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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:10

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (10/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

07 mar 11.

 

Luego, en este mismo período conjetural, vinieron Gémino, que trabajó en el posicionamiento astronómico de los lugares, primero en explicar la posición vertical de los seres de las Antípodas en función de cómo los “cuerpos graves” propenden a dirigirse al centro de la Tierra.

 

Marino (120 ane), a quien se atribuye la introducción de un nuevo modelo de proyección cartográfica, y con él, la construcción de la Proyección Cilíndrica (fig. 37).


37-Caneva-Proyeccion-Cilindrica-de-Marino.jpg
Canevá de la Proyección Cilíndrica de Marino, 120 ane. 
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Y, finalmente, Ptolomeo (90-168 ane), quien resume nuevamente el saber geográfico hasta su tiempo, e introduce un modelo más para los sistemas de proyección, dado con la Proyección Cónica (fig. 38), entre otras aportaciones, como la tendencia a la exactitud métrica, que estuvo determinada por el posicionamiento tanto astronómico como geométrico.  A ello se deben las famosas “Tabulas de Ptolomeo”, es decir, la tabulación de las localizaciones por coordenadas geográficas de latitud y longitud, determinadas astronómica y geográficamente, de gran cantidad de lugares.


38-Caneva-Proyeccion-Conica-Ptolomeo.jpg
Canevá de la Proyección Cönica de Ptolomeo
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

 

En griego, la palabra “clima”, quiere decir “inclinación”, y ello se refiere a la posición del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de la órbita de traslación de la misma alrededor del Sol, o plano de la eclíptica (plano en que ocurren los “eclipses” u ocultamientos, en el caso del Sol, al interponerse la Luna, y que une el centro de la Tierra con el centro del Sol), inclinado en 23º 27’, y por extensión, a su vez, dando la inclinación de los puntos de la Tierra de acuerdo al ángulo de latitud, en correspondencia a un ángulo de incidencia de los rayos solares.  Cuanto más se viajaba hacia los Polos, más evidente era la observación de esa inclinación (fig. 39).


39-Climas-y-Zonificacion.jpg
Los "Climas" y la Zonificación.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Coexistente con esta propiedad espacial, han estado un gran número de eventos, como, principalmente, la temperatura, y, asociada a ella, los tipos de vegetación y fauna; por lo que con el paso de los años, las latitudes, esos ángulos de inclinación o “climas”, se identificaron con la noción actual de los climas, entendidos ahora, como conjunto de elementos meteorológicos que determinan el estado promedio de la atmósfera.

 

El hecho es que ya desde entonces, principalmente con Hiparco, como consecuencia de las propiedades del espacio terrestre antes relatadas (posición del ecuador, de los trópicos y Círculos Polares), fue identificada la propiedad espacial de la tonalidad de la Tierra, que, con el tiempo, por lo menos dos de dicha zonas reciben su nombre por extensión, de las condiciones térmicas del medio geográfico –templado o frío–, y los restantes recibieron los nombres de acuerdo con las propiedades espaciales, de tropical y polares.  Sin embargo, para los griegos de ese entonces, no existía el concepto de “Eje de Rotación”.  La Tierra no giraba, estaba fija en el centro del Universo, y en torno a ella es que giraban los astros de la bóveda celeste.  En consecuencia, no era la Tierra la que estaba inclinada sobre el plano de la eclíptica, sino que era el Sol el que se movía tanto diurnamente de Este a Oeste, como anualmente de Norte a Sur, y viceversa.

 

Autores y sus aportaciones al saber geográfico descriptivo en el conocimiento de los fenómenos o medio geográfico, fueron: Hecateo (s.VI ane), Discípulo de Anaximandro, y quien perfecciona el mapa de éste, destacando por escribir una descripción sistemática del mundo; y Eudoxio.

 

A ellos siguió de manera relevante, Estrabón (68 ane-25 dne), quien buscó completar la obra de la “historia en el tiempo” de Polibio, con su obra “Geografía”, como la “historia en el espacio”[1].

 

Ellos son contemporáneos de las exploraciones realizadas finalmente, en la Antigüedad bajo el Imperio Romano, por Hippalus, que explora las costas orientales de la India, llega a Taprobana (mejor que Trapobana, Ceilán, Sri-Lanka actual), y descubre los vientos monzónicos (los cuales llevan por ello su nombre), que le permitirán una navegación de altura por el Índico (fig. 40).


40-Vientos-de-Hippalus-o-Monzonicos.jpg
Vientos de Hippalus, o Vientos Monzónicos.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Eratóstenes había terminado para siempre con las especulaciones acerca de las dimensiones y forma de la Tierra, así como con las mitológicas conjeturas sobre lejanas tierras continentales en un espacio geográfico plano, sin limite ni finitud precisos, sobre la posible longitud y curso de los ríos, y sobre la extensión de los océanos; ahora rango de verdaderas hipótesis geográficas, de no ser porque la hipótesis formalmente no se desarrollará sino hasta el siglo XIX.

 

No obstante, aun cuando la hipótesis se reduce aquí a la versión conjetural, el Globo Terráqueo de Crates representa la primera teoría desarrollada por conjetura de la simetría entre los continentes Ecumene y Periecos en el hemisferio norte, y Antecos y Antípodas en el hemisferio sur.  Otras versiones conjeturales fueron planteadas por analogía y simetría entre los rasgos del norte del Mar Mediterráneo, con los correspondientes de la parte sur, en África.

 

La Edad Media ve realizarse actividad geográfica, principalmente en el mundo del Islam.  Son los árabes quienes, en la exploración, innovan la técnica estimativa del registro de cabotaje por tiempo-distancia, que a la introducción de la brújula, el método se complementa como rumbo-tiempo-distancia, que da por resultado su cartografía peculiarmente deformada en la figura de los continentes.  Ellos van a ser importantes en la modificación de la estrecha visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico.

 

El dominio musulmán desde el Califato de Córdoba hasta el puerto occidental de la India, Surat (Sifar) en el Mar Arábigo, con centro en la Meca, hizo resurgir una cartografía de espacios unidimensionales con los Itineraria Picta, o mapas de los caminos y los reinos (fig. 41).


41-Itineraria-Picta.jpg
Itineraria Picta
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Paralelo a una visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico, puede hablarse de una visión “arabigocentrista" (fig. 42), que incluso va a ser fundamental por interaccionar, justamente, en el enclave de Surat, con la expansión de las exploraciones de los chinos, es decir, exploración misma esta última, que daría lugar, a su vez, a una visión “sinocentrista”.


42-Exploraciones-Arabes.jpg
Exploraciones Árabes.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Abu Zayd al-Sirafi (920), geógrafo descriptivista (fenomenista), describe en una de las obras de ese entonces comúnmente tituladas como “Maravillas”, las costas del Índico desde Zanzibar hasta Cantón, exploradas por árabes como Ibn Wahab (874), quien incluso fue autorizado por el Imperio Chino para penetrar hasta Nanking; y por tierra, Abu Dulaf (s.X), cruzó el Tibet, y regresó por Afgnanistán.

 

En el norte, Ibn Faldan (921), remontó los Cárpatos y llegó hasta Hungría, exploración que repetirá dos siglos después, Abu Hamid (1079-1169); o Ibrahim (s.X), que atravesando Europa, llegó a Alemania.

 

 Entre los árabes, el más notable explorador fue Ibn Battuta (1300-1377), quien prácticamente recorrió desde el centro de África, hasta el centro de Asia, de las costas orientales de África en el puerto de Quiloa, hasta Pekín.



[1] Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Aguilar, Madrid, 1980; pp.XXVI, XXXI.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:09

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (9/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

03 mar 11.

