnica geográfica que pudiera integrar una obra basada en el conocimiento que se tenía del país, y éste se presentó providencialmente”[6]: Alejandro de Humboldt, entre 1803 y 1804.

 

“Las obras grandiosas de Humboldt –escribe el Dr. Vivó– llenan toda una época, porque su contenido es enciclopédico”[7].

 

Señala que los mejores resultados de la visita de Humboldt a nuestra tierra, fueron en materia cartográfica: el “Atlas Geográfico Físico del Reino de la Nueva España”, de 1812, y su “obra geográfica, el Ensayo Político Sobre el Reino de la Nueva España[8]  (publicado en 1822).

 

En esta misma época se funda la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (1833) –originalmente con el nombre de Instituto Nacional de Geogrfía y Estadística–, y seis años más tarde (1839), ésta publica ya su Boletín, de tipo enciclopédico, de “ciencias relacionadas con la geografía de México”[9]; esta Sociedad auspicia “la primera carta levantada por topógrafos del país bajo la dirección de Pedro García Conde, a cuyo trabajo se dio término en 1850”[10].

 

El Dr. Jorge A. Vivó Escoto, divide en dos grandes partes esta época, que abarca todo el siglo XIX, y precisamente cualifica todo su segunda mitad, con los trabajos geográficos de Antonio García Cubas, el historiador Manuel Orozco y Berra, “que deja obra geográfica y una carta del país”, y el naturalista Alfonso Luis Velazco, que publicó su Geografía y Estadística de la República Mexicana; así como, finalmente, con los trabajos de la Comisión Geográfica Exploradora de 1877, y la Comisión Geodésica Mexicana, de 1879.

 

A decir de él, con la Revolución Mexicana se inició una nueva etapa, en la que para 1915, da lugar a la Dirección de Estudios Geográficos y Climatológicos, cuyo Director fue Pedro Celestino Sánchez; hasta llegar, tras los trabajos: Geografía General, 1917; y Geografía Astronómica, 1925; de Miguel y Enrique Schultz, respectivamente, la Geografía Humana, 1926, de José Luis Osorio Mondragón; y de la Geografía de la República Mexicana, 1927, de Jesús Galindo y Villa; hasta los trabajos de geofísicos (1921-1938), de Pedro C. Sánchez, y geológicos (1924-1948), de Ramiro Robles Ramos.  Así como, finalmente, los de geografía económica regional del Dr. Ángel Bassols Batalla, y los trabajos de Jorge L. Tamayo.

 

Así, una ciencia que, como en el planteamiento teórico actual de la Geografía, pretende la integración del saber de manera tan vasta, de todo lo natural en relación con todo lo social de manera enciclopédica, y que, por ello, se asume como ciencia de la unidad del mundo; que, en tanto ciencia enciclopédica, se estructura como “sistema e ciencias” y ciencia de síntesis de las mismas; no puede, en la época contemporánea, ir más allá de un saber recopilador y superficial, meramente culto, que en su conjunto le es muy poco útil para transformar el mundo; apenas ciertamente, para hacer la mejor descripción integral de él.

 

Una ciencia, que como en la interpretación actual de la Geografía, persigue eso, no puede más que responder de la manera más brillante a los propósitos del neopositivismo, en su variedad del positivismo lógico (entre 1928 y 1933), cuyos aspectos esenciales han sido resumidos por los filósofos soviéticos: “En primera instancia, concediendo el valor a las ciencias concretas (empíricas) y negando el valor cognoscitivo de la investigación filosófica, reducida al análisis del lenguaje, desarrollando la concepción de los hechos “neutrales”, el convencionalismo y el principio de verificación sensorial; en segunda instancia, cifrando el fin último de semejantes investigaciones “en una ciencia única” y en las que debían borrarse las diferencias entre las ciencias particulares –física, biología, psicología, sociología, etc–, tanto por el contenido de los conceptos como por el procedimiento de su formación”[9], reafirmado por el empirismo lógico, corriente sucesora del positivismo lógico, en el que todo ello “conduce al carácter internamente contradictorio y ecléctico en su gnoseología”[11].

 



[*] Cuando redactábamos este documento, presenciamos la puesta en escena del Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky; donde Sigfrido es confundido por el hechicero Rothbart con su propia hija, en vez de la cisne encantada Odett.

