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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:43

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
.
  Algunos principios y conceptos fundamentales
en la teoría del espacio: Dimensionalidad.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 1 mar 10.

 

 

3       Algunos principios y conceptos fundamentales en la teoría del espacio.

 

a)  Dimensionalidad.

 

El continuo espacio geográfico tiene como principio el ser un espacio sin distancias pero no adimensional, es necesario considerar esto así en primera instancia, para deslindar los terrenos de estudio entre la geografía y la geodesia.

 

Para aclarar lo anterior habremos de empezar por una cita de Max Jammer: "Con Platón, la física se convierte en geometría, de la misma manera que con los pitagóricos se había convertido en aritmética..."[1]  Por otro lado, según lo anterior, Einstein en su libro "La Relatividad", señala: "... si siguiendo las costumbres de nuestro pensamiento, agregamos a las proposiciones de la geometría euclidiana la proposición única de que a dos puntos de un cuerpo prácticamente rígido le corresponde siempre la misma distancia (en línea recta), independiente de los cambios de posición de la geometría euclidiana se convierte en proposición sobre la posición relativa posible de los cuerpos prácticamente rígidos.  La geometría completada de esta manera, debe ser tratada como una rama de la física"[2].

 

Esta serie de relaciones en el estudio del espacio como atributo físico, nos permite ver que el estudio de la dimensionalidad del espacio está muy estrechamente ligado al análisis geométrico.  O, dicho en términos de Jammer, "la estructura dinámica del campo, inherente al espacio está condicionada por la estructura geométrica del espacio en su conjunto"[3].

 

Al considerarse el análisis de toda estructura geométrica, siempre se hace en función de determinados sistemas de referencia que con respecto a la geometría del espacio, constituyen sistemas de carácter espaciales a manera de puntos, líneas, intersección de líneas, planos, e intersección de planos.

 

Lo antes dicho, enfatiza que en el análisis del espacio, no se puede prescindir de las necesarias relaciones del continuo y discontinuo.  Tal que Estratón de Lampsaco (290 ane) por ejemplo, no podía definir el espacio vacío (continuo), sino a partir de su interacción con los objetos (discontinuos), entre los cuales existe y le determinan en correspondencia recíproca.  O como la concepción de Damascio expuesta por Jammer: "Si tuviésemos que traducir la concepción de damascio a la terminología moderna, tendríamos que decir que su conjunto de lugares naturales (o sea, espacios), es idéntico a un campo extendido, cuyas coordenadas están en correspondencia biunívoca con las partes materiales del Universo"[4], o finalmente, según Crescas: "El verdadero lugar de una cosa es el intervalo que hay entre los limites de lo que lo circunda"[5], de acuerdo a lo cual el lugar o espacio es, en los términos de Aristóteles: "una especie de extensión dimensional comprendida entre los puntos de la superficie continente”[6].

 

Por último, el espacio infinito es en principio una extensión dimensional sin distancias, hasta el momento en que éste interactúa con los discontinuos o puntos, entre los cuales se establece entonces un distancia, o fragmento de extensión continua; es decir, un corte espacial, que plantea el caso general de un espacio limitado, pero infinito.

 

Gracias a la interacción continuo-discontinuo, o  bien al análisis del espacio por los cortes espaciales, es que a la mente humana le ha sido posible comprender, como un hecho de experiencia, la dimensionalidad concreta del espacio.  Es decir, citando a Eli de Gortari: "Las tres dimensiones del espacio se han obtenido como resultado de la experiencia cotidiana de todos los hombres, y se han comprobado reiteradamente sin excepción en los experimentos científicos”[7].

 

Por su parte W. Kingdon Cliford, llega a lo mismo con otra argumentación, "...la porción del espacio se llama un conjunto tridimensional de puntos, porque necesita de tres movimientos diferentes para ser obtenido a partir de un punto.  Primeramente debemos agregar los puntos en una línea después la línea en una superficie y luego la superficie en un sólido...; de manera que el proceso está acabado.  Llegamos pues al resultado de que el espacio tiene tres dimensiones"[8].

 

Kingdon se pregunta si éste puede ser un postulado de la ciencia del espacio, a lo que responde negativamente, y afirma: "la ciencia del espacio, tal como la entendemos, maneja relaciones de distancia que existen en un cierto espacio de tres dimensiones"[9].

 

La demostración simple y sencilla pero científica, de este hecho de experiencia, es expuesta por N.M. Beskin: "sabemos que en la representación de figuras planas el triángulo desempeña un papel espacial.  Aparte de conocer ese hecho, conocemos su profunda motivación que consiste en que el triángulo (con los vértices individualizados) representan el sistema de coordenadas, si se borra casi todo en la figura 23, dejando sólo los tres puntos: O, El, E2, se puede reconstruir todo el dibujo a partir de esos tres puntos.

 

“Quien haya comprendido esto deducirá con plena seguridad que el tetraedro debe desempeñar un papel especial semejante en la representación de figuras espaciales...,  por que el tetraedro, con vértices individualizados representa el sistema a fin de coordenadas en el espacio”[10].

 

Un sistema de coordenadas espaciales se nos presenta en todo cuerpo u objeto que posea un ancho, un alto y un fondo.

 

Finalmente, "la tridimensionalidad del espacio es una invariante topológica, que es una propiedad que permanece invariante ante todas las transformaciones continuas de coordenadas.

 

“El hecho de que el espacio tenga tres dimensiones y solo tres dimensiones, significa que para dividirlo en partes, es necesario practicar cortaduras que denominamos superficies.  Análogamente, para dividir las superficies utilizamos cortaduras llamadas líneas y, para hacer separaciones en éstas, empleamos las cortaduras a las que damos el nombre de puntos..., el punto no es un continuo y, por ende, no puede ser dividido”[11].

 

Es claro que esta interpretación común lleva directamente a la paradoja del continumm einsteniano, pues aquí, las cortaduras llamadas líneas, se entienden como continuos a partir de la sucesión de puntos (discontinuos) y las cortaduras llamadas superficies vendrían a ser continuos a partir de la sucesión de conjuntos de puntos (líneas), hasta llegar al hecho de que el espacio es, en ese sentido, un "continuo" tridimensional en tanto constituye una sucesión de discontinuos tan próximos entre sí como se quiera, para dar lugar al conjunto universal (U), de Cantor, y a un espacio matemático abstracto, que tiene su concreción en el objeto corpóreo sustancial.  Por tanto, cabe considerar, en otro planteamiento, que tales cortaduras espaciales están hechas en un continuo a partir de formas de agregados discontinuos.

 

Es lógico pensar entonces, que la negación de esta hipótesis, debe conducir al desarrollo de otra concepción del espacio y de sus soluciones.

 

Hasta aquí tan sólo, en consecuencia, habremos de dejar considerada a la geodesia como ciencia de los cortes del espacio geográfico, y la geografía, como ciencia del continuo existente entre formas discontinuas y en interpenetración recíproca.
 


[1] Jammer, Max; Conceptos de Espacio; Grjalbo; México, 1970; p.33.

[2] Einstein, Albert; La Relatividad; Grijalbo, Col. Dina; México, 1970; p.15.

[3] Jammer, Max; Conceptos de Espacio; Grjalbo; México, 1970; p.38.

[4] Ibid. p.88.

[5] Ibid. p108.

[6] Ibid. p.108.

[7] Gortari, Éli de; Dialéctica de la Física; Grijalbo; México, 1979; p.54.

[8] Jammer, Max; Conceptos de Espacio; Grjalbo; México, 1970; pp.148-149.

[9] Newman, James R; El Mundo de las Matemáticas; Grijalbo, Enciclopedia Sigma, T,IV; México, 1969; p.149.

[10] Beskin, N.M; Representación de Figuras Espaciales; Ediciones Mir, Moscú, 1977; p.22.

[11] Gortari, Éli de; Dialéctica de la Física; Grijalbo; México, 1979; p.56.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:42

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Comentario a,
Geografía: Fundamento...”
Postulados de la teoría del espacio.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 25 feb 10.

 

Aun cuando se hace un largo artículo de casi diez cuartillas, decidimos incluir de conjunto los postulados de la teoría del espacio: a) continuidad, b) condicionalidad, c) linealidad, y d) superposición.

 

El espacio no es sólo un concepto, es real, es decir, en su naturaleza, es “algo” más en el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento.  Es el pleno de “la cosa”, como el vacío en la ausencia de la misma.

 

En el parágrafo relativo al análisis del continuo, convendrá tener presente que allí donde anotamos “discontinuo”, será más propio leer “discreto”.

 

En el análisis del postulado de condicionalidad, vemos ahora que se despliega toda la dialéctica de la teoría del espacio, por el cual, el espacio es lo mismo una especie de vacuum-recipiente, que conjunto de propiedades que delimitan un cuerpo, siendo ese “vacuum-recipiente” un estado material más del continuum, por el que tal continuum ya en general, o bien en sus estados discretos singulares, se delimitan.  El error o limitación en el análisis y estudio del espacio, ha radicado en tomar separadamente una característica u otra, y no pudiendo conciliarlas mecánicamente, se ha optado por discriminar una a favor de la otra.  Había que entender su profunda dialéctica para ver sus transiciones y entender el movimiento del espacio, y en consecuencia, entender al espacio simultáneamente tanto como una primaria forma de existencia de la materia, como el summum de la forma de movimiento de la misma.

 

En el análisis del postulado de linealidad, encontramos, finalmente, que sin la dialéctica de la condicionalidad, necesariamente incurríamos en esa parte de la explicación en la que una gran curvatura del espacio (o poca linealidad), derivaba en consideraciones del discreto geológico; como lo inverso, nos llevaba al espacio cósmico, fuera del objeto de estudio de la geografía, lo que nos obligaba a reducirnos al “espacio adyacente a la superficie terrestre”.

