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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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2 agosto 2015 7 02 /08 /agosto /2015 22:05

Editorial

 Pangea--Evolucion.jpg

Fue David Harvey en su extensa obra La Explicación en Geografía, 1969; quien –no obstante su posición neopositivista y con las limitaciones de la misma– expuso claramente el problema de la teoría en esta ciencia, hace ya casi cuarenta y cinco años; y desde entonces, a pesar de su aguda crítica, nada se hizo por avanzar en la solución del mismo.

 

*

 

La esencia del problema de la teoría en la ciencia, es que la ciencia (dicho en su forma particular), es en sí misma una teoría; es decir, una deducción de la verdad en el reflejo objetivo acerca de una faceta dada de la realidad objetiva.  De ahí que la madurez de una ciencia esté en su propia capacidad de elaborarse rigurosamente como una teoría.  Al mismo tiempo, pues, la teoría es problema esencial en el desarrollo de las ciencias.

 

Por treinta años vinimos resolviendo el cúmulo de las condiciones necesarias para darle a la geografía cuerpo de teoría científica rigurosa, entre ellas, principalmente la determinación y definición de su objeto de estudio y sus elementos del método de la ciencia; antes de ello, el problema sencillamente carecía de sentido plantearse.  Si la Geografía, como así lo afirmamos desde 1980, es la ciencia del estudio del espacio, en particular, terrestre; de donde generalizadamente se entiende como el espacio geográfico; no podrá haber geografía científica tal, sin una teoría del espacio geográfico.

 

Al respecto hemos avanzado ya sobre sus elementos esenciales, pero más aún, antes de proceder a su elaboración y exposición en sí misma, hemos procedido al análisis simple de qué es una teoría, y, en consecuencia, a entender con ello problema de en qué consiste la elaboración formal de una teoría científica.  A partir de este número, analizamos, pues, el problema de la elaboración de una teoría en geografía, como antecedente necesario para luego abordar el problema particular de una teoría del espacio geográfico.

 

*

Pangea, EvoluciónFilosofía de la Geografía.

 

[____]  Elaboración de una Teoría Geográfica.  Introducción (1)

 

Constitución NotarialHistoria de la Geografía.

 

[____]  Un Portafolios de Trabajos Geográficos: Comercialización de un Producto (1/)

 

 

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2 agosto 2015 7 02 /08 /agosto /2015 22:04

Pangea, EvoluciónElaboración de una Teoría en Geografía.  Introducción (1/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

01 jul 12

 

Hay, en las ciencias particulares modernas, las más desarrolladas, como la astronomía, la matemática, la física, la química…, una abundancia de teorías, directamente proporcionales a su madurez.  La elaboración de la teoría, por su grado de complejidad metodológica, es el indicador del grado de desarrollo de una ciencia dada, y así, en el caso de la geografía, el atraso es tal, que difícilmente puede hablarse formalmente de alguna teoría.  Lo que puede decirse al respecto, es sólo en cuanto a algunos desarrollos empíricos.

 

De esas teorías empíricamente dadas, las más generales y ampliamente aceptadas, son las que en nuestro caso hemos denominado como las teoría de la “geografía fenomenista” y la “geografía espacista”.  Luego, con un carácter geográfico (lo que se entienda por ello, que en general es, o debe ser, la subordinación, hasta la omisión misma, del contenido de otras ciencias), hay algunas teorías como la de la regionalización, igualmente empírica con un mayor o menor grado de desarrollo, que en algunos casos prácticamente se limita al enunciado con una vaga idea aparentemente respaldada en unos cuantos elementos, como en el campo de la teoría de las unidades morfológicas, o la teoría del paisaje, la teoría de la percepción, o casos aún más prácticos como la teoría de la geopolítica.

