Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
20 de Calificación.
Cuento-Historieta, 1997 (6/10).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;
México, 28 oct 10.
Con ese ademán se encaminó lentamente hasta sus compañeros, los cuales dieron por hecho que una vez más habían sido menospreciados, y se sintieron hundidos.
Cuando llegó a ellos, éstos creían que ya no era necesario preguntar nada, pero por lo menos querían saber los argumentos no convincentes de siempre de “El Injusto”, y con un aire de tristeza, una de ellas hizo la pregunta…
_ ¿Qué pasó?...
_ ¡Aay!..., pues no le dije nada…!
Entonces todos exhalaron con una profunda exclamación, mezcla de satisfacción, de reproche, de incredulidad…
_ Pero mañana lo intento otra vez –dijo la embajadora ahora sí muy segura–, y ahora sí…
_ Pues entonces, ¿qué hiciste allí todo este tiempo? –le recriminó una compañera, pasado el susto.
_ ¡Ay!, pues no me dejó ni hablar, se la pasó hable y hable como perico diciéndome quién sabe cuántas cosas que necesitaba hacer, y que quiere que alguien le ayude; y pues mañana voy a ayudarle y de paso le digo…
Llegó el día siguiente, pero ahora sentían que tenían una oportunidad para revisar un plan más de fijo.
_ Esperen –dijo uno de ellos–, que tal si en lugar de que vaya ella sola, vamos otra vez todos.
_ ¡No “oye”, no! –dijo enfadada una compañera–, le vamos a recordar todo y se va a poner como loco –entonces todos rieron a carcajadas y consideraron otra idea.
_ No, no hay que ir todos –complementó alguien más–, pero sí que vayan algunos…
_ Bueno, pues hay que elegir…
Y entonces, luego de dirimir en que unos eran más propicios que otros, una pequeña Comisión de tres alumnos se dispuso a ir a plantear que no querían 10, sino aprender.
No sin cierto temor, volvieron a entrar al Salón.
_ ¡Hola! –los saludó efusivo el Profesor.
_ ¡Hola Profesor! –respondieron ellos casi en coro.
_ Miren. Llegan justo en el momento, necesito que me detengan aquí… –el Profesor los puso a sostener una estructura.
_ Sí, pero, oiga Profesor; bueno, es que, mire…, –empezó a balbucear alguno.
_ Qué cosa, qué cosa…, no me distraigan, miren: ven este Globo Terráqueo…, –dijo el Profesor.
_ Ajá –respondieron todos al unísono.
_ Bueno, pues cuánto estiman que tenga de perímetro…
Ellos no sabían qué responder, la pregunta era un sinsentido, y por otra parte iban con otra idea que juzgaban más importante.
_ Bueno, pues déjenme decirles –dijo el maestro–, que el perímetro tiene más de lo que se imaginan… Pero tienen razón, ese es un problema que sólo me interesa a mi. Bueno, dejen eso, vengan acá…, –y a uno le pidió que le acercara unos plumones de colores, a otra que le alcanzara un pliego de papel cartulina, y a la tercera la mandó por una regla a un lugar a donde ésta no estaba, pues luego la sacó del escritorio.
Ellos sólo entrecruzaban sus miradas como resignándose a la idea de que su profesor estaba “chiflado”. En tanto, él escribía un letrero, dispuso que dos de ellos fuesen a quitar de la puerta los letreros de “NO NOLESTAR” y “PROHIBIDA LA ENTRADA”, y pronto tuvo uno nuevo que presumía ante sus visitas: NADIE ENTRE AQUÍ, QUE NO TRAIGA UN PROBLEMA QUE LE INTERESE ESTUDIAR”. Los llevó a la puerta, y con solemne ceremonia, colocaron el nuevo letrero.
De la Comisión formada por dos niñas y un niño, éste último aprovechó el momento oportuno, y dirigiéndose a sus compañeros a lo lejos, los cuales no les quitaban la vista, hizo el clásico ademán de que el profesor debía estar “bien chiflado”. Todos rieron y debían estar imaginando lo que estaba ocurriendo, con los antecedentes que les había platicado la compañera el día anterior.