 

 

3  El Período Conjetural.

 

El período conjetural es aquel en el que se hacen presunciones fundadas en probabilidades y suposiciones, que va, del inicio del esplendor griego, al renacentista del siglo XII, con sus autores y aportaciones al saber geográfico en el conocimiento del espacio terrestre en este periodo histórico, como Anaximandro (611-547 ane), quien ahora anuncia este período, al construir el primer mapa del mundo hasta entonces conocido, llamado “Perimetrón” (“Medida del Horizonte”) [fig.27-28]; valiéndose de los conocimientos aportados por los exploradores, que entre ellos, los griegos como Pitheas, “insigne geógrafo y marino marsellés, descubridor del Mar del Norte y Gran Bretaña”[1]; y, en sentido opuesto, el griego Scylax de Caryanda al servicio del persa Darío, que exploró el Índico en el Mara Arábigo, desde el Río Indo hasta Egipto, ruta que dos siglos después intentó reproducir Alejandro Magno con su almirante Nearcho.  Y, por último, explorándose hacia el noreste, con Proclo, la región del Mar Caspio.


Fig-27-Perimetron-de-Anaximandro.jpgFig-28-Cosmogonia-de-Anaximandro.jpg

 

Otras importantes aportaciones al saber geográfico fueron hechas por Eudemo, que hacia el 350 ane, determinó la posición del ecuador (de equal, igualdad, línea que divide a la esfera terrestre en dos hemisferios o semiesferas iguales, y que se define por el punto de máxima perpendicularidad de incidencia de los rayos solares en el curso de un año), y la posición de los Trópicos (de tropos, movimiento; líneas cuyo trazo se define por el punto de máximo desplazamiento aparente del Sol sobre el horizonte en dirección norte o sur o en el curso de un año), a los 24º de latitud, lo que revela nuevas propiedades en el conocimiento del espacio geográfico, es decir, las propiedades de su movimiento relativo, por el cual se entiende que está fijo e inamovible, respecto del movimiento aparente de la bóveda celeste, en el que es posible conocer la posición de los astros mediante un Sistema de Coordenadas Horizontales (es decir, determinadas a partir del horizonte) [fig.29], dadas por una Altura (ángulo entre 0º y 90º de altitud sobre el horizonte), y un Azimut (ángulo entre 0º y 360º medidos a partir del polo sur en sentido directo (o de las manecillas del reloj), sobre la base de las presunciones de Pitágoras, de que la Tierra sería una figura geométrica de una esfera perfecta, que respondería a la intención de los dioses; y los supuestos probabilísticos dados por las observaciones de Aristóteles de la curvatura de la Tierra en el disco de la Luna.


Fig-29-Coordenadas-Horizontales.jpg

 

Con Eudemo deben surgir, en consecuencia, los conceptos de Latitud (de lato, extenso, plano, ancho), para definir el arco en la superficie terrstre, determinado por un ángulo medido  entre 0º y 90º, considerado entre el ecuador y cada uno de los polos; y Longitud (de largo, por oposición a la latitud, determinando así el sistema de referencia matemático del espacio tridimensional), para definir el arco en la superficie terrestre, determinado por un ángulo medido entre 0º y180º en dirección al Este, y de igual modo al Oeste (sumando los 360º de la circunferencia terrestre), considerado a partir de un Meridiano Central (de Meridiano, “medio día”, o posición más alta del Sol en la bóveda celeste, o punto conocido como Cenit), y en todo ello la base del concepto de Coordenadas Geográficas (fig.30).


Fig-30-Coordenadas-Geograficas.jpg

 

Contemporáneo de Eudemo, fue Dicearco (326-296 ane) Discípulo de Aristóteles (384-322 ane), encargado por el Liceo para determinar un método para medir la altura de las montañas; lo cual significa los primeros antecedentes del conocimiento de las propiedades tridimensionales del espacio; e intentar, sin éxito, la medición de la circunferencia terrestre; y, además, quien construye un mapa del mundo habitado (mapa del Ecumene); que se caracteriza por darle un sistema de referencia métrico (semejante a una red cartesiana actual), apoyada en una línea base sobre el paralelo de 36º de latitud norte, conocido como “Paralelo de Rodas”, y que Dicearco llamó Diafragma (de dia, entre; y phrassein, separar), siendo precisamente Rodas la isla por cuyo meridiano, Dicearco trazó el eje para el control de las distancias este-oeste.

 

El período conjetural alcanza su máximo desarrollo con las contribuciones de Eratóstenes (276-196 ane), al saber geográfico espacista, pues es él quien logra determinar lo que Dicearco no consiguió: el método de cálculo para el conocimiento del perímetro de la Tierra, con lo que el espacio terrestre, reducido en ese entonces por autoridad filosófica aristotélica a la superficie del planeta, pudo ser determinado con precisión y a escala (fig.31-32).

 
Fig-31-Reproduccion-de-Mapa-de-Eratostnes.jpgFig-32-Proyeccion-Sinusoidal.jpg

 

Eratóstenes es, finalmente, quien resume todo este saber acerca del espacio terrestre, y lo sistematiza en un saber único que denomina “Geografía” /de Ge, o Gea, deidad de la Tierra de los griegos; y graphé, descripción), es decir, el estudio de la Tierra en cuanto a sus propiedades espaciales más generales relativas a su forma, dimensiones, estructura y composición, en su obra de tres libros, perdida, y que en nuestra interpretación (siguiendo a Estrabón y a Vivian de Saint Martin), consistirían en: I  Análisis Bibliográfico y Geografia Descriptiva Natural (del Mediterráneo o mundo conocido); II  Geografía Descriptiva Social (del Mediterráneo o mundo conocido); y III  Cartografía o Geografía Matemática[a].

 

En las características de la cartografía, de este período se tiene ya un cambio notable, como hemos visto, con las aportaciones de Dicearco, se agrega a la referencia física (dada por el medio geográfico), y astronómica (dada por la orientación), el sistema de referencia métrico.  Es decir, Eratóstenes retomó el diafragma y el eje de Rodas de Dicearco, como referencia de sus medidas de control en el mapa.

 

En el formato predominante en el mapa de Eratóstenes, se aprecia ya el punto de vista vertical, perpendicular a éste.  En función de dicho sistema coordenadas métricas, resultado del direccionamiento del espacio terrestre y de la precisión de su simetría, de manera natural (esto es, sin representar la Rosa de los Vientos), se dio a su vez la orientación, y más importante aún, plenamente determinada la magnitud del espacio terrestre, o su distancia real, fue posible construir ahora el mapa rigurosamente a escala; es decir, con una distancia gráfica en proporción a esa distancia real, finalidad y esencial importancia que tuvo el diafragma.

 

A Eratóstenes le siguieron Crates (cfr. 150 ane), constructor, en consecuencia, delprimer Globo Terráqueo (fig.33), en el cual se conjetura acera de la necesaria existencia por simetría, de ciertas masas continentales equidistates y de contrapeso al Ecumene (o tierra habitada y habitable, que era su mundo conocido), las cuales llamó: Periécos, a aquella masa continental que debería estar sobre el mismo perímetro del Ecumene (y que correspondió a aproximadamente América del Norte), Antecos, a aquella masa continental al sur sobre el mismo meridiano central del Ecumene (correspondiente a África); y Antípodas, a aquella masa continental diametralmente opuesta en la esfera  terrestre, al Ecumene (y que correspondió a Australia).

 
Fig-33-Globo-de-Crates.jpg

 

Hiparco (190-120 ane), tan importante como Eratóstenes, de hecho su complemento; cuya trascendente y principal aportación, consistió en el diseño del sistema de referencia matemática, o geométrico, que propiamente pasó a ser el sistema de coordenadas geográficas, para construir, con base en ellas, sus Proyecciones Cartográficas, empezando por su Proyección Equirectangular (fig.34); y su sistema de Proyecciones Planas (fig.35); y quien precisó la latitud de los Trópicos a los 23º 27’ (fig.36).