 

Vista la linealidad con la misma dialéctica de la condicionalidad y del continuo, el espacio geográfico parte desde la adimensionalidad misma en el punto central de la Tierra, hasta los límites de la influencia de sus campos; por lo demás, en una espacio curvo, y de curvatura variable no sólo en los lugares, sino en el tiempo.

 

Finalmente, si la dialéctica ayudará a entender más enfáticamente algún postulado, ese será en el postulado de superposición, por el cual “un cuerpo puede moverse en el espacio sin alterar su tamaño y forma”.

 

Aquí reaparece la discusión más antigua acerca del espacio, desde Tales y Heráclito, como desde Parmenides y Zenón, hsta los atomistas: el que, para que las cosas se muevan, han de moverese en el espacio; esto es, que el espacio es condición de existencia de las cosas, y de su propio movimiento.  Sólo que, desde entonces, el problema ha sido, entender qué es eso llamado espacio; eso por lo cual las cosas existen y se mueven.

 

Sólo los avances de ciencias como la Física, la Matemática, y finalmente la Filosofía en su desarrollo de la dialéctica materialista a partir de mediados del siglo XIX, ha hecho posible que, con el vínculo de un summum de categorías acerca de las propiedades del espacio, nos sea posible entender ahora un poco más su esencia.

 

Ese espacio, referido a la Tierra y todos sus estados singulares, en su dialéctica, constiotuyen el espacio terrestre o geográfico.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:41

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
.
  Postulados de la teoría del espacio.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 25 feb 10.

 

 

2  Postulados de la teoría del espacio

 

a)  Continuidad.

 

Hemos considerado la realidad objetiva del espacio y la naturaleza del mismo como distintas formas: el vacío exterioridad, la extensión superficial, la conectividad y relaciones, y la corporeidad sustancial.

 

Las distintas formas en que se expresa la naturaleza del espacio han sido resumidas en la literatura científica bajo el concepto del continuo.

 

En el estudio del espacio se hace necesaria la admisión del continuo para su demostración.

 

El continuo puede definirse en general como un estado sin interrupciones, o mejor dicho, sin separaciones.  Se opone a los estados materiales discontinuos o discretos cuya propiedad general es la de ser puntuales (Fig. 20).

 

Así, se dice que el espacio es un continuo, y en tal sentido, el espacio en general es un estado sin interrupciones, o propiamente dicho, sin separaciones en sí mismo.

 

Nicolás Abbagnano, tras revisar los conceptos del continuo de Parménides, Anaxagoras, Aristóteles, Leibniz, Kant, Cantor, Dedkind, Brower y Dewey, para quienes el continuo es divisible en partes conectadas ininterrumpidamente (con separaciones sin separación), prácticamente como él lo señala: "estas definiciones del continuo tienen sin embargo, carácter paradójico ya que parece que quisieran hacer nacer lo continuo de la imagen misma de lo discontinuo, o sea de un conjunto de instantes, de puntos o de posiciones", de donde concluye; "bajo este aspecto, y limitándonos al uso que la palabra tiene en el lenguaje filosófico y común actualmente, se puede decir que, en general, se habla de continuidad entre dos cosas cada vez que es posible reconocer entre estas dos cosas una relación cualquiera"[1].

 

Si embargo a nuestro parecer, tal juicio no define al continuo, sino solo establece una de sus propiedades: constituir un elemento de relación.

 

El espacio, de acuerdo a las distintas formas en que se expresa su naturaleza, se interpreta bajo el postulado del continuo, como si el vacío exterioridad, la extensión superficial, la conectividad y relaciones a la corporeidad sustancial, fuesen precisamente formas continuas.

 

Si nos apoyamos en la noción común de continuidad, las cuatro formas antes enunciadas, establecen, 1) la relación entre dos cosas a través del vacío exterioridad; 2) la  relación entre dos cosas a través de la extensión  superficial; 3) la relación entre dos a través de una conexión intrínseca; y 4) la relación entre dos cosas a través de una corporeidad sustancial.

 

El cuarto punto es el que mejor expresa el concepto del continuo de Einstein, pero el que a su vez guarda la paradoja de interpretar lo continuo a partir de la sucesión de lo discontinuo.

 

El punto tercero resulta tautológico (la relación se establece por la relación misma).

 

El punto dos parece identificarse con el cuarto (tal como lo expresó ya Sexto el Empírico), en tanto que se refiere a la extensión superficial particular de la cosa u objeto discontinuo, y, por tanto, de la sucesión de todo discontinuo, se tiene la generalización de la extensión superficial del continuo; encerrándose así toda la situación contradictoria de la paradoja ya mencionada.

 

Queda como última explicación del continuo por su naturaleza multifacética misma (y no exclusivamente por las cosas con que queda en relación), el considerar el continuo como el vacío relativo exterior, o exterioridad de todo objeto.

 

Cabe señalar aquí que el espacio o exterioridad de todo objeto no es el único elemento continuo capaz de desdoblarse en elemento discontinuo y viceversa; así como la dificultad de su comprensión es similar a la dificultad de comprensión o estudio de otras formas continuas tales como: el continuo térmico, el continuo electromagnético, o el continuo gravitacional; los que hasta ahora la ciencia sólo ha podido estudiar a partir de determinados sistemas de referencia.

 

En la historia de la ciencia, en muy conocido el problema de como Newton, por ejemplo, pudo determinar la ley de la gravitación universal, mas lo que no ha podido ser explicado hasta ahora satisfactoriamente, es precisamente el problema de qué es la gravedad.  Sólo hacia la década de 1970 se  ha venido planteando su posible "estructura" por cuantos de gravedad (gravitones), u ondas gravitatorias.

 

El citar este pasaje de la historia de la ciencia es de suma importancia, dado que la investigación en geografía del continuo espacio, ha de iniciarse por el análisis de sus sistemas de referencia, como medio de comprensión del espacio determinado por dicho sistema; donde el objeto de estudio debe ser el espacio, y no, como hasta hoy erróneamente ha sido limitado por una desviación, el sistema de referencia mismo.

 

En el prólogo al libro de Max Jammer "Conceptos de espacio", Albert Einstein consigna: "... no existe ningún espacio "vacío", es decir, ningún espacio sin campo”[2].

 

Esto quiere decir que ni en el más ideal de los laboratorios, una campana de vacío o espacio continuo iba a quedar ajena a la acción de los estados materiales de fuerza o energía; es decir, no quedaría exenta de contener campos: el campo térmico, el campo electromagnético, o el campo gravitacional.

 

Así, finalmente, si el espacio absoluto de Newton como sistema inercial absoluto, ha de ser evitado a través de la teoría del campo, queda solamente considerar el continuo espacio relativo, como un sistema inercial relativo.  Tal es el continuo-espacio-geográfico.

 

 

b)  Condicionalidad

 

El espacio: estado físico como condición de existencia de la materia, o postulado de la Condicionalidad común de la existencia de la materia, como un segundo postulado en  la teoría del espacio, es aquel por el cual se le entiende como estado físico que constituye una de las dos formas fundamentales (junto con el tiempo),  como condición de existencia.

 

En toda literatura filosófica materialista dialéctica es lugar común definir al espacio como una forma de existencia de la materia.  Sin embargo, esta definición no parece ser lo suficientemente explícita.

 

Se dan en consecuencia dos interpretaciones generales: una, por la que se entiende que la materia existe en el espacio (es decir, la materia toda existe en una forma común); y dos, por la que se entiende que la materia existe espacialmente (es decir, simplemente con una propiedad común).

 

Es en este último sentido que prefiere entenderlo Éli de Gortari: "el espacio es una propiedad común a todos los procesos existentes..., el espacio no es algo independiente de los procesos, ni tampoco constituye una especie de recipiente en el cual estuviesen inmersos los procesos, el espacio es el conjunto de la propiedades espaciales que son inherentes a los procesos objetivos y representan una forma de su existencia.  Por lo tanto hablando con todo rigor, los procesos no existen en el espacio, sino que su existencia es espacial”[3].

 

Son varias pues, las observaciones que se pueden hacer a esta segunda interpretación: cierto es que el espacio es una propiedad común a todos los procesos, que no es independiente de los mismos ni tampoco constituye una especie de recipiente, pero derivar de ahí que el espacio es el conjunto de propiedades espaciales, es discutible en tanto que las propiedades de algo sólo no hablan de las parte de ese algo como un todo, pero el todo siempre ha de ser mayor que la suma de sus partes; de tal modo que el espacio ha de ser siempre más que el conjunto de sus propiedades.

 

Y así, decir que en rigor los procesos no existen en el espacio, sino que su existencia es espacial, sólo es referir la existencia de un objeto a un conjunto limitado de propiedades espaciales, mismas que son inherentes a los procesos objetivos; hablándonos únicamente acerca de qué cosa es esa forma de existencia en tanto la suma del conjunto de propiedades referidas.  El problema es que esa suma o ese conjunto de propiedades espaciales por más vasto que sea, nunca nos dirá qué es el espacio en su esencialidad; considerando que tomado como objeto de estudio, ésta sería una pretensión llevada al infinito; y, por tanto, no podemos reducir el espacio exclusivamente a un conjunto limitado de sus propiedades.

 

Por todo lo antes expuesto, conservaremos la primera interpretación dada a la definición del espacio, como forma de existencia de la materia, en tanto ésta existe en aquel (lo que por otra parte no se contrapone a la segunda interpretación, ya que la forma de existencia común, contiene propiedades comunes de existencia.

