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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 junio 2015 7 21 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

Espacio Geográfico, Estructura 

Un punto en el Universo: la Tierra, una masa en reposo; y su halo de masa en reposo nula: el espacio terrestre, que generalizado a todo otro punto en el Universo, hace el espacio geográfico.

 

*

 

Esta editorial al artículo que se publica, debiéndose redactar hacia principios de 2013, ya no quedó ni en borrador, sino sólo en nuestra cabeza como consiguiente lógico que incluía, como última parte, todo lo que hasta entonces habíamos desarrollado, y que resultó ser esencial: la idea de la simetría geométrica dimensional, a partir de la analogía de la teoría del espacio con la teoría de la cristalografía.  Luego de un acto de represión política nazi-fascista sobre nuestra persona por asesorar con la teoría marxista de la educación al magisterio en lucha contra la reforma educativa con amenazas oscurantistas, a partir de mediados de marzo de ese año, todo el trabajo intelectual en geografía quedó en estado latente.

 

Bajo esas condiciones de represión política, nos dispusimos, ya no a seguir produciendo –ya no había concentración para ello–, sino a poner orden en todo lo que quedaba, y programándolo para su publicación en nuestro Blog a fin de poder enfrentar al Estado en mejores condiciones personales; tarea en la que estuvimos de septiembre u octubre del mismo año 2013, hasta ahora en que redactamos este artículo en julio de 2014, en que hemos podido hacerlo luego de haber terminado de reprogramar la revista y programar todo lo que quedaba; así como dos artículos más que agregamos a esta serie, luego de traducir y estudiar el trabajo de Katterfeld de 1962; quedándonos, al final, ya sólo por elaborar el ensayo de la teoría del espacio geográfico, lo que intentaremos aún en lucha contra el nazi-fascismo del gobierno del Distrito Federal, de Miguel Ángel Mancera.

 

Así, al respecto del presente artículo, podemos decir que la Tierra como astro en el Universo, es un cuerpo con diversas formas de movimiento mecánico; pero que en su esencia física como masa, se considera una masa en reposo.  Donde hay una forma de masa (por ejemplo, el fotón), pero que en movimiento se expresa como una forma de energía (por ejemplo, la luz), esa se considera como una “masa en reposo nula”.

 

Así, el espacio terrestre es un complejo de masa en reposo (estado de espacio discreto), y diversas energías de masa en reposo nulas (estados de espacio continuos).  Constituye un espacio que a escala del Universo, como parte del espacio cósmico, puede considerarse puntual o adimensional; pero que en la escala de un estudio geográfico, esa adimensionalidad se transforma en una tridimensionalidad que determina su propia naturaleza.

 

La vista no puede pasar por esta idea como por cualquier otra, lo que se está diciendo en tal expresión, es que el espacio, es causa.  Un punto en el Universo como adimensionalidad cósmica, determina, es causa, necesariamente, de una dimensionalidad en tres magnitudes, así consideremos ese punto en abstracto, es decir, en ausencia de toda masa (ya como sustancia o como campo).  Esto quiere decir que el espacio está ahí, antes que toda masa en reposo (corpóreo sustancia), y que las peculiaridades dimensionales de ese espacio en ese punto, determinan o serán causa, de las propiedades de esa masa.

 

Esto es que, una variación en las magnitudes (x,y,z) del espacio, serán causa de las variaciones de la masa; de modo que una variación en la métrica de los ejes de simetría de la Tierra (la dimensionalidad continua), será causa de la variación en la masa terrestre (la sustancia discreta).  La relación causal, pues, es inversa a lo que por el sentido común entenderíamos.  Es decir, que no es que cambie la forma y tamaño de la Tierra, y con ello su dimensionalidad en forma dependiente, sino, inversamente, son las variaciones en la diemensionalidad (independiente, o del espacio cósmico en ese punto), con lo que se determina la naturaleza de la Tierra.  En ese sentido, la dimensionalidad no es la simple métrica de sus magnitudes, sino la condición material objetiva del espacio.

 

*

04 earth magneto small.spFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico.  (8/).

 

 

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14 junio 2015 7 14 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

 Elementos-como-Medios-de-Dispersion-y-Fases-Dispersoras.jpg

Estados de espacio sustanciales básicos como medios de dispersión y fases dispersoras, y sus estados de espacio sustanciales resultantes.  Algo que sin duda le hubiera gustado al Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, hubiera sido ver cómo es que hemos llegado, por otro camino, y además insospechado, a esta conclusión de los “elementos genésicos” como estados de espacio, resultado simple y objetivo de la morfodinámica espacial de la estructura de la sustancia; es decir, del comportamiento de los estados de espacio discreto-sustanciales o plenistas.

 

*

 

En el análisis a través de los estados de espacio geográfico ya no hay “fenómenos naturles ni sociale” (lo que de ello necesariamente queda, es asunto de otra ciencias correspondientes); aquí, en lo geográfico, lo que se estudia, es el comportamiento de los estados de espacio, o morfodinámica espacial, ya desde la condición básica físico-química de medios dispersores, ya en su función de fase dispersora, pero que, en sus diferentes casos, generan estados de espacio de transición de carácter litomorfológico, hidromorfológico o atmosféricomorfológicos, en cuanto a la estructura de la sustancia.

