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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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6 octubre 2013 7 06 /10 /octubre /2013 22:03

Miguel-E.-Schulz-1851-1922.jpgPrimera Abstracción y Generalización Teórica de los Fenómenos en Geografía, por Miguel E. Schulz, 1892. (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

16 sep 13.

 

Miguel E. Schulz (1852-1922), Geógrafo en el ámbito de la educación, cuyo escenario en su vida profesional se da luego de la desaparición del Colegio de Minería y a la creación de la Escuela Nacional de Ingeniería, en el período de Blas Balcárcel, y predominantemente durante el último cuarto del siglo XIX.

 

Al hacerse profesor de geografía en la Escuela Nacional Preparatoria en 1882, publica, diez años después, sus Apuntes para el Curso de Geografía, 1892.

 

Mientras que en Europa en la lógica de una geografía fenomenista la geografía se hacía una ciencia de relaciones funcionales: de la sociedad en función de la naturaleza, con la Antropogeografía (1882), de Ratzel, esto es, en donde para entender geográficamente a la sociedad, había que estudiar su causalidad en la naturaleza (de donde se genera un “determinismo geográfico”); o, inversamente, de la naturaleza en función de la sociedad, en la geografía de Richttofen, en donde para entender geográficamente a la naturaleza , había que estudiar las relaciones causales en la sociedad; en México, en donde, por su parte, en la lógica de una geografía espacista, no sólo del estudio del espacio terrestre general (planetario), se pasaba, con Miguel E. Schulz, al estudio del espacio terrestre particular o especial, como él mismo le denomina, en una restricción de grado de generalidad espacial lógicamente consistente; sino, más aún, de manera particularmente importante, del estudio de los fenómenos en sus relaciones causales (de la relación entre el “fenómeno causa” (por ejemplo, la lluvia), y el “fenómeno efecto” (por ejemplo, la vegetación consecuente a la lluvia), ahora se abstraía y generalizaba a los mismos en el concepto de “hecho geográfico”.

 

La estructura de la obra de Miguel E. Schulz, en una lógica cartesiana de los simple a lo complejo o de lo general a lo particular, va de las consideraciones de los “hechos geográficos” (los fenómenos) planetarios, al estudio de los mismos por países, y, al final, hacerlo para México.

 

En el momento que Schulz propone esa secuencia de análisis del espacio geográfico (1892), ello se está haciendo por primera vez en el mundo (el propio Schulz lo hace ver explícitamente con orgullo y satisfacción, y por lo que tal propuesta de método, la obra recibió un Premio otorgado por la Exposición Universal Colombina en 1894); y no obstante, no es en ello en donde está el principal aporte de éste; al final ello era producto de una lógica necesaria que en cierto modo había estado ahí desde siempre en el pensamiento geográfico desde la Geografía de Estrabón; en Ibn Jaldún; y particularmente en Keckerman-Varenio; lo verdaderamente novedoso, de profunda esencialidad metodológica, fue el primer paso históricamente dado en la dirección correcta para resolver esa contrariedad fundamental de la consideración de los fenómenos naturales y sociales en geografía, cuando cada uno de ellos es objeto de estudio de otra especialidad.

 

A diferencia de la manera en que ese problema se estaba tratando de resolver en Europa por vía de lo concreto y de la particularización en una definición de la Geografía como ciencia de relaciones funcionales; destacando en ello tanto Ratzel como Richttofen; Miguel E. Schulz en México procedió a la inversa, y en forma opuesta al estudio de lo concreto y de la particularización, él propuso la consideración de los fenómenos por vía de la abstracción y generalización, en la categoría  “fisiográfica” del “hecho geográfico”, dando una definición distinta de la Geografía; es decir, ya no como una “ciencia mixta” de “relaciones funcionales”, sino como una: ciencia de “la relación que existe entre el hecho geográfico percibido y las causas que lo producen” (Op. Cit. p.VI).  Al final, esta abstracción y generalización, era el fundamento teórico mismo de lo que se intentaba en Europa mediante la noción de la relación funcional.  Ello explica que veinte años después, esta definición necesariamente fuese retomada en Europa en una adecuación de categorías que aún van a lo concreto y particular sobre los fenómenos, dada por Emmanuel de Martonne[ä], mientras  que, como expone Schulz, egresados de la Escuela Nacional Preparatoria en donde se imparte su Curso de Geografía, como el geólogo Ezequiel A. Chávez, han producido obras destinadas ya a la educación primaria misma[b].

 

[ä]       La Geografía, dice Emmanuel de Martonne, es la: “Ciencia del estudio de los fenómenos considerados en su distribución, causas y relaciones”.  Aquí el fenómeno sigue siendo el fenómeno concreto y particular, mientras que en Schulz, veinte años antes, ya era una abstracción y generalización “fisiográfica” dada en el “hecho geográfico”.

[b]       Schulz refiere la Geografía Elemental para el 4° Año de las Escuelas Primarias, por Ezequiel A. Chávez (Op. Cit. p.VII).

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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:03

Comisión Geográfico-Exploradora; TrabajosLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (4/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 12.

 

El momento histórico y teórico era otro, específicamente era el momento de Hettner, así fuese un Hettner atenuado a través de Richard Hartshorne; y por ello Sáenz de la Calzada pregunta otra vez: “Qué se ha hecho a través de la interpretación del paisaje físico y humano y sobre su base geomeorfológica; qué en torno a la geografía humana en un país que ofrece tan fundamentales contrastes étnicos?”[1].  Aparentemente, ya desde entonces, pudiera pensarse que nada se habría hecho; pero no es así, la paradoja es que, por lo contrario, esos estudios abundan, tesis, ensayos, artículos, obras; es mucho lo que se ha hecho al respecto, lo era ya en 1969; pero en esa cita, el sentir del Dr. Sáenz de la Calzada, apuntaba más bien, a “qué se ha hecho, que realmente signifique algo”.  Pero todo lo que se ha hecho hasta ahora (2013), es idéntico a lo que ya se había hecho para 1969.  Cabe, sin lugar a dudas, volvernos a hacer las mismas preguntas de hace cuarenta y cinco años, de la misma manera, así parezca resultar ocioso.  Y es que el problema no es la pregunta, plenamente lógica y justa, sino el problema es la respuesta, y la respuesta es la que resulta ya no ociosa, sino profundamente desconcertante.

