Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.

Summa Generale...,
de lo Particularis.
Artículo, 2009.
Luis Ignacio Hernández Iriberri
"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.voer-blog.es/,
México, 07 sep 09.
El problema de la teoría pedagógica para un ámbito universitario, no puede sino plantearse por definición en plural: es decir, como el problema de las teorías pedagógicas, a aplicarse en ella; o que necesariamente se aplican ya, así sea inconscientemente, por sus catedráticos. Esto es así, dado que la Universidad es, como tal por definición, expresión de todas las formas del pensamiento humano.
De no ser así, tendríamos que plantearnos el referir a la Universidad, en todo caso, como una “Universidad del constructivismo”, por poner un ejemplo. Es decir, en donde todo el conocimiento humano, se expresa a través de dicha pedagogía (de dicha conducción y método).
Esto quizás sería una repetición del error tradicional: “ahora el constructivismo es el bueno” (y en un caso extremo: todo lo anterior o colateral “no sirve”), tal como ha sido en otro tiempo en el reemplazo de una variedad metodológica por otra, en la llamada “Escuela Nueva”, ya del lancasterianismo por el positivismo de la Universidad de México y su Escuela Nacional Preparatoria, del positivismo por el conductismo del Colegio de Bachilleres, del conductismo por el estructural-funcionalismo del Colegio de Ciencias y Humanidades dependiente de la misma Universidad, del estructural-funcionalismo, ahora por el constructivismo; y mañana el constructivismo por la nueva aportación.
La experiencia histórica nos demuestra que ello no responde al espíritu de una Universidad, cuyo origen es el de ser la Summa Generale del conocimiento, que por definición reclama de la participación y debate de todas las concepciones filosóficas, ideológicas, políticas y pedagógicas del mundo dadas a lo largo de la historia.
El constructivismo; no obstante en su vertiente “psicológico dialéctica” vigotskiana a la que nos podemos sentir personalmente próximos, siguiendo la línea de Makarenko, Lunacharsky, Suchodolsky, y no así en su forma neokantiana pura; es excelente puesto que resume las experiencias y virtudes específicas de las pedagogías antecedentes, desde el lancasterianismo y su metodología eclecticista, y buena parte de las variedades de la pedagogía de la Escuela Nueva bajo una metodología positivista, estructural-funcionalista, y conductista. Mas no es ese constructivismo la Teoría Pedagógica final como tal, sino tan sólo una teoría pedagógica más, como todas las que le antecedieron.
En ese sentido, cometeríamos el mismo error de aquellas, si al asumirla, ello implicara la exclusión de las demás, y sus virtudes, que resuelven cada una, aspectos parciales del aprendizaje que en la Escuela Tradicional no se consideran, se dejan implícitos sin una atención especial considerándose de conjunto. Y el error se comete a nuestro juicio, cuando la Universidad no se pronuncia “oficialmente” por la riqueza de la diversidad de métodos o teorías, sino tan sólo por recomendar, así sea veladamente, que el constructivismo no es la “teoría oficial”, sino que únicamente se sugiere su aplicación (lo que en la vida institucional equivale a: “ésta es la buena”, y de todo lo demás se “sugiere” asimismo su exclusión).
La Universidad, en tanto Summa Generale del conocimiento, lo sería sin duda, pero únicamente de lo Particularis, es decir, del conocimiento restringido al método o teoría pedagógica del constructivismo. Sería así exclusivamente, una Universidad del constructivismo, con lo que, para terminar, cayendo deliberadamente en la trivialidad del lugar común, diríamos entonces que, “en cuyo pecado llevaría la penitencia”.