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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 09:04

 Para Entender el Origen

de la Geografía Contemporánea en México.

Artículo, 2010 (4/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 08 abr 10.

 

 

La Comisión Dictaminadora necesariamente estaría deseosa de haber dicho la última palabra y que terminara el proceso.  Otro tanto deseábamos nosotros, pero en vez de verse una razonable conclusión, la ignorancia propia a su oscurantismo inquisitorial enredaba más las cosas.  Había ya, para ese momento, una sóla cosa clara: el jurado en pleno demostraba, ya una ignorancia descomunal, o bien un dolo inefable.  Y decidimos forzar el final del proceso para no tener que seguir en ese proceso ocioso y evidenciando en su conjunto la ignorancia de tales profesores, evidentemente positivistas, e incosncientes de ello, incapaces de distingir entre objetividad y subjetividad en el análisis de la historia.  Y redactamos el documento en 12 cuartillas que a continuación transcribimos en un primer fragmento, dirigido al Matro. Arturo Azuela, Director de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM; con atención para el Dr. Cesáreo Morales, Director del Consejo Técnico, con fecha 12 de enero de 1987.

 

 

Por medio de la presente me estoy dirigiendo a usted para, de acuerdo con el Estatuto del Personal Académico en su Artículo 106, interponer el recurso de apelación que el mismo establece, a fin de que sea revisado el proceso en el procedimiento y contenido en el concurso de opoosición abierto para ocupar la plaza de profesor de asignatura categoría “A” definitivo, enla materia de “Historia de las Ciencias Geográficas”, según convocatoria del 19 de junio de º986, en el que se consideró dejar desierta la plaza.

 

Mi inconformidad se finca, en lo más general, en que en este proceso se reproduce la situación baconiana en que por su crítica a los métodos, Ascoli le condenó y reprobó por ser portador de novedades sospechosas; pues de otro modo no puede explicarse la ligereza y poca seriedad con qe se emitió el dictamen inicial en no más de n renglón, aduciendo que el concursante: “en la prueba didáctica manejó conceptos no claros”.

 

En una posición por demás obvia, el Consejo Técnico solicitó ampliación del dictamen del 22 de agosto de 1986; lo cual fue respondido hasta el 16 de octubre del mismo año, sólo para no poder argumentar cuáles conceptos no fueron claros en la prueba didáctica, pues sólo se agregó al dictamen que, “el sustentante…, mostró facilidad de palabra para emitir conceptos confusos… (¡sólo se agregó al dictamen mi capacidad de elocuencia!).  Y tras ello, de hecho, se cambió el dictamen inicial, ya que se agregó: “así mismo no manejó una secuencia cronológica en la exposición del tema, requisito imndispensable para esta materia”;  aunando a ello ahora observaciones sobre la crítica escrita, a la que me referiré más adelante después de opinar de mi parte aquí, respecto al tema expuesto y el problema de la secuencia cronológica (pregunta: ¿puede la Comisión Dictaminadora estar buscando indefinidamente supuestas fallas; es decir, puede cambiar tan sólo una vez un dictamen que se suponía final?).

 

El desahogo de la prueba didáctica se realizó bajo el tema: “Teoría Geográfia y Sistema Social”.

 

El guión que me elaboré para exponer este tema fue el sigiente:

 

I Parte.  Cuestionamientos sobre el tema.

 

1 Cómo se define la Geografia y su lugar entre las ciencias (punto importante para definir qué es una teoría geográfica, toda vez que se define qué es la Geografía y sus relaciones con las ciencias).

2 Qué es una teoría científica (mediante lo cual se tendría un marco general para evaluar el carácter de una teoría geográfica dada).

3 Qué es una teoría geográfica.

4 Qué se entiende por sistema social.

 

Nota: a estas cuestionantes no se dio una respuesta amplia, sólo se plantearon por razones didácticas presuponiendo su discusión.

 

II Parte.  Desarrollo del Tema.

 

1 Desarrollo de las dos corrientes fundamentales del pensamiento geográfico, sus teorías y autores principales.

2 Teoría geográfica y sistema social (marco teórico en relación con las cuestionantes.  Resumen del punto anterior en general).

3 Teorías científicas, teorás geográficas y sistema social (en el sistema capitalista y aspectos conclusivos sobre el tema).

 

Por lo antes expuesto, lamento la gravedad de este punto en que queda en entredicho la palabra de una u otra parte, al contradecir enfáticamente el dictamen ampliado, allí donde se asienta que no se manejó una secuencia cronológica (quizá no se hizo así, en el sentido positivista que el jurado lo esperaba), pero el grupo de estudiantes asistentes podrán testimoniar el manejo estrictamente en secuencia histórica y cronológica de las corrientes y teorías del pensamiento geográfico y la enunciación de sus exponentes principales, que de acuerdo a sus filiaciones filosóficas propias a cada sistema social, determinaron las formas en que se expresó el saber geográfico en cada época enunciada, mostrando así la relación de la teoría geográfica y los sistemas sociales.

 

Debo agregar incluso, que antre los 20 y 25 minutos de exposición, fui interrumpido por uno de los sinodales[*], indicándome que era suficiente, ¡porque se tenía que ir!, lo cual hizo, retirándose del salón, acto seguido; y aquí también, no me dejará mentir ninguno de los asistentes.  Ante este hecho, reclamé que me faltaban por lo menos cinco minutos de exposición, y pedí que se me permitiese terminar.  El jurado consultó, y determinaron que continuara, sólo porque se vieron presionados por los estudiantes que reclamaban que terminara mis ideas, las cuales, evidentemente, les había captado su atención e interés.

 

El burdo procedimiento obligó incluso a los estudiantes a interponer una carta de inconformidad ante el Consejo Académico, el cual ruego sea consultado, lo mismo que a los estdiantes particiapantes en este examen, a fin de esclarecer situaciones en este punto que, repito, parecen poner en entredicho la palabra de una u otra parte.

 

Paso ahora al segundo dictamen, sobre la crítica al programa…



[*]      El Dr. Luis Fuentes Aguilar.

 



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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 09:03

 Para Entender el Origen

de la Geografía Contemporánea en México.

Artículo, 2010 (3/7)

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 05 abr 10.

 

 

Transcribimos ahora, el documento de inconformidad ante las anomalías dadas en el proceso del Concurso de Opsición para las cátedras de “Historia de las Ciencias Geográficas” y “Análisis e Interpretación de Mapas”.

 

Se había dado el dictamen (fechado 22 de agosto de 1986), con la resolución del jurado, de “No otorgar la plaza”, con la fundamentación del dictamen siguiente:

 

“Después de haberse efectuado las pruebas de concurso a que hace referencia el Art. 74 del Estatito de Personal Académico se considera declarar desierta la plaza.  El concursante Luis Ignacio Hernández Iriberri en la prueba didáctica manejó conceptos no claros”.

 

El cual, en sesión del H. Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras del 24 de septiembre de 1986, se acordó: “ratificarlo”.  Dictamen final firmado por el Dr. Cesareo Morales García, Secretario del Consejo Técnico, el 1º de octubre de 1986, el cual en los días inmediatamente posteriores se nos dio a conocer.