 

Qué se ha hecho acerca de la interpretación del paisaje: pues, profesor Sáenz de la Calzada, lo que, por lo menos nosotros hemos hecho, ha sido abstraer y generalizar dicho paisaje en el concepto de espacio como el vacuum, y sobe sus elementos físicos y humanos, los hemos abstraído y generalizado como estados de espacio, ya continuos o discretos, a partir, incluso, de su propia propuesta (la “geografía de los Elementos”), que casi una década después de esta conferencia nos la hizo saber: la abstracción y generalización de esas geoformas o hechos físicos y humanos, en los Elementos agrigentinos, incluido en ello el espacio mismo a partir del ápeiron de Anaximandro; del pneuma o éter de los clásicos griegos.

 

Ahora la pregunta será: <<Qué se ha hecho acerca del vacuum y los estados de espacio sobre la base de la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta, independientemente del sustrato portador de la geoforma como fenómeno natural o social>>.  Por ahora, al momento de redactar estas líneas (2012), en este punto estamos por hacer (y sin saber exactamente qué sigue)*.

 

En general, por principio, entender que lo que sigue, habrá de ser una aplicación de eso anteriormente dicho a algo, sin confundir nuestro objeto de estudio con ese “algo”, y a la solución de alguna problemática en ese “algo”; que cuanto más relevante sea, ya se sentirá gravitar nuevamente el peso de la geografía sobre el progreso científico de México**.

 



[1]        Sáenz de la Calzada, Dr. Carlos; La Comisión Geográfico-Exploradora, 1877-1918; Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, N° 1, México, 1969; p.60.

*        Un año después, 2013, en que ahora transcribimos este documento, ya podemos decir incluso, qué se ha hecho acerca de ese vacuum y los estados de espacio sobre la base de ese concepto nuestro del espacio: hemos avanzado en la indagación de los tránsitos de los estados de la materia en esta generalización teórica, y trabajamos ya en la formalización teórica de la “teoría del espacio geográfico”.

**       Efectivamente, un año después seguimos sosteniendo tal criterio, pero, lo cierto es, también, que esa aplicación ha requerido aún de un mayor fundamento teórico.  Como geógrafo teórico esa es nuestra responsabilidad central; ya habrá tiempo de hacer tal aplicación, si no por nosotros, por cualquiera en la posteridad; lo esencial, es echar los fundamentos teóricos de ello.

 

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1 septiembre 2013 7 01 /09 /septiembre /2013 22:03

Comisión Geográfico-Exploradora, Dr. Carlso Sáenz, 1969La Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 12.

 

 

 

Para los Ingenieros Geógrafos egresados de la Escuela de Ingeniería de la UNAM, podría estar claro que de lo que se trataba con aquellas “geografía e hidrografía”, o “geografía y climatología”, era de la aplicación de la geografía: pero, ciertamente, con  lugar a la confusión, cuando ello ocurría en un México en el que aún, el que sabía de algo, era requerido para entender de todo.

 

El geógrafo no estaba haciendo distinción de un verdadero objeto de estudio de la geografía, porque simplemente, desde fines del siglo XIX y durante todo el posterior tercio del siglo XX, ese fue,  primero, un problema dado por supuesto en la carrera de “Geografía e Hidrografía” de la Escuela Nacional de Ingeniería; y segundo, problema no resuelto en  la geografía de todo el mundo, hasta el trabajo de Hettner de 1927.  Pero para entonces, ya habían entrado en  escena escribiendo libros de texto de geografía, autores como los geógrafos Miguel E. Schultz (1851-1922), profesor de la Escuela Nacional Preparatoria desde 1882, y su hijo el Ing. Geóg. Enrique Schultz (1875-1938), Ricardo Toscano (1872-1938), con textos de Topografía y Geodesia, Hidráulica, y Meteorología, o del historiador Jesús Galindo y Villa (1867-1937), en cuyos textos, el énfasis está en el estudio de los fenómenos en su conjunto, y en el dejar de lado la cartografía, lo que fue siendo cada vez más patente, y, literalmente dicho, no sólo como la geografía evidente, sino como lo que daba créditos profesionales.

 

Esto ocurría en el saber geográfico, cuando la siguiente generación, de la que fue parte el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, se formaba en ello, y el contenido de la ingeniería geográfica (tanto de México como de Europa), que venía desde el siglo XVIII, cada vez quedaba más lejana y ajena.  No por otra cosa se pregunta él cuarenta años después del trabajo de Hettner: “¿qué ha pasado con la geografía en México?  Su peso no se siente gravitar sobre el progreso científico del país”[1], a lo que sólo habría que agregar que no sólo era en la geografía en México, sino de manera mundial.

 

Pero la situación trágica de esa generación atrapada en su momento histórico, no podía ser sino en lo inverso: “la verdadera geografía –citamos de Sáenz de la Calzada–, empieza donde la cartografía acaba”[2].  Hoy nosotros lo expresamos justo al revés: <<la verdadera geografía empieza, justo en donde inicia la síntesis cartográfica>>; es decir, en el criterio que nos devuelve la idea espacista de la ingeniería geográfica, la cual es luego aplicada lo mismo a la solución de la minería (como lo fue en el siglo XIX en México), que a la hidrografía (como lo fue de 1867 a 1918 aquí mismo), o ya de la geología y geomorfología, o de la meteorología y climatología (como lo fue en los años veinte-treinta igualmente aquí), o de la flora y de la fauna.

