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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 abril 2014 7 20 /04 /abril /2014 22:00

“Acabo de Morir…”: Gabriel García Márquez.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

21 abr 14.

 

“Acabo de morir…”, le escribía Gabriel García Márquez a su biógrafo, Gerald Martin.  Lo invitaba a una reflexión al respecto.

 

Regresábamos a nuestra casa, sacamos del bolsillo del pantalón el cable de los audífonos, y de la bolsa de la camisa ese aparato que es cámara fotográfica, de video, grabadora, radio…, y hasta teléfono celular; conectamos la radio y escuchamos los comentarios a la ceremonia luctuosa Gabriel García Márquez, y ello nos llevó a la reflexión de que, si todo eso que se decía de él y se organizaba en su homenaje, se lo hubieran dicho y hecho en vida, habría sido halagador para él…, y menos hipócrita, snobista, fanático, intelectualoide, y de protagonismo y lucimiento personal para todos los demás.

 

Pero en esos pensamientos estábamos, cuando entrevistándose a su biógrafo Gerald Martin, entre otros comentarios mencionó precisamente que éste, con aquella frase de “acabo de morir…”, le había puesto en reflexión semejante, preguntándole qué haría.

 

Ahora quizá habrá que recordar a todos aquellos, muchos o pocos, a los que se les homenajearía así, y publicar a todo el mundo: “Se van a morir…” (con seguridad), y entonces decir y hacer lo que a ello correspondería…, en vida.

 

 

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16 marzo 2014 7 16 /03 /marzo /2014 23:01

En un lapso de descanso, un desahogo en un horrendo poema muy malo; tiene su rima en versos pareados (ABBA), se consideran las sinalefas (dicho para el que sepa); pero lo “chafa” se reconoce porque sólo dos versos riman con sustantivos, los demás, horror!, con verbos infinitivos y gerundios.  Eso no se hace, pero no tenía ganas de pensar, sino sólo de reflejar la realidad en un momento de ánimo.  Al final, al no abusar de estrofas, esos horrores pasan por un lenguaje llano.

 

 

A la Revolución en Marcha!

 

Dónde andas pinche muerte,

que te ando buscando;

nadie está trabajando

y te haces de quererte.

 

Ah! Que méndiga la suerte

nomás te estoy proponiendo;

aún se te está invocando,

más difícil se hace verte.

 

La revolufia es hacerte,

y, pues, ya le vamos dando.

La libertad es ganando,

así, vida, he de perderte.

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

16 mar 14.

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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:01

A Propósito del Estado de la Atmósfera

 

¿Recuerdan ustedes, mexicanos, aquello de los "presagios de Moctezuma"? (esos avisos con los cuales se estaba tratando de preparar al pueblo para una situación difícil)? En ese pensamiento mítico dualista:

 

Sean estas abundantes lluvias, "el vino de la tierra"; un quiahuitl continuo de 60 horas; el llanto de los dioses de todo arido-mesoamérica. Desde el Tlalocan, sin que los tlaloques puedan hacer nada, están atónitos, no colectan ya el "vino de la tierra", no hay truenos, los toneles se desbordan y no hay más; en torrentes, ondulantes por las faldas de Chalchihuite descienden las "verdes serpientes de esmeraldas"; hacia los últimos parajes del reino de Tezcatlipoca, hasta el reino de Huitzilopochtli en los parajes del Tamoanchán; o de los ignotos lugares del "origen de los vientos" donde reina Tlaloc, hasta ahí donde Quetzalcoatl, el Lucero del Atardecer, y hasta el reino de Tonatiuh mismo, una espesa neblina oculta la vista como hace el silencio, y Tonatiuh mismo descende ya al Mictlán, y no hay ya más calidez ni luz en esta tierra.

 

El problema de fondo; y no el medio, el profesor que sólo ha cumplido con la aplicación de una normatividad pedagógica del Estado, es el que se promueve por el Estado una educación oscurantista que incapacita a la mayor parte de la fuerza de trabajo abaratando así la mano de obra, a fin de disponer de un iluso comercio "competitivo" en el mercado internacional y principalmente frente a China.


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24 junio 2012 7 24 /06 /junio /2012 22:00

Cuentos de Suspenso y Terror N° 71

 

Cuentos del México Bárbaro

 

Pos estabanos hay todos los del Partido y la gente simpatizante, bajo la carpa, todos tomando cerveza y botaneando, como planeando, como despidiéndonos, como celebrando…, y en eso llegó un paisano, un catrincillo enviado del gobierno, y se quedó parao en un claro para dirigirse a todos por igual…

 

_  ¡Buenas tardes sus mercedes! –y sonrió y caravaneó, captó la atención de todos, y continuó–, pos…, pos que dice el siñor IFE, que no se alteren sus mercedes, porque dice que no va a haber fraude electoral…

 

Y el ingenuo paisano que habían enviado con semejante mensaje, se quedó ahí parao, sonriendo con toda su blanca mazorca y caravaneando, viendo pa un lao y pa otro, como esperando que alguien de cargo le diese respuesta.

