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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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14 septiembre 2014 7 14 /09 /septiembre /2014 22:05

Editorial

Caratula--Teorias--Leyes-y-.--Harvey-1983.jpg 

Carátula de la Obra de David Harvey (en inglés: “Explicación en Geografía”), 1969.

 

Sería hacia 1985 que llegó a nuestras manos la voluminosa obra de David Harvey, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983 (en español), que casi quince años atrás había sido publicada originalmente en inglés con el título “Explicación en Geografía”, 1969.

 

Lo que por entonces nos ocupaba, era la necesariamente reiterada demostración (en realidad autoconvencimiento), del espacio como objeto de estudio de la Geografía.  Nada sabíamos aceptablemente (en mucho porque no había las publicaciones asequibles), ni de Hettner, ni Hartshorne, ni de Schaefer, que sonaban como autoridades en la historia del pensamiento geográfico; pero menos aún podíamos saber de un reciente autor como Harvey, inglés, que fundaba su argumentación en el positivismo, y cuyo trabajo no sólo iba más allá de nuestras preocupaciones, sino el cual se enclavaba, como toda exposición geográfica de la época, en el fenomenismo.

 

Habíamos repasado a salto y por encima su trabajo unas dos veces (por algunas de las apostillas fechadas, la segunda vez fue en 1990), y de él sólo entresacábamos lo que continuaba reafirmando el espacio como objeto de estudio.  El material tuvo que esperar su real momento, bastante tardío, pero el correspondiente: hasta ahora, 2012.

 

La razón, en nuestra lógica de trabajo, se hace evidente: ya desde 1987 sin más dudas sobre el objeto de estudio, pero luego de quince años perdidos entre 1995 y 2010; explorando ya las formas de abordar su estudio a través de la categoría que hemos denominado como los estados de espacio, se nos plantea con toda su intensidad, la necesidad de entender los protocolos de formalización de una teoría, y, entre otros materiales, recordamos la valiosa obra de Harvey, que ahora aquí iniciamos en su análisis crítico en varias entregas.

 

* 

Carátula; Teorías, Leyes y...; Harvey 1983Filosofía de la Geografía.

 

 

 

[___]  Análisis Crítico a, El Papel de las Teorías, Leyes y Modelos en la Explicación en Geografía; Tercera Parte de la “Explicación en Geografía”, 1969, de D. Harvey (1/5).

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Aplicando el Método Científico de la Modernidad.  Investigación, 2012 (15/15).

 

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14 septiembre 2014 7 14 /09 /septiembre /2014 22:04

Carátula; Teorías, Leyes y...; Harvey 1983Análisis Crítico a, El Papel de las Teorías, Leyes y Modelos en la Explicación en Geografía, D. Harvey, 1969 (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geograf{ia Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

Harvey, en la tercera parte de su obra, Explicación en Geografía (en inglés, 1969), o Teorías, Leyes y Modelos en Geografía (en español, 1983), entra en materia del análisis de la teoría: “el que se aclare la “naturaleza” de la geografía, dependerá de la aclaración previa de la naturaleza, forma y función de la teoría de la geografía”[1].

 

Con los rudimentos académicos de la inicial formación, eleaboramos una tesis bajo el titulo de “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, donde, estrictamente en el juicio particular afirmativo, sosteníamos el que: <<La Geografía es una ciencia del estudio del espacio terrestre>>; para cuya demostración nos planteamos como hipoótesis el que : <<La Geografía es una ciencia esencialmente cartográfica>> (sobreentendéndose los antecedentes, de que el espacio terrestre es esencialmente representado en la carta geográfica).

 

Ese esquema inicial, si bien empíricos e intuitivamente elaborados, se realizó satisfactriamente.  Luego vino un largo proceso de confirmación, a la vez, en lo cual tratamos d entender, en consecuencia, la realidad y naturaleza  del espacio como objeto de estudio.  Finalmente hubo un punto límte en ese proceso de orden cualitativo, y a fin de entender más en su esencia esa realidad y naturaleza del espacio geográfico, nos enfrentamos a la necesidad de su elaboración teórica formal en el orden de lo cuantitativo.