 

Cuando un matemático auxilia a un biólogo a establecer la ecuación que describe el proceso con una enorme cantidad de variables del “efecto fotoeléctrico en el cerebro”, el matemático no se pierde en el fenómeno del efecto fotoeléctrico, lo suyo es la aplicación de la matemática al entendimiento de ese fenómeno; es decir, los suyo es la ecuación que describe el fenómeno; en tanto el fenómeno dado es lo es del biólogo.  Así, la ecuación que media en el ejemplo, entre el matemático como el biólogo, es semejante al mapa que media entre el geógrafo y cualquier otro fenómeno y sus estudiosos especiales.  Lo uno, la ecuación, describe en abstracto un proceso complejo concreto; lo otro, el mapa, describe a su vez en abstracto el análisis espacial concreto del comportamiento regional de los fenómenos (estados de espacio).

 

Por ello, cuando el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada se vuelve a preguntar: “¿Qué se ha hecho acerca de la interrelación de los hechos espaciales y de la causalidad de los mismos…?”[3], para él, atrapado en su momento histórico, el objeto de estudio son las interrelaciones de los hechos en su causalidad, y en ese sentido, el objeto de estudio son los fenómenos, en el sustrato espacial.  Hoy el cuestionamiento es inverso: <<Qué se ha hecho acerca del estudio del espacio y su causalidad, en el sustrato de los estados de espacio (los fenómenos)>>.

 



[1]        Sáenz de la Calzada, Dr. Carlos; La Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918); en Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia de la Tecnología; México, 1969; p.60.

[2]        Ibid. p.60.

[3]        Ibid. p.60.

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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:03

Mapoteca-Manuel-Orozco-y-Berra.jpgLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 12.

 

Respecto de la labor de la Comisión Geográfico-Exploradora, citamos las palabras del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada: la Comisión Geográfico-Exploradora realizó “una labor cartográfica digna de encomio y extendió sus actividades a otros campos con verdadera fortuna”[1]; y sin duda, ello fue así, y con tato éxito, que sus resultados mismos, paradójicamente, de conjunto, cuestionaron en adelante la labor geográfica, como los hechos históricos lo muestran, y a lo que el mismo Dr. Sáenz alude al final de su disertación, cuando concluye afirmando que, “los geógrafos nacionales que actualmente están desunidos desarticulados y empequeñecidos”[2].

 

Ello amerita una explicación, tanto más, que a casi cuarenta años de aquella conferencia, las conclusiones del Dr. Sáenz acerca de la situación de la Geografía en México en 1969, no sólo son, en términos relativos, iguales a los de la actualidad, sino en términos absolutos, peores, pues se supone que la situación en todo este tiempo no sólo debería haberse superado, sino debería haber dado lugar al despliegue de una nueva labor científica.  Pudiéramos decir, con ello, que el siglo XX es para la Geografía, todo un “siglo de crisis”.

 

Ciertamente, la geografía decimonónica concluye al concluir el primer quinto del siglo XX.  Su metodología cartográfica, que finalmente había superado la cartografía alzatiana del siglo XVIII (como ésta a la cartografía de Carlos de Sigüenza y Góngora del siglo XVII), a su vez, era ya superada por la cartografía propia del siglo XX.  Pero el primer problema está en que ésta no se superó en manos del geógrafo mismo haciendo uso de la metodología geodésica, sino en el ámbito de la geodesia misma, en donde la cartografía pareció ser el resultado final de sus estudios, que no en sí la medición de la Tierra.  Este pudiera decirse que es un problema práctico, en su momento, cada cosa ocupará su lugar.  Pero hay un segundo problema, este de orden teórico, que en aquel año de 1969 escapaba a toda observación por perspicaz que fuera, y tuvieron que transcurrir veinte años para poder observarlo, y aún así, su complejidad es tal y la situación social tan adversa, que a ello se han tenido que sumar otros veinte años más, para poder exponer el contenido de este trabajo y esta conclusión teórica.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada, en los cometarios conclusivos a su conferencia, a partir de donde expone que los trabajos de la Comisión Geográfico-Exploradora se extienden a otros campos con verdadera fortuna, dice a continuación: “Era necesario volver los ojos a Humboldt y a Ritter, a Vidal de la Blanch…”[3]; es decir, en el contexto de la época (los años sesenta), volver los ojos a lo que hemos denominado después como la “geografía fenomenista”.  Y la paradoja está en que, cuanto más éxito tuvo la Comisión Geográfico-Exploradora en extenderse a otros campos, más encontró el geógrafo en ello, confusamente, la identidad de su propio hacer de conocimientos.

 

En realidad, el problema había comenzado desde 1867 al establecerse por Blas Balcárcel la creación de la carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”.  Había entonces la imperiosa necesidad –inacabable desde el asentamiento mexica en Tenochtitlan hasta nuestros días–, de las inundaciones en el Valle de México; la Geografía, en calidad de ingeniería, dirigida a aplicarse a la hidrografía, tendría por fin atender ese problema como algo necesario inaplazable…; pero de ello, el geógrafo acabó creyendo que el objeto de su estudio sería el fenómeno hidrográfico.

 

Luego, bajo la influencia de otro notable personaje, como lo fue el geólogo Ezequiel Ordoñez (1867-1950), al aplicar la geografía a la exploración petrolera, del necesario estudio de la geología, acabó induciéndose la idea en el geógrafo poco atento, de que lo geológico también era su objeto de estudio.  Luego, con el Ingeniero Geógrafo Pedro C. Sánchez (1871-1956), que no sólo elaboraba trabajos en el campo de la geología, sino en el catastro y la geodesia, contribuye con el Ing. Geog. Pastor Rouaix, a la creación de la “Dirección de Estudios de Geografía y Climatología”, de la Secretaria de Fomento.  Y es que el problema hidrográfico, tenía como antecedente causal el fenómeno meteorológico-climático.  A ello contribuyó, como el propio Dr. Sáenz de la Calzada nos lo refirió alguna vez, el propio profesor Pedro Carrasco Garrorena (1843-1966), astrónomo, matemático, quien con esas bases matemáticas hizo estudios meteorológicos.  Y otro tanto, de la misma manera, se hizo por el Ing. Geóg. Joaquín Gallo (1882-1965), astrónomo y matemático, que ya elaboró incluso, unos “Apuntes de Meteorología” (1928).

 


[1]       Ibid. p.59.

[2]       Ibid. p.61.