Fig-34-Caneva-Proyeccion-Equirectangular-de-Hiparco.jpgFig-35-Proyecciones-Planas-de-Hiparco.jpgFig-36-Determinacion-de-Tropicos-y-Ciculos-Polares.jpg 



[1] Maluquer de Mores, Juan; et al, La Conquista de la Tierra; Salvat Editores, Colección Biblioteca Salvat; 1ª Edición, Navarra España, 1972; p.20.

[a] Claramente, una interpretación geográfico fenomenista.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:08

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (8/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

28 feb 11.

 

 

3  La Historia de la Geografía.

 

Puede decirse que la historia de la Geografía no es otra cosa, en esencia, que la historia del conocimiento del espacio terrestre, y ésta es a la vez, la historia de los mapas.

 

El conocimiento del espacio terrestre o geográfico, se inicia conscientemente en relación con ciertos eventos cosmográficos, como las regularidades habidas en los movimientos de la bóveda celeste, y ciertos eventos terrestres; como la sucesión de las Estaciones del Año, aunados a la exploración en extensión y la memoria de los lugares mediante los mapas.

 

Las etapas que han caracterizado esta actividad del conocimiento, han sido cuatro:

 

1      El período espontáneo (de los orígenes hace unos 400,000 años, hasta antes de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años), en el que se da un conocimiento involuntario del espacio terrestre.

2      El período intuitivo (de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años, al inicio de los mapas griegos en el siglo VI ane), en el que se estima la forma de la Tierra y la distribución del Ecumene.

3      El período conjetural (del mapa de Anaximandro en el siglo VI ane, a los viajes de Colón y Américo Vespucio en el siglo VI, durando unos 2,500 años); en el que se elaboran las presunciones fundadas en posibilidades y suposiciones.

4      El período hipotético (de los aportes de Mercator y Varenio en el siglo XVII, a nuestros días); en el que se establecen la forma y dimensiones de la Tierra, su estructura y composición.

 

 

1 El período espontáneo.

 

Desde los orígenes, hace 400,000 años en los albores del Pithecantropus Erectus, hasta la sociedad de los megalitos y los mapas de Babilonia de hace unos 3,000 años.

 

En esta etapa se fue conociendo espontánea o involuntariamente, las estructura y composición del espacio terrestre; es decir, su direccionamiento, su simetría bipolar y su orientación; sus mapas (así fueran mentales), tuvieron únicamente  una referencia física dada por la coexistencia de los elemento del medio geográfico.  Posterior a ello, se pasó de una noción unidimensional del espacio regido por las rutas migratorias de los animales de caza, a una bidimensional, obligada por los primeros asentamientos humanos.

 

Es decir, hasta entonces, la condición humana era de carácter tribal nomádico.  En realidad, ese conocimiento espontáneo de manera natural, se había venido dando con la misma evolución de los símidos antropomorfos, desde el Australopithecus (hace 5 millones de años) [fig.15], y propiamente el Pithecantropus u Homo Erectus (hae 2 millones de años en el pleistoceno inferior, y a su vez, edad paleolítica inferior), este último que inició el desarrollo de la capacidad del lenguaje, y con ello, el compartir y transmitir el conocimiento, ambos antecesores del Neanderthal, que hacia el Paleolítico Medio, éste, desarrollaba ya un pensamiento mágico (fig.16).


Fig 15 Geografía Básica Fig 16 Geografía Básica-copia-1

 

Hasta que, finalmente, con el Cro-Magnon (fig.17), hace 40,000 años, se llega ya a las primeras evidencias de que un saber  espontáneo había terminado, y comenzaba ahora un proceso intuitivo, o de síntesis empírica de la experiencia acumulada.


Fig-17--Geografia-Basica.jpg

 

A favor de estos argumentos referiremos los registros del Cro Magnon de las “fases de la Luna” –según Alexander Marshack, del Museo de Peabody, de Harvard[a]–, pero que nosotros identificamos más con la imagen de los epiciclos del movimiento aparente de algún planeta (fig.18), en el asta de reno de Dordoña, Francia, que indica a una observación dirigida (fig.19).  Es así que se desemboca en la sociedad de los megalitos erigidotes de los cromlesh, observatorios astronómicos que evidencian un conocimiento de las regularidades del movimiento de la bóveda celeste (fig.20-21), observada por milenios, y con lo cual se obtiene un conocimiento verdadero de la estructura y composición del espacio terrestre.


Fig-18-Geografia-Basica.jpgFig-19-Geografia-Basica.jpg Fig-20-Geografia-Basica.jpg  Fig-21-Geografia-Basica.jpg

 

 

2  El Período Intuitivo.

 

Va de los Mapas de las Tablillas de Barro de la cultura babilónica que se caracteriza por la sedentarización plena y el inicio propiamente dicho de la civilización, hasta el comienzo de la cultura griega que aporta geográficamente el modelo de la Tierra de Anaximandro (s.VI ane), con el cual se estimaba la posible forma de la misma como planeta, y la distribución del Ecumene y el océano mundial en él.

 

El principal aspecto que favoreció el desarrollo del saber geográfico en este período, fue el proceso del asentamiento humano, que dio lugar a observaciones más precisas disponiéndose de más tiempo para ello y por una mayor duración.

 

De modo que con la creación de las primeras comunidades sedentarias se produce un salto cualitativo en el conocimiento del espacio: se pasará de una noción unidimensional (fig.22), a una bidimensional, del espacio terrestre.


Fig-22-Geografia-Basica.jpg

 

Este hecho supuso ya una actividad exploratoria deliberada, que empezará a tener registro histórico sólo hasta hace unos 3,000 años, justamente con el babilonio Luggalzaggisi de Uruk, de cuyas exploraciones entr el Golfo Pérsico (“Mar Inferior”) [fig.23], junto con las exploraciones de Sargón de Acad, a su vez, desde los Montes Turo y la parte oriental de la Península de Anatolia, hasta las costas del Golfo Pérsico, con la cual deben darse los mapas más antiguos conocidos elaborados en tablillas de barro, como la famosa de Ga-Sur, en Babilonia (fig.24), que registra tácitamente una dirección y simetría del espacio con la orientación (de orienes, naciente; y opuesto a occidens, feneciente), mediante los puntos cardinales que les caracterizaron así, por una referencia astronómica, que superaba la simple referencia física dada por el medio geográfico; con un formato libre, y que en general daban una apariencia de vista oblicua (en particular para representar las montañas).  El instrumental básico para esa construcción cartográfica, consistió en la temporización de las distancias.


Fig-23-Geografia-Basica.jpg  Fig-24-Geografia-Basica.jpg

 

Dicha dirección del espacio puede establecerse sin dificultad, al observar los nombres que en ese entonces daban al Pérsico y al Mediterráneo, como “Mar Inferior” (al Sur), y “Mar Superior” (al Norte), respectivamente.  Así como una simetría y orientación con los puntos cardinales.

 

A las exploraciones y conocimiento del espacio terrestre de Mesopotamia, siguieron históricamente las egipcias (fig.25), con Her-Khuf, Pepinekht, Hapdjefai, Si-Hator, Amori, Khehtekathai; a través del Nilo o el Mar Rojo a Sudán, Nubia o el Mediterráneo Oriental.  A estos siguieron cretenses; fenicios, a quienes se deberá el primer periplo del África, navegando por el Mar Rojo y retornando a Egipto por las Columnas de Hércules; cartagineses como Hannón e Himilicón a las costas atlánticas de África; y aqueos, abarcando desde el Mar Negro (Ponto Euxino), hasta las Columnas de Hércules o Estrecho de Gibraltar, en el Mediterráneo Occidental (fig.26).


