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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 08:02

    La Estructura Económica de México.

 Ensayo, 2009 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 1º oct 09

 

Debemos preguntarnos si vivimos hoy una necesidad histórica de cambio sustancial en nuestra forma social de organizar la producción y distribución.  Y la respuesta nos la dan desde el Grupo de los Veinte (G20), hasta los funcionarios de Hacienda y de la Banca nacional y mundiales, y su respuesta es: sí.  El problema real no es ese cambio en sí, que otras veces se ha dado; sino el que, “lo que no se sabe”, es que es lo que debería ser esa nueva situación económica.  O bien, que se sabe, pero históricamente es tal, y no hay manera de que sea otra, que dar el paso es tanto propiciar la extinción de los que hoy detentan el poder y sus privilegios...; con la angustiante paradoja de que, no dar el paso, de cualquier manera es propiciar la desaparición, pero en este caso, de con la caída abrupta y violenta.

 

Ello nos plantea la necesidad de entender las formas y políticas de administración que habrán de quedar determinados por esos cambios, y preparados para ello.

 

Ante tal hecho, debemos una tesis, un juicio lógico, idea central a argumentar demostrativamente; esto es, que: <<Toda necesidad histórica de cambio, es de modificación de la estructura económica>>, ya que ello es determinante de las formas y políticas de administración.

 

Y demostrar su certidumbre, no sólo será argumentar en su favor , sino principalmente, estableciendo la necesidad de una hipótesis en correspondencia; esto es, que: <<Toda necesidad histórica de cambio, es determinante de las formas y políticas de administración>>; empezando por referir los antecedentes históricos, en donde podamos corroborar que toda estructura económica es determinante de la forma y políticas de administración.

 

En ese sentido es que hemos adelantado ya algunos aspectos del panorama de la estructura económica de México, en el momento en que ésta nace al capitalismo moderno, o actual.

 

Detallemos ahora algo de esos mismos antecedentes históricos.  Al aproximar la historia de México hacia los años en que se inició el estallido social independentista con los disturbios y luego la revuelta generalizada, tras la intransigencia y la represión de la clase social en el poder; en la Nueva España en su ocaso, había –nos dice el historiador soviético M.S. Alperovich en su obra cuya característica principal es su exhaustiva documentación– unas 5,000 haciendas y otros tantos ranchos, por supuesto, pertenecientes en su mayoría a los españoles peninsulares”, y en menor grado, a los “criollos”.

 

A los datos ya aportados, podemos agregar, tomados de la obra “1810-1824, Historia de la Independencia de México”, de Alperovich, que, por ejemplo, los tributos (impuestos) que la población indígena pagaba hacia 1786, era de $2.00 anuales (2.8 % de sus ingresos anuales), más el llamado impuesto per cápita, el diezmo, la alcabala; el cual se elevó a la década de los ochenta, en un 30%; entre unos 80 impuestos según dice Alperovich tomando los datos del historiador mexicano Diego López Rosado; población indígena que representaba para entonces, 2’400,000 habitantes, el 40 % de la población total novohispana.  Las otras dos grandes clases sociales eran la de los criollos, que sumaban 1’100,000 habitantes (18 %); con apenas 15,000 habitantes (0.25 %) que componían la clase de los “españoles peninsulares”.

 

Hacia el último tercio del siglo XVIII, el problema principal se centraba en la necesidad de producción; y a ello se debe el trabajo de “Bernardo Ward, miembro del Consejo del Reino y ministro de Comercio, en su libro Proyecto Económico (1762) propuso que con el fin de elevar la productividad de la agricultura de las colonias americanas fueran entregadas las tierras a los indios...”[1].  Asimismo, ya desde 1781, “José de Hablaos, alto funcionario real, intendente del ejército y de las finanzas de Venezuela, envió un memorando al rey Carlos III en el que señalaba que, si no se adoptaban medidas decisivas, el reforzamiento de la lucha por la independencia en la América hispana conduciría inevitablemente a la desintegración del imperio colonial español”[2].  Pero el sistema de explotación colonial adoptaba medidas contradictorias, y “en 1783 el Gobierno de Madrid recordó al virrey de la Nueva España la prohibición de fundar nuevas empresas cuya producción pudiera competir con la española”[3].  Y “en 1785 se procedió a una nueva reducción de impuestos...”[4].  Finalmente un dato más:

 

El virrey ganaba:                     $   60,000 al año

El arzobispo:                           $ 130,000 al año

Los peones:                            $          96 al año

 

Queda claro por qué la revuelta, que llevó a la Guerra de Independencia.



[1]       Alperovich, M.S; 1810-1824 Historia de la Independencia de México; Grijalbo; México, 1967; p.71.

[2]       Ibid. p.71.

[3]       Ibid.p.74.

[4]       Ibid. p.73.


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28 septiembre 2009 1 28 /09 /septiembre /2009 08:01

    La Estructura Económica de México.

 Ensayo, 2009 (1/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico"; Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 28 sep 09.

 

 

                              La caracterización del momento actual en México, tiene su esencia en la estructura económica

 

                              Antes hemos afirmado el hecho de que <<el estado de cosas actual, ha dado de sí todo lo que podía dar>>.  Pero esa ya no es una premisa de tesis a demostrar, sino una premisa antecedente en calidad de demostrada; no sólo por lo que teóricamente antes, desde los años ochenta, se dijo acerca de ello, ni por los hechos de evidencia; sino por el reconocimiento generalizado, incluso en el plano internacional, de aquellos mismos que en otro tiempo fueron sus enconados defensores, y que hoy hablan de la necesidad de un nuevo modelo económico; ante una crisis que amenaza transformarse en estallido social.