 

Por lo que a la estructura del campo se refiere, para empezar, no existe, como en el caso de los estados de la materia sustancial, una tabla de relaciones semejantes, y apenas podemos inferir estados de energía (térmica, lumínica, eléctrica, magnética, gravimétrica [+p], o de vacío [-p].

 

*

Elementos como Medios de Dispersión y Fases DispersorasFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y los estados de espacio básicos.  (7/).

 

 

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14 junio 2015 7 14 /06 /junio /2015 22:04

Espacio Geográfico, EstructuraEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico.  (8/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 jul 14.

 

Solía decirse en la historia de la ciencia, que “la naturaleza aborrece el vacío”.  El vacío era algo inaceptable, pero, en realidad, aborrecible no por la naturaleza, sino, principalmente, por el pensamiento científico.

 

Había terminado el período histórico renacentista, era mediados del siglo XVII, en el que el pensamiento científico era, más que una lucha por descubrir la verdad en la naturaleza, una lucha contra la proscripción generada por los prejuicios y el oscurantismo, al que había que imponerle el la verdad descubierta por el pensamiento científico.  Ese fue el caso de Galileo (1564-1642), primero en experimentar la manera de crear el vacío; que filosóficamente se suponía por el razonamiento de Demócrito en cuanto a lo existente entre dos átomos; sin lograrlo, lo que dio lugar a la idea de que la naturaleza se resiste a la creación del vacío.  Luego de éste, comenzaba entonces, el período de la Ilustración, y ese momento inicial fue en la madurez de mentes perspicaces como la Otto von Guericke (1602-1686), de Evangelista Torricelli (1608-1647), discípulo y auxiliar de Galileo, de Blas Pascal (1623-1662), y de Roberto Boyle (1627-1691), quienes, en cuyos experimentos, descubrieron la existencia física del vacío.

 

Lo que Galileo había intentado: hacer el vacío en una esfera mediante un pistón, finalmente lo logró Otto von Guericke, con sus famosos hemisferios de Magdeburgo, los cuales no era posible separar ni por el tiro de cuatro caballos, una vez que en su interior se hacía el vacío.

 

Simultáneamente, con otro procedimiento, Torricelli a su vez crea vacío con su experimento de los tubos de vidrio con mercurio: luego de razonar por qué una bomba no podía succionar agua de una columna de 10 m como consecuencia de la presión de la atmósfera, tomó dos tubos de vidrio de 1.15 cm de largo cerrados por un extremo, los llenó de mercurio, tapó la boca de los mismos con un dedo, y volteándolos los sumergió por los extremos abiertos en una cubeta a su vez con mercurio, y una vez así, retiraba sus dedos, observando que la columna de mercurio descendía siempre a una altura de 78 cm, dejando en la parte superior, necesariamente, un espacio vacío de 37 cm.  El vacío estaba ahí y experimentó cómo la luz, el calor y el magnetismo, se trasmitían libremente a través de él.

 

Blas Pascal, independientemente (no conoció a Torricelli), conociendo aproximadamente el experimento de Torricelli por vía de otro investigador, descubrió la misma explicación dada por aquel: lo que impedía que toda la columna de mercurio en los tubos se vaciara en la cubeta, era una fuerza externa, la columna de aire[*].  Luego, Pascal descubrió, adicionalmente, que la altura de la columna de mercurio, variaba con la altura sobre el nivel del mar, es decir, en proporción directa a la columna de aire, lo que implicaba la causa en la fuerza externa.

 

Por su parte, Roberto Boyle, en 1667, repitió el experimento de Torricelli, pero a la inversa: en vez de crear vacío, usó la columna de mercurio para desaparecer todo vacío comprimiendo un volumen de aire en el tubo de vidrio ahora en forma de “J”.  Es decir, comprimió el vacío o el espacio entre las moléculas de aire, de donde las propiedades del vacío resultaron ser aún más extrañas y complejas.

 

La difícil comprensión del vacío hacía que éste se identificara con “la nada”, resultando en un concepto metafísico ajeno al pensamiento científico, que sorprendentemente se prolongó hasta fines del siglo XX, y más sorprendente aún, negándose su existencia por más que experimentalmente estaba ahí, negándose incluso por una parte de los filósofos del materialismo dialéctico, tan sólo por tal razón metafísica de haberlo identificarlo con “la nada”.  De entre tales filósofos materialistas dialécticos, nos bastó el razonamiento filosófico democritiano de G. Kursánov; físicamente demostrado por Guericke, Torricelli, Pascal y Boyle; en su obra, Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico, para entender en un razonamiento abstracto que, luego de extraído todo de un volumen determinado, lo que quedaba en él, no era “nada” (en todo caso era “nada” de lo que estaba), sino “un algo”, denominado vacío, cuya realidad material era tan objetiva como la de un cuerpo sólido.