Fig-25-Geografia-Basica.jpg  26 Exploraciones Aqueas

 

Puede entenderse entonces ese consciente e intuitivo “redescubrimiento” de la Tierra, propiamente de su espacio y sus propiedades; entre ellas, su direccionamiento, su simetría bipolar, y la orientación; que, finalmente, con el inicio de la cultura griega, ya como planeta Tierra, se modela por Anaximandro en el siglo VI ane, en un cilindro de poca altura, en cuya cara superior, y por lo tanto, en forma plana, se extiende lo que empíricamente se alcanzaba a ver como el mundo conocido.

 



[a] Prideaux, Tom; El Hombre de Cro-Magnon; Ediciones Culturales Internacionales-Time Life, 1ª Edición en inglés, E-U, 1973; 1ª Edición en español, México, 1986; (pp.140-143).

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:07

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (7/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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24 feb 11.

 

 

2  La Geografía y el Método Científico.

 

Decidimos incluir este apartado en función de dos razones: 1) enseñara a conocer, y entrar en el proceso del conocimiento, supone el proceso de investigación real, haciendo uso de las bases del método científico; y 2) como elemento de juicio y análisis crítico en el procedimiento del conocimiento geográfico.

 

Quizás una tercera razón pudiera ser considerada: que frente a la limitada exposición del tema por otros autores, nuestra apreciación del tema intenta una explicación mas amplia.  De manera generalizada, la mayoría de los autores sobre este tema no consideran en principio, el primero de los dos grandes aspectos de que se compone el método científico, los cuales son: 1) la teoría del conocimiento (gnoseología o epistemología), y 2) la sistematización del conocimiento.

 

Tomar en cuenta la teoría del conocimiento es de fundamental importancia, ya que de ello depende nuestra concepción general del proceso del conocer, de cómo es que el individuo obtiene el conocimiento; y ello es diverso en función de una concepción filosófica dada.  Puede decirse incluso, para quien no está acostumbrado a la disertación filosófica, que podrá parecer extraño cuando se afirma que, según un grupo de concepciones filosóficas (del idealismo subjetivo), el conocimiento no nace o tiene como fuente a la realidad puesto que ésta no existe antes de la idea, sino que el conocimiento nace  primeramente en el cerebro y “descubre” la realidad.  Una variante de ello, más extrema aún, platea que lo objetivo es una Idea Absoluta y los Conceptos, siendo ello la fuente del conocimiento (idealismo objetivo).

 

En nuestro mundo occidental –en mucho paradójicamente como se podrá apreciar, dado el predominio de la filosofía idealista– priva la concepción filosófica que sostiene que el conocimiento tiene como fuente a la realidad, la cual existe independientemente de nuestro pensamiento, y por lo tanto, que es dicha realidad la que precede a nuestras ideas (materialismo, que se identifica con la filosofía marxista).

 

Es pues evidente que el método científico, es decir, la manera de obtener un tipo de conocimiento especial (no el conocimiento en general), no puede ser el mismo para todas las concepciones filosóficas, y menos para las más disímbolas, las idealistas objetivas y las materialistas.

 

La inconsistencia de mucho del trabajo científico  se da justamente por la no consideración de esta parte: la teoría del conocimiento y sus implicaciones.  Esto es, la falta de conciencia de la base filosófica y un sustento claro en una teoría del conocer, arroja trabajos categorialmente contradictorios y débiles[*] (fig.13).

 

La segunda parte del método científico, la sistematización del conocimiento, es lo más ampliamente conocido.  Según él, el conocimiento científico comprende dos aspectos: 1) el aspecto empírico, y 2) el aspecto racional.

 

Por s parte, el aspecto empírico comprende tres formas: a) la observación, b) la medición, y c) la experimentación.  De la misma manera, la parte racional comprende otras tres formas: a) la hipótesis, b) la ley, y c) la teoría (fig.14).

 

Cabe subrayar aquí que para la Geografía en particular, y las ciencias sociales, la fase experimental toma formas especiales conocidas como modelos.  Es decir, la realidad se examina experimentalmente a través de modelos, ya determinísticos, estocásticos, o probabilísticos.  En Geografía la sistematización empírica se realiza con la observación de espacio, la medición de distancias, superficies, volúmenes y movimiento, y el análisis de modelos.  Por su parte, la sistematización racional, se origina con el desarrollo de la hipótesis, el establecimiento de ciertas leyes o regularidades generales, y la elaboración de teorías acerca de las propiedades del espacio.

 

Metodo-Cientifico-Organigrama-Teoria-del-Conocimiento.jpg 

 Metodo-Cientifico-Organigrama-Sistematizacion-del-Conoci.jpg

 



[*] Sin embargo no es aquí el lugar para explicar el amplio tema del pensamiento filosófico, sus fundamentos gnoseológicos y la lógica del conocimiento, por lo que habremos de remitir al lector a otros textos de historia de la filosofía y lógica.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:06

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (6/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

21 feb 11.

 

 

I  Teoría e Historia de la Geografía.

 

1  La Teoría de la Geografía.

 

La Geografía es la ciencia del estudio del espacio terrestre.

 

EL espacio en general se define por un conjunto de propiedades, entre otras, tales como: lugar y situación; localización y distribución; límites y extensión; conexiones y relación.

 

Así, el análisis del espacio terrestre consistirá en la aplicación de esas propiedades en la Tierra, definiéndose de esa manera a su vez, la síntesis del objeto de estudio de la Geografía.  De acuerdo con ello, la Geografía posee un método propio, caracterizado por el análisis espacial con un instrumental específico.

 

Dicho análisis espacial se realiza principalmente mediante el trabajo cartográfico; y de ahí que esta ciencia se identifique como la “ciencia de los mapas”.

 

En función de ese objeto de estudio y método. La Geografía se puede clasificar en general, como una ciencia natural, y en particular, como una ciencia natural físico-matemática.

 

Su instrumental propio, de los cuales mencionaremos sólo algunos, lo constituye precisamente aquel que permite llegar a la elaboración del mapa y al análisis espacial: la cinta métrica, para la medición de las distancias y la cuantificación del espacio; la plomada, que determina la vertical del lugar; el nivel, que determina el plano del horizonte; el gnomon, o una simple vara puesta verticalmente en la superficie terrestre para auxiliarse de la sombra que produce, conociendo tanto el paso del Sol y con ello el tiempo, como la línea perpendicular que une los polos de la Tierra, y con ello el punto cardinal Norte, y ciertos ángulos llamados latitudes, e incluso para, para determinar el perímetro de la Tierra.

 

El astrolabio, especie de transportador circular actual que se coloca verticalmente a la altura de la vista, y, disponiendo de una mirilla, se alinea la visual a alguna estrella, conociendo así el ángulo vertical o de altura de ésta sobre el horizonte, y, con ello, el valor de las latitudes.

 

La brújula, en realidad un transportador de ángulos circular dispuesto horizontalmente y complementado con una aguja magnética, que proporciona los ángulos horizontales o rumbos.

 

El cronómetro o reloj, con el cual, en función del tiempo transcurrido al alejarse de un meridiano de origen, o tomando la diferencia del tiempo en el paso de un astro por el meridiano del observador y el meridiano de origen, es posible determinar los valores de posición en longitud.

 

El estereoscopio, que se compone de dos lentes de aumento a través de las cuales, como anteojos, se observa un par de fotografías aéreas casi iguales, tan sólo con un ligero desfasamiento angular, pudiendo apreciarse el relieve terrestre en tercera dimensión.

 

Hoy –extractando una síntesis teórica del análisis histórico–, podemos decir de la Geografía:

 

1      Su objeto de estudio lo constituye el espacio terrestre.

 

2      En tanto el espacio es un atributo físico de la realidad, la Geografía ha de clasificarse como una ciencia natural.