 

La elaboración teórica formal, hasta ahora, no nos había represntado una necesidad, pero ahora, sin ello, no nos sería posible avanzar.  Tuvimos que ponernos al estudio, entonces, de cómo se formaliza una teoría, y, entre otras fuentes, recordamos tener la obra de D. Harvey: Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, y, evidentemente, teníamos que volver a ella.

 

Hacemos aquí el análisis de la tercera parte, en donde se aborda las temas de las teorías, las hipótesis, las hipótesis, las leyes, y finalmente de los modelos.

 

Así, en cuanto a la teoría, siempre visto todo ello desde su posición idealista subjetiva bajo las influencias del positivista Stuart Mill, principalmente en el aspecto del inductivismo como absolutización del método, y de la explicación no dada por la experiencia (fundamento que venáia de Hume); de Rudof Carnap, neopositivista el cual le influyó en lo relativo al análisis lógico de Carnap y al empirismo e inductivismo, Harvey empieza por analizar la estrucutura de las teorías científicas (un planteamiento positivista esencialmente como para discutir en lo particular), y luego pasa a la clasificación de las “estrucutras teóricas”, según el grado de formalización parcal o completo de la teoría, de donde establece cuatro tipos; desde la teoría de formalización completa con aximoas plenamente definidos y todos los pasos del proceso deductivo; luego, deteorías que se apoyan en otras teorías; después la teorías cuasi deductivas o incompletas; y finalmente, las que llama “teorías de cuarto tipo”, como aquellas no formales con intención teórica en las que no se ha desarrollado un lenguaje teórico (en particular, Harvey se referirá por ello, a la expresión matemática).  En este último tipo, Harvey ubica a la mayoría de los planteamientos teóricos en geografía.

 

Luego, para Harvey, la ley es una herramienta más de la explicación, y hace ver como ellas están ausentes en geografía, o son “consumistas” de otro campo.

 

Los temas de las teorías en geografía que Harvey clasifica, son cinco: 1) la difernciación espacial, 2) el apisaje, 3) el hombre y el entorno, 4) la distribución espacial, y 5) el tema geométrico.

 

En una teoría formal, los axiomas o postulados básicos como Harvey les llama, derivar los teoremas, para finalmente llegar a la síntesis.  En ese sentido, tiene estudiarse con más amplitud lo que es cada uno de esos conceptos.

 


 

[1]        Harvey, David; Teorías y Leyes y Modelos en Geografía; Alianza Editorial, Madrid, 1983; p.97.

 


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14 septiembre 2014 7 14 /09 /septiembre /2014 22:03

Modelo de KeplerLa Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Aplicando el Método Científico de la Modernidad.  Investigación, 2012 (15/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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30 abr 12.

 

Aprendemos en geografía el método científico por analogía, semejante a los casos de Galileo y Kepler; es decir, no el “gran problema”, no la “gran incógnita”, sino un caso ingenuo, hasta ahora explicado por una falsa asociación del “sentido común”.

 

No parece haber el caso de la afirmación aristotélica respecto de Galileo (y si la ha habido, fue para la “gran incógnita”: el espacio respecto de los fenómenos).  Más bien, más que el caso deductivo galileano, es posible que sea el caso inductivo kepleriano: la explicación de algo y la propuesta (ya dada ingenuamente o por darse); el registro de datos más que por observación propia (caso de Galileo), por acumulación dada por otros (Tycho), y su empleo en la argumentación de la propuesta (Kepler).  Semejante al “misterio” de la distancia a los planetas; cuál es aquí el “misterio” y la forma ingenua de explicarlo, si es que lo hay.

 

Una forma ingenua de explicar algo , tratando de hacerlo por falsas asociaciones del “sentido común”, es la síntesis del “espacio socialmente construido”, a partir de la interacción de los fenómenos naturales y sociales.  La “síntesis del espacio socialmente construido”, es equivalente a la incógnita de la distancia entre los planetas, y la explicación en “los radios de las esferas tangentes a los vértices de los sólidos perfectos circunscritos”, es semejante aquí a las soluciones geoeconómicas, o geobiológicas, o de “ecología humana”; incluso desde el concepto mismo de “Geografía Humana”, “Geografía Económica”, “Geografía Política” y “Geografía Física”. Estos son nuestros “sólidos perfectos”.