 

Y, pos, aluego que todos nos quedamos de pronto como pasmaos, hasta que empezamos a vernos los unos a los otros como constatando si ese pobre mortal era real o un apareció, y pos, salidos del desconcierto, todo el mundo a un tiempo estalló en una sonora y larga carcajada.

 

El compita aquel como que quería seguir sonriendo con todos, pero como que aluego se ponía serio viendo las risotadas de burla que no paraban.

 

Entonces levantó la voz el compañero de cargo y se dirigió al emisario ya todo acongojao.

 

_  ¡Oiga, amigo del siñor IFE!  Cómo de que no va a haber fraude.  Mire, dejemos de lao el cochupo del PREP (¡ah méndigos!, cuanto más explican por qué no puede haber fraude ahí, más me convenzo de lo contrario), a la vista del “millón de ciudadanos insaculados” y de los “dos millones de “observadores” electorales”, a los que les van a pasar las boletas del carrusel por la punta de la nariz, hay otro fraude tecnológico: el “carrusel de celulares”, la foto de la boleta del voto comprado a compromiso.  O qué, ¿van a prohibir el paso de celulares?, ¿van a pasar a todos a la báscula?...

_  ¡Pos taría güeno que los encueraran a todos a la entrada para ver que no hagan tranza! –agregó alguien más por ahí, despertando otra vez grandes risotadas.

_  Pos…, si es que eso pasa mi jefe –respondió el emisario todo compungido–, pos, serían poquitos…

_  ¡“Poquitos” qué, pelao, “poquitos” qué!  ¿Poquitos pueblos completos, o poquitos Municipios, o poquitos Estados o poquitos Distritos enteros?, o qué; no me vaya a salir con que “poquitos” electores jijo, porque aquí me lo quebró por andarse burlando de mi.

 

Unos rieron, otros murmuraron, los más lanzaron toda clase de improperios contra aquel pobre mensajero cuya permanente sonrisa nerviosa se desfiguraba en una mueca de espanto, tembloroso, escurriendo sudor por todas partes, en lo que lo mismo decía que no, pero asentía que sí.  Y entonces el compañero de cargo le envió con él un mensaje de regreso al siñor IFE.

 

_  Bueno amigo, pos dígale al siñor IFE, que, o es un embustero que está en el fraude y que nos quiere ver la cara, o que de plano es más menso que yo, ¿me entiende?; y que na más por mis polainas, piérdamos o gánemos, vamos a armar la bola.

 

Y el paisano aquel sólo afirmaba y caravaneaba con su mazorca entre sus labios ahí parao sin más.

 

_  Bueno, ¡pos entonces qué espera, muévase pelao, o de una vez aquí me lo quebró! –y el compañero de cargo sacaba blandiendo su revolver, en lo que los que lo acompañaban en la mesa se levantaron haciendo la pantomima de que lo detenían para que no cometiera aquel acto con el que amenazaba a aquel infeliz–; ¡óra, no me agarren jijos, déjenme quebrar a este méndigo de una vez! –y el paisanito aquel sólo abría grandes ojos ahí paralizao.

_  ¡Óra desdichao –dirigiéndose al paisano dijo uno que detenía del brazo empistolao al compañero–, qué hace ahí parao, pazguato; pélese, que aquí mi compadre se lo truena!

 

Y pos pa luego es tarde, y el desgraciao aquel salió que ni el polvo se le vio.  Todos rieron, y el compañero soltó dos o tres balazos al aire en medio de nuevas risotadas.

 

Ya me imagino a aquel pobre desdichao, que para entonces ya iba como a dos kilómetros, con el alma bien escondida metida hasta el tuétano, sintiendo que con esos tiros se lo quebraban.

 

Y todos quedamos ahí, reuniéndonos día a día cada vez más, echándole la raya al Prenunciamiento, y dándonos alientos pa empezar la bola.  En este jodido país de mochos, de reaccionarios de derecha, de timoratos conservadores, no hay ya nada más qué hacer…

 


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5 febrero 2012 7 05 /02 /febrero /2012 23:03

L iteratura capitularLa Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (3/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

06 feb 12.