 

3      En tanto las propiedades del espacio sean preferente manejables con el aparato metodológico del formalismo y la teoría matemática, la Geografía debe subclasificarse y postularse en el grupo de las ciencias naturales, como una ciencia físico-matemática.

 

4      La Geografía elevada a rango de ciencia, no se satisface con la simple descripción, por lo que la investigación causal de su objeto de estudio debe realizarse con la formalidad de ciertos principios, y categorías fundamentales en la búsqueda de las regularidades del espacio y del establecimiento de sus teorías y de sus leyes.

 

5      Tales principios en que se sustenta la Geografía contemporánea son:

 

a)     El principio de localización, por el cual se entiende la referencia de todos los vínculos posibles en el espacio y de sus propiedades.

b)     El principio de la interacción física externa, por el cual se entiende que todo lo que existe, en tanto existe, existe espacialmente o en el espacio, y determina las propiedades de éste.

c)     El principio del orden de coexistencias, por el cual se entiende una manifestación de las conexiones y estructura del espacio, de su forma y dimensiones, de su movimiento y desarrollo.

d)     El principio de relación, por el cual se establece que todo aquello que existe, está necesariamente en conexión con todo lo demás existente, y determina las propiedades del espacio mediante sus vínculos de interacciones físicas.

 

6      Sobre la base de estos principios –susceptibles de modificarse con el avance del conocimiento–, se establece un aparato metodológico de conceptos esenciales denominados categorías fundamentales.

 

Hasta 1983, apenas se había intentado alguna propuesta de definición del objeto de estudio, de la clasificación de la Geografía y de sus principios generales; nada se había dicho hasta entonces de un sistema categoríal.  Aún entonces se hizo una primera propuesta[*], hoy ya bastante profundizadas como resultado de la investigación, con ellas se trata  de reflejar lo más aproximadamente posible, la faceta de la realidad estudiada.

 

a)     Lugar y situación, para de categorías que establecen el principio y fin del saber geográfico.  Es decir, todos los vínculos espaciales en un sistema de referencia.

b)    Localización y distribución; par de conceptos fundamentales del saber geográfico que exponen las posibilidades más generales y esenciales de la especialidad de medio terrestre, y con ello mismo, del espacio.

c)     Límite y extensión; categorías que exponen dos importantes propiedades del espacio, tanto de sus estados discretos; es decir, de las cosas sustanciales o fenómenos; como de su estado continuo; esto es, de los campos.

d)    Conexión y relación; propiedades esenciales del espacio que reflejan el orden de coexistencias de los estados discretos o fenómenos, y sus vínculos con el estado continuo.

e)     Simetría y asimetría; categorías que operaron como conceptos metodológicos fundamentales en la Antigüedad entre los griegos, y que aluden a la igualdad o desigualdad de medida de las estructuras espaciales.

f)     Homogeneidad y uniformidad; categorías que reflejan propiedades espaciales del movimiento del espacio, si este movimiento es homogéneo o heterogéneo, y si en él ocurren o no procesos iguales, es decir, si en alguna de sus regiones ocurre algo distinto a lo que ocurre por igual en todas las demás.

g)     Isotropía y anisotropía; categorías que reflejan las propiedades del espacio relativas al tipo de las direcciones de su movimiento, en tanto este sea igual o desigual en sus diversas regiones.

h)    Isomorfismo y anamorfismo; categorías que se refieren a la igualdad o desigualdad en la conservación de las formas espaciales (fig.11).

 

 

De este modo, la Geografía queda bien planteada como una ciencia rigurosa y ello se confirma, desde el momento en que, finalmente, es posible establecer sus propias leyes acerca de la investigación del espacio terrestre.  Tales leyes geográficas, aun cuando hasta ahora están enunciadas dos, son entonces:

 

I La Ley de la Zonalidad Planetaria, por la cual los fenómenos tienen lugar en correspondencia unívoca a valores latitudinales.

 

II La Ley de la Distribución Sectorial de los Fenómenos, por la cual éstos tienen lugar en correspondencia unívoca a las interrelaciones que tienen lugar en el orden de coexistencias, en la distribución por sectores longitudinales oceánicos y continentales[**] (fig.12).

 

Entre otros aspectos, definida contemporáneamente la Geografía con los fundamentos que antes hemos visto, está en capacidad de responder lógicamente al método científico y a su sistematización del conocimiento.

 



[*] Ver tesis: “Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento”, Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Tesis, UNAM, 1983; pp.171-173.  Aquí se incluyen algunas que entonces no nos atrevimos a proponer, y se excluyen un para de ellas (la descripción y comparación), en tanto pertenecen al conocimiento en general.

[**] Estas leyes fueron expuestas ya como tales por B.M. Riábchikov (1976), y pueden expresarse en términos aún más técnicos de cuerdo con la teoría del espacio.


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:05

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.

  Libro Básico de Consulta, 1994 (5/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

17 feb 11.

 

 

Introducción.

 

Este libro: Geografía BASICA, tiene por objetivo satisfacer las necesidades docentes del profesor de enseñanza media-superior, entre ellos, la nuestra propia.

 

El trabajo se caracteriza por ser una negación de los viejos libros de texto y negarse a sí mismo como tal.  Es, por lo contrario, un libro más de consulta entre tantos otros, y de ninguna manera solución única, simplificada y elemental del saber geográfico, como pudiera deducirse del carácter de unlibro de texto.

 

Por su forma y contenido es totalmente novedoso y original, respondiendo a los planteamientos teórico-geográficos del autor (definido a sí miso como geógrafo teórico e inaugurador de este campo de investigación en la Geografía en México).  Su idea central está en tratar con el reflejo objetivo históricamente dado del conocimiento geográfico, a partir del objeto de estudio de esta ciencia: el espacio terrestre.

 

Su desarrollo se estructura en la secuencia de los siguientes capítulos: I Teoría e Historia de la Geografía, en el que se justifica todo el tratado; II El Espacio Bidimensional, en el que se trata, siguiendo una secuencia histórica en el conocimiento del espacio, con la inferencia de la estructura y composición del mismo, así como con la deducción de sus propiedades más generales y esenciales, vinculadas a los primeros elementos de la Geografía Descriptiva; III El Espacio Tridimensional, en el que se trata con nuevas propiedades, un tanto más complejas del espacio terrestre en tres coordenadas, vinculadas al análisis del espacial temático; y, IV Sistemas de Información Geográfica y Modelos, en el que se explican las aplicaciones de los conocimientos geográficos a la diversidad de eventos  naturales y sociales con fines eminentemente prácticos.

 

Planteado así, este ensayo tiene la virtud de dejar atrás los lacónicos textos muy compartimentados en estancos para el tratamiento enciclopédico, estadístico y descriptivo de los fenómenos, en una coordinación y yuxtaposición de temas que los estudiantes jamás sintetizan como es el supuesto.

 

Antes que ello, definimos a éste, como un libro de divulgación científica; es decir, no exclusivamente para consultar datos y definiciones como suele suceder con los tradicionales “Libros de Texto”, sino principalmente para leerse.

 

Rompe así con el viejo planteamiento de Comenio generalizado a la enseñanza media y superior, dado en otro contexto histórico y reproducido ya más por la fuerza irracional de la costumbre, que por un consciente fundamento teórico; pero a la vez, es resultado mediado de nuestra experiencia en el reiterado intento de apegarnos al principio de enseñar a conocer (más que de la vieja pretensión del principio de enseñar el conocimiento).

 

Con ello, puede verse sin dificultad, que éste, es un documento de base didáctica, que comienza a preparar las condiciones educativas para el siglo XXI.  Como tal, es decir, como elemento de respaldo didáctico para la Geografía, está pensado para desarrollarse con la mayor de las flexibilidades.

