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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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15 septiembre 2013 7 15 /09 /septiembre /2013 22:00

Nota de Conciencia

 

La policía federal y local, con apoyo de tanquetas del Ejército Nacional Mexicano, previo acuerdo, desalojaron de la "Plaza de la Constitución al proletariado (al trabajador asalariado), del "Sistema Educativo Nacional", a fin de poder efectuar las "fiestas patrias" del "grito de independencia" (lo que eso sea), y el desfile militar de ese "Ejército Nacional Mexicano", "al Servicio de la Nación".

 

¡¿Qué más se necesita para entender que ni la policiía, ni el Ejército "Nacional Mexicano", tienen nada qué ver con nosotros como proletariado del mundo?!

 

Desalojan la "Plaza de la Constitución"..., ¿Cuál Constitución que no sea el estatuído orden económico-político capitalista contra el que el proletariado ahora protesta. Y el desalojo fue para que la burguesia nacional mexicana, pudiera "celebrar sus fiestas patrias"?; para que la burguesía nacional mexicana pudiera celebrar en "Palacio Nacional", una vez más, su patraña de embaucamiento al proletariado inconsciente de que si alguna vez tuvo patria, una heredad en esta tierra, hoy ha sido despojado de todo.

 

Se sofoca la inconformidad proletaria, para que el "Ejército Nacional Mexicano" al "Servicio de la Nación" (de esta nación burguesa a la cual el proletariado como tal no pertenece, y por lo tanto, Ejército no al servicio del proletariado), mostrando su fuerza militar represora.

 

¡¡Proletarios del Mundo, Uníos!!

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:03

Cuestionamiento Político Acerca de “Ellos Son 132”, de un Navegante del “Espacio Geográfico”. (3/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

1° sep 12.

 

Las demandas de mi clase social son otras, y una de primordial necesidad que en el pliego de los “Chicos Ibero” (buenos, malos o feos), ni siquiera se enlista: empleo, trabajo; trabajo productivo dignamente remunerado.  Ciertamente educación científica, pero educación científica donde puede y debe ser, en la educación pública y en la formación en el método hipotético-deductivo de investigación…

 

Las demandas del “132” (buenos, malos o feos), son pues, el embaucamiento pequeñoburgués, cuando no francamente burgués de derecha, al movimiento social de inconformidad.  He ahí el resultado luego de terminado el proceso electorero; esa es su caracterización final por sus objetivos.  ¿Y ese movimiento de derecha con esas demandas embusteras es el que dirige el movimiento proletario de hoy?  ¿Ha mostrado el movimiento proletario, su organización “revolucionaria”, alguna alternativa?  ¿O esto no es sino la farsa misma del reformismo de “izquierda” que hoy ha fracasado históricamente?

 

Cada lucha tiene sus condiciones históricas concretas que le determinan, y aquí, esas condiciones imponen el que los comunistas pasáramos a la iniciativa…; pero ahora el problema es: ¿Y los comunistas…?  ¿Dónde quedó la verdadera izquierda?

 

La correlación de fuerzas, pues, enteramente adversa, y en tal condición, no queda más que esperar a que el llamamiento a la insurrección venga de la verdadera gran revolucionaria: la hambruna, y sus conspirativas camaradas, la carestía, el desempleo, el desamparo; actuando en su complicidad la violencia, la corrupción, la impunidad.

 

Concluyamos.  Tenemos que preguntarnos, y respondernos con mucha frialdad y seriedad, por qué el movimiento de inconformidad se ha reducido, según cifras “oficiales”, a 250 manifestantes, pero cuadrupliquémosla, multipliquémosla por lo que razonablemente se quiera.  No con mucho está ahí la movilización social del 2006 del “Plantón de Reforma”.  ¿Por qué?  De las posibles respuestas que pudieran darse, hay una que se relaciona con la diferencia de votos de 3 millones o más (sean comprados o de repudio): el fracaso histórico de la “izquierda” reformista, el rechazo a su reiterada traición (1988, 2006, 2012), en no atreverse a defender con entereza revolucionaria (y no reformista en el jueguito de la legalidad burguesa), la voluntad popular depositada en ellos.

 

Hasta aquí, todo lo redactamos de una sola vez a principios de septiembre, y aprovechamos su publicación diferida para esperar la convocatoria del domingo 9 de septiembre y concluir con el agregado de ello.

 

Andres Manuel López Obrador, hizo ahí, un reconocimeito al "movimiento estudiantil de nuestro tiempo, #Yo Soy 132, que levantó el orgullo de muchos otros y ha dado poderosas razones para luchar por el derecho a la información, la justicia y la demoracia.  Es un movimiento limpio, auténtico, independiente y creativo.  Al grado de proclamar que ya se tiene relevo generacional" (La Jornada; discurso del 9 de septiembre de 2012).  "Ya hay relevo generacional", ya podemos vislumbrar el próximo futuro (estabamos jodidos..., pero ahora...). 

 

A la luz de nuestro análisis critico, profundamente vergonzoso...; ¿orgullo; en dónde está la demanda fundamental que hace a la dignidad humana: el dercho al trabajo?, ¿luchar por el derecho a la información, cuando el que ha de luchar, sin trabajo, se muere de hambre?, ¿hay ahí lucha por la justicia; o todo no es más que la más ofensiva patraña al proletariado?; ¿movimiento limpio!..., auténtico!..., independiente!...  ¡farsante, embustero, os burlais del proletariado!

 

Aquí concluye todo.

 

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16 septiembre 2012 7 16 /09 /septiembre /2012 22:03

Cuestionamiento Político Acerca de “Ellos Son 132”, de un Navegante del “Espacio Geográfico”. (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

1° sep 12.

 

Lo Esencial de una Caracterización Política.

 

La caracterización política esencial de los movimientos sociales, es por sus objetivos, puesto que por ellos se responde a los intereses primarios de unas u otras clases sociales o sectores de transición entre ellas.  Todo ello deriva de la condición histórica antecedente por la cual un movimiento social dado es, pero a su vez, por la cual se diferencia de otros; esto es, por aquella condición en la cual, todo objetivo de un movimiento social, naturalmente, responde no a una sociedad en abstracto que se enfrenta al poder de un Estado en abstracto, como lo creyera Hegel; sino a los intereses concretos de las clases sociales concretas que se debaten en esa lucha social, como lo concluyera Marx.  En ese sentido, políticamente todo se reduce a comprender quién (qué clase o sector de clase social) y cómo, domina en la correlación de fuerzas de esa lucha social.

 

Lo primero a entender aquí, es que ningún movimiento social se puede comprender ajeno a ciertos antecedentes históricos que son los que le determinan.  El 15-M, contra todo lo que se diga, no surgió al llamado del espontáneo “Twitter”, como lo había sido en el caso de la Plaza Tahrid en Egipto.  Hubo el “Twitter”, sin duda, eso es lo que congregó en la Plaza del Sol, pero en el teclado también estuvo la mano del Estado.   El problema estaba en que, de mano del Estado o no, esa insurrección se iba a dar; lo que hizo el Estado fue adelantarse, tratar de montarse en el proceso y dirigirlo; y el acertijo se transformó en cómo dar la lucha por los propios y verdaderos intereses populares a pesar de ello.

 

Que el Estado interfiera es inevitable; él mismo, en ciertas circunstancias, genera movimientos para “desactivar”, “descabezar”, “distraer”, etc; plaga de agentes, infiltra espías, intimida con provocadores.  El reto del Estado es contener y derrotar el movimiento (empezando por controlar su “espontaneidad”).  El reto  de la insurrección popular es sortear esos escollos y avanzar a pesar de todo…, hasta donde se pueda.  Y se podrá, tanto más tanto menos, tanto con ciertas cualidades o con otras, dependiendo de la correlación de fuerzas entre las clases sociales.