 

                              Suele decirse que los pueblos sin memoria histórica están condenados a repetirla.  Sí, está bien, así es.  Pero quedarnos en ello nos llevaría al error que se repite desde los tiempos de la Revolución Francesa, de que, en consecuencia, lo que necesitamos para cambiar, es educación.  Poco más de dos siglos van desde que eso se empezó a hacer en la época moderna, y la ignorancia sigue siendo la ignorancia; es decir, la falta de entendimiento de la realidad, la falta de criterios para descifrarla y entenderla.  Porque educar no se limita a los conocimientos obtenidos, ni en calidad ni mucho menos en cantidad; sino en la capacidad del análisis crítico de los mismos.  Los analfabetas funcionales, esos que aún con Maestrías o Doctorados no entienden lo que leen ni son capaces de redactar un ensayo (y de ahí que sólo se titulen por Diplomados), han recibido mucha de esa “educación”, pero siguen en la “docta ignorantia”.  Como los estudiantes de hoy, que bien se entrenan para ello en el ejercicio de “copiar y pegar” lo primero que sobre el tema salga en Internet, ya no se diga sin leer siquiera lo que toman de ahí, sino en el burdo plagio, sin citar ni dar la referencia documental correspondiente.

 

                               Así, no es educando como habrá de cambiar la situación, sino será cambiando la situación, como se habrá de posibilitar la verdadera educación.  En consecuencia, no obstante, hagamos algo por el análisis crítico de nuestra situación actual; esto es, dotémonos de la capacidad real para transformarla.

 

                               Partamos de 1776 en que se inicia el proceso de independencia de las colonias inglesas en América, con el Congreso Continental de los trece Estados Unidos de América, lo cual es reconocido en 1783 por Gran Bretaña, culminando en 1787 con la constitución de la República Federal; y la publicación misma en ese 1776, de La Riqueza de las Naciones, de Adam Smith.  A ello le siguió, en España, el decreto de Comercio Libre de 1778, según la propuesta de José de Campillo y Cossío (desde 1743); lo cual llevó a que “a fines de 1780 –apunta Brading– se había triplicado el valor del comercio con el imperio americano...”[1], justo cuando las reformas borbónicas dirigidas por José de Gálvez en Nueva España, finalmente operaban con el nombramiento de doce intendentes, los cuales empezaron a suplir en la administración política el orden virreinal, sin que por ello pudiesen evitar “el año del hambre”, de 1786*.  La lección histórica importante, es que con esas reformas, el Imperio Español se aproximó a su fin; pero que sin ellas, de cualquier manera, y con mayor razón, se hubiera dado su derrumbe. Poco después tiene lugar el acontecimiento de la convocatoria a los Estados Generales en Francia en 1789, dicho por David Brading en su Apogeo y Derrumbe del Imperio Español: “...las deudas de la monarquía fueron la causa inmediata de la Asamblea de los Estados Generales...”[2]; y en España, la metrópoli de Nueva España, en 1782 se funda el primer Banco nacional de España, y unos años con posterioridad, “la figura más llamativa de la Ilustración española”, nos dirá David Brading, Gaspar Melchor de Jovellanos, publicaba en 1795, su Informe de Ley Agraria, siguiendo las ideas fisiocráticas de Smith, que dejaba atrás el modelo mercantilista.

 

                               En ese proceso internacional ocurre la Revolución Francesa de 1789; desde un año antes gobernaba ya en España Carlos IV (1788-1808), y en ese lapso, tras la invasión francesa a España resuelta con la paz de Basilea de 1796, comienza el derrumbe español.

 

                               La guerra contra Francia tuvo que ser financiada por el primer Banco español fundado (el Banco de San Carlos), pero la generalización del conflicto bélico internacional, ahora con Gran Bretaña, con la parálisis comercial, trajo la crisis económica: el Banco de San Carlos agotó el crédito público, y para 1801 se produjo una devaluación del 75 %.

 

                              Desde 1798 se había planteado la necesidad de la venta de las tierras de la iglesia, lo cual se efectuó en 1804 con un valor de 12 millones de pesos (860 millones de reales); en medio de la generalización y el recrudecimiento de la guerra internacional que desembocó en 1805 con la llamada Batalla de Trafalgar, con la que llegó a su fin el Imperio; y en 1808, comenzó la insurrección general, iniciándose en Nueva España con el golpe de Estado del hacendado Gabriel de Yergo contra el virrey Iturrigaray, con lo que se quebró lo poco que quedaba de legalidad y autoridad del Estado, dándose lugar a la primera conspiración independentista en Valladolid en 1809.

 

                               Como referencia para valorar el dato económico anterior, en 1770, nos dicen Flores Cano y Rojas, los ingresos de la Real Hacienda eran de poco más de 17 millones de reales; para 1809 como consecuencia del aumento de producción, del comercio libre, pero sobre todo, de la recaudación de tributos, llevó los ingresos a casi 70 millones de reales.  Y fue esa recaudación de tributos, la exacción que llevó al límite a la población, quedando con ello dispuesta para la revolución.


[1]       Brading, David; Apogeo y Derrumbe del Imperio Español; Clío, Col. La Antorcha Encendida; México, 1996; p.25.

*       Enrique Flores Cano y Rafael Rojas, en El Ocaso de Nueva España (Clío, Col. La Antorcha Encendida; México, 1996; p.15), explican que 1 peso equivalía a 8 reales, y que el salario máximo de los peones apenas rebasaban los 4 pesos mensuales (32 reales por mes).  Aproximadamente, en ese “año del hambre” de 1786, 1.0 kg de maíz, costaba poco más de 1 real, la octava parte, o poco más de 12 %, del salario mensual de un peón; esto es, 2 Kg de maíz que se podrían consumir en un día, costaban la cuarta parte del salario mensual.
[2]       Ibid ; p.11.


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24 septiembre 2009 4 24 /09 /septiembre /2009 08:00

    La Iniciativa Histórica de las Masas

La bola, de los disturbios a la revuelta.

Artículo, 2009.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 24 sep 09.

 

 

Trataremos aquí el asunto más complejo tras la caracterización del momento actual en México, que hemos hecho en artículos anteriores, y el cual no es otro, que: el cambio, la transformación de la realidad, el paso a un nuevo estado de cosas, ante el hecho de que el estado de cosas actual ha dado de sí todo lo que podía dar.