[3]       Ibid. p.60.

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18 agosto 2013 7 18 /08 /agosto /2013 22:03

Comision-Geografico-Exploradora--1974.jpgLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (1/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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abril 12.

 

 

 

Preámbulo.

 

Habíamos planeado la publicación de este artículo desde abril de 2012, como un comentario al trabajo: “La Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918)”, del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada; ahora lo retomamos aquí en calidad de un capítulo más del desarrollo de la Geografía en México en la secuencia que hemos venido siguiendo.

 

Artículo.

 

En algún momento entre 1978 y 1979, el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada me obsequió un valioso documento en una separata del N° 1 de los Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, 1969, titulado: “La Comisión Geográfico-Exploradora”.  Es un texto de su propia autoría, de una conferencia impartida por él en la misma Sociedad.

 

De él extraemos el dato de que dicha Comisión Geográfico-Exploradora (que en realidad, dice el documento, fueron dos Comisiones, luego por razones de presupuesto reducida a una), se creó en los inicios del mandato de Porfirio Díaz, en diciembre de 1877, con la exprofesa finalidad propia de una geografia “fenomenista”: “destinada a la colectación de datos geográficos y estadísticos del territorio de la República”[1]; y el Dr. Sáenz de la Calzada agrega a este ditado del VIII Congreso Constituyente de México, ahora enlo propio a una geografía “espacista”: “El propósito primordial de dicha Comisión fue el levantamiento de la Carta General del país a escala de 1:100,000 con propósitos preferentemente militares”[2].

 

Por razones de presupuesto, la Comisión, originalmente de nueve integrantes, se redujo a tres: 1) el Ing. Militar Agustín Díaz, 2) el Ing. Julio Alvarado, y 3) el Sr. José Moreno.  A iniciativa del Gral. Vicente Riva Palacio, Ministro de Fomento, éste había designado a Agustín Díaz como Director de la Comisión de Cartografía, la cual absorvería posterirmente a la Comisión Geográfico-Exploradora.

 

Los tiempos de la “Geografia y Naturalista” del Colegio de Muinería, desde 1867, diez años atrás, se habían mutado ahora a los de una “Geografía e Hdorgrafía” de la Escuela Nacional de Ingenieros, pero, no obstante, comenzó a mostrar limitaciones en el rigor del levantamiento cartográfico.  Durante el siglo XIX, para efectos mineros, había sido suficiente el mapa elaborado mediante coordenadas locales, derivadas de posicionamiento astronómico en un amplio rango de impresición; ahora la exigencia estaba en un levantamiento cartográfico más riguroso y exacto de precisión geodésica, como así lo hace ver en su crítica el Ing. Francisco Díaz Rivera, mencionado por el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada justifica esa deficiencia con meridiana claridad: “Si se tiene encuenta que inicialmente, en sólo diez meses…, y con sólo tres o cinco individuos, se levantaron 892,000 hectáreas del territorio nacional…, es de admirarse necesariamente”[3].  Y realmente tenía que hacerse así para obtener un levantamiento básico en el menor tiempo y costo posible, un trabajo geodésico hubiera implicado, con mucho, la multiplicación de tiempo y costos, ambas cosas para las que menos se disponía.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada relaciona la metodología empleada: 1) la Proyección Policónica conintervalos en el canevá de 15’, con el Meridiano Central correspondiendo a la Torre Central de la Catedral Metropolitana (99° 06’45-8”: Díaz Covarrubias); 2) definción del canevá por posicionamiento astronómico; 3) altitudes mediante barómetro; y 4) el detallamiento mediante rumbo y distancia.  Así, los rangos de precisión no eran el problema, sino ello lo era la omisión de una triangulación y elipsoide de referencia.

 

Como consecuencia de ello, el 1898 se creó la Comisión Geodésica Mexicana a cargo del Ing. Ángel Anguiano; de donde un primer trabajo fue la medición de un arco sobre el meridiano de 98° lW, medido por el Ing. Pedro C. Sánchez en una tarea dada entre 1901 y 1915, pero, dados los hechos de la lucha armada en la Revolución de 1910-1917, particularmente luego de la “Decena Trágica” con el golpe de Estado de Huerta en 1914, la Comisión Geográfico-Exploradora suspende sus trabajos, para los que no encuentra nuevas y efímeras condiciones sino hasta 1918, y ahora, en manos del Ing. Pedro C. Sánchez y Salvador Toscano[*]; pero Comisión en la que ya no recaía el levantamiento cartográfico, y año mismo en que la Comisión Geográfico-Exploradora desaparece.

 


[1]    Sáenz de la Calzad, Carlos; La Comisión Geográfico-Exploradora; Separata de los Anales de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, N° 1; Méxco, 1969; p.49.

[2]       Ibid. p.49.

[3]       Ibid. p.53.

[*]         Seguramente quiso decir: RIcardo Toscano; Salvador, su hermano, no fue menos importante y de ahí muy seguramente la confusión, pues él es, independientemente, el simultaneo descubridor del cinematógrafo, junto con Lumiere, no obstante, a quien cedió el honor de la primacía.

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11 agosto 2013 7 11 /08 /agosto /2013 22:03

Blas Balcárcel (1825-1899)Blas Balcárcel (1825-1899): un despliegue tardío de la "geografía espacista" moderna en México. (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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09 abr 12.

 

En lugar de Blas Balcárcel, a la muerte, por enfermedad, del que se había nombrado Director a pesar de haber sido repudiado por el estudiantado, regresó a la Dirección del Colegio de Minería, convertido ahora en el “Tercer Establecimiento, para Estudios de Física y Matemáticas”, Joaquín Velázquez de León Güiteras (nieto de Joaquín Velázquez de León, fundador del Colegio de Minería a fines del siglo XVIII).  Pero, nuevamente, al triunfo de la Revolución de Ayutla, luego de la presidencia de Juan Álvarez y estando ya Comonfort en la misma, éste “licencia por dos años” a Joaquín Velázquez de León (nieto), retirándolo de su cargo de Director y nombrando, otra vez, a Blas Balcárcel.  Sin embargo, dos días después, una revuelta de docentes conservadores impidió nuevamente a Balcárcel la toma de la Dirección.

