Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
Cronistas Autóctonos Terrícolas. Artículo, 2012.
Dr. Luis Ignaio Hernández Iriberri.
Espacio Geográfico, Revista Electrónica
de Geografía Teórica.
http://espacio-geografico.over-blog.es/
13 feb 12.
No tenemos más que los antecedentes ed las experiencias de encuentros entre culturas humanas diferentes, esos encuentros ya son un problema serio; pero cuando esas culturas en sus diferencias más allá de lo que extrictamente de manera natural las distinguen, se hace en los distintos desarrollos científico-técnicos, o de lo que en general se denomina, civilización; ello hace de los encuentros entre culturas y civilizaciones algo riesgoso hata lo catastrófico, dado en la conquista, el dominio de unas por otras, hasta la esapariión o extinción de la sojuzgada.
Por sólo referir algunos casos en la larga historia humana plagda de esas conquistas y sometimientos, mencionaremos el encuentro anglo-indio del siglo XIX como un ejemplo, y el hispano-mesoamericano del siglo XVI en otro ejemplo. Tales encuentros bajo notables dierencias entre civilizaciones, terminaron, si no es que más correctamene entendido por razones económico-políticas, ya estaba todo predestiado a ello, en la conquista colonial. La diferencia entre un proceso y otro, fue la disposición del conquistador al exterminio, y ésta fue mayor, en aquellos conquistadores con menos desarrollo civilizatorio. Y así, mientras que Inglaterra ya había transitado plenamente al capitalismo fundado en aquellos principios de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” de 1789, fraguados desde las luchas de Guillermo de Orange en 1548 o de Oliverio Cromwell de 1688; España, a prinipios del siglo XVI, arrastraba ese siglo de atraso hundida aún en los resabios feudales.
No obstante, ello operó en el mometo militar del encuentro, esto es, en unafase intermedia, entre el momento diplomático del mismo y el momento del inicio de la coloia; parte última en la cual se dieron los esfuerzos por el rescate tras el desastre bélico.
Pero el encuentro con otra cultura, que para empezar ni siquiera sea humaa, con una notabilisima diferencia científico-técnica, alienta las esperanzas de un encuentro pacífico, que se resuelva en la diplomacia misma.
La “montañas flotantes”, ahora no sólo sobre el mar, sino en el cielo, han sido divisadas; como en mesoamérica, con mucha anticipación a 1519 en que lo “teules” bajaron e incursionaron tierra adentro, desde treinta años antes; los “fernandinos” cronistas autóctonos* terrícolas (a manera de los historiadores de indias, han comenzado ya hace tiempo a narrar los hechos, cuayas consecuencias apenas se ven insinuadas en los “presagios” del emperador.
Ello nos lleva a la reflexión acerca de qué tanto sabe el otro acerca de nosotros; y aceptando la hipótesis de Dänieken, deben cnocernos bien, en todas nuestras lenguas. Pero, qué tanto el otro, corresponde o no, al equivalente a las diferentes órdenes monásticas del incio del período virreinal.
Al parecer, el otro, el alien, no es uno, sino varios, y ¿ese alien es distinto entre sí a manera de las diferencias entre los franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas? Y en su posible diferencia entre sí, ¿hay funciones ditintas qu convergen a un fin?, o ¿hay acaso tareas semejantes enre los distintos? ¿Hay una lucha entre ellos por la conquista…? ¿Hay un proceso de conquista…; o, ¿cuál es la lógica del monitoreo? (acaso es en la hipótesis de Salvador Freixedo de la “granja terrestre”); ¿a qué fase se va a pasar?, ¿cuál ha de ser ahora la enseñanza?
* Se refiere ello al simil con los cronistas de indias Fernando de Albarado Tezozomoc (1520-1610), y Fernando de Alva Ixtlixochitl (1575-1650).