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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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23 agosto 2015 7 23 /08 /agosto /2015 22:03

Imagen de Satélite; Cuernavaca NorteUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Desarrollo Urbano y Reserva Territorial.  Artículo, 2012 (4/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-georafico.over-blog.es/

27 feb 12.

 

En diciembre de 1994 estalló la más grande crisis económica de la historia en México (y con ello, el más descomunal desfalco a la sociedad.  Durante 1995 la crisis se expande; la empresa distribuidora de una nueva tecnología que teníamos, “Geoinformática”, quiebra, y los servicios geográficos profesionales que venían intentándose desde ella, se reducen a nuestra búsqueda personal.

 

Por entonces conocimos un compañero que vinculado al gobierno, nos “recomendó” ante el directivo del otra dependencia en al que podríamos operar nuestros conocimientos.  Por los resultados, muy probablemente esa recomendación iba con la “tarjeta marcada”; e decir, con a marca convenida par hacer saber que: <<estoy quedando bien, no estás comprometido>>.  Luego de los protocolos, elaboré un proyecto afín a los objetivos de tal dependencia: el desarrollo urbano.

 

Teníamos apenas un año de estar viviendo en Cuernavaca, por lo que, con ese proyecto que involucró un estudio urbano, empezamos a conocer realmente la ciudad y su seria problemática.

 

El desarrollo urbano quedó directamente vinculado al problema de la llamada reserva territorial, para cuya dinámica no había cartografía actualizada (que en general ni siquiera había), que revelaba la verdadera situación.  Entonces echamos mano de la fotografía aérea y del análisis estereoscópico del terreno, y elaboramos una primera carta potencial.

 

Entre otras cosas, y en ello se centró en mucho nuestra propuesta, descubrimos que no había con suficiencia parques públicos.  Acaso dos (el Parque “Melchor Ocampo”, y el Parque “Porfirio Díaz”; pues el llamado Parque de “Chapultepec”, se privatizó), pero muy limitados, en calidad más bien de “andadores en un arbolado público”, que zonas de esparcimiento (poco después se construyó un primer parque público de esparcimiento, el Parque “Solidaridad”).

 

Dado ese estudio (a más de la supuesta recomendación por amistad), al directivo de aquella dependencia le costó trabajo sortear la negativa, su último recurso fue el de darle largas al asunto, el redirigirnos a una supuesta empresa de estudios de reserva territorial, y el juzgar a las escondidillas.  Y es que no se trataba de que “se hiciese algo”, sino de ver la manera de que aparentando hacer, se hiciese nada.  Y ello nos explicaba aquella burocracia ignorante, meramente política, medrando del presupuesto y, por supuesto cuidando que nadie más llegase a compartir su botín.  He ahí esa misma institucionalidad, con distinta facha, es por igual en el ámbito académico que el público.

 

De esa experiencia nos quedó un estudio geográfico en las manos, que vimos que podía vincular a los asuntos ecológicos y de estudios de riesgo civil, que por entonces estaba a flor en los discursos políticos.  Decepcionados de lo anterior, fuimos precisamente a la dependencia de “Protección Civil”, como se le denominaba, y, a más de sonar aquel nombre a un asunto policiaco, cuando visitamos la dependencia, el personal encomendado, parecía entender realmente funciones de policía (si no es que en realidad lo eran); estaban plenamente caracterizados como tales.  Apenas entramos para empezar a informarnos, e impactantemente el ambiente que se sintió fue como el llegar a un Ministerio Público.  Ya estábamos ahí, preguntamos forzadamente alguna sandez, hubo de manera natural y en lo común la respuesta correspondiente, y nos fuimos.

 

Entonces, reflexionando con lo que tendría que tratar en los servicios geográficos profesionales a contrato, pudimos ver otro ángulo de ello: en este país, ellos son, esencialmente, simulación, la “chamba” por “amiguismo”, que se dan unos a otros repartiéndose el botín, porque “unos” y “otros”, son los mismos operando desde distintas posiciones para un mismo fin: el saqueo.

 

Y fue así como perdimos la confianza y el interés en la “geografía operativa”, pero que, como último recurso, seguimos explorando en sus posibilidades dos o tres años después.

 

Aquí la lección ya no fue acerca de nuestros conocimientos y capacidades profesionales, sino acerca de nuestra personalidad y el carácter propio a lo que implica realizar en geografía operativa como servicio profesional a contrato; y ahí nos dimos cuenta que eso no era lo nuestro…; más aún, “de algún modo” (los trasiegos de “valores entendidos” con fines aviesos), ello implicaba nuestra negación.

 


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16 agosto 2015 7 16 /08 /agosto /2015 22:03

AbacoUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Distribución de Nueva Tecnología.  Artículo, 2012 (3/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

13 feb 12.

 

De este examen práctico de la geografía operativa, en lo dicho en los artículos anteriores, se comprende el por qué entonces, la teoría y práctica de la ciencia de la geografía, se convirtió en nosotros, no en entender nuestro oficio profesional, sino entender en ello nuestra propia vida.  No casualmente, antes de empezar a seriar estos últimos tres artículos, previamente redactamos otros dos, particularmente en el primero de los cuales nos referimos a la sociología de la ciencia, es decir, a nuestra vida profesional misma en todas las contradicciones económico-sociales que le condicionan.


No entendemos, pues, la vida, y mucho menos la vida profesional, como desdoblada en el hacer de un oficio rutinario (por más calificado que sea9, para devengar un ingreso económico, por una parte; y lo que se sustenta de ello, por otra parte, esto es, los bienes materiales, la atención hogareña y familiar, y por lo cual esta parte suele identificarse por sí sola con la vida misma.  Nuestra vida ha sido las dos cosas; la realización de una, es la misma realización de la otra, y esto, en sus proporciones, es lo que nos descifra.


Una de esas proporciones llegó a su culminación en 1994, año ya desde el principio, de crisis económica, plenamente vivida por quienes administraban una empresa, previo a su estallido en diciembre, como la crisis económica más grande y devastadora en la historia de México.


Entonces, principios de ese 1994, la empresa distribuidora de nueva tecnología, Geoinformática, que habíamos fundado en 1989, decidimos trasladarla a la Ciudad de Cuernavaca, y, en consecuencia, enfrentamos una situación totalmente nueva y desconocida.  Había, pues, como primera condición necesaria, que entrar en su conocimiento.  Y así nos vimos obligados a hacer, para nosotros mismos, un estudio de mercado con una base geográfica; y entonces nos aplicamos, lo que antes habíamos ofrecido para aquellas otras empresas como un servicio geográfico profesional.


Ahora nos sorprendemos de nosotros mismos, pues con los más increíbles rudimentos, pero con una enorme creatividad, elaboramos esa investigación de mercado, cuyos resultados, o cuya síntesis, quedó expuesta en el siguiente mapa.


Gradiente-de-Consolidacion.JPG 

Oferta de Nueva Tecnología

en la Ciudad de Cuernavaca, 1994.


La nueva tecnología había surgido en Estados Unidos en 1982; para 1984 ésta, aún muy “primitiva”, se encontraba ya en el mercado en México.  En 1989 creamos Geoinformática, siendo una de las primeras cinco mil empresas distribuidoras de nueva tecnología en México (en cierto modo, fuimos “pioneros de esto en este país); pues para 1994, una década después de la aparición de la nueva tecnología, ya era necesario considerar la competencia, y de ahí que nuestra atención se centrara en la cantidad de posibles distribuidores en Cuernavaca, y en su local influencia en el mercado.  En el mapa antes expuesto, justo, puede apreciarse ese análisis cuantitativo del número de empresas y su influencia en el mercado.