 

Pero ni la distancia a los planetas describían “planos de esferas”, sino elipses; ni éstas estaban determinadas por la geometría de los “sólidos perfectos”, sino por el cuadrado de la distancia (r2); y, de la misma manera, aquí, ni el espacio es algo “socialmente construido”, sino el vacuum; ni ello está determinado por la interacción entre los fenómenos naturales y sociales como tales, de modo que se nos imponga la tarea del estudio “geográfico físico”, o “geográfico biológico”, o “geográfico económico”, o “geográfico político”, y luego la síntesis como la Totalidad ritteriana; sino la geometría y movimientos de los estados de espacio y la síntesis como el conocimiento nuevo de sus propiedades espaciales particulares.

 

Kepler presuponía que los planetas se movían en órbitas circulares perfectas; es decir, establecía una regularidad invariable, o como tal, una ley empírica acerca del objeto estudiado.  Luego, con los registros de las observaciones mínimas de Tycho, descubrió que no había tales órbitas circulares perfectas (y la ingenua teoría de las esferas tangentes a los sólidos perfectos desapareció), y esa ley empírica se transformó en ley teórica.  Así, aquí, ya no sólo presuponemos, sino sabemos que el espacio está estructurado respecto de la masa terrestre en zonas; y por ello conocemos de la ley empírica de la zonalidad planetaria, ahora, una ley teórica.  De manera semejante, otro tanto ocurre con la ley empírica de la sectorialidad de los fenómenos”.  Pero luego, con la abstracción y generalizaciónque ha venido desde De la Blache, Hettner, Riábchikov Sáenz de la Calzada y Martínez Nava, hemos descubierto que tales leyes empíricas no se referían a los “fenómenos” en el espacio, sino a loas propiedades del espacio en sí mismo; y esas leyes, de empíricas, se han convertido en teóricas.  Mas el grado de su enunciado teórico, ha de estar en función de las medidas y generalización o expresión matemática de sus relaciones cuantitativas.

 

Riábchikov buscaba la síntesis en las relaciones cuantitativas dadas en los balances de energía; pero nosotros creemos que no sería por el “Elemento Fuego” lo esencial, sino por el “Eter”, es decir, por el espacio mismo y sus propiedades.  Y el problema es encontrarlas, definir cuáles y cómo.  Hasta el momento sólo podemos hablar de longitud, superficie, volumen, densidad, velocidad, tiempo, masa…, y sus expresiones matemáticas de relaciones funcionales como las relaciones cuantitativas más generales y simples, eminentemente espaciales.

 


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13 septiembre 2014 6 13 /09 /septiembre /2014 22:05

Editorial


1846-Plano-de-la-Batalla-de-Palo-Alto.jpg

 

Plano de la Batalla de Palo Alto de 1846.

Un espíritu guerrerista ciego en una causa perdida, del conservadurismo, comprometió aún más la guerra con Estados Unidos en el conflicto de Texas, que se iniciaba con la Batalla de Palo Alto.

 

*

 

Mariano Paredes y Arrillaga se había burlado de la destitución de José Joaquín de Herrera calificándola de cómica, y luego, prepotente, diciendo que a su gobierno sólo se le derribaría con sangre.  Y no transcurrió mucho tiempo para que lo desmintiera en una derrota que se infringía a sí mismo con ropas atascadas en el lodo sin poder llegar al escenario de batalla o ahogándose en el Río Bravo huyendo de la derrota en el combate, y con su gobierno inoperante, que no sólo hacía de su fracaso una derrota cómica, sino ridícula, y al pronunciamiento en su contra, salió huyendo de la capital, abandonando el poder que dijo que sólo abandonaría con sangre.

 

El partido liberal no podía avanzar en la consolidación del Estado capitalista, no por su incompetencia, sino por las asonadas conservadoras.  Pero el partido conservador tampoco concretaba nada, ya no por insurrecciones liberales, sino por su anacronismo.

 

*

1846 Plano de la Batalla de Palo AltoPolítica.

 

[____]  Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de San Luis Potosí, 1845.  (11/)

 

 

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13 septiembre 2014 6 13 /09 /septiembre /2014 22:04

1846 Plano de la Batalla de Palo AltoLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de San Luis Potosí, 1845.  (11/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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04 jul 14.

 

El 14 de diciembre de 1845, se produce un nuevo pronunciamiento militar, ora vez encabezado por el general Mariano Paredes y Arrillaga: el Pronunciamiento de San Luis Potosí.