 

De ello hay que distinguir los esfuerzos hechos en el desarrollo de modelos, en los cuales es susceptible de prepararse un teoría, como en el caso de los modelos geofísico-geomorfológicos, geobiológico-ecologistas, o geoeconómico-econométricos, y algunos de carácter antropológico-etnográficos; que representan la búsqueda en la analogía en los métodos avanzados de otras ciencias; pero la pobreza teórica en geografía es tal, que por defecto se ha hecho, de la suma mecánica de esos simples modelos aplicados particulares, la ciencia de la geografía misma; es decir, que no se ha tenido la capacidad (porque aquí sí es de la capacidad del geógrafo dad en su formación en el método de la ciencia), para abstraer y generalizar del modelo algún planteamiento teórico geográfico.  Y la razón de todo ello es simple: si la ciencia de la geografía como tal, desde la definición de su objeto de estudio ha tenido problema, la desarticulación de sus posibles teorías particulares, se da por necesidad.

 

Pero todo ello potencialmente tocó a su fin en el curso de los años ochenta a noventa del siglo pasado, en la medida en que, precisamente, se determinó y definió su objeto de estudio: el espacio geográfico.  A partir de entonces, continuar en la particularización de esos modelos, ya es por defecto, por la inercia de una formación de décadas atrás, pero ya no justificado para las nuevas generaciones de estudiosos de la geografía.

 

Luego entonces, superada la dernière de los modelos por los modelos mismos[*], será posible, en esa medida, articular las teorías particulares en las generales, y, más aún, comenzar a pasar del enunciado empírico a su argumentación lógica demostrativa.

 

La antigua “geografía fenomenista” (aún en el método de la ciencia moderna), por su propia naturaleza de una geografía que se multiplicaba en innúmeras “geografías” según la diversidad de los fenómenos mismos, se vio imposibilitada a hacerlo, pues, por definición, significaba su propia negación.  Y para la actual “geografía literaria” que le dio continuidad luego de los años noventa del siglo XX bajo el contenido de negación de la ciencia y método de la ciencia de la modernidad, en la ideología de la llamada “posmodernidad”, simplemente carece de sentido la discusión de tal problema.

 

En consecuencia, a nuestro parecer, se nos plantea el problema de elaborar, de manera teóricamente deducida, la primera teoría formal en geografía, la que, en función del objeto de estudio, no puede ser otra que, necesariamente, una “teoría del espacio geográfico”.

 

Es, por lo tanto, hasta ahora, que estamos enfrentando la necesidad de disponer de la “teoría de la teoría; esto es, de realizar en la geografía teórica, la tarea de la elaboración de una teoría geográfica científica; y lo cual, en realidad, no pudo haber sido hecho antes, sino hasta ahora.

 

Y al emprender la tarea empezando entonces por dotarnos de los elementos teóricos de qué y cómo es una teoría científica formal, en la teoría de la teoría, revisamos de lo simple a lo complejo las siguientes fuentes al respecto

 

[*]    La dernière (o moda) de los modelos en geografía se inició desde los años cuarenta del siglo XX.

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2 agosto 2015 7 02 /08 /agosto /2015 22:03

Constitución NotarialUn Portafolios de Trabajos Geográficos: Comercialización de un Producto.  Artículo, 2012 (1/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12.

 

Desde 1989 en que con un entusiasta grupo de geógrafos fundamos la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc.   Adquiriendo esa experiencia de la “Sociedad Civil”, intentamos explorar el desarrollo geográfico a través de la “Sociedad Mercantil” (la “SA”, o “Sociedad Anónima”), y creamos una empresa: “Geoinformática y Servicios, sa”, que de ser una empresa distribuidora de nueva tecnología como base, intentó promover el contrato del servicio geográfico profesional, mismo que a la vez, tratábamos de precisar a partir del requerimiento que se nos hacía.

 

Impensadamente, y por lo tanto, sin ser sistemáticos en acopiar los casos, fuimos acumulando una serie de ellos que hasta más tarde tratamos de resumir ya como la importante experiencia que era, y se nos integró así  lo que los especialistas en el campo de la operación, denominan como “Portafolios de Trabajos”.