 

Por último, no dejaremos de señalar que este libro tiene quizá otra virtud.  Por el principio educativo en que se sustenta: enseñar a conocer, lo cual involucra una actividad práctica por parte del educando, éste ha de requerir lo óptimo en estos casos: la disposición de un Manual, que lo lleve paso a paso en la manera de hacer.  La presente obra, no obstante su índole teórica, tiene un tanto de ese carácter, sin proponerse ser, tampoco, un Manual como tal, lo cual hemos dejado con más propiedad para nuestra “Geografía: Didáctica Concreta”[a].

 

En adelante, básicamente la práctica nos indicará lo propio a nuestra pretensiones, y ello imprimirá seguramente cambios en esta obra, lo que esperamos se plasme en posibles futuras ediciones.

Conceptos-de-Espacio--Caracteristica-y-Propiedades.jpg  Concepciones-Vacuista-y-Plaenista-del-Espacio.jpg



[a] El proyecto de dar continuación a este trabajo con tal material: “Geografía: Didáctica Concreta”, al año 2011 en que publicamos esta tercera edición, no se ha elaborado; existen, ciertamente, notas y ensayos a partir de los cuales darle ahora la forma que los oscuros años noventa y primera década del siglo XXI hicieron imposible trabajar; y más aún, se va imponiendo como necesidad en la experiencia de las asesorías de los cursos a distancia en que ahora trabajamos.  Esperamos poder tener tiempo para cristalizarlo.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:04

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (4/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

14 feb 11.

 

 

Prefacio a la Tercera Edición, 2011

 

 

Hacemos este Prefacio a la Tercera Edición, quince años después de su última publicación en 1996.  Ya no con la perspectiva en sí de una nueva edición, sino como la publicación reeditada de un documento ya histórico, no tanto por los escasos tres lustros que hayan transcurrido, como por haber sido la primera obra en que cristaliza realmente ese anhelo constante de prácticamente todos los textos dirigidos a la enseñanza de la Geografía, de ofrecer una nueva visión y metodología, en el sentido de aproximarla de manera más definitiva a una condición rigurosamente científica en los términos de la ciencia y el método científico de la modernidad.

 

En ella, efectivamente, se sintetiza toda una discusión en la geografía teórica elaborada desde fines de los años setenta, y que una década después, su tesis esencial se ve plenamente verificada.  Con esa sólida base teórica, finalmente replantea sustancialmente toda noción de la Geografía dada hasta entonces.

 

La vieja categoría de las “relaciones” naturaleza-sociedad, que imperó hasta mediados del siglo XX, incluso la aproximativa pero insuficiente categoría de “región”, que formulada en el primer tercio del siglo, fue adquiriendo fuerza teórica y comenzó a ser dominante luego de mediados del siglo y hasta los años setenta; fueron suplidas por otra más general y esencial: la categoría de “espacio”.

 

Y sobre la base de esa categoría esencial, redefinimos el objeto de estudio de la Geografía, de ciencia del estudio de las “relaciones” naturaleza-sociedad, a ciencia del estudio del espacio terrestre.  Y, a partir de ello, obviamente, la metodología quedó modificada drásticamente, pasando de la descripción de los fenómenos dadas en las Relaciones Geográficas, a la explicación del espacio dado en la Carta Geográfica; y en ese sentido, de la investigación causal de los fenómenos con los métodos y técnicas de cada ciencia que sigue a la Geografía en la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias, y que tiene en cada uno de esos fenómenos a su objeto de estudio, se pasó a la investigación causal del espacio con los métodos y técnicas derivadas de las ciencias que anteceden a la Geografía, de las cuales se desarrolla y a las cuales se subordina en el cuadro de la clasificación de las ciencias.

 

El cuadro de las categorías fundamentales cambió, así, de los conceptos esenciales acerca de los fenómenos de cada una de las ciencias especiales, a los conceptos que definen al espacio por sus propiedades esenciales; y de esta manera, regularidades dadas en el conocimiento geográfico desde el origen de su historia, pueden ahora establecerse como principios o leyes más generales, de las cuales derivan ya ciertas leyes geográficas, que si bien empíricas, dan la pauta para la investigación sistemática y rigurosamente científica en los cánones de la ciencia y el método científico de la modernidad.

 

La Geografía como ciencia, en su desarrollo natural, es otra a partir de entonces; independientemente de la resistencia al cambio en el estudio de ella en las instituciones educativas “oficiales”, ya obsoletas y cada día más anacrónicas.

 

Así, si la Geografía estudia el espacio, entonces estudia la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta, y, en consecuencia, la sistematización de su estudio va de las propiedades del espacio bidimensional, al espacio tridimensional e incluso tetradimensional.  Y ello, justo, es lo que da la estructura a la presente obra, evidentemente, antecediéndole el estudio de los fundamentos teóricos e históricos de esta ciencia, y tratando en su parte final sobre los métodos y técnicas del análisis espacial.

 

A mediados de los años noventa, tratando de hacer la transición, mediaba con el conocimiento geográfico aún vigente cuyo centro de sus preocupaciones estaba en el estudio de los fenómenos naturales y sociales, y ello explica el contenido aún fenomenista de alguna de sus partes.

 

Hoy todo ese contenido fenomenista mediador del libro tendría que ser cambiado por lo que en esencia debe ser: el estudio de los estados de espacio.  Pero se perdieron quince años.  La crisis económica de 1995 acabó poniéndonos al margen, y dos mediocres profesoras editando un libro con todo el apoyo institucional “oficial”, y un profesor encargado de la “capitación docente” en los nuevos planteamientos en geografía, todos ellos normalistas de educación básica, aprovechando mi retirada involuntaria, usurparon la teoría, no nos citaron, no nos refirieron a pie de página, no dieron los créditos al verdadero autor de la teoría, y con ello incurrieron en deliberado y maquinado plagio de ideas, queriendo encubrir con otras fuentes sólo por sus títulos, el contenido de lo que tomaron de lo nuestro, dado en aquellos antecedentes de más de una década.  Y como tenía que ser, no siendo los autores reales de las ideas, no pasaron de transcribir lo hecho hasta entonces, con todo y sus errores y limitaciones, y la Geografía en México, en vez de continuar su desarrollo, se enturbió, y terminó girando en redondo.  Y quince años después, por fin, podemos continuar, siendo obligado dejar la constancia histórica de esta obra, que compendia los avances alcanzados entonces.

 

Afortunadamente, de entonces a la fecha, otras ciencias básicas vinculadas al concepto de espacio (la Astrofísica, la Matemática y la Física), continuaron avanzando, y en mucho en este lapso han resuelto los problemas esenciales del espacio, que nosotros apenas vislumbrábamos como hipótesis, que ahora con agrado vemos verificadas: esencialmente, la del espacio como el vacuum, es decir, tanto del vacío entendido como el sustrato portador, como de las transiciones de éste en los estados de espacio.

 

El salto, como se puede ver, es enorme; dejemos pues este trabajo aquí, en su propio contexto histórico, y trabajemos ahora conforme a lo planeado, en la elaboración de una “Geografía Superior”.

 

 

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; febrero, 2011.


                     1990 Ilhuícac, SMTHG  1990 Ilhuícac, contraportada


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:03

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (3/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 10 feb 11.

 

 

Prefacio a la Segunda Edición, 1996.

 

Con esta edición, se genera un segundo tiraje de nuestra Geografía Básica, misma con la cual experimentamos en la práctica un fenómeno muy particular de nuestro tiempo: la velocidad del crecimiento de información y actualización, así como la necesidad social de ésta última, que rebasa con mucho a la capacidad de su difusión amplia o masiva.