 

Se inició desde la guarnición radicada en esa ciudad a cargo del general Manuel Romero, quien elabora el plan en los siguientes términos:

 

El mismo es retomado al día siguiente por Paredes y Arrillaga en su proclama o manifiesto aceptando dicho plan.  A ello contestó José Joaquín de Herrera haciéndole ver que, destinado Paredes y Arrillaga “a combatir a los usurpadores de Texas, le faltó aliento para tan patriótica empresa y cometer la acción más indigna de oficiales de honor, volviendo sus armas contra su misma patria”.

 

Olavarría y Ferrari califica este pronunciamiento de conservador, centralista y monárquico, como el más impopular que registra la historia de México, y, por lo tanto, como lo expresó Mariano Riva Palacio, como el más reaccionario suscitado por el absolutismo caprichoso y la inmoralidad del clero.  Una traición generalizada del ejército obligó al presidente José Joaquín de Herrera a renunciar.

 

Subió al poder nuevamente la dictadura conservadora mal disfrazada de republicana y constitucionalista, a tal punto que suscitó la discusión pública acerca de la forma de gobierno, revelándose propiamente monárquico, que obligó al ahora presidente Mariano Paredes, a afirmar el carácter republicano.  Incluso, desde la Habana, en donde se encontraba Santa Anna, éste fraguaba la posibilidad de imponer un imperio monárquico-constitucional, incluso extranjero, en México, invitando a Inglaterra, a Francia, y a España a realizar este proyecto, los cuales no se negaron a la posibilidad, pero no se comprometieron directamente.

 

Y Estados Unidos, haciéndose pasar por mártir en el conflicto de Texas y diciéndose ofendido por México, pintó el barrunto que se habría de venir, a tal grado, que ya desde el 23 de abril de 1846, Paredes alertó convocando a la lucha por la defensa de la patria, desencadenada a poco la guerra de Texas.  Y ello reveló el desorden social y del gobierno de México, así como su incapacidad para establecer un Estado firme.  Como consecuencia, Paredes se dio cuenta, ya muy tarde, de lo absurdo de su aventura guerrerista y de que José Joaquín de Herrera había tenido razón en la negociación con Estados Unidos, e intentó dar marcha a atrás apoyándose en el conservadurismo más moderado, convocando a nuevas elecciones para principios de 1847, y en lo tardío de las disposiciones, estalló un nuevo pronunciamiento, tras lo cual, Mariano Paredes, en la ridiculez absoluta, abandonó el poder y salió huyendo de la capital.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, México, 1967; p.547

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10 septiembre 2014 3 10 /09 /septiembre /2014 05:05

Editorial

 

Manuel de la Peña y Peña, Ministro de la Suprema Corte de Justicia, como presidente interino se vio en la necesidad de firmar la paz con Estados Unidos a la salida de Santa Anna del poder, mediante el Tratado de Guadalupe. Con el conservador pronunciamiento de 1846, el ridículo Paredes y Arrillaga salió huyendo del poder, en el que se instaló Santa Anna, en cuya responsabilidad recayó la guerra de intervención norteamericana de 1846 a 1848. Santana renuncia a la presidencia en septiembre de 1847, pero en octubre es destituido y relevado de cargo en el ejército, y a partir de 1848 intimado a Consejo de g

Guerra. Y sin embargo, he ahí la fuerza del conservadurismo en México, cinco años después, en 1853, vuelve al poder.

 

*

 

Casi veinte años de gobiernos conservadores predominantemente, dejaban una estela de desastre económico, social, político y hasta geográfico en México. Un liberalismo moderado en el gobierno luego del desastre de la guerra contra Estados Unidos, trataba de poner orden aprovechando el fondo económico del pago de los Estados Unidos por el Tratado de Guadalupe, pero, a pesar de todo, ese conservadurismo volvía a insistir en gobernar mediante su recurso acostumbrado del pronunciamiento militar al menor resquicio de oportunidad.

 

Se dio así el Pronunciamiento de Lagos, encabezado otra vez por el conservador santaanista Mariano Paredes y Arrillaga, que luego de algunos escarceos en la zona del levantamiento, fue capturado, terminando una intentona más. Pero el hecho importante de este momento histórico en México, está en dos aspectos: 1) en marcar el inicio del fin de una época en el desarrollo del capitalismo en México; y 2) un cierto paralelismo con el momento actual, que nos deja como lección histórica.

