Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
Los Métodos
de la Teoría del Conocimiento en Geografía.
Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (30).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica,
http://espacio-geografico.over.blog.es/;
México, 04 nov 10.
c) La expresión gnoseológica de la geografía fenomenista
en el Renacimiento e Ilustración.
Para el saber geográfico, el renacer científico se da ya desde el siglo XIV, en donde la filosofía oficial seguía siendo la escolástica. A pesar de ello, las tendencias antiescolásticos comenzaron a desplegarse con el resurgimiento de las doctrinas de la Antigüedad; el estoicismo (con Petrarca), y el epicureismo (con Valla), así como las concepciones de la filosofía de la naturaleza (con Giordano Bruno, Nicolás de Cusa, Telesio, Copérnico, y otros, profundamente materialistas, considerando a la naturaleza en su integridad, al grado de exagerarla en el hilozoísmo (o filosofía de la naturaleza, en la cual se da la identidad del ser humano y la naturaleza, tenidendo a dar vida a la propia naturaleza inorgánica).
La ciencia se desarrolló nutriéndose ahora del método de investigación matemático-experimental (con Da Vinci, o con Galileo), la interpretación determinística de la realidad, en oposición a la interpretación casuística singular teológica de la escolástica; y la formulación, por consiguiente, de leyes, libres de antropomorfismo.
El Renacimiento significa, a su vez, la transición del feudalismo al capitalismo. “Paulatinamente, sobre la base de las experiencia práctica de la producción material y de su generalización teórica, comenzaron a desarrollarse y a perfeccionarse las diferentes ramas de la ciencia. De la antigua ciencia única e indivisa (aun cuando sí diferenciada en diversas esferas del saber), se desprendieron las diversas ciencias particulares”[1].
Ahora, así como son pocos los renglones que pueden escribirse de la geografía espacista en la Edad Media, correspondientemente, poco, pero muy significativo, es lo que hay que decir de la geografía fenomenista durante el Renacimiento y la Ilustración. En la transición de la Edad Media a la Época Moderna, está Ibn Jaldun (1332-1401), historiador norafricano, quien “fue uno de los primeros en promover la demanda de estudiar las regularidades generales de los fenómenos históricos, y creó su propia teoría sociológica”[2], siendo, a pesar de ello, reconocido como geógrafo en otras fuentes, en donde su obra se considera como una “Geografía Social” en sentido amplio[a].
Asimismo, pudiera decirse que en esta corriente de pensamiento está, en el paso del Renacimiento a la Ilustración, otro notable geógrafo: Bernardo Varenio (1622-1650?), en cuya obra, su “Geografía General”, intenta exponer la sistemática de esta ciencia, en el orden de la coordinación de lo simple a lo complejo del estudio de los fenómenos y sus relaciones, de todo lo cual ya hemos hablado capítulo aparte.
Ahora, la geografía de Jaldun, no podría estar mas que influida por el averroísmo (la filosofía y geografía de su antecesor Ibn Rochd, latinizado como Averroes), y en función de su panteísmo naturalista (hacer de la naturaleza a Dios y Dios naturaleza), lo que no haría mas que subrayar o corroborar el carácter antropomórfico aplicado a la naturaleza[b]. Tras él comienzan a desarrollarse dos nuevas formas filosóficas fundamentales, a manera de transformar el nominalismo y realismo escolásticos, en las concepciones empirista y racionalista respectivamente, tanto del materialismo, como del idealismo de los siglos XV a XVIII.
Pero fue el pensamiento filosófico del empirismo materialista de Francis Bacon (1561-1626), el que finalmente influyó en la geografía de Varenio[c], quizá, porque es hasta entonces, que cobran forma definitivamente las tendencias filosóficas progresistas opuestas a la escolástica, el empirismo y el racionalismo.
Sin embargo, el médico holandés, Varenio, no recibe esta influencia directamente, sino a través del pensamiento de Descartes (1596-1650), ciertamente a la sazón, la figura científica más influyente, precisamente en la Holanda de ese entonces, en la cual éste radicó a partir de 1629.