Para entonces, el año 1994 había corrido, y con ello una crisis económica se hacía cada vez más manifiesta, hasta que finalmente estalló a fines de ese año, y dicho estudio geográfico quedó para un proyecto e el aire.  No obstante, con dicho análisis, y un poco más de experiencia en el comportamiento del capital, finalmente, hubiésemos podido haber previsto lo que iba a ocurrir (en cierto modo así fue, aun cuando más con fundamentos intuitivos que con argumentos técnicos, lo que nos permitió abandonar y dar un giro, en lo que otros distribuidores, en la misma ruina y sin más alternativa, llegaron al suicidio).


Paradójicamente (pues el fracaso era del sistema económico-social, no nuestro), en toda esa capacidad profesional desarrollada, al punto de la posibilidad de una muy certera predicción científica, nuestra formación profesional quedó consolidada.  No pudo desplegarse más, ya no por nuestra incapacidad, sino por un sistema económico-social en quiebra, que, al mismo tiempo, no sólo aniquilaba cualquier iniciativa, sino aniquilaba la condición humana misma más elemental.


Ello explica el contexto de dos experiencias más que se dieron en el curso de 1995 a 1997, y a las que nos referiremos en artículos siguientes.

 


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9 agosto 2015 7 09 /08 /agosto /2015 22:03

Constitución NotarialUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Control de Ventas.  Artículo, 2012 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

06 feb 12

 

2  Control de Ventas.

 

En la pequeña empresa que denominamos “Geoinformática”, y de la cual fungía como Co-Director, colocando equipo de nueva tecnología, tocó en suerte la instalación de una red en una empresa distribuidora de equipos de refrigeración en todo el país.

 

Dando apoyo al técnico que tenía a su cargo el trabajo, merodeamos por las instalaciones “supervisando”, y en la oficina del Gerente no pudo dejar de llamarnos la atención un tan rudimentario como enorme mapa en la pared, que trataba de abarcar lo más posible del territorio de México, lleno de alfileres de distintos colores.  No había puesto en él, más interés por algún tipo de control (sin coordenadas, sin escala, sin orientación, sin simbología, sin leyendas, sin títulos, sin fecha, etc.), que tales alfileres, que, en su color, algo trataban de representar, y lo cual sólo entendía el Gerente mismo.  En un momento dado, la situación se prestó al diálogo, y vimos la oportunidad de ofertar la asesoría geográfica, preguntando casualmente a qué se refería ese mapa al que parecía darle especial importancia.

 

La respuesta fue acerca de algo evidente que ya esperábamos: era el intento –dicho por el propio Gerente– de control de la distribución de ventas en el país.  Y seguidamente explicó las razones que hacía de ello un mero intento: 1) era muy difícil llevar la actualización; 2) en ciertas zonas se hacía una sobresaturación de maracas (razón por la cual el mapa era así de grande), mientras que en otras apenas las había; 3) daba una idea vaga de lo que se quería, pero no se conseguía de él lo deseable.

 

Entonces explicamos las razones: el manejo de las escalas, y la consistencia en los patrones de simbología; y ofrecimos hacerle una elaboración cartográfica ad hoc para ese control administrativo en el que se involucraban muchos más aspectos posibles, como un más correcto y diversificado control estadístico, traducido en esa consistencia de simbología cartográfica.

 

Por supuesto, el Gerente se sorprendió de que le ofreciéramos el poder hacer tal cosa, nos fue revelando sus necesidades, y le fuimos dando las explicaciones de esas posibilidades de control en sus condiciones óptimas.

 

Ahora, sin embargo, el problema ya no fueron los costos, sino nuestro desconocimiento concreto de los mecanismos para –como se dice en el argot–, “cerrar la venta”, induciendo los criterios de un contrato (acerca de lo cual no teníamos ni la menor idea).  De algún modo, dad nuestra ignorancia, ilógicamente esperábamos ello de parte del Gerente interesado en el trabajo; a la vez que él se quedó esperando nuestro ofrecimiento, para el cual tampoco nos supimos asesorar.

 

He ahí los resultados de una Universidad en la que nos formamos, al servicio de los intereses del capital.  Sus egresados, en un alto porcentaje; prácticamente la totalidad en el ámbito de la geografía: 1) no obtienen una formación científica (se reducen, como en los mejores tiempos del positivismo, a una descripción de lo que los científicos hacen); 2) no obtienen, por lo menos en geografía, una formación práctica operativa de su saber, todo se queda en una “ciencia de parloteo”, inútil, incluso como disciplina de conocimiento de Estado.

 

Si a ello se agrega nuestra formación socialista, se entenderá sin dificultad cómo es que todo aquello era un ensayo profesional para vivenciar el régimen del capitalismo, y darnos una ubicación final en él; para el entendedor de la teoría socialista, hay una forma muy precisa para entender ese hecho: “se trataba, por necesidad histórica, de transitar el capital”, como condición obligada en nuestra comprensión del mundo y desarrollo profesional…, y, en efecto, así ocurrió, como se verá de las siguientes experiencias.

 

Es decir, en otras palabras o de otra manera dicho: nosotros, ni hemos venido comprendiendo el mundo emanando heroicamente de él en la malicie de vivirlo, ni lo hemos vivido en la inconsciencia misma de esa malicie para sortearlo; sino que, para comprenderlo, simplemente hemos tenido que ir analizándolo a cada momento.  Eso explica nuestro lento desarrollo, donde, a veces, el aparente romanticismo utópico, o una especie de “furor heroico”, no es sino el sustituto de la incomprensión de las cosas.

 

No estábamos hechos para la vida institucional (quizá ni para la institucionalidad socialista, menos para la burguesa), sino, todo lo contrario, para su negación; y nada nos preparó más para ello que, justo, esta “transición necesaria por el capital”, ensayado a ser burgués y capitalista.  Esto no era lo nuestro, pero tuvimos que vivirlo, y en distintos momentos, desarrollando y entendiendo cada parte de su negación.

 

En ninguno de estos dos casos hasta aquí narrados preparamos un estudio geográfico acerca del problema planteado, todo quedó en las ideas.  Esa ocasión de pasar al estudio concreto, se dio aplicándonoslo a nosotros mismos, al reubicar a “Geoinformática”, de la Ciudad e México, en la Ciudad de Cuernavaca; y ello, en 1994, nos dio un tercer expediente en nuestro portafolios de trabajos geográficos operativos.

 


 

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2 agosto 2015 7 02 /08 /agosto /2015 22:03

Constitución NotarialUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Comercialización de un Producto.  Artículo, 2012 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12.

 

Desde 1989 en que con un entusiasta grupo de geógrafos fundamos la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc.   Adquiriendo esa experiencia de la “Sociedad Civil”, intentamos explorar el desarrollo geográfico a través de la “Sociedad Mercantil” (la “SA”, o “Sociedad Anónima”), y creamos una empresa: “Geoinformática y Servicios, sa”, que de ser una empresa distribuidora de nueva tecnología como base, intentó promover el contrato del servicio geográfico profesional, mismo que a la vez, tratábamos de precisar a partir del requerimiento que se nos hacía.