[1] De la Torriente, Loló; Reseña Sobre un Maestro de Energía; en “Anuario de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, Universida Nacional Autónoma de México; Año XIX; México, 1979; primera edición, México, 1982. p.50.

[2] Vivó Escoto, Jorge A; La Geografía en méxico: Aspectos Generales de su Evolución; Memorias del Primer Coloquio de Historia de la Ciencia; Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, Tomo I, México, 1964; p.201.

[3]      Ibid. p.201.

[4]      Ibid. p.201

[5]      Ibid. p.202.

[6]      Ibid. p.203.

[7]      Ibid. p.203.

[8]      Ibid. p.203.

[9]      Ibid. p.203.

[10] Rosental-Iudin; Diccionario Filosófico; Pueblos Unidos; Montevideo, 1965. (v. Empirismo).
[11] Ibid. (v. Empirismo Lógico) 


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:02

Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (2/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 25 feb 10.

 

Comentario Preliminar.

  

                              Proveniente de un ámbito político revolucionario (1925-1936); por lo tanto profundamente humanista; así como formado académicamente en estudios de derecho desde 1924, de economía desde 1929, de lingüística desde 1935, de profesor normalista en Geografía desde 1939; vinculándose para entonces más a los aspectos geográficos como Director de la Biblioteca del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (México, 1938), y de publicaciones del mismo para 1944; el Dr. Jorge A. Vivó Escoto, no podía más que imprimir a su pensamiento geográfico con un profundo sello político-económico, o, en general, sociológico.  Más aún, que continuó sus estudios como etnólogo y antropólogo hasta 1952, haciéndose geógrafo a través de la Maestría en ese año, dedicándose a ello exclusivamente a partir de entonces, y obteniendo el doctorado en 1956.

 

                             Esa vasta formación, ciertamente especializada en el ámbito político-social en general, se identificó virtuosamente con el carácter enciclopédico de la Geografía de ese entonces; pues el Dr. Angel Bassols Batalla, se expresa diciendo que: <<...llegó a la Geografía con una sólida preparación>>.

 

                              El concepto de Geografía en el Dr. Jorge A. Vivó, no es pues, ajeno a todas esas determinaciones.  Para él, la Geografía científica es la geografía integradora del conocimiento en general, dado hasta ese momento, tal como por primera vez lo había iniciado Alejandro de Humboldt.

 

                              Vivó no resta importancia a las obras como el Teatro Histórico Americano, de José Antonio Villaseñor y Sánchez, publicado en México en 1746; pero aún siendo <<...la obra de mayor importancia durante los tiempos coloniales...”, como él mismo la calificaba, la considera una <<...descripción al estilo de las obras que son características antes de que surgiera la moderna geografía científica>>, distinguiendo éstas, profundamente, de las aportaciones de Humboldt; cuya diferencia va a radicar en el paso de la mera descripción enumerativa, a la descripción explicativa, preocupada por la causalidad del fenómeno y abocada a su conocimiento.

 

                               Ahora, no se trata de un fenómeno en especial, que no sea el propio fenómeno producto de las relaciones posibles de todos los fenómenos o parte de ellos, tanto naturales como sociales, que ocurren en un lugar y en un momento dado.

 

                                El concepto de la Geografía para el Dr. Vivó, en consecuencia, es el de una ciencia mixta, en su variante de ciencia social acerca de la naturaleza.  El de una ciencia cuyo objeto de estudio es las relaciones naturaleza-sociedad, que se descubren bajo la organización social de cada época histórica.

 

                              Dicho concepto de la Geografía, no es, pues, tanto la causa de una manera de entender y hacer esta ciencia, como su resultado.  Vivó no discierne un fundamento teórico, y en función de él hace una geografía, sino, por lo contrario, hace una geografía conforme a su formación profesional, y en función de ello define su concepto de la Geografía.  Ello es producto de una ecléctica que se vincula inconscientemente a una forma metodológica, tanto en geografía, como en su interpretación de la historia de la ciencia; es decir, al positivismo lógico en general.