 

Hemos propuesto recientemente este libro para su publicación a varios editores, los cuales nos han anticipado consumir mínimo tres meses para su revisión y valoración (lo que fácilmente podríamos duplicar), tras lo cual el libro habrá de esperar mínimo otros siete meses para su salida al mercado; y eso, si en la valoración se satisface impecablemente todos los aspectos mercadotécnicos; lo cual nunca será del todo así (menos aún bajo las actuales condiciones económicas).

 

Esta es una citación inadmisible para todo autor, e inaceptable para la sociedad cada vez más dinámica y ávida de actualización.

 

Con todo, ese rezago se convierte en un mal difícilmente superable, si la difusión de las ideas han de ser masivas, respaldadas con el prestigio de alguna casa editorial bajo un alto proceso de socialización en donde las ganancias son predominantemente para todos, menos para el generador de las ideas (cuyo prestigiamiento paga a un alto costo).  Dicho en otras palabras, el rezago está determinado tanto más, cuanto mayor la socialización y el aspecto burocrático-administrativo.

 

Es por ello que esta Geografía Básica en su primera edición económica, podrá esperar ahí, en manos de varias editoriales, a su proceso de socialización, en tanto que ella misma es trascendida en esta segunda edición económica (“informal”, restringida), obligada por la necesidad social de su demanda académica; pero que en ello va –si bien en un multiplicado esfuerzo económico y físico del autor para la distribución del producto–, un material puesto al día conforme a las necesidades y observaciones de aquellos a quienes va dirigida.

 

La primera edición económica (como publicación en Ediciones Especiales de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía), que enlos hechos fue con una enorme dificultad –y afortunadamente– de apenas la décima parte de lo propuesto, ha requerido de algunas modificaciones.

 

Dichas modificaciones son como consecuencia de la incansable revisión hecha por el autor, como por las observaciones recogidas directa e indirectamente de profesores y alumnos que han hecho uso de este material.

 

De tales observaciones destaca el hecho general de que nuestra obra ha sido bien recibida y ha contribuido, como era el interés del autor, a superar los conceptos anacrónicos y obsoletos que en general aún domina en la impartición de esta materia; por los rezagos a que nos hemos referido párrafos más arriba; dejando ahora una buena imagen de una ciencia rigurosa y respetable (contra la vieja noción de ser un compendio de curiosidades acerca de este mundo), capaz de mostrar la manera de satisfacer determinadas necesidades prácticas para la sociedad, y de mostrar históricamente como lo ha hecho

 

Las modificaciones que le hemos impreso son mínimas, y más de forma que de contenido.  De forma, supimos el Índice de Ilustraciones (enrealidad de poca utilidad), por los índices tanto de Conceptos, como de Nombres, realmente útiles en el manejo multidimensional del libro.  En particular, en el Capítulo II, el deseo de enfatizar el análisis espacial en geografía a través de los mapas, nos llevó a titular su segundo subtema como “Geografía” (destruyendo la lógica del trabajo).  Ahora aquí con más propiedad lo hemos corregido, bajo el título de “Cartografía”: elemento fundamental de las técnicas y metodología geográfica, recuperando con ello la estructura lógica.

 

De contenido, recuperamos el dato de la introducción de la técnica de isolíneas por Humboldt desde 1817 (hecho que había quedado impreciso en nuestra primera edición), así como del establecimiento del Meridiano Central en Greenwich, observatorio fundado en 1676, pero Meridiano de Origen establecido en una Convención Internacional en 1884.

 

Hay un concepto de contenido que por la confusión a que auizá pudiera dar lugar, nos hemos visto obligados a suplirlo; en la Introducción nos hemos referido a que “la idea central está en tratar con la construcción históricamente dada del conocimiento geográfico…”.  Nuestra idea de la “construcción del conocimiento”, la entendemos como consecuencia del reflejo objetivo de la realidad objetiva y como el descubrimiento.  Pero hoy en día se discute profusamente la teoría pedagógica del Cosntructivismo, sobre una base neokantiana (idealista subjetiva) de la teoría de conocimiento, por la cual –dijera Bacon–, el conocimiento se construye subjetivamente de manera semejante a cómo las arañas tejen sus telarañas.

 

En lugar de ese concepto que se presta a interpretación, nos hemos referido ahora específicamente a que “la idea central está en tratar con el reflejo objetivo históricamente dado del conocimiento…”.

 

Por último, de contenido, hubo una idea incorrecta: “son los árabes quienes dan continuidad a la ciencia griega (…) reproduciéndola”.  Ello no es así, metodológicamente ambas geografías son diametralmente opuestas; lo que contradictoriamente, no obstante, ya destacamos más adelante al caracterizar la cartografía árabe.

 

Finalmente, a los profesores.  Al terminar nuestra “Didáctica de la Geografía”, finalmente titulada, “Geografía Didáctica Concreta”, llegamos a una conclusión sobre nuestra Geografía Básica: el ratificar que esta es una obra para el gozo de la lectura.  El alumno debe leer (debe volver a la perdida lectura de los libros, propiciada por el abuso del “Libro de Texto” en los niveles de enseñanza media y superior), y si de ella además de causar el gozo por ese ejercicio, despertamos inquietudes por el conocimiento, por la investigación científica, nos podemos dar por plenamente satisfechos, nuestra Geografía Básica habrá cumplido su cometido.

 

 

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Huitzilac, Mor; abril 1996.


 Revistas de Geografía, Mosáico


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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:02

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 7 feb 11.

 

Siguiendo a Karl Marx en su método de investigación en El Capital, ahondamos en el hecho de si el concepto de “relación”, era realmente la categoría fundamental del saber geográfico; y en dicho proceso nos encontramos, en su lugar, , al concepto de “espacio”, más general y esencial.  Eso era precisamente lo que expresaba el mapa.  Los fenómenos eran, en último término, estados particulares de espacio.  Entonces el aparente caos del contenido de este saber, empezó a tomar armoniosa y coherente forma.

 

Esos planteamientos de los años preliminares a 1983 y finalmente dicha tesis profusamente impulsada por nuestra parte, impactaron a la comunidad de geógrafos durante el primer lustro de los años ochenta.  La Geografía no era una “ciencia de los fenómenos”, sino del “espacio terrestre”; no era una “ciencia mixta” ni mucho menos una “ciencia social”; sino que en tanto su objeto de estudio: el espacio, es un atributo físico de la realidad, es, necesariamente, una ciencia natural, físico-matemática.  La respuesta fue, finalmente, la proscripción de dicha tesis.

 

Otra vez, en nuestro tiempo, pesó aquella patrística acusación sobre estas ideas, de contener un planteamiento “oscuro” y “confuso”.  Pero lo que olvidaron esas fuerzas conservadoras, fue que, aun cuando nosotros habíamos llegado independientemente (la mayoría de los textos teóricos, realmente los fuimos conociendo después de 1984 cuando cursábamos estudios de posgrado), y de manera más radical a dichos planteamientos, en otras partes del mundo, incluso en el sendo del ámbito institucional ahí, ocurría un mismo proceso de cuestionamiento y crítica a lo establecido; entre otros muchos, con Alan Reynaud e Yves Lacoste en Francia y la Revista Herodote; Horacio Capel en España, y la Revista Geocrítica; Harvey y Dacey en Inglaterra y Estados Unidos, y la Revista Antípode; Milton Santos en Brasil, y otros más, lo mismo que otras revistas, como Roter Globus en Alemania, venían ya discutiendo intensamente el problema desde mediados de los años setentas, como dice Harvey, cuestionados y motivados por la consideración del manejo cuantitativo de los estudios geográficos.  Entre éstos, con Capel y Nilton Santos, y otros aquí no mencionados, hemos tenido la oportunidad de confrontarnos directa y personalmente en foros internacionales, obvio, con la tolerante relativa aprobación y éxito.