 

Examinemos lo que, siendo de acá, podemos y debemos entender mejor, y puntualicemos los antecedentes evitando la innecesaria narrativa de lo que todos se supone sabemos: 1) el origen de clase social del “movimiento 132”, es eminentemente pequeñoburgués, cuando no, francamente burgués, son pues, los hijos de los empresarios o comerciantes de mediana empresa, o simplemente jóvenes que añoran un futuro en esa condición (lo que se da en llamar ambiguamente como “clase media alta o acomodada”), y en su inevitable proceso de proletarización, se declaran como “futuros empresarios con conciencia y responsabilidad social”; es decir, como “capitalistas, como explotadores, buenos”, al final, simples capitalistas que forman parte de un orden de cosas ante el cual el proletariado históricamente lucha por destruir; 2) luego, en el proceso de socialización y lucha, se ha dicho que el “132” ya no es el original (el “feo burgués”), que se hizo “Generación.mx” (el “malo burgués”), y que ahora es un “132 legítimamente social” (el “bueno”, el proletario); en realidad, todo eso, sean los “buenos” los “malos” o los “feos”, para efectos prácticos, es absolutamente irrelevante; recordemos que hemos dicho que lo importante es cómo, a pesar de todo, se impulsan los objetivos en el interés del proletariado (la amplia mayoría de la sociedad); y luego se ve la correlación de fuerzas para lograrlo; de modo que, 3) expongamos los seis objetivos de su lucha expuestos en su llamado “Pliego Petitorio”:

 

1      “Democratización de los Medios”  A mí, como méndigo desarrapado de esta sociedad con el Carnet Nº 1 como tal, sin empleo, sin ingresos, sin nada, ¡qué rayos me puede importar que los medios estén monopolizados o no!, cuando que los medios, por ser de interés social, ni siquiera deberían de estar en manos de particulares, sino del Estado en nombre e interés de la sociedad, siendo esa su verdadera democratización.  Esta patraña es confundir la democracia (el poder del pueblo), con la “libre competencia” (el mercado capitalista).

2      “Reforma en Educación” o “Educación Científica”.   Expuesta la demanda como petición de reforma, su solución es simple: <<Decreto de Rey; “Hágase la reforma educativa…”, (firma al calce bajo sello lacre: “Yo, el Rey”)>>.  ¿Y…?, ¿cuál, cómo , dónde, por qué, para qué?  Esta no es una “demanda concreta”.  Si se piensa como demanda de “Educación Científica”, ¿qué la que se imparte no lo es?, ¿por qué, cómo, para qué, dónde?; ¡y claro que no es científica!, pero, entonces, ¿qué es una educación científica, cómo, cuando, dónde, por qué, para que?  Tradúzcase, pues, a lo concreto: <<Queremos una educación científica consistente en a, b, c…>>, no hacerlo así, suena a embuste demagógico.

3      “Reforma al Modelo Económico Neoliberal” o “Cambio del Modelo Económico Neoliberal”.  No se hable más, <<Decreto de Rey: “Que se haga la reforma neoliberal…” (firma al calce bajo sello lacre: “Yo, el Rey”)>> .  Pero aquí hay algo de fondo: al “reformar”, lo que se pide, es lavarle la cara y las manos al mismo modelo económico neoliberal (para que sea más bueno, o para que sea mejor), cuando de lo que se trata es de abolir el capital mismo.  O si la petición es “Cambiar el Modelo”, entonces, ¿por cuál, cómo, dónde, por qué, para qué?, etc.  Si no se expone en lo concreto la petición, basta con el <<Decreto de Rey: Sí,  a petición del pueblo, que cambie el modelo  (firma al calce bajo sello lacre “Yo, el Rey”)>>  ¿Y…?  No más que un mero embuste demagógico.

4      “Cambio a la Política de Seguridad Nacional”…  “Díganme cuál, cómo, y lo hacemos (“Yo, el Rey”: Felipe Calderón)  He ahí el decreto de rey.  Esta demanda, a más de ser una patraña, es estúpida.

5      Reforma al Sistema Político.  <<Cancelada>>.   La Reforma Política ya se hizo (fines de julio a principios de agosto).

6      Reforma al Sistema de Salud.  Pues salud!, porque aparte de la que ya se ha venido haciendo de cobertura universal, de qué otra reforma se habla, cuál es la propuesta concreta.

 

¡Esta no es más que una farsa de pedigüeños!

 

¿A qué intereses sociales responden esos objetivos y la lucha por  ellos?,  ¿a la de los desarrapados proletarios como yo?  No.  Esos objetivos ya no responden siquiera a un rumbo táctico en el avance del movimiento proletario, sino son una desviación de su verdadera lucha y objetivos.

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16 septiembre 2012 7 16 /09 /septiembre /2012 22:01

¡¡De la Tragedia a la Farsa!!

 

En todo caso, para todo efecto práctico, luego de treinta años de reformismo de “izquierda” que derivó en una mayordomía de sátrapas, ha sido el más estrepitoso fracaso histórico de esa “izquierda” en México; y no en los hechos de este 2012 que sólo son confirmantes, sino dado desde el 2006.

 

Ahora, al igual que los sicilianos en la “Caravana del Este” yendo a suplicar a Washington, esta “izquierda” liberal a modo de a left glove upside down, se va a las “Cortes de Europa”…; buen viaje!..., aun cuando el asunto ahora es al revés, pero, no dejéis de visitar Miramar.

 

Finalmente, ha sido no sólo el fracaso histórico del reformismo de la “izquierda” mexicana, sino el fracaso histórico de la misma democracia liberal burguesa aquí, y con ello, del último hálito en el sentido progresivo de la sociedad capitalista.  La involución no puede ser más que al fascismo más o menos disfrazado.

 

Terminaron así, contrariados con las masas proletarias demandando la revolución, quienes no fueron los primero en ofrecer y dar su sangre por la defensa de la voluntad popular; que en el 2006 antes que responder por la ira del pueblo, la atenuaron en la simulación de la protesta; y que en el 2012, de los que se esperaban los estadistas que ante el despojo a la voluntad popular, ni en 1988, como tampoco en 2006, respondieron consecuentemente en su defensa; hoy, a ese pueblo, en vez de levantarle y enseñarle a no ponerse de rodillas, del que se esperaba el estadista diez siglos lejos de Canossa, de Enrique IV y Gregorio VII, fue y se arrodilló ahí, ante Benedicto XVI, donde se envilece la ignominia.  Lejos, muy lejos todos de un Vicente Guerrero, de un Juan Álvarez, incluso de un Ignacio Comonfort; ya no se diga de un Juárez o unos hermanos Flores Magón; pero ni siquiera de un Madero o de un Carranza.  De esa tragedia del 2006, se pasó a la farsa del 2012.  Y la historia no perdona.  Bien dijo Marx acerca de la repetición de la historia, que cuando lo primero ocurre como tragedia (2006), lo segundo ocurre como farsa (2012).

 

Finalmente, una Plaza Mayor llena, proporcionalmente representó la respuesta a la convocatoria del 17 millones de mexicanos (17 millones de votantes, 1 millón de ellos en forma de analistas).  Allí nos congregamos para dos expectativas: 1) la vana esperanza del llamamiento a la revolución; o, 2) el punto final a la alternativa reformista.  En cualquier caso, un adiós a una época.

 

A tercios, si bien no iguales sino proporcionales, electoralmente en el juego democrático burgués, por simple aritmética, la izquierda, como izquierda, no arribará nunca al poder (acaso en forma de una “izquierda moderna”, tanto, como convertida en derecha); dos tercios de conservadores que cerrarán filas siempre en su contra, prácticamente le duplican la votación (19 millones de votos del PRI, más 13 millones de votos del PAN).  Por simple aritmética, ya no se diga ideológica y programáticamente, la “izquierda” reformista y  ha perdido sentido, ya no representa ninguna táctica ni estrategia del proletariado; pero, con ello, a su vez, también toda la democracia burguesa fraudulenta, por la que –dijo, tomado entre líneas, acertadamente Javier Jiménez Espriú– “hemos sido sentenciados por el Tribunal Federal Electoral sin derecho a fianza, a seis años de regresión, opresión, corrupción y trabajos forzados… (en) una democracia que se desmorona, un patrimonio que desaparece, una soberanía que se remata al mejor postor y una dignidad nacional que se avasalla…”; sólo que, el que esto último sea, está en la naturaleza del hacer de ese enemigo histórico, pero ante lo cual no hay la respuesta correspondiente: la revolución, sino sólo eso, “una dignidad nacional que se avasalla…”, porque se deja avasallar, porque una mayordomía de sátrapas la hace vasalla.  A lo que la “izquierda” reformista llama, es a la “resistencia civil”…, a la resistencia, a aguantar, a soportar, a conformarse…, a resignarse (¡luego, ya Dios dirá!).

 

En Morelos, el gobernador electo de “izquierda”, aún no toma posesión, aún no tiene los problemas encima, y en el de la educación, ya resolvió mal: ha hecho la declaración de que en la Secretaría de Educación Pública local, nombrará como secretario a un prestigiado Rector de una Universidad…, privada!  Ni la menor idea del problema educativo.  Anunció, no la prioridad de generar fuetes de trabajo productivo, sino que, en vez de construir prisiones, construirá escuelas y dará becas a todos (para que transfieran el presupuesto del Estado al capital privado), y eso si hay quién pueda estudiar, pues lo hace sin entender que para estudiar, primero hay que comer, y para poder comer, primero hay que trabajar…, y del trabajo no ha dicho una palabra.