En Varenio se da así, una mezcla “baconiano-cartesiana”, que da lugar a un racionalismo materialista. Por lo que respecta a ese racionalismo, éste considera “la razón (el pensamiento) no sólo en una fase superior del conocimiento, comparado con la percepción sensible, sino que constituye, a la vez, una fuente –autónoma e independiente de las percepciones sensibles– del conocimiento de todo lo que nuestros órganos sensoriales no perciben de modo directo e inmediato”[3]. Y por lo que respecta al materialismo, es que ello es expresión del empirismo, que sostiene que “todos los conocimientos sin excepción, por muy abstractos que sean, derivan de la percepción sensible del mundo exterior…”[4].
Esta influencia baconiana-cartesiana en Varenio se significa por la preocupación sobre el método deductivo-inductivo de obtención del conocimiento[d], que supondrá una sistemática de los mismos. Esta sistemática de los conocimientos geográficos fenomenistas en Varenio, se enfatizó ya desde la obra de clasificadora de los conocimientos de Al Farabi, y más tarde de Ibn Jaldun.
Descartes trató de fundamentar su método en el mecanicismo de la ciencia natural, muy marcado por la influencia de los estudios de Galileo y Kepler en ese momento; mecanicismo que incidió en Varenio y que se refleja en su Geografía General, como un agregado de partes autónomas singulares, que sólo se justifica por sus necesarias dependencias, formando un sistema de fenómenos heterogéneos reunidos mecánicamente.
Este criterio no deja de ser, históricamente, un avance significativo, que si bien supera las limitaciones hilozoístas y antropomórficas de la filosofía de la naturaleza, adquiere con su mecanicismo sus propias y nuevas limitaciones, que, como veremos, a esta geografía no la alejan mucho de la escolástica.
Como ya Marx mismo expresaba, Holanda era el país más avanzado, y, además, el país capitalista modelo del siglo XVII. Allí se dio la primera revolución burguesa, y se alcanzó un alto desarrollo económico, que la convirtió en una gran potencia marítima y colonial, aspecto que estimulaba el saber geográfico.
Sin embargo, la transición renacentista había cumplido hasta ahí su cometido; hacia el siglo XVIII, surgen ya, por ejemplo, los ingleses Newton (1643-1727), y Locke (1632-1604), partidarios de la concepción empírico materialista, encabezando la lucha contra las ideas de Descartes y sus discípulos; así como del alemán Leibniz (1646-1716), seguidor del cartesianismo.
La depuración de estas formas filosóficas cristalizan, pues, en el empirismo materialista de Bacon y Hobbes; en el racionalismo materialista de Descartes; así como en el empirismo idealista de Berkeley (1684-1753), y Hume (1711-1776), y en el racionalismo idealista de Leibniz.
Todo ello dejó el terreno preparado para la expresión del pensamiento geográfico moderno de Humboldt (1769-1859), y Ritter (1779-1859), en el principio, bajo el influjo de las poderosas concepciones idealistas de Kant (1724-1804), y Hegel (1770-1831); así como de la geografía de Reclús (1830-1905), y Ratzel (1844-1904), en el final, estos últimos najo las ideas filosóficas de Augusto Comte (1798-1857), y Spencer (1820-1903).
[a] La obra de Jaldun es una “Historia Universal”, en la que incluye una parte referida a las condiciones naturales de ciertas regiones, en una idea dada en el “determinismo geográfico”.
[b] En realidad, Ibn Jaldun es nominalista, y en ese sentido, efectivamente, en la línea de Ibn Rochd.
[c] Poco después de trabajar estos datos, nos hicimos del Estudio Preliminar de Horacio Capel a la obra de Varenio, y, a decir de él, retomando otras fuentes, al parecer Bernardo Varenio, en su trabajo, plagio la idea de otro autor llamado Keckerman. Dada la seriedad de la fuente, debemos referirnos entonces a Keckerman-Varenio, compartiendo, en todo caso, los créditos.
[d] De la geografía general, o planetaria; a la geografía particular o regional, como se infiere de su estudio sobre Japón.