 

Bajo esta consideración, el espacio es una forma o propiedad común a todos los procesos, no constituyendo su recipiente, ni tampoco siendo independiente de ellos, es decir, que sólo se crea una imagen de independencia absoluta, dada su larga permanencia o estabilidad.

 

"La categoría de forma expresa el nexo interno y el modo de organización, de interacción de los elementos y  procesos del fenómeno tanto entre sí como con las condiciones externas"[4], o sea, la manera en que se establece una agregación, y se añade, "el contenido es la base del desarrollo, la forma es el modo de existencia de las cosas; el contenido posee movimiento propio, la forma depende de él; el contenido encierra en sí posibilidades de desarrollo sin fin, la  forma lo limita...”[5].  Ahora, la existencia "es toda la diversidad de las cosas variables en su conexión e interacción"[6].  La  existencia no es simplemente la esencia ni la manera de existir, pues una no es posible sin la otra; esencia sin manera de existir, sería inmovilidad absoluta, exterioridad absoluta, causalidad exclusiva.

 

Así, Federico Engels finalmente, cuando en su "Dialéctica de la Naturaleza" introduce el concepto de Geografía, siempre queda establecido en el sentido que se le ha dado en esta tesis, es decir, en el sentido del análisis espacial, por el conjunto más o menos amplio de sus propiedades: la localización, la distribución, la extensión, los limites, el lugar, la posición, etc., de modo que en su introducción, compuesta por varios artículos, en el primer de ellos, refiriéndose a la época en que las ciencias especiales resurgen con mas profundidad, escribe: "Apenas podía siquiera hablarse de la comparación entre las diversas formas de vida, de la investigación de su expansión geográfica, de sus condiciones de vida...”[7].  Donde el concepto "expansión geográfica" expresa claramente una propiedad espacial inherente a la geografía, estrechamente ligado por una parte a la comparación, que se deriva de la interacción física externa de dos o más cosas en su conexión; así como por otro lado, a las condiciones de vida (es decir, a las formas de existencia; aun cuando condiciones de vida y formas de existencia, sean categóricas distintas).

 

Se concluye así, que el espacio es una premisa de existencia..., el espacio es un estado físico condición de existencia.

 

 

c)  Linealidad.

 

Un tercer postulado en la teoría del espacio es el de linealidad elemental, que William Kingdon Cliford (1845-1879), denomina de "llaneza elemental".

 

La propiedad de linealidad elemental se aplica en aquellas curvas de amplitud en las cuales un segmento de arco es casi igual a su cuerda (Fig. 21).

 

Esto resulta perfectamente aplicable el caso de las esferas como puede serlo la misma esfera terrestre, cuya curvatura de superficie en relación a la escala humana es pequeña, tanto, que cada uno de sus reducidos sectores parece llano (Fig. 22).

 

Si suplimos el concepto de curvatura de superficie por el de curvatura de extensión, tendremos que entre mayor sea dicha extensión, menor será la curvatura.  Resultado importante suplir el concepto de superficie por el concepto de extensión, ya que por un lado, nos permite generalizar las condiciones, y por otro, evitar el camino de la hipótesis del cotinumm expresada por Kingdon Cliford del siguiente modo:  "una superficie tal que cuanto más la aumenten más llana se vuelva, se dice que posee la propiedad de linealidad elemental.  Pero si cada sucesivo aumento de potencia de nuestro imaginario microscopio revela nuevas rugosidades y desigualdades sin fin, diríamos que la superficie dada no posee la propiedad de linealidad elemental"[8].

 

El obstáculo que William Kingdon encuentra, es el de explicar el postulado de la linealidad elemental para el caso de un espacio discontinuo, o  "espacio sólido" como él le llama.  Dicho obstáculo es nuevamente la paradoja enunciada por Abbagnano, de un continuo como sucesión de lo discontinuo.  Así pues, la curvatura de un espacio en la hipótesis del continumm enfrenta algunos problemas que, en todo caso, como el mismo Kingdon lo confiesa, intenta explicar, y muy seguramente de manera satisfactoria, pero ya no necesaria para nuestra argumentación.

 

Por el contrario, el concepto de curvatura de extensión, es aplicable a un espacio continuo, el que por oposición al "espacio sólido" de Kingdon, podríamos llamar, espacio vacío.

 

El postulado de linealidad elemental para el caso del espacio continuo en la hipótesis del vacumm, es plenamente válido, si recogemos de Riemman, del mismo Kingdon, de Schwarzchild y de Einstein, la aceptación y demostración del espacio curvo e incluso de curvatura variable.

 

Así, Meliujin dice: "la medida que distingue el espacio de Riemman del de Euclides es la llamada curvatura del espacio"[9]; por su parte, Max Jammer cita de Kingdon, "podemos concebir que nuestro espacio tiene en todas partes una curvatura casi uniforme, pero que, entre un punto y otro, pueden ocurrir leves variaciones de la curvatura, y que estas mismas varían con el tiempo..."[10]; y más adelante, el mismo Jammer cita cómo Schwarzchild se ocupó a su vez del mismo problema en su trabajo "Sobre la curvatura admisible del espacio"; y, finalmente, Meliujin recuerda como "la teórica de la relatividad considera el campo gravitatorio como una peculiar curvatura del espacio-tiempo"[11].

 

Aquí no consideraremos el espacio cósmico, para el que dicha curvatura tiende cada vez a ser menor; ni una curvatura mayor a la de la superficie terrestre que nos conduciría al "espacio sólido" de la tierra o espacio geológico propiamente.

 

La curvatura se entiende en general como la deflexión de la recta, de ahí el postulado de la linealidad elemental, pero no considerándose aquí las curvaturas planas de un continuo bidimensional, sino las curvaturas alabeadas o espaciales correspondientes a un continuo tridimensional, la curvatura del espacio propiamente geográfico no es la simple deflexión del horizonte de la superficie terrestre.

 

La linealidad elemental del espacio tridimensional se expresa en términos aproximados a los de Kingdon, como la medida angular alrededor de un punto que será igual a la medida angular alrededor de cualquier otro punto que forme parte del conjunto que queda dentro de dicho ángulo.

 

Es decir, que los planos esféricos subtendidos por dichos ángulos, formados por conjuntos de puntos, poseen una linealidad elemental proporcional.

 

"Si el espacio tiene la propiedad de linealidad elemental, el conjunto de direcciones alrededor de un punto es exactamente equivalente al de direcciones alrededor de otro punto aunque, no es necesario que el espacio sea exactamente semejante a todos sus puntos"[12].

 

Dos geodésicas cualquiera consideradas a partir de uno de dichos puntos, en otro se encontrarán y formarán un ángulo, dichas geodésicas "constituyen relaciones de distancia, y la cantidad necesaria para convertir una en otra se llama ángulo entre ellas”[13].

 

Esta es pues, la base de  las operaciones en la métrica del espacio, de tal modo que, como dice Paúl Courdec: "El término familiar de "curvatura", que corresponde a una noción concreta, se aplica aquí a un dominio singular, en el que sería improcedente no ver más que longitudes"[14].   En el estudio del espacio, al análisis de su curvatura le corresponde una métrica angular.

 

 

d)  Superposición.

 

Según este postulado, un cuerpo puede moverse en el espacio sin alterar su tamaño y forma.

 

Lo anterior quiere decir que un cuerpo ha de moverse en el espacio sin alterar sus longitudes ni sus ángulos.  En una forma mas generalizada, establece que los cuerpos existen en el espacio sin que por ese solo  hecho se alteren dichas propiedades métricas; por lo que a su vez puede decirse que todas las partes del espacio son exactamente iguales, y no se distinguen sino por medio de los cuerpos con que interacciona.

 

Kingdon demuestra la propiedad de superposición para un espacio que se interpreta en primera instancia como superficie.  En él, explica, basta conocer una figura en la que se inscribe un triángulo, cuyos lados  son las distancias más cortas entre los vértices de dicha figura; y si en cualquier otra parte de esa espacio (superficie), dos puntos tienen valor angular hacia el lado adyacente y éste último equivale a la distancia del lado correspondiente del original, la  distancia del tercer lado entre este último extremo y el punto siguiente, será igual a su vez a la del triángulo original.  Esto es, como el mismo Kingdon lo expresa, la forma en que Euclides mismo lo empleó.

 

Lo que Kingdon establece bajo el concepto de "espacio sólido", es la extrapolación del espacio plano euclidiano al espacio esférico por el cual dice: "si tomo dos puntos suficientemente próximo sobre una superficie y extiendo una cuerda entre ellos, esta cuerda adoptará una cierta posición definida sobre la superficie, señalando la línea de distancia más corta de un punto o otro.  Una tal línea se llama geodésica.  Es una línea determinada por las propiedades intrínsecas de la superficie, y no por sus relaciones con el espacio exterior"[15].

 

Es así, que el problema del postulado de superposición, queda presente en el espacio vacuo.

 

Cabe considerar entonces, en una aproximación general, que si en la argumentación de Kingdon está contenida en un principio una geometría en tanto que trata sólo de puntos y líneas, y que su espacio sólido se refiere a líneas y superficies en lo discontinuo, aquí lo haremos en el sentido opuesto, hacia lo continuo.  Habremos de considerar aquí fundamentalmente las superficies y volúmenes.

 

Así, el tetraedro con vértices diferenciados que nos permite reestablecer un sistema a fin de coordenadas tridimensionales de espacio, nos da lugar a la consideración del volumen.

 

El volumen se define en sí por un sistema  tridimensional de coordenadas y las mismas confieren al "espacio sólido" o  discreto su voluminosidad.  Esto es, debe distinguirse el concepto de "volumen" del concepto de "lo voluntarioso", de tal modo que por ello nos sea posible entender el volumen inherente al espacio continuo.