 

Sin embargo, a dos años, poco duró el gobierno liberal.  En diciembre de 1857, Félix Zuloaga opera un golpe de Estado, bajo cuyo nuevo gobierno vuelve a la Dirección, otra vez como Colegio de Minería, Joaquín Velázquez de León, al cual Balcárcel el hace nuevamente entrega de la misma.  Pero, suscitándose una vez más una revuelta estudiantil, esta vez más grave, pues no sólo se anularon los estudios de Geografía, sino de 68 alumnos en total, tras la expulsión de cinco, se les solidarizaron cuarenta y nueve más, que decidieron retirarse del Colegio, lo cual causó su cierre oficial por diez días, para que se decidiese el que continuara operando así fuera con sólo catorce alumnos.

 

En ese lapso se inicia, con la Presidencia Itinerante de Benito Juárez, la Guerra de Reforma (1858-1861), con Blas Balcárcel del lado juarista; por lo que, al triunfo liberal, lo vuelven a nombrar Director del Colegio de Minería, y el cual convoca nuevamente a todos los alumnos que, apoyándolo, se habían separado del Colegio en 1858; al tiempo que, bajo su nueva dirección, se restablecen los estudios de Geografía.

 

Sin embargo, al año siguiente, tiene lugar la intervención francesa en México, y en tal hecho se dará el más vergonzoso pasaje de la historia de la ciencia en México, y en particular, involucrada en ello la Geografía: junto con Joaquín Velázquez de León, el primer titulado en Geografía como Ingeniero Geógrafo en México, José Salazar Ilarregui, Manuel Orozco y Berra, y Joaquín de Mier y Terán, entre otros personajes menos notables, se pasaron del lado colaboracionista del invasor francés.  Con ese hecho, nuevamente al triunfo de la República, terminó para siempre el linaje de la dinastía “Velázquez de León” y su influencia conservadora en la continuidad de la ciencia en México.

 

Restaurada la República ante el intento del Imperio Monárquico francés en México en 1867, con el liberalismo juarista nuevamente en el poder, Blas Balcárcel vuelve a hacerse cargo, ahora desde su posición como Ministro de Fomento, teniendo en una de sus primeras instrucciones, la transformación del Colegio de Minería, en la Escuela Especial de Ingenieros, adscrita a la Universidad Nacional, formado parte de dicha Escuela, la carrera de “Ingeniero en Geografía e Hidrografía”.

 

Finalmente, Balcárce, no estando de acuerdo con el levantamiento de Porfirio Díaz que pone fin al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada en 1876, a sus cincuenta años de edad, se retira de sus actividades como funcionario.

 

De esa fecha, por los veintitrés años siguientes hasta su fallecimiento en 1899, no disponemos de datos que nos permita comentar lo que fue el lapso final de su vida; en todo caso, por lo menos en un aparte,, de diez a quince años, lo queremos suponer como profesor de la Escuela de Ingenieros por él fundada, incluso en la carrera que bajo su instrucción se creó, de Ingeniería en Geografía e Hidrografía.

 

Con él y con la muerte de sus cercanos colaboradores en el curso de la primera década del siglo XX, más el desencadenamiento de la Revolución Social de 1910-1917, terminó una época en la vida de la ciencia en México, y en particular, de la Geografía.

 

Mientras que en Europa la ciencia de la Geografía es debatida entre los postulados antropogeográficos de Ratzel, o geomorfologistas de Richtoffen; mientras allá se discutía si se separaba a la Cartografía como una ciencia aparte de la Geografía; acá, bajo la instrucción de Blas Balcárcel, la Geografía se consolidaba  en el ámbito de las ciencias físicas y matemáticas como un conocimiento cartográfico y “geognóstico” (en la terminología de la época para designar todo lo que abarcara la Relación Geográfica).  Todo ello, vinculado directa y profundamente con la solución de la problemática geográfica del país: el conocimiento de su espacio, su ordenamiento territorial en donde aquí aparecía, desde siglos atrás, la necesidad de soluciones a los problemas hidrográficos de la cuenca del Valle de México.

 

La Geografía en México, así, con su relativo retraso y desfasamiento respecto del Viejo Mundo, resultaba más avanzada que en Europa, en donde más bien aparecía ya decadente y en crisis.

 


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4 agosto 2013 7 04 /08 /agosto /2013 22:03

Blas Balcárcel (1825-1899)Blas Balcárcel (1825-1899): un despliegue tardío de la "geografía espacista" moderna en México.  (1/2).

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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09 abr 12.

 

La virreinal dinastía iniciada en Nueva España por Diego Velázquez, gobernador de Cuba, encargado de enviar las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva y Hernán Cortés, sólo como recaudadores de oro y no de conquista, lo cual Cortés se atrevió a violar, en las tierras continentales recién descubiertas por Cristóbal Colón a nombre de España; que proyectada hasta bien transcurrido el siglo XIX, en 1867, tiene su enhiesta contraparte en el hijo de uno más de los mineros de Guanajuato: Blas Balcárcel (1825-1899).

 

Ser hijo de minero era, por lo menos hasta antes de la Independencia, condición necesaria para ser admitido en el Colegio de Minería; no lo era ya para cuando Blas Balcárcel se inscribió en él.  Una segunda condición era tener, por lo menos, quince años de edad, de modo que Balcárcel inició sus estudios de minería en cuatro años que comprendía la carrera, entre 1840 y 1843.  El sistema educativo era entonces el llamado “Lancasteriano”, el cual resolvía la falta de docentes, echando mano de los estudiantes más avanzados, para, bajo la observación de los educadores experimentados, aquellos adiestraran a sus compañeros de menores niveles; y eso explica por qué en 1843, apenas egresado, quedara a cargo del curso de Matemáticas, a cargo de cuyo docente, por reglamento, estaba el impartir, a su vez, el curso de Geografía.