 

                              Si no tuviéramos que aceptarlo así –como una vinculación inconsciente–, tendríamos que concluir algo inadmisible para nosotros que conocimos directamente su pensamiento: que éste abjuraba de su concepción filosófica del mundo, la dialéctica materialista, el marxismo, a cuya militancia se sumó en la primera de dos grandes etapas de su vida.  Pero su retiro del mismo Comité Central del Partido Comunista Cubano en 1935, no significó una extirpación de su ideología.

 

                               Aun cuando, ciertamente, Vivó no se interna en el campo de la Geografía desde una posición crítica marxista; lo que, por lo demás, no lo podría hacer sin antes asimilar la teoría geográfica; pero no obstante, una vez asimilada, cierto es también, tampoco somete a crítica desde dicha posición, los fundamentos cognoscitivos del hacer geográfico de su tiempo.  Para él, la práctica científica y el método de la teoría del conocimiento, estarán tan alejados entre sí, como la geografía de la filosofía.  Lo mismo que dos grandes etapas de su vida separan la práctica política, de la práctica geográfica; y en ello está quizá, la razón de su ecléctica.

 

                              Al analizar su trabajo: La Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución (1964); habrán de considerarse, pues, dos principales elementos: 1) su concepto de Geografía y sus fundamentos cognoscitivos; y, 2) esos fundamentos cognoscitivos mismos, en el método e interpretación de la historia de la Geografía.

 

                               Como habremos de detallar más adelante, su concepto general de la historia de la Geografía, habrá de consistir en el conocimiento de cómo se fue integrando el saber acerca de las regiones o lugares de las diversas organizaciones sociales en el decurso de la historia; donde esas regiones o lugares, constituyen entidades de un medio natural.

 

                               La historia de la Geografía, para él, se reducirá a la narrativa descriptiva del pasado, sin explicarse las causas de su movimiento, ni mucho menos pretender extraer de ella la construcción de un sistema teórico-metodológico.  La historia es simplemente el hecho del pasado, a lo mas, constancia de lo que se es en el presente..

 

                               Pero esto no es mas que la consecuencia de abordar la historia de la ciencia desde una posición ecléctica, que, finalmente, responde inconscientemente a los planteamientos cognoscitivos del positivismo lógico.

 

                              Así, La Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución, se estructura bajo esas premisas relativas a su concepción geográfica, y eclecticismo metodológico con fundamento en esa concepción filosófica del mundo.

 

                              La estructura mediante la cual se analizan los aspectos generales de la evolución de la Geografía en México, es una periodización histórica objetiva ampliamente aceptada: 1) época indígena, desde los orígenes hasta principios del siglo XVI, en que es derrotado el pueblo mexica (1521), y sometido por el mundo hispánico; 2) época colonial, desde la conquista de México por España, hasta principios del siglo XIX, con la revolución de independencia de 1810; 3) época independiente o moderna, desde principios del siglo XX; que Vivó, en particular para el desarrollo de la Geografía, ve dividida en dos grandes partes: el período independentista, y el período de Reforma y porfiriato; y, 4) época contemporánea, que comprende de la revolución social de 1910, a nuestros días[*].

 

                              El autor concibe esta periodización puramente historiográfica; no hay alusión alguna a considerar a la misma desde el punto de vista económico-político, en el que los acontecimientos científicos de cada época, tengan alguna determinación por las relaciones económico-sociales de producción, dadas por el modo de producción correspondiente.

 

Realmente, por la extensión permitida a su trabajo elaborado como ponencia sustentada en el Primer Coloquio de Historia de la Ciencia en México, 1964, no era posible un detalle; y de ahí el título de su trabajo como “aspectos generales”; pero extensión que permite caracterizar suficientemente bien el contenido de su ensayo.

 

                              Tales características, de hecho ya las hemos resumido antes como el conocimiento de cómo se fue integrando el saber acerca de las regiones naturales o lugares de las diversas organizaciones sociales en la historia.


 

[*] Se entiende, en ese momento redactado por nosotros, no sólo a 1964, fecha del ensayo del Dr. Jorge A. Vivó, sino precisamente a 1985, fecha de este ensayo acerca de su trabajo.

 


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:01

Revisión Crítica a “La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución”
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (1/9).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 22 feb 10.

 

 

 

Comentarios Preliminares.