 

Si al razonamiento filosófico democritiano de G. Kursánov; físicamente demostrado por Guericke, Torricelli, Pascal y Boyle, le agregamos las nociones matemáticas de la dimensionalidad del espacio (el largo x, el ancho y, y el alto, z), de la dimensionalidad de la sustancia o de lo discreto, se puede pasar a la dimensionalidad del campo o de lo continuo, en donde suprimido lo corpóreo sustancial, quedaría, no obstante, la dimensionalidad de un espacio que parecería estar vacío, pero que en realidad estaría ocupado por campos (lumínico, térmico, eléctrico, magnético, gravitatorio).  Pero aun pudiendo eliminar la presencia de varios de esos campos (en realidad aún no se sabe cómo anular el campo gravitatorio), lo que quedaría sería la dimensionalidad del vacío (que al no poder anularse el campo gravitatorio, se hace, en sentido negativo, -p, equivalente a éste).

 

Así, la dimensionalidad (dada por los ejes x,y,z) no establece propiamente la “relatividad” del vacío (de ese vacío siempre y cuando esté en relación con…), sino la objetividad absoluta de la dialéctica de lo continuo y lo discreto, de la sustancia y el campo: esto es, el vacuum, como la identidad material y espacial de dichos opuestos ya sea en su forma condensada o desplegada.

 

El vacío como categoría geográfica en la propiedad esencial del espacio, constituye, en la dialéctica de lo continuo y lo discreto, la unidad e identidad de los campos y la sustancia (su forma desplegada o condensada), donde le vacío con estructura y masa en reposo nula, y el desarrollo de su estructura desde lo más simple al desarrollo de la estructura de lo discreto; tal es, pues, el vacuum.

 

Dicho vacuum es precisamente lo que, en un alto grado de abstracción, está representado en la “proyección segunda” que es el mapa, desde su canevá (o dimensionalidad), con la simbología de representación métrica de la altura completando la tridimensionalidad, hasta su contenido temático.

 

Tal idea, que hoy pudiera parecer simple, obvia, requirió pasar por varios momentos históricos de abstracción y generalización de los conceptos contenidos en la contradicción histórica fundamental de la geografía: los “fenómenos”, y el “espacio”, hasta entender al espacio como la dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta, y a los fenómenos, como estados de espacio, es decir, estados particulares complejos de esa dialéctica de la dimensionalidad continuo-discreta, o del vacuum, a estudiarse desde la simetría geométrica dimensional.

 

Finalmente, el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico, es, así, tanto la masa de la Tierra (lo discreto, la sustancia), como las formas de masa en reposo nula (lo continuo, los campos), y la simetría geométrica dimensional.

 

 

[*]    Tanto Torricelli como Pascal debieron considerar que la fuerza que pudiera actuar, fuese la interna, en la famosa posible “retención o resistencia del vacío” (o una presión negativa, -p), prescindiendo de la fuerza exterior en la columna de aire, no obstante no se da cuenta de ello, y se incide en que concluyeron en la acción de la fuerza exterior.  Posteriormente, Pascal descubrió que con la variación de la presión atmosférica, variaba directamente la altura de la columna de mercurio, lo que ya descartaba la posible “presión negativa” del vacío.

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7 junio 2015 7 07 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

 

*

 

La quintaesencia, el quinto elemento de los antiguos griegos, o el llamado ápeiron (lo indefinido), por Anaximandro, se refería a eso que estaba entre cada uno de los demás elementos: el vacío, ese espacio entre la tierra y el agua, o entre el agua y el aire, o simplemente, ese medio en el que se movía el fuego.

 

Con el tiempo, ya para la Ilustración, los elementos tierra, agua, aire, fuego (energía), y ápeiron, fueron, primero, denominados como “estados de la materia”, y segundo, reducidos a tres: sólido (litósfera), líquido (hidrósfera), y gas (atmósfera), con lo que tales “estados de la materia” se reducían en realidad a los “estados de la sustancia”.  Pronto se descubrieron los campos como formas de energía (el “fuego”), e incluyendo ya a éstos en la clasificación, ya podía generalizarse a “estados de la materia”.  No obstante, lo que quedó omitido, fue el ápeiron, el vacío, el espacio.

 

Actualmente podemos considerar a este último elemento complejo como un campo (y como tal como una forma de energía), y buscarle así un lugar en la clasificación de los estados de la materia, a la vez que los mismos se extendieron al conocimiento de los coloides y bosones, tanto como el espacio lo comenzamos a entender a partir de su geometría y sus propiedades simétricas y asimétricas.

 

*

Filosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: los estados de espacio.  (6/)

 

 

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7 junio 2015 7 07 /06 /junio /2015 22:04

Estados-de-Espacio--Coloides.jpgEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y los estados de espacio básicos.  (7/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

29 mar 13.

 

La “Tabla Mendeleieviana” de los Estados de la Materia: y, al final, una geografía de los elementos genésicos, tal cual la imaginaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible (tarea cumplida).