 

Para tratar de descifrar el posible contenido de tal curso de Geografía, hay que aclarar que existía, aparte, el curso de Delineación, que abarcaba los estudios de arquitectura de minas, como de la “elaboración de todo tipo de planos y mapas geográficos”.  Ello nos indica que, si por una parte estaba lo que hoy denominamos como Cartografía, a cargo del Arquitecto Estevan González, por otra parte estaba el curso de Geografía, a cargo de Blas Balcárcel como profesor de Matemáticas.  Ello nos induce a pensar que si bien la Geografía no se enseñaba como Cartografía, como en los siglos XVII y XVIII, tampoco sería su contenido completamente descriptivista de los fenómenos, como era entonces por influencia teórica de Karl Ritter, y quizá principalmente, de Alejandro de Humboldt, que a principios de siglo había estado haciendo estudios de geografía en México.

 

El que la Geografía estuviese por reglamento a cargo del profesor de Matemáticas, habla del contenido que se exigía para tal curso, es decir, de lo que se daría en llamar como “Geografía Matemática” hoy en día, o en otras palabras, del estudio del posicionamiento astronómico, del cálculo geodésico, y el levantamiento de mapas, a lo cual se agregaba una descripción de los lugares.  No obstante, ese mismo año en que Blas Balcárcel se hacía cargo del curso de Geografía (1843), ésta se abría como carrera, estudiándose en ella Geodesia, Uranografía (Cosmografía), y Delineación (Cartografía), entre otros cursos generales.

 

Así, por azares de la historia, tocó en suerte a Blas Balcárcel ser el primero en impartir la Geografía en su forma de enseñanza, como materia de estudio, ya institucionalmente en el México moderno.  Y eso que se inició en la casualidad, terminó en el bien pensado y necesario establecimiento de la carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”, en la nueva Escuela  Especial de Ingeniería, ahora a cargo de él mismo, al triunfo de los liberales tras la guerra de intervención francesa, en 1867.

 

Volviendo a la fundación de los estudios profesionales de Geografía en México en 1843, a poco de egresada la primera generación en 1846, sobrevino la invasión norteamericana en la guerra de 1847-1848.  Las clases en el Colegio de Minería, no obstante, continuaron en medio de la guerra, siendo Blas Balcárcel uno de sus profesores, y José Joaquín de Herrera (1792-1854), uno de sus estudiantes en la carrera de Geografía no obstante sus 56 años de edad, el cual, al retiro del Ejército Norteamericano, se encargó interinamente de la Presidencia de la República (1848-1851).

 

Luego de un breve período más de retorno de Santa Anna al poder, finalmente es destituido por la Revolución de Ayutla.  Sin embargo, la resistencia del conservadurismo santaanista al interior del Colegio de Minería, impidió que Blas Balcárcel tomara la Dirección del mismo desde entonces, a pesar de contar con el apoyo del estudiantado.

 


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21 julio 2013 7 21 /07 /julio /2013 22:03

El-Libro-de-Mis-Recuerdos--Antonio-Garcia-Cubas--1905.jpgAntonio García Cubas: una geografía al servicio de la Restauración de la República, como una geografía positivista del Estado.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

03 jul 13.

 

 

El momento histórico de Antonio García Cubas (1822-1912), es particularmente importante para poder entender el significado de su obra.

 

Sus años de juventud son los años cincuenta del siglo XIX en México; de las consecuencias de la invasión norteamericana, de la Revolución de Ayutla, del golpe de Estado de Félix Zuloaga, y de la Guerra de Reforma.  Es hasta 1865, en medio de la intervención francesa, que Sergio Ramírez da cuenta de él entre los alumnos del Colegio de Minería.  Fueron estas circunstancias históricas las que causaron que la obra de García Cubas y sus aportaciones se difirieran prácticamente dos décadas.

 

A la caída en 1867 de la intentona del Imperio Francés en México y con ello dada la Restauración de la República, un factor más, determinante, se sumó a la caracterización de la obra de Antonio García Cubas: el médico mexicano Gabino Barreda, por demás, emparentado con la familia Díaz Covarrubias, años atrás haciendo estudios de especialización en Francia y aprovechando su estancia ahí, tomó el “Curso de Filosofía Positiva” (1830-1847), con el mismo Augusto Comte, el cual refirió de él el ser uno de sus mejores discípulos, luego llamado a México por Benito Juárez para que se hiciese cargo el Ministerio de Instrucción Pública.  Lo que derivó de ello, fue la instauración, desde el ámbito educativo, de la filosofía positivista como la filosofía o forma de pensamiento “oficial” en México, y por lo tanto, como fundamento de la educación y del hacer de la ciencia aquí.

 

Para entender la obra geográfica y aportación de García Cubas, se hace necesario comprender, entonces, su fundamento gnoseológico: la fenomenología de la filosofía positivista.

 

A la filosofía positivista, que venía, como hemos visto, desde los inicios del segundo tercio del siglo XIX, le caracterizó el ser una filosofía idealista subjetiva, y el proponer que el conocimiento no puede penetrar en la esencia de la realidad objetiva, teniendo que limitarse a describirla metódicamente en forma enciclopédica, de modo que tanto más vasta y detallada esa descripción, tanto más se tendría con ello una disciplina de conocimientos ascendente al estado positivo de la humanidad, y la cual se considerará como ciencia, si en su argumentación involucra el aparato de la matemática.

 

Para cuando García Cubas publicaba su obra en México, en Europa el marxismo, la dialéctica materialista, alcanzaba su plena madurez con la fundación de la Internacional Comunista y desplazaba sin problema la influencia del positivismo sometiéndolo a tajante crítica.  No obstante, el positivismo en México prevaleció dado su carácter “oficial”, en tanto que, sin incidir en una formación realmente científica en las masas, sí resolvía exitosamente un conocimiento amplio, enciclopédico, suficiente para que el capital aprovechara esa mano de obra así calificada, en una época en que en México aún hacía falta de todo: cultura, conocimientos técnicos, especialistas, educadores; y el saber enciclopédico positivista que particularmente parecía encontrar en la geografía su mejor expresión, sirvió a la medida al Estado capitalista mexicano naciente.