 

Sin entrar innecesariamente en detalles de lo que fue cada experiencia, se elabora un resumen conciso de cada una de ellas destacando lo realmente importante: esto es, cómo se fue formando nuestra experiencia profesional en el servicio profesional operativo, de cara al compromiso serio  y real de atender a la solución de los problemas de nuestra sociedad; por lo que, a continuación las exponemos en su orden cronológico.

 

1  Comercialización de un Producto.

 

Surgido el contacto, se nos planteó la necesidad de la comercialización de un producto, que, con otros usos, quería promoverse para la adhesión de uñas; de modo que, aparte de tlapalerías, se deseaba ubicar y promover en Salones de Belleza o Estéticas.  Esto, específicamente, se quería hacer en Ciudad Netzahaulcoyotl hacia 1990, en que, aún buena parte de sus calles no se asfaltaban, y que por la estrechez de algunas, se les asignó un solo sentido.

 

Todo ese planteamiento, cómo se vincula con la geografía operativa.  O, dicho de otra manera: qué se nos requería.  Nosotros lo sabíamos, y de hecho nos adelantamos en la solución, dando más de lo que el usuario esperaba, respondiendo al interés del mismo; pero no únicamente con un pretendido estudio socioeconómico o geoeconómico ni urbanístico, o extraña mezcla de todo ello.  ¿Qué esperaba el usuario?: un censo de Salas de Belleza, por su cantidad y ubicación, y no más.

 

Algo tan simple, obviamente, el usuario mismo lo había intentado hacer empíricamente: pidió a sus vendedores que “al paso”, levantaran ese censo; pero no funcionaba el plan.  Nosotros ofrecimos resolver eso y mucho más; es decir: 1) la cantidad, 2) la localización, 3) un patrón de circuito eficiente en la distribución del producto dados los sentidos de las calles, 4) las bases de datos automatizadas, y 5) el control cartográfico; todo ello procesado en un tiempo dado.

 

Obviamente, ello le fue muy atractivo al usuario, y estuvo dispuesto a contratar el trabajo, y, entonces, le presentamos el análisis económico de costos…, y ahí se atoró todo.  El usuario no tenía la menor idea de lo que tal estudio implicaba, y fuimos bajando los costos en dos o tres propuesta en función de simplificar el trabajo en tiempo y forma, y la cotización, hasta lo ridículo por el trabajo del simple censo y dirección, se le hizo cara.

 

Fue la primera experiencia, aun cuando, paradójicamente, ese campo de desarrollo profesional aún no estaba en el centro real de nuestras preocupaciones, y la valoramos sólo como lo que fue: una primer experiencia, que en sí misma nos había planteado, y con suficiencia, la gran mayoría de las variables que entran en juego.

 

Tiempo después surgió una segunda experiencia.  La primera había surgido de un contacto indirecto, pero esta otra, de un hecho curioso que amerita relatarse artículo aparte.

 


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21 junio 2015 7 21 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

Espacio Geográfico, Estructura 

Un punto en el Universo: la Tierra, una masa en reposo; y su halo de masa en reposo nula: el espacio terrestre, que generalizado a todo otro punto en el Universo, hace el espacio geográfico.

 

*

 

Esta editorial al artículo que se publica, debiéndose redactar hacia principios de 2013, ya no quedó ni en borrador, sino sólo en nuestra cabeza como consiguiente lógico que incluía, como última parte, todo lo que hasta entonces habíamos desarrollado, y que resultó ser esencial: la idea de la simetría geométrica dimensional, a partir de la analogía de la teoría del espacio con la teoría de la cristalografía.  Luego de un acto de represión política nazi-fascista sobre nuestra persona por asesorar con la teoría marxista de la educación al magisterio en lucha contra la reforma educativa con amenazas oscurantistas, a partir de mediados de marzo de ese año, todo el trabajo intelectual en geografía quedó en estado latente.