 

Hay aquí una moderna alquimia sorprendente: una “geografía de los elementos"; entendiendo por dichos elementos los actualmente llamados “estados de la materia”, y que en geografía los categorizamos como “estados de espacio”; tal como lo planteaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible.

 

Al tratar de fundamentar nuestra categoría de los “estados de espacio” para redactar el presente artículo, nos encontramos con todo esto en una lógica plenamente consistente con dicha categoría geográfica en nuestra teoría.

 

Al dirigir los estudios geográficos hacia la abstracción de los fenómenos tanto naturales como sociales, en la categoría más general de los estados de espacio, un primer asunto a resolver fue la clasificación básica que podríamos hacer de los mismos, y tomados por sus propiedades físicas más generales y esenciales, como masa, densidad, movimiento, etc, aparecían como los mismos estados de la materia.

 

Escolarmente sabemos que los estados de la materia  son tres: 1) sólido, 2) líquido, y 3) gaseoso; pero desde hace mucho tiempo, los años sesenta del siglo XX, habíamos escuchado de un autor soviético que hablaba hasta de siete estados de la materia.  Ahora, al tratar de precisar ese dato en función de nuestro interés por las características a asignar a los estados de espacio, de los Diccionarios de Física obtuvimos una clasificación en la cual se incluía al plasma, y tres formas de condensados (superfrío, superconductivo, y superfluido), y tentativamente se mencionaba la posibilidad de un estado superdenso.  Luego nos acordamos del estado coloidal, y nos quedaron ya no los siete misteriosos (que así lo fue para nosotros por mucho tiempo) estados de la materia, sino aún más.

 

Y al ahondar en su estudio, empezaron los problemas de las inconsistencias en la clasificación: primero, los coloides resultaron ser en más de una forma; y segundo, se descartaba al plasma como un estado diferente de la materia y se ubicaba como un coloide, de los cales algunos opinaban que no son estados de la materia diferentes, sino sólo agregados de transición ente un estado real y otro, y todo se complicó.

 

Luego, investigando más sobre los coloides, en el libro de La Física, editado por el Círculo de Lectores, 1985; nos encontramos una interesante Tabla de Clasificación de los Coloides, en ocho tipos, determinados tanto por le medio de dispersión, como por la fase dispersora (luego una tabla semejante la encontraos en la Red, en la cual se explica la existencia hasta de trece estados coloidales; y de ello nos saltó a la vista un problema mendeleieviano en ello: los “medios de dispersión”, corresponden a los tres estados básicos de la materia, que combinados mutuamente (cual alquímica tabla de los elementos genésicos), generan los coloides; pero, y he aquí el problema, esos estados básicos de la materia son tres (en ambas tablas), que combinados mutuamente deberían arrojar nueve coloides…, pero la tabal sólo menciona ocho.  El problema es mendeleieviano, porque justo de ello quedan tres casillas por llenar en esa lógica combinatoria.  Y no sólo no vemos nada que nos lo impida, sino que, aún más, ello nos permite identificar claramente un coloide.


Estados de Espacio; Coloides

"Tabla Mendeleieviana" de la Clasificación de los Estados de la Materia y sus Transformaciones: formas gnerales de tratar conlos Estados de Espacio.
["Clik" enla imagen para amplificar]

 

En una lógica combinatoria consistente, en los últimos tres cuadros automáticamente deben ir: gas + gas = plasma (nube de iones).

  

Puesto de este modo, cambió nuestro criterio; los estados de la materia, básicos, son sólo tres (sólido, líquido y gaseoso); pero sobre de ellos hay sólo dos variantes de la materia: la sustancia y el campo; pero de la mutua combinación genésica de esos tres estados, se generan nueve estados de la materia más, ahora llamados estados coloidales.

 

Hasta aquí, todos esos estados de la materia tienen un carácter mesoscópico, propio al ámbito geográfico.  Luego, más allá, incluso por procedimientos artificiales de laboratorio, es posible crear más estados de la materia, conocidos como condensados; algo que ya cae fuera de lo geográfico, pues tales estados, o son de laboratorio, o de otras regiones del Universo fuera del espacio geográfico; tales como los estados superdenso, superfrío, superfluido o superconductivo; y en ese razonamiento pudiéramos hablar hasta de dieciocho estados de la materia; y estos serían sólo los conocidos…

 

Y este análisis resultó ser de una extraordinaria importancia, no sólo porque se afirma que el plasma iónico es uno de los estados de la materia más abundante en el Universo, sino porque es el estado de la materia menos denso, y de hecho, cuya densidad tiende a cero, es decir, punto en el cual se tiene el vacío, lo que para nosotros ha de ser el estado de la materia diecinueve en la lista, vacío que como estado de la materia pudiera mencionarse como el primero, y el cual llena todo el Universo.  Así, pudiéramos decir que, lo que el plasma iónico es a la espuma de las olas al reventar, el vacío es a la vastedad de la “Mar Vacui”.