 

Impensadamente, y por lo tanto, sin ser sistemáticos en acopiar los casos, fuimos acumulando una serie de ellos que hasta más tarde tratamos de resumir ya como la importante experiencia que era, y se nos integró así  lo que los especialistas en el campo de la operación, denominan como “Portafolios de Trabajos”.

 

Sin entrar innecesariamente en detalles de lo que fue cada experiencia, se elabora un resumen conciso de cada una de ellas destacando lo realmente importante: esto es, cómo se fue formando nuestra experiencia profesional en el servicio profesional operativo, de cara al compromiso serio  y real de atender a la solución de los problemas de nuestra sociedad; por lo que, a continuación las exponemos en su orden cronológico.

 

1  Comercialización de un Producto.

 

Surgido el contacto, se nos planteó la necesidad de la comercialización de un producto, que, con otros usos, quería promoverse para la adhesión de uñas; de modo que, aparte de tlapalerías, se deseaba ubicar y promover en Salones de Belleza o Estéticas.  Esto, específicamente, se quería hacer en Ciudad Netzahaulcoyotl hacia 1990, en que, aún buena parte de sus calles no se asfaltaban, y que por la estrechez de algunas, se les asignó un solo sentido.

 

Todo ese planteamiento, cómo se vincula con la geografía operativa.  O, dicho de otra manera: qué se nos requería.  Nosotros lo sabíamos, y de hecho nos adelantamos en la solución, dando más de lo que el usuario esperaba, respondiendo al interés del mismo; pero no únicamente con un pretendido estudio socioeconómico o geoeconómico ni urbanístico, o extraña mezcla de todo ello.  ¿Qué esperaba el usuario?: un censo de Salas de Belleza, por su cantidad y ubicación, y no más.

 

Algo tan simple, obviamente, el usuario mismo lo había intentado hacer empíricamente: pidió a sus vendedores que “al paso”, levantaran ese censo; pero no funcionaba el plan.  Nosotros ofrecimos resolver eso y mucho más; es decir: 1) la cantidad, 2) la localización, 3) un patrón de circuito eficiente en la distribución del producto dados los sentidos de las calles, 4) las bases de datos automatizadas, y 5) el control cartográfico; todo ello procesado en un tiempo dado.

 

Obviamente, ello le fue muy atractivo al usuario, y estuvo dispuesto a contratar el trabajo, y, entonces, le presentamos el análisis económico de costos…, y ahí se atoró todo.  El usuario no tenía la menor idea de lo que tal estudio implicaba, y fuimos bajando los costos en dos o tres propuesta en función de simplificar el trabajo en tiempo y forma, y la cotización, hasta lo ridículo por el trabajo del simple censo y dirección, se le hizo cara.

 

Fue la primera experiencia, aun cuando, paradójicamente, ese campo de desarrollo profesional aún no estaba en el centro real de nuestras preocupaciones, y la valoramos sólo como lo que fue: una primer experiencia, que en sí misma nos había planteado, y con suficiencia, la gran mayoría de las variables que entran en juego.

 

Tiempo después surgió una segunda experiencia.  La primera había surgido de un contacto indirecto, pero esta otra, de un hecho curioso que amerita relatarse artículo aparte.

 


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16 marzo 2014 7 16 /03 /marzo /2014 23:03

Geografía; Fundamento de su Teoría del Conocimiento; TesiEl Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (8/8)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

24 ene 14.

 

Prefacio a la Teoría Unificada de la Geografía.

 

A fines de 1981 teníamos ya terminada nuestra tesis de Licenciatura en Geografía: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, misma que por lo desconcertante que resultaba en ese entonces, retuvimos por un año, hasta que por razones laborales tuvimos que presentar nuestro título profesional, y hubimos de sustentar nuestro examen de tesis, con fecha 24 de febrero de 1983.

 

Al llegar al final de esta serie de artículos sobre la historia de la geografía en México, se hace obligado retomar dicha tesis (que fue tanto “principio de un fin”, como “principio de un comienzo”).  Con ella sin que en ese momento pudiésemos tener la menor idea de su momento histórico, sin saberlo, poníamos fin al histórico debate de la naturaleza de la geografía (hoy, a treinta años, ello ya no es un enunciado teórico, sino la evidencia en un hecho de orden práctico); y la razón necesaria de volver a ella, está en lo que entonces apuntábamos ya en el título del penúltimo apartado del I Capítulo relativo al Análisis Histórico; “El saber geográfico en la época moderna (ss.XVI-XIX)”: “La contradicción fundamental de la geografía como ciencia, y el problema de su teoría unificada”.  Desde entonces ya anotábamos ahí: “la contradicción teórico-científica fundamental de la geografía no es así la existente entre la naturaleza y la sociedad, sino la existente entre la naturaleza-sociedad y espacio.  En donde la naturaleza y la sociedad son conjuntos de fenómenos, o como una categoría más general, objetos materiales que establecen determinadas interacciones físicas en el espacio”.

 

Históricamente, todo el problema se centraba en resolver el concepto de espacio, de modo que agregábamos: “Por tal razón, es en la solución de este problema dominante de la contradicción, que la geografía como ciencia rigurosa debe estructurar su cuerpo de una teoría unificada, la cual se establece, como una teoría superior, como una solución semejante a la modificación de sus teorías fundamentales: la que refiere el objeto de su estudio a los fenómenos y sus relaciones, y la que lo refiere al estudio de las propiedades del espacio…”.

 

Lograr la síntesis de esa contradicción, ya lo considerábamos entonces, implicaba resolver primero una “teoría del espacio geográfico”, y tal teoría, en sus líneas generales, la logramos elaborar entre fines de 2012 y el curso de 2013[a], de modo que satisfacía lo que ya entonces anotábamos con plena conciencia del hecho: “Esta tesis no ha de discutir con amplitud el problema de la teoría unificada de la geografía, hasta aquí sólo se ha señalado en su esencial fundamento.  La razón principal que evita su discusión, es el que primero debe resolverse el problema de la teoría del espacio geográfico…”, pues, efectivamente, sólo ello puede hacer interpenetrables los opuestos.

 

Finalmente anotábamos: “La teoría unificada de la geografía, que ha de hacer de la contradicción fundamental de esta ciencia, una contradicción no-antagónica, hará volver la mirada hacia las relaciones internas de la geografía, al estudio de esta ciencia por sus propias contradicciones internas; es decir, por el estudio de las contradicciones y relaciones de los objetos materiales de la naturaleza inorgánica, orgánica y social, como formas discretas del espacio y sus interacciones físicas con el espacio mismo como cualidad transitoria continua”.

 

En esencia, vislumbrábamos ya ahí, desde 1981, la solución al histórico debate acerca de la naturaleza de la Geografía, el cual desconocíamos que se estaba dando; y en realidad, eso sólo lo descubrimos a fines de 2013, como consecuencia de vernos en la necesidad de apurar el final del análisis histórico de la Geografía en México que veníamos haciendo, mediante una visión de conjunto de todo el siglo XX (omitiendo ya el análisis de sus etapas), en previsión de nuestro posible enfrentamiento con el Estado al no cesar el acoso represivo; y lo cual resultó muy afortunado para la interpretación teórico-histórica.  De este modo, al poner fin a esta serie de artículos sobre la historia de la Geografía en México, no podíamos hacerlo sino con este Prefacio a la teoría unificada de la geografía, la que con amplitud expondremos más adelante.