 

La redacción de este artículo justo en este momento, nos quedó a la medida: cuando una serie de analistas por una diversidad de programas televisivos y radiofónicos, incluso cuando en las propias cámaras de representantes, tanto de diputados como de senadores, se habla sin ambages de que el país está al borde de un estallido social, de que no sólo se está posibilitando la revuelta, sino de que ésta ya se manifiesta en una serie de hechos aislados en lo extenso del territorio, ya con toda libertad nosotros podemos referirnos no sólo a lo que dicen los analistas, sino a la situación objetivamente dada, sin que por hacerlo a través de este medio así fuese en forma analítica, se nos pueda acusar de “incitar a la insurrección”.

 

Así, el concepto “revuelta”, alusivo al desorden, es una primera caracterización de la “revolución”, es decir, de lo que gira; y en este caso social, que al girar, no sólo revuelve y causa desorden, sino tras ello, cambia el estado de cosas.  Y nada más simbólico de lo que da vueltas y revuelve, que lo que en nuestro pueblo festivamente llamamos, “la bola”.  Y, diciéndolo con ironía, en lo que ya va haciéndose una mística mexicana en el centenarismo, por la que, así parecería, que no es casual, sino que, justo cada cien años, estamos destinados a “armar la bola”.

 

A ello no va a llamar nunca, de manera decidida, la derecha burguesa, si acaso la burguesía más progresista amagará con ello en su lucha por el poder.  Madero, por ejemplo, presionó con ello hasta el punto que, Porfirio Díaz inmutable, y él indeciso, Francisco Villa tomó la iniciativa faltando a las órdenes de Madero..., y se armó la bola.  La paradoja es que están condenados históricamente a amagar y presionar con ello, ordenadamente “por la vía institucional”, hasta el límite, punto en el cual son rebasados por el proletariado, dándose la revuelta.

 

Y aquí tenemos que abrir un paréntesis, porque en un artículo anterior nos referimos al presidente hondureño Manuel Zelaya ubicándolo como un irresponsable histórico igual que Cuauhtemoc Cárdenas, y al día siguiente nos ha obligado a desdecirnos: entró secretamente en Honduras, y he ahí los escarceos de la revuelta.  El asunto ahora es, hasta dónde.  Lo que se ha puesto en juego en Honduras, es el que la burguesía progresista hondureña continúe llevando el proceso en orden, sin que se vea rebasada por las masas proletarias y la revuelta aumente; no porque la revuelta sea intrínseca a la lucha de las masas, sino porque en ese punto, no casualmente, donde la burguesía es rebasada, se espanta y busca reprimir a las masas insurrectas provocando mayor violencia, concitando la revuelta, tras la cual está justo lo que querían evitar: la revolución, y con ella, en alto grado, la probabilidad de la pérdida del poder (que no necesariamente).  Bien por Zelaya, y con esto borramos lo antes dicho.

 

Pero por lo que ocurre en Honduras, ésta es hoy el libro vivo en el cual leer las lecciones de lo que se viene, por lo pronto, a corto plazo, en México.

 

<<Todo, menos concitar la revuelta en las masas>>, esa es la divisa de la burguesía; pero en la lucha de sus intereses y a la presión de las masas, ese límite se rompe, y comienzan los procesos de cambios más radicales.  Es aquí donde ese 2% de impuestos que se propone en México, se mueve entre la irracionalidad y la provocación de la gran burguesía, que pudiera estar interesada en jugar con el estallido social, confiando en que no pase de trifulcas, o por lo menos que no vaya más allá de disturbios controlables; y si eso ocurre, para imponer como respuesta abiertamente, el fascismo; pero que, desconocedora de la historia, con ello bien podría concitar los disturbios y la revuelta, hasta la revolución.  Todo depende de la correlación de fuerzas de que hablábamos antes, donde las protestas hasta ahora, son no sólo de pequeñas masas, sino principalmente de masas impostadas, cuya real condición de su protesta aún no profunda, seria, real, se revela en la cantinela de consignas en pares de versitos rimados.

 

Visto el proceso en su detalle, invita a ver aún lentos y lejos los cambios reales; pero visto sólo el proceso en su conjunto: la bola ha comenzado a moverse, a veces con insospechados destellos de un movimiento más rápido de lo que pudiera haberse previsto.

 


 

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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:05

    Caracterización de a Situación Actual:

La Contradicción Principal.

 Artículo, 2009 (5/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 21 sep 09.

 

 

                               Decíamos en el artículo anterior, que, políticamente, las cosas no van a ocurrir por la buena voluntad de nadie, sino por la correlación política de fuerzas.  Y es en ese objetivo en lo que se va a centrar toda la práctica política en los próximos tres años.

 

                                Esto debe recordarnos que el actor fundamental de la correlación política de fuerzas, es la sociedad, el pueblo; y como en otros momentos de la historia, es del análisis de la situación social, de donde derivará la explicación de los acontecimientos.

 

                                En este momento (segundo semestre de 2009), el reino omnímodo de esa correlación política, es del PRI y de lo que socialmente representa: lo que se da en llamar con una geometría que suena burda, el “centro-derecha” (con el PRD como la “zurda de la derecha”, y el PAN como la “derecha de la derecha”); dejemos esos enredos y categorisemos de manera distinta las fuerzas actuantes: en la correlación política significativa, todo se mueve en la derecha, es decir, en la lucha interburguesa.  La diferencia entre unos burgueses y otros, sólo es la medida de su conservadurismo; o dicho de otro modo, su naturaleza más o menos reaccionaria y retrógrada.

 

                                En ello, el PAN representa a esa burguesía más conservadora, propiamente la gran burguesía o burguesía del gran capital, sumisa aliada del capital monopólico internacional; los grandes propietarios de lo que debiera ser la propiedad social (para éstos, el mundo ha de ser como ellos lo conciben, y todos los demás, literalmente, sólo somos sus súbditos); el PRI representa a una burguesía media económicamente, y una burguesía moderada políticamente, con ciertos valiosos tintes nacionalistas y progresistas, pero ya anacrónicos; adversa a las prácticas monopólicas imperialistas (para estos, el mundo es ciertamente la sociedad, pero ellos, los destinados a gobernarla “por el bien de ella misma”); el PRD-PT, por su parte, representa al sector más progresista de la burguesía nacional, y ciertamente el sector más amplio; pequeña burguesía progresista deseosa de cambios sociales, entendiendo por éstos, “cambios a su situación social” particular; que se nutre de un proletariado ascendente ideológicamente un tanto deformado, y de una pequeña-burguesía venida a menos y con desplantes revolucionarios.