 

Y luego nos dimos cuenta que esto era por cuanto a los estados sustanciales de la materia, y había que agregar la tabla de los estados de campo de la materia (eléctrico, magnético, térmico, gravimétrico, lumínico, vacuo), mucho de lo cual nos parece quedar mesoscópicamente a la vista de los ojos de Argos en la cola del mítico pavorreal.

 

Mas, en este punto, traducido ello geográficamente en las categorías de espacio y de estados de espacio, se nos aparece un cuadro perfectamente clasificado de los mismos; una verdadera “Tabal de los Elementos” mendeleieviana en geografía, en donde el estado sólido cual la litósfera, el estado líquido cual la hidrósfera, o el estado gaseoso cual la atmósfera, si importar geográficamente en sus propiedades como fenómenos particulares, sino como medios de dispersión, se combinan con fases dispersoras, cualesquiera que estas sean, dando lugar a las transformaciones de los estados de espacio, en una transferencia continua de sus propiedades de espacio (de localización, distribución, límites, extensión, etc).

 

 

Por lo tanto, el problema del tratamiento empírico concreto y meramente cualitativo de los fenómenos en geografía, queda así superado.  De este modo, al final, una geografía de los elementos genésicos tal cual lo imaginaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible.

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31 mayo 2015 7 31 /05 /mayo /2015 22:05

Editorial

 Un-Cuerpo--lo-que-Ocupa-un-Lugar-en-el-Espacio.jpg

Antiguamente se decía que :<<un cuerpo es todo lo que ocupa un lugar en el espacio>>.  Así, el espacio era considerado, a más de un recipiente, como un “recipiente vacío”.  Ahora, por un cuerpo, lo que reconocemos es un “espacio lleno” (por transferencia) de una sustancia; y luego, el espacio preexistente antes de ser ocupado en un lugar, o aquel que queda al retirarse un cuerpo, es, ciertamente, un “espacio vacío” como un campo, esto es, como un lugar en el espacio en el que se ejercen iguales fuerzas o energías.  En consecuencia, el espacio está formado  de dos estados o componentes básicos: el campo, y la sustancia.

 

*

 

En la Antigüedad eran reconocidos cinco esencias o elementos: tierra, agua, aire, fuego, y como quintaesencia, el espacio, el vacío, el ápeiron (o lo indefinido), de tal modo relacionados y en combinación los unos con los otros, que el espacio y su misteriosa naturaleza como recipiente de los demás elementos, era lo que estaba en común enre todos ellos.  Luego de la Ilustración, tales elementos empezaron a denominarse en su conjunto como “estados de la materia” (que en un principio se redujeron a tres: sólido [tierra], líquido [agua] y gaseoso [aire]; y espacio [vacío] y energía [fuego], incorpóreos, quedaron indefinidos); y luego de los trabajos de Farady a mediados del siglo XIX, esos “estados de la materia”, incluyendo ya la incorpórea energía, se clasificaron en dos tipos: como sustancia, o como campo.

 

Con el avance del conocimiento físico-químico, los estados de la materia (ya no confundidos con lo puramente sustancial, sino ya incluyendo los campos), se multiplicaron producto de esos combinaciones “alquímicas” entre ellos, apareciendo la clasificación de los coloides; pero todo ello como sustancia o campo, aún ocupando un lugar en el espacio, entendido así hasta fines del siglo XX y principios del siglo XXI, en un espacio aún en calidad de “lo indefinido”.  Pero, finalmente, en una abstracción y generalización de los estados de la materia, fue susceptible de entender tanto a la sustancia como al campo (ambos como lo extendido), sin entrar en sus propiedades particulares, como los componentes básicos del espacio (la extensión), en calidad de “estados de espacio”.

 

La quintaesencia dejo de ser entonces “lo indefinido”, para entenderse ya en su propiedad esencial de vacío, como una forma más dela materia, tanto por sus propiedades como movimiento de la materia, como por sus propiedades como forma de movimiento de la materia, y en ese sentido, tal como nosotros lo definimos, por la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta (o dialéctica de las relaciones del campo y la sustancia).

 

La Tierra en su conjunto es eso: un cuerpo (en lo discreto-sustancial), y un “espacio vacuo” (en lo continuo-campos).  Todo ello en su conjunto es lo que denominamos el vacuum.  Su estudio geográfico, en tanto que el espacio geográfico como objeto de estudio de esta ciencia, nos impone abordar desde estas propiedades en su naturaleza, como por su estructura y propiedades particulares como espacio.  Y de ahí la necesidad imprescindible en geografía, de una teoría del espacio geográfico.