 

El concepto de volumen nos permite asignar al espacio una métrica cuantitativa de segundo orden, ya que la medida del volumen se realiza con unidades que derivan generalmente de las unidades de medida de  longitud, correspondientes a las distancias de las líneas que determinan la métrica del volumen; y en ese sentido, el volumen como equivalente cuantitativo, es que se distingue del vacío.

 

En resumen; así como el tetraedro puede ser lo mismo una masa volumétrica dada con un sistema afín de coordenadas, que un  sistema afín de coordenadas en ausencia de masa volumétrica, el espacio continuo en la hipótesis del vacío resulta infinito pero condicional o convencionalmente limitado.

 

Ahora, si establecemos una analogía con la argumentación de Kingdon, basta conocer una figura espacial en la que se inscriba un tetraedro cuyos lados sean las distancias más cortas entre sus vértices, y si en cualquier otra parte de ese espacio tridimensional continuo, tres puntos tienen igual distancia que los puntos que constituyen los vértices de una cara del tetraedro; si, además, conserva el mismo valor angular hacia su cara adyacente y esta última equivale a las distancias a sus vértices tal como es en el original, las distancias de la tercer y cuarta cara, serán a su vez igual a las del tetraedro original.  En conclusión, el postulado de superposición para este caso, sigue siendo válido.



[1] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Continuo).

[2] Jammer, Max; Conceptos de Espacio; Grjalbo; México, 1970; p.16.

[3] Gortari, Éli de; Dialéctica de la Física; Grijalbo; México, 1979; p.36.

[4] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos, Montevideo; (v. Forma y Contenido).

[5]  Ibid.

[6]  Ibid. (v. Existencia).

[7] Engels, Federico; Dialéctica de la Naturaleza; Grijalbo; México, 1961; p.6.

[8] Newman, James R; El Mundo de las Matemáticas; Grijalbo, Enciclopedia Sigma, T,IV; México, 1969; p.151.

[9] Meliujin, Serafín T; El Problema de lo Finito y lo Infinito; Grijalbo; México, 1960; p.197.

[10] Jammer, Max; Conceptos de Espacio; Grjalbo; México, 1970; p.206.

[11] Meliujin, Serafín T; El Problema de lo Finito y lo Infinito; Grijalbo; México, 1960; p.208.

[12] Newman, James R; El Mundo de las Matemáticas; Grijalbo, Enciclopedia Sigma, T,IV; México, 1969; p.152.

[13] Ibid. p.151.

[14] Courdec, Paul; La Relatividad; Eudeba, Cuadernos Nº 95; 6ª edición, Buenos Aires; 1977; p.15

[15] Newman, James R; El Mundo de las Matemáticas; Grijalbo, Enciclopedia Sigma, T,IV; México, 1969; p.155.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:40

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Clasificación de las nociones de espacio…

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 22 feb 10.

 

Sin que haya mucho que tratar de este apartado, subrayaremos es parte esnecial en donde planteamos que “se pueden clasificar en tres puntos: 1) en donde por espacio se entiende: "el espacio <<lleno>> y de distribuciones diferenciadas en la estructura territorial de la superficie terrestre, susceptibles de ordenamiento por el hombre"; 2) en donde el espacio se considera como esfera ambiental, medio que suponen un carácter tridimensional (la hipótesis del continumm de Einstein); y 3) en donde el espacio se expresa por la noción de un "espacio continuo" (en la hipótesis del vacumm o vacío relativo)”; esto es, respectivamente, donde el espacio se reduce a “lo espacial”, donde el espacio es tratado sólo en tanto marco de referencia, o, donde el espacio es tratado por su esencialidad.


 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:39

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento.

Clasificación de las nociones de espacio
en la geografía contemporánea.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 22 feb 10.

 

d)      Clasificación de las naciones de espacio 
   en la geografía contemporánea

 

A pesar de que el concepto de espacio del cuerpo teórico de la geografía se ha considerado tan solo como objeto de estudio en tanto elemento o marco de referencia; no por ello dicho elemento deja de ser determinante en una disciplina de conocimientos que centra su atención en las relaciones o interacciones, estas ultimas, como una manifestación externa de la unidad material del mundo.

 

En este parágrafo veremos cómo el concepto de espacio es imprescindible en geografía.  Cómo todo los geógrafos de una u otra forma hacen referencia a él, cómo, del mismo, se tiene una noción empírico-intuitiva, y cómo esto último es consecuencia directa de no asumir como objeto de estudio al espacio, finalmente.

 

El papel determinante del concepto de espacio se debe a que, este se expresa precisamente en el conjunto de relaciones externas de los objetos o fenómenos, o en general de los procesos materiales.

 

El espacio como marco o sistema de referencia según se entiende en la geografía actual fenomenológico-historiográfica, es ese medio, ámbito, esfera, estructura territorial en que se gestan las contradicciones externas a los objetos o fenómenos, constituyendo su premisa de existencia.

 

Sin embargo, el fenómeno en sí, sólo puede ser comprendido en sus leyes, en su esencia casual de acuerdo a sus conexiones, relaciones o contradicciones internas, a través de una determinada especialidad con un método propio.  Dado que dichas contradicciones constituyen por su parte, la premisa de movimiento y desarrollo del objeto o fenómeno mismo.

 

Por lo tanto puede considerarse que los geógrafos del presente reclaman para nuestra disciplina de conocimientos el estudio de las contradicciones de los objetos y fenómenos; es decir, el estudio de los objetos y fenómenos en sí, de acuerdo a sus contradicciones internas en un marco de referencia espacial, invadiendo el campo de estudio de otros especialistas, y habilitándose en él sin un fundamento teórico-metodológico riguroso.

 

Citando a Emmanuel de Martone, para quien la Geografía es la “ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre de sus causas y relaciones”, se puede apreciar que su idea es fácilmente generalizable prácticamente todo los demás pensadores de la geografía; y que como resultado de ello, en el mejor de los casos, lo que parece ubicarse en primer plano es el estudio de las relaciones externas de los procesos materiales tanto inorgánicos como orgánicos y sociales; empero, cualesquiera de las definiciones que hasta aquí se han citado, se prestan a ambigüedades, las que conducen al estudio de las contradicciones internas de los fenómenos en su situación espacial.

 

Una critica más detenida, hará ver que ni en el mejor de los casos, puede entenderse que se sostiene el estudio del espacio en sí.

 

Bastaría cuestionar si la geografía puede ser una ciencia en su actual situación en la que no están claramente definidos su objeto de estudio, su lugar en el cuadro de la clasificación de las ciencias, sus postulados, principios, y categorías, donde no se parte en la investigación sobre la base de ninguna ley, hipótesis, etc; bastaría cuestionar si aun a pesar de ello puede ser una ciencia del estudio de los fenómenos, no sólo naturales inorgánicos (físico-químicos), y orgánicos (químico-biológicos), sino incluso de los fenómenos sociales (histórico-económico y político).  Y si aún se sostuviese lo concitado, habría que subrayar, por consiguiente, que la geografía en tal concepto no estudia el espacio, sino sólo en tanto como marco de referencia, más aún cuando en la definición se expone el estudio de dichos fenómenos "considerados en su distribución"; es decir, que además de estudiarlos en sus contradicciones internas, considerarlos finalmente en sus relaciones o contradicciones externas en su distribución.

 

La critica se hace tanto más severa, cuanto más necesario es precisar a que "cosas y relaciones" se refiere el estudio e investigación geográfica: sí a las causas y relaciones internas del fenómeno en sí; o si a las causas y relaciones externas manifestadas en la distribución de los fenómenos.

 

Algunos autores han tratado de ajustar más a un criterio geográfico espacial a la definición de Emmanuel de Martone, invirtiendo la sintaxis, para enunciarla como "la ciencia del estudio de las causas de la distribución de los fenómenos naturales tanto como sociales y sus relaciones"[1].  A la que habrá de hacer la siguiente observación: si bien la definición expresa de una manera mas lógica un objeto propio de la geografía, mas claramente definido, sólo recurre a una propiedad espacial: la distribución.

 

Al final sólo ha quedado una cosa: la geografía como ciencia del estudio de las causas de la distribución.  Pero en tanto la distribución sólo nos remite a un propiedad espacial, dicha definición es unilateral y nos encubre las leyes generales del espacio con las leyes particulares de la distribución.  Como consecuencia de tal unilateralidad, las causas de la distribución se analizan erróneamente, por las relaciones internas de los fenómenos, y no por la multilateralidad de sus relaciones externas; es decir, por la multilateralidad de las contradicciones internas del espacio.

 

No sólo es problemática una definición clara y precisa de esta ciencia y su objeto de estudio, sino el mismo, el espacio, también requiere ser precisado conceptualmente, aún por la geografía fenomenológico-historiográfica del presente que lo requiere por lo menos como marco de referencia.

 

Únicamente valiéndonos de las nociones de espacio hasta aquí citadas, de los diversos estudiosos de la teoría geográfica se pueden clasificar en tres puntos: 1) en donde por espacio se entiende: "el espacio <<lleno>> y de distribuciones diferenciadas en la estructura territorial de la superficie terrestre, susceptibles de ordenamiento por el hombre"; 2) en donde el espacio se considera como esfera ambiental, medio que suponen un carácter tridimensional (la hipótesis del continumm de Einstein); y 3) en donde el espacio se expresa por la noción de un "espacio continuo" (en la hipótesis del vacumm o vacío relativo).

