Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
En la Educación a Distancia, más que la Enseñanza, el Problema es el Aprendizaje. Artículo, 2011.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica.
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
La Tierra; ≈19ºφN, 99ºλW; 28 feb 11.
En la educación a distancia, más que la enseñanza, el problema es el aprendizaje; y el problema es el aprendizaje, porque, a su vez, el problema del aprendizaje es el método (etimológicamente, “el camino a seguir”; en general, la manera de hacer las cosas).
Hace no mucho, en 2009, participamos en unas Primeras Jornadas Académicas de Investigación, en donde los participantes fuimos los tesistas del posgrado de dicha institución. Escuchamos algunas intervenciones previas en distintas Mesas, en las cuales la investigación parecía recién iniciada; a diferencia de la nuestra ya terminada; pero notábamos la ausencia del planteamiento del método, que debería estar, en parte, en lo relativo a método gnoseológico, no obstante, incluso previo a la investigación misma.
Eran las primeras exposiciones comparativas, no teníamos suficientes elementos para juzgar; pero éstas, en distintos campos; Filosofía, Educación, Historia, entre otros; se acumularon, y con ello aparecieron las concordancias y las constantes, y en todas –sin hacer una generalización falsa– lo ausente era el planteamiento del método. De hecho, en el segundo o tercer día de trabajos, permaneciendo en la Mesa en la que nos correspondería exponer a nosotros, esa observación se reforzó con la reiterada insistencia a cada ponente, de uno de los docentes en su papel de crítico, de que se hiciera un esfuerzo por plantear ahí mismo una respuesta al método. La sorpresa, mayúscula, fue que la pregunta ni siquiera se entendía, a pesar de que el profesor, al plantearla una y otra vez a cada expositor, lo hacía de una y mil maneras. En esencia, concluimos que la gente se lanza a la “Mar Océana”, y sobre las marejadas y sorteando los vendavales, va descubriendo la manera de hacer las cosas. El resultado, investigaciones no sólo muy tardadas, sino confusas y débiles.
El problema del método no es, pues, “del que no sabe”, sino incluso del que se supone que lo sabe. Se desconoce en lo absoluto el aspecto de los métodos gnoseológicos, no sólo de su aplicación y utilidad, sino de su existencia misma; y en cuanto a los métodos de la sistematización del conocimiento, se aplican aislada, incompleta, confusa, y circunstancialmente. En otras palabras, en esas condiciones, no se puede estar en posibilidad alguna de aprender por propia cuenta a distancia, no se tienen los elementos de la “manera de hacer” en un proceso autodidáctico. Y ello es la consecuencia de los fundamentos gnoseológicos positivista y conductista tan arraigados en nuestra educación, como ahora la simulación constructivista, en el nokantismo y las raíces metafísicas cartesianas.
Ello explica: 1) que el potencial usuario del sistema de Educación a Distancia, ni siquiera se atreva a recurrir a él; y, 2) que el que lo hace, a no mucho andar, falle en constancia. La paradoja es que el sistema educativo nacional, está diseñado justo para que ello sea así (para “los del poder”, es un enorme peligro el que cualquiera sepa investigar críticamente y llegue a poner en entredicho al orden establecido); por lo tanto, el problema, ciertamente, está desde el ámbito de la enseñanza, desde el punto en el cual se vuelve a la infinita pregunta de “quién educa al educador”.
De ahí nuestro ofrecimiento de cursos a distancia precisamente sobre los métodos en la aplicación de una investigación concreta, con el círculo viciosos de que el que los necesita, para tomarlos, primero tendría que saber algo de ellos. En consecuencia, el problema consiste, entonces, en romper tal círculo vicioso, y ello es con la propuesta de ofrecer un curso, ya no práctico con la aplicación de los métodos a una investigación concreta y propia del usuario, sino, para empezar, un curso teórico lo más breve posible, en el sentido de que la aplicación la hacemos nosotros a una investigación-muestra de ejemplo de aplicación.
El riesgo está en que el usuario se conforme con ello, y crea que con esa información teórica (al más puro estilo positivista), ya ha aprendido a hacer la investigación práctica sin necesidad de más asesoría; misma que, por lo contrario, será la que le dará el verdadero aprendizaje en una real formación práctica en la “manera de hacer” las cosas.
Tan seguros estamos de que el usuario no aprenderá realmente, que podríamos ofrecer tal curso gratuitamente (como de hecho ofrecemos todos nuestros conocimiento en este Blog; ello ayuda, estimula, aporta información necesaria; mas no da la formación concreta), pero, para fines de control propio incluso a una investigación educativa en que se nos ha convertido todo esto, deberemos solicitar una inscripción con un pago simbólico (voluntario, $100 mx son más o menos seis euros, o diez dólares).
Y, dirigiéndonos en particular al posible usuario de este curso en el docente, podemos empezar jugando con la idea de hacer una <<investigación educativa, acerca de una investigación educativa>> (y como se puede deducir tan sólo del título, por eso no se aprende, porque es teórico y abstracto; cuando tal investigación sea propia del usuario y en algo práctico y concreto, entonces sí, se aprende a hacerlo porque se aprende a hacerlo). Entendiéndose esto último, ya podemos empezar.
La principal preocupación en la educación, en México al momento, es la “calidad educativa”. En tanto que toda educación tiene una calidad dada definida por ciertas propiedades (como la calidad dada en las cualidades de la formación en habilidades y capacidades; o como la calidad dada en las cualidades de la formación en el pensamiento crítico y creativo, etc); primero, debe precisarse el conjunto de cualidades, que caracterizan esa calidad; y segundo, en función de esas cualidades, es que debe establecerse la forma de valorar el proceso educativo. Hagamos, pues, una investigación educativa al respecto, muy sencilla y breve (un bimestre o menos), como ejemplo; e invitaremos al participante del curso a que nos acompañe en el proceso.
Queda aquí anunciado, y en lo que se dan las inscripciones, si se dan, ya iremos exponiendo la idea más específicamente, a fin de comenzar el 15 de marzo de 2011.