 

Con quien deseaba encontrarme era con mi hermosa vecina, por eso estaba ahí, en mi ventana, esperaba verla asomarse a su balcón, llegar a su casa, o salir a alguna parte; el asunto era no sólo verla para recrearme y disfrutar estéticamente de su belleza, sino para intentar hacerme de ella.  Si aceptaba, bien, comenzaría una nueva etapa de la vida, aun cuando no tenía ni la menor idea de cómo sostenerla económicamente; si me rechazaba, bien, descansaría, no me quedaría en la vida con el “si hubiera”, y “a lo mejor hubiera aceptado”; pero, a la vez, me daría tiempo para resolver lo económico.  La parte difícil de aceptarse, estaba en que, además, tenía que aceptar el irnos del pueblo; ahí no había ya opción alguna; más de un año intentándolo desde que llegué, y nada.

 


Parecerros

 

Pero ni señales de ella, debía estar con todo el pueblo en el valle de la cañada, en el ritual del aniversario de la tragedia haciéndole desde muy temprano ofrendas al “Cerro del Niño”, y tendría que ir a buscarla por ahí e invitarle a platicar.  En verdad, por la naturaleza de las cosas, desearía que me aceptara, pero, a la vez, tengo la mejor disposición a que me rechace, y un oculto deseo de que así sea, porque ni con qué sostener en lo económico una familia.

 

El caso es que, en lo que vamos al “Cerro del Niño”, les platico su historia, que precisamente lo que hizo la tragedia.

 

De ello voy a presentar un informe, aun cuando ya no sé si a la Sociedad Geológica y al Instituto de Geología, o a la Sociedad Internacional de Antropología.

 

Por muchos años en que se ha extraído la plata, de hecho, ya por cinco siglos; por el procedimiento de ello, se tritura la mena, o sea la roca con el filón de minerales, y se lava el residuo; luego éste se decanta y deposita en lo que se llama el escorial, formando aquellos cerros artificiales, muy cónicos y puntiagudos que se ven allá.  Así hubiera estudiado en vez de geología, Ingeniería de Minas, creo que no hubiera adivinado lo que iba a pasar.

 

Para que se entienda la historia, aquí la geología es como si hablásemos de “ginecología”; y la Ingeniería de Minas, como si nos refiriésemos a la “técnica de partos”.  Por eso el nombre del pueblo, de “Parecerros”.  Las actas originales más antiguas lo nombran “Santa Cruz…” de no sé qué, pero por la actividad minera y sus resultados, se cuenta que alguna vez vino algún importante de la ciudad, y cuando se le explicó el proceso mismo que yo les he platicado ahora, éste expresó que eso era como si los cerros estuviesen pariendo cerros.  Fue tan alegórica su expresión, que de ahí nació hace mucho lo de “Parecerros”, y así se quedó.

 

Ahora, como se ve, es un lugar de montañas artificiales.  Quizá por ello también sea aquel estribillo de la canción religiosa de que “si piensas que la montaña se mueva, se moverá…, se moverá…”, que hoy ya no se canta aquí por lo que pasó.

 

Y bueno, pues lo que pasó aquí justo hace un año, a poco de que llegase yo nuevamente al pueblo, fue que en esta época de lluvias torrenciales, se desgajó un cerro, que estaba por esa parte, llamado “Cerro del Tesoro”, y arrastró un escorial en su base que se precipitó hacia el río haciéndose un gigantesco lodazal, sobre el cual se deslizó la colada de derrubios del deslave del Cerro del Tesoro.  Y la cosa no paró ahí, el peso y el empuje del material rompieron un portal, llamado “El Saltito”, y entonces corrió una gran avalancha pendiente abajo por la cañada, arrastrando una pequeña comunidad de ganaderos en la parte baja donde la cañada se abre en un pequeño valle, antes de de la caída de lo que se llama “El Saltón”, un portal de mayor altura; y ahí, en su fondo, fue a parar todo el material, tanto del escorial, como de los derrubios de “El Tesoro”, formando ahora, de manera natural, un nuevo cero cónico.

 

La gente, cuando la tragedia, estaba ahí, acongojada, muda; como ahora en este ritual de ofrenda al pie de “El Niño”, viendo cómo la montaña; quién lo iba a pensar; se había movido arrastrando a la gente del valle…  Era un silencio sepulcral aquel mismo día, y una consternación absoluta.  Entonces una señora, con un gran sentido maternal, dijo unas palabras, hizo un razonamiento como que se esparció en todos los presentes en los que se hizo un gran alivio de conciencia: “Era la montaña del escorial,…, un niño; y los niños son así…, inocente…, qué le vamos a hacer…”.


 


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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:02

L iteratura capitularLa Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (2/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/

30 ene 12.