 

En el tema de teoría e historia de la Geografía, en ese momento, no había quién supiese más que el autor de estas líneas; por lo tanto, nos olvidamos de la otra materia, y nos inconformamos ante un dictamen tan ambiguo en esta: pues, qué debía entenderse por “conceptos no claros”; eran los conceptos los no claros, o acaso era su interpretación de la Geografía la no clara, y la que les llevaba, prejuiciadamente, a descalificar nuestros planteamientos.

 

Se hizo entonces el procedimiento de ampliación del dictamen, y la Comisión Dictaminadora, integrada por el mismo jurado, en oficio del 16 de octubre de 1986 al Dr. Cesareo Morales, emitió la siguiente opinión:

 

“1.- El sustentante en la prueba didáctica mostró facilidad de palabra para emitir conceptos confusos; así mismo no manejó una secuencia cronológica en la exosición del tema, requisito indispensable para esta materia.

 

“2.- En la crítica escrita del programa también es confuso en sus juicios.  Como ejemplo de esto se cita textualmente uno de los párrafos de dicha crítica: “Este curso que evidentemente se ve dirigido a una idea, encuentra aquí la culminación del proceso de desvirtuación del pensamiento geográfico objetivo, es decir, del pensamiento geográfico deducido de la historia sin “prejuicios” o ideas “preestablecidas”, en el sentido de forzar mecánicamente los hechos de la realidad objetiva” (pag.24, último párrafo, Hernández).

 

Y se elaboró un nuevo documento de dictamen, con fecha 14 de noviembre de 1986, exactamente en los mismos términos que el anterior.

 

¿Quién habrá redactado semejante objeción?, ¿quién me equiparaba con el “Oscuro de Éfeso”, al decir que mis ideas eran “confusas”?  No se necesitaría, para el buen entendedor, para el que sí sabe, mayor explicación; como dijimos en ese momento y lo volvemos a decir veinticinco años después: ¿Y…?, cuál es el problema.  La estricta secuencia cronológica, será “requisito indispensable”, en la exposicioón positivista, pero no en el análisis dialéctico materialista.   Que el curso planteado como se nos dio en el programa a criticar, “evidentemente se ve dirigido a un fin”, estaba dicho reiteradamente párrafos anteriores: dirigido a entender la Geografía en el concepto fenomenista, como un sistema de ciencias.  Siendo la materia lo fundamental que era y es, necesariamente era y es, a su vez, “la culminación del proceso de desvirtuación del pensamiento geográfico objetivo…”, planrteada así; no como Historia de la Geografía, sino como “Historia de las Ciencias Geográficas”; y luego se explica qué se ha de entender por ese pensamiento objetivo, dando a entender que en el programa de “Historia de las Ciencias Geográficas”, habían esos prejuicios e ideas preestablecidas, “forzando mecánicamente los hechos”, como consecuencia de la subjetividad en la interpretación de la historia.

 

Como ya se habrá apreciado, en esto, las cosas en el va-y-viene, son lentas, y no respondimos a tal segundo dictamen ampliado, sino hasta el 12 de enero de 1987, con un documento que hoy es de una descomunal importancia histórica…, por lo menos, en la historia de nuestra biografía…; ya la actual y futuras generaciones elaborarán su opinión.

 



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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 09:02

 Para Entender el Origen
de la Geografía Contemporánea en México.
 Artículo, 2010 (2/7)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 01 abr 10.

 

 

Prefacio (continuación).

 

En el artículo anterior comentamos de nuestra pretención a ingresar, en 1986, a la cátedra en el Colegio de Geografía, dado un concurso de opisicón abierto; cómo se nos solicitó un ensayo de crítica al programa de “Historia de las Ciencias Geográficas”, que se impartía en calidad de “Historia de la Geografía”; y cómo finalmente se nos negó la plaza.  Y decíamos, ello suscitó un conflicto, no porque nos obstináramos en obtener la plaza, sino obligado por razones de conciencia por un principio de ética profesional.

 

Todo el proceso, desde la Convocatoria y sus trámites, hasta el final del conflicto, duró… ¡sorprendeos!: desde mediados de junio de 1986, hasta noviembre de 1987; esto es, diecisiete meses, ¡prácticamente, un año y medio!..., y pudo continuar, pero había que ponerle un punto final, y ello me correpondía a mí.  De todo ello hablaremos a continuación, porque es una experiencia que expone claramente la naturaleza de las cosas de aquel entonces: un mundo inquisitorial –dicho literalmente, no como figura retórica–, de persecusión de las ideas.  Cuando acusamos a ese período de la vida de la geografía en México de oscurantista, no es esa palabra por una mera descalificación sin fundamento real, sino por la caracterización esencial de una realidad, por demás, demostrable, que eso es de lo que tratamos aquí.

 

Se efectuó el proceso, y en él, primero, una exposición ante un jurado dictaminador, y luego, una presentación de una clase muestra ante un grupo de etuidiantes del Colegio; y ahí empezó el problema.  El 22 de agosto de 1986, se nos notificó por escrito con el dictamen de: “No otorgar la plaza”.

 

Y he aquí el problema de la trascendencia histórica.  Fueron los miembros del jurado: la Dra. Mª Teresa Gutierrez de McGregor, el Dr. Luis Fuentes Aguilar, la Dra. Laura Elena Maderey Rascón, la Dra. Raquel Guzmán Villanueva, la Mtra. Tobyanne Berenberg Martin, y la Mtra. Isabel Mayen.  Con todo lo cual, se hace más lamentable el asunto, por lo que habremos de hacer un breve comentario en el descargo de cada uno.

 

Respecto de la Dra. Mª Teresa Gutierrez de McGregor, podría decir, que fue ella, quizá, la única que comprendió, en un momento dado, la trascendencia histórica de lo que estabamos haciendo, y ya había tratado, en una medida más inteligente, de “institucionalizarnos”, pero pudo más un “misterioso” poder suponerior que, ciertamente, intuía la dificultad de “disciplinarnos” a la docilidad que tal institucionalización supone, no obstante ser ella en ese entonces Directora del Instituto de Geografía.  Sobre el Dr. Luis Fuentes Aguilar, teniendo que desempeñar por consigna estratégica un papel muy sucio en el proceso –como se mostrará en el documento que en aquel entonces presentamos a la instancia superior y que ahora aquí transcribimos–, no obstante en su momento dio muestras de haberlo lamentado y, si bien no públicamente, sino en privado, se reivindicó ante nosotros de sus actos.  Acerca de la Dra. Laura Elena Maderey Rascón, quizá como todos los miembros de ese jurado, lamentando ella misma haber sido nombrados para el caso, obligada a desempeñar un ingrato papel.  De la Dra. Raquel Guzmán Villanueva, quizá lamentándolo otro tanto, pero quizá tambien haciéndolo de buen grado quedando bien con ese poder oculto, oscurantista, inquisitorial.  La Mtra. Tobyanne Berenberg Martin, puesta ahí en triste condición, aun cuando también, tiempo después me enteré de que tenía una doble cara ante mi.   Y, la Mtra. Isabel Mayen, presente ahí, en la plena inocencia, condenada a jugar un nefasto papel.

