Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
Los Métodos
de la Teoría del Conocimiento en Geografía.
Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (18).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica,
http://espacio-geografico.over.blog.es/;
México, 23 sep 2010.
c) División y clasificación
de los métodos de la teoría del conocimiento.
Al analizar tanto el concepto de método científico como su desarrollo histórico, se revisó la gama de aspectos que conciernen al mismo.
Una primera gran división y clasificación que se puede hacer respecto de esa gama de aspectos del método científico, es su división en métodos de la teoría del conocimiento, y métodos de la sistematización del conocimiento.
Los métodos de la teoría del conocimiento, sufren una segunda división, como hemos visto, en una corriente materialista, y en una corriente idealista; lo mismo que los métodos de la sistematización del conocimiento, se subdividen en a su vez en empíricos y teóricos.
Continuando en esa línea, el detalle se hace mayor en la medida en que la subdivisión crece; y así, se tiene en la corriente materialista en una sucesión cronológica unilineal: el materialismo espontáneo, en los orígenes de la especie humana; luego el materialismo hilozoista, entre los griegos en la filosofía de la naturaleza; posteriormente, pasada la Edad Media, el materialismo mecanicista del Renacimiento y la Ilustración; luego el materialismo antropológico de la primera mitad del siglo XIX, y finalmente el materialismo dialéctico, a partir de mediados del siglo XIX a nuestros días. Como se ve, es notable una misma línea teórico metodológica materialista calificada de diversas maneras por las características históricas.
Por su parte, se tiene la corriente idealista: en primera instancia, el idealismo objetivo, cuya particularidad estriba en ese idealismo extremo que no reconoce la objetividad en el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento, sino llamándole así al pensamiento mismo, pues para este, lo objetivo, son las ideas; luego está el idealismo subjetivo, cuya característica, por su parte, es reconocer la objetividad del mundo en los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento, aun cuando sólo sea en relación necesaria con él; es decir, que el que las cosas existen, sólo en tanto las pensamos. En el idealismo se ven pues, dos líneas metodológicas generales, a las que siguen una serie de sistemas filosóficos, que prácticamente pueden llegar a ser tantos como filósofos podamos considerar en esta interpretación del mundo.
Una última subordinación a considerar, es ya la expresión de ese materialismo e idealismo en particular en cada uno de sus mejores exponentes.
Así, en el materialismo se tiene a exponentes como a Tales de Mileto (624-547 ane), fundador de Escuela filosófica de Mileto; es considerado el primer representante históricamente considerado del materialismo filosófico, cuya influencia se dio durante los siglos VI a V ane. Independientemente, sin formar una escuela filosófica en sí, este materialismo fue desarrollado a su vez por Heráclito (554-480 ane), en Éfeso, a quien siguió en, Abdera, Demócrito (460-370 ane), y cuyos continuadores directos se propagaron hasta el siglo II ane.
Paralelamente a Demócrito, se tiene a Arsitóreles (384-322 ane), en lo que éste tiene de materialista, pues aun cuando fue Discípulo de Platón (idealista), hizo toda una revisión crítica a su maestro, negando mucho de sus planteamientos, de manera semejante a la corriente filosófica de los cínicos.
Los dos últimos notables pensadores materialistas de la Antigüedad, son Epicuro (341-270 ane), y Lucrecio Caro (s.I ane), cuyo materialismo se basa en la teoría atomística de Demócrito.
De manera simultánea existía una escuela que, por el momento histórico en que se gestó, aun cuando idealista en esencia, contenía criterios materialistas: el escepticismo, durante los siglos IV-II ane, y sobre todo en el período de descomposición del imperio esclavista, en el cual empezó a imperar el método, si se le puede llamara así, del dogmatismo, paralelamente a su vez a las escuelas filosóficas de Megara, socráticos Discípulos de Euclides (450-380 ane); y los filósofos de Cirene, los cirenáicos socrático-platónicos.
Tras todo ello vino el período de estancamiento y oscurantismo en la ciencia desapareciendo las escuelas o sistemas filosóficos materialistas, donde lo que más se aproximaba a ello, era el materialismo aristotélico-ptoloméico extendido durante la Edad Media, frente al escolasticismo idealista, el neoplatonismo y la patrística cristiana.
Una vez transcurridos casi quince siglos de estancamiento advino el Renacimiento, y con él dos notables materialistas, colocados en los extremos de la absolutización del método materialista de ese entonces: Francis Bacon (1561-1626), en el extremo de materialismo empírico; y Hobbes (1588-1679), en el extremo del materialismo racional.
Estas principales corrientes materialistas del Renacimiento, iban acompañadas del renacer de los sistemas filosóficos materialista clásicos griegos: el pensamiento de Demócrito y Epicuro, y un escepticismo más acabado.
En este período histórico, el materialismo mecanicista de Bacon, Locke, Galileo, y Spinoza, se caracterizaba por aceptar el movimiento inicial de la materia por origen divino[*]. A la par que esa línea mecanicista, se gestó un materialismo que aun cuando mecanicista , rompió con toda concepción teísta, haciéndose totalmente atea en Toland, Diderot, Helvecio, Holbach, entre los siglos XVII y XVIII, simultáneamente al desarrollo del conocido materialismo “antropológico” de Feuerbach (1804-1872), caracterizado por el planteamiento humanista clásico renacentista que en su lucha contra el teísmo, ponía en lugar de Dios al ser humano, con la limitante de que Feuerbach veía al ser humano no socialmente, sino como a individuos.