 

El amo y señor del poblado era un tal Don Aureliano, hombre viejo y malencarado, pero que se daba por bondadoso.  Se había hecho rico de la explotación de los trabajos de las minas de plata, cuando la plata ni siquiera era suya; él era, pues, sólo el administrador, y su familia venía de tiempo atrás en esa función.

 

Bien que se las sabía de todas, todas; tenía años de no verlo, nos saludamos bien (en realidad, lo saludé bien yo; porque él, como que esperaba un apuñalamiento; el viejo ya no sabía en quién confiar con tanta tropelía suya obligado por sus funciones); le hice saber que había terminado mis estudios, hasta le precisé que ahora era geólogo, y como él qué iba a saber de eso, le enfaticé que eso significaba ser un conocedor de minas; aun cuando, bien que me cuidé de ocultar mi especialidad; luego de la ingeniería en geología, me había especializado en paleontología; apenas tantito hubiera tenido que aclara qué era eso, chocaríamos; era un viejo religioso, con él no había nada de la teoría darwinana de la evolución; satanizaba los fósiles que de cuando en cuando los mineros rescataban de los socavones; cuando justo ese misterio fue el que me había llevado a esos estudios.

 

Y ya lo esperaba, apenas yo satisfecho le terminaba de informar de mis logros, y me estalló en los oídos su frasecita de siempre de mil maneras repetida: <<Así es, todo lo que uno desea, si lo hace uno con fe, se cumple>>.  Dicho así, era más o menos aceptable; pero esa frasecita en su forma más clásica, era: <<Si todos los días uno se levanta con buenos propósitos, a uno le va bien>>, lo que remataba con el estribillo de: “¿no es cierto?”, y quién le iba a decir que no.  Y luego redondeaba: <<Si uno tiene malos pensamientos, si se piensa negativamente, mal le ira>>.  En toda plática con él esa letanía salía a relucir; cualquiera del pueblo apenas lo veía, así fuera de lejos, era inevitable recordar tal rezo.  Y el problema es que, a la vista y entender de los lugareños, eso, en él, ¡se cumplía!  ¡Ah!, cómo hacerle entender a los paisanos lo que era la acumulación originaria del capital.  En ellos no era su desdichada falta de fe, no era su desventura de que por más positivos que fuesen sus pensamientos, Dios no los escuchaba…; pero, si no fuese así, los “don aurelianos”, ha mucho no existirían.  Hace algunos años hasta yo dudaba…; ahora el viejo sabía que yo era de cuidado…, quizá por eso su frasecita, sin dejar de echármela encima, por lo menos me la echó más aligerada…; ¡ah!, viejo zorro.

 

Por razones religiosas había en él el dictado de tener que elegir a un protegido, y había echado mano de un tal Ezequiel, al que todos conocían como “El Sorullo”, y ahora éste era el administrador.  Pero si el viejo tenía sus lecturas, el condenado “Sorullo” era más cerrado que un socavón derrumbado.  Ahora él era “el dueño”, y no sólo contrató a otro administrador que sólo se dedicaba a los cobros y recaudaciones, sino que todo el mundo tenía que seguir yendo con él mismo para recibir su pago.  Entonces el que iba a cobrar, llegaba al despacho de “El Sorullo”, y el desdichado y sumiso mortal sólo veía al famoso “Sorullo” sacar su gruesa cartera, literalmente a reventar, repleta de billetes; y tenía la manía de tomarla de tal modo, que al doblar por la mitad, lo billetes de menor valor quedaban en el centro del doblez, y así los billetes de mayor denominación eran los que quedaban a la vista uno tras otro en un grueso fajo; y luego, con aires de magnanimidad, veía la nómina, y comenzaba a contar parsimoniosamente billete tras billete, el mísero salario que el otro se había ganado dejando en ello la vida.  ¡Ah, desdichado “Sorullo”; de mi ya no quería saber nada!

 

Alguna vez su administrador, un viejo noble y medio ingenuo, Luciano, me fue a ver, y en la plática se le ocurrió decirme: “…pues se está considerando la posibilidad de que tu regreses…”, y molesto, indignado, lo paré diciéndole que cómo que “se estaba considerando la posibilidad” de que yo regresara; y se me quedó viendo extrañado y contrariado, pues él era en sí un alma de lacayo que no podía imaginarse que el contrato de trabajo no era una dádiva, sino un derecho, y en mi caso concreto, un “tu a tu” en la venta de la fuerza de trabajo calificado; y le rematé diciéndole que “no se quebrase la cabeza con esas <<posibles consideraciones>>, que el asunto se reducía a que si se me podía pagar lo que pedía, adelante, y si no, que yo no estaba suplicando por ello”.  Y desde entonces no he vuelto a ver por ningún lado ni al Don Aureliano y su consabido mensaje de que <<si nuestros pensamientos son positivos, nos irá bien>>, de que <<todo lo que imaginas con fe, se cumple>>; ni al condenado y pecaminoso del “Sorullo”, su protegido.  Y por fortuna no me he vuelto a encontrar tampoco con el cantor religioso y su estribillo pegajoso de que <<si piensas que la montaña se mueva, se moverá…>>.  Así andaban las cosas ahora por aquí en Parecerros, cada vez peor; y encima, se le vino la tragedia…


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22 enero 2012 7 22 /01 /enero /2012 23:07

L iteratura capitularLa Tragedia de Parecerros.  Cuento Corto, 2012 (1/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

23 ene 12.

