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Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.

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Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en Geografía. Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (34).

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (34).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 18 nov 10.

 

 

a)         La expresión genoseológica de la geografía espacista en la Época Moderna.[a]

 

La Época Moderna de la geografía espacista se origina con D’Anville (1697-1782), cuya obra fundamental es la primera Historia de la Geografía, que en su fondo, geográfica, respondía más a objetivos geodésicos[b].

 

A no ser por el rescate que pueda hacerse de lo geográfico en los trabajos de geómetras eminentes como Lambert (1728-1777), Mollweide (1805), Gauss (1822), los siglos XVIII y XIX posteriores a Newton, pasaron intrascendentes para esta escuela de pensamiento geográfico[c].

 

Sin embargo, los trabajos de Lobachevski (1792-1856), así como las del mismo Gauss, Bolyai, Riemman, Kingdon Clifort, etc, sobre las geometrías no-euclidianas, prepararon nuevas condiciones para el desarrollo del pensamiento espacista.

 

 

 

 

IV  Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Investigación Geográfica y en la Enseñanza de la Geografía Contemporánea

 

 

1      La características de la investigación y de la enseñanza de la geografía en nuestros días.

 

a)    Características de la investigación geográfica en nuestros días.

 

Por todo lo hasta a aquí visto, podemos ver que la investigación geográfica a través de la historia, se ha distinguido en dos consideraciones acerca de su objeto de estudio.  En una línea, a partir de definir a dicho objeto de estudio como las relaciones naturaleza-sociedad en un sistema de referencia espacial; en otra, a partir de definir el objeto de estudio como el espacio, definido históricamente de distinta manera, encubierto en el estudio de otras nociones, como territorio, superficie terrestre, región, etc.

 

Siguiendo la primera línea de investigación geográfica enunciada, ésta se ha enmarcado en una teoría general de tipo informativo-narrativa, sobre los hechos o fenómenos en el lugar en que acontecen.

 

Esta es la característica fundamental de la investigación geográfica de nuestros días.  En ello radica la causa de que el geógrafo sea acusado de ser un mero recopilador de información que otros indagan causalmente en otras especialidades, y en exponer estos datos en forma narrativa, cuasi poética, como puede apreciarse en los “Cuadros de la Naturaleza” de Alejandro de Humboldt, o en una obra muy próxima a nosotros; “La Sierra Madre de Chiapas”, de Leo Waibel[d].

 

Una actitud más formal, que pretende romper con esta posición romanticista en la ciencia geográfica, se encuentra en la gran mayoría de las tesis no sólo de licenciatura, sino incluso en las tesis de posgrado, en las cuales este saber sobre las relaciones naturaleza-sociedad en un sistema de referencia espacial, se expresa como una monografía con una rígida estructura, que en lo que pierde de romántica y poética,, lo gana en simplicidad y aridez, propia de un compendio esquemático del mundo circundante.

 

Los ensayos y monografías de este corte, parecen dar a entender por la categoría de “relación”, la suma mecánica de partes, agregadas unas a otras, yuxtapuestas y coordinadas en el orden de lo general a lo particular y de lo simple a lo complejo, como reflejo del sistema de la realidad.

 

Para estos geógrafos, establecer la relación naturaleza-sociedad, estriba en no olvidarse de mencionar a ambos aspectos en sus ensayos.  Para algunos de ellos, en una posición más acuciosa y perspicaz, contemplan en ese agregado, ya los beneficios de una parte sobre la otra, ya los perjuicios recíprocos entre la naturaleza y la sociedad.  Destacan así, ya la disposición de los recursos y su buen uso, ya el dispendio o mala administración de los mismos; ponen de relieve o se centran, en los potenciales no aprovechados de la naturaleza, cuya incapacidad de manejo ahoga al hombre en su propia frustración e impotencia; o bien, por el contrario, sobrevalorando las capacidades “incontroladas” del hombre, devienen en actitudes catastrofistas con el deterioro de la naturaleza en los límites de su irreversibilidad[e].

 

Fuera de esto, el geógrafo no tiene nada más que aportar que proyectos, que planes; a los que, sabedores ellos mismos de su incumplimiento, califican meramente de “indicativos”, es decir, meras sugerencias que nadie va a escuchar.

 

No obstante, esta expresión geográfica limitada; más evidente hoy que nunca, pues por lo menos en las primeras década de este siglo XX, aportó un conocimiento del mundo general y necesario; cobra un impulso con su aceptación, en esos términos de investigación, en los sistemas económico-sociales de producción socialista.  Y este solo hecho, valida y justifica su existencia.

 

Una matización de estas investigaciones geográficas de nuestros días, están en los esfuerzos párvulos de pretendidos estudios especializados sobre problemas que van desde la explicación de ciertas geoformas regionales, hasta las políticas de promoción del turismo; a su vez, con sus respectivas contrapartes, en ensayos que se cuestionan unos a otros, no faltando, por consiguiente, aquel que ve en el turismo las causas de todos los males, y propone su desaparición.

 



[a] Hasta 1985, nos habíamos ocupado centralmente, como algo lógico, en el estudio de la Antigüedad, desentrañando los orígenes del pensamiento geográfico; la Edad Media era algo dado así como “por omisión”, y realmente la Época Moderna de la Geografía, después del Renacimiento, o sea, de la Ilustración, no la teníamos claramente definida.  Aún más, era un momento complejo de enorme importancia, para el que tuvimos ciertas reservas en nuestras afirmaciones, no teniendo claro de nuestra parte su caracterización.  Y no es que hoy, 2010, nos autocensuremos al revisar nuevamente estos apuntes, sino que esa censura estaba dada ya desde entonces, pues vemos que en esta parte; por demás revuelta, de párrafos recortados y reordenados en el mecanografiado, tenemos puras generalidades e imprecisiones, que ahora creemos como más conveniente excluir, dada precisamente la importancia del período histórico a considerar, transcribiendo sólo algunos datos.  De hecho, no estuvimos en posibilidad real de entender este período, al que nunca volvimos a su revisión, sino hasta la investigación que realizamos para nuestra tesis doctoral: “Dialéctica y Materialismo en el <<Estado de la Geografía de la Nueva España>>, 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez”, 2009.

[b] Aquí se aprecia la limitación en la caracterización del momento histórico.

[c] Queda claro aquí, que aún no teníamos la menor idea de una caracterización clara.

[d] Evidentemente, estas notas corresponden al momento histórico muy concreto que hasta 1985 aún se vivía en la Geografía en México, en donde, pretendiendo seguir la línea humboldtiana, se nos recomendaba a los estudiantes de geografía como pieza clave de la metodología de nuestra ciencia; en la teoría de la Geografía como ciencia del paisaje; la obra más contemporánea en ese sentido, del alemán Leo Waibel, La Sierra Madre de Chiapas, 1933, a semejanza o en el espíritu de los Cuadros de la Naturaleza de aquel.  Dicha obra, en 1940 fue propuesta a su traducción al Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH), y luego a su publicación por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), a iniciativa del Dr. Jorge A. Vivó.  Esta era la geografía con la que históricamente estábamos rompiendo.

[e] Debe recordarse que las notas pertenecen, a lo más, a 1985, faltaba poco más de un lustro para el derrumbe del socialismo, y ello, a esa distancia, no era, incluso, creíble.  Había, por lo tanto, una ciega confianza en que, a la transformación de la sociedad y a su organización en una economía planificada, tales capacidades sociales se desplegarían en plena armonía con la naturaleza; de ahí que la crítica contenida en este pasaje, iba dirigida contra el pesimismo burgués de la fracasada economía capitalista.

 


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