 

*

Política.

[____] Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821. El Pronunciamiento de Lagos, 1848 (14).

 

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10 septiembre 2014 3 10 /09 /septiembre /2014 05:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Lagos, 1848 (14)Dr. Luis Ignacio hernández Iriberri.

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15 jul 14.

 

                         Ocupada la capital por el ejército norteamericano, el gobierno de México tuvo que refugiarse en Querétaro, con el interinato en la presidencia de Manuel Peña y Peña, a la dimisión de Santa Anna, que perseguido tanto por tropas mexicanas como norteamericanas, trató de refugiarse en Oaxaca en donde era gobernador Benito Juárez, negándole su presencia en dicha entidad.

 

                         Para febrero se inician las pláticas que culminarían en el Tratado de Guadalupe, en donde el reclamo de indemnización por los Estados Unidos, implicaría la pérdida de más de la mitad del territorio que recayó en Manuel Peña y Peña luego de conocer los informes (en secreto) de Pedro Ma. Anaya de la situación militar, de Luis de la Rosa de la de Hacienda y relaciones Exteriores, y someter a su consideración los argumentos de los partidarios de la guerra.

 

                         Para mayo el acuerdo estaba concluido, y al inicio de junio se nombró a José Joaquín de Herrera como presidente de la República. Las últimas tropas del ejército norteamericano desocuparon la Ciudad de México a mediados de junio, a donde unos días después arribaba el gobierno de Herrera.

 

                         Para julio salía el último embarque de tropas de Estados Unidos, pero a la vez que se reiniciaban las conspiraciones de insurrección a la voz de que la paz con Estados Unidos no había sido honrosa, “y para mayor escarnio del sentido común –apunta Olavarría y Ferrari–, era el mismo Mariano Paredes y Arrillaga”[1], otro simulador al más puro estilo santaanista, de quien surgía el Pronunciamiento de Lagos de junio de 1848.

 

                         Luego de una arenga en tres párrafos en la que se acusaba de traición a Peña y Peña, se lamentaba la pérdida de más de la mitad del territorio y se invitaba a empuñar las armas contra el traidor gobierno, proclamando los siguientes cinco artículos: <<1° Se desconoce al actual gobierno por haber traicionado a la nación; 2° Reasumen, en consecuencia, los Estados su soberanía; 3° Los mismos asumirán los medios para reemplazar al gobierno decaído; 4° Designarán éstos a quien haya de mandar sus fuerzas; 5° Las fuerzas del ejército permanente que se adhieran a este plan quedaran a las órdenes del mayor graduado>>[2].

 

                          Mariano Paredes y Arrillaga y su principal cómplice fueron aprehendidos, se fusiló al cómplice español, pero Paredes (por esas cosas misteriosas de la política mexicana), quedó impune. Como este pronunciamiento, se dieron otras conspiraciones importantes pero descubiertas antes de pronunciarse.

 

                         Como quiera, luego de 1848, el partido liberal (si bien moderado), parecía hacerse del poder de manera más estable y duradera por primera vez luego de hacía treinta años desde el gobierno de Guadalupe Victoria (de 1824-1828), pero lo que el desorden conservador y la guerra habían dejado, era un país casi en el caos total. En una narrativa más hilada, Olavarría y Ferrari comienza mencionando el desbarajuste hacendario; de 15 millones pagados por Estados Unidos, en menos de un año, Mariano Riva Palacio descubre que ya habían desaparecido 3 millones. A él le sucedieron tras su renuncia, una serie de ministros que declinaron por las mismas razones de desorden. A su remedio se fundó el Banco Nacional con un fondo de 12 millones de los 15 millones de los pagos de Estados Unidos (es decir, de lo que quedaba). Los ladrones, a plena luz del día realizaban sus fechorías y se batían con la policía. Incluso Olavarría cita las palabras de del presidente José Joaquín de Herrera: “La Hacienda se halla en bancarrota; la fuerza pública desorganizada, la administración de justicia resintiendo el malestar general; la administración pública sin medios seguros de acción; la instrucción pública escasa para nuestras instituciones y nuestra época”; insurrecciones por diversas partes del país; bandidos en los caminos y en las ciudad; escasez de recursos, suspensión de pagos; guerra implacable de la prensa; la amenaza de del regreso de Santa Anna; temores de conspiración monarquista; la negación católica de la tolerancia de cultos, los connatos de la guerra de castas; sublevaciones e incursiones de los indios en el norte del país, “una chispa bastaría para producir un nuevo incendio que pudiera propagarse velozmente”.