 

En el arte de hacer de la revolución un revoltijo, esa “izquierda” ahora vuelve al reacomodo, pero en ninguna variante ni responde, ni puede responder ya, a objetivos tácticos de lucha proletaria, eso se agotó, ese ya no es el camino del proletariado, si es que en algún momento lo fue alentando esperanzas vanas.  Ha quedado convertida ahora en una filantropía apiadada de los pobres sin interesarle realmente resolver la pobreza y las necesidades del proletariado, con la que sólo medra por mezquinos intereses.

 

Ante la demanda popular del llamamiento a la revolución, la respuesta fue: ¡Sí, revolución pacífica!; y ahí quedó (por tercera vez de igual manera, 1988, 2006, 2012), uno, el pueblo, la masa proletaria; y otro, una “izquierda” reformista en no más que en calidad de mayordomía del capital; nada que ver ya lo uno con lo otro.

 

Ciertamente es triste, ahí quedan comprometidos amigos, compañeros de lucha y de ideología, familiares…, y todo lo que conlleva en sueños y anhelos.  Élpiz ya no bate sus alas, es una imperceptible y tenue ráfaga de viento seco lo que las hace tremular.  La falta de legitimidad ahora, es ya en todo.

 

El espurio se va, dejando al país en el desastre total, pero ello está en la naturaleza de la reacción conservadora burguesa a la que no le preocupa en lo mínimo la sociedad; pero lo que está en la naturaleza de la acción y carácter progresista del proletariado, es algo moralmente supremo, y estéticamente sublime: la revolución.

 

Este obsceno Estado “ni-ni”, que ni garantiza el derecho al trabajo, ni ofrece una educación pública real, es ya, de antemano, pura y exclusiva demagogia.  La salida ya es única, y la burguesía virreinal y sus modernos encomenderos la obstruyen; luego, la opción es única.

 

Quedada de lado la insulsa mayordomía, detrás, a lo lejos, se ha puesto en marcha el proletariado; como dijera Engels, el proletariado, por lo que el proletariado históricamente es.  Apenas tenues ráfagas de viento hacen llegar las disonantes notas  y compases de una banda musical; sus platillos, su tambora, la tuba, el trombón, el tambor y demás instrumentos ejecutados en movimiento, con los cuales, en la más profunda introspección, con los puños cerrados, decidido, los harapientos, los hambrientos, los deshumanizados por la opresión y explotación, el proletariado, marcha a paso lento, de frente, a su inevitable encuentro con la historia; no sólo hombres, sino mujeres, sus hijos, ancianos (quizá por ello el paso lento); entonando el canto de “La Internacional” al flamear de las tintas banderas con la sangre de las pasadas luchas y el ondular que dificulta la lectura de las demandas al Estado en las pancartas, que de cualquier modo todos y el mismo enemigo histórico, saben: ¡Trabajo!, ¡Salario Justo y Digno!, ¡Educación Científica y Popular!, ¡Respeto a los Derechos Laborales!, ¡Salud!, ¡Seguridad Social en la Vejez!, ¡Vivienda!, ¡Alto a la Carestía!

 

Nada de eso está ya en posibilidad de satisfacer el Estado, ¡ha sido el primero en renunciar a esa responsabilidad!  Y la descubierta de ese contingente de protesta proletaria lo sabe, y marcha; sabe que va a su encuentro, con el más profundo honor y dignidad, con la muerte; pero sabe también, plenamente consciente de ello, que la pura existencia en el oprobio, la ausencia del menor atisbo de la plenitud de la vida, es enteramente equivalente a esa muerte segura bajo la metralla, y ante ella permanecerán a pie firme.

 

Con su sangre se entintarán las nuevas banderas de los viejos ideales, que empuñan ingentes columnas de obreros, campesinos y todo tipo de trabajadores asalariados que componen al proletariado, hasta que, moralmente exhausto, el capital deje de estar presente para siempre.  La grandeza de su más amplia y profunda integridad y entereza moral, hace, en forma inversamente proporcional, la miseria de espíritu, la vileza, la ruindad y la derrota histórica de su enemigo histórico, que, como lo dijera Benito Juárez, “está de antemano moralmente derrotado”, en este caso ahora: el capital y quien lo encarna, la burguesía.

 

Surgirá entonces un nuevo orden de cosas, un nuevo Estado eminentemente social y una nueva manera de organizar la producción de los bienes materiales la sociedad.  Ello ya se puede adelantar, nos lo dejaron no sólo en teoría, sino en una diversidad de experiencias prácticas durante el siglo XX, Marx, Engels, Lenin y sus seguidores.

 

Estamos ahora, pues, al borde del desastre: el derrumbe del capitalismo.  Que la izquierda, aún con su estrategia reformista, arribara al poder, era de suma importancia, no para evitar el caos, sino para minimizarlo, para garantizarle ciertas salidas; un gobierno sin legitimidad, nos conducirá, inevitablemente, al fascismo.

 

Tres millones de votos o más, son la expresión del desprecio a quien ha traicionado una y otra vez.  Si esta opción de “izquierda” ya no es la opción, si ya no es el camino del proletariado, quizá se está contra el tiempo.  Pero si en lo cual es ahora la forma natural del movimiento social, o el tiempo se consumirá en ello, o es un futuro que ya escapa a nuestra comprensión, tanto como a las leyes económico-políticas del desarrollos social previsto por Marx.  De modo que, en general, o ya no hay más teoría, o ésta está por realizarse plena.

 

 

Son nuevos tiempos, quizá la vieja teoría político-social de la revolución ha caducado.  Ciertamente, hoy la tecnología militar de represión está ya en el ámbito de la ciencia-ficción hecha realidad; y en correspondencia, otros tienen que ser ya los nuevos métodos de lucha, los cuales ya escapan a nuestra comprensión.  Habrá que estudiar de nuevo la práctica político-social a la luz creativa de la dialéctica materialista, y hacer las nuevas abstracciones y generalizaciones teóricas que guíen las nuevas formas de lucha.  No obstante, hay ciertos principios universales que no son asunto de forma, de táctica, sino de contenido, estratégicos, como todo lo que tiene que ver con la dignidad humana (de ahí nuestra crítica, aun cuando a su vez, nuestro paso a atrás).

 

Leíamos por ahí una frase del "Che" Guevara : "La lucha se pierde sólo cuando se abandona", y nosotros como proletarios, no podemos agregar sino: Y cómo se podría abandonar la lucha que se da históricamente por nuestra sola existencia, aún abandonándola en una forma, sólo se da en otra, estemos conscientes de ello o no, y dada en infinitas formas y trincheras; si bien de lo que se trata es de ir más allá de ser como en su propia condición "denuncia de la miseria real".  Todavía más, ese aparente abandono reduciendo la política concreta a la moral, en una aparente impotencia que renuncia a la acción, sea quizá ahora, no sólo la forma más elevada de laucha, sino la más esencial y efectiva, sobre la base del pensamiento juarista de que ese enemigo histórico está, de antemano, moralmente derrotado.  Luchar desde la moral incide en lo más general y esencial: la entrega de la vida por todos los demás y el futuro.  No la entrega gandhiana de la vida dejándose apalear, sino con las armas en la mano, desde una piedra, una herramienta de trabajo, o un fusil, dando la vida con entera dignidad a pie firme, con honor e integridad, dispuesto a morir: el cargo de conciencia en el soldado raso que volteará -como en tantos casos de la historia- sus armas a los asesinos, dará el triunfo.  En la lucha moral, es marchar a la muerte sin miedo alguno, y con el más absoluto decoro; es cambiar la inanición por la dignidad humana.  ¡Marchemos, pues, los viejos por delante, es nuestro atributo!, así sea a paso lento.  Los grupos de poder del capital monopólico mundial, está por poner en acción la fase decisiva de su plan para establecer el “Nuevo Orden Mundial”: no van a hacer nada, no están ya haciendo nada, para tratar de contener el desastre; paradójicamente, al contrario, van a hundir a la sociedad en un terror mayor en la barbarie, de modo que su clamor sea ya no por un orden de cosas proletario, sino por el mismo “Nuevo Orden Mundial” capitalista.

 

El recurso para ello, es una poderosa tecnología de geoingeniería, que en manos demenciales está convertida en arma geoterrorista.  Opera en ciertas condiciones planetarias y de la situación del campo geomagnético, entre otros factores, como la energía solar.  Un momento crucial de esos factores se observan en el próximo momento del Equinoccio de Otoño.  Nada tiene que ver con esoterías de “profecías mayas”  o pamplinería semejante.  Los entendidos en el asunto, han hecho un llamado a denunciarlo para tratar de contener su acción, que no obstante, al parecer, un primer caso de este período, se ha dado en el sismo de 7.6ºR del 5 de septiembre en Costa Rica; no es porque esos grupos de poder hagan demostración de su armamento para someternos, sino impelidos por la necesidad de conservar el orden económico social en que impone su poder.