 

Hasta aquí, a manera de Prefacio, baste decir que, efectivamente, la geografía trata con todo cuanto existe, en tanto existe no sólo en el espacio, sino que su forma de existencia es espacial (es decir, constituyendo una forma de espacio en sí mismo).  En consecuencia, todo el problema para el logro de una geografía única, radicaba en encontrar el “tratamiento geográfico” de ese “todo cuanto existe”, de todos los fenómenos, en tanto que todas y cada una de las cosas que lo integran son objeto de estudio de las ciencias particulares; es decir, radicaba en resolver su tratamiento espacial, lo propiamente geográfico, y por tanto, hacerlo en una teoría del espacio geográfico., misma que, dada su complejidad que ya le veíamos en aquellos años ochenta, creímos ajena a nuestras posibilidades y nuestro momento histórico; y, sin embargo, treinta años después, ésta se dio de la manera más natural en nuestras propias manos.

 

Pudimos descubrir en este hecho, desde luego, primero parcialmente, que se había venido dando un proceso histórico de abstracción y generalización de los conceptos de “espacio” y “fenómenos” (en un principio en Hettner, Sáenz de la Calzada, y lo que nosotros intentábamos), y luego, al ir elaborando esta historia de la geografía en México como en el mundo, fuimos observando que esos momentos históricos de abstracción y generalización habían sido más, dados en otros autores, y más aún, que este proceso de abstracción y generalización, formaba parte, en sus momentos cruciales, del debate de la naturaleza de la geografía en el siglo XX, y que en dicho proceso radicaba esa elaboración histórica de síntesis de la contradicción fundamental, a la cual nos tocó a nosotros darle culminación.

 

El máximo resumen que de momento en este Prefacio podemos hacer  de ese proceso histórico, es este en el que, aquello que empezó como la propuesta del estudio de unos fenómenos en función de otros [por demás, heterogéneos, como f = f(f)], y cuyo primer intento de superación de sus limitaciones fue la abstracción y generalización de dichos fenómenos en la categoría de los “hechos geográficos” empíricamente dados; acabó en la propuesta del estudio del espacio en función de los “estados de espacio” (esto es, del estudio del espacio en sí mismo, como e = f(ee), como resultado último de superación de toda limitación y desviación en el estudio de los fenómenos, abstraídos y generalizados en tales “estados de espacio”.  Finalmente, no como un proceso convencional, arbitrario o subjetivista, sino como un proceso teórico de abstracción y generalización que duró poco más de un siglo.

  

Para terminar este artículo, diremos en resumen que la teoría unificada de la geografía como esa teoría que hace único un conocimiento geográfico; en el sentido de íntegro y homogéneo, en donde de cualquier parte de él se puede pasar a cualquier otra de manera continua; que se define por sí mismo (contra la idea en que ahora se ha ostentado, a manera de múltiples geografías, en donde ésta se define no por sí misma, sino por aquello en que se aplica; constituye tres procesos lógico-históricos: 1) un proceso de conceptualización, determinación y definición de su objeto de estudio; 2) un proceso de abstracción y generalización de los conceptos de “espacio” y “fenómenos”; y 3) un proceso silogístico de subsunción (de nueva síntesis) por el cual, podemos afirmar que: <<la Geografía como ciencia del estudio del espacio, trata espacialmente a los fenómenos naturales y sociales; puesto que tiene su unidad en el estudio abstracto y generalizado de los “estados de espacio”>>, lo cual puede descomponerse como una inferencia mediata en una premisa antecedente, histórica, en la que, al final de un proceso histórico, se ha afirmado que: <<El tratamiento espacial de los fenómenos naturales y sociales, tiene su unidad en el estudio abstracto y generalizado de los “estados de espacio”>>; luego, en una premisa de tesis se ha afirmado que: <<La Geografía como ciencia del estudio del espacio, trata espacialmente a los fenómenos naturales y sociales>>; y, en consecuencia, como consiguiente en una hipótesis a verificar, se concluyó afirmativamente que: <<La Geografía como ciencia del estudio del espacio, tiene su unidad en el estudio abstracto y generalizado de los “estados de espacio”>>.

 

<<El tratamiento espacial de los fenómenos naturales y sociales, tiene su unidad en el estudio abstracto y generalizado de los “estados de espacio”>>

<<La Geografía como ciencia del estudio del espacio, trata espacialmente a los fenómenos naturales y sociales>>

…………………………………………………………………………

Luego, <<La Geografía como ciencia del estudio del espacio, tiene su unidad en el estudio abstracto y generalizado de los “estados de espacio”>>

 

 

       Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento; Tesis UNAM; México, 1983; p.39.

       Ibid. p.40.

       Ibid. p.40.

[a]       Sólo un acto represivo en una detención policial arbitraria de mi hijo por el Estado nazi-fascista que indirectamente lo hacía así sobre nuestra persona, por estar asesorando filosófico-pedagógicamente en ese momento al profesorado de Educación Básica que iba a iniciar una larga lucha por una educación científica en medio de la Reforma Educativa de 2013, interrumpió en ese momento la conclusión del trabajo, mismo que veníamos publicando en <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, ofrecida en ese entonces por suscripción, por lo que básicamente, al no haber habido suscripciones, tal teoría no se dio a conocer, y es ahora, para el segundo semestre de 2014, que la haremos pública.

       Ibid. p.41.

       Ibid. p.41.

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9 marzo 2014 7 09 /03 /marzo /2014 23:04

03-Vacio-de-Formacion-Teorica-Objetiva-copia-1.jpgEl Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (7/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 dic 13.

  

De este modo esencial final, se puede entender que la geografía trate con todo cuanto existe, en tanto que todo cuanto existe, existe no sólo en el espacio (el vacío más general y esencial de que deviene), sino como estado discreto o continuo de espacio, por cuyas propiedades y relaciones como efecto, es posible conocer las determinaciones causales y esenciales del espacio.  Así, la geografía no trata (como no ha tratado nunca sino por defecto), con los fenómenos como tales, objeto de estudio de sus propias especialidades o ciencias particulares; sino con éstos, en tanto objetos existentes tanto en el espacio como espacialmente, es decir, en tanto estados de espacio particulares, entendibles en tanto las transiciones entre los estados de la materia.  No trata, pues, con las leyes propias del fenómeno (leyes de otras ciencias), sino con las leyes geográficas, esto es, con las leyes espaciales, las cuales se expresan en su índole físico-matemática.

 

16   Tal hecho, y sólo tal hecho, es el que está y sólo puede estar, en plena consistencia lógica con la ciencia y el método de la ciencia en su concepto moderno ilustrado galileano-kepleriano, como baconiano-cartesiano, y en ese sentido, la Geografía como ciencia, que no puede ser sino físico-matemática, no puede, a la vez, sino expresarse  en los términos de una ciencia hipotético-deductiva.

17   La Geografía, en tanto ciencia hipotético-deductiva, se deduce y produce a sí misma axiomáticamente (de su objeto de estudio, postulados, principios, hipótesis, leyes y categorías), derivando de ello sus teorías propias.

18   En ese estricto esquema, una primera teoría geográfica históricamente dada, ya no empírica, sino deducida lógicamente, está en la primera formalización teórica de la teoría del espacio geográfico (del autor de estas líneas).