 

                              A mediados del año 2009, cuando nosotros apenas estábamos batallando para hacernos de esta nueva tecnología de los blogs por Internet, el Dr, Jorge A. Vivó cumplió treinta años de fallecido.  Si hubieron algunos eventos conmemorativos, los desconocimos en lo absoluto.  En el décimo aniversario, apenas estábamos por fundar la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc; quedó en exclusiva como responsabilidad institucional, y hasta donde recordamos, no hubo ningún evento al respecto.  En el vigésimo aniversario, nosotros estábamos en el perihelio del vínculo a lo geográfico; no sólo no supimos de ningún evento, sino no supimos entonces de nada en relación con la Geografía y su comunidad.  En este treinta aniversario, tampoco tuvimos conocimiento de nada en torno a conmemoración alguna.  Buscamos en Internet a ver si había el resabio de algún acto, sin más éxito, que un homenaje en 2007 entre otros profesores de la Facultad.

 

De haber habido un vacío en ello, eso no nos sorprendería; ello no sólo corroboraría nuestra opinión de que ha habido una institucionalidad irresponsable, sino, además, decididamente oscurantista; sin memoria histórica, sin identidad y menos aún un culto a la misma, a sus orígenes, a sus fundamentos, a su trayectoria, a sus hacedores, a sus momentos grandes como difíciles, sin mística propia; sumida en un pragmatismo ramplón y estéril (esperemos se nos hagan saber de ciertos actos que nos demientan, y podamos decir aquí mismo, abiertamente, no sólo lo contrario a lo expresado, sino que nos equivocamos).

 

De manera extemporánea, ajeno a nuestra voluntad, pues, presentamos aquí nuestro homenaje al treinta aniversario del fallecimiento del Dr. Jorge A. Vivó Escoto.  Para conocimiento de las nuevas generaciones, a quien se debe el recate de la existencia de la Geografía en México hacia los años cuarenta del siglo pasado.  Esto es, a quien debemos la oportunidad de haber podido contar no sólo con esta maravillosa opción vocacional, privilegio de muy pocos, sino incluso con sus enseñanzas personales.

 

Elaboramos este ensayo en 1985, teniendo la oportunidad de compartir en el ámbito laboral, en la Coordinación de Exploración de la Subdirección de Producción Primaria de Petróleos Mexicanos, con uno de los hijos del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, cuya especialidad era la Geología y cuyo nombre era igualmente: Jorge Vivó.  Acerca de él, no podemos omitir aquí, que por esas fechas fue localizado por una periodista soviética –si mal no recordamos–, la cual tenía un buen tiempo en su búsqueda; la razón: el Ing. Jorge Vivó, siendo en aquel entonces un niño, fue uno de los sobrevivientes del Sitio de Leningrado cuando la II Guerra Mundial, por lo que fue invitado a Moscú, a recibir en honores una de las más altas preseas de aquel país.

 

A consideración del Ing. Jorge Vivó sometimos este documento, al cual, con la tolerancia y respetuosidad que le caracterizaban hasta la virtud, finalmente no le hizo mas que unas notas en una pequeña hoja adicional, con datos personales del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, acerca de su nacionalidad, honores, y formación profesional.

 

Eso no justifica cualquier barbaridad que en el ensayo se pueda decir; antes al contrario, la actitud del Ing. Vivó, fue, tácitamente, el delegarnos toda responsabilidad moral e intelectual acerca de su contenido, la cual, con el mayor de los respetos, asumimos por entero.

 

En la edición de esta revista electrónica de fecha..., incluimos el artículo..., en donde, en sus comentaros preliminares, ya aclarábamos el concepto acerca de la “crítica”.  Partes de ese documento integran a su vez este trabajo.  Hemos de suscribir aquellas aclaraciones al respecto del concepto de la crítica, a su vez, para este trabajo, consistente en la revisión de tal modo, crítica, a un documento fundamental de la obra del Dr. Jorge A. Vivó Escoto: “La Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución”, 1964.

 

*

 

Ensayo

 

                              Los aspectos relevantes del presente documento, consisten en que se somete a revisión crítica uno de los escasísimos materiales específicos sobre historia de la Geografía en México, elaborado como ponencia presentada en el Primer Coloquio Mexicano de Historia de la Ciencia, en 1964, por uno de los más eminentes pesadores de la geografía mexicana: el Dr. Jorge A. Vivó Escoto (22 de febrero de 1906 – 1979).