 

Bajo esas condiciones de represión política, nos dispusimos, ya no a seguir produciendo –ya no había concentración para ello–, sino a poner orden en todo lo que quedaba, y programándolo para su publicación en nuestro Blog a fin de poder enfrentar al Estado en mejores condiciones personales; tarea en la que estuvimos de septiembre u octubre del mismo año 2013, hasta ahora en que redactamos este artículo en julio de 2014, en que hemos podido hacerlo luego de haber terminado de reprogramar la revista y programar todo lo que quedaba; así como dos artículos más que agregamos a esta serie, luego de traducir y estudiar el trabajo de Katterfeld de 1962; quedándonos, al final, ya sólo por elaborar el ensayo de la teoría del espacio geográfico, lo que intentaremos aún en lucha contra el nazi-fascismo del gobierno del Distrito Federal, de Miguel Ángel Mancera.

 

Así, al respecto del presente artículo, podemos decir que la Tierra como astro en el Universo, es un cuerpo con diversas formas de movimiento mecánico; pero que en su esencia física como masa, se considera una masa en reposo.  Donde hay una forma de masa (por ejemplo, el fotón), pero que en movimiento se expresa como una forma de energía (por ejemplo, la luz), esa se considera como una “masa en reposo nula”.

 

Así, el espacio terrestre es un complejo de masa en reposo (estado de espacio discreto), y diversas energías de masa en reposo nulas (estados de espacio continuos).  Constituye un espacio que a escala del Universo, como parte del espacio cósmico, puede considerarse puntual o adimensional; pero que en la escala de un estudio geográfico, esa adimensionalidad se transforma en una tridimensionalidad que determina su propia naturaleza.

 

La vista no puede pasar por esta idea como por cualquier otra, lo que se está diciendo en tal expresión, es que el espacio, es causa.  Un punto en el Universo como adimensionalidad cósmica, determina, es causa, necesariamente, de una dimensionalidad en tres magnitudes, así consideremos ese punto en abstracto, es decir, en ausencia de toda masa (ya como sustancia o como campo).  Esto quiere decir que el espacio está ahí, antes que toda masa en reposo (corpóreo sustancia), y que las peculiaridades dimensionales de ese espacio en ese punto, determinan o serán causa, de las propiedades de esa masa.

 

Esto es que, una variación en las magnitudes (x,y,z) del espacio, serán causa de las variaciones de la masa; de modo que una variación en la métrica de los ejes de simetría de la Tierra (la dimensionalidad continua), será causa de la variación en la masa terrestre (la sustancia discreta).  La relación causal, pues, es inversa a lo que por el sentido común entenderíamos.  Es decir, que no es que cambie la forma y tamaño de la Tierra, y con ello su dimensionalidad en forma dependiente, sino, inversamente, son las variaciones en la diemensionalidad (independiente, o del espacio cósmico en ese punto), con lo que se determina la naturaleza de la Tierra.  En ese sentido, la dimensionalidad no es la simple métrica de sus magnitudes, sino la condición material objetiva del espacio.

 

*

04 earth magneto small.spFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico.  (8/).

 

 

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14 junio 2015 7 14 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

 Elementos-como-Medios-de-Dispersion-y-Fases-Dispersoras.jpg

Estados de espacio sustanciales básicos como medios de dispersión y fases dispersoras, y sus estados de espacio sustanciales resultantes.  Algo que sin duda le hubiera gustado al Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, hubiera sido ver cómo es que hemos llegado, por otro camino, y además insospechado, a esta conclusión de los “elementos genésicos” como estados de espacio, resultado simple y objetivo de la morfodinámica espacial de la estructura de la sustancia; es decir, del comportamiento de los estados de espacio discreto-sustanciales o plenistas.