 

México, sede de esas esotéricas “profecías mayas”, está convertido en el campo propicio para que ese geoterrorismo pase a una siguiente etapa…; y al buen entendedor, omisión de lo innecesario.

 

Y pongamos, pues, por último, el grafo más racional e importante de todos: .

 

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9 septiembre 2012 7 09 /09 /septiembre /2012 22:02

Cuestionamiento Político Acerca de “Ellos Son 132”, de un Navegante del “Espacio Geográfico”. (1/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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1° sep 12.

 

Es interesante el cuestionamiento al ensayo El Movimiento Político-Estudiantil “Yo Soy 132”, del 2012, fechado el 2 de junio de 2012, porque justo da lugar al análisis de la situación de ese movimiento estudiantil al término del proceso electoral, casi cuatro meses después de iniciado (11 mayo 2012), y a tres de su primera caracterización.  Dicho ensayo lo redacté, como se indica al pié de página, a solicitud de un grupo de estudiantes de una Universidad privada que me pedían su caracterización a un mes de ello, prácticamente recién iniciado, en donde tenía aún un evidente fin electorero (por definición), al ponerse en contra del candidato del PRI.

 

En el ensayo expongo a esos estudiantes las condiciones para superar esa limitación electorera, rescatando a su vista las experiencias de otros movimientos estudiantiles en México (el ensayo se delimita exclusivamente a verlo en el contexto nacional, siendo ello plenamente válido); y en esa condición, de lo que se trataba, era de generalizar socialmente las demandas (es decir, de romper los límites electoreros de ese momento).

 

Que en ese momento (inicios del movimiento, 11 de mayo, y el artículo fechado 02 de junio), ese movimiento estudiantil se limitaba a las escuelas privadas, estaba reafirmado por el hecho de que los estudiantes que solicitaban mi opinión, eran de una escuela privada.

 

Un movimiento que aún no se desplegaba, pero que inicialmente se lanza  en contra exclusivamente de un candidato (por las razones que sean), lo menos que despierta son sospechas acerca de quién está detrás, pudiendo ser, por definición, cualquiera de los candidatos opositores.  De ahí que la legitimidad sería aún cuestión de tiempo.

 

La legitimidad del movimiento, pues, no es un asunto subjetivo, sino tan objetivo como el respaldo popular que tuviesen, en función de que tal movimiento expresase demandas esenciales sentidas por la sociedad; y de ahí, justo ahora, se hace necesario valorar lo hecho varios meses después.

 

Ya que ahora, si en dicho ensayo se aplica o no el marxismo consecuentemente, eso, más que acusarlo de dicho, tendría que señalarse en dónde no lo es y por qué.  Dicho así nada más de palabra, no son más que emotivas palabras al aire.  Vayamos pues, al análisis de la valoración del movimiento a cuatro meses de su insurrección.

 

Al hablar de los recientes movimiento sociales a partir de llamada “Primavera Árabe”, que empieza en una situación espontánea en Túnez y culmina con el derrocamiento del gobierno de Kadafi en Libia, pasando por los casos de Egipto (25 enero 11), Yemen, Bahrein y Siria; para luego expresarse en el llamado movimiento 15-M en España (15 mayo 11), que se generaliza mundialmente como la movilización de “Los Indignados” en donde fue posible, principalmente en Estados Unidos, es hablar también del movimiento estudiantil en Chile, hasta tomar forma en el movimiento estudiantil que se origina en una de las más prestigiadas universidades privadas en México (por el nivel económico de sus estudiantes), denominado por las características con que surgió, como “Yo Soy 132”; es hablara, pues, de la caracterización de la lucha social en el inicio del siglo XXI (y al respecto, en otro artículo, en su momento, nos referimos a la insurrección en Egipto como la “primera insurrección proletaria del siglo XXI”), que se hace notablemente diferente de las luchas sociales durante la Guerra Fría y sus posteriores secuelas no más allá del 2000; es decir, hasta hace no más de unos quince a veinte años.  En ese sentido, no tuvimos reserva en calificar a los acontecimientos en el mundo árabe como la “primera insurrección proletaria del siglo XXI” (no proletaria en el sentido de la acción de su vanguardia, los obreros, sino en general, como un movimiento social formado principalmente por la clase asalariada (el proletariado en general), si bien dirigido por la iniciativa de la pequeñaburguesía (la llamada “clase media”, en un intenso proceso de proletarización).

 

El llamamiento “Twitter” a la “Plaza Tahrid” en enero, surgió de una situación eminentemente espontánea, pero luego del caso de Egipto, todo lo demás, incluyendo lo de fuera del mundo árabe, ya no tuvo, ni podía tener, absolutamente nada de espontáneo, a pesar del llamamiento “Twitter” a la “Plaza del Sol” en mayo, echándose mano de la nueva tecnología de comunicación.  No casualmente comienza a ser diferente lo que ocurre en Libia de lo que ocurre en Yemen, o lo que se da ya en Bahrein o ya en Siria.  La movilización internacional de Los Indignados, no convocó en México a más de 80 manifestantes, cuando en Estaos Unidos esa fue la principal expresión de cientos de miles de manifestantes.  Esto hay que explicarlo más detenida y ampliamente, en lo esencial de una caracterización política del movimiento “132”.

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14 agosto 2012 2 14 /08 /agosto /2012 20:22

Karl Marx (1818-1883)La Ciencia Social, y la Predicción Científica Social en Marx.

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03 ago 12.

 

 

 

Marx entendió las leyes que hicieron aparecer el capital, de su transformación y de su desaparición necesaria.  Lenin comprendió la transición del capitalismo al socialismo hasta el desarrollo de dicho capital –decía Lenin– en su fase imperialista (la fusión del capital monopólico industrial con el capital financiero).  Luego vino el derrumbe de la experiencia socialista del siglo XX (como antes lo había sido de la experiencia socialista del siglo XIX con la Comuna de París), y el surgimiento de una nueva versión extrema del capital monopolista privado en un nuevo “capitalismo salvaje”: el neoliberalismo, en el cual las empresas capitalistas asumen la labor política desplazando y subordinando más aún directamente con su poder económico al Estado y al antiguo político de oficio, para más, ya totalmente desideologizado (en una lucha de poder mal calificada de la “clase política” contra la “clase empresarial”, cuando en realidad no son más que grupos de poder  de los sectores de las verdaderas clases sociales; una lucha de mayordomos contra amos; una lucha en la que los “señores esclavistas” no quieren ver potenciadas las influencias de “los administradores de las haciendas”).

 

El desorden del capitalismo ya es tal, que ha llegado a su límite natural; no tiene más puertos que abrir, más mercados que explotar, no hay ya competidor pequeño que absorber; que el capital internacional se apresta a su reestructuración en un “Nuevo Orden Mundial”, y ha hecho con las bandas del narcotráfico la justificación de un orden fascista que ahora comenzará a generalizarse para intentar controlar la insurrección de los pueblos oprimidos del mundo.

 

A ese Estado fascista “globalizado”, se enfrentará ahora lo que ya Marx científicamente previó hace siglo y medio como consecuencia del desarrollo natural del capitalismo: la lucha internacionalista proletaria, en la etapa final del capitalismo.

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9 agosto 2012 4 09 /08 /agosto /2012 22:56

Marx-EngelsEntre lo que es, y lo que debe ser: reflexión de un pequeñoburgués enfurecido con un camarada comunista.

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9 ago 12.

 

Trataremos de la manera más breve posible una reflexión sobre lo que ocurre, y lo que debiera ocurrir; es decir, sobre la práctica y la teoría (y la teoría en ese “debiera ocurrir”, no como algo “ideal”, sino como lo que debe ser, porque puede ser).  En otras palabras, trataremos aquí brevemente sobre la dialéctica de la lucha proletaria en México en estos inicios de la segunda década del siglo XXI.

 

Reflexionaba recientemente con un joven camarada comunista sobre la situación actual; a más de un mes de las elecciones presidenciales, y con un mes más para el dictamen del Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJ, antes TRIFE).

 

Le comentaba que hacía poco había publicado en este mismo medio, un artículo titulado: “La Estrategia del Proletariado al 2018” (al que ahora remito como antecedente de las afirmaciones de esta reflexión).  En él está, en general, ese deber ser, no moral, sino político, lo que debiera ocurrir porque no sólo es posible de que ocurra, sino porque teórico-políticamente es necesario que así sea: la crítica más feroz a la “izquierda” reformista, la que luego de treinta años de actuación, evidentemente ha sufrido el fracaso histórico más rotundo.