 

El Dr. Vivó, Profesor Emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM; Doctor en Derecho, Maestro en Antropología, Maestro en Lingüística, Maestro en Etnología, y Doctor en Geografía; imprimió en esta última disciplina de conocimientos a la que le dedicó la mayor parte de su vida, un sello eminentemente humanista, por el que el saber geográfico, es un saber que en el centro de sus preocupaciones pone al hombre, a la sociedad.

 

La Geografía para el Dr. Jorge A. Vivó, es una ciencia mixta, en su tipo de ciencia social acerca de la naturaleza; es decir, acerca de la naturaleza en relación con el hombre como ser social.

 

De ahí que la historia de la Geografía en México, en su consideración, constituya el conocimiento de cómo se fue integrando el saber acerca de las regiones o lugares de las diversas organizaciones sociales, ya de la época indígena, de la colonia española, o del México independiente y contemporáneo.

 

Este documento dejaría de ser realmente crítico, si no señalara el significado teórico de ese trabajo, que se analiza en su momento histórico; pero más aún, si omitiera en qué sentido es superado.  Por lo que, finalmente, se destacan sus limitaciones e insuficiencias, como pauta a seguir en la búsqueda de un discernimiento científico, de la naturaleza de la Geografía y su historia concreta en México.

 

                              El significado de este documento del Dr. Jorge A. Vivó, es tanto más trascendente, cuanto mayor es la ausencia de ensayos historiográficos sobre el pensamiento geográfico en México.

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:00

 Hace Treinta Años de una Tesis. 
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica:
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 13 nov 09.

 

                                  Hace treinta años terminamos nuestros estudios profesionales en Geografía, en el Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Pasamos a la etapa de la elaboración de nuestra tesis.  Durante los seis años anteriores; cinco de la carrera y uno desde la Preparatoria, en donde ya habíamos elegido los estudios profesionales a seguir; toda nuestra atención (diría un psicólogo, ya saben cómo son: “maniático-obsesiva”), se centró en entender qué era la ciencia de la Geografía, y cuál era su método.  Y esa obsesión no fue sólo la del estudiante que tomaba con pasión desbordada su formación profesional, sino la de ese estudiante que, a la vez, no encontraba respuesta ni en las fuentes más autorizadas.  Antes que el progresivo esclarecimiento que quedaría esperar con el avance de los estudios, lo que se descubría a cada paso era la ausencia casi total de la discusión de ese problema; porque en las pocas obras donde se discutía, elaboradas en la década de los años sesenta y principios de los setenta, la confusión era total.

 

Ese hacer científico completo que supondría esperarse de la institucionalidad universitaria en el grado de Facultad, con su propia División de Estudios de Posgrado, con su propio Instituto de Investigaciones, se reducía al trabajo más empírico imaginable (y aún no estamos seguros de que treinta años después lo haya superado).

 

En su momento, comentando de esta situación con el Dr. Jorge A. Vivó, en que la ciencia de la geografía se reducía exclusivamente a la “Geografía Aplicada”; éste lamentaba que no hubiese quién estuviese interesado en los aspectos de la historia y teoría de la Geografía, hasta el punto de no poderse impartir un par de cursos al respecto, simplemente porque no había el docente preparado para ello; y el de Historia de la Cartografía, tenía por contenido “Probabilidad y Estadística”.

 

Pero el VIII Congreso Nacional de Geografía, de 1980, por forma, fue el último convocado como “Congreso de Geografía Aplicada”, por contenido, tuvo ya el necesario debate teórico que como nueva generación estábamos planteando.  En el tormentoso IX Congreso Nacional de Geografía en 1982, en el que participamos por primera vez con una ponencia que sintetizaba nuestra tesis de Licenciatura: Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento, que habíamos venido trabajando sistemáticamente desde 1979 con todos aquellos antecedentes, y en su presentación, puesta en entredicho por el Dr. Ángel Bassols Batalla; sin duda éste, junto con el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, al reciente fallecimiento del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, uno de los profesores más distinguidos en ese entonces; se inició formalmente la discusión teórica en nuestro campo de conocimientos profesionales en México.