 

*

Un Cuerpo; lo que Ocupa un Lugar en el EspacioFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri, y la estructura del campo (5/)

 

1960 La Faz de la Tierra y su Origen; G.N. Katterfeld, 1969Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[____]  Comentario a, La Faz de la Tierra y su Origen, 1962; de G.N. Katterfeld (5/)

 

 

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31 mayo 2015 7 31 /05 /mayo /2015 22:04

Un Cuerpo; lo que Ocupa un Lugar en el EspacioEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: los Estados de Espacio (6/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

20 abr 13

 

Antiguamente, hablar de los estados de la materia, era hablar de las esencias o elementos: tierra, agua, aire, fuego y ápeiron.  Luego, por los estados de la materia se empezó a entender, si bien los mismos elementos, pero con categorías semejantes que expresaban ya relaciones distintas en un mayor grado de abstracción y generalización: sólido, líquido, gas; a lo que se sumaron otros estados nuevos descubiertos (coloides y bosones), a la vez que el ápeiron, por su propia determinación etimológica como “lo indefinido”, fue omitido.

 

Con la aparición del marxismo (1844) y su sistema filosófico, la dialéctica materialista, consolidado en sus fundamentos esenciales con Lenin hasta principios de los años veinte del siglo pasado, como con los desarrollos de la física, tuvo que hacerse una distinción entre los conceptos de materia (concepto filosófico) y de sustancia (concepto físico que alude a una masa en reposo), pues al descubrimiento de los campos eléctrico y magnético, y con ello el reconocimiento de otros campos semejantes como el de gravedad, el térmico, o el lumínico, parecería que éstos, al no ser sustanciales careciendo de masa en reposo (o dicho en sentido positivo, poseyendo masa en reposo nula), pudiera denominársele como “inmateriales”, complicándose la idea con los sistemas filosóficos, al identificarse tales campos en tanto nuevos estados de la materia, con un condición metafísica.

 

El último concepto identificado con esta situación, fue el vacío (hasta los años noventa del siglo XX), del que si se reconocía su existencia, a su vez se identificaba con “la nada”, dando esa condición metafísica.  Sin embargo, de manera semejante, el vacío, como un hecho de experiencia, bien podía reconocerse como un campo, y por lo tanto, como un estado de la materia más: y el ápeiron volvió a la escena; sólo que ambos conceptos (vacío y campo), identificados entre sí, de antiguo (como una distancia entre dos cuerpos) se identificaban a su vez con el concepto de espacio.

 

Finalmente, el espacio no podía entenderse exclusivamente como la extensión (el campo o lo vacío), sino que a su vez adquiría formas en lo extendido (las sustancias o lo lleno); y con todo ello se hizo posible ya elaborar una teoría del objeto de estudio de la Geografía: el espacio geográfico en particular.

 

Al empezar a estudiar el espacio geográfico por el análisis mismo de su estructura, ya no podemos limitarnos, como anteriormente, al espacio dado por la estructura de la sustancia (el planeta con su litosfera, hidrosfera, atmosfera y biosfera), sino aún más, considerando la estructura de los campos involucrados en esa geometría (sus campos de gravedad, electromagnético, térmico, etc).  Pero al hacerlo dialécticamente, esa consideración ha de ser en las transformaciones mutuas de la sustancia y campos; de donde, del estudio de la estructura, se pasa al estudio de los estados del espacio geográfico sustanciales básicos (conocidos en la físico-química como “medios de dispersión” y “fases dispersoras”) dados los procesos de solidificación, fusión, disolución, evaporación, sublimación, condensación o medios de dispersión, y sus transformaciones en energía.

 

Al adentrarnos al estudio del espacio, en particular geográfico, dadas estas consideraciones esenciales de la naturaleza del espacio, la estructura del mismo nos revela un aspecto más: su geometría.  El espacio geográfico no es un “algo” amorfo, sino, por todo lo contrario, resulta en una compleja morfología que, en lo básico, análogamente se nos presenta con los elementos de la cristalografía: la presencia de ejes, planos y ángulos de simetría, que, aún más, no permanecen fijos o estáticos, sino que se mueven, esto es, que tanto se trasladan, como cambian de tamaño (ambas cosas en magnitudes casi infinitesimales).

 

 

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24 mayo 2015 7 24 /05 /mayo /2015 22:05

Editorial

 Frentes de Onda Cuánticos e Intervalos de Vacío

Los frentes de onda (“crestas” de las ondas), y entre ellos espacios vacíos (“valles” de la onda).  Cada frente de onda constituye un estado cuántico de energía o “paquete cuántico” producto de la frecuencia de la emisión, que en el caso de la luz, es el fotón.  Físicamente explica el fenómeno de la difracción (no porque el fotón “cabalgue” en la onda, sino porque constituye el frente de la misma); pero geográficamente nos vuelve al problema de la existencia necesaria del espacio vacío entre los planos de los frentes de onda, entre dos “paquetes cuánticos”, o entre dos fotones, espacio que es tan grande o tan pequeño como la frecuencia de la onda.

 

*

 

Toca hablar en este número  acerca de la estructura del campo, que, como se verá, no es más que la estructura de la sustancia en movimiento y transformación, y que, en igual sentido, lo es en tanto estado de espacio.

 

Los campos como estados de espacio constituyen el estudio del movimiento, y por lo tanto, de la dinámica del espacio geográfico, sus procesos de transformación, no a la manera de las “transformaciones genésicas” de Sáenz de la Calzada, ni de los “balances de energía” de Riábchikov, que así nos acercaron al problema planteado, pero en la teoría del continuum.