 

De ahí la geografía de un “México pintoresco” de García Cubas, que lo mismo daba a conocer descriptivamente la identidad nacional en la riqueza de su diversidad, que hacía una geografía que el capitalismo naciente en México necesitaba: la capacitación cultural y amplia, de la fuerza laboral de la nueva industria.

 

Como veremos, esta necesidad del Estado resuelta en una geografía anecdótica, de lo “pintoresco” (narrativa, fenomenista), fue, como necesidad, superior a la de una ingeniería geográfica (cartográfica, espacista), que andando el tiempo, a no mucho, se dejaría en manos de la topografía y geodesia.

 

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14 julio 2013 7 14 /07 /julio /2013 22:03

Tratado Elemental de Topografía y Geodesia, Díaz CovarrubFrancisco Díaz Covarrubias: una geografía no teorizada, identificada con la astronomía, la topografía y la geodesia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberi.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 jun 13.

 

 

Sobre la vida y obra de Francisco Díaz Covarrubias (1833-1889), se ha escrito por lo menos, lo históricamente necesario, de modo que no pretendemos recuperar aquí el rescate de sus datos histórico-biográficos, siempre mejor expuestos en cualquiera de esas fuentes históricas que aquí, en donde lo que nos ocupa, es la generalización teórica del significado de esa vida y obra de este notable autor en la historia de la Geografía en México.

 

Francisco-Diaz-Covarrubias--1833-1889-.jpg 

Francisco Díaz Covarrubias (1833-1889)

[Fuente: http://www.buscabiografias.com/

bios/biografia/verDetalle/8422/Francisco%20Diaz%20Covarrubias]

 

Francisco Díaz Covarrubias, egresado como Ingeniero Geógrafo de la carrera de Geógrafo y Naturalista del Colegio de Minería en 1855, es, más aún que Blas Balcárcel que de origen se formó en los estudios de agrimensor, previamente a la fundación de los estudios de geografía como carrera; el geógrafo más representativo de la línea de pensamiento geográfico espacista, confusamente difuso éste a falta de teorización geográfica, en los trabajos tanto d astronomía, como de topografía y geodesia.

 

Así, los dos primeros ingenieros geógrafos en México, no podían tener a su cargo, por menos, que el levantamiento del “Mapa Geográfico del Valle de México” (noviembre de 1856): José Salazar Ilarregui como Director, y a Francisco Díaz Covarrubias como Primer Ingeniero.  Y la esencia del problema teórico estaba en que hacer geografía, es decir, hacer mapas o cartografía (representación del espacio terrestre), implicaba la aplicación de los métodos de la astronomía de posición y los cálculos topográfico-geodésicos.


Tratado-Elemental-de-Topografia-y-Geodesia--Diaz-Covarrub.jpg

Francisco Díaz Covarrubias; “Tratado Elemental de Topografía, Geodesia y Astronomía Práctica” (1876).

[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Es así por lo que Francisco Díaz Covarrubias, respecto de la Geodesia, dice en su Introducción a su “Tratado Elemental de Topografía, Geodesia y Astronomía Práctica” (1876): “La Geodesia, en efecto, unida a la Astronomía, da los medios para medir y configurar las grandes divisiones naturales del globo terrestre, como los continentes y los mares; determina la forma, magnitud y dirección de las cordilleras, traza el curso de los ríos; establece los límites convencionales de los Estados; y construye, por último, proyecciones o cartas geográficas, que presentan a la vista, en reducida escala, toda la Tierra, o una extensión cualquiera de su superficie”[1]; y respecto de la Astronomía, al dar importancia a su aplicación práctica, explica la “importancia especial a las aplicaciones de que la Geografía encuentra en la ciencia de los astros, y que son las que constituyen quizá su más sólido fundamento”[2].

 

Como puede verse por la cita, es en este trabajo de Díaz Covarrubias en el que, por primera vez en el México independiente y en lo que era ya una larga vida de los estudios de geografía en el Colegio de Minería, se hace mención del uso de una cartografía proyectiva (cosa que el mismo Francisco Díaz Covarrubias enfatiza en su documento); y en particular, en otra parte, Díaz Covarrubias hará referencia al uso de la Proyección Policónica específicamente.

 

Hasta entonces, la cartografía elaborada se había hecho usando sistemas de coordenadas locales con un punto de referencia dado en coordenadas geográficas, y eso, en el mejor de los casos, porque, de acuerdo con las Instrucciones de 1800 dadas para los trabajos prácticos de los estudiantes del Colegio, si bien se sugería el cálculo de coordenadas geográficas, ello se dejaba optativo, y la exigencia se limitaba a un punto de referencia físico.

 

Con los apuntes, pues, de Francisco Díaz Covarrubias, el análisis de las propiedades del espacio terrestre en su representación cartográfica proyectiva, adquiere ya un sólido y riguroso fundamento científico.

 

Sin embargo, medio años después de establecido aquel proyecto para el levantamiento del “Mapa del Valle de México”, México se ve desestabilizado por el golpe de Estado de Félix Zuloaga, por el que toma partido José Salazar Ilarregui, y uno de los mayores jefes militares de aquel, Leonardo Márquez, es el responsable de los sucesos de la toma de prisioneros del servicio médico de Tacubaya, a los cuales ordena su fusilamiento, de donde todos ellos pasan a la historia como los “Mártires de Tacubaya”; entre ellos, precisamente, estaba uno de los hermanos de Francisco Díaz Covarrubias, Juan Díaz Covarrubias, lo que revela la fuerza de conciencia en la posición política liberal de la familia Díaz Covarrubias, que hace de nuestro geógrafo en análisis, uno de los más importantes colaboradores de Benito Juárez.

 

De este modo, apenas nombrados ambos primeros ingenieros geógrafos en la Comisión para el “Mapa del Valle de México”, de inmediato se vieron confrontados, dicho literalmente, a muerte, por sus posiciones ideológicas y de clase social*.

 


[1]       Díaz Covarrubias, Francisco; Tratado Elemental de Topografía, Geodesia y Astronomía Práctica; Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento; Tercera Edición, Tomo II; México, 1899; p.5. (subrayado suyo).