 

La ciencia de la Geografía en México se expandía de la exclusiva investigación aplicada, a la investigación teórica; también llamada “investigación pura”, “investigación básica”, “investigación de punta”, o “investigación de frontera”; dado que todos esos calificativos son lo que le caracteriza, reclamando de sus estudiosos, más que esfuerzos prácticos, el exhaustivo conocimiento de la historia de la ciencia, y los más altos grados de la abstracción teórica.  Sin ella, es como navegar en un océano tempestuoso sin mapa y sin brújula*.

 

Un año después de aquel IX Congreso Nacional de Geografía, luego de haber retenido en nuestras manos nuestro documento de tesis por ese lapso, honrándonos al haber fungido como Director de Tesis el erudito Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, sustentamos nuestra tesis en examen profesional.  Era la primera tesis de geografía teórica, en 135 años de vida institucional de la Geografía en México**.

 

Treinta año después, haciendo estos “apuntes para la historia”, hemos decidido publicar aquí aquella tesis; haciéndolo, más que como un “e-book” gratuito; en forma seriada por cada uno de sus apartados, de modo que a ello le acompañe un comentario crítico, a tres décadas, de su mismo autor.  Sea esta entrega, pues, el prólogo a dicha serie que en próxima entrega iniciaremos.

 



*   Eso fue justo lo que propiciaron en los últimos quince a veinte años los grupos más reaccionarios y oscurantistas luego de XI Congreso Nacional de Geografía de 1987; propiciando, finalmente, varios años después, los resolutivos de IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Geografía en México de 1992, en que se renunciaba a la discusión teórica; quedando sí, todos a bordo de una disciplina de conocimientos cual “Nave de los Locos”.  Con la paradoja de que finalmente acabaron retomando todas nuestras ideas, vía el plagio intelectual de aquella tesis.  Esas ideas venidas como botín de manos de un corsario que cual peón en un tablero de ajedrez, se sacrificaba para la historia, eran, con su tergiversación ad hoc, bienvenidas; mientras las expusimos nosotros como su verdadero autor, cual “Maligno encarnado” con un explícito fundamento marxista, fueron rechazadas (sea como lección histórica, jóvenes estudiantes, hay que citar los textos o ideas de otro autor, puestos entre comillas, ya textuales, ya parafrásticas; mencionando su nombre, es decir, dándole a él los créditos, con la referencia detallada de la fuente).

** Dos años después, evidenciando el signo de los tiempos, otro estudiante se titulaba con la tesis: La Dialéctica como Método de la Geografía, fue la segunda tesis teórica en la historia de nuestra ciencia en México, esta vez, la del compañero José C. Martínez Nava.  Unas semanas después de ello fortuitamente nos conocimos.


 

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17 septiembre 2009 4 17 /09 /septiembre /2009 08:03

Regionalizacion-de-Manuel-Orozco-y-Berra-copia-5El pensamiento geográfico en Manuel Orozco y Berra.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http/espacio-geografico.over-blog.es/,

Méxco, 21 sep 09.

.

 

 

                                  Manuel Orozco y Berra (1816-1881), es un preeminente personaje del siglo XIX de nuestra historia.  Más conocido por historiador; que por su labor en esa materia al verse en la necesidad de compilar documentos, acabó siendo uno de los más valiosos e importantes historiógrafos, particularmente para nuestra historia, la historia de la Geografía en México.

 

                              Sin embargo, tuvo una especial pasión por la Geografía, como se deja ver por su Geografía de las Lenguas y Culturas Etnográficas de México (de 1867, justo en el momento de la intervención francesa, para la cual, desafortunadamente, colaboró, por lo que luego fue hecho prisionero; no obstante Juárez, reconociendo su valía intelectual, lo exoneró); o la Memoria para el Plano de la Ciudad de México.  Mas, de interés para nosotros, sus principales trabajos fueron otros tres: 1) Materiales para Una Cartografía Mexicana; 2) Apuntes para la Historia de la Geografía en México; y 3) Historia de la Geografía en México.  Tanto más valiosos, que sin ello, difícilmente podría hacerse la generalización teórica, de nuestro especial interés.

 

                              Como historiador; e historiador en general, no historiador de la ciencia, lo cual fue sólo una parte, y mucho menos un geógrafo historiador de su propia ciencia; un tanto absurdamente le podríamos pedir su definición de pensamiento geográfico, que no estaría obligado a enunciar, puesto que su función, y principalmente dadas las influencias metodológicas del influyente positivismo de ese justo momento, es sólo rescatar los hechos del pasado.