 

*

 

En el análisis a través de los estados de espacio geográfico ya no hay “fenómenos naturles ni sociale” (lo que de ello necesariamente queda, es asunto de otra ciencias correspondientes); aquí, en lo geográfico, lo que se estudia, es el comportamiento de los estados de espacio, o morfodinámica espacial, ya desde la condición básica físico-química de medios dispersores, ya en su función de fase dispersora, pero que, en sus diferentes casos, generan estados de espacio de transición de carácter litomorfológico, hidromorfológico o atmosféricomorfológicos, en cuanto a la estructura de la sustancia.

 

Por lo que a la estructura del campo se refiere, para empezar, no existe, como en el caso de los estados de la materia sustancial, una tabla de relaciones semejantes, y apenas podemos inferir estados de energía (térmica, lumínica, eléctrica, magnética, gravimétrica [+p], o de vacío [-p].

 

*

Elementos como Medios de Dispersión y Fases DispersorasFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y los estados de espacio básicos.  (7/).

 

 

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14 junio 2015 7 14 /06 /junio /2015 22:04

Espacio Geográfico, EstructuraEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico.  (8/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 jul 14.

 

Solía decirse en la historia de la ciencia, que “la naturaleza aborrece el vacío”.  El vacío era algo inaceptable, pero, en realidad, aborrecible no por la naturaleza, sino, principalmente, por el pensamiento científico.

 

Había terminado el período histórico renacentista, era mediados del siglo XVII, en el que el pensamiento científico era, más que una lucha por descubrir la verdad en la naturaleza, una lucha contra la proscripción generada por los prejuicios y el oscurantismo, al que había que imponerle el la verdad descubierta por el pensamiento científico.  Ese fue el caso de Galileo (1564-1642), primero en experimentar la manera de crear el vacío; que filosóficamente se suponía por el razonamiento de Demócrito en cuanto a lo existente entre dos átomos; sin lograrlo, lo que dio lugar a la idea de que la naturaleza se resiste a la creación del vacío.  Luego de éste, comenzaba entonces, el período de la Ilustración, y ese momento inicial fue en la madurez de mentes perspicaces como la Otto von Guericke (1602-1686), de Evangelista Torricelli (1608-1647), discípulo y auxiliar de Galileo, de Blas Pascal (1623-1662), y de Roberto Boyle (1627-1691), quienes, en cuyos experimentos, descubrieron la existencia física del vacío.

 

Lo que Galileo había intentado: hacer el vacío en una esfera mediante un pistón, finalmente lo logró Otto von Guericke, con sus famosos hemisferios de Magdeburgo, los cuales no era posible separar ni por el tiro de cuatro caballos, una vez que en su interior se hacía el vacío.

 

Simultáneamente, con otro procedimiento, Torricelli a su vez crea vacío con su experimento de los tubos de vidrio con mercurio: luego de razonar por qué una bomba no podía succionar agua de una columna de 10 m como consecuencia de la presión de la atmósfera, tomó dos tubos de vidrio de 1.15 cm de largo cerrados por un extremo, los llenó de mercurio, tapó la boca de los mismos con un dedo, y volteándolos los sumergió por los extremos abiertos en una cubeta a su vez con mercurio, y una vez así, retiraba sus dedos, observando que la columna de mercurio descendía siempre a una altura de 78 cm, dejando en la parte superior, necesariamente, un espacio vacío de 37 cm.  El vacío estaba ahí y experimentó cómo la luz, el calor y el magnetismo, se trasmitían libremente a través de él.

 

Blas Pascal, independientemente (no conoció a Torricelli), conociendo aproximadamente el experimento de Torricelli por vía de otro investigador, descubrió la misma explicación dada por aquel: lo que impedía que toda la columna de mercurio en los tubos se vaciara en la cubeta, era una fuerza externa, la columna de aire[*].  Luego, Pascal descubrió, adicionalmente, que la altura de la columna de mercurio, variaba con la altura sobre el nivel del mar, es decir, en proporción directa a la columna de aire, lo que implicaba la causa en la fuerza externa.