 

Despues de muchos año, lapso en el cual me fui a estudiar a la ciudad, regresé al pueblo.  En verdad bonito, agradable, un verdadero descanso para el espíritu.  Había sido, en sus buenos tiempos, un pueblo muy rico, pues siempre ha sido un pueblo minero, que entre otros minerales, principalmente extraía plata.

 

La riqueza se veía en las buenas construcciones de casas altas, de dos pisos, todas de piedra y cemento mamposteado, de ladrillo rojo y elegante herrería en sus ventanas.  Sin embargo, no desarmonizaba con lo natural; todas guardaban un aire rústico con sus portones de gruesa y pesada madera, lo mismo que los marcos de sus ventanas y la nutrida empalizada de viguetas, soporte de los rojos tejados que se esparcían en las colinas.

 

Las estrechas callejuelas que quedaron así desde los tiempos del transporte de herradura que venía desde la colonia y el virreinato, de cuando en cuando, apenas se escuchaba el cloquear de los cascos de un cuaco o de una acémila de los labriegos en sus faenas.  Pero en realidad, aquellas callejuelas eran meros andadores para la gente, ningún transporte, ni voluminoso ni escandaloso perturbaba aquella paz; era el reino de seres humanos y no de máquinas o artefactos.  Eran de empedrado; pero no de un empedrado simple de cantos rodados echados ahí nada más por aquí o por allá, o apenas acomodadas por sus lados más planos las rocas de cantera y las calizas blancas que revelaban los procesos metamórficos y de recristalización por el origen de lavas ácídas en el lugar mismo, de donde los minerales abundantes.  Aquel empedrado, por lo contrario, parecía haber sido puesto a propósito como para pintar un cuadro de un pueblito idílico, pues al centro corría una hilera muy bien formada, de dobles baldosas de andesita, y a sus lados, tres hileras más o menos regulares, de cantera, que a los rayos del Sol matinal parecían de oro.

 

Pero para llegar al pueblo, sí había que hacerlo en el autobús, y así, luego de dos horas de camino, había llegado todo molido por el zangoloteo del camino  de terracería; y luego no era tanto por el ajetreo, como por el haber venido escuchando un paisano que no paró de cantar desde que salimos, hasta apenas un paraje antes de llegar al pueblo; ¡ah ingrato!, llevaba una pequeña en brazos y comenzó cantándole canciones infantiles que ella a su vez, jugando con su papá, entonaba; seguramente los pasajeros irían tan sorprendidos como yo de un padre así; pero a no mucho, sus canciones empezaron a ser religiosas.  Yo iba en mis pensamientos, pero, para lago son los estribillos, aun cuando me abstrajera de toda la canción, ese repetir infinito entre cada estrofa de: “¡…si piensas que la montaña se mueva, se moverá…, se moverá…, se moverá!”, era inevitable que taladrara en lo más hondo para anidarse ahí.  La nena calló (quizá igual de contrariada que el pasaje), y él parecía ufanarse de su voz afinada y entonada; en suma, que me di cuenta que, ¡cuál buen padre!, ello había sido el pretexto tanto para presumir sus dotes de cantor, como de enjaretarnos una buena retahíla de mensajes religiosos.

 

Mi casa estaba en uno de tantos lomeríos, y ahí estaba yo ahora, asomado en el balcón desde el cual se veía, aproximadamente hacia el norte, a lo lejos, el par de altas torres del campanario de una iglesia católica que databa del siglo XVII.  Ese día resaltaba su construcción con piedra andesita, como si las grisáceas torres emergieran de entre el follaje de una jacaranda y entre le verdor de la densa enramada de los árboles, como queriendo atrapar varias aves que cruzaban por el cielo hacia el sur , muy seguramente de manera casual, pues aún era pronto para ser la migración de invierno, teniendo como fondo el blanco de gruesos cúmulos que seguramente por la tarde se transformarían en fuente de una torrencial tormenta más, muy características de estos meses del verano.