19   El conocimiento geográfico, así, con todo lo anterior, satisface los preceptos fundamentales de todo conocimiento estricta y rigurosamente científico: en la objetividad, es decir, en el reconocimiento de que existe un espacio real como forma material del mundo, e incluso como unidad material del mismo; en la causalidad, como reconocimiento de que es del conjunto de efectos posibles (los “fenómenos”), abstraídos, generalizados, teorizados y entendidos como estados de espacio, que será posible deducir aquello que determina la naturaleza y propiedades del espacio; en el proceso de la demostración con arreglo a las leyes de la lógica, deduciendo del conocimiento antecedente mediado con las afirmaciones del resultado de la investigación, un conocimiento nuevo verificado hipotético-deductivamente; en la comprobación en la práctica histórico-social, es decir, tanto por lo que así ha ocurrido en otro tiempo, como por lo que, dadas las mismas condiciones, ocurrirá en el futuro; y, en consecuencia, en la previsión científica.

20   De acuerdo con lo antes dicho, la geografía no es únicamente una disciplina de conocimientos de carácter funcional, por el que ésta siempre ha de estar en dependencia de los conocimientos y propósitos de otras ciencias, y que, por lo tanto, sólo se ha de realizar reproduciéndose una y otra vez en infinitos modelos de investigación aplicada; tal como tampoco lo fue antes, concebida exclusivamente con un carácter operativo en la ingeniería geográfica, resolviendo exclusivamente problemas concretos de orden espacial.  La geografía, cierto es, es posible y necesaria en todo ello; pero en su forma más esencial, lo es en lo que se descubre de ella estudiada en sí misma como una ciencia única, íntegra y en permanente desarrollo (y propiamente, autodesarrollo, produciéndose al infinito a sí misma), a través de su investigación en geografía teórica.  La Geografía, pues, como sistema de conocimientos es todo ello: lo que se deduce de sí misma como ciencia del estudio del espacio en la investigación en geografía teórica, lo que aporta al campo de otras ciencias en el análisis de modelos de comportamiento de los estados de espacio (ya sea como “modelos en x”, o como modelos funcionales), en la investigación en geografía aplicada, y lo que en problemas sociales concretos de orden espacial es capaz de entender y resolver.

 

Entre tanto, ya sea que todo ello o una parte en cierto modo se refute, el resultado ha sido, si bien hasta ahora fundado en leyes empíricas y cualitativas, una rigurosa elaboración de la teoría formal del espacio geográfico, como una categoría aplicable al análisis espacial de todo otro mundo en la riba opuesta de la “Mar Vacui” (del espacio geográfico de la Luna o de Marte), de modo que dicha categoría trasciende a la categoría de espacio terrestre, o espacio geográfico referido exclusivamente al análisis espacial del planeta Tierra.  El desafío es ahora, sobre la vigencia de lo hasta aquí dado, el avanzar en el ulterior desarrollo del estudio de ese espacio geográfico así teorizado, ahora sobre la base del descubrimiento teórico cuantitativo, y deducido de sus propias leyes.

 

       “Modelos en X”: modelos teóricos de investigación; y “Modelos Funcionales”: modelos prácticos de investigación aplicada en otros campos de conocimientos.

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2 marzo 2014 7 02 /03 /marzo /2014 23:03

01 Objeto Estudio s XX MéxicoEl Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (6)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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30 nov 13.

 

 

La continuidad del hacer científico no es arbitrario ni de “genialidades”, sino una elaboración metódica, sistemática, que se deduce en forma axiomatizada de lo ya demostrado anteriormente y de la solución de las contradicciones.  Es decir, que:

 

1       El objeto de estudio de la geografía es el espacio determinado por la esfera terrestre y objetivamente dado.

2      Por tal espacio geográfico se entiende la dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta (lo que hemos denominado como el vacuum).

3        El vacío existe, y éste constituye, cualitativa y cuantitativamente, el estado material del espacio.

4       Como espacio propiamente terrestre, es la dimensionalidad de la esfera determinada por el campo de gravedad de la Tierra, hasta los límites flexibles y móviles de interacción con el campo de gravedad de la Luna (a 320,000 km de la distancia Tierra-Luna).

5       La naturaleza del espacio geográfico es la relación dicha entre los estados materiales (o estados de espacio), de lo continuo y lo discreto.

6    El conocimiento geográfico tiene un método propio históricamente dado por la comprensión del espacio.

7   Tal método en su fundamento gnoseológico del materialismo, se constituye por su sistema de categorías fundamentales:

a)     Orientación y sistema de referencia

b)      Lugar y situación

c)      Localización y distribución

d)      Límites y extensión

e)      Conexión y relación

f)        Simetría y asimetría

g)      Homogeneidad (uniformidad) y heterogeneidad (disformidad)

h)      Morfometría y anamorfometria

8        La Geografía como ciencia se postula como ciencia natural de la naturaleza inorgánica, y, por lo tanto, como ciencia físico-matemática.  En ese sentido, la Geografía es una ciencia matemática en el carácter de ciencia matemática aplicada (en este caso, aplicada al conocimiento del espacio geográfico).

9        Sobre la base de tales postulados, establece como sus principios o leyes más generales y esenciales, el ser una ciencia:

a)   De la interconexión o relación universal de los fenómenos, entendidos éstos en forma generalizada como estados de espacio.

b)  Del orden de coexistencias.

c) De las interconexiones o relaciones físicas externas entre los fenómenos, entendidos éstos en forma generalizada como estados de espacio.

d)  De las transiciones materiales de sustancia y campo entre los estados de espacio.

10    En consecuencia, su método de conocimientos técnicos propio históricamente dado, se conforma de las técnicas mismas de la cosmografía (orientación y posición), topográfico-geodésicas (triangulación y medición), y geofísicas (estados físicos y movimiento), que se comparten mutuamente entre estas ciencias particulares.

11  La resultante propiamente geográfica de tales componentes técnicos de método; cosmográfico, topográfico-geodésico y geofísico; es que el método geográfico se define entonces como: la manera de obtener el conocimiento espacial por su orientación y posicionamiento, por sus distancias y métrica, como por los estados físicos y sus movimientos.

12   Las leyes particulares de la geografía hasta ahora descubiertas e manera empírica (hasta hoy, ninguna ley ha sido deducida teóricamente), son:

a)      La ley de la zonalidad planetaria.

b)      La ley de la distribución sectorial de los estados de espacio.

c)      La ley de la simetría axial (bipolar y hemisférica).

d)      La ley de los movimientos dextrógiro como levógiro del “efecto de Coriolis”.

e)      La ley del movimiento estacional (del que deriva el movimiento de precesión).

f)        La ley de la flexibilidad del espacio geográfico (dado en el movimiento de los nodos).

13   Históricamente ha habido un proceso, no sólo de registro de los fenómenos en el espacio (en su representación en el mapa), sino de su integración como objeto de conocimiento necesario; y segundo, que como objeto de conocimiento, tanto el concepto de “espacio” como el de “fenómenos”; no sólo han dado dos líneas de pensamiento geográfico, sino, en particular dichos conceptos han pasado por un proceso de abstracción y generalización teórica entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

14   El proceso de abstracción y generalización de los conceptos de espacio y fenómenos, supone su unidad material más general y esencial como estados de espacio (el estado de espacio vacío como lo continuo, y los estados de espacio como los fenómenos, como lo discreto).

15  Ha habido seis momentos de abstracción y generalización de los conceptos de “espacio” y “fenómenos”:

 

I    El de los fenómenos como lo “empíricamente dado” en los “hechos geográficos”, tanto en Europa con Louis Vivan de Saint-Martin (1873), como independientemente en América con Miguel E. Schulz (1892).

