Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento;
La escuela espacial-cartográfica es convertida
en “Geografía Matemática” o asimilada
a la “Geografía Física”,
de la escuela fenomenológico-historiográfica.
b) La escuela espacial-cartográfica es convertida en "geografía matemática" o asimilada a la "Geografía física" de la escuela fenomenológico-historiográfica. Las limitaciones de las dos escuelas fundamentalmente de la geografía.
Con apiano, Ribero, Ortelio, Hondio y Mercator, culmina la quinta etapa de la historia de la geografía (fig. 16).
Con Jean Picard (1620-1682), Juan Domingo Cassini (1680), Nicolás Sanson (1600-1667), quienes realizan mediciones de arcos terrestres por lo que se entendería la escuela espacial cartográfica, se continua la sexta etapa, que puede considerarse como de la historia moderna de esta disciplina de conocimientos, que llega hasta Kant (1724-1804). El único, pero muy importante miembro de la escuela fenomenológico-historiográfica, es Bernardo Varenio (1622-1650), en cuya obra, su "Geografía General", radica la base de la sistemática actual de esta ciencia, (fig. 17).
Es una etapa que puede calificarse como exclusiva de la geografía espacial-cartográfica de la geografía. Es la época de los grandes del Renacimiento con los que contemporizan Guillermo Delisle (1675-1726), quien corrige el dato de Al Juarizmi sobre la longitud del Mediterráneo a 42º, dibuja a la California como una península y construye la proyección cónica secante; D’Anville (1697-1782), que como Delisle, se ocupa en la actualización y precisión de los datos cartográficos y es, además, un historiador de la geografía; La Condamine (1701-1774), que mide el primer arco de meridiano en América, comisionado por la Academia de Ciencias de Francia, y Maupertuis, (1710-1770), que en comisión semejante hace lo mismo en Laponia; Euler (1707-1783), Gonne (1727-1794) y Lambert (1728-1777), con sus proyecciones respectivas; La Cruz, Cano Olmedilla (1770), con sus mapas continentales a baja escala, lo mismo que Mollweide y Albers (1805), quienes construyeron sus propias proyecciones cartográficas y con quienes concluyen este periodo de la historia de la geografía.
Esta, que parece ser la época más brillante de la geografía en su escuela espacial-cartografía, es, sin embargo, la época en que, como consecuencia de una más elevada especialización de las ciencias, se agudizan sus contradicciones; y constituye una limitación hasta tal punto, que todos los que hasta entonces podían identificarse indistintamente como geógrafos o geodestas, ahora se hacía necesario distinguirlos y ya no era tan fácil ubicarlos como especialistas de una ciencia u otra. Sin embargo, la topografía y geodesia con una definición precisa de su objeto y método de estudio continuaron su avance, en tanto la escuela espacial-cartografía se detuvo, fue suplida a su vez casi totalmente por la escuela-fenomenológico-historiográfica, en el periodo subsiguiente, el que puede considerarse ya como de la historia contemporánea de la geografía.
Los antiguos miembros de esta escuela son asimilados totalmente a las llamadas "ramas" de "Geografía Matemática" o de "Geografía Física" o "Natural" de la geografía fenomenológico-historiográfica, y el trabajo cartográfico quedó en manos de geodestas como Picard, Euler, Gonne, Lambert, Mollweide y Albers.
La investigación geográfica por el camino previo del conocimiento de las dimensiones y forma de la tierra, determinante de un espacio adyacente que sólo podía ser conocido en función del objeto con el que interacciona como sistema de referencia, había llegado hasta tal grado de especialización que cada vez resultaba más complejo, abordándose en forma especializada definitivamente por la geodesia; de una parte como ciencia sobre la matematización de los lugares y de otra como ciencia sobre la forma y dimensiones de la tierra.
Este hecho obligaba a definir más claramente el objeto de estudio de la geografía como el espacio determinado por la superficie terrestre y adyacente a la misma: diferenciado del objeto de estudio de la geodesia referido por su parte a los cortes espaciales (los puntos, las rectas, la intersección de rectas, los planos y la intersección de planos).
No solo los trabajos geodésicos de Cassini, Maupertuis y a Condamine a fines del siglo XVII y principios del XVIII, que condujeron la atención matemática para precisar las proyecciones cartográficas y la localización, con Euler, Gonne, Lambert, Mollweide y Albers, fueron determinantes en esta confusión del objeto de estudio de la geografía. También intervino como determinante Isaac Newton (1642-1727), con sus teorías que hicieron pasar a la historia a Aristóteles y sus respectivos planteamientos. Ahora para Newton, el espacio volvía a ser el espacio de los presocráticos, el vacío de Demócrito, la exterioridad en general, e incluso para él, absoluta.