 

                                 Luego está la verdadera izquierda, los representantes legítimos del proletariado (o lo que queda de ello entre lo legítimo, y medio de cooptación del Estado para su control; o sea, la representación de los obreros, los campesinos, y todos los demás que en conciencia los acompañamos, estando en la misma condición de jodidos); izquierda que no se le ve, en parte por la profunda situación adversa de nuestro tiempo, y en parte porque se quedó atorada por allá en los años setenta-ochenta del siglo pasado.  Y, finalmente (luego se suelen olvidar), también están por ahí, las masas.  Y decíamos al terminar el artículo anterior, observemos ahora las transformaciones de esa correlación, a la luz de un breve fundamento teórico histórico.

 

                                 En un análisis dialéctico materialista, marxista, de la situación de esa correlación de fuerzas económico-sociales y políticas, lo esencial es el análisis de las contradicciones tanto principales como secundarias.  Y así, nosotros ubicamos como contradicción principal del momento (segundo semestre del 2009, aun cuando ciertamente el proceso está teniendo una velocidad de cambio insospechada), está en el conflicto de intereses entre la burguesía media y la pequeña burguesía nacionales y nacionalistas.  El momento histórico en las condiciones objetivas, le corresponde a esta última, pero en las condiciones subjetivas, en la capacidad de ésta para asumirlo, no está aún a la altura de ello (septiembre, 2009).

 

                                  Y detengámonos en una consideración esencial: primer aspecto; el momento histórico en las condiciones objetivas le corresponde tanto a la pequeña burguesía nacional bajo las insignias del PRD-PT, que ante la magnitud de esa correlación de fuerzas, históricamente, dadas las condiciones objetivas del momento histórico, está llamada, incluso, no sólo a abanderar el estallido social, sino, en un momento dado, a convocarlo.  Esa es la magnitud de su compromiso moral histórico, porque en ese punto está la situación social.

 

                                 Tiene dos, y sólo dos, alternativas: 1) o actúa a la altura histórica como en su momento lo hicieran los burgueses insurgentes de la Guerra de Independencia, o como lo hicieran los burgueses como Madero, los Carranza, etc, en la revolución democrático-burguesa de 1910-1917; o, 2) actúan como un Manuel Zelaya, o peor aún, como un Cuauhtemoc Cárdenas, en una irresponsabilidad social histórica descomunal.

 

                                 Segundo aspecto; no hay más “elecciones democráticas”, eso se acabó; la gran burguesía representada por el panismo tuvo la oportunidad histórica de hacer valer el paso de la democracia corporativa a la democracia representativa; pero justo por ser quien es, hizo exactamente todo lo contrario, y nos tiene no sólo al borde del fascismo, sino en los mecanismos de un fascismo disfrazado.  El proceso electoral, con todo y su “voto nulo” y un abstencionismo con mayor conciencia de causa como expresión de las masas; es ahora ya, tan sólo el calibrador de la correlación de fuerzas para hacer valer la toma del poder por la pequeña burguesía nacionalista y progresista, ya de forma pacifica, o bien por la fuerza, ante el hecho de que no hay más alternativa.  Si la fuerza de la burguesía media es tal que no sólo se obstina por el poder (independientemente de todo voto o elecciones válidas o no), sino que claramente, con legalidad y legitimidad se hace de él; o peor aún, si la gran burguesía declara un abierto fascismo para quedarse en el poder; con los costos sociales inmediatos y a largo plazo que fueren, la insurrección –por más que la burguesía media triunfe legítimamente– será obligada, y tanto más, cuanto más turbio ese triunfo; pero y sí, y sólo sí, ahora las masas están a la altura moral para asumirlo (lo cual es motivo de otro análisis aparte).


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:04

    Caracterización de la Situación Actual:  
Una Sociedad sin Alternativas.

 Artículo, 2009 (4/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/; México, 21 sep 09.

 

 

                               Desde ahora, de este mediados de 2009, a mediados de 2012, por el lapso de los tres próximos años; con un PAN sin poder entender lo que pasó y qué hacer (que así sigan); con un PRI, que el temor sea que pequen de ingenuidad y “se crean que ganaron” y que cuentan con toda la legitimidad, porque volveremos nuevamente a la época del autoritarismo; con un PRD ya casi asunto del pasado, con la confusión para el ciudadano común con lo que su conflicto interno significa; y con un PT o lo que resulte, con la responsabilidad histórica de recuperar el 60% del abstencionismo (o por lo menos buena parte de él), y luego no sólo ello, sino que, de lograrlo, todavía más, ahora sí hacer valer el voto; México se encuentra en un momento crucial más de su historia.

 

                               Vive ya desde ahora una tragedia clásica: el que la sociedad haya vuelto a instalar al PRI en el poder, no es otra cosa que la evidencia de una sociedad sin alternativas.  Dicho PRI ya no lo era desde los años noventa del siglo pasado; el PAN demostró, a la vista del pueblo, tampoco serlo –menos aún; quienes sabemos de historia lo entendíamos de antemano, pero el pueblo tenía que vivirlo–; y el PRD, aún no estuvo a la altura histórica.

 

                              Una sociedad sin alternativas, es una sociedad sin proyecto, sin objetivos; sin conciencia de dónde viene (a pesar de los libros de historia que no lee) y menos aún a dónde va (asunto a futuro producto de la abstracción teórica); es, por lo tanto, una sociedad sin identidad, sin conciencia de sí misma; es una sociedad que no puede, por menos, que hundirse en la desfachatez, el cinismo y el caos.

 

                              En lo económico, todo está puesto para la subversión; en lo político y social..., todo ha quedado ya a la libre iniciativa histórica de las masas.  Para que esta se ponga en movimiento, quedan sólo dos cosas: 1) decía Lenin, “la chispa que ha de incendiar la pradera”: un pretexto, un detonante, un factor que incida directamente en la economía y subsitencia de las masas (acaso Calderón haciéndole al “Chucho el Roto” al revez con su 2% de impuestos a los jodidos “para su propio bien” ¿?!); pudiera ser, si socialmente las condiciones están dadas en la segunda condición faltante: 2) la entereza moral para poner fin a nuestras vidas en la digna lucha de la insurrección.  ¿Estamos listos?