 

La discrepancia entre estas tres nociones no es exclusivamente de forma, sino de contenido; más aún, no parece haber suficiente precisión de la definición conceptual en su enunciado, como podrá apreciarse enseguida por su análisis, evidenciando una noción empírico-intuitiva del espacio, y no una verdadera noción teórico-hipotética del mismo, como lo pudiera aparentar.

 

La primera noción se corresponde a la concepción filosófica de los plenitas (llamados así por su negación del vacío) neoplatónicos. Para ellos, como por ejemplo, para el geógrafo escolástico Ibn Rochd (averroes) y los sustentadores actuales de esta idea, el espacio es precisamente el espacio "lleno", no el "el marco vacío de los geómetras", según Claval; y en términos filosóficos-físicos es el objeto de carácter puntual discreto o discontinuo.

 

Así, Rosental e Iudin enuncian la discontinuidad en tanto categoría filosófica como lo que “es propio de los estados discretos de la materia (planeta, cuerpos, cristales, moléculas, átomos, núcleos, etc), de su grado de diferenciación, bajo el aspecto de elementos estables singulares de diferentes sistemas de estructuras cualitativamente determinadas"[2]. y en el Diccionario de Física Rioduero, la discontinuidad es el "cambio espacial a saltos de determinadas propiedades físicas"[3].  Las "distribuciones diferenciadas en la estructura territorial de la superficie terrestre" se refieren, entonces, a los objetos extendidos diferentes entre sí, que estructuran territorialmente la superficie terrestre.

 

La segunda noción; la del espacio como esfera ambiental o medio se aproxima, en sentido contrario a lo anterior, a la concepción filosófica de los antiplenistas o vacuitas que conforman toda la corriente del materialismo; para los geógrafos que se apoyan en esta noción del espacio, su espacio es el aspecto aristotélico-einsteniano.  Se postula el carácter tridimensional (la esfera o el ambiente); a tal grado que, en el Diccionario Filosófico de Rosental e Iudin, se define el "medio geográfico", como: el “conjunto de objetos y fenómenos de la naturaleza viva e inerte (corteza terrestre parte interior de la atmósfera agua suelo mundo animal y vegetal)...”[4]; y así, en dicho conjunto de objeto y fenómenos, se tiene la continuidad, la cual "se revela en la integridad de los sistemas que constan de los elementos discretos singulares, en la infinitud de sus conexiones, en la gradación de los cambios en los estados, en el paso sin brusquedades de un estado a otro"[5]; que para Aristóteles se caracteriza en la superficie terrestre: "lo divisible en partes siempre divisibles"[6], y para Einstein en el continuum, el espacio lleno de manera continua por materia (el medio).

 

Pero "estas definiciones del continuo tienen, sin embargo –hace ver Nicola Abaggnano en su Diccionario de Filosofía– carácter paradójico, ya que parece que quisiera hacer nacer lo continuo de la imagen misma de lo discontinuo, o sea, de un conjunto de instantes, de puntos o de posiciones”[7]; y así Einstein en su obra  "La relatividad", expresa el continuo como “una sucesión de puntos tan infinitamente cerca como se quiera unos de otros”[8], en un sistema de tres valores.

 

Es evidente que aquí tenemos que coincidir con Sexto el Empírico, en identificar estas dos primeras nociones del espacio interpretadas en el pensamiento geográfico.

 

La tercera noción del espacio en el pensamiento geográfico, es la que lo entiende como un "espacio continuo", o sea,  como el espacio de Anaximandro y los vacuistas; como el concepto de espacio sostenido en esta tesis, en el sentido de la exterioridad de los cuerpos discontinuos.

 

En consideración a las limitaciones de la geografía fenomenológico-historiográfica predominante en la actualidad, cabe suponer una representación del espacio bajo una noción empírico-intuitiva.  Es decir, encontrando también en su terreno la limitación de la escuela espacial-cartográfica de esta ciencia.

 

                              Todo lo anterior es atribuible –a nuestro juicio– a la contundente debilidad de la gran mayoría de los teóricos de la geografía, que ha sido el filosofar sobre ésta de manera tautológica, recabando lo que otros han dicho acerca de la teoría de esta ciencia, para concluir en lo que la misma es hoy.  Han citado textualmente desde los textos de Estrabón, pasando por Varenio y hasta Humboldt, y con ello han pretendido demostrar lo que la Geografía es, y por qué razón así lo es.  Todo lo cual en apariencia, resulta suficientemente acertado.  Sin embargo, lo que estos teóricos de la geografía en el mundo; ninguno hasta donde nos ha sido posible saber; no han hecho, ha sido precisamente el preguntarse, en última instancia, por qué otros antes o después que él, dijeron lo que dijeron, y por qué hicieron lo que hicieron.  Tratando de entender así el pensamiento geográfico como ciencia en tanto que deviene como reflejo elaborado de la realidad objetiva y, no sólo como producto del pensamiento subjetivo de sus exponentes.  No tratando de formar a todos los pensadores de la geografía en una misma y única sucesión cronológica; sino separando a tales pensadores por aquello en que ahondan las raíces mismas de su pensamiento: por el apego a una u otra concepción filosófica del mundo.


[1] Sánchez Molina, Antonio; Geografía Física y Humana; Trillas; México, 1971; p.11.

[2] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuidad y discontinuidad).

[3] Herder, Verlag; Diccionario de Física; Editorial Rioduero; Madrid, 1972; (v. Discontinuo).

[4]  Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuidad y discontinuidad).

[5] Ibid. (v. Continuidad), subrayado nuestro.

[6] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Continuo).

[7] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuo).

[8] Einstein, Albert; La Relatividad; Grijalbo, Col. Dina; México, 1970; pp.77-78.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:38

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...” .
El espacio como un elemento en la teoría geográfica

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/;  
México, 18 feb 10.

 

 

Discutir hoy el apartado El espacio como un elemento en la teoría geográfica, de nuestra tesis de Licenciatura, nos da la oportunidad de hacer una síntesis de ello recurriendo al método de una Tabla de Concordancias; que en aquel entonces, de haber sabido utilizarla, nos hubiera sido enormemente útil, para analizar, precisamente, el problema del espacio como un elemento, y no como la categoría esencial de la teoría geográfica.

 

Dado nuestro marco teórico, la dialéctica materialista, aplicamos el aspecto esencial del método de Marx en su investigación de la teoría del capital: descubrir la categoría fundamental, como tal, presente en todos los casos del análisis del capital.  Y esa categoría, en el caso de la teoría del capital: fue la mercancía.  De manera análoga, para el caso de la teoría geográfica, en nuestro análisis: lo fue el espacio.

 

Citamos entonces a los autores con contribuciones a la geografía teórica más destacados, y puede apreciarse la notable diferencia entre nuestro concepto de espacio, no sólo por su forma: el ser la categoría fundamental; sino por su contenido: el vacuum; y el de todos ellos, lo que ya de suyo hablaba de la enorme diferencia que estábamos haciendo en la geografía mexicana respecto de todas las demás.

 

Incluimos entonces ahora esa Tabal de Relación Causal por Concordancias recogiendo las definiciones de sólo una treintena de autores citados que entonces consultamos pudiendo disponer de sus fuentes (pudiéndose aumentar grandemente esa lista), pero que con ello nos fue suficiente para, por inducción incompleta, poder afirmar lo que establecemos en ese apartado de la tesis.  Expuesto de esta manera, nos permite descubrir nuevas facetas del problema, de lo cual bien pudiera dar lugar a una nueva tesis.  Asunto para, en las nuevas generaciones de geógrafos, aquellos que asuman esta especialización en la geografía teórica.  Ella no los alejará de la capacidad del vínculo a la producción, a las soluciones prácticas, etc; antes al contrario, potenciará dicha capacidad.  Sólo que la geografía teórica por sí misma es lo suficientemente apasionante como para luego andar “perdiendo el tiempo” en asuntos pragmáticos.  Esa responsabilidad se suele dejar, ya en la especialización en la geografía aplicada o en la geografía operativa, de otros geógrafos.

Tabla-de-Concordancias-en-el-concepto-de-espcio.jpg
Tabla de Relación Causal por Concordancias,
para el Concepto/Objeto de Estudio de la Geografía
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; http://espacio-geografico.over-blog.es] 


                              Por la Tabla, haciendo una consideración muy general, pero en lo esencial, puede apreciarse entonces: 1) que la noción dominante acerca del concepto de espacio era el de
“estructura territorial” (aún si se toma por uno el colectivo de autores debajo de Guerásimov); de cualquier manera, esta noción, junto con la de “distribuciones en el espacio”, era lo que más delineaba en aquel entonces el objeto de estudio de la Geografía; 2) luego, en segundo orden, dominaban las nociones de “superficie terrestre” y “región”; 3) sin embargo, nociones como “espacio”, “espacio continuo”, y “espacio tridimensional”, más enfáticas en la esencialidad de su generalización, apenas sobresalen ubicas en tercer orden; 4) luego se comparten por igual una serie de nociones a las que les caracteriza cierta confusión o ambigüedad; y, 5) dos nociones que se expresan en las citas, pero una de manera indefinida (atribuida a “otros geógrafos”: la ecología), y, otra que se plantea en sentido negativo: “el marco vacío de los geómetras”.

 

Examinadas esas nociones en su contexto histórico concreto, resulta que las más usadas, en particular el concepto de “estructura territorial”, era materia de aplicación de los métodos económicos, acabando en una “geografía económica regional” o “geoeconomía”; y que las nociones en segundo orden, operaban más en el ámbito de los geógrafos naturalistas (en geomorfología, climatología, edafología, etc).  Sólo en el tercer punto están los verdaderos geógrafos espacistas, entre ellos, esencialmente, Hettner.