 

Habíamos estado impartiendo clases desde 1979 a 1982, en el nivel Bachillerato; luego, entre 1983 y 1985 en estudios superiores; habíamos impartido conferencias y cursos especiales; por lo que teníamos ya experiencia en esas exposiciones, que, por lo demás, dada la temática, las dominábamos.  En consecuencia, empezaron a ocurrir ciertas burdas anomalías, las cuales quedaron expuestas en el documento que extendimos a las autoridades competentes en el proceso; y mismo que insertamos aquí, simultáneamente al ensayo: “Crítica al Programa de “Historia de las Ciencias Geográficas”, y Propuesta, el cual constituyó la primera parte de la examinación, haciendo constar, precisamente, el dominio del tema, o bien, constatando –como se djo en el dictamen– nuestras “oscuras ideas” .  Por lo que, a continuación, transcribimos aquel extenso documento en que expresamos nuestra inconformidad, dadas las anomalías suscitadas.


 

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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 09:01

 Para Entender el Origen
de la Geografía Contemporánea en México.
 Artículo, 2010 (1/7).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 29 mar 10.

 

 

Comentario Preliminar.

 

Para 1986, teníamos ya una real solidez en la tesis que afirmábamos.  La objeción más formal que se nos habia hecho; y cuya aclaración contribuyó a dar solidez a nuestros planteamientos; fue elaorada por el compañero Omar Moncada, en nuestra conferencia durante el X Congreso Nacional de Geografía, de 1985, al hacerle una crítica, en ese momento comprensible, de ser un planteamiento positivista y reduccionista; pero asunto que aclaramos ahí mismo, al establecer los fundamentos dialéctico materialistas de nuestra tesis, y que en la misma ni siquiera se afirmaba el estudio de los fenómenos (más bien, justo esto es lo que se negaba), y mucho menos de los fenómenos sociales, en el absurdo de pretender estudiarse bajo las leyes de la física.  Hablábamos de una clasificación físico-matemática de la Geografía, en función del objeto de estudio entendido como el espacio terrestre.

 

De modo que para dicho año, al abrirse una convocatoria para concursar por oposición a la cátedra de “Historia de las Ciencias Geográficas” en el Colegio de Geografía, asumimos estar preparados para ello, y participamos en el proceso; para el cual se nos solicitó, entre otros requisitos, elaborar el presente ensayo.

 

Consecuente con nuestras ideas, hicimos la crítica al programa, tal como se nos pidió, y carcterizamos el significado desmembrador de la unidad de la Geografia en tal título, para un curso cuyo espíritu era la Historia de la Geografía misma; e hicimos ver que ello era así, dada una interpretación de la historia de esta ciencia; si bien válida, no por ello correcta ni verdadera; y que, por lo tanto, había otra interpretación posible; la nuestra.

 

Luego de esa crítica y sus implicaciones en la unidad, integridad metodológica, e identidad de la Geografía, vertimos los argumentos de nuestra interpretación, y fuimos enfáticos en las implicaciones sociales de una u otra formacion del geógrafo con los fundmentos de una u otra interpretación de la historia de su ciencia.

 

A pesar de lo drástico de la crítica, de la descalificación de esa interpretación de la Geografía hasta entonces dada, no nos cerramos dogmáticamente a que lo nuestro era la “verdad absoluta”.  Antes al contrario, en las conclusiones planteamos la posibilidad de dos cursos, según cada interpretación histórica de la Geografía.  El dictamen final fue: “No otrogar la plaza”.

 

En realidad –visto un cuarto de siglo después–, lo que ocurrió ahí, sumado a lo que ya había pasado en el X Congreso Nacional de Geografía un año antes, fue evidenciar cuán “peligroso” éramos a los intereses egoistas y mezquinos de una cofradía, que –como nos lo dijo alguna vez un profesor mismo al ver que nuestros planteamientos tendían hacia un cambio drástico del hacer y pensar geográfico–, veía en nosotros y en nuestras ideas, <<un atentado a la percepción de sus emolumentos>>.

 

Ese profesor era Ingeniero; los miembros de la cofradía, eran el cortejo de Profesoras Normalistas de Educación Básica, incursionando en la Educación Superior; desde luego, hiceron su Maestría y Doctorado Geografía, y, hasta finalmente, parecían geógrafas.  Esto es, que si bien en un momento dado jugaron un papel súmamente importante y por el que se les reconoce, para los años ochenta del siglo pasado se habían convertido ya en un obstáculo para el desarrollo de esta ciencia en México, que reclamaba erigirse como tal, y para lo que las mismas no estaban preparadas.

 

Eso era ya hace veinticinco años; hoy desconocemos si aún exista un profesorado normalista de Educación Básica aprendiéndose el viejo Libro de Texto (su oficio), para irlo a repetir sabiondamente a sus estudiantes.

 

Se suscitó entonces un conflicto.  Era a tal punto absurdo e injusto el dictamen de “no otorgar la plaza”, que quedamos profesional, intelectual, y moralmente obligados, a “interponer un recurso de apelación”; es decir, no porque nos obstináramos en ello, sino porque lo ocurrido era a tal punto descomunal, que quedamos obligados a seguir, por la inercia de las cosas, los procedimientos reglamentarios de derecho, por demás absurdos, que, vistos un cuarto de siglo después, aparte de mover a risa de buen grado, revelan un momento de trascendental importancia, si bien para nuestro desarrollo personal, quizá también para la historia contemoránea de la Geografía en México…; y ahora, es así, no por jactancia nuestra, sino por la naturaleza de los hechos…, que quedaron documentados…

 

Archivábamos sin gran orden ni de manera asidua nuestra documentación, conscientes de la función que algún día podrían jugar, sin darle tanta importancia; así, cual simple mortal, soñando quijotescamente en función de sus propias lecturas, soñando, y jugando a la “protagonización de la historia de la ciencia”.  En los siguientes artículos transcribiremos esa documentación, y si ella ha de ser o no significativa en la historia contemporánea de la ciencia de la Geografía en México o no, ese será asunto sobre el cual ya dirán las futuras generaciones.  Por lo pronto, hoy, para mí, tuvo un enorme significado profesional, intelectual y ético, y es, hoy, asunto de enorme placer y satisfacción nuestra por lo hecho, y con ello de una profunda recreación…; e, impensadamente, casi veinticinco años después, ocurrió lo que ya entonces decíamos; y de eso, los que trabajamos por la ciencia, tenemos que extraer lecciones.


 

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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:09

 Revisión Crítica a La Geografía en México:

Aspectos Generales de su Evolución,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (9/9).

Dr.Luis Ignacio Hernández Iriberi. 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica;
México, 25 mar 10.

 

Para concluir, hemos dicho que el Dr. Jorge A. Vivó se integró al saber geográfico sin someter a un análisis crítico marxista el pensamiento geográfico de su época, por las razones justamente expresadas por Loló de la Torriente.  No obstante, hemos visto, él significa la acentuación de la Geografía como ciencia social, lo que, desde el punto de vista meramente fenomenologico[a], representa un virage respecto de la calidad de ciencia más naturalista que social, que fue la geografía en la hechura de sus antecesores, como Pedro C. Sánchez, Rniro Robles Ramos, Ramón Alcorta Guerrero, o Jesús Galindo y Villa.