 

                         El partido liberal creo el rito masónico denominado “Rito Nacional Mexicano”, que pronto fue penetrado de santaanistas, e incluso de los mismos conservadores, y, en consecuencia, se produjo la derrota del partido moderado, y el conservadurismo reiniciaba su tarea ahora, como partido monarquista.

 


[1] Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, de 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, Tomo IV; México, 1967; p.711.

[2] Ibid. P.712.

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7 septiembre 2014 7 07 /09 /septiembre /2014 22:05

Editorial

 Espacio Relativo Regular en Hettner

El Espacio Relativo Regular en Hettner, la Región y las “Unidades Morfológicas” como Estados de Espacio Discretos y Continuos.

 

Las “Unidades Morfológicas o “geoformas” de la litósfera, son las, a su vez, llamadas formas del relieve (montañas, mesetas, depresiones y llanuras); de la atmósfera, las zonas climáticas y la estructura misma de la atmósfera; de la hidrósfera, los ríos, lagos y lagunas y estructuras freáticas en las aguas continentales, como las regiones oceánicas de plataforma continental, pelágica y abisal; y de la biósfera, como la asociación de vegetación, las áreas zoogeográficas, y los tipos de suelos.

 

Las formas del relieve, las zonas climáticas, la red hidrográfica, la plataforma continental o la zona pelágica, el bosque o la selva, la zona intertropical o la zona ártica, ya no parecen configurar un fenómeno en sí (en el sentido antiguo en que eran considerados los fenómenos en geografía, de la montaña como fenómeno geológico, o del clima como fenómeno meteorológico, o de la zona pelágica como fenómeno oceanográfico, o de las coníferas como fenómeno biológico), sino algo distinto (en todo caso, un fenómeno de otro tipo), que en su abstracción y generalización nos aproximó al concepto de lo que luego denominaríamos como estados de espacio discretos y continuos, de un espacio relativo y regular constituido por las regiones de hettnerianas.

 

*

Espacio Relativo Regular en HettnerFilosofía de la Geografía.


[___]  Las “Unidades Morfológicas” como los Estados de Espacio Discretos y Continuos de la Región, como un Espacio Relativo Regular en Hettner.  Artículo, 2012.

 

[___]  La Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Pendiente y Movimiento. Investigación, 2012 (14/…).

 

Carátula; Teorías, Leyes y...; Harvey 1983Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[___ ]  Comentaio a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983; de David Harvey,   Artículo, 2012 (6/6)

 

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7 septiembre 2014 7 07 /09 /septiembre /2014 22:04

Espacio Relativo Regular en HettnerLas “Unidades Morfológicas” como los Estados de Espacio Discretos y Continuos de las Regiones, como un Espacio Relativo Regular en Hettner.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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16 jun 12.

 

La geografía romanticista y naturalista humboldtiana o socio-humanista ritteriana, había enfilado inevitablemente por el fenomenismo “de la totalidad”.  A la especialización simultánea de las ciencias, ampliadas y profundizadas al miso tiempo, esa concepción de la geografía se hacía cada vez más inviable.

 

Los sucesores históricos de Humboldt y Ritter, ante la descomunal empresa de su propuesta, optaron por la búsqueda en sentido opuesto, es decir, por la particularidad, por la especialización en uno de los múltiples campos de estudio que se asumían como geográficos.  Y apareció así la geografía “geológico-geomorfologista” de Ferndinand Richthofen; como, por su parte, la geografía “antropogeográfica” de Friederich Ratzel, ambas en la segunda mitad del siglo XIX.

 

El complemento de ello se dio en los primeros cinco congresos internacionales de Geografía, en cuyos reslutivos se discutió el considerar a la Cartografía como ajena a la Geografía, y como una ciencia aparte que sólo formaba parte de ésta, en tanto la Geografía se definía como un “sistema de ciencias” (y que llegaría a ser un “sistema social de síntesis de un sistema de ciencias”).