 

                               Paradójicamente, “por el bien de todos” (el “rayito de esperanza” se ha convertido en apenas una tenue chispa), al PRI mismo le convendría, en razón del progreso de la historia (aquí está la dificultad de comprensión), la sucesión presidencial con López Obrador.  A eso nos referíamos cuando decíamos que al PRI le va a convenir una izquierda no sólo real, sino fuerte, y quizá a partir de ahí comience un sano sistema bipartidista de democracia representativa más real (en el contexto de esta limitada o acotada historia de México).  El mínimo sentido del progreso histórico, es no sólo dejar atrás el conservadurismo de la derecha, sino, con toda su redundancia, “no volver a repetir nuevamente otra vez la historia”: el PRI en el poder, es, de suyo, un México sin alternativas, por lo demás, símbolo de un pueblo pusilánime.

 

                                Pero eso es político-ideológico.  Es el tintinear del dinero, lo que verdaderamente es lo político real, lo que realmente guía; sin importar y sin ver, que a donde guía, es al desastre social; a darse entonces, diríamos, casi por necesidad histórica, en, como se ve, una mística centenaria cuasi metafísica y esotérica de la historia de México (1810, 1910, 2010...).

 

                                Las cosas no van a ocurrir por la buena voluntad de nadie, sino por la correlación política de fuerzas.  Y es en ese objetivo en lo que se va a centrar toda la práctica política en los próximos tres años.

 

                                Esto debe recordarnos que el actor fundamental de la correlación política de fuerzas, es la sociedad, el pueblo; y como en otros momentos de la historia, es del análisis de la situación social, de donde derivará la explicación de los acontecimientos.

 

                                En este momento, el reino omnímodo de esa correlación política, es del PRI y de lo que socialmente representa; observemos ahora las transformaciones de esa correlación, a la luz de un breve fundamento teórico histórico.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:03

            Caracterización de la Situación Actual:
El "voto útil" y el agotamiento del sistema.

 Artículo, 2009 (3/5).

     Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 sep 09.

 

 

Frente a ese hecho electoral de 1988, la responsabilidad de Cárdenas ante el pueblo que mayoritariamente le dio el voto no podía ser sino de una enorme trascendencia.  Y como fue; el reclamo ante el “golpe de Estado técnico”, como él mismo le llamó, trató de llevarse “conforme a la Ley” (un total y absoluto contrasentido cuando un golpe de Estado es la violación de toda ley), lo cual no fue sino la mayor irresponsabilidad histórica y la traición más pasmosa al pueblo que mayoritariamente le había dado legítimamente el poder.  Para los poderosos, para la reacción, Cárdenas se comportó como “el hombre más responsable”.  Y tuvo la osadía de ser candidato dos veces más (y ahí el problema no fue tanto él, como esa desamparada “izquierda” sin “tatita”); y asimismo, una y otra vez, el pueblo le desairó por su traición.  En todos los casos de las siguientes candidaturas de Cárdenas a la Presidencia de la República (1994 y 2000), dado lo grotesco de la situación, predijimos y acertamos sin ningún problema los acontecimientos y resultados.  Si antes no se había podido, en esas siguientes candidaturas, ya sin ninguna autoridad moral, menos.

 

Pero la candidatura para el año 2000 tuvo algo especial: en ella estuvo en juego el llamado “voto útil” (para vergüenza de esa izquierda cardenista); es decir, que, ante el objetivo histórico de quitar al PRI del poder, se planteó qué sería más útil: si darle el voto al PRD con Cárdenas, muy probablemente desperdiciándolo; o darle el voto al mismísimo PAN con Fox, sumando posibilidades y haciendo así del voto, un “voto útil”.  Y para nuestra vergüenza personal; pero así es la política, qué se le va a hacer; fuimos de la posición táctica –así se le llama–, de sumar votos al PAN (sic, de no ser porque políticamente esa era la táctica acertada y hemos estado haciendo ver nuestro acierto en el análisis político, con pena lo hubiésemos mantenido en secreto); y la sociedad optó por esto último, con lo que, una vez más, no nos equivocamos (“¡fiuu!”).

 

Con ello, histórica y estrictamente dicho, no “ganó el PAN”, sino “perdió el PRI” (esa era también la consecuencia del “voto útil”); pero el foxismo se equivocó, se creyeron legítimamente electos, y ello aunado a su conservadurismo despótico, hizo de su gobierno la prepotencia.

 

Una buena parte de la sociedad, no obstante, consideró que el gobierno del “Bukaram mexicano”, había sido, finalmente, algo fortuito y pasajero, y se dispuso a darle al PAN otra oportunidad.  Y ello hizo enormemente divididas y complicadas las elecciones del 2006.

 

La “izquierda” políticamente recuperada después de su trance del cardenismo, enfrentaba nuevamente una situación parecida a la de 1988.  Ciertamente, las nuevas condiciones de una mayor democracia representativa real, hacía posible la llegada del PRD con Andrés Manuel López Obrador al poder.  Y, ahora sí, “por el bien de todos”, había que cargar todo en su favor.  Y no pusimos en duda su triunfo, y ni siquiera su arribo a la presidencia.  Pero luego del caso Choise Point con la sustracción del Padrón Electoral y la presencia de un pariente de Fox en todo ello; Padrón que sin duda habrá ido a parar a manos del Departamento de Inteligencia de los Estados Unidos; sospechábamos incluso de la posibilidad de otro “golpe de Estado técnico”.  Otra vez se presentaba el problema de la responsabilidad histórico-social ante ello.

 

Sin duda, ganó López Obrador; sin duda, hubo fraude; pero así sea que exista la duda; en los hechos, se denunció fraude, y no se aceptó la derrota; y bajo esas condiciones, luego entonces, qué?.  Así, dadas esas condiciones, en nuestro parecer correctamente, López Obrador fue nombrado “Presidente Legítimo”, y éste declaró la “resistencia civil”.  Muy tímidamente, pero con ello, salvó el honor histórico; luego la misma derecha se encargó de liberarlo de esa pesada carga.  A casi veinte años después de aquel 1988, aun no estábamos preparados para hacer valer el voto; en parte ahora, por eso que se perdió en 1988: la falta de calidad moral para hacerlo.