 

La geografía del “análisis epacial“ (regional), como la expuesta por Gilberto Loyo en el III Congreso Nacional de Geografía, o la misma geografía de los autores antes mencionados, en esencia, fue una geografía fenomenológica (ya por el método en la teoría del conocimiento; ya por los propósitos de los objetos de estudio; es decir, los fenómenos)[b], en donde el verdadero “análisis espacial” (regional), es reducido a marco de referencia de los procesos estudiados.  Es decir, en donde la categoría fundamental del pensamiento geográfico (el espacio), es puesto en un segundo plano.

 

Dialécticamente expuesto, para estos geógrafos, la unidad de contrarios que determina el movimiento de esta ciencia fue la unidad naturaleza-sociedad; ya que la naturaleza fuese el polo dominante, ya que la sociedad fuese el opuesto subordinador.

 

En esta contradicción se resuelve toda la geografía humboldtiana enciclopédica moderna y contemporánea, que ha dado significativos aportes al conocimiento geográfico, pero que no pudo ubicar la unidad de contrarios más general y esencial: el espacio en un ouesto, y la relación naturaleza-sociedad en el otro; subordinando así incosncientemente la categoría fundamental del pensamiento geográfico, atrapada en su momento histórico.

 

De ahí que el Dr. Vivó destaque más, por ejemplo, el “Theatro Histórico Americano”, obra fuenomenológico-historiográfica[c] de José Antonio Villaseñor y Sánchez, que la “Carta General de la Nueva España”, de Sigüenza, o el “Nuevo Mapa Geográfico de la América Septentrional”, de José Antonio de Alzate y Ramírez, por definición, espaciales; así como que considere que la obra de Humboldt llene toda una época por ser enciclopédica, no obstante que sus mayores resultados fueron en materia cartográfica; lo mismo que por ese enciclopedismo pondera a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, más que por la obra cartográfica (y en ese sentido geográfica), de Pedro García Conde, auspiciada por dicha sociedad.

 

De la misma manera, pone en primer plano a un “historiador con obra geográfica” como Manuel Orozco y Berra, o a un enciclopédico como Antonio García Cubas, que a un geógrafo reconocido como tal, como Francisco Díaz Covarrubias, o a un Ricardo Toscano, cuya principal obra geográfica, en cambio, está en lo que esencialmente caracteriza a esta disciplina de conocimientos: es decir, en la cartografía (ya sin considerar el papel colaboracionista de Orozco y Berra con el Imperio de Maximiliano, o la acttud de un moderado de García Cubas, ante los acontecimientos de toda la segunda mitad del siglo XIX; frente a la posición clara y definida de Francisco Díaz Covarrubias, militante del juarizmo ante el Imperio francés, y de Ricardo Toscano, militante del carrancismo ante la dictadura huertista.

 

Mientras que, siendo la Geografía como él la entiende, una ciencia que esencialmente se caracteriza como disciplina enciclopédica, no puede ver en la cartografía, ya no la esencia del saber geográfico, sino tan sólo una “ciencia más” del conjunto que integra en un sistema enciclopédico que es la geografía.  De ahí que se refiera a los “cartógrafos y geodestas mexicanos, quienes desde 1881, hasta 1931, contribuyeron con sus trabajos, en México e internacionalmente, al desarrollo de la cartografía y geografía mexicanas”; esto es, que se refiere a unos especialistas no propiamente geógrafos, que contribuyeron con sus trabajos al desarrollo de dos cosas separadas y distintas (la cartografía y la geografía), que se complementan en una disciplina enciclopédica.  Donde la cartografía con su desarrollo propio, contribuyó al desarrollo de la geografía.

 

Este es, hoy en día, ya en la década de los ochenta, es un planteamiento inconsistente; no obstante, pasará aún mucho tiempo, antes de que deje de reconocerse la validez del pensamiento geográfico del Dr. Jorge A. Vivó, que en su documento “La Geografía en México; Aspectos Generales de su Evolución”, ha quedado vívidamente establecido.

 

Por último, cuando hemos considerado a este ensayo como un “Análisis Crítico Sobre la Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución, por el Dr. Jorge A. Vivó, 1964”, es porque con ello hemos querido ver en él, no sólo un documento “sobre historia de la ciencia”, sino, tomado como tal, extraerle críticamente aquello que nos permita establecer la lógica del desarrollo del pensamiento geográfico, la naturaleza esencial de la Geografía como ciencia.  Y creemos que es así, como mejor puede ser valorado su trabajo.  Tanto más, cuanto las enseñanzas que nos ha dejado, son enormes.

 

 

Bibliografía.

 

Brown, E.H; Geografía, Pasado y Futuro; Fondo de Cultura Económica; México, 1985.

De la Torriente, Loló; Reseña Sobre un Maestro de Energía; Anuario de Geografía XIX, 1979; Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1982.

Rosental-Iudin; Diccionario Filosófico; Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1965.

Staples, Ann; Educación.  Panorama del México Independiente; SEP-El Caballito; México, 1980.

Vivó Escoto, Jorge A; La Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución; en, Memoria del Primer Coloquio de Historia de la Ciencia; Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología; México, 1964.

 



[a] Aquí convendría traducirlo como “fenomenista”.

[b] Aquí se aprecia cómo entonces jugábamos con la doble acepción del término, generando confusión, e incluso muy posibles generalizaciones inconsecuentes en la diversidad de autores.

[c] O, simplemente, “fenomenista”.


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:08

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (8/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 22 mar 10.

 

 

La historia de la Geografía se convierte así, en la suma del conocimiento sobre el medio natural, identificado como medio geográfico, expuesto ya en los códices indígenas y sus relatos históricos, ya en las relaciones del siglo XVI, así como en las cartas geográficas de Sigüenza y Alzate, o en el Thetro Histórico Americano” de Villaseñor y Sánchez; o bien, finalmente, en los trabajos de Humboldt, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de Orozco y Berra, de Antonio García Cúbas, de la Comisión Geográfico Exploradora y la Comisión Geodésica Mexicana, o en los ensayos de las geografías de nuestro siglo y la creación de las instituciones para tal fin.

 

Lo más grave quizá, de una implicación de su concepción del mundo y de su concepto de Geografía en su historia de la Geografía en México, sea cuando el Dr. Jorge A. Vivó valora las aportaciones de Humboldt.

 

Una historia de la ciencia en general y de la geografía en particular, que prescinda del análisis de las relaciones externas y que por ende no seocupe de tratar de comprender elmomento histórico concreto, económico, social y político, enque se da el hecho científico, necesariamente habrá, o bien de exagerar el papel del científico de su época, o bien, de minimzarlo, no captando sus propias trascendencias.