 

A tal grado ello es importante, que calificamos este momento, como un momento históricamente trascendente, un momento angular en las luchas del proletariado en México…, obvio, si los comunistas lo entienden (o lo entendemos, aun cuando yo sea el comunista pequeñoburgués enfurecido), y sabemos aprovechar.

 

Comentábamos sobre el reciente “Cerco a Televisa” (los hechos, lo que ocurre), y le cuestionaba (en lo que debe ser, en lo que debe ocurrir), si tal acción no le avergonzaba.  Siendo un comunista consecuente, la respuesta obvia, fue que sí, pero la justificación política fue el que rechazarlo, es caer en sectarización.

 

Lo vergonzoso e indigno en el hecho, es que el proletariado actual, está siendo dirigido, ya ni siquiera diríamos por una pequeña burguesía progresista, sino por la derecha misma (¿o qué son “los 132 Chicos Ibero” que dicen que en el futuro desean ser “empresarios con responsabilidad social”?  Ahora se dice que hay los “132” buenos, los “132” malos, y los “132” feos, pero l caso es que, cualesquiera que sean esos “132”, o los “396” en sí, cual Hamelín, llevan a los ratones proletarios fuera, en este caso, de su propia lucha; y, bajo la “fundamental” demanda (no de trabajo productivo y dignamente remunerado para todos, que ni siquiera se enlista), sino de la demanda de la “democratización de los medios” (¡estupidez descomunal en la que la democracia se entiende como la “libre competencia”!), esos ratones, cual peones de sacrificio en el tablero, fueron a luchar porque Carlos Slim (el tipo más rico del mundo), pueda tener también su televisora.  Todo cuanto esto es de indigno, es de risotadas en las mansiones del capital.

 

¡Y en esa magna lucha “proletaria”, los comunistas (?) se debaten: 1) por no “sectarizarse”; y 2) por “arrebatarle la dirección” a “los 132 Chicos Ibero”! (¡¡joder!!, dicho en serio, no es de sectarización, sino de que aquí ya la mejor lucha, es no-luchar, que ya me parece es hacerle al tonto).

 

Fracasó históricamente la “izquierda” reformista, eso hay que hacerlo ver al proletariado; ese fracaso será verdaderamente real, en la medida en que el proletariado lo entienda, y hacerlo entender, es la misión de los comunistas.  Ahora los comunistas debemos volver a la toma de la iniciativa (no ir batallando detrás de “los Chicos Ibero” y un proletariado que deambula como pollo sin cabeza, y que al escándalo de tres ebrios en una esquina injuriando al “Supremo Gobierno”, todos se congregan coreando sus demandas en versitos).  Hoy, los objetivos tácticos, comienzan a identificarse ya con los estratégicos.

 

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13 julio 2012 5 13 /07 /julio /2012 19:03

Estrategia Proletaria en México, 2012-2018.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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06 jul 12.

 

Hasta principios de los años ochenta, subsistió una izquierda ideológica consecuente con un proyecto para una sociedad proletaria, una sociedad socialista.  No tenía problema en autoproclamarse comunista, y ello era el espanto aterrador de la burguesía y su orden capitalista.  Pero con motivo de la elección para el sexenio 1982-1988, primero se dividió en dos grandes frentes de lucha: por un lado, el del antiguo Partido Comunista Mexicano (PCM, enclavado en los lineamientos de la III Internacional), que obtuvo su registro como PCM en 1978, y transformado en Partido Socialista Unificado de México (PSUM), al fusionarse con el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), en 1981, en vista de las elecciones presidenciales del siguiente año; y por otro, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT, satisfecho siempre de proclamarse miembro de la IV Internacional).

 

Luego, esa división (que incluso venía de tiempo atrás), se empezó a multiplicar una vez transcurridas las elecciones con la consabida derrota.  Aquellas participaciones electorales eran más de carácter pedagógico (de análisis de teoría educativa), para las dirigencias; como de carácter autodidáctico (de aprendizaje), para las masas; y se participaba en el proceso sabiendo de antemano que la toma del poder para impulsar esa sociedad proletaria socialista (de plena justicia e igualdad social, y eso en un momento en el que no existía aún un Carlos Slim, y el autor de estas líneas pertenecía a la aristocracia obrera), por esa vía, estaba negado.

 

El proceso electoral previo a 1982, creó dos grandes frentes políticos con pleno carácter ideológico, pero sus resultados desembocaron no sólo en la desaparición de casi todas las organizaciones de izquierda, fusionada ahora con una enorme ambigüedad, sino principalmente, sus fundamentos ideológicos se comienzan a desfigurar.

 

Hasta 1982, las luchas de la izquierda, sin importar su romanticismo hasta ingenuo, que más bien aparece ahora, visto desde el 2012, como una virtud, había sido, con plenitud, ideológicamente consecuentes.

 

Pero, a partir de allí, comenzó a consolidarse y a actuar la izquierda reformista.  Cambió el objetivo; los procesos electorales dejan de ser la didáctica de las masas en una lucha ideológica, para pasar a ser la toma del poder por el poder mismo, en donde la ideología empezó a estorbar para tal efecto.  Así se arribó al proceso electoral de 1988.

 

Las siglas PMS y PRT (“stalinistas” y “trotskystas”, la ideología emblemática), ya eran un poderoso lastre a la desideologizada toma del poder  por el poder, que se centró en partidos emergentes como el PMT, surgido de las luchas estudiantil-populares de 1968 con Heberto Castillo.  Y en la convergencia de la campaña por Heberto Castillo, a la que se había sumado toda la izquierda, ahora ya atenuada, concurrió el rompimiento en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), de la Corriente Democrática, de la cual eran representativos Cuauhtemoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo.

 

Surgió de todo ello como un gran proyecto para hacer, ahora sí, efectiva la derrota del PRI, y la toma del poder por las fuerzas democráticas, el Frente Democrático Nacional (FDN), que a poco pasaría a ser el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

 

Se desestimó entonces, en términos absolutos, toda pedagogía y didáctica política, la confianza y convicción en el triunfo fueron absolutas, fundados en la táctica paternalista del cacicazgo que emanaba del “Tatita” Cuauhtemoc Cárdenas (por ser el hijo del “Tata” Lázaro Cárdenas, de la expropiación petrolera de 1938), en ese espíritu de súbditos virreinales de las masas en este país, que pareciera que a lo más, alcanzaba con ello su liberación de la encomienda feudal.

 

Advertimos, como último destello pedagógico en esa lucha reformista, entonces, que, efectivamente, se iba a ganar, pero que, al mismo tiempo, se iba a perder, pues no había condiciones realmente legales para desplazar al PRI, y que, por lo tanto, había que hacer aún el “sacrificio” del último alfil: continuar impulsando la figura de Heberto Castillo, que a su vez, factible ganador, en el despojo irremediable, se pudieran generar las reformas políticas para garantizar aún más, el triunfo en la siguiente elección, asegurándola, con Cárdenas, más aún, ganada una autoridad moral sobre toda la izquierda consecuente que quedaba, al declinar Cárdenas a favor de Castillo.

 

No fue así, esa era ya vieja teoría “pedagógica”, lo que privaba ya era no más que la ambición del poder por el poder mismo.  Y en la medida que se apoyó a Cuauhtemoc Cárdenas, nosotros nos retiramos de la participación política; y Cárdenas, como estuvo previsto, ganó la elección y por amplio margen (¿Por cuánto, cómo defenderlo legalmente?, no había, como estaba revisto, las condiciones para ello), y como estaba previsto, se le despojó del triunfo.  Y un “tatita” al que las masas incondicionalmente respaldaban dispuestas a la lucha armada, no estuvo a la altura de éstas como el estadista que las masas suponían, y, antes al contrario, simplemente, las traicionó: no hizo valer la decisión popular (para ponerlo de ejemplo a Andrés Manuel López Obrador, años después, en el 2011, o principios del 2012, a aquel traidor de las luchas populares, la burguesía le otorgó, y él aceptó cínicamente, la máxima presea: la “Medalla <<Belisario Domínguez>>”, en gran ceremonia en la Cámara de Diputados, por su “responsabilidad social” en aquel proceso electoral de 1988).  No había sido, pues, mas que un burgués más, puesto al frente de las luchas populares por una mediocre izquierda reformista, que, para más, todavía lo postuló por dos ocasiones siguientes (en 1994 y 2000), obteniendo como resultado, el desprecio de las masas.

 

En la descomunal desfachatez santaannista, todavía pretendió postularse por cuarta vez, para el 2006, y no faltaron los serviles lacayos que la insinuaron nuevamente para el 2012, haciendo “como que se negaba” pero sólo esperando el “ser aclamado por el pueblo” (una Santa Anna y no otra cosa).