 

Alegraba la vista el viejo carretón estqacionado como adorno en la casa de la vecina de enfrente, repleto de macetas con flores de muchos tipos; qué sé yo de flores, pero reconocía las campánulas de unas amapolas; unas rosas rojas, blancas y amarillas; unos crisantemos, entre otras.  Sobre la fachada de la alta construcción de dos pisos, coronando con una orla de de bugambillias, lucía el herraje de una sobria ventana tras las flores del carretón; y arriba, otra ventana, que en el herraje de su balcón se adornaba de múltiples macetas floridas; y en la parte superior, colgando de la herrería barroca de un ángulo, un enrome farol que iluminaba la fachada y el portón de acceso.

 

En nuestro andador, ascendiendo ligeramente, desembocaba en otra senda que le cruzaba perpendicularmente subiendo hacia el poniente, para que, luego de ella, nuestra senda continuara ahora descendiendo la loma y perdiéndose de vista.

 

Eran las nueve de la mañana, y todo era soledad, silencio, ni un alma en las callejuelas; de nos ser por las flores y el paso de las aves sobre el campanario de la iglesia, aquello parecería un pueblo fantasma sin vida alguna, ni gallos, ni relinchos, ni ladridos, el canto de los pájaros no se escuchaba; y es que, déjenme contarles, debo hacerles la historia de Parecerros…

 


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9 octubre 2011 7 09 /10 /octubre /2011 23:02

L iteratura capitularEspejos Mágicos.  Poema, 2010.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

htpp://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 6 dic 10.

 

 

 

Espejos Mágicos

Espejos Mágicos 

Al amor,

Andrea Eme Tegé

 

Eres afecto por bien y belleza,

no agrio sentir contenido que crece.

Compasión que cede con delicadeza,

no rechazo cuyo mal se aborrece.

 

De cuya naturaleza dual, soy dueño,

negación del odio que hace desidia.

Abjuración de todo sentir de envidia,

placer de aventura amorosa de ensueño.

 

Amada ausente de mi pasión electa,

nada es más opuesto a mi, que te alejo,

siendo en ti: misterioso mágico espejo,

respeto y admiración predilecta.

 

Luis Ignacio. 

 

 


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9 octubre 2011 7 09 /10 /octubre /2011 23:01

Horrenda Disección de Espejos Mágicos.  Poema, 2010.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

htpp://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 6 dic 10.

 

Reglas de la Poesía:

 

Sinalefa:

Aeiouyh (sinalefa: una sílaba); libertad de elección cuando entre las vocales cuando una es tónica; y no hay sinalefa cuando va seguida de diptongo, (p.ej; y hierro).

 

Hiato:

Lo opuesto a la sinalefa por acentuación prosódica, coma, o separación de idea en versos mayores a 11 sílabas.

 

Diérisis:

Licencia para deshacer un diptongo y contar dos sílabas.

 

Sinérisis:

Lo contrario a la diéresis.

 

Verso en aguda: +1

Verso en esdrújula: -1

 

Rima:

1        Consonante: última sílaba, acento prosódico.

2        Asonante: sonido vocal en la vocal acentuada.

3        Blanca: sin rima ni medida necesaria.

 

Versos:

Pareados:         Redondilla:       Cuarteta:          Quinteta:          Sextilla:

a                      a                      a                      a                      a

b                      b                      b                      b                      b

+                     b                      a                      a                      c

a                      a                      b                      b                      a

b                                                                     a                      b

                                                                                              c

Octavilla:                                 Décima:

a          a          a                      a

b          b          b                      b

a          b          b                      b

b          c          a                      a

b          a          a                      a

c          d          c                      c

c          d          c                      c

b          c          d                      d

                        d                      d

                        c                      c

 

 

Elección: Pareado + Redondilla, con rima asonante, en la idea especular del título, inspirada por la imagen adjunta, verso contra verso (en dodecasílabos).

 

 

Sentimientos:

 

Amor/

Rencor (negación de)

Ternura/

Aversión (negación de)

Entrega-posesión/

Aborrecimiento (negación de)

 

Odio (negación de)/

Idilio

Cariño/

Contrariedad (deseo de negación de)

 

Mágico Espejo

Devoción

Autopsia de una bella mujer:

 

A  Amor                      Eres afecto por bien y belleza,

- - - - - - - - - - - - 12, grave.

B  Rencor                    no agrio sentir contenido que crece;

-- - - - - - - - - - - 12 grave, 1 sinalefa con vocal tónica

 

A Ternura                    Compasión que cede con delicadeza,

- - - - - - - - - - - - 12, grave.

B Aversión                  no rechazo cuyo mal se aborrece.

- - - - - - - - - - - - 12, grave.

 

A  Entrega/Posesión     De cuya naturaleza dual, soy dueño

                                    - - - - - - - - - - - - 12, grave, diérisis negada.