 

Esto es, justamente, lo que le ocurrió al Dr. Vivó al analizar el papel de Humboldt en la geografía mexicana, por un lado exagerando la intervención de éste, y por otro, minimizando el esfuerzo científico de un astrónomo y físico como Antonio de León y Gama, de Mariano Jimenez, José Casimiro Chovell, y Rafael Dávalos, egresados éstos del Real Seminario de Minería, que fueron elogiados por el mismo Humbloldt, y que murieron luchando porla Independencia, siendo inmortalizado uno de ellos por s maestro Andrés Mª del Río, al dar el nombre de “Chovelio”, a un silicato de aluminio y cal; siendo aún el mismo Fersman el que ha de reivindicar a Andrés del Río como el descubridor del eritronio o vanadio, frente a la opinión de Berzelius.  Todos ellos, entre otros, determinarán que el Humboldt viajero por muchas regiones del mundo, fuera el Humboldt del “Atlas Geográfico y Fïsico del Reino de la Nueva España”, y del “Ensayo Político del Reino de la Nueva España”.

 

                              Así, creemos, contra la opinión del Dr. Vivó, “la situación de la ciencia mexicana” no necesita de un Humboldt “integrador”; como no necesitaba para hacer lo propio, del cobijo del ala de un Humboldt prestigiado incluso por su condición de extranjero.  Sin que esto signifique tampoco demeritar su obra; y de ahí precisamente lo esencial del “análisis concreto de la situación concreta”, que muestra que Humboldt no se presentó providencialmente; casual o circunstancialmente para engrandecer a la ciencia mexicana, como lo podrían hacer lo propios científicos nuestros[*].  Humboldt, en una franca hipérvole del del Dr. Vivó, no le da sentido a la ciencia geográfica mexicana, y mucho menos a la ciencia mexicana en general; no viene “providencialmente” a salvarla del caos, sino que había un momento histórico concreto en el cual la situación de la ciencia mexicana se ve profundamente influída por la autoridad científica de un pensador, dotado, ciertamente, de una técnica geográfica novedosa.


[*]      Esto ya lo decíamos así en 1985, pero en nuestra tesis doctoral de 2007-2009, tuvimos ocasión de demostrarlo ámpliamente.  El problema es otro: el de una historia de la ciencia eurocentrista.


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:07

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (7/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 18 mar 10.

 

El Dr. Vivó contó siempre con distinguidos profesores que estrechamente colaboraron con él y materializaron sus deseos; entre otros, de hecho, profesoras, destacan, la Dra. Dolores Riquelme, quien trabajó entusiastamente para la reforma al plan de estudios de 1960, y desde antes, entregándose al trabajo para la edición del Anuario de Geografía; cofundadora de la Asociación Mexicana de Geógrafos Profesionales en 1961; la Dra. Esperanza Yarza; la Dra. Mª Teresa Gutierrez McGregor; la Lic. Teresa Ayllón Torres, y la Lic. Raquel Guzmán [a].

 

Después fueron, de alguna manera, sus continuadores, una decena más de profesores del Colegio de Geografía e investigadores del Instituto de Geografía.  Otros más entraron en la tendencia de la “actualización profesional” que asimiló las múltiples formas del hacer y pensar geográfico a través de los llamados paradigmas de los años setenta.

 

La gran mayoría de estos últimos, ya provenían  de alguna otra formación profesional, o bien, los más, derivaron a ellas mediante cursos o maestrías.

 

Sí, en los años setenta se mezclan principalmente la tendencia fenomenológica [b]“tradicional” (tradiconal por lo menos desde 1950; es decir, sociologista), y las cada vez más influyentes tendencias regional (económico-“espacial”), y cuantitativa (la tendencia de los modelos: demográficos, sociológicos, económicos, urbanos, ecológicos, etc).

 

El Colegio de Geografía, radicado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, se ve más influenciado por la tendencia fenomenológica “tradicional”, y sólo parcialmente con algunos de los profesores del Insttuto de Geografía, se discuten algunas otras tendencias; más influyente aquí, sobre todo, la cuantitativa que deriva en las teorías de los paradigmas (modelos).

 

Pero por sobre de ambas tendencias, la geografía económica regionalista ejerce mayor autoridad, sobre todo, por sus resultados y la solución de ciencia planificadora que le da a la Geografía.  El principal teórico de ésta es el Dr. Ángel Bassols Batalla, el cual, como economista, está asignado como investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas de la misma UNAM.

 

A esta tendencia se va a sumar buena parte de los recién egresados entre los años 1979-1983, y es con éstos que incluso dicha corriente va a adquirir matices o formas de la tendencia “radical”, que profesa el compromiso político organizado de la geografía como ciencia socio-económica-política, y fundan, así, en ese último año, en torno al Dr. Ángel Bassols, la Unión de Geografos Progresistas de México.

 

Esta es la tendencia que por un momento va a parecer perfilarse como corriente sustitutiva a la que representaba el Dr. Vivó; sólo que, a no mucho andar, se ve sometida a crítica con las influencias de las teorías de la percepción del espacio, de una parte, y con nuestra muy particular interpretación teórico-geográfica, que la considera como una forma más de la corriente fenomenológica, en el terreno estructural-funcionalista.

 

Dadas todas estas condiciones, nos es posible, pues, hacer un análisis o revisión crítica del trabajo “La Geografía en México: Aspectos Generales de su Evolución”, de 1964, del Dr. Jorge A. Vivó.

 

En primera instancia, salta a la vista de la lectura de este trabajo,la aplicación incosnciente del método positivista lógico en la historia de la ciencia; su fenomenalismo [c], tanto en el sentido husserliano de la descripción de lo dado empíricamente, como en su sentido de carcterización de objetos de estudio.  Su método, para usar los conceptos clásicos en la historia de la ciencia, se definiría como “internalista”.

 

No todo “internalismo” habrá de ser necesariamente positivista lógico, pero la unilateralidad en el caso del Dr. Vivó, está claramente determinado por ello.

 

Podríamos decir, que en su ensayo priva “esa inocencia y candor metodológico” de la época romántica de los hacedores de la historia de la cienica.

 

Conviene deternernos aquí en un breve paréntesis para aclarar que este análisis crítico, tampoco se establece desde el extremo opuesto, es decir, desde la unilateralidad, por su parte, del “externalismo”; y, en ese sentido, quizá sea necesario que definamos suscintamente, a su vez, nuestro criterio, respecto al método de la historia de la ciencia; el cual lo fincamos en la gnoseología dialéctico materialista, por la cual entendemos que la historia de la ciencia es el movimiento de sus contradicciones más generales y esenciales, de la unidad y repulsión de sus contrarios, que, como premisa esencial, deben ser antes ubicados.

 

De la interpenetración y lucha de estos opuestos y sus cambios cualitativos y cuantitativos, se da el movimiento de la ciencia; y tales opuestos más generales son, precisamente, tanto las relaciones internas de la ciencia, como las relaciones externas.  Ambas se determinan mutuamente; son uno en la ciencia y muchas en la necesidad y causalidad de la misma.

 

Paréntesis aparte, la unilateralidad del “internalismo” del Dr. Vivó, radica en que ve la historia de la Geografía exclusivamente como el paulatino conocimiento que las sociedades iban teniendo acerca de su medio natural, sin importar las determinaciones económico-sociales mismas de ese conocimiento.