 

En 1989, luego de casi tres años de intentos, y de la manera más inesperada, como suele suceder, logramos fundar en la “proscripción”, la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc; y a través de su principal órgano de difusión: Ilhuícac, Revista de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, intentó difundir su pensamiento.

 

Un azaroso lustro, el inicio de los complejos años noventa, nos han traído nuevamente al campo de la docencia; en cuyo seno iniciamos nuestro desarrollo profesional hace ya casi quince años en 1980.  Y una situación paradójica, por una parte nos ha permitido, y por otra obligado, a elaborar el presente documento: por un lado, permitido, por la madurez de nuestras ideas, abstraídos de aquella vieja geografía “oficial”; y por otro lado, obligado, por la necesidad ed contar en la docencia con un documento actualizado sobre los avances técnicos y científicos d la Geografía.

 

Un tercer elemento viene a contribuir a esta posibilidad: el explícito reconocimiento generalizado de la ineludible necesidad de impulsar cambios y realizar innovaciones.

 

Obviamente, quince años después, tras una amplia experiencia profesional en el sector productivo tanto público como privado, así como en el sector educativo en el que por lo menos la experiencia docente acumula unos siete años, aquellos planteamientos no sólo no han envejecido, sino que están por nuestr aparte mucho más acabados, y hoy más que nunca tienen plena actualidad y vigencia en el mundo; y aun cuando negada por la comunidad “oficial” a principios de los años ochenta, nuestra definición de Geografía como ciencia del estudio del espacio, hoy ya es un concepto en la pluma y boca de todos, no obstante los remedos empíricos[a].

 

Por ello, confrontar este texto con la geografía “oficial” institucional aún vigente en México (expuesta en sus libros de texto), podrá dar lugar a extrañeza.  Otra cosa será si se consultan fuentes avanzadas y teóricas de cualquier otra parte del mundo.

 

En suma, aquí se sintetiza de manera básica, simplificada y elementalizada, dirigida a la enseñanza media, nuestra experiencia profesional hasta ahora acumulada, nuestra investigación en el campo de la geografía teórica, y nuestra experiencia docente.

 

Un libro como éste no podía salir a la luz, sin antes hacer ver que es, además, producto de ciertos fundamentos teóricos en el ámbito educativo; esto es, no se concibe como “Libro de Texto”, afín al anacrónico y obsoleto sistema escolarizado tradicional, comtiano, positivista, que tocó a su fin con la declaración mundial de la crisis de la educación hecha en octubre de 1967, en la Conferencia Internacional Sobre la Crisis Mundial de la Educación, realizada en Williamsburg, Viriginia, Estados Unidos.

 

Por el contrario, se considera a sí mismo como libro básico de consulta, apenas uno, el más general quizá, entre los miles que esperan enlas bibliotecas al nuevo tipo de estudiante-investigador de un nuevo, más dinámico, libre, voluntario y recreativo sistema escolar, generador de un estudiante responsable, autodidácta, inherente a la educación continua del sistema abierto y a distancia, que en la sociedad ya se impone por elemental necesidad económica-poblacional y sociotecnológica.

 

Por último, debo agradecer, finalmente, el decidido apoyo para la impresión de esta obra, a mi esposa, la Geog. Silvia Castro, Coordinadora Estatal de Geografía del Colegio de bachilleres del Estado de Morelos, revisora final del texto, y con quien he compartido todas estas ideas.

 

Vaya dedicado este trabajo a los geógrafos: Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, y al Lic. José C. Martínez Nava, con mi especial reconocimiento.

 

 

Lic. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Huitzilac, Mor; diciembre de 1995.

 



[a] Se hace referencia aquí a la poco ética actitud de retomarse las ideas y no dar los créditos correspondientes, no citando ni refiriendo documentalmente.

 



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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:01

Ícono Geografía Educativa (Globo Terráqueo-copia-1Geografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 3 feb 11.

 

 

1994 Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica  1994 Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica 

Portada y Contraportada

 

Logotipo SMTHG sc

Logotipo de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc; auspiciadora de la edición.

 

Ex-Libris-Invertido.jpg 

Ilustración: Ex Libris del autor

 

 Obra elaborada en el seno de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (SMYHG, sc), para sus Ediciones Especiales.

 

Portada: Ex Libris del Autor.

 

Reserva de Derechos.

ISBN 968-6476-00-8.


Con mi especial afecto

a mi esposa e hijos:

Silvia,

Gea Zazil,

Nut Citlalli,

Marduk Chimalli.

 

Luis Ignacio.

 

Contenido.

 

Prefacio a la Primera Edición, 1995.

Prefacio a la Segunda Edición, 1996.

Prefacio a la Tercer Edición, 2011.

 

Introducción.

 

I  Teoría e Historia de la Geografía.

 

1      La Teoría de la Geografía.

2      La Geografía y el Método Científico.

3      La Historia de la Geografía.

 

II  El Espacio Bidimensional.

 

1      Cosmografía.

2      Cartografía.

3      Topografía.

 

III  El Espacio Tridimensional.

 

1      Movimiento Inorgánico.

 

a)     Paleogeografía y Litósfera.

b)    Dinámica de la Atmósfera.

c)     Dinámica de la Hidrósfera.

 

2      Movimiento Orgánico.

3      Movimiento Social.

 

IV  Sistemas de Información Geográfica y Modelos.

 

1      Sistemas de Información Geográfica.

2      Modelos Geográficos.

 

Resumen

Conclusión

Índice de Conceptos.

Índice de Nombres.

Bibliografía.

 

La-Geografia-Invertida.jpg 

Ilustración: La Geografía.

 

 

Prefacio a la Primera Edición, 1995.

 

Desde 1974, cuando estudiantes de Bachillerato, tuvimos que elegir el área académica acorde a la profesión que habríamos de seguir; se nos despertó, de manera natural, vocacionalmente, la curiosidad por saber qué era la Geografía, esa especialidad por la que habíamos optado.

 

Consultamos innúmeros libros, consultamos hasta el hostigamiento a los especialistas, y la respuesta fue siempre básicamente la misma, es decir: “La Geografía –repitiendo todos a Emmanuel de Martonne– es la ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y relaciones”.

 

La aceptamos de buen grado, habíamos encontrado la expresión más completa no sólo del saber geográfico, sino del saber como tal; que incluso nos hizo sustituirla por los pretendidos estudios de Filosofía.

 

Pero, a poco de andar por ahí, esa fue, al mismo tiempo, la causa de nuestro desasosiego: tener que creer que la Geografía era, al final de todo, una “ciencia de síntesis de un sistema de ciencias”, la ciencia de las ciencias dicho en todo sentido; y a la vez, tan pobre en su metodología científica, tan ingenua frente a las demás ciencias.

 

Para entonces ya entendíamos que de algún modo, la Geografía eran las exploraciones, los mapas, los Globos Terráqueos, la brújula, el sextante, el escalímetro, el tránsito, etc; y los fenómenos.

 

Nos dimos cuenta que la definición de Emmanuel de Martonne no satisfacía del todo a nadie; se tomaba en general como la más acertada, no porque expresara realmente en su mayor esencialidad todo el contenido y extensión de este saber, sino porque no había otra mejor.

 

A lo largo de nuestros estudios profesionales se fue acrecentando la pasión por encontrar las propiedades esenciales y definir qué era la Geografía, en función de que nos dimos cuenta que esa era una pregunta que se hacían las principales autoridades en la materia, y que nos explicaba aquel sentir de insatisfacción.

 

Más aún, pronto caímos en cuenta del estado precientífico en que se encontraba el saber geográfico; y todo ello terminó llevándonos a a realizar, entre 1980 y 1982; luego de casi siglo y medio de institucionalización de la Geografía en México; la primera tesis sobre investigación teórica en este campo del saber: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983).

 


 

 

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