 

Como quiera, llegamos a las elecciones intermedias del 2009, y, finalmente, la sociedad comprendió como sólo podía comprenderlo, en la práctica histórico-social, lo que es el conservadurismo, y dijo: “no más”, y, ahora, no es que haya ganado el PRI, no “ganó el PRI”, sino que “perdió el PAN”.

 

¿Y el PRD?, ¡ah, sí! –decía mi abuela–, <<a mordidas y arañazos como perros y gatos en un costal>>; y en lo que ahí se ponen en claro las cosas (si es que eso llega a ser posible), la sociedad, mientras tanto, optó, nuevamente, por el “voto útil” al revez, y puso nuevamente al PRI en la perspectiva de todo el poder.

 

                                                  Y aquí volvemos al primer artículo de esta serie: el PRD dividido, generalizando, entre cardenistas y lopezobradoristas (no podría plantearse historia más rocambolesca), se ha puesto de frente a una nueva definición histórica, el cierre de una etapa y la apertura de otra nueva.  Y, a favor de los tiempos y del progreso de la historia, sin duda, ha quedado el movimiento lopezobradorista.  Cárdenas y Ortega, como las ranitas hartas de la locomotora que pasa al lado de su charca, decidieron plantarse cada uno en un riel de la historia...; dejémoslo ahí, lo demás, es “nota roja”.


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:02

    Caracterización de la Situación Actual:
Lo que marcó el momento contemporáneo.

Ensayo 2009 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 sep 09.

 

De lo que vamos a hablar aquí, es precisamente de la caracterización de la situación actual –sin pretender un análisis académico profundo ni riguroso–, sino poniendo por escrito lo que bien pudiera ser sólo una consideración verbal más o menos reflexiva.

 

No lo haremos, tampoco, desde un foro tan “comprometedor” como la televisión o la radio; sino dicho esto, desde un cuasi anónimo foro de un Blog por Internet, y por mero ejercicio de análisis político en el cual, necesariamente, pareciera tomarse partido por una posición; y en efecto, así es, pero no desde el punto de vista “militante”, sino por su significado histórico; por mera conciencia de la necesidad.  El cuento es un poco largo, pero vale la necesidad del contexto para entender las bases desde las cuales se opina aquí.

 

                                                 En 1982 abandonamos; por nuestra ausencia física, mas no por renuncia ideológica, lo cual, por lo contrario, es ahora una convicción más poderosa; las filas de militancia partidaria del comunismo.  “Algo andaba mal” en esa práctica política, en algo había, de mi parte, un sentir de insuficiencia.  E inmediatamente después, la izquierda –esa izquierda hasta ese entonces realmente izquierda– comenzó su división hasta la atomización; y más grave aún, a poco, continuó con la pérdida de su identidad, acabando en lo que es hoy: la “izquierda” de la derecha, o como hace poco lo escuchábamos en otra idea; <<los zurdos de la derecha>>, expresión que ayuda a visualizar esa geometría política de “falsa ordenada”.

 

Habíamos adquirido mucha habilidad para el análisis político, y ello se afinó participando ya sólo políticamente en la vida sindical, teniendo a la vista de esa simplificada práctica política, relaciones más sencillas.  En las elecciones intermedias de 1986 votamos por última vez, nunca más lo hemos vuelto a hacer, y ni siquiera hemos tramitado nunca nuestra credencial de elector (y ¡oh, horror! ¿y cómo puede un mexicano vivir así?; y cierto, para poder cambiar un cheque en el Banco con la identidad de nuestra Cédula Profesional, además, teníamos que declararnos políticamente anarquistas y exigir nuestro derecho político a no disponer de tal credencial de elector; ¡ah, país!).  Y en 1988, si mal no recordamos, en una de esas reuniones de directiva sindical, se planteó el problema del apoyo o no, a una dada campaña electoral de ese momento a la presidencia de la República.  El dilema, aparentemente, era sí o no por Cuauhtemoc Cárdenas; en el fondo, eso se traducía en un dilema real: simpatizar y apoyar la campaña del Ing. Heberto Castillo, o ser partidarios de su declinación a favor de Cárdenas.

 

Ese no fue, históricamente, un problema menor; por todo lo contrario: fue el problema que marcó todo el momento histórico social de México de entonces a la fecha, punto en el cual las cosas han quedado nuevamente replanteadas, y cuyo análisis es motivo en este breve apunte.

 

Lo que se estaba resolviendo por aquella izquierda atomizada y mutante, era dar el último paso en el proceso de su transformación, y como sólo podía hacerlo: cayendo en la ruindad moral de sustituir la autoridad política histórica dada, de lucha, de persecución, de atentados, de prisión, del Ing. Heberto Castillo (aun no estuviésemos de acuerdo, en lo personal, con lo que calificábamos de “posición reformista”); por la autoridad política del que por todo mérito, tenía sólo el ser el hijo de Lázaro Cárdenas, y en ese sentido, ser ahora, “el tatita”; que renegaba del PRI por no haber sido candidato de éste a la Presidencia.

 

Mi propuesta personal en aquella reunión sindical, fue: <<demos el apoyo al Ing. Heberto Castillo, que aun cuando pudiese ganar, difícilmente se hará valer el triunfo, pero moralmente generará una unidad de la izquierda, que ya podrá defender el voto en la siguiente candidatura de un Cárdenas que se ganará toda la autoridad moral al declinar y apoyar a Heberto Castillo en esta ocasión>>.