[a] Aquí ya deliberadamente suprimimos a quien con pensado dolo nos causó personalmente un mal, e indirectamente afectó a la misma Geografía en México.

[b] Fenomenista en el término finalmente más correcto.

[c] Término tampoco del todo acertado, frente al que finalmente preferimos de “fenomenismo”.


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:06

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (6/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 15 mar 10.

 

Como contenido general de la tendencia del pensamiento geográfico, que determina sus formas particulares en el curso del siglo XX, se tiene la geografía de corte humboltiano, que influyó poderosamente en todo el siglo XIX, en tanto respondió con creces a los intereses de la burguesia liberal criolla, hacedora de la Revolción de Independencia y la Reforma.

 

Los geógrafos del siglo pasado [a], e incluso aquellos que transitan hacia la primera mitad de éste, tienen todos en común, el concebir a la Geografía como cienca enciclopédica y propiamente ciencia natural-humanística; muy a pesar de que el saber geográfico era cualificado en ese entonces, como se demostró por José Luis Mora en sus “Obras Sueltas”, 1837, como un saber cosmográfico-astronómico.

 

En el Establecimiento de Estudios Físico-Matemáticos, “…se reunieron todos los estudios científicos, y fue dotado con cátedras de matemáticas puras, de física, de historia natural, de química, de cosmografía, astronomá y geografía, de geología de mineralogía…”[18].

 

Con posterioridad a las propuestas de Comte, que califica a la historia civil de “sociología”, en su clasificación de las ciencias; los geógrafos retoman el término, hablando de una “geografía social”, que, como señala Emrys Jones: ya “…el profesor Dumbar (1978) nos recuerda que por lo menos desde 1884 apareció en Francia”[19], a la par con la floreciente teoría dialéctico materialista marxista.

 

Todo ello contribuyó a precisar el carácter humanista genral de la geografía, específicamente como social.  Internacionalmente, tanto los geógrafos positivistas como los que sostenían alguna cierta posición crítica desde un marxismo inconsecuente (estructuralista), encontraron un punto en común, pero, en general, divergieron en dos grandes tendencias que se acentuarán más o menos a partir de 1930: 1) la tendencia fenomenológica [b] (social), y, 2) la tendencia espacial (regional).

 

Ambas van a generar bifuraciones, y así, por ejemplo, del reduccionismo positivista de lo social o lo biológico, se va a conformar una geografía ambientalista o “ecología humana”; metodología metafísica a la que no es ajena la tendencia espacial con el reduccionismo físico, por una parte, en el que las relaciones socioeconómicas son interpretadas bajo las leyes y teorías de la física, dando lugar a ciertas teorías de la localización económica “gravitacional”, etc.  A partir de entonces es que se va a dar una desenfrenada carrera en busca de “modelos” (geomorfologistas, ambientalistas o ecologistas, antropologistas, economistas, sociologístas).

 

Hacia los años cincuenta, este carácter sociologista se va a arraigar aún más, gracias a una combinación de resultados de ambas tendencias, una de las cuales, la “espacial” (regional), va a derivar con mayor profundidad a los aspectos económico-sociales, en donde encuentra las regularidades normativas y la esencia del movimiento social.

 

Varias líneas de pensamiento se mueven paralelalmente aquí.  De una parte, en filosofía, el desarrollo del racionalismo crítico popperiano en oposición al positivismo lógico; en otra, el desarrollo dela geografía regional y sus relaciones estructural-funcionalista en el terreno de la planificación; en una línea más, los esfuerzos preparatorios en la geografía fenomenológico-historiográfica [c] en México; y, finalmente, la línea en que la búsqueda de modelos, se traduce en el establecimiento de pardigmas khunianos.  Todas estas líneas van a cristalizar en los primeros años de la década de los sesentas, reforzándose mutuamente en el campo de la geografía.

 

De ahí que hacia el inicio de esta década, se hable ya de la “nueva geografía” cuantitativa, con base en análisis económico-estadísticos manejados a través de la computación, que venía en vertiginso desarrollo.

 

Todo esto parecía confirmar el concepto que el Dr. Vivó tenía de la Geografía, de ahí que hacia fines de esta década, dicha concepción entró en su madurez, y para 1971 propuso sólo algunos ajustes al plan de estudios del Colegio de Geografía.

 

Pero, así mismo, a partir de aquí, esta concepción de la Geografía, empezó a mostrar sus limitaciones.  La teoría khuninana de los paradigmas se hizo insuficiente y se polarizó la situación con el desarrollo de la “geografía radical”, a Popper siguieron sin mayor éxito Lákatos y Feyeraben; el estructuralismo es refutado como no-marxista; por ejempolo, por Carlos Nelson Coutinho, Adam Schaft, o Adolfo Sánchez Vázquez.  Al parecer, el Dr. Vivó se desentendió de la contienda de “modelos” o “paradigmas”, con la consecuencia de que  su geografía se hizo estática, ya hacia el final de su vida.  Pero, por lo menos, hasta ahí, él había cumplido con su compromiso histórico.



[a]      Se refiere al siglo XIX.

[b]      Se refiere al siglo XX.

[18] Staples, Anne; Educar, Panacea del México Independiente; SEP-El Caballito; México, 1980; p.88.

[19] Brown, E.H; Geografía, Pasado y Futuro; Fondo de Cultura Económica; México, 1985; p.353.

[c] Término que puede ser empleado en sus dos sentidos: como doctrina del conocimiento, o como caracterización del objeto de estudio, que es el sentido original que nosotros le hemos dado.  Luego, al transcribir estas notas en 2010, hemos preferido el término “fenomenista”, para evitar ese doble sentido.  En 1985 aún utilizábamos tal concepto, por el que hoy preferimos simplemente el de “geografía fenomenista”.

 


 
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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:05

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (5/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 11 mar 10.

 

Después de aquellas etapas preparatorias y de creación de bases materiales (1950-1960), así como de definición teórica (1960-1964), Vivó se adentra en la reorganización de los Congresos Nacionales de Geografía, a través de los cuales se va a mostrar su amplia y profunda influencia, producto de una gran autoridad moral, como sólo la podía tener el artífice de la geografía mexicana contemporánea.

 

El Dr. Vivó fue el directo auspiciador y organizador de cuatro de estos congresos, del IV al VII, entre 1965 y 1978.  En el curso de los mismos se puede apreciar la maduración de esta concepción de la Geografía, así como los principales exponentes de este pensamiento geográfico.

 

Para el análisis y caracterización de esta última etapa de su vida, es de suma importancia considerar sus límites, es decir, las transiciones del III Congreso Nacional de Geografía al IV Congreso, y la transición del VII al VIII Congresos.

 

Así, las semejanzas y diferencias entre el III y el IV Congresos, son profundamente significativas.  El Comité Organizador de aquel III Congreso Nacional de Geografía celebrado en 1942, estuvo integrado por notables geógrafos y aportadores al conocimiento geográfico con reconocimiento internacional, y que incluso venían participando con trabajos en dichos foros, desde el III Congreso Internacional de Geografía de 1881.