Finalmente, hacia la segunda mitad del siglo XIX, aparece en el pensamiento de Marx (1818-1883) y Engels (1820-1895), el materialismo dialéctico, y su aplicación a la interpretación social en el llamado materialismo histórico. El materialismo dialéctico maduro, se encuentra a fines del siglo XIX y principios del XX.
Por su parte, la corriente del idealismo se subdivide en particular, de acuerdo con sus mejores exponentes con: Jenófanes y Parménides de Elea (s.VI ane), fundadores del sistema filosófico del eleatismo y considerados primeros representantes históricos conocidos del idealismo filosófico, cuya influencia se dio hasta el siglo II ane, a través de otras manifestaciones filosóficas.
Otras escuelas filosóficas idealistas, son las llamadas: pitagórica, sofista (ambas entre los siglos V-IV ane), la primera de características místicas y la segunda que escenifica la transición del estudio de la naturaleza, que a su vez incluía a la sociedad en un todo único, al estudio de la sociedad en forma separada y como “medida de todas las cosas”; principio idealista por el cual se entiende que el mundo circundante existe, en tanto es percibido o utilizado por el hombre; lo que, como en todos los casos, tiene que reinterpretarse materialistamente.
Las tendencias sofistas prepararon el terreno al advenimiento de la escuela socrática, marcadamente ético-política-antropocentrista.
La primera y quizá más importante manifestación de la escuela socrática, es la Academia platónica (siglos V-IV ane), que a su vez se continúa en cierto modo en la escuela aristotélica o peripatética (siglo IV ane), dado que Aristóteles negó algunos planteamientos idealistas de su maestro Platón.
En este siglo IV se formó a su vez la escuela o sistema filosófico estoicista o del Pórtico Pecile, fundado por Zenón de Elea, y Parménides (estoicismo antiguo), cuyos continuadores conformaron dos grandes etapas posteriores de este sistema filosófico: el estoicismo del Pórtico Medio o Nuevo, del período heleno-romano, y el estoicismo postrenacentista.
Paralelamente se desarrollaron el escepticismo, del que ya nos hemos referido en la clasificación materialista, pero en donde hemos dicho que esencialmente es idealista; y el eclecticismo, que pretendía no obedecer a principios determinados, siendo incapaz para delimitar la suma de los nexos y relaciones del mundo objetivo. Estos últimos perduraron durante todo el período heleno-romano.
Para la Edad Media, el terreno había quedado preparado para el predominio exclusivo del idealismo metafísico, subjetivo teísta, que encontró en las teorías de Platón la mejor expresión de ello; por lo que surgió la corriente neoplatónica; y, por otra parte, el sistema filosófico escolástico, que incluía el pensamiento aristotélico metafísico; compendiándose en ambas concepciones filosóficas el misticismo y el dogmatismo, cuya suma fue el cristianismo.
Hacia el siglo XV, con el Renacimiento, la situación se invirtió, pasando a primer plano la concepción materialista (en su forma de empirismo y racionalismo materialista), a la que se opuso el empirismo y racionalismo idealista, tanto de Berkeley (1624-1753) y Hume (1711-1766), por un lado; como de Leibniz (1646-1716) y Wolff (1679-1754), por el otro. No siendo sino hasta el siglo XVII que renovados sistemas filosóficos idealistas son contrapuestos al materialismo, que adolecía aún de notables deficiencias y limitaciones en la interpretación mecanicista del mundo.
El idealismo de la Época Moderna, se constituye de los sistemas filosóficos siguientes, continuación del empirismo y el racionalismo con una base dialéctica: el kantismo (ss.XVIII-XIX), que resulta ser una particular variedad del eclecticismo, en la medida en que, conjugando posiciones materialistas e idealistas, no pretende ser una tercer alternativa en sí, sino que preestablece colocarse por encima de ambas concepciones, sintetizándolas en un todo único. A éste le siguió el hegelianismo (ss.XVIII-XIX), que constituyó la más alta expresión del idealismo al incluir en su teoría la dialéctica. Más tarde, Marx despojaría a este sistema de su carácter idealista, y lo reinterpretaría en forma materialista en muchas de sus partes.
Para el siglo XIX, apareció ya la corriente positivista fundada por Comte (1798-1857), y difundida en la primera mitad de este siglo; hacia la segunda mitad, fue continuada por Mill (1806-1873); siendo el positivismo, junto con el kantismo, las corrientes idealistas más influyentes opuestas al materialismo dialéctico en esta época.
Otras concepciones idealistas fueron, el empirocriticismo, de Mach (1878-1916), como un desarrollo del criticismo kantiano, mezclado con el positivismo; y el organicismo, de Spencer (1820-1903), una mezcla ecléctica de todo lo demás.
Así, habíamos dicho que, en el idealismo, podíamos referir tantos sistemas filosóficos como pensadores idealistas. En general, luego del positivismo, todo fueron variantes del mismo, de modo que al positivismo clásico de Comte, se le conoce como el Primer Positivismo, pero a los conjuntos de sistemas filosóficos posteriores se les fue clasificando como Segundo Positivismo (empirocriticismo y organicismo); Tercer Positivismo (el llamado positivismo lógico, el pragmatismo, el existencialismo; entre otros como el operacionalismo, el instrumentalismo, la semiótica, etc); que han tratado hasta nuestros días de atraer a los pensadores y hombres de ciencia, a las concepciones idealistas, en oposición al materialismo filosófico contemporáneo, expresado en el materialismo dialéctico.
[*] La llamada “causa primera,” del panteísmo o del deísmo. No realmente porque así lo creyeran, sino como una necesidad para sortear los tiempos inquisitoriales.