 

                                                 Ninguno de los ahí presentes tenía en mente tal opción; sino, en todo caso, la contraria; que Castillo declinara a favor de Cárdenas dada la coyuntura histórica especial, teniéndose la gran oportunidad de ganarle al PRI.  Y efectivamente así fue, y lo mismo, y con más fuerza moral, hubiera sido con Heberto Castillo; y el triunfo de cualquier manera se arrebataría, como se arrebató.  Con Castillo no hubiera sido sino “una vez más”, eso era lo esperado en ese proceso histórico de “aproximaciones sucesivas” a la democracia real; pero con Cárdenas, esa era una carta que había que hacer valer a toda costa, o la derrota sería histórica.  Y como fue; en lo personal no nos equivocamos en el análisis político y en la predicción.  El tiempo nos dio la razón.  Y en lo que “todo el mundo” se volcó ciegamente al cardenismo, nosotros prácticamente nos alejamos para siempre de la política (hubieron otras dos experiencias, pero más bien anecdóticas y chuscas sin objeto en este análisis).


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10 agosto 2009 1 10 /08 /agosto /2009 08:01
    Caracterización de la Situación Actual.
Ensayo, 2009 (1/5).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 10 ago 09.

 

 

                             A un mes del primer análisis que hicimos del proceso electoral de México, 2009, y ya considerando la situación política en sus perspectivas; ya decíamos que: 1) PAN: <<Acuerdos para que haya estabilidad social>>; ¿y quién iba a acordar nada con alguien sin más poder que el que de facto tiene sin legitimidad alguna?; los empresarios a sus empresas; 2) el PRI de <<los agravios, olvidados>>, antes que “acordar” nada, poniendo, como corresponde al vencedor, condiciones; y 3) la fuerza PRD-PT; primer paso, bien: cónclave por la reunificación, la verdadera refundación, la necesaria y lógica unidad impuesta por la realidad sociopolítica, por encima de estatutos de ley rebasados por esa realidad.  Pero, segundo paso..., tropezón (y fue Cuauhtémoc Cárdenas el que metió el pie -<<yo lo vi>>-); y los <<rumores de división>>, se hicieron ciertos; luego entonces, cavan ya con fruición su tumba de no-alternativa.

 

                              Habíamos dejado un escenario deseable y posible de un México que, no sin problemas, pero avanzaría a una recomposición, con base en el equilibrio de fuerzas representativas de la mayoría de la sociedad.  Y advertimos que de nos ser ello, los escenarios alternativos comenzarían a verse trágicos.  De ello hablaremos ahora aquí.

 

                              El centro de toda la problemática sociopolítica del México de este momento, no está ni en el conservadurismo del PAN (“Dios lo tenga en su Santa Gloria”), ni en el exceso de confianza ingenua del PRI (entre el PRI y el PAN, sin duda, el PRI; aun cuando lo deseable por razón social histórica, sería la fuerza social democrática del PRD-PT; pero, de aquí a que entre ellos se acaben sus pleitos y se pongan de acuerdo...; pues digamos entonces que está bien el PRI; -“y Dios nos ampare”-).  El centro de toda la problemática sociopolítica del México de este momento, está en esa fuerza caótica abanderada por el PRD-PT, y razón por la cual merece un análisis previo.

 

                             En ese conflicto interno de la llamada “izquierda”, por necesidad, por la Ley del Tercero Excluido (por la que, de dos posiciones contradictorias entre sí, una, y sólo una, ha de ser la necesariamente correcta), alguien, en este momento, es ya historia: Cárdenas y sus ahijados de la “izquierda burocrática” del PRD (la “izquierda” de la derecha, más a la derecha); o López Obrador y sus huestes de la “izquierda popular” tras las banderas del PT (la “izquierda” de la derecha más a la izquierda).

 

                             Tras el divisionismo provocado desde el PRD con Cárdenas, y al que se sumó Ortega, con el argumento de que <<por encima de la realidad está la Ley, los Estatutos del Partido>>.  López Obrador respondió con su “destape” en Oaxaca, como diciendo: <<háganle como quieran, este movimiento es popular y a partir de la realidad; no de limitados y obsoletos Estatutos y organizaciones rebasados por ella>>.

 

                             Ya advertíamos que, a falta de la “izquierda” (dada su división y pérdida de presencia social), la nación, por entero, se pone de frente a un nuevo momento histórico crucial; o el abandono total, la apatía total presupuesta en el abstencionismo; o eso que Marx, elegantemente o en una muy profunda categoría, llamara la “iniciativa histórica de las masas”; vulgo, la más elemental necesidad de capacidad organizativa espontánea y de sobrevivencia de la sociedad.

 

                             Y la experiencia histórica nos dice que, cuando las sociedades han llegado al extremo en donde el sistema político no resuelve sus necesidades de organización que satisfaga su sobrevivencia y desarrollo; esas sociedades resuelven espontáneamente, a iniciativa de las necesidades de su momento histórico; así, sin previa organización, sin partidos y sus “sacro santos” estatutos de ley; en eso que en México llamamos “la bola”, empujados por la simple necesidad de liberación ante el acoso sin tregua de un sistema económico-social opresor que desfigura la condición humana: cada revolución de la historia, es un ejemplo de ello.

 

                              Y así, sin <<derecha>>, sin <<izquierda>>, y por todo alternativa lo que otra vez está ahí en un “centro” que no es tal posición central, sino variante de derecha, y que, por tanto, no responde por ello al alto porcentaje de la sociedad; la misma no puede estar sino en el abandono y desamparo más extremo, próxima a hacer conciencia de quedar validada de sí misma.

 

                             <<Vuelta al principio>>, escuchamos del periodista Rafael Cardona (él remitió ese principio a 2006; pero es evidente que el mismo no puede ser otro que el 2000).  <<Sistema social peligroso>> dijo en síntesis el analista Jorge del Villar.  La idea de un reconocimiento de vacío absoluto, de la ausencia total de proyecto de nación, se dejó sentir del panel de analistas del programa televisivo “Primer Plano”; y luego de los mismos, en una segunda ocasión, con noticias más drásticas, sólo un compendio de fruslerías; tras lo cual, combinando, hay que “leer” la real gravedad de la situación actual.  La gravedad de la división de la “izquierda”, de la falta de alternativa, de la crisis económica, política y general, expuesto por los analistas del panel televisivo “Dinero y Poder”; habla, todo ello, de la necesidad de un análisis más exhaustivo, que comentaremos en siguiente entrega.