 

Entre ellos, el Ing. Manuel Medina Peralta, que en la década de los sesenta todavía aportó el método de trilateración para el cálculo de redes geodésicas; el Ing. Pedro C. Sánchez, de quien ya nos hemos referido antes; el Ing. Joaquín Gallo, director del Observatorio Astronómico Nacional en la época, y reconocido por sus trabajos cosmográficos; el Ing. Carlos Martínez Becerril, Director de Geografía de la Secretaría de Agricultura y Fomento; el Ing. Jorge L. Tamayo, de profusa obra geográfica de México; y finalmente, el Lic. Ramón Alcorta Guerrero, reconocido geógrafo fisico de su época.

 

Participaron, además, en la conducción del evento; en la sección de cartografía, el Ing. Ricardo Toscano; en la sección de geografía económica, el Ing. Gilberto Loyo –quien además presentó en ésta un muy comenado trabajo titulado “Zonas y Regones Económicas de México”; y el Dr. Jorge A. Vivó, en la sección de geografía física.

 

Como asistentes relevantes a este III Congreso pueden mencionarse a Pedro Carrasco, por el Colegio de México, y el Ing. Ezequiel Ordoñez, por la Academia de Ciencias “Antonio Alzate”.

 

Sin duda, ese Congreso resumió toda una época.  Hubieron de transucrrir veintitres años para que se volviera a celebrar un siguiente congreso geográfico nacional.

 

El IV Congreso Nacional de Geografía, se efectuó en 1965.  Ahora, la Comisión Coordinadora del evento estuvo integrada por el Dr. Jorge A. Vivó, y el Dr, Ángel Bassols Batalla; ambos por la Asociación Mexicana de Geógrafos Profesionales (la vertiente universitaria en diveras especialidades); y por el Seminario Nacional de Geografía (la vertiente normalista, en aquel entonces con especialidades de enseñanza básica por asignatura), con el Prof.José Mº de los Reyes, y el Ing. Jorge L. Tamayo.

 

Las aportaciones de éstos al conocimiento geográfico son a su vez de reconocida importancia y prestigio internacional.  Se carcterizan por la obra antropológica y económic-geográfica del Dr. Vivó; los trabajos de geografía económica regional del Dr. Ángel Bassols Batalla; la profusa obra geográfico-física de México del Ing. Jorge L. Tamayo; y la intensa entrega a la docencia en la Escuela Normal Superior, del Prof. José Mª de los Reyes.

 

Entre el III y IV Congresos Nacionales de Geograífia, entre 1942 y 1965, hay, evidentemente, un paso entre dos mundos del pensamiento geográfico: el paso entre el pensamiento esencialmente naturalista y cartográfico, al pensamiento sociologísta antropológico-económico, propio al paso del los Ingenieros Geógrafos de la Facultad de Ingeniería, a los Licenciados del Departamento de Geografía e Historia de la Facultad de Filosofía y Letras.

 

El otro límite está dado entre el VII Congreso de 1978, y el VIII Congreso, de 1980; justo al fallecimiento del Dr. Vivó.  Es otra ruptura cualitativa, no tan significativa, apenas de transición, pero que sin duda cierra una época y abre otra, que ha venido delinéandose cada vez más en el curso del IX Congreso Nacional de Geografía de 1983, y el X Congreso, de 1985.

 

En el VIII Congreso se profundiza el énfasis economista y la definición de la Geografía como ciencia social acerca de la naturaleza; pero para el IX Congreso, se empiezan a insertar ya, trabajos de reflexión metodológica, que incluso para el X Congreso tienen abierta una sección específica de historia y filosofía del pensamiento geográfico, que somete a crítica lo establecido.

 

Esto es cuestión que ya el tiempo dirá, pero en nuestro personal parecer, este hecho es a tal punto significativo, que, creemos, marca el cierre de esa transición, y abre definitivamente una nueva época de la geografía en México.

 

Así como los tres primeros congresos se distinguen por sus secciones cartográficas, y los congresos IV a VIII por sus secciones socioeconómicas, los IX y X congresos, seguramente se distinguiran por sus reflexión filosófica e histórica, producto de la necesidad de ir más a fondo en la lógica del pensamiento geográfico, y a su esencialidad como ciencia.


 

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22 febrero 2010 1 22 /02 /febrero /2010 09:04

 Revisión Crítica a La Geografía en México:
Aspectos Generales de su Evolución
,
del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, 1964.
  Ensayo, 1985 (4/9)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 4 mar 10.

 

Cuando hablamos de la profunda vinculación del pensamiento geográfico en México al positivismo, no nos limitamos a las meras relaciones estructurales.  Existe incluso aquí, una relación de dependencia orgánica dada por la circunstancialidad histórica respecto al positivismo mexicano.

 

Uno de los más notables geógrafos del siglo pasado, Francisco Díaz Covarrubias; que en la Guerra de Reforma partió a Veracruz, sede del gobierno de Juárez, poniéndose a sus ordenes; estuvo ligado profundamente a Gabino Barreda, introductor del positivismo en México bajo los auspicios de Juárez, siendo Barrdeda antigua amistad de la familia de aquel, casado incluso con Adela Díaz Covarrubias; y tanto Gabino Barreda como Francisco Díaz Covarrubias, entre otros, formaron la Comisión para la Reorganización Educativa.

 

Ese positivismo al que el pensamiento geográfico en México se vio ligado, ciertamnete no fue el positivismo del ala conservadora de los “científicos” porfirianos, sino el positivismo jacobino del ala liberal juarista, que en su momento histórico le daba una posición progresista que buscaba romper con los resabios del escolasticismo de la educación en México, y que ciegamente seguiría por la ruta del Ateneo de la Juventud, es decir, llevando la crítica alpositivismo clerical-conservador (paradójicamente llamado “Unión Liberal”, de 1892), hasta la crítica al positivismo en general.  Pero sólo para caer en las nuevas formas de éste en el ala de la socialdemocracia, que es como va a penetrar calladamene en los fundamentos de la teoría geográfica de Vivó.

 

La influencia directa del Dr. Vivó en la Geografía, se inicia desde principios de los añós cincuenta en una etapa que se caracteriza por la validadción de los estudios sociales en geográfia y por la creación de las bases para su definición explícita como ciencia social; tras una etapa de transición en los aos cuarenta, caracterizada por un viraje de su concepción naturalista, a la corriente sociologista, en que prevaleció un vacío teórico.

 

Esa etapa preparatoria de creación de bases teórico-sociológicas, cristaliza con la reforma al plan de estudios de 1960, en que el Departamento de Geografía e Historia de la Facultad de Filosofía, se transforma en Colegio de Geografía con sus tres niveles de estudios correspondientes (Licenciatura, Maestría, y Doctorado).

 

Los esfuerzos por llevar los estudios de Geografía hasta este niel de institucionalización, fructificaron cinco años después, al celebrarse, en 1965, tras un impasse de 23 años, el IV Congreso Nacional de Geografía.  Entre el tercer y cuarto congresos se ascendió de un vacío teórico, a una pretendida afirmación de la Geografía como ciencia enciclopédica mixta, o sistema de ciencias y ciencia de síntesis de las mismas, en su variante de ciencia social acerca de la natraleza.