 

El acercamiento a la definición del verdadero objeto de estudio de la Geografía era ya tan evidente, como confuso todavía.  Con graves errores lógicos en su definición como la suplantación de tesis, la metonimia o sinonimia, que incluso llega a acusar Ives Lacoste.

 

El problema esencial aún, era que la definición de espacio, en la mayoría de los investigadores, se hacía por dos o tres propiedades particulares del espacio; y ahí donde se incidía en la síntesis de todas las posibles propiedades; como, sorprendentemente, cuando Pierre George habla del “espacio continuo”; el cual estaría inmerso en “el marco vacío de los geómetras” que niega Paul Claval; la idea tampoco se desarrolla o lleva a sus últimas consecuencias (y nos sorprendemos, porque justamente, Pierre George; del que pudimos disfrutar varias de sus conferencias conociendo entonces bien lo que pensaba; sería uno de los últimos en hacerlo).

 

Para los años setenta, se estaba ya muy cerca de la esencia del problema en la discusión internacional; pero nos tocó a nosotros, precisamente, el poder llevar todo ello hasta sus últimas consecuencias, poniendo la Geografía mexicana a la vanguardia.

 

Y, como suele suceder con nosotros en este país de “mexicanitos” mediocres, pusilánimes; “inditos” apocados con espíritu de súbditos, de nuestras tortillitas con nuestros frijolitos y su chilito, acompañados de nuestro cafesito con su canelita, o de su atolito y unos tamalitos, agradeciditos de la morenita virgencita Guadalupita... (como exclama en estos casos el profesor Tomás Mojarro: “¡Dios...”!); esa teoría de  la geografía y la oportunidad de hacer sobresalir a nuestra Universidad con ella, no sólo se dejó pasar, primero se le combatió obstaculizándola, y luego en el plagio, sometiéndola a la tergiversación.

 

Pero con el tiempo; tempus omnia dictatum (el tiempo todo lo dictamina, LIHI); apareció una nueva tecnología y con ella un nuevo medio de comunicación..., y cambió la historia.  Ahora, difundido esto en el plano internacional, espero que allí donde no reine aún el oscurantismo con sus prejuicios y su ignorancia, esta teoría de la Geografía sea retomada y desarrollada.  A partir de aquí, el asunto ahora, es internacional.


 

 

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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:37

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
El espacio como un elemento
en la teoría geográfica.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 18 feb 10.

 

c)   El espacio como un elemento en la teoría geográfica

 

El espacio, un elemento que parece tan simple si solo se considera como elemento de referencia, y tan complejo si se convierte en objeto de estudio.

 

Se puede decir que prácticamente todos los teóricos de la geografía han expuesto en un momento dado, la idea de esta disciplina de conocimientos como ciencia que en su cuerpo teórico contiene el concepto de espacio.

 

Por citar sólo algunos, se tiene por ejemplo: en Paúl Claval: "El espacio estudiado por el geógrafo el de la vida de hombre no es el marco vacío de los geómetras, sino el marco atiborrado de objetos y seres de la superficie terrestre..., el geógrafo se interesa por los aspectos psicológicos de los comportamientos en el espacio...”[1]; en Oliver Dollfus: “El geógrafo estudia los modos de organización del espacio terrestre..., el ámbito fundamental de la geografía sigue siendo, no obstante, el estudio de los grupos humanos..., que ordenan el espacio..."[2].  Allí mismo se recogen las ideas de Haggett y Hartshorne, para quienes la diferenciación espacial y las distribuciones en el espacio es el tema primordial y fundamental de la atención de los geógrafos.

 

Fernand Joly, en su obra "La Cartografía", expone: "El espacio geográfico esta constituido por la superficie terrestre en su totalidad o en una de sus partes"[3].  Federico A. Daus coincide en la misma idea: "La geografía como saber organizado sobre la superficie terrestre...”, precisando dicha idea de la superficie terrestre como espacio más adelante, en la cita: "el conocimiento de lo que constituye el dominio de la geografía –es decir, la superficie terrestre en su complejidad espacial...”[4]

 

Del mismo modo, Richard J. Chorley, recopila en su trabajo "Nuevas Tendencias en Geografía", una serie de ensayos de los que tomamos citas sobre la idea de espacio en sus autores.

 

Del ensayo, "Un Paradigma para la Geografía Humana", de Brian J. Berry, se asienta: “David Harvey (1969), entre otros, ha expuesto razonadamente su parecer de que un paso necesario para lograr una metamorfosis de la geografía, parece que debería consistir en examinar las interacciones suscitadas entre el proceso temporal y forma espacial”[5].

 

Más aún, la segunda parte de la obra de recopilación de Chorley, la dedica a la Geografía Espacial, en donde se incluye en trabajo de Torsten Hagerstand, “El Terreno Propio de la Geografía Humana”, de donde citamos: “los futurólogos usualmente no muestran mucho interés por utilizar perspectivas geográficas en sus razonamientos, pero resulta perfectamente obvio que las escenificaciones de los estados futuros del mundo serán totalmente estériles mientras no tomen en consideración sus dimensiones espaciales”[6]; o el de William Warnts: “La Nueva Geografía como Teoría de Sistemas Espaciales”..., o el muy interesante trabajo de Michael F. Dacey, "Algunas Cuestiones en Torno a las Distribuciones Espaciales”[7]....

 

En la parte cuarta de Chorley, se inicia con un trabajo de Peter Haggett, en cuyo solo titulo se vuelve a hacer mención a la idea del espacio en geografía: “La Predicción de Futuras Alternativas, en los Aspectos Espacial Ecológico y Regional: Problemas y Posibilidades”[8].

 

Otros ensayos en esta misma obra, como el de Dietrich Bartels, “Entre la Teoría y la Metateoría”, se refieren al espacio en otros sinónimos; el "landschaft", la región como entidad: "Se ha propuesto que <<el sistema lógico de la geografía>> ha de consistir en la integración paso a paso de la realidad en la entidad geográfica del "landschaft”, en el que se busca descubrir las "armonías" y "dominantes" regionales particulares”[9].  Donde el concepto de región sustituye en forma de sinónimo al de espacio; o como el de V.A. Anuchin, en su ensayo "Teoría de la Geografía", usando otro sinónimo de espacio, el "medio ambiente", se asienta: “se sigue de aquí que el enfoque espacial es la base metodología de cualquier estudio geográfico”[10].

 

En capitulo aparte, denominado de Geografía Ambiental, el mismo Chorley presenta un trabajo: "La Geografía como Ecología Humana”; aquí, el espacio vuelve a ser sinonimizado por el "medio ambiente".  Siendo ésta la tendencia actual en la geografía soviética como puede apreciarse en el colectivo de autores: "El Hombre, la Sociedad y el Medio Ambiente", de los geógrafos I. Guerasimov, L. Abramov, L. Kunitsin, N. Lontiev, Ya. Mashbits y V. Preobrazhenski, quienes refiriéndose al espacio geográfico como "estructura territorial" afirman: en la esfera de las investigaciones geográficas, entran la naturaleza, la población y la economía, consideradas desde el ángulo de su estructura territorial.

 

Muchos de los sinónimos del espacio mencionados, se manejan a su vez en la obra de A.M. Riabchikov, "Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica", donde el propio termino de "esfera" esta dando la idea de ese espacio.  La misma consideración puede hacerse con respecto al trabajo, “Geografía: su Ámbito y su Trascendencia", de Jean O.M. Broek[11], o para la "Geografía Aplicada" de Dudley Stamp[12].

 

En el trabajo “Los Métodos de la Geografía”, Pierre George titula un segundo parágrafo de su introducción, como: "La geografía es el estudio de un espacio continuo"[13], independientemente de la manera aparentemente empírica y paradójica en que esto es enunciado.

 

S. W. Wooldridge y W. Gordon  East, discuten en su  "Significado y Propósito de la Geografía”, los diversos aspectos de esta ciencia sin prescindir del concepto de espacio, el que comparten citando a Hettner:  "La realidad es simultáneamente un espacio tridimensional..."[14].

 

Y por último, en el Diccionario de Geografía de Verlag Herder, en el término "Geografía", se expone: "ciencia que se ocupa de los fenómenos de la superficie terrestre en su vinculación con el espacio..."[15].

 

Así, finalmente, ya sea que los teóricos de la geografía se refieran explícitamente al espacio; como por ejemplo en Ángel Bassols Batalla en su "Geografía para el México de Hoy y Mañana", donde expresa:  "Actualmente, pues, nuestra especialidad científica, analiza en forma dinámica, aspectos naturales, económicos y sociales no sólo en su distribución espacial, sino también en su génesis en el tiempo...”[16],  muy aparte de que estemos o no de acuerdo con su afirmación de: "nuestra especialidad científica" y de que lo estudiado sean los fenómenos y no el espacio.  O que manejan dicho concepto a través de las propiedades espaciales, como en la obra, "Geografía General", del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, de donde citamos: "se considera hoy a la Geografía como una ciencia de la superficie terrestre, sobre la cual habita el hombre y es por ello, básicamente una ciencia de localización.  Estudia también la distribución de toda clase de fenómenos (...) sobre nuestro planeta...”[17], donde tales propiedades espaciales son precisamente, superficie terrestre, localización y distribución; o bien que al referirse al concepto de espacio, se utilice lo que la revista Herodote, de Ives Lacoste, denomina "metáforas espaciales"; o sea, ese conjunto de sinónimos a los que nos hemos referido anteriormente, como esfera geográfica, o Landschaft, o bien medio ambiente,  etc;  expresándose también por el Dr. Jorge A. Vivó Escoto en su "Geografía Física": "...es imposible investigar o exponer los fenómenos naturales sin tomar en cuenta las modificaciones que en los mismos ejerce el hombre, así como es totalmente inaceptable que los problemas referentes a este sean motivo de estudio sin tomar en cuenta al medio"[18].  Aquí el  "medio" cobra un sentido ambiguo, ya que por él se puede entender las relaciones externas al objeto o fenómenos, es decir, el espacio, o bien el "conjunto de fenómenos naturales", que en su distribución como medio y como marco de referencia, remiten sutilmente al concepto de espacio.