 

Entonces fue que se levantó Vidal de la Blache pronunciándose por que la Geografía era una “ciencia de los lugares, de la localización, y no de los hombres”.  Esto es, generalizando su idea, donde los “lugares” y la “localización”, son sólo dos propiedades esenciales del espacio, por lo que De la Blache quería decir que la Geografía era, en consecuencia, una ciencia del espacio y no de la sociedad (de los hombres).

 

El discípulo de De la Blache, Emmanuel de Martonne, complementó la idea en la definición que dominó durante el siglo XX: “La Geografía es la ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales, considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y sus relaciones”.

 

En esta definición que reflejaba toda la ambigüedad del momento, exponía, en principio, que la Geografía era la “ciencia del estudio del los fenómenos, de sus causas y relaciones”, y en ello satisfacía las condiciones de la época; pero en aquella definición, en realidad, lo esencial venía en su segunda parte: el estudio de esos fenómenos, no obstante aún de sus causas, esencialmente, no sería por ellos mismos como tales, sino, dice De Martonne, en su consideración en su distribución en la superficie terrestre.

 

Considerar algo en su distribución, es considerarlo en una propiedad espacial, y cuando ese espacio se define por la superficie terrestre, ese espacio es el espacio geográfico.  Así, la definición, en esencia, se refería a la Geografía como ciencia del estudio del espacio terrestre, determinado en sus propiedades por la distribución (entre otras propiedades), de los fenómenos.

 

Ello planteaba el estudio del espacio geográfico como un espacio lleno, plenista, dado en sus “unidades morfológicas”, equivalentes a los estados de espacio discretos y continuos, en un espacio relativo regular que, justamente, era la condición en que había quedado la Geografía luego de los trabajos de Bauche referidos a un espacio relativo.

 

Sin embargo, con toda la ambigüedad del caso, el problema en esencia había sido planteado: la Geografía era así, la ciencia del estudio del espacio terrestre, determinado por los fenómenos.

 

El siguiente paso le tocó a Hettner, incidiendo un poco más en la esencia del objeto de estudio de la Geografía.  Enfáticamente Hettner, en su artículo, “La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía” (1905), definió ya a la Geografía como la ciencia del estudio del espacio.

 

Sin embargo, el aspecto que se venía arrastrando aún, era el del lugar de los fenómenos en la teoría geográfica.  Desde fines del siglo XX s hacía evidente que los fenómenos no podían ser estudiados por el geógrafo en tanto tales, puesto que ellos son objeto de estudio de sus respectivas especialidades; pero superar esa situación reclamó ya de un nivel superior en el método de la ciencia moderna: el proceso de abstracción y generalización, en los cuales se diese una nueva síntesis lógica de conocimiento.

 

Hettner satisfizo esa condición de una ciencia de la geografía superior, y efectuó dos procesos de abstracción y generalización fundamentales: 1) respecto del espacio, lo elevó de un conjunto de propiedades particulares (lugar, localización, distribución, relaciones, superficie terrestre), al concepto de lo corográfico o de la región, que luego se deslindaría del concepto de paisaje; y 2) respecto de los fenómenos, los elevó de su tratamiento como tales, al tratamiento de éstos en términos de “unidades morfológicas”; esto es, de unidades dadas por la forma; unidades en las formas de la litosfera, de la atmósfera, de la hidrósfera y de la biósfera; esas unidades morfológicas se denominaron, a su vez, “geoformas”, o “unidades fisiográficas”, que integraban la región (espacio).


Espacio Relativo Regular en Hettner

 
Los fenómenos como la "unidades morfológicas" particulares de la litósfera, atmósfera, hidrósfera y biósfera, en una aproximación de abstracción y generalización de los estados de espacio, en el espacio relativo de simetría regular en Hettner.


No obstante, poco o nada se entendió entonces ese proceso de abstracción y generalización, pues no parece haberse teorizado lo suficiente sobre las generalizaciones dadas en esas “unidades morfológicas”, y, en consecuencia, persistió el defecto del estudio del os fenómenos como tales, en donde el geógrafo derivaba en cualquier otro especialista.

 

A pesar de todo, el paso histórico estaba dado, y sería cuestión de tiempo no sólo el llevarlo a mayores grados de abstracción y generalización, sino a unos fundamentos teóricos más lógicamente consistentes.