[2]       Ibid. P.6

*       Nuestra actual confrontación con la geografía “oficial” institucional profundamente conservadora hasta el oscurantismo “posmodernista” con nuestra “proscripción”, ello es cualquier cosa comparado con esta situación del siglo XIX.

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7 julio 2013 7 07 /07 /julio /2013 22:03

Corona-Imperial.jpgJosé Salazar Ilarreguir: la posición ideológica y de clase social del geógrafo, y la Geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

19 jun 13.

 

José Salazar Ilarregui (1833-1892), es formalmente el segundo geógrafo documentado de la carrera de “Geografía y Naturalista”, fundada en 1843 en el Colegio de Minería; a él le antecedió el Agrimensor de Tierra y Aguas, Manuel Antonio Castro (1778-1854), que aún a su avanzada edad (67 años de edad), solicitó ser examina en los estudios de Geografía, con una especial pasión por ella, en ese mediados del siglo en que en Europa reinaba en ella la influencia fenomenista humbodtiano-ritteriana en su madurez, pero que, particularmente en México y en las aplicaciones a los estudios de minería, conservaba aún un marcado énfasis cartográfico.

 

El propio José Salazar Ilarregui tuvo esa formación geográfico-cartográfica que suponía sólidos conocimientos en los métodos topográfico-geodésicos para el levantamiento de mapas.

José Salazar Ilarregui (1833-1892)

  Ing. Geógrafo José Salazar Ilarregui (1833-1892).

[http://www.google.com/search?]

 

     

Habiendo terminado sus estudios en 1846, debido al conflicto de la invasión norteamericana de 1847-1848 en México, que implicó el despojo de más de la mitad de su territorio, pronto fue llamado a los trabajos de delimitación fronteriza en el deslinde de los nuevos territorios, los cuales concluyó casi diez años después, en 1856, y motivo por el cual fue distinguido con el título de “Ingeniero Geógrafo”.

 

José Salazar Ilarregui, no obstante no ser el primer geógrafo en la vida institucional de la Geografía en México, sí fue, ciertamente, el primer Ingeniero Geógrafo en México.

 

Perteneció ideológicamente al conservadurismo, dominante en buena parte de la vida del Colegio de Minería.  Desde el primer momento de la puesta en operación de éste en 1792, ya en esta primera institución de la ciencia moderna en México se debatían los intereses ideológicos del conservadurismo monárquico virreinal de una parte, y del liberalismo de la naciente burguesía progresista, por otra; debate que duró hasta 1867, con la desaparición de dicha institución sustentada en el conservadurismo monárquico en la influencia de la dinastía virreinal Velázquez de León, que venía desde Diego Velázquez, gobernador de Cuba en los tiempos mismos de las primeras exploraciones, y a cuyo grupo representativo de la clase social de añoranzas monárquico feudales y regímenes imperial-virreinales, perteneció precisamente José Salazar Ilarregui.

 

Esa fuerte influencia conservadora monárquico virreinal que penetró profundamente hasta los dos tercios del siglo XIX, es lo que explica la posición política de traición colaboracionista de Salazar Ilarregui, al momento de la intervención francesa.

  Emperatriz-Carlota.jpg 

Desde el primer momento, José Salazar Ilarregui formó parte de la Comisión de     Miramar, por la que se entregaba a Maximiliano de Habsburgo el reino de México en calidad de Imperio.  Fue el personaje preferido de la reina Carlota, y escaló del Ministerio de Fomento, a ser el Comisario Imperial en Yucatán, y, de hecho, el segundo después de Maximiliano.

 

Al triunfo de los liberales y la restauración de la República con Juárez, estaban vigentes la leyes, por ambas partes en conflicto, del fusilamiento a quien colaborase con el enemigo.  Y si a alguien tenía que aplicársele tal ley sin más miramientos, ese era precisamente al conservador geógrafo monárquico colaboracionista con el Imperio francés intervencionista, José Salazar Ilarregui.

 

Junto con él estaban otros intelectuales, geógrafos, como Joaquín Mier y Terán, o historiadores, como Manuel Orozco y Berra; para con todos ellos, Benito Juárez tuvo una consideración especial: conmutó la pena de muerte por el destierro, como fue para Mier y Terán, quien a poco tiempo murió en Cuba; o la proscripción, como lo fue para Salazar Ilarregui.  Santiago Ramírez, quien nos dejó su valiosa obra Datos para la Historia del Colegio de Minería, narra en nota al pie de página en su Prólogo, la suerte final de Salazar Ilarregui, de quien sólo dice “un sabio que gime en la ancianidad y en la desgracia, víctima del abandono más injustificable”.  El no fue al destierro, pues en Francia hubiera sido bien recibido, sino que su pena, fue el vivir sus últimos días en México, en la proscripción, que Santiago Ramírez lamenta, sin aportar más datos.

 

Con José Salazar Ilarregui como persona, terminó, por último, todo sueño monárquico virreinal y desvaríos imperiales en México; pero con él como geógrafo, terminó una etapa histórica de esta ciencia en México, que hasta entonces como estudios de “Geografía y Naturalista”, conllevaba las influencias fenomenistas humboldtianas por las cuales, cuando José Salazar Ilarregui ocupó el Ministerio de Fomento y con ello tuvo a su cargo los asuntos económicas de la minería, al mismo tiempo, por ley, ello lo convertía en el Director del Colegio de Minería; y en las reformas a los planes y programas de estudio, ya omitió el curso general de Geografía, o bien minimizó los estudios cartográficos al anteponerle como curso obligatorio el de Dibujo Lineal, y subordinándola al programa de Dibujo Arquitectónico de Planos y Mapas, todo lo cual, que fue suplido por una geografía espacista en el pensamiento liberal y progresista de Blas Balcárcel, que refunda los estudios de geografía en la carrera, ahora, de “Geografía e Hidrografía”, con un contenido eminentemente cartográfico, acorde con las necesidades prácticas centenarias de esta país, y particularmente de la Ciudad e México.

 

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