La geografía como ciencia del espacio de la superficie terrestre, se encontró ante el problema de estudiar el vacío tridimensional newtoniano adyacente a la superficie terrestre. El espacio bidimensional de la esfera terrestre concebido como espacio geográfico en forma empírica o como resultado de la influencia aristotélica, sólo conducía a lo que se transformó en objeto de estudio de la geodesia: la forma y dimensiones de la tierra, al posicionamiento preciso en su superficie a partir del estudio de cortes espaciales. Los puntos y sus distancias (vértices y poligonales geodésicas) en función de determinados planos de referencia (el geoide, el elipsoide, el cuasigeoide y otros esferoides).
Esta, que es exactamente la contradicción histórica fundamental de la escuela espacial-cartográfica de la geografía, no pudo resolverse acertadamente en ese entonces (aun hoy en día no está suficientemente debatido); pues nadie pareció darse cuenta que como resultado de la especialización de los trabajos en geodesia, la geografía, por lo que toca a su escuela espacial-cartográfica, se veía obligada a definir más prácticamente su objeto de estudio.
Así, gran cantidad de geógrafos que ya tendremos aquí que omitir, se asimilaron a la parte de la "Geografía Natural" o "física" de Varenio, quien por primera vez planteó la división de la geografía en Natural, como física y Biología; y Social, que conforma a la clasificación actual, y que puede completarse como Económica y Política.
Solo el ambivalente Emmanuel Kant, que cuando predominaba la geografía espacial-cartográfica, el se declaraba a favor de la geografía fenomenológico-historiográfica; y al invertirse la situación hacia mediados del siglo XVIII y ser predominante la geografía fenomenológico-historiográfica, él cambió su parecer y se declaro en favor de la geografía espacial cartográfica, como puede constar por su escrito "Acerca del Primer Fundamento de la Distribución de las Regiones en el Espacio" (1768), convencido por el mismo Euler (1707-1783).
Por su parte la geografía fenomenológico- historiográfico ya predominante en la segunda mitad del siglo XVIII, prefirió apegarse a las concepciones del espacio aristotélico, matematizado primero por Descartes (1596-7650), y luego por Leibniz (1646-1716), dejándolo como objeto de estudio en las manos de los geodestas.
Esta escuela de la geografía pasó entonces a ocuparse del estudio de los fenómenos en su devenir tanto en el tiempo como el espacio, expuesto en los trabajos de Alejandro de Humboldt (1796-1905), de Carlos Ritter (1779-1859), Eliseo Reclus (1830-1905), Federico Ratzel (1844-1904), Vidal de la Blache (1845-1918), William M. Davis (1850-1934), Camille Vallaux (1870-1945), Emmanuel de Martone (1850-1955), Jean Brunhes (1876-1955), Mackinder (1861-1947), Huntington (1876-1945), tantos más como Lens, Tricart, Elen Churchil Semple, Lucian Febvre, Max Sorre, Manuel de Terán, Clozier, Pierre George, Richard Chorley, Broeck, Daus, Kretschemer, Dollfus, Claval, Gordón, Wooldridge, etc; en una lista que para nuestros días se hace interminable, y en la que se incluyen todos los geógrafos mexicanos contemporáneos.
Todos sin omisión, se refieren al espacio como un elemento de la geografía; Vidal de la Blache llega incluso a decir que esta ciencia es de la localización y no de los hombres. Pero en todos, sin falta, el concepto de espacio es, cuando más, un concepto bien fundamentado en las nociones aristotélico-cartesianas, si no es que una sencilla noción empírica del espacio como extensión o superficie, que coincide nuevamente con Aristóteles.
Sin embargo, esta geografía fenomenológico-historiográfica, topa en nuestros días nuevamente con su contradicción fundamental: el estudio de los fenómenos en el espacio.
Después de Humboldt y Reclus, el geógrafo enciclopédico es ya no solamente imposible, sino prácticamente intrascendente.
En 1871, en la madurez de Ratzel, de Reclus, de De la Blache, se celebra el Primer Congreso Internacional de Geografía, como "I Congreso Internacional de Sciences Geographiques". Fue entonces cuando la geografía entró en su crisis en pleno, y plenamente abalada, por lo menos hasta 1890, a lo largo de sus primeros cinco congresos internacionales (a excepción del tercero, celebrado en Viena en 1881, en que a decir de Daus, se volvió a la tesis ortodoxa como Congreso Internacional de Geografía); pero no se necesitaba más, los mayores exponentes de la geografía contemporánea, habían hecho en su época los máximos esfuerzos por justificar a la geografía como sistema de ciencias geográficas; esto es, como sistema de ciencias que toman por objeto de su estudio un fenómeno o grupo de fenómenos que ocurren en la superficie terrestre, a la que entienden por espacio geográfico.
Dicho sistema se puede ver hoy en cualquier monografía, manual o libro de texto geográfico, según el orden de la complejidad de la materia, que va de la naturaleza inorgánica a la orgánica, y finalmente a la forma social.