II     El del espacio como “las relaciones de coexistencia” en la superficie terrestre, de E. Chizhov (1896) y Krasnov (1905).

III   El simultáneo del espacio y los fenómenos en la “Región Corográfica”, con Hettner (1905); y de las propiedades particulares de espacio en el lugar, localización, distribución y relaciones, con De la Blache (1913).

IV  El simultáneo del espacio y los fenómenos en la “Región Corográfica” y “Unidades Morfológicas”, con Alfred Hettner (1927); y en el Paisaje y Unidades Morfológicas”, de Sigfrid Passarge (1932).

V    El simultáneo del espacio y los fenómenos en el espacio como el continuum, y los fenómenos como los elementos (1952, 1976), con Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza; y del continuum y las “fases” (1976) con Alexandr Maxímovich Riábchikov.

VI   El simultáneo del espacio y los fenómenos, del espacio como el vacuum o la dimensionalidad material continuo-discreta, y los fenómenos “estados de espacio” (1980-2012), con Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

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23 febrero 2014 7 23 /02 /febrero /2014 23:03

03 Vacío de Formación Teórica ObjetivaEl Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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29 nov 13.

 

En esa ambigüedad en la definición teórica de la geografía de Sáenz de la Calzada, Bassols Batalla, y Ma. Teresa Gutiérrez de MacGregor, se entiende al espacio como el aspecto esencial de la geografía, pero lo que se acaba estudiando, ya como naturalistas, ya como sociologistas, son las relaciones entre los fenómenos en un lugar determinado utilizado sólo como referencia.

 

Dichos tres investigadores atravesaron por todo el período de cuarenta años de hegemonía de la geografía fenomenista en el criterio de Jorge A. Vivó, lo trascendieron en dos y tres décadas; el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza fungió como nuestro Director de Tesis; la Dra. Ma. Teresa Gutiérrez de MacGregor nos llegó a invitar a integrarnos al Instituto de Geografía (y no firmó el Dictamen con el que se nos rechazó en la cátedra en el Colegio de Geografía); pero en donde se levantó un valladar, fue con el Dr. Ángel Bassols Batalla, quien nos invitó a colaborar con él en el campo de su geografía económica, pero a lo que declinamos por las mismas razones que lo hicimos respecto de la geografía de la salud del Dr. Sáenz de la Calzada: ni eso era a nuestra vista intuitiva nuestra idea de la geografía, ni la salud ni la economía estaban en nuestro interés.

 

Y a poco de nuestro egreso de los estudios profesionales, con nuestra misma tesis de grado, rompimos (sin que así nos lo propusiéramos) de manera radical no sólo con la hegemonía fenomenista, sino con toda ambigüedad en los fundamentos teóricos.  Y en ello, poco después, independientemente, se sumó el trabajo del compañero José C. Martínez Nava, estableciéndose objetivamente con ello (visto ahora a la distancia), que toda una época había terminado, y una nueva época, de manera profundamente tortuosa, daba inicio.

 

 03 Pérdida de Continuidad

Lapsos de pérdida de continuidad, no porque no se hayan formado geógrafos, sino porque entre éstos no destacaron los desarrollos teóricos.

 

Luego de 1911 con el discurso de Isidro Rojas que puso simbólico fina a la geografía espacista de la modernidad ilustrada en México, se hizo una larga transición obligada, como consecuencia de la Revolución, hasta 1927 en que Jesús Galindo y Villa publica su Geografía de la República Mexicana, del más puro corte fenomenista, que inauguraba los nuevos tiempos; pero, más aún, otra pérdida de continuidad, y ésta ya caracterizada como producto propio de las contradicciones internas de la ciencia de la geografía en México, se dio entre el origen de la aparición profesional de Pedro C. Sánchez y el origen de la aparición en México de Jorge A. Vivó, justo en ese mismo lapso entre 1910 y 1929, y que desde el punto de vista del desarrollo teórico, pudiera llevar hasta 1935 en que Pedro C. Sánchez publica su Evolución de la Geografía, en que, de algún modo, establece los fundamentos teóricos (por sencillos que fuesen), del nuevo concepto del hacer de la geografía basado en los datos históricos por él expuestos, y más aún, ese lapso pudiera alargarse hasta  1945, en que el propio Jorge A. Vivó publica su Geografía Física, que será el modelo de conocimientos a seguir.

 

De la misma manera, observamos en la gráfica que ahora se dio, primero, una pérdida de continuidad hasta por casi tres décadas entre la Dra. Ma. Teresa Gutiérrez de MacGregor, y nosotros, el autor de estas líneas.  Desde luego que en ello hay una situación relativa, pues no es que no haya habido profesionales de la geografía, porque los hubo, y sin duda de alto nivel profesional tanto en la investigación, como en la docencia e incluso ya en el campo de la producción económica, pero aquí nos referimos a aquellos geógrafos con desarrollos en geografía teórica, así fuese que fundamentaran la geografía fenomenista vigente (con datos históricos, filosóficos y del desarrollo objetivo del hacer geográfico), o que bien la cuestionaron haciendo nuevos planteamientos ampliamente fundamentados de la naturaleza de la geografía productora de sí misma por sí misma, criticando ese hacer geográfico exclusivamente reproductor en infinitos modelos de geografía aplicada, por los que la geografía no se entendía por sí misma, sino en relación funcional con aquello en que se aplica.  Este tipo de autores de la geografía no aparecen ni están presentes en el lapso de las décadas sesenta a setenta.

 

Pero más terrible aún es, ya no una pérdida de continuidad, sino un vacío absoluto que a la fecha de este documento es ya de más de tres décadas respecto de lo que nosotros hemos aportado.  Si se considerase que en realidad no hay tal jactancioso vacío que hubiese que llenar con la continuidad de lo nuestro, tendría que aceptarse que aquello que lo llena haciendo continuidad, es la geografía en su concepto “posmodernista”, cuyo objeto de estudio si bien es enunciado como el “espacio”, éste es sólo un “constructo”, es decir, una elaboración puramente subjetiva que hace de la geografía, una “geografía literaria”, a manera de una disciplina de conocimientos meramente metafísica, ajena a la ciencia y al método de la ciencia de la modernidad.


03 Vacío de Formación Teórica Objetiva 

Más que una pérdida de continuidad, ya un vacío formado en una geografía institucional que se resiste a hacerse rigurosamente en la ciencia y el método de la ciencia; y antes que ello, incluso, se declara "posmodernista", de una geografía de "imaginarios", eminentemente subjetivista.

 

Algo que realmente llene ese vacío en un avance científico real, tendría que ser aquello que de continuidad a la crítica (no que la evada con argumentos subjetivistas), ya sea afirmando lo planteado, o bien refutándolo consecuentemente, dando un distinto y nuevo planteamiento.

 

 

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16 febrero 2014 7 16 /02 /febrero /2014 23:03

02 Gráfico Lapso de Vida México, 1940-1980El Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (4/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio –geografico.over-blog.es/

24 nov 13.

 

Asociado a la persona de Pedro C. Sánchez, aparece ahí, desde el primer momento, la figura de Jorge A. Vivó Escoto, abogado, economista, etnólogo, quien llega a México en 1929 (a raíz del asesinato aquí de su camarada del Partido Comunista, el cubano Julio Antonio Mella); y al apoyo de Pedro C. Sánchez, como Director del IPGH, ingresa al mismo como su bibliotecario, entrando en contacto con los materiales geográficos, lo cual le lleva a los estudios de geografía, y en 1945 publica su fundamental Geografía Física, que servirá de modelo, más que exactamente teórico, empírico, para comprender la geografía a partir de entonces y hasta 1979.