 

Por su parte, Roberto Boyle, en 1667, repitió el experimento de Torricelli, pero a la inversa: en vez de crear vacío, usó la columna de mercurio para desaparecer todo vacío comprimiendo un volumen de aire en el tubo de vidrio ahora en forma de “J”.  Es decir, comprimió el vacío o el espacio entre las moléculas de aire, de donde las propiedades del vacío resultaron ser aún más extrañas y complejas.

 

La difícil comprensión del vacío hacía que éste se identificara con “la nada”, resultando en un concepto metafísico ajeno al pensamiento científico, que sorprendentemente se prolongó hasta fines del siglo XX, y más sorprendente aún, negándose su existencia por más que experimentalmente estaba ahí, negándose incluso por una parte de los filósofos del materialismo dialéctico, tan sólo por tal razón metafísica de haberlo identificarlo con “la nada”.  De entre tales filósofos materialistas dialécticos, nos bastó el razonamiento filosófico democritiano de G. Kursánov; físicamente demostrado por Guericke, Torricelli, Pascal y Boyle; en su obra, Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico, para entender en un razonamiento abstracto que, luego de extraído todo de un volumen determinado, lo que quedaba en él, no era “nada” (en todo caso era “nada” de lo que estaba), sino “un algo”, denominado vacío, cuya realidad material era tan objetiva como la de un cuerpo sólido.

 

Si al razonamiento filosófico democritiano de G. Kursánov; físicamente demostrado por Guericke, Torricelli, Pascal y Boyle, le agregamos las nociones matemáticas de la dimensionalidad del espacio (el largo x, el ancho y, y el alto, z), de la dimensionalidad de la sustancia o de lo discreto, se puede pasar a la dimensionalidad del campo o de lo continuo, en donde suprimido lo corpóreo sustancial, quedaría, no obstante, la dimensionalidad de un espacio que parecería estar vacío, pero que en realidad estaría ocupado por campos (lumínico, térmico, eléctrico, magnético, gravitatorio).  Pero aun pudiendo eliminar la presencia de varios de esos campos (en realidad aún no se sabe cómo anular el campo gravitatorio), lo que quedaría sería la dimensionalidad del vacío (que al no poder anularse el campo gravitatorio, se hace, en sentido negativo, -p, equivalente a éste).

 

Así, la dimensionalidad (dada por los ejes x,y,z) no establece propiamente la “relatividad” del vacío (de ese vacío siempre y cuando esté en relación con…), sino la objetividad absoluta de la dialéctica de lo continuo y lo discreto, de la sustancia y el campo: esto es, el vacuum, como la identidad material y espacial de dichos opuestos ya sea en su forma condensada o desplegada.

 

El vacío como categoría geográfica en la propiedad esencial del espacio, constituye, en la dialéctica de lo continuo y lo discreto, la unidad e identidad de los campos y la sustancia (su forma desplegada o condensada), donde le vacío con estructura y masa en reposo nula, y el desarrollo de su estructura desde lo más simple al desarrollo de la estructura de lo discreto; tal es, pues, el vacuum.

 

Dicho vacuum es precisamente lo que, en un alto grado de abstracción, está representado en la “proyección segunda” que es el mapa, desde su canevá (o dimensionalidad), con la simbología de representación métrica de la altura completando la tridimensionalidad, hasta su contenido temático.

 

Tal idea, que hoy pudiera parecer simple, obvia, requirió pasar por varios momentos históricos de abstracción y generalización de los conceptos contenidos en la contradicción histórica fundamental de la geografía: los “fenómenos”, y el “espacio”, hasta entender al espacio como la dimensionalidad material de la dialéctica continuo-discreta, y a los fenómenos, como estados de espacio, es decir, estados particulares complejos de esa dialéctica de la dimensionalidad continuo-discreta, o del vacuum, a estudiarse desde la simetría geométrica dimensional.

 

Finalmente, el espacio terrestre y su generalización como espacio geográfico, es, así, tanto la masa de la Tierra (lo discreto, la sustancia), como las formas de masa en reposo nula (lo continuo, los campos), y la simetría geométrica dimensional.