- - - - - - - - - - - - 12, grave.

B  Aborrecimiento       negación del odio que hace desidia

                                   - - - - - - - - - - - - 12, grave.

 

B  Odio                       Abjuración de todo sentir de envidia

                                   - - - - - - - - - -- - - 13, grave, -1 sinalefa= 12.

A  Idilio                       placer de aventura amorosa de ensueño,

 

A  Cariño                    amada ausente, de mi pasión electa.

                                     - - -- - - - - - - - - - 13, grave, -1 sinalefa= 12.

B  Contrariedad           nada es más opuesto a mi, que te alejo

                                     - -- - - - - -- - - -- - 14, grave, -2 sinalefas= 12.

B  Mágico Espejo        siendo en ti: misterioso mágico espejo,

                                     - -- - - - - - - - -- - - 14, grave, -2 sinalefas= 12.

A  Devoción                respeto y admiración predilecta,

                                    - - - - - - - - - - - 12, grave.

 

                                    Mía cuando me voy a dormir

--------- 9

                                    Mía recién me despierto

-------- 8

                                    Mía para dar sentido a la vida

------------ 12

                                    Mía para venerarte, mujer divina,

------------- 13

 


 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
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18 noviembre 2010 4 18 /11 /noviembre /2010 00:08

Clich--Literatura 

Análisis Marxista

de la Historia de la Cultura.

  Artículo, 2002-2010 (8/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 12 ago 10.

 

El movimiento cultural del modernismo, hemos visto, se divide en dos grandes momentos; 1) el modernismo, por decirlo así, “clásico”, de 1870 a fines del siglo XIX, y 2) el modernismo vanguardista, de principios del siglo XX a 1980 luego del trabajo de Lyotard, pero mismo que puede y conviene subdividirlo a su vez, en tres etapas: a) de principios del siglo XX a 1930, de la expresión exclusiva del modernismo vanguardista que culmina con el nihilismo dadaísta y el surrealismo; b) de 1930 a 1945 con el fin de la II Guerra Mundial; y c) de 1945 a 1980, en que se formaliza el llamado “posmodernismo” (incluso este período de 1945 a 1980, se suele subdividir aún más conforme pierde fuerza la idea del avantguard, y, por lo menos en México, se habla del movimiento de “la ruptura”, de los años sesenta a setenta).

 

A lo largo de esas etapas, el movimiento cultural burgués del modernismo, enfrentado al movimiento cultural proletario del realismo socialista, evoluciona del pesimismo ante el futuro y la melancólica nostalgia por el pasado, a una actitud más positiva en el avantguard, misma que incluso, y necesariamente, se convierte en crítica paradójica al orden establecido (como –diría Marcel Duchamp– con sus readymades del portabotellas (1914) y el orinal (1917) como ironía y burla, luego, en el snobismo, admirados en los años sesenta ya como obra estética); y en esa contradicción, lo que aparece como crítica, apenas ha dado un paso, se convierte nuevamente en su contrario y se despliega aún más; como lo expresa la obra de Andy Warhol (1930-1987), que de una crítica al mercantilismo, se hace publicidad mercantil; o peor aún, de un Piero Manzoni (1933-1963), que en el nihilismo extremo como rechazo a esa sociedad mercantil, enlata sus propias heces y las pone a la venta como lo que es: <<100% Pura…, del Autor>>, y admirada como obra de arte; mostrándose, en ese final del movimiento cultural del modernismo burgués, el reflejo crudo de la descomposición misma de la clase social que representa; para, finalmente, “romper”…

 

Ese concepto es interesante: ¿respecto de qué es con lo que “rompe” el movimiento cultural burgués del modernismo de vanguardia?  Rompe consigo mismo, en su condición subsumida y “contestataria” al realismo socialista, pero desde un nihilismo cada vez más degradado.

 

Es decir, se decide a tomar la iniciativa, y para ello necesita de un proyecto totalmente distinto, y de ahí que en el proceso (entre los años sesenta a setenta), se niegue a sí mismo; pero negación de la negación de la negación (esto es, que no es algo positivo que niegue lo negativo y se afirme positivamente; sino, siendo ese movimiento algo históricamente ya negativo, eso negativo que niega la negación, se afirma, pero consolidándose como lo negativo mismo, y de ahí que la llamada “posmodernidad”, sea esa iniciativa burguesa que resulta en el oscurantismo), el cual significa, primero, la identidad del movimiento cultural del modernismo con la época, como categoría sociológica, de la Modernidad; y segundo, que así, en su propia negación, niegue todo lo que nos viene del Renacimiento y la Ilustración, en su esencia: el pensamiento materialista y la ciencia.