 

Sin embargo, una nueva lucha popular se gestó para el 2006, alentada ahora en la figura de Andrés Manuel López Obrador (otro demócrata que venía de las filas del PRI).  Para entonces ya nada quedaba de la antigua y verdadera izquierda que había desaparecido tras el salinato, y definitivamente después de la crisis económica de 1994-1995.  El despliegue de la “izquierda” era ya absolutamente de la “izquierda reformista”, simplemente una derecha más democrática y social (para entonces, ya en 1995, incluso, todo vestigio de la antigua URSS, había desaparecido).

 

Cuán reaccionario y conservador es el orden de cosas en México, que esa burguesa derecha más democrático-liberal y social representada en López Obrador, fue caracterizada como de “izquierda”, sólo porque había una derecha más a la derecha que ella, una derecha verdaderamente ultramontana, en las filas del PRI, y más aún, hasta el fascismo, en el PAN.

 

Y ocurrió, para el 2006, el mismo proceso que en 1988, de principio a fin, no obstante mayores posibilidades legales, con el resultado de una segunda gran traición a la causa popular (quizá esta vez, tan sólo un poco más tratada y procesada la engañifa).  Y el caso se reprodujo, más aún, a su vez, en una segunda candidatura para el 2012.

 

Pero ahora hay dos experiencias atrás, si bien toda “pedagogía” se perdió hace mucho; pero la participación político-electoral sigue siendo una didáctica para las masas; y ello enseña y explica la actual situación: ¿nos la volverá a hacer esa “izquierda” reformista simuladora?, o ¿realmente podría estar dispuesta a una lucha verdaderamente revolucionaria para cambiar de tajo a este país?

 

Por muy tozudas que sean nuestras capacidades intelectuales, de esa didáctica de la historia, se aprende, y de esas lecciones, se sigue el que…: no, no responderán a los reales intereses del proletariado, responden sólo a sus propios intereses económicos cual satrapía; no son más que la misma burguesía con la cara lavada; y, por lo tanto, sí, sí nos la van a volver a hacer (o por lo menos, nos la volverían a hacer), está en su naturaleza; sólo que esta tercera traición al proletariado (que al parecer ya ni siquiera da para ello), tendrá inimaginables consecuencias históricas.  Este país, hasta aquí llegó.

 

De ahí la duda en el voto, que ante la falta de opciones, no podía ser sino, finalmente, con el dejo de, “bueno, va, pero por última vez”, y no más.  Y no obstante, para el 20128 prácticamente por necesidad (y la necesidad del capital), la “izquierda”, cual franquicia política del Estado, finalmente llegará al poder.  Una “izquierda” a modo, a manera –dicho en la lengua apropiada de los amos– de a lift glove tuned upside down, que realmente es lo que ha vestido siempre su verdadera naturaleza desde aquel 1988.  Y las condiciones del proletariado, serán las más negativamente inefables.

 

A Cárdenas –dicho por él mismo–, Salinas le dio un “golpe de Estado técnico”…, y estrictamente, no hizo nada.  A López Obrador, Calderón le usurpó espuriamente el poder, y sólo hizo como que hizo, y no hizo nada.  Ahora, otra vez, al mismo López Obrador, se la vuelven a hacer con una “fraudulenta legalidad” (esa en la que se puede hacer toda clase de trapacerías…, pero mientras no te descubran); pero esta vez, más que nunca, nada más se puede hacer ya.

 

En consecuencia, la gran oportunidad histórica para poder haber cambiado a este país, y desperdiciada por esa triste “izquierda” reformista, fue 2006.  La historia lo ha demostrado ya en todas sus formas.  Luego del 2006, todo ha venido a menos en todos los aspectos de la vida social.

 

Compañero Andrés Manuel López Obrador: os equivocáis; en el 2006 no es que vuestra preocupación fuese el derramamiento de sangre; eso, al proletariado no nos inquieta; sino lo que verdaderamente debe preocuparos, es el que, vosotros, moralmente, debisteis ser el primero en ofrecer derramar vuestra sangre defendiendo la voluntad popular.

 

Convocasteis a una insurrección atenuada, embustera, de engaño al pueblo, en aquel “plantón” en la Av. Reforma en el D:F; en vuestras propias palabras, desahogasteis en ello la inconformidad popular que os demandaba más, y “evitasteis con ello la violencia” (pero, la “violencia-efecto”, como respuesta a aquella “violencia-causa” de la burla a la voluntad popular en la usurpación del poder).

 

Ahora, os queda bien aquel populismo de “arrodillaros en donde se arrodilla el pueblo”.  Pero diez siglos lejos de Canossa, en esa lucha definitiva por la investidura, no había remedio, pero Enrique IV se cobró el agravio y comenzó la separación de poderes entre el clero y el Estado civil.  ¡De qué os ha servido 10 siglos de lucha contra ese agravio!  Ir a Gregorio VII en 1077 era condición necesaria, pero ir a Benedicto XVI en 2012, no es más que humillación por propia voluntad, es devolver la investidura en un reprobable acto de traición a la República y a la Democracia.  Un verdadero estadista no sólo no se arrodilla, ni donde el pueblo; antes al contrario, enseña al pueblo a no arrodillarse ante nadie.

 

Despreocupaos de “quedar solo en tener que sofocar la inconformidad” (apenas se puede creer la frase, si es que fue cierta), es que tal inconformidad es otra; es la de 4 millones de ciudadanos que os despreciaron; tres millones en su inconsciencia entregados al régimen de la corrupción, y un millón decepcionado, anulando su voto.

 

Compañero Andrés Manuel López Obrador, no, no ha sido “masoquismo colectivo”; y no vamos a hacer eco del plañir burgués que “se ofende” por tal expresión; sino simplemente es que os autoengañáis; os ocultáis a vosotros mismos la verdad: no es “masoquismo”, es el desprecio colectivo a quien ha traicionado la causa del pueblo, y ya no estuvo dispuesto a enfrentar la historia de traición por tercera vez.  Y fueron 4 millones, una quinta parte de lo que debió ser.

 

Así la diferencia de esos tres a cuatro millones de votos, fue debido a: 1) el desprecio popular a la traición del 2006; 2) el fraude de 2012 de la descomunal compra de voto por el PRI; y 3) la engañifa política propagandística de las encuestas.

 

Luego: 1) las encuestas electorales ha perdido autoridad moral y credibilidad; 2) ha vuelto la corrupción como modum esse, como modo de ser de esta sociedad (bien ha empezado con su fraude); y, 3) la “izquierda light”, una “izquierda moderna”, ganará en el 2018, y no necesariamente por le voto legítimo (eso se acabó), sin por la simple necesidad del capital de un “juego democrático” y de un verdugo salido de entre los iguales.

 

Esta vez, no sólo por vuestra naturaleza reformista no se estaría dispuesto a la insurrección, sino incluso porque  ahora, se carece de legitimidad para ello.

 

Esta vez, el proletariado no ha estado dispuesto a la insurrección popular, sino a darse sin remedio, al modum esse del régimen de la corrupción.

 

Frente a ello, en el 2018, bajo el dictado de los Slim, los Salinas, de los Ascárraga, de los Zambrano, etc; emergerá un gobierno de “izquierda”, pero del lado izquierdo de la pagina de sociales, y la “izquierda” reformista  nacida en 1988, tomará, por fin, en esa triste condición, el poder.

 

No obstante, el mundo sigue su marcha, y en ese ineluctable devenir, el capital se derrumbará.  Los estudiosos de la sociedad, particularmente los estudiosos marxistas de la sociedad, hemos tenido de este proceso electoral la fuente más maravillosa de datos acerca de la composición de la sociedad mexicana actual.

 

Población Total:         110 millones de habitantes.

 

Padrón Electoral:          80 millones     100%

Votación Efectiva:        50 millones       63%

Abstencionismo:           30 millones       38%

Anulación de Votos:       1 millón             1%

 

De los 50 millones de votos efectivos:

 

PRI-PVE:     19 millones     38%

CMP:            16 millones     32%

PAN:            13 millones     26%

PNA:              1 millón           2%

Anulados:       1 millón          2%

 

Totales:         50 millones    100%

 

Por su composición a favor de una clase o sector de clase social:

 

Burguesía ”Nacionalista”: 20 millones (PRI-PVE-PNA)

Burguesía Progresista:       17 millones (CMP-Anulados)

Burguesía Conservadora:   13 millones (PAN)

Abstencionismo Histórico: 30 millones (lo que significa que si hubo una votación histórica máxima, ello no fue por reducción del abstencionismo, o porque “la gente saliera a votar más”, sino por el crecimiento de población).