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7 julio 2009 2 07 /07 /julio /2009 08:00

    El Proceso Electoral en México,

Artículo 2009


                                                                                             Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica d Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 07 jul 09.



                              Hagamos un paréntesis, dado el acontecimiento históricamente importante de las elecciones del 5 de julio en México.  Ello merecía un análisis y va a acontinuación:

Partidos

Votación Recibida

% del Padrón Electoral

% del Voto Emitido

Característica del Voto, y el No-Voto

Padrón

77,000,000

100

43

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRI

12,520,418

16

37

  Duro + voto mercenario

 

 

PAN

9,549,796

12

29

  Duro + voto simpatizante

 

 

PRD

4,164,393

5

12

  Duro

 

 

 

 

PVE

2,219,861

3

7

  Duro + voto ingenuo

 

 

 

PT

1,216,237

2

4

  Duro

 

 

 

 

PNA

1,164,999

2

3

  Duro

 

 

 

 

PC

808,674

1

2

  Duro

 

 

 

 

PSD

253,261

0

1

  Duro

 

 

 

 

Nulos

1,539,971

2

  Crítico consciente, pero políticamente 
  ingenuo y legitimador

Total Votación:

33,437,610

43

100

  Legitimación del orden establecido,
  reproductor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abstención

43,562,390

57

 

  Crítico complejo, políticamente
  espontaneísta e intuitivo,

 

 

 

 

  no-legitimador

 

 

 

Nulos+Abstención

45,102,361

59

 

  No-legitimación del orden establecido,
  iniciativa histórica de

 

 

 

 

  las masas.

 

 

 

 

 


Voto efectivo del
padrón electoral
(legitimación)                 31,897,639         41
Voto
No-Legitimador             45,102,361        59

                                     77,000,000       100

                              Redondeando: 40 % de los mexicanos (por lo menos en este momento), creen en el sistema o se apegan a él por los más vulgares intereses.  Pero..., el 60 % de los mexicanos (con la salvedad de ser "elecciones intermedias"), y por lo tanto, la mayoría, está tan desorganizada como harta del orden de cosas.


40 %:
¡Ah intereses vulgares, inconciencia, y mercenarismo!
60 %:
¡Ah, si los "anulistas" no pecaran de ingenuidad y precisaran con más claridad el objetivo: la no-legitimación del orden establecido!

¡Ah, si los abstencionistas no pecaran de abulia y fijaran con más conciencia el objetivo: la no-legitimación del orden establecido!

                              Luego entonces gobernarían -si es que aun les fuera posible- sin legitimidad, sin apoyo, sin libertad para la impunidad; y por lo menos harían algo para reconciliarse con la sociedad..., quizá (por lo menos en el peor de los casos).  Porque en el mejor: esta sociedad se daría un mejor gobierno que merece.

                              Para el 2012 (si es que al mundo no se lo ha acabado de llevar el diablo),  el PRI y sus "bonitos" con un "centrismo social" (centrismo no geométrico, sino de posición entre el PAN como "Extrema derecha", y el PRD-PT enla derecha, pero como "extrema izquierda"), incrementarán su mercenarismo como única solución.

                              El PAN, la "derecha", el conservadurismo (¡ah la sociedad, "apalos", pero al fin entendió!, aun cuando con ingenuidad e inconciencia; y no podía ser de otro modo), irá en repliegue ("¿Dios quiera!").

                              El PRD, la "pseudo izquierda burocrática" ("izquierda sólo por estar menos "a la derecha"), tendrá que aliarse con el PT o, a la larga, fenecer.  El PT, la "pseudo izquierda popular" ("izquierda a modo" de una sociedad timorata y pusilánime), tendrá que generar una gran alianza de Frente Único contra el mercenarismo del voto, el conservadurismo, y la burocracia política, o tendrá que dejarle el paso nuevamente al PRI.

                              Las declaraciones inmediatas han sido: 1) PAN: <<Acuerdos para que haya estabilidad social>> (¿alg elemental, o mensaje "entre líneas"?); 2) PRI: <<Los agravios, olvidados>> (¿inteligencia política, indicador del riesgo, o las dos cosas?); 3) PRD-PT ("izquierda"): hasta el momento, <<rumores de división>>, si es así, cavan con fruición su tumba de no-alternativa; 4) El 60 % de la sociedad, "Anulistas-Abstencionistas": no les toca mover, su jugada o movimiento dependerá de lo que ocurra de aquí al 2010, quizá principios del 2011; pero al parecer, siendo que los empresarios (PAN), mejor deben ir a sus empresas y así se lo ha pedido la sociedad, sólo se colocarán detrás de la Silla "forrados de dinamita" con un cerillo encendido en una mano y una mecha corta en la otra (como viven creyendo que "el dinero lo puede todo", creen que pueden crear un ambiente de incertidumbre e inestabilidad sn que a ellos les pase nada, allá ellos, desconocen de historia); en consecuencia, al PRI le convendrá (nuevamente como en los años treinta), una izquierda no sólo real, sino fuerte.

                              El miedo que el PRI le tenga a esa situación, y las condiciones de agudización de la crisis económica, determinarán el desenlace.  Casi para todo efecto, la alternativa será la "abstención no-legitimadora" (miedo-condiciones negativas; miedo-condiciones positivas, y no-miedo pero con condiciones positivas; y la única opción de no-abstención, será bajo no-miedo con condiciones positivas)

                              La probabilidad (y los buenos deseos), es que la sociedad actuará en ese Frente Único (que incluso al PRI le convendría)...  Si no fuese así (y si no se da un estallido social por el hartazgo de la alianza PRI-PAN en un deterioro económico-social mayor), la única alternativa será el "Abstencionismo Consciente" por la no-legitimación del estado de cosas; de un conservadurismo acogido al mercenarismo del voto al PRI contra la "extrema izquierda" (léase, derecha más social y moderada).

                              Y si tampoco esto último ocurre..., ¡"Dios se apiade de las almas de esta sociedad"!, no habrá nada más qué hacer..., habrá PRI para otros setenta años...

He ahí la lección del proceso electoral del 2009, en nuestra versión.
(dicho hoy, 7 de julio de 2009).


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