 

Dos etapàs subsiguientes llevaron los esturios geográficos en esta corriente de pensamiento hacia su madurez, y a proporcionar todo lo que podía dar de sí, hasta mostrar sus limitaciones teóricas y su improcedencia, hacia principios de los años ochenta.

 

El apego inconsciente a la metodología del positivismo lógico en los años cincuenta, se fue transdormando en los años sesenta por la vía de dos corrientes: la del racionaliosmo crítico popperiano, y la del estructural-funcionalismo; ambas como fundamento de una cada vez más marcada tendencia economista en geografía, acentuada hacia mediados de los aós sesenta.  Pero como una metodología que seinfiltraba tácitamente en el hacer geográfico mexicano, que más que producir su propia teoría, se preocupaba demasiado por su “actualización”, limitada a reproducir las teorías venidas del extranjero, principalmente de Francia.

 

Fue en ese ambiente “a-metodológico” en geografía, en que principalmente se dio toda la influencia del Dr. Jorge A. Vivó, hasta su fallecimiento; y es así que los trabajos de los Congresos IV a VII organizados por él, se caracterizaron por su énfasis descriptivo enciclopédico, a la par que en otros ámbitos se aplicaba el falsacionismo en la refutación de la steoría regionales; por ejemplo, en el I Seminario Sobre el Concepto de Regionalización, de 1975, organizado por el Instituto de Geografía, en que se analiza a V. Thunen (1826), W. Christaler (1933), A. Losch (19140), e Isard (1956); y se afirmaba la viabilidad de la teoría regional en el terreno del funcionalismo con apoyo estructural, porque esa era la nueva proposición.

 

La vida y obras del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, están en correspondencia directa con esas etapas del del desarrollo de la geografía en México, como pede apreciarse a través de algunas de sus publicaciones.

 

Desvinculado de la vida política en 1937, uno de sus primeros trabajos profundamente significativos, lo tituló: “El Método Conexivo-Dialéctico en la Investigación en Antropogeografía” (1939).

 

En ese entonces, la prioncipal influencia sobre el quhacer geográfico en México es ejercida por el Ing. Pedro C. Sánchez (1870-1956), geógrafo egresado de la Facultad de Ingeniería, en donde esta disciplina de conocimientos era una especialidad después de un tranco común con las especialidades de Topográfia, Geodesia, Hisdrografía, y Civil, en la tradición de la ingeniería geográfica del siglo XIX; y fudador del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (1938), de cuya Biblioteca es Director el Dr. Vivó.

 

Así, sus trabajos, en ese entonces esencialmente antropológico-etnográficos, poco a poco irán adquiriendo más y más un énfasis geográfico, aun cuando éste sólo sea a manera de marco e referencia.

 

Entre 1939 y 1950, trabaja sobre la distribución geográfica de las etnias y lenguas indígenas de México; los límites biogeográficos en América y la zona cultural mesoamericana, y la problemática indígena enhispanoamérica; produciendo para 1946, una “Climatorlogía de México”, que era el campo principal de estudios  del Ing. Pedro C. Sánchez.  En ese año continúa con trabajos como “Contribuciones Antropológicas…”, y un informe científico.militar sobre los mares e islas del Pacífico Mexicano.  Finalmente, en las proximidades de 1950, trabajó en torno a problemas económicos, demográficos y estadísticos.

 

Titulado ya en la Maestría en Geografía en 1952, produce “La Integración de Chiapas y su Agregación a la Nación Mexicana” (1954), y un primer nforme sobre el XVII Congreso Internacional de Geografía, efectuado en Washington en 1952.

 

Sus trabajos hast 1960, no sólo se caracterizan por ese énfasis geográfico venido de la antropología, sino, sobre todo, por lo que significó ese período: la preparación y creación de las bases teórico-sociológicas de la Geografía en esa corriente de pensamiento.

 

Sus estudios se abocan, hasta ese año de 1960, principalmente al problema de la enseñanza, produciendo libros de texto y haciendo análisis comparativos de la enseñanza de la geografía en Europa y America Latina.  Así se asimila la tendencia generalizada en el mundo, y se plasma en sus obras de texto escolar la definición enciclopédica y sociologísta de la geografía.  Con ello se logra la reforma al plan de estudios del Departamento de Geografía e Historia, transformándolo en Colegio de Geografía.

 

A partir de 1960, y hasta 1964, sus preocupaciones se centrarán  en el resumen del saber geográfico en México hasta su tiempo.

 

Así, hace un resumen de la bibliografía de su maestro, el Ing. Pedro C. Sánchez y Granados, e inmediatamente un trabajo que titula: “La Obra Geográfica y Geológica de Ramiro Robles Ramos”, (1961), quien junto con Pedro C. Sánchez y Ricardo Toscano, conforman todo el período histórico precedente al Dr. Jorge A. Vivó, para cerar esta breve etapa con el ensayo, cuyo análisis nos ha traído a todo este conocimiento, es decir: “La Geografía en México: Aspectos Genrales de su Evolución”, (1964).

 

En adelante, echadas las bases materiales y teóricas, va a alternar estudios geográfico-etnológicos con estudios teóricos y descriptivo-regionales, tales como su trabajo sobre Belice (1967), y luego su “Geomorfología de El Sumidero y de la Región Central de Chiapas”, (1971).

 

Consideramos que es con esta etapa que de hecho se adentra en la última face de su fructífera vida, caracterizada por trabajos de “geografía física” predominantemente, como “La Depresión Chapala-Acambay, México Oriental”, (1972); “El Terremoto del 23 de Diciembre de 1972 en la Ciudad de Managua”, (1973); “Geografía de América Latina”, (1975); y una decena más de trabajos entre los que destacan investigaciones sobre el medio físico y recursos de Baja California, (1975); “Tectónica y Morfología en el Centro y Sur de México”, (1976); y su denuncia sobre experimentos en huracanes, (1978).

 

Dos de sus últimos trabajos, por demás significativos, fueron: “Curriculum Vitae del Ing. Jorge L. Tamayo”, (1978), en homenaje póstumo a este fértil geógrafo mexicano fallecido en ese año; y, finalmente, “Panorama de la Geografía 1950-1977”, (1979), en el que Vivó refrenda a la Geografía “como rama de las humanidades”[1], cuyos antecedentes están en Alejandro de Humboldt, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Antonio García Cubas, y los “cartógrafos y geodestas mexicanos, quienes desde 1881 hasta 1931, contribuyeron con sustrabajos, en México e internacionalmente, al desarrollo de la cartografía y geografía mexicana”[2].

 

Documento pues, profundamente significativo: fue como la rendición de un informe final a la comunidad científico-geográfica, en el que prácticamente se muestra su propia y fructífera labor, cuya principal enseñanza es la proyección y sistematicidad de las tareas para logra un fin.



[1]     Vivó Escoto, Jorge A; Panorama de la Geografía 1950-1977; en "Anuario de Geografía, Año XIX, UNAM, México, 1979; p.500.

[2]     Brown, E.H; Geografía, Pasado y Futuro; Fondo de Cultura Económica, México, 1985; p. 353.


 
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