 

En consecuencia, el estudio geográfico a través de las propiedades de los estados de espacio, se refieren a su física, a su mecánica; o como ya lo decíamos desde 1983 (tesis de Licenciatura), a sus interacciones físicas externas; no hay en ello, pues, estudio causal de fenómeno alguno en el viejo estilo de la “geografía fenomenista” de los dos siglos anteriores, que no sea el estudio del fenómeno del espacio mismo.

 

Por lo que respecta al comentario a la obra de Katterfel, reseñamos ahora el fundamental Capítulo 3 de La Faz de la Tierra y su Origen, parte esencial de su trabajo, referido a las Homologías Geográficas.

 

*

Frentes de Onda Cuánticos e Intervalos de VacíoFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y la estructura de la sustancia. (4/)

 

1927 G.N. Katterfeld (1927-2013)Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[____]  Comentario a, La Faz de la Tierra y su Origen, 1962; de G.N. Katterfeld.  (4/)

 

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24 mayo 2015 7 24 /05 /mayo /2015 22:04

Frentes-de-Onda-Cuanticos-e-Intervalos-de-Vacio.jpgEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y la estructura del campo. (5/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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El Vacuum y la Estructura del campo

 

Una de las propiedades más importantes de la materia en general (no sólo de la sustancia), si no es incluso la propiedad más importante, es la masa; que dada la equivalencia entre la masa inercial y la masa gravitacional (Einstein), se establece que la inercia como la gravedad, “son expresión de la esencial igualdad de los campos gravitatorios con la métrica del espacio”[1].  No obstante, pudiendo ir de aquí, en consecuencia, a la masa como curvatura de espacio, puede examinarse aún la noción newtoniana por la cual la masa es uno cantidad de sustancia dada en una unidad de espacio (m = gv).

 

Cuando la masa así definida se considera en reposo, tal condición determina la naturaleza de la sustancia en tanto un cuerpo discreto.  Pero, por lo contrario, cuando la masa se considera en movimiento (particularmente en velocidades relativistas cercanas a la de la luz), ésta deja de considerarse, a su vez, en su forma sustancial, en reposo[*]; de ahí que la energía, y con ello los campos (campos de “fuerza”) se consideren como formas de masa en reposo nula o masa en reposo = 0.  Así, dialécticamente, el campo no es más que sustancia desplegada, en movimiento (en particular en velocidades relativistas), tal cual la sustancia es campos “condensados” (masa en reposo).

 

Para entender la estructura del campo, es, pues, necesario, comprender la condición antes expuesta, pues, en consecuencia, la estructura del campo no será sino la estructura de la sustancia desplegada, de modo que un sólido, en determinadas condiciones de masa, entra en ignición desplegándose en forma de campos térmico y luminoso; o los fluidos del líquido al gas y sus transiciones coloidales, se desplegarán en campos eléctricos y magnéticos; o como el plasma lo hará, a su vez, en forma vacuo-gravitatoria (o de presión disipada en la métrica de la curvatura del espacio).

 

Por lo tanto, la estructura del campo se refiere al movimiento, a las transformaciones de la materia, y en ese sentido, a las transformaciones de unos estados de espacio en otros.  Los campos, pues, no son algo diferente a la sustancia, sino sustancia en transformación.

 

De esto se sigue el que, “un paquete de cantidad de energía”, como el clásico “cuanto de luz” o fotón, tenga ese comportamiento corpuscular-ondulatorio, lo cual nos devuelve al problema originario de que lo que hay entre dos frentes de onda, como entre dos fotones, es, necesariamente, vacío.

 

Todo lo anterior, traído al mesocosmos geográfico, habrá de servirnos para entender la naturaleza de los campos, primero, en su condición dialéctica de unidad indisoluble no sólo entre sí, como los campos térmico- lumínico, electro-magnético, o vacuo-gravitatorio; sino de tales pares dialécticos como expresión de la transformación de la sustancia en su unidad indisoluble a los estados de esos últimos.

 

Así, en lo geográfico más mundano, por ejemplo, el factor temperatura en los climas, no ha de ser más el “fundamento meteorológico”, la causalidad de “un fenómeno” como lo es el estado promedio de la atmósfera; ni, como en el camino por el que optó Riábchikov, de los “balances de energía”; sino ha de ser un estudio del espacio en movimiento, en transformación de masa en reposo nula; fuente de comprensión de las transformación de propiedades espaciales entre el estado de espacio que se transforma, y el estado de espacio en que es transformado, en un simple análisis físico, mecánico, de interacciones externas, a expresarse como análisis espacial en el mapa (nada, pues, “asunto de otro mundo”, sólo geografía hecha por el análisis espacial).

 

El estudio geográfico de los estados de espacio continuos, los campos, constituye, entonces, el estudio de la dinámica del espacio geográfico.