 

En su Geografía Física, en la que la Geografía queda definida como la “ciencia del paisaje” (y el “paisaje” entendido como las “unidades morfológicas”), hay uno de los fundamentos teóricos más importantes aportados en el siglo XX por Alfred Hettner: el de los “hechos geográficos”, como las “unidades morfológicas” (litosféricas, atmosféricas, hidrosféricas y biosféricas)*, pero concepto no explicado con suficiencia al ser retomado por Vivó, ni desarrollado consecuentemente, y el cual, diferenciado de “los fenómenos”, se difundió en la comunidad de estudiosos de la geografía entendiendo por “hecho geográfico” (con cierta puerilidad positivista), el fenómeno relativamente estable y duradero en el tiempo (en particular, geológico); y entendiendo propiamente a su vez por “fenómeno geográfico”, aquel relativa y perceptiblemente cambiante.

 

Con Jorge A. Vivó, si bien no explícitamente –e incluso como negación en la práctica, aparece la figura que habrá de ejercer por primera vez, la influencia del marxismo en la geografía en su forma fenomenista en México–, otros cuatro estudiosos de la geografía contemporánea y muy mencionados por éste fueron, uno, el geólogo Ramiro Robles Ramos, el historiador y antropólogo Alberto Escalona Ramos, y el geógrafo Ramón Alcorta Guerrero, quien publica una Antropogeografía, 1944, y su Esquema Geográfico de México, 1960, y el último Ing. Geóg. Jorge L. Tamayo, que publica su Geografía Moderna de México en 1953.

 

02 Gráfico Lapso de Vida México, 1940-1980 

El pensamiento geográfico en México entre 1940 y 1980.
["Clik" en la imagen para amplificar]

 

Jorge A. Vivó trascenderá en vida, como puede apreciarse en el gráfico, a todos sus contemporáneos, pero con más énfasis aún, al conjunto de geógrafos próximos al pensamiento geográfico espacista, entre los cuales, de manera destacada, apareció en México en 1939, el republicano, refugiado español combatiente de la Guerra Civil Española, Pedro Carrasco Garrorena, físico y astrónomo, que intentó el desarrollo de los estudios geográficos en la Facultad de Ciencias, evidenciando con ello su noción del carácter espacista y científico de la geografía, y ya no en la idea de ésta ni en su forma fenomenista ni de ingeniería.

 

Del cuadro para el análisis de estos últimos autores, puede destacarse lo siguiente: 1) sólo uno de los seis referidos, es del campo de la ingeniería geográfica; esto es, del uso de la geografía, para las soluciones técnicas a ciertos problemas de orden de espacio, en este caso, por lo que, por definición, queda ubicado en esa línea de pensamiento geográfico, aun cuando los estudiosos de la geografía como ingeniería, por sí mismos, no implican, o por lo menos no necesariamente, una definición de un objeto de estudio, lo que precisamente significó una gran debilidad para la caracterización de la geografía como ciencia del estudio del espacio; 2) cinco de los seis autores referidos; éstos sin una formación como ingenieros; estaban obligados entonces, a tratar a la geografía a partir de un objeto de investigación o estudio; 3) entre esos últimos, destacan particularmente dos de ellos por su característica de no-geógrafos y evidentemente en la línea fenomenista (y no obligados a una definición teórica con suficiente autoridad intelectual y moral); y 4) otros tres de esos cuatro, justamente Pedro Carrasco Garrorena, Jorge A. Vivó y Ramón Alcorta Guerrero, estos dos últimos con una formación como geógrafos, estaban ya obligados a la definición teórica, lo cual hace por lo menos precisamente Vivó.

 

 El último período se caracteriza por tres investigadores  notables: el marxista militante refugiado español combatiente de la Guerra Civil Española, biólogo y geógrafo Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza; el miembro del Movimiento de Liberación Nacional en los años sesenta en México, el economista y geógrafo Ángel Bassols Batalla; y la investigadora geógrafa Ma. Teresa Gutiérrez de MacGregor, que justo con Jorge A. Vivó, ellos también nos trasmitieron los conocimientos ya directamente; y una segunda razón esencial, es que ellos, a pesar de su expresión geográfico fenomenista en medio de la hegemonía de ésta, ya se da un pensamiento geográfico, con mayor o menor explicitud, en una enorme ambigüedad (que bajo esas condiciones de hegemonía fenomenista, resultaba positivo), precisamente con el concepto espacista de la geografía.

 

Así, Sáenz de la Calzada, en el Preámbulo de su Geografía General, de 1977, apunta: “la geografía es, por excelencia, la ciencia de las interrelaciones que existen entre todos los fenómenos de superficie”; y dos páginas adelante anota: “…contamos con cuatro dimensiones: la longitud, la latitud, la altitud (que determinan el lugar, pero no el fenómeno), y el tiempo…”; y a continuación destaca el papel de la teoría general de la relatividad de Einstein de 1905, que, dice Sáenz de la Calzada: “que interese tanto a los geógrafos, cuya ciencia ha aportado de hecho tres valiosas contribuciones a su elaboración”, y párrafos más adelante escribe: “Aquí nos señala Einstein un aspecto caro al geógrafo, que para muchos sirve como definitorio para su ciencia: la geografía es el estudio de las relaciones espaciales sobre la superficie terrestre”.  Es decir, ya en 1977 aparentemente toma partido por el fenomenismo, pero hace ver el carácter espacista esencial de la geografía.

 

De la misma manera, Bassols Batalla insiste en el fenomenismo, y en la Introducción de su Geografía Económica de México, dice acerca del hacer geográfico: “…planteando en forma directa los fenómenos, explicando las causas de su formación”; y párrafos adelante: “Todo ello…, señalando siempre las peculiaridades regionales, los aspectos de distribución en el espacio y su comparación de lugar a lugar”.

 

Finalmente, en esa ambigüedad entre el fenomenismo y el espacismo en geografía, la Dra. Ma. Teresa Gutiérrez de MacGregor en su ensayo, “Estado de la Geografía Aplicada para una Mejor Organización del Espacio”, de 1970, empieza desde su primera línea haciendo la siguiente aclaración: “Antes de iniciar mi plática quiero dejar asentado el hecho de que al referirme al espacio, siempre será al espacio terrestre, que es el que por definición estudia la geografía…”; y sin embargo, dos párrafos adelante apunta: “Nunca hasta la actualidad se ha dado tanta importancia al estudio del espacio terrestre y a la distribución dentro de él, de factores físicos y humanos…, y constata si su distribución es equilibrada, o en caso contrario efectúa estudios de Geografía Aplicada que sirva de base para lograr este equilibrio”, pero luego pone como ejemplo los desequilibrios de población y de uso del suelo que evidencia que esa necesidad de equilibrio, responde a criterios económico-sociales.

 

*        Este concepto, que representa una importante abstracción y generalización, lo analizaremos con amplitud artículo aparte.

       Sáenz de la Calzada Gorostiza, Carlos; Geografía General; Editorial Esfinge, México, 1977; p.8.

       Ibid. p.12.

       Ibid. p.12.

       Ibid. p.13.