 

Es evidente que el proletariado sólo es peón de sacrificio en el tablero, no obstante representar el 98.75% en el Padrón, unos 78.7 millones de ciudadanos (estimando a la clase patronal en 1.3%, o 1 millón de ciudadanos; unas 520 mil familias, de un total de 22 millones de familias en México).

 

De ello se sigue el que, 33 millones de ciudadanos, de los cuales 32 millones son proletarios, están en una posición de clase burguesa, siendo precisamente el doble del proletariado con una posición consecuente con su propia clase social, que ha visto en la CMP lo más representativo de sus intereses.  Otro tanto equivalente a la posición burguesa, es el proletariado abstencionista (30 millones), que en ese sentido favorece la posición burguesa, haciéndole virtualmente de 63 millones.

 

En una carta de Engels a Sorge en 1895, aquel lo exculpaba por su ineludible renuncia a la II Internacional, hundida en el reformismo, y en ello, Engels exteriorizaba una opinión acerca del futuro del movimiento proletario, haciendo ver que ya era tan vasto y tan compleja su organización, que solo una gran represión le haría dirigirse con firmeza a sus objetivos reales.  Engels no se equivocó, esa gran represión se dio con la I Guerra Mundial, y la consecuencia fue el surgimiento del primer Estado Socialista en el mundo en Rusia en 1917.

 

Hoy, ese reformismo mexicano desplegado con toda su fuerza a partir de 1988, ha acabado donde tenía que acabar: evidenciándose como una derecha disfrazada; de ella emanará, tarde o temprano, necesariamente, una gran represión (quizá ya no en principio militar, sino política y económica), y ello redirigirá los reales objetivos del proletariado aquí; y para ello debe prepararse ahora la verdadera izquierda, cual Ave Fénix.

 

Se hace evidente, entonces, la estrategia e lucha de una izquierda consecuente con los intereses del proletariado: una verdadera organización de izquierda que haga una campaña ideológica por una conciencia de los verdaderos intereses proletarios (esto es, retomar lo dejado en 1988, haciendo ya a un lado innecesarias y absurdas discusiones del “stalinismo” o el “tratskysmo”, y cosas semejantes, que ya son historia; para elaborar la teoría de la transición y construcción del socialismo en el siglo XXI).

 

Organizarse, actuar entre las masas con esta campaña y aguardar a la agudización de la crisis del capital y al despliegue de la acción del proletariado en su misión histórica, y entonces dirigirla.

 

En esa campaña ideológica, la posición a aclarar, es que el voto es legitimador del orden de cosas, y en tanto no haya una verdadera representatividad del proletariado en el proceso, la estrategia debe ser la abstención.  Sumar a 30 millones, 17 millones más (y ya así, la correlación será de 33 millones de burgueses, contra 47 millones de proletarios; y eso si se gana a los 30 millones de abstencionistas completos, razón por la cual, primero habrá que sumárseles a ellos), y puestos en la abstención consciente, que será como consecuencia de lo que n se quiere, entonces exponerle lo que debe ser, lo que sí se quiere (evidentemente, no es hecho mecánico, serán las dos cosas a la vez).

 

Conclusiones pendientes (al fin del proceso electoral total).

 

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24 junio 2012 7 24 /06 /junio /2012 22:01

El Movimiento Político-Estudiantil “Yo Soy 132”, del 2012, en un Análisis Marxista*.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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02 jun 12.

 

Introducción.

 

El análisis marxista presupone el principio de historicidad, es decir, que todo está enmarcado en una historia, en un pasado, sin entendimiento del cual, nada es posible entender de su presente.  De ahí que, para entender así sea en sus rasgos más generales el movimiento estudiantil actual (del cual tampoco estamos haciendo ningún estudio especial, este es sólo un análisis general), es obligado establecer su análisis comparativo con los movimientos estudiantiles pasados, por lo menos, de dos de los más recientes y significativos: 1968 y 1987.

 

Dados esos antecedentes en que se caracterizan en lo esencial esos movimientos estudiantiles pasados, tenemos que establecer la comparación con la afirmación que aquí hacemos, respecto del Movimiento Político-Estudiantil “Yo Soy 132”, del presente año 2012.  Así, de los juicios que nos implican ambos momentos históricos (del pasado y el presente), habremos de derivar un consiguiente en el cual va contenida nuestra opinión acerca del movimiento político-estudiantil actual.

 

 

Los Movimientos Estudiantiles de 1968 y 1987.

 

En su esencia, lo que caracteriza a aquellos movimientos estudiantiles de 1968 y 1987, o este último también conocido como el “movimiento del CEU”, es que: 1) ambos fueron movimientos estudiantiles-populares, no sólo por cuanto eran estudiantes de escuelas públicas, sino por cuanto su movimiento era compartido con las causas sociales más amplias; 2) esas amplias causas sociales, fueron, por ejemplo, en 1968, la derogación de los Artículos 145 y 145 bis, del Código Penal, que coartaba la libertad democrática de organización política y justificaba la detención de miles de luchadores sociales, campesinos, obreros, e intelectuales; o, en el caso del movimiento estudiantil de 1987, esencialmente, el problema de la cancelación, en forma de desconocimiento, de la deuda externa, la cual estaba sangrando en extremo a nuestra sociedad producto de un apolítica imperialista; 3) esto daba lugar, pues, a luchas populares en su espíritu, expresadas estudiantilmente, en contra de la injusticia y la desigualdad social; esto es, en donde estaba en la conciencia de todos, la inequitativa distribución de la riqueza socialmente generada, que, más aún, nos era extraída por políticas imperialistas de forzado endeudamiento; y, 4) todo ello, necesariamente, implicaba en el estudiantado la toma de una posición ideológica que definía a partir de identificar al Estado mexicano con los intereses del gran capital monopólico internacional, y por ello en una lucha antiimperialista.  Si explícitamente no había en aquellos años un pensamiento socialista (mas que en unos cuantos), ese antiimperialismo, por oposición, daba una clara posición definida como movimiento de izquierda.

 

Es pues, en el conjunto de esas caracterizaciones, que aquellos movimientos estudiantiles de 1968 y 1987, obtienen su plena legitimación histórico-social.  Quienes participamos en ellos, no podemos sino sentir un profundo orgullo de conciencia.

 

 

Movimiento Estudiantil “Yo Soy 132”, 2012.

 

Si caracterizamos ahora al movimiento estudiantil actual, comenzaremos a ver notables diferencias, incluso por oposición: 1) no es un movimiento estudiantil-popular, sino un movimiento político-estudiantil; y digámoslo a su vez, no sólo por cuanto a que está integrado en lo fundamental por estudiantes de escuelas privadas, sino, principalmente, porque en él no se abordan amplias y legítimas causas populares, sino que se enmarca por su origen y a la vista de todos, en un movimiento político-electoral; 2) la causa del movimiento, aquello por lo que se lucha, no sólo no es ampliamente social, sino, más aún, contraviene los interese de una buena parte de ella, que estadísticamente (por razones más amplias que tendríamos que analizar en otra parte), dicha sociedad se está manifestando a favor de aquello contra lo que se levanta el movimiento estudiantil., es decir, que, de antemano, este movimiento estudiantil está chocando con el juicio e interés social dando en un alto porcentaje, y así, no sólo no abandera una lucha social, sino, en parte, se pone en contra de la sociedad misma; 3) así, la agitación estudiantil actual, nace y se mueve en un mar de particularidades que responden a intereses de esa misma naturaleza, y oscila en una turbulencia de contradicciones en las que, pareciendo que hace bien, se prefigura el que algo mal está ocurriendo (por no decir que se es está fraguando un mal, encubierto de la apariencia de hacer un bien).  La precaución esencial que habrá de tenerse ante un movimiento de estas características, es que en él no se esté echando las bases de un nuevo “Movimiento Universitario de Renovadora Orientación” (MURO), que en el Movimiento Estudiantil-Popular de 1968 era un movimiento de vínculos reaccionarios y fascistas de derecha, que controlaba la Universidad (algo que, quiérase o no, es inherente al estudiantado de las escuelas privadas, por su origen de clase social), y temor no infundado, sino claramente motivado cuando en varias ocasiones de provocación abierta, se han desplegado mantas fascistas y neonazis, llamando a cometer un homicidio en la persona del candidato del PRI; y 4) no hay, pues, atisbo alguno de ideología; si en alguna forma pudiésemos deducirla, esta no se identifica con las luchas históricas populares, sino con los intereses mezquinos de grupos de poder, incluso de derecha.