 

En conclusión, no sería ningún absurdo generalizar el que todos los geógrafos tratan de una u otra forma con el concepto de espacio; más absurdo sería el tener que demostrarlo enlistando a todos.  Sin embargo, aun cuando esto no podrá generalizarse, la gran mayoría tiene una noción empírica del mismo, y, por lo tanto, puede asumirse que esto es como consecuencia de no considerarlo como su objeto de estudio; a pesar de que se puede prescindir de todo en geografía, menos del concepto de espacio.



[1] Claval, Paul; La Nueva Geografía; Oikos-Tau, Col, Qué Sé?, Nueva Srie Nº 129; Barcelona, 1979; pp.21-22.

[2] Dollfus, Oliver; El Análisis Geográfíco; Oikos-Tau, Col. Qué Sé?, Nueva Serie Nº 118; París, 1978; p.

[3] Joly, Fernand; La Cartografía; Editorial Ariel, Col, Elcano Nº 10; Barcelona, 1979; p.36.

[4] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columba, Col. Esquemas Nº 53; Argentina, 1966; p.19.

[5] Chorley, Richard J; Nuevas Tendencias en Geografía; Editorial IEAL, Col. Nuevo Urbanismo, Nº 15; p. 20.

[6] Ibid. p.106.

[7] Ibid. pp.189-221.

[8]  Ibid. p.323.

[9]  Ibid. p.48.

[10]  Ibid. p.84.

[11]  Broek, Jean O.M; Geografía: su Ámbito y su Trascendencia; UTHEA; México, 1967.

[12]  Stamp, Dudley; Geografía Aplicada; Eudeba; Argentina, 1965.

[13]  Pierre, George; Los Métodos de la Geografía; Oikos-Tau, Col. Qué Sé? Nº 96; Barcelona, 1973; p.110.

[14] Wooldridge-Est, Gordon; Significado y Propósito de la Geografía; Editorial Nova, Buenos Aires, 1957; p.30.

[15] Herder; Diccionario de Geografía; Editorial Rioduero; Madrid, 1972 (v. Geografía).

[16] Bassols Batalla, Ángel; Geografía para el México de Hoy y Mañana; Editorial Nuestro Tiempo; México, 1971; p.22.

[17] Sáenz de la Calzada, Carlos; Geografía General; Editorial Esfinge, México, 1977; p.11.

[18] Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física; Editorial Herrero; México, 1975; p.13.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:36

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...” 
El espacio como problema filosófico
acerca de su naturaleza.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 15 feb 10.

 

 

Releemos ahora, treinta años después, este apartado de la tesis, no sin sorprendernos de lo que entonces habíamos logrado hacer.  En general, no encontramos nada que tuviésemos que corregir, exceptuando un pasaje:

 

<<...semejante al enunciado de Einstein cuando este califica al espacio como determinación del movimiento del objeto; es decir, como determinación de la medida multiplicidad o cualidad transitoria del objeto.  O dicho en general, como la condición de su existencia.

 

En los propios términos de Kursanov, el carácter del espacio arriba expuesto, “expresa la idea del carácter objetivo del espacio... , su independencia de la conciencia, de las representaciones del hombre, de los procedimientos de investigación y medición del espacio..., es realidad..., como la materia misma”[1].  Sin ser materia, sino tan sólo atributo de la materia>>.

 

Nuestro error, absurdo, está en el colofón del párrafo: “Sin ser materia, sino tan sólo atributo de la materia”.  Ello está en concordancia con la idea del espacio sólo como la espacialidad de las cosas, o como el continuum en su conjunto; pero lo aplicábamos a lo que era, “sin ser materia”.  Un evidente error, en tanto un planteamiento metafísico en un marco teórico que es todo lo opuesto.

 

                              En el proceso de la comprensión de la naturaleza del espacio, sintetizábamos correctamente las principales ideas y nos aproximábamos enormemente a su esencia.


[1] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; p.79.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:35

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
El espacio como problema filosófico
acerca de su naturaleza.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 15 feb 10.

 

 

b)  El espacio como problema filosófico

acerca de su naturaleza.

 

Exceptuando el concepto de espacio de Parménides, para quien sólo es una subjetividad, queda considerar cuatro conceptos acerca de la naturaleza de espacio:

 

1      El espacio como recipiente o continente infinito; como la exterioridad en general, en donde se reconoce la existencia del vacío, que incluso se interpreta como la calidad general del espacio.  Esta concepción es sostenida por los materialistas desde la Antigüedad, hasta el materialismo premarxista de Newton y Kant.

 

2      El espacio como lugar o posición; como la determinación  en  extensión  del objeto en particular, en donde no se reconoce la existencia del vacío.  Esta concepción  es la sostenida por algunos  materialistas e idealistas de la antigüedad hasta nuestros días.

 

3      El espacio como la suma de relaciones; como la conectividad de los objetos y fenómenos, en donde no se reconoce tampoco la existencia del vacío.  Esta concepción es sostenida en la antigüedad  por Teofrastro (Tirtamo) y en el renacimiento por Lebniz.

 

4      El espacio como lo extendido u objeto mismo; como la extensión y volumen de la corporeidad, y en la cual no se reconoce tampoco la existencia del vacío.  Esta es la concepción sostenida propiamente entre los ss. III-VI dne.

 

De este resumen destacan tres hechos o nociones importantes:

 

a)     El concebir el espacio como exterioridad en los tres primeros casos; el primero en lo general, los otros dos siguientes en lo particular.

 

b)    La oposición en el reconocimiento de la existencia del vacío.

 

                               Esto último puede traducirse en el reconocimiento del carácter concreto y objetivo del vacío (por los vacuitas o antiplenistas, principalmente materialistas; correspondiendo al primero de los tres casos enumerados), o en el carácter abstracto y subjetivo del mismo (antivacuistas o plenistas, principalmente idealistas; correspondiendo a los restantes casos), como dos opuestos en una contradicción irreconciliable o antagónica.

 

En la filosofía contemporánea, con el surgimiento del marxismo, que realiza un salto cualitativo del materialismo mecanicista y metafísico al materialismo dialéctico, el problema del espacio se ha expresado en los siguientes términos: "el espacio es una forma universal de la existencia de la materia"[1].

 

Apoyándonos en MM. Rosental y P.F. Iudin, por dichas formas se entienden los “tipos básicos de movimiento e interacción de los objetos”[2], de donde a su vez, el movimiento significa el modo de existencia de la  materia, o sea, la medida multiplicidad o cualidad transitoria de la existencia de la materia o interacción de los objetos.

 

Esto es, de manera exacta, semejante al enunciado de Einstein cuando este califica al espacio como determinación del movimiento del objeto; es decir, como determinación de la medida multiplicidad o cualidad transitoria del objeto.  O dicho en general, como la condición de su existencia.

 

En los propios términos de Kursanov, el carácter del espacio arriba expuesto, “expresa la idea del carácter objetivo del espacio... , su independencia de la conciencia, de las representaciones del hombre, de los procedimientos de investigación y medición del espacio..., es realidad..., como la materia misma”[3].  Sin ser materia, sino tan sólo atributo de la materia.

 

Y aquí destaca una tercer noción:

 

c)     El hecho de que el materialismo mecánico y metafísico del Renacimiento o premarxista, no coincidía completamente con el materialismo actual, dialéctico o marxista, en concepto de espacio.

 

                              Para el materialismo marxista o dialéctico, el espacio no puede existir independientemente de la materia u objetos; no hay espacio sin materia como no hay materia sin espacio, o sin cualidad transitoria de interacción; o bien, el espacio es una forma de existencia de la materia, todo lo cual constituye un hecho indisoluble, tanto porque la materia existe especialmente, como porque el espacio es condición de existencia de las formas materiales.  Tal como Einstein considera el espacio como una determinación de la cualidad material transitoria de interacción del objeto, donde el objeto constituye un sistema físico de referencia, no pudiendo tampoco concebirse el espacio independiente del objeto o materia.

 

Así, el teorema fundamental del materialismo premarxista es el del espacio como vacío en su extensión infinita, susceptible de ser ocupado por los objetos.  Esta seria la noción más general del espacio y de ahí que sea entendida filosóficamente por éste, como la exterioridad en general, incluso absoluta; y en el materialismo dialéctico o marxista, como cualidad transitoria de interacción, con carácter relativo.

 

Dicha noción, como categoría física, se resuelve según el siguiente razonamiento: "Se puede extraer del espacio todo..., pero incluso después de haber extraído todo, quedaría "algo" que posee determinadas propiedades físicas.  Ese "algo" o vacío actúa sobre las partículas de las substancias y es, a la vez, objeto de su influencia...”[4]; por lo pronto hasta aquí, puede concluirse en el reconocimiento de la existencia del vacío como forma o concepto concreto y objetivo, deferente de la corporeidad sustancial u objetos sensibles o tangibles.

 

Sin embargo, el materialismo dialéctico agrega a la concepción filosófica materialista en general y a la noción física, el que "el vacío representa un estado completamente determinado de los campos físico materiales (Einstein decía: no hay  espacio sin campos), "Esto significa que en realidad ..., no existe el espacio vacío desvinculado de los procesos materiales”[5]; notación que, por una parte, reconoce la existencia real, objetiva, concreta y física del espacio vacío, y por otra, el que dicho espacio no existe independientemente de los objetos o materia, y significa, filosófica y físicamente, la exterioridad en general.