 

                              En todo caso, el pensamiento geográfico de Manuel Orozco y Berra no podría ser otro que el determinado en ese momento histórico por dos factores fundamentales: 1) decíamos, el influyente positivismo que se inserta como filosofía oficial en México precisamente a partir de 1867; y justo a iniciativa de Benito Juárez; y, 2) la incipiente formación institucional de la Geografía en México, que ya por la necesidad social, ya por ser directa continuidad de la Geografía Ilustrada de fines del siglo XVIII, se instituyó ya en el México independiente, como Ingeniería Geográfica, con una central preocupación por el levantamiento cartográfico del territorio.

 

                              Contemporáneos suyos con los que compartió el desarrollo oficial institucional de los trabajos de Geografía e Historia de la naciente República; incluso de la República Restaurada; fueron precisamente los primeros egresados mexicanos como Ingenieros Geógrafos (hasta principios del mismo siglo XIX los Ingenieros Geógrafos sólo lo habían sido los geógrafos españoles enviados de manera particular desde las reformas borbónicas durante la segunda mitad del siglo XVIII); y entre estos primeros Ingenieros Geógrafos mexicanos, entre otros, está un José Salazar Ilarregui (1823-1892), un Blas Balcárcel (1835-1899), o un Francisco Díaz Covarrubias (1833-1899); todos los cuales participaron en los trabajos de la naciente Comisión Geográfico Exploradora (1877-1914).

 

                              Todos ellos, herederos de la geografía espacista ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, fundamentalmente de José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799), entre otros novohispanos e hispanos notables de ese momento (en lo cual no figura Alejandro de Humboldt, que más bien se convirtió en fundamento de la geografía fenomenista, la cual venía en México –Nueva España– desde ese siglo XVIII, con José Antonio Villaseñor y Sánchez).

 

                              Así, Orozco y Berra retoma el pensamiento geográfico de ellos, que son los especialistas en esa materia.  Sería legítimo, no obstante, el análisis de la posible crítica e interpretación propia de este autor; pero aquí es donde adquiere importancia el otro factor determinante: la filosofía positivista.  No sólo era mundialmente la filosofía más avanzada de la burguesía de ese momento, y en México, esa burguesía era incluso revolucionaria; era también la filosofía del liberalismo juarista; y para más, nacía por oposición a una filosofía, que si bien ganaba fuerza en Europa, era aún muy lejana en tiempo y lugar a nuestra historia de México, donde no empezará a adquirir significado sino inmediatamente después (1919) a la Revolución Democrático-Burguesa de 1910-1917: el marxismo, la dialéctica materialista; y esa filosofía positivista, de buen grado, le impondrá a Orozco y Berra el trabajo minucioso descriptivista que se lee, por ejemplo, en sus Apuntes para la Historia de la Geografía en México (1881), de una inconmensurable valía; al mismo tiempo, quehacer obligado de ese momento histórico, por el que Orozco y Berra, a su vez, lo definiríamos filosóficamente como positivista.  La diferencia entre el positivismo de ese momento en México o en Europa, era que aquí, como filosofía de una burguesía revolucionaria, adquiría un papel progresista; en tanto que en Europa en ese inicio del último tercio del siglo XIX –como lo fue en México ya en el inicio del siglo XX–, el positivismo representaba los intereses de una burguesía ya conservadora.

 

                               Orozco y Berra, atrapado así en su momento histórico, por más que no lo quisiera, estaba condenado a historiar sobre el pensamiento geográfico de una geografía científica: la geografía espacista de los Ingenieros Geógrafos del siglo XIX, continuidad de los Ingenieros Geógrafos del siglo XVIII, de una geografía Ilustrada alzatiana, que en lo más lejano en México, se remontaba a los trabajos cartográficos de Carlos de Sigüenza y Góngora en la segunda mitad del siglo XVII.

 

                               Sobre esa base es que hoy, en lo propio a nuestro momento histórico, podemos y debemos teorizar, hacer la generalización teórica a partir de esa rica historia y acopio documental legado por Manuel Orozco y Berra.  Y, en ese sentido, pasemos a las preguntas teóricas esenciales.


 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia de la Geografía en México
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