 

Habíamos escuchado de algunos analistas el comentario acerca del “Manifiesto y Pliego Petitorio” de esa “Juventud No-Priista”, sospechosamente “No-Panista”, y sospechosamente “No-Coalicionista”, del Movimiento “Yo Soy 132”, y nos incomodaba que por todo comentario sólo se refirieran a dos puntos.  Buscamos, pues, tal Declaración en Internet, y…, entonces nos explicamos por qué sólo dos puntos…: ¡porque sólo dos puntos tratan tales documentos!  Esto es: 1) “Ser ajenos a cualquier postura partidaria (no rechazar a ninguno, sic); y, 2) la democratización de los medios de comunicación, mediante la competencia que elimine el duopolio Televisa-TV Azteca.

 

Pero la contradicción es evidente: primero, ¿cómo explicar el origen del movimiento y el contenido de sus manifestaciones en el rechazo al PRI?; y segundo, se propugna una democracia burguesa neoliberal, en donde se eliminen los monopolios…, ¡mediante la competencia!...  Y ese es su máximo alcance ideológico (sacado de sus libros de texto en mercadotecnia).  Así, en la medida en que se asimile a un movimiento popular de masas, se identificará con la izquierda; como inversamente, en la medida que abandone su identidad popular, se identificará con la reacción y la derecha, y como movimiento, es en eso en lo que ahora se debate.

 

Hay aquí, pues, un movimiento, por lo menos, altamente sospechoso, tanto más, cuanto más es alentado por los mismos medios de condicionamiento de masas del Estado.

 

 

La Legitimidad del Movimiento “Yo Soy 132”.

 

El Movimiento Político-Estudiantil “Yo Soy 132” de este 2012, como hemos visto, nada tiene qué ver con las características de los movimientos estudiantiles de 1968 y 1987.  Pero ello tiene una implicación de enorme trascendencia: carece de la legitimidad histórico-social de aquellos.

 

Pudiese ser, quizá, que todo, al final, no sea sino producto de la inexperiencia política, y entonces, esa búsqueda de legitimación quizá pueda se encontrada, y reivindique histórico-socialmente incluso, al estudiante de la escuela privada, en beneficio de esos jóvenes que en un acto de conciencia política sana, se lanzaron a la lucha así sea en mucho y esencialmente, equívoca.

 

Sus miras son electorales, por lo tanto, en el fin del proceso electoral, dicho movimiento se acaba…, y lo que sigue, si sigue, es un riesgo que aflora en la indefinición ideológica.  Es, particularmente, la juventud de una sociedad por cuyas condiciones materiales de vida, ven el mundo de un amanera totalmente distinta a como la ve el estudiante de origen proletario de la Universidad pública.  Ese estudiante de la Universidad privada, por lo tanto, tiene un doble trabajo: superar las condiciones de su lucha, y estudiar, estudiar mucho la teoría social y política; romper con ancestrales prejuicios de clase social (lo que se conoce como “proletarización”), para empezar por entender, ¿oh, paradoja!, que su lucha misma debe empezar por desaparecer una forma de educación que no debe ni siquiera existir: la educación privada, esa que precisamente lo abstrae de la sociedad que ahora trata de entender, y distorsiona su forma de ver el mundo.

 

La lucha político-social, podrá tener sus facetas de mercadotecnia y comunicación, pero no se reduce a ello, no es un asunto de posicionamiento de mercado, por más que en el capitalismo todo se reduce a ello: la lucha político-social, es, por lo contrario, el rompimiento de todo alienación y enajenación social.

 

La falta de legitimación histórico-social, del Movimiento Político-Estudiantil “Yo Soy 132”, entendible tanto por sus diferencias con los movimiento estudiantiles de 1968 y 1987, como por lo errático de su propia definición, es la piedra angular en el análisis del mismo.

 

 

Conclusión.

 

Si los movimientos estudiantiles de 1968 y 1987 fueron de una plena legitimidad histórico-social; como el Movimiento Estudiantil “Yo Soy 132” de 2012, carece (por lo menos al momento), de dicha legitimidad; luego entonces, el movimiento estudiantil actual (por lo menos al momento), histórico-socialmente ilegítimo.

 

Por lo tanto, su lucha real, de doble naturaleza: político-social práctica, en los hecho, y de conocimiento teórico político-social, debe nutrirse particularmente y con especial urgencia, con esa teoría político-social que les de los fundamentos para rescatar, o rehacer, en su caso, esa Gran Narrativa histórica de los grandes y trascendentes ideales.

*  Ensayo preparado a solicitud y para su sitio, de Política Quántica, en donde se publica el 18 de junio.  Se publica aquí una semana después, el 25 de junio, en la posibilidad de poderle hacer algunos ajustes al cierre del proceso electoral.

 

 


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8 mayo 2012 2 08 /05 /mayo /2012 20:51

Primeros contingentes, 17;00 hA un Año del Movimiento Social más Importante del México Actual.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 may 12

 

Marx, en diciembre de 1848, redactó para la Nueva Gaceta del Rhin, un artículo titulado: “La Burguesía y la Contrarrevolución”; un modelo de análisis dialéctico de las contradicciones  de la clase social burguesa, en ese entonces teniendo como aliada a la clase social del proletariado, en su lucha contra los resabios monárquicos.  Pero esta alianza revolucionaria de clases de 1848, ya nada tiene que ver con aquellas alianzas de clases, dice Marx, de 1648 en Inglaterra, o de 1789 en Francia.  En esta última, la clase burguesa dirigió el proceso, en la de 1848, era ya el proletariado el que dictaba.  La burguesía de 1848 ya no era la burguesía progresista revolucionaria ni de 1648, ni de 1789, sino, de progresista, se había convertido en una burguesía conservadora; “sin fe en sí misma –apunta Marx– y sin fe en el pueblo, gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo, egoísta frente a ambos y consciente de su egoísmo, revolucionaria frente a los conservadores y conservadora frente a los revolucionarios, recelosa de sus propios lemas…, sin iniciativa, sin vocación histórica…”[1]; subrayamos: Marx se refiere a la burguesía conservadora de 1848.  Pero esas palabras, letra a letra, pueden apuntarse para referirnos a la pequeñaburguesía conservadora de México del movimiento del 8 de mayo de 2011.

 

Luego de aquella movilización social como no la habíamos presenciado hacía unos veinte años, del 8 de mayo de 2011, la pequeñaburguesía, más ideológica que económica o política, representada por el poeta Javier Sicilia, y para con quien aquella sociedad se solidarizaba profundamente, más allá de todo lo esperado y que en una noche puso a temblar y tambaleó seriamente todo el orden de cosas, desde esa misma noche renunció al poder a que esa misma sociedad le catapultaba.

 

La exigencia social era la renuncia; en las calles entre los edificios del Teatro “Melchor Ocampo” y un costado del Palacio de Gobierno, resonaba, eufórica, la consigna popular: “¡Fuera Calderón, Fuera Adame!” (uno Presidente de la República y el otro gobernador del Estado de Morelos).  Y una partida de rufianes, agentes del gobierno apostados al paso de la marcha, sobre los muros de la Plaza, provocadoramente deformaban la consigna a: “¡Muera Calderón, Muera Adame”!, y el entusiasmo se atenuaba.  Pero apenas se acababa de entrar en la Plaza de Armas, la exigencia social volvía a resonar…, pero esta vez, era el propio Sicilia el que la acallaba.

 

Por dos o tres días el gobierno temió que se saliera de control haciéndose una exigencia real esa demanda social.  El Presidente, desencajado, trastabillaba, la demanda estudiantil-popular de 1968 del “Diálogo Público”, se consumaba, pero ni se escuchó, ni se condicionó la renuncia.  No fue así, en no más de tres meses, el Estado dominaba la situación como un gato con un ratón.  Un año después, aquel movimiento social, el más importante del México contemporáneo, es sólo historia…, y sin una sola alma cristiana para conmemorar.

 

Ciertamente, no fue un movimiento proletario, esos están por verse, en los que nada se tiene por perder, sino gustosamente, la vida, en la mayor dignidad, con el máximo honor como mujeres y hombres, como seres humanos, con consciencia histórica.


Descubierta Arriba a la Plaza; 8 may 11 Primeros contingentes, 17;00 h
Cae la Tarde, 18;00 h La-Noche-Plena--el-Mitin-Comenzaba.JPG


Imagen superior: Descubierta de la Marcha arribando a la Plaza de Armas, 8 de mayo de 2011.

Imagen siguiente contingentes casi una hora después.

Tercera imagen: cae la tarde, e imagen inferior: y una hora después, sólo la parte incial de la marcha estaba en la Plaza de Armas, los últimos llegaron en plena noche y la Asamblea Popular comenzaba.




[1]        Marx, Carlos; La Burguesía y la Contrarrevolución; Editorial Lenguas Extranjeras, Obras Escogidas en dos tomos, T.1, Moscú, 1971; pp.59-60.


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