       Bassols Batalla, Ángel; Geografía Económica de México; Editorial Trillas, México, 1976; p.16.

       Ibid. p.17.

      Gutiérrez de MacGregor, Ma. Teresa; Estado de la Geografía Aplicada para una Mejor Organización del Espacio; en “México en el Mañana”, Simposio: “La Geografía en el México Actual”; p. 33 (subrayado nuestro).

       Ibid. p.33.

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9 febrero 2014 7 09 /02 /febrero /2014 23:03

02 Grafico Lapso de Vida México (general)El Debate de la Naturaleza de la Geografía en el Siglo XX en México.  (3/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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23 nov 13.

 

Evolución de la geografía en el siglo XX en México,

en función de sus autores y su obra.

 

Nada como un cuadro gráfico para ahorrarnos “mil palabras”, y en función de él, veamos de conjunto a través de sus autores más controversiales, la evolución de la geografía del siglo XX en México.

 

02 Grafico Lapso de Vida México (general) 

Evolución de la geografía en el siglo XX en México, a través de sus autores más reconocidos.

["Clik" en la imagen para amplificar]

 

Como evolución, no podría verse en ello más que plena continuidad, y, sin embargo, en la sucesión de unos a otros autores, a simple vista puede verse dos saltos, o dos períodos en lo que entre la formación profesional de uno y otro, transcurren, primero, luego de Pedro C. Sánchez, tres lustros hasta la presencia de Jorge A. Vivó Escoto, con quien se consolida la geografía del siglo XX en México; y en segundo lugar, luego de Ma Teresa Gutiérrez de MacGregor, en que transcurrieron hasta cuatro lustros, veinte años de una especie de vacío que, por supuesto, es relativo, en función de los criterios de selección de los autores, en este caso, de crítica en el campo de la geografía teórica; y, en consecuencia, hay que decir que los criterios de dicha selección por la cual dividir y clasificar lo más objetivamente (dado en la historia de esa evolución misma), a fin de poder analizar y examinar por separado cada conjunto de hechos particulares.

 

Así, un criterio general de división y clasificación, es el existente de manera objetiva históricamente dado por las dos líneas del pensamiento geográfico: el fenomenismo, y el espacismo.  Luego hay un conjunto de criterios acerca de los únicos autores que son considerados o seleccionados en esa evolución:

 

Amplio reconocimiento por la comunidad profesional.

Contribución notable y reconocida ampliamente en lo orgánico (en lo institucional, en lo educativo, en lo gremial en las sociedades profesionales, en las publicaciones); en la investigación propositiva (productiva de la teoría geográfica, no reproductiva de sí misma), esencialmente en el desarrollo científico de la Geografía de manera consistente desde un fundamento gnoselógico; y en obra publicada trascendente.

Fundamentación y desarrollo de la Geografía como ciencia, en contribuciones en el campo de investigación en geografía teórica (excluyendo los trabajos, por interesantes que sean, en el campo de la geografía aplicada, que sólo son eso, aplicaciones; que en los criterios fenomenistas, cuanto mejores son esas aplicaciones, tanto menos se ve la geografía como tal).

Investigación, por lo menos con una cierta consciencia explícita de sus fundamentos gnoselógicos, en todo caso, reflejados a su vez en una posición militante o por lo menos ideológica (excluyendo a aquellos profesores que pueden ser muy prestigiados no exclusiva ni precisamente por la docencia, sino por la investigación, pero la cual se reduce a exposiciones meramente técnicas de aplicación y operatividad (o ingeniería).

Y, con todo su carácter subjetivo, aquellos que resonaron en nuestra formación profesional, pero con el fundamento objetivo de haber sido los referidos de manera especial por el profesorado ya en sí notable en ese entonces.

 

Así, en consecuencia, puede separarse los grupos contemporáneos de autores, por un lado fenomenistas, y por otro espacistas (o en lo que más se aproxime a ello por su formación profesional y trabajos realizados), a partir de los nacidos en 1867 (por demás, año de la Restauración de la República y de fundación de la Ingeniería Geográfica en la Escuela Nacional de Ingeniería, por Blas Balcárcel), pero cuya influencia se dejó sentir sólo luego de la Revolución de 1910-1917 y del período de inestabilidad política e institucional de 1917 a 1929, así como por estar ya dichos autores en el momento de su plena madurez intelectual hasta 1935, en una marcada participación en el hacer de la geografía entre esa forma de la geografía espacista dada en la ingeniería geográfica (de solución a problemas concretos del espacio terrestre), y la geografía fenomenista dada en la formación de aplicaciones de la geografía por los no-geógrafos, en esa libertad de entender ahora a la geografía como un “sistema de ciencias”.

 

01 Grafico Lapso de Vida Antes de 1940. 

División y clasificación de autores por línea de pensamiento geográfico fenomenista (los no-geógrafos), y espacista (los Ingenieros Geógrafos), a partir de los nacidos en 1867 y considerados hasta 1935 con Pedro C. Sánchez y su Evolución de la Geografía, como primer documento de geografía teórica de esta ciencia en su forma hegemónica en el siglo XX en México.

["Clik" en imagen para amplificar]

 

Son notables en dicho cuadro tres aspectos: 1) si en 1911 Isidro Rojas pronuncia el último panegírico por la geografía espacista; en 1927 (luego de toda la etapa de la revolución e inestabilidad política), el historiador Jesús Galindo y Villa (en una especie de remembranza estraboniana), publica su Geografía de la República Mexicana, iniciándose así, con ello, una especie de apropiación de la geografía por los no-geógrafos*, en la lógica natural del pensamiento geográfico fenomenista a que se transitaba; 2) el topógrafo y geodesta Ezequiel Ordoñez, avezado aún más en geología, es reconocido a su vez como geógrafo en esa lógica fenomenista, a partir de la necesaria referencia geográfica de éste en las exploraciones petroleras; y 3) en este período se están formado aún los Ingenieros Geógrafos en la Escuela Nacional de Ingeniería fundada por Blas Balcárcel en 1867, con la limitación de que, como ingeniería, se ocupara de la aplicación de la geografía a soluciones prácticas concretas, sin preocuparse de los necesarios fundamentos teóricos que supone una ciencia que va más allá de sus aspectos operativos.

 

El período histórico representado en el siguiente cuadro. Se inicia con el Ing. Geógrafo Pedro C. Sánchez, Director del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) desde su fundación en 1928, y quien publica su Evolución de la Geografía, 1935, primer documento de geografía teórica de la geografía contemporánea, documento que, no obstante se centra en la narrativa histórica general de la geografía, ésta se fundamenta en una definición explícita que el autor da de la geografía como: “ciencia de la Tierra” (o más expresamente, como “ciencia del presente de la Tierra a la luz del pasado”; por oposición a la definición de la geología como ciencia del pasado a la luz del presente), dividiendo sus campos de estudio en una Geografía General y una Geografía Regional, no por un criterio espacial, sino del estudio de las generalidades teóricas y lugar de la Tierra en el Universo, como de los fenómenos respecto de todo el planeta, o del estudio de éstos en su forma local o regional, exaltando la obra ejemplar de Humboldt y Ritter; con lo cual la geografía en México se sincronizaba con los criterios dominantes de la geografía en Europa.

 

 

*        Ese proceso no fue, por demás, unívoco; también biunívocamente hubo un enriquecimiento con la “apropiación de los no-geógrafos por la geografía”.

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