 

 

[*]    Tanto Torricelli como Pascal debieron considerar que la fuerza que pudiera actuar, fuese la interna, en la famosa posible “retención o resistencia del vacío” (o una presión negativa, -p), prescindiendo de la fuerza exterior en la columna de aire, no obstante no se da cuenta de ello, y se incide en que concluyeron en la acción de la fuerza exterior.  Posteriormente, Pascal descubrió que con la variación de la presión atmosférica, variaba directamente la altura de la columna de mercurio, lo que ya descartaba la posible “presión negativa” del vacío.

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7 junio 2015 7 07 /06 /junio /2015 22:05

Editorial

 

*

 

La quintaesencia, el quinto elemento de los antiguos griegos, o el llamado ápeiron (lo indefinido), por Anaximandro, se refería a eso que estaba entre cada uno de los demás elementos: el vacío, ese espacio entre la tierra y el agua, o entre el agua y el aire, o simplemente, ese medio en el que se movía el fuego.

 

Con el tiempo, ya para la Ilustración, los elementos tierra, agua, aire, fuego (energía), y ápeiron, fueron, primero, denominados como “estados de la materia”, y segundo, reducidos a tres: sólido (litósfera), líquido (hidrósfera), y gas (atmósfera), con lo que tales “estados de la materia” se reducían en realidad a los “estados de la sustancia”.  Pronto se descubrieron los campos como formas de energía (el “fuego”), e incluyendo ya a éstos en la clasificación, ya podía generalizarse a “estados de la materia”.  No obstante, lo que quedó omitido, fue el ápeiron, el vacío, el espacio.

 

Actualmente podemos considerar a este último elemento complejo como un campo (y como tal como una forma de energía), y buscarle así un lugar en la clasificación de los estados de la materia, a la vez que los mismos se extendieron al conocimiento de los coloides y bosones, tanto como el espacio lo comenzamos a entender a partir de su geometría y sus propiedades simétricas y asimétricas.

 

*

Filosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, en Luis Ignacio Hernández Iriberri: los estados de espacio.  (6/)

 

 

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7 junio 2015 7 07 /06 /junio /2015 22:04

Estados-de-Espacio--Coloides.jpgEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: el vacuum y los estados de espacio básicos.  (7/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

29 mar 13.

 

La “Tabla Mendeleieviana” de los Estados de la Materia: y, al final, una geografía de los elementos genésicos, tal cual la imaginaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible (tarea cumplida).

 

Hay aquí una moderna alquimia sorprendente: una “geografía de los elementos"; entendiendo por dichos elementos los actualmente llamados “estados de la materia”, y que en geografía los categorizamos como “estados de espacio”; tal como lo planteaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible.

 

Al tratar de fundamentar nuestra categoría de los “estados de espacio” para redactar el presente artículo, nos encontramos con todo esto en una lógica plenamente consistente con dicha categoría geográfica en nuestra teoría.

 

Al dirigir los estudios geográficos hacia la abstracción de los fenómenos tanto naturales como sociales, en la categoría más general de los estados de espacio, un primer asunto a resolver fue la clasificación básica que podríamos hacer de los mismos, y tomados por sus propiedades físicas más generales y esenciales, como masa, densidad, movimiento, etc, aparecían como los mismos estados de la materia.

 

Escolarmente sabemos que los estados de la materia  son tres: 1) sólido, 2) líquido, y 3) gaseoso; pero desde hace mucho tiempo, los años sesenta del siglo XX, habíamos escuchado de un autor soviético que hablaba hasta de siete estados de la materia.  Ahora, al tratar de precisar ese dato en función de nuestro interés por las características a asignar a los estados de espacio, de los Diccionarios de Física obtuvimos una clasificación en la cual se incluía al plasma, y tres formas de condensados (superfrío, superconductivo, y superfluido), y tentativamente se mencionaba la posibilidad de un estado superdenso.  Luego nos acordamos del estado coloidal, y nos quedaron ya no los siete misteriosos (que así lo fue para nosotros por mucho tiempo) estados de la materia, sino aún más.