 

Pero el siguiente paso en ese proceso de abstracción y generalización, si bien complejo, sería definitivo.

 

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7 septiembre 2014 7 07 /09 /septiembre /2014 22:03

Amanalco parte CentralLa Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Pendiente y Movimiento.  Investigación, 2012 (14/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

23 abr 12.

 

Venimos redactando estos artículos conforme hacemos la misma investigación, y en consecuencia, ello nos impone dos cosas: 1) esas reflexiones teóricas necesarias que se desprenden de la práctica; y 2) ciertos ajustes al trabajo práctico.

 

De la reflexión teórica deducida, creemos que podemos, que es obligado ya, establecer la solución definitiva a la contradicción histórica del pensamiento geográfico dado entre el “fenomenismo” y el “espacismo”; pero, siendo esa reflexión de tal importancia, la hemos reservado a un ensayo aparte: “La Cuarta Generalización Teórica de la Geografía Contemporánea: la “geografía fenomenista” en el análisis cualitativo”.

 

En los ajustes impuestos por la práctica, está, por ahora, la redefinición de los límites geográfico-físicos del estudio: los 20 km iniciales los hemos reducido a un tercio, en no más de 7 km.  Pensábamos estudiar la barranca desde su origen estructural en la Sierra de Chichinautzin y específicamente desde el Cerro de Tres Cumbres.  Si bien estructuralmente ello es válido, encontramos un factor que nos permite delimitar el objeto de estudio: en la Sierra, los arroyos que labran su cause son intermitentes o de temporal, mientras que la Barranca de Amanalco, dado su toponimio: “Lugar donde brota el agua”, queda convencionalmente delimitada por la corriente permanente, y, por lo tanto, tomando el origen desde su manantial, hasta el punto en el que el ramal principal se mezcla tributario con la corriente del Río Apatlaco, unos 7 km río abajo donde el río abandona la ciudad de Cuernavaca.  Estrictamente dicho, esta sería pues, la Barranca del Río Amanalco (ajuste cono el cual, por lo demás, minimizamos el esfuerzo).

 

Esa redefinición de la longitud y estructura a considerar, nos permite definir con más precisión una pendiente general: De las proximidades del punto de confluencia de los ríos Amanalco y Apatlaco, concretamente medido desde el puente de la carretera México-Acapulco en los 18°53’59.27”jN y 99°13’24.03”lW, se tiene la altura sobre el nivel del mar en 1425 m; y en el extremo opuesto, en la naciente, para la cual tomamos la Estación de la Glorieta de la Paloma de la Paz, en los 18°58’03.15”jN y 99°14’28.65”lW, la altura es de 1770 msnm.  Esto es, que de ello se tiene, en 4’ de diferencia de latitud, una diferencia de altura de 345 m, de donde la pendiente general de la Barranca de Amanalco es de 2°30’.

 

La definición de la pendiente nos permite, ahora, medir la velocidad general de la corriente del Río Amanalco, la cual es aproximadamente de 30 cm/seg (o bien de 1 km/h), por lo que el agua que emana en las proximidades de la Glorieta de la Paloma de la Paz, tardará unas 7 h en recorrer todo el cause del Río Amanalco.

 

Este es un dato sumamente importante, pues de acuerdo con ello, la vida de la Barranca a manera de su autodepuración de poco más de tres veces al día, se cifra en 7 h, y ese factor lo analizaremos más adelante, una vez que valoremos las descargas contaminantes, en relación con un caudal que parece alimentarse a razón de 20 l/seg[1], aun cuando con un aforo tomado hace poco más de un siglo, en 1902.  De acuerdo con ello, a partir de ese manantial (y tomando sólo éste) el caudal de autodepuración, es de 500,000 litros; y de ello podemos considerar, dada la velocidad, que hay un desplazamiento de 22 l/seg.

 

La superficie de escurrimiento a lo largo de la Barranca de Amanalco, puede estimarse en 76,500 m2, contendiendo, entonces, unos 65 l/m2.  Pero el volumen total de la barranca es de 1’500,000 m3.

 



[1]        López González Valentín; Cuernavaca, Visión Retrospectiva de una Ciudad; Instituto Estatal de Documentación de Morelos; Morelos, México, 1999; p.168.


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