 

Entre los estados de la materia, en el capítulo de la estructura de la sustancia, no hablamos del vacío, pues este caso pertenece a los de la masa en reposo nula y ha de entenderse como un campo; el vacío es, pues, un estado de la materia propiamente continuo, que luego puede derivarse en estados discretos.

 

Su identidad con la gravedad con signo contrario, hace del  vacío una “fuerza antigravitatoria”, es decir, por expresarlo así, de “levitación”; pero, al final, ello es la identidad con la métrica del espacio identificado, a su vez, con la curvatura del mismo.

 



[1]     Jiménez Redondo, Manuel; Diccionario Ruioduero; Editorial Rioduero; Madrid, 1976, V. Masa

[*]    Karapetiant y Drakin, en su “Estructura de la Sustancia” (p.36), hacen ver que ello no quiere decir que la masa se transforme en energía.

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17 mayo 2015 7 17 /05 /mayo /2015 22:04

Densidades de las SustanciasEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y la sustancia. (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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26 feb 13.

 

El vacuum y la estructura de la sustancia.

 

En 1811, Amadeo Avogadro descubrió que, en igualdad de magnitudes de volumen, en las mismas condiciones de temperatura y presión, hay igual número de moléculas en los gases contenidos.  Referidos esos valores a un mol (una molécula gramo), la cantidad de moléculas es de 6.023 x 10-23 at-gr.

 

Pero de esta ley derivó otro hecho fundamental: todos los átomos componentes de esas moléculas eran exactamente en la misma cantidad; esto es, de un radio en un rango de 10-8 cm.  De aquí que el llamado Número de Avogadro se define como el número de átomos en un átomo-gramo de cualquier elemento.  El átomo está compuesto de subpartículas aún de menor tamaño, las cuales no existen independientemente fuera del átomo sino por excepción.  En consecuencia, en la magnitud de un radio de 10-8 cm, se encuentra el límite en la estructura de la sustancia.

 

Volvamos a Demócrito.  ¿Qué hay entre dos partículas, ambas en el límite de un radio de 10-8 cm?: espacio vació (o, si se quiere, espacio lleno de campos en ese vacío).  Y dejemos esto aquí, no sólo por nuestra ignorancia en estos asuntos, sino porque ello es sólo para el fundamento filosófico a fin de entender geográficamente el vacuum, en relación proporcional con la estructura de la sustancia.

 

Esa semejanza cualitativa, si bien no una relación cuantitativamente proporcional del vacuum con la estructura de la sustancia, deviene no sólo del tamaño y cantidad de átomos en un mol (dando lugar a un elemento químico), como, a su vez, de la cantidad de moléculas de la misma magnitud (bajo las mismas condiciones), sino de la naturaleza de os estados discretos de la sustancia, que en el mesoespacio, o espacio geográfico, se constituyen en estados de espacio discretos sujetos a tratamiento geográfico.

 

Así, el vacío y los campos entre partículas en el rango de un radio de 10-8 cm (o de partículas de diámetro igual a 2 x 10-8 cm), es el vacío y los campos entre las formas sustanciales dadas por los estados de espacio discretos en el rango de 101 cm.  Lo que esencialmente caracteriza a la sustancia, es su masa en reposo, es decir, precisamente esa estructura atómico-molecular, que constituye la noción de “espacio plenista”, que hace a los estados de espacio discretos.

 

El estudio geográfico de los estados de espacio discretos se descompone, así, tanto en la métrica de la espacialidad del estado de espacio, como en la métrica de su comportamiento en el espacio, por cuanto a cómo se transfieren las propiedades espaciales.

 

Un estado de espacio discreto en (A), se traslada a un punto (B), y en ello las propiedades de la espacialidad en (A) han sido transferidas a (B) por traslación mecánica, de modo que las propiedades espaciales entre (A) y (B) se han invertido.  Pero si en este caso el estado de espacio ha permanecido invariante, pudiera ser el caso en el que pasar de (A) a (B), implicara una variación de estado en forma continua reflejado en los cambios de densidad.

 

En ambos ejemplos está implicado un movimiento mecánico de traslación, ya continuo o discontinuo.  Pero resulta que ello es la excepción, pues una transferencia de propiedades de espacio de manera permanente y continua, se está dando en todo momento, aún el estado de espacio permanezca aparentemente inmóvil en (A).  Aún en este estado de reposo se está transformando, y hay un movimiento no mecánico ni de traslación, pero que cambia en el tiempo la naturaleza del estado de espacio, transformando sus propiedades espaciales.

 

Son estas propiedades de la sustancia en los estados de espacio por cuanto a su carácter discreto (aparte estarán los estados de espacio por cuanto a su carácter continuo) como transferencia de espacio en sus ciclos y regularidades, lo que ha de ser estudiado en geografía.  Y por tales estados de espacio dados en las propiedades de la estructura sustancia se tiene: 1) el estado sólido (litósfera), 2) el estado líquido (hidrosfera), 3) los estados coloidales (viscosidades de transición), 4) el estado gaseoso, y 5) el estado de plasma (exosfera)[a].

 


[a]       Se omite el caso de los estados especiales de condensación y el estado superdenso.

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