Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
20 de Calificación.
Cuento-Historieta, 1997 (9/10).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografíco.over-blog.es/;
México, 08 nov 10.
_ Perdón maestro, ¿podemos pasar?... –se justificaron los recién llegados.
_ Qué les pasa –dijo el maestro–, computadoras ya no hay, ya me voy, sólo estoy esperando a que estos jóvenes terminen.
_ No “Profe” –aclararon los intrusos–, sólo queremos hablar con ellos.
Entonces el maestro siguió sus pasos y los alumnos entraron en plática.
_ Hey, muchachos –les interrumpió una compañera–, en qué quedaron sus calificaciones…
_ Pues en nada…, ya pasamos –contestaron sin despegar la vista del monitor–, vamos a presentar este programa en un concurso, nos quedó excelente, y eso que está en “2D”, en “3D” está “apantallador”…
No querían indagar más, pero ya con curiosidad decidieron ir con sus compañeros que no salían de la Biblioteca.
_ ¡Hola!, ¿cómo les fue con sus calificaciones?
_ Nada –dijeron indiferentes sus interlocutores–, ya pasamos, nada más estamos preparando una composición y un ensayo para concursar…
_ ¿Pero, y sus Boletas?... –insistían “los científicos”, como los llamaban sus demás compañeros.
Pero por toda respuesta sólo recibieron el encogimiento de hombros. Y así, decidieron salir a deliberar al patio…
_ “Oigan” –dijo uno de los de fama de aplicado– a nadie le interesa las calificaciones, unos porque simplemente no quieren ni enterarse, y para qué seguir nosotros insistiendo, si lo que nos interesa es aprender, no?...
Su reconocimiento de la realidad, tuvo que ser aprobada con una profunda y callada reflexión. Luego de un rato, una de ellas añadió:
_ Bueno, sí, pero merecemos que se nos explique por qué ya no se nos dan calificaciones, no?...
_ ¡Pero qué importa hombre! –le respondió uno de ellos.
_ ¡Pero tenemos derecho, no?! –repitió ella furiosa.
_ ¡Claro! –se interpuso otra apoyándola.
_ Hay que ir otra vez con “El Injusto” –propuso alguno– y que nos explique.
_ ¡Si, hay que ir con él! –una más remató, añadiendo– el fue nuestro asesor, no? Pues él está obligado a explicarnos.
_ Sí, sí, vamos –convinieron todos.
En eso bajaban sus compañeros de la Sala de Cómputo, quienes los abordaron ahora a ellos con preguntas:
_ ¿”Quiuvo”?, y ustedes qué va a presentar en la “Expo” –les preguntaron…
_ Los resultados –respondieron con prisa poniéndose en movimiento rumbo a su Salón, no dando lugar a más explicaciones– de unas investigaciones que hicimos…
_ ¿Sobre qué?... –intentó saber uno de ellos.
_ Bueno…, pues ya saben –concedió a responder alguna en lo que se encaminaban– que “El Injusto” está “re-zafado”; él estaba haciendo un estudio sobre métodos de investigación, y entonces lo aplicamos en nuestros trabajos en diversos temas… Pero luego nos vemos –añadió– porque ahora vamos con él.
Y el pequeño grupo, que se había dispersado entre ese punto y el Salón, terminó de llegar a donde “El Injusto”, que prácticamente iba ya de salida.
_ Maestro –le salió al paso una de ellas–, queremos que nos explique cómo se está calificando ahora…
_ Bueno, pero vamos por ahí –señaló el maestro–, porque ya voy de salida.
Y así, se encaminaron rumbo a la salida de la esuela.
_ ¡Maestro!, díganos ya –le apuraban impacientes…
_ Bueno, pues resulta que ustedes ya no deben preocuparse por la calificación, sino por aprender lo que ustedes mismos se proponen aplicando las asesorías de sus maestros. Y así lo hicieron, lo hicieron bien, y lo aprendieron, o no?
_ Sí maestro, si aprendimos, pero…
_ Bueno, entonces el asunto se reduce a una evaluación del desarrollo de sus habilidades y capacidades tales que les permitan manejar un nivel superior de complejidad de conocimientos y métodos de trabajo.
_ ¿Y el que no pasa…? –insistieron los niños muy analíticos.
_ No es que “no pase” o “repruebe”, sino que simplemente prolonga su ciclo de aprendizaje; por eso tampoco van a haber ya ciclos tan formales como hasta ahora.
Pero ciertamente el profesor se quedó pensando en la dificultad de explicar esa situación, y sólo se dijo para sí: “Este criterio va a ser el más difícil de desarraigar, y adoptar el de una educación continua”…