 

En conclusión, el concepto de espacio en el materialismo filosófico, se resume como el vacío, exterioridad en general y ultima de los objetos y fenómenos en función de los cuales se determina.

 

Bajo la consideración del concepto materialista filosófico dialéctico del espacio antes anunciada, el espacio significa una generalización del concepto idealista que lo entiende como lugar o posición del objeto, el cual destaca sólo la particularidad del espacio relativo.  Esto es, que el espacio puede entenderse como lugar, en donde este establece una exterioridad particular y relativa; por consiguiente, la generalización de todo lugar, expresa la generalización de la exterioridad.

 

Cuando Einstein habla de la caja chica (s) dentro de la caja grande (B), si (s) se encuentra en reposo relativo con respecto a B, (s) contiene el mismo espacio que B; el espacio de (s) es distinto del espacio de B[1].  Esto refrenda dos hechos notables: 1) el espacio es una determinación del objeto y su  movimiento  (en este caso cuantitativo), y 2) dicha determinación significa la exterioridad de los objetos (la que como estado transitorio puede ser una graduación del vacío).  Todo lo cual expresa la coincidencia plena, a manera de complementación, entre el concepto de espacio del materialismo premarxista  que con Newton llego a la absolutización del espacio como todo vacío, como toda exterioridad no determinada necesariamente; y el concepto de espacio del idealismo filosófico, que en el extremo opuesto es igual a la absolutización de la  particularidad del espacio, como el exclusivo lugar u objeto, coincidencia desarrollada en consecuencia por el materialismo dialéctico.

 

Para el idealismo filosófico en esencia, espacio y materia es lo mismo, en el sentido de corporeidad sustancial, sólo que la categoría de espacio expresa relaciones distintas de la misma cosa; o dicho en otros términos, el espacio es lo que limita un cuerpo y el cuerpo es a interioridad sustancial del espacio.

 

Según todo lo hasta aquí expuesto, en resumen, indica que el materialismo premarxista e idealismo, no coincidían plenamente en el concepto de espacio dada la absolutización que hacían de sólo una de sus propiedad generales: ya como la exterioridad exclusiva, ya como la interioridad exclusiva.

 

Lo que el materialismo premarxista aporta al concepto de espacio, es el reconocimiento filosófico y físico del vacío como generalización de medida cuantitativa de todo espacio.  Por su parte, lo que el idealismo objetivo aporta al mismo concepto, es, la noción dialéctica del indisoluble vinculo del espacio y el objeto, del vacío y la materia, expresándolo como toda corporeidad; tal como el materialismo lo hizo desde la antigüedad al concederle atributo físico al espacio, expresado como  todo vacío.

 

Ambas concepciones filosóficas encuentran una limitación en la definición del concepto de espacio al absolutizar una u otra propiedad; y tal cosa no es superada sino hasta el advenimiento del marxismo y con él, del materialismo dialéctico, que pone fin al materialismo mecanicista y metafísico de Newton y Kant, y a la unilateralidad del análisis de la realidad objetiva efectuada por el idealismo filosófico.

 

En conclusión, el espacio es pues: el vacío relativo, esa forma de movimiento como cualidad material transitoria de interacción, la exterioridad relativa como atributo físico, determinado por el objeto y más propiamente dicho, por la coexistencia de los objetos; en donde el concepto "determinado", significa él vinculo dialéctico de la necesaria coexistencia en la unidad material del mundo y en la interconexión universal de los fenómenos.

 

En consecuencia, el espacio geográfico, interpretado en esos términos, es la cualidad transitoria de la exterioridad como atributo físico de la materia; determinado en su relación dialéctica, por la tierra y adyacente a su superficie en general, y en particular por la coexistencia de los objetos y fenómenos que estructuran a esta ultima, como sistema de referencia física de dicho espacio geográfico.

 

El espacio geográfico es el vacío relativo o espacio adyacente a la superficie terrestre, ese "algo" como cualidad transitoria.

 

Identificar empíricamente la superficie terrestre como espacio geográfico, es caer en la posición del idealismo filosófico.  Del  idealismo filosófico objetivo, aristotélico-einsteniano, cuando espacio y superficie terrestre expresa relaciones distintas de una misma cosa.  Del idealismo filosófico subjetivo, parmenidiano-hegeleano, cuando espacio y superficie terrestre es indistintamente lo mismo, en tanto corporeidad.

 

                                Queda así, con todo lo anterior, establecido un concepto teórico-hipotético del espacio.


[1] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; p.79.

[2] Rosental, M.M-Iudin, P.F; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Formas de Movimiento).

[3] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; p.79.

[4] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; pp.79-80.

[5] Ibid. p.83.

[1] Einstein, Albert; La Relatividad; Grijalbo, Col. DINA; México, 1970; p.184.


 
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:34

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Elementos para la Teoría del Espacio...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 feb 10.

 

Al hacer la generalización teórica del análisis histórico de la Geografía, lo esencial, aquello que determina todo lo demás, ha sido la determinación del espacio terrestre como el objeto de estudio de esta ciencia.

 

Luego, abordar el concepto de espacio para estudiarlo; dada su complejidad histórica en el pensamiento humano, no podía sino empezar por plantear el problema de su realidad, pues en las diversas corrientes del pensamiento humano, alguna ha considerado que tal concepto no corresponde a ningún hecho de la realidad.

 

En este primer apartado del nuestro segundo capítulo, trataremos este problema.  Expuesto en la tesis hace casi treinta años, no pudo ser sino muy breve y generalizado, quizá incluso con deficiencias en la interpretación de un objeto altamente complejo; por lo que haremos una revisión de las fuentes para constatar la interpretación, aclarándolo en estos comentarios en cada caso.

 

El problema de la realidad del espacio tiene que analizarse a partir de las consideraciones gnoseológicas fundamentales, por las cuales: 1) en la posición del idealismo filosófico objetivo, la metafísica, el espacio no corresponde a ninguna realidad fuera del pensamiento.  El espacio es sólo una idea, un concepto, mediante el cual es posible dar orden a los hechos coexistentes (en general, propia a la época previa a la Ilustración, es decir, previa al siglo XVII); y, 2) en la posición del idealismo filosófico subjetivo, la llamada fenomenología, el espacio, si bien un hecho de la realidad del mundo de los objetos materiales fuera del pensamiento, es una consideración eminentemente subjetiva, es decir, un exclusivo producto del pensamiento (propia del período posterior a la Ilustración, esto es, posterior al siglo XVIII).  Del lado del pensamiento filosófico materialista, históricamente se tiene: 1) la posición del materialismo mecanicista, en la cual el espacio es una realidad material representada esencialmente por el vacío (propio del período del momento mismo de la Ilustración entre los siglos XVII y XVIII); y, 2) la posición del materialismo dialéctico, en donde el espacio a su vez tiene una realidad objetiva; esto es, que pertenece al mundo de los objetos materiales de a realidad fuera del pensamiento, en el cual se da sólo como su reflejo; adquiriendo aquí un forma compleja de interpretación, pero no más que lo complejo de su realidad misma (propio de mediados del siglo XIX a nuestros días).  Tales interpretaciones gnseológicas son propias a los períodos que se consignan entre paréntesis, pero no exclusivas, y, en consecuencia, son coexistentes en dichos periodos con diversas variantes, pero donde domina la propia a la época.

 

Lo que destaca, es el echo de que, a lo largo de la historia, el pensamiento materialista siempre ha identificado al espacio con las propiedades dimensionales, ya bidimensionales de la superficie, o bien tridimensionales, principalmente del vacío, incluso absoluto, pero reconocido también en lo corpóreo.  Parte de esta interpretación y como una variante de ella, es entender al espacio sólo como un orden de coexistencias.

 

El pensamiento idealista, por lo contrario, negando el vacío absoluto, ha visto al espacio principalmente como algo que no existe sino como lo corpóreo mismo, o como un concepto acerca de las propiedades dimensionales de lo corpóreo.

 

La complejidad del pensamiento materialista dialéctico en la noción del espacio (no obstante, decía Lenin, es la forma natural del pensamiento, sólo que distorsionado por la influencia de muchas otras ideologías), estriba en que supera interpretaciones ya absolutistas, o bien de un relativismo extremo; así, no separa mecánicamente lo que en la realidad es uno, para luego volver a juntar mecánicamente para explicar; sino ofrece una manera de ver las cosas en su unidad a partir de la oposición en ella de contrarios, cuya característica es dar movimiento y explicar las transformaciones de las cosas.

 

En ese sentido, el concepto materialista dialéctico del espacio, no debe entenderse como una mezcla ecléctica de todas las posiciones, o una conciliación de las mismas; sino que, en tanto otras interpretaciones han dado sólo una explicación unilateral y parcial, apenas aproximada en una cierta parte a la verdad; al tomarse integralmente como reflejo objetivo de la realidad objetiva, el materialismo dialéctico discierne sobre las propiedades acertadas de una posición u otra.

 

En suma, el espacio contiene simultáneamente todas esas propiedades: geométricas, en la dimensionalidad; o físicas como el vacío o el orden de coexistencias; pero también contiene como algo cierto, el cuestionamiento de la posibilidad del vacío absoluto, o el ser corporeidad sustancial.

 

El problema del concepto de espacio hasta ahora, no ha sido el de la esencialidad de unas propiedades u otras, sino el de la parcialidad en la consideración de las mismas; esto es, en la falta de su análisis dialéctico, que explique el momento y lugar de las interacciones de cada una de esas propiedades.


 

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