 

De ahí que, en el descaro en la ideología de la “posmodernidad”, destaque una vuelta a lo medieval, ya en la rusticidad de la vida a manera de una “vuelta a la naturaleza”, como al esoterismo y la metafísica, y al “espiritualismo” y la religiosidad, aduciendo un rechazo al “hiperracionalismo” de la Época Moderna y el movimiento cultural de la modernidad con la que, absurdamente, lo identifican.

 

Y en este recorrido muy esquemático, concluyamos la historia de la cultura en la contemporaneidad, en la que, nuevamente, a partir del inicio de la década de los noventa, destaca exclusivo, el llamado “posmodernismo”.  Luego del derrumbamiento del socialismo y con ello la dilución del movimiento cultural del realismo socialista, nada más, culturalmente, le ha dado continuidad a la expresión de los intereses y máximo anhelo del proletariado.

 

Ese máximo anhelo no es otro que el de su emancipación, fraguado en las luchas sociales del proletariado en el romanticismo decimonónico y el realismo socialista del siglo XX.  A la ideología y sus fundamentos objetivos históricos y científicos como verdades universales, y a sus propósitos contenidos en esa lucha histórica, es a lo que se le denomina como la Gran Narrativa; y de ahí que Lyotard y los posmodernistas, Fukuyama, Kristeva, Morin, representantes de los intereses de la alta burguesía internacional, negando la objetividad de la historia misma, hablen del escepticismo e incluso fin de las Grandes Narrativas.  Y de ahí que el posmodernista no entienda absolutamente nada del mundo que le rodea y haga de éste las interpretaciones más absurdas con base en simples asociaciones de hechos, pero que crea que sí lo comprende, sólo porque detrás de sí hay un ejercicio de autoridad y poder omnímodo, y, con Fukuyama, propague desde 1992, la “Buena Noticia” del “Paraíso capitalista como el fin de la historia”.

 

Edgar Morin, en la primera década del siglo XXI, es quizá el posmodernista más avezado, y una crítica particular a sus planteamientos eminente y explícitamente oscurantistas, en particular los hemos hecho en varios artículos aparte.

 

 

Todo movimiento cultural,

es la expresión ideológica de los anhelos

de una clase social.

 

A lo largo de este ensayo, hemos aportado los argumentos demostrativos que corroboran nuestra hipótesis inicial de que “Todo movimiento cultural es la expresión ideológica de los anhelos de una clases social históricamente dada”.  Si Fukuyama y el posmodernismo en general tienen razón, evidentemente, no hay más Gran Narrativa, y, en todo caso, ésta no ha concluido en el comunismo de Marx, sino el hegeliano “Paraíso capitalista” de Fukuyama; pero ante ello, basta preguntarnos, con Fidel Castro, si alguna sociedad podría vivir eternamente así, tal como ahora nos vemos, en la miseria total de la vacuidad del capitalismo neoliberal actual.

 

Lo que los ideólogos del “posmodernismo” no entiende, es que todo esto es sólo un momento de la historia, el momento del mal en la Gran Narrativa, pero la lucha por la emancipación es irrenunciable, y ésta avanzará, incontenible, en la necesaria iniciativa histórica de las masas en todos los campos de la vida social.  Y hoy se fragua ya, necesariamente, el nuevo movimiento cultural del proletariado para una nueva sociedad.

 

 

Conclusión.

 

Toda representación Literaria o artística, en general, cultural, lo es, de los intereses de una clase social históricamente dada, ya que ello es expresión ideológica de sus anhelos.

 

Y a partir de ese entimema hemos estructurado y desarrollado este ensayo sobre el análisis marxista de la historia de la cultura, planteándonos el sencillo silogismo[a] a partir de dicho entimema, por el que la afirmación históricamente demostrada, y que hemos hecho ver en los argumentos, de que <<Toda representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada, es expresión ideológica de sus anhelos>>; ello nos permitió afirmar, generalizando, que, <<Todo movimiento cultural, es la representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada>>.  Por lo que, luego entonces, hemos aportado los elementos suficientes para demostrar, así, que <<Todo movimiento cultural, es la expresión ideológica de sus anhelos>>.

 

Esto es, que todo movimiento cultural, es la “vuelta a presentar”, mediante alguna de las artes, de la vida de la sociedad, misma que no es otra que esa lucha de clases sociales a lo largo de la historia.

 



[a] <<Toda representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada, es expresión ideológica de sus anhelos>>.

<<Todo movimiento cultural, es la representación (Literaria o artística, o en general, cultural) de los intereses de una clase social históricamente dada>>.

<<Todo movimiento cultural, es la expresión ideológica de sus anhelos>>.

 



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