 

Y al ahondar en su estudio, empezaron los problemas de las inconsistencias en la clasificación: primero, los coloides resultaron ser en más de una forma; y segundo, se descartaba al plasma como un estado diferente de la materia y se ubicaba como un coloide, de los cales algunos opinaban que no son estados de la materia diferentes, sino sólo agregados de transición ente un estado real y otro, y todo se complicó.

 

Luego, investigando más sobre los coloides, en el libro de La Física, editado por el Círculo de Lectores, 1985; nos encontramos una interesante Tabla de Clasificación de los Coloides, en ocho tipos, determinados tanto por le medio de dispersión, como por la fase dispersora (luego una tabla semejante la encontraos en la Red, en la cual se explica la existencia hasta de trece estados coloidales; y de ello nos saltó a la vista un problema mendeleieviano en ello: los “medios de dispersión”, corresponden a los tres estados básicos de la materia, que combinados mutuamente (cual alquímica tabla de los elementos genésicos), generan los coloides; pero, y he aquí el problema, esos estados básicos de la materia son tres (en ambas tablas), que combinados mutuamente deberían arrojar nueve coloides…, pero la tabal sólo menciona ocho.  El problema es mendeleieviano, porque justo de ello quedan tres casillas por llenar en esa lógica combinatoria.  Y no sólo no vemos nada que nos lo impida, sino que, aún más, ello nos permite identificar claramente un coloide.


Estados de Espacio; Coloides

"Tabla Mendeleieviana" de la Clasificación de los Estados de la Materia y sus Transformaciones: formas gnerales de tratar conlos Estados de Espacio.
["Clik" enla imagen para amplificar]

 

En una lógica combinatoria consistente, en los últimos tres cuadros automáticamente deben ir: gas + gas = plasma (nube de iones).

  

Puesto de este modo, cambió nuestro criterio; los estados de la materia, básicos, son sólo tres (sólido, líquido y gaseoso); pero sobre de ellos hay sólo dos variantes de la materia: la sustancia y el campo; pero de la mutua combinación genésica de esos tres estados, se generan nueve estados de la materia más, ahora llamados estados coloidales.

 

Hasta aquí, todos esos estados de la materia tienen un carácter mesoscópico, propio al ámbito geográfico.  Luego, más allá, incluso por procedimientos artificiales de laboratorio, es posible crear más estados de la materia, conocidos como condensados; algo que ya cae fuera de lo geográfico, pues tales estados, o son de laboratorio, o de otras regiones del Universo fuera del espacio geográfico; tales como los estados superdenso, superfrío, superfluido o superconductivo; y en ese razonamiento pudiéramos hablar hasta de dieciocho estados de la materia; y estos serían sólo los conocidos…

 

Y este análisis resultó ser de una extraordinaria importancia, no sólo porque se afirma que el plasma iónico es uno de los estados de la materia más abundante en el Universo, sino porque es el estado de la materia menos denso, y de hecho, cuya densidad tiende a cero, es decir, punto en el cual se tiene el vacío, lo que para nosotros ha de ser el estado de la materia diecinueve en la lista, vacío que como estado de la materia pudiera mencionarse como el primero, y el cual llena todo el Universo.  Así, pudiéramos decir que, lo que el plasma iónico es a la espuma de las olas al reventar, el vacío es a la vastedad de la “Mar Vacui”.

 

Y luego nos dimos cuenta que esto era por cuanto a los estados sustanciales de la materia, y había que agregar la tabla de los estados de campo de la materia (eléctrico, magnético, térmico, gravimétrico, lumínico, vacuo), mucho de lo cual nos parece quedar mesoscópicamente a la vista de los ojos de Argos en la cola del mítico pavorreal.

 

Mas, en este punto, traducido ello geográficamente en las categorías de espacio y de estados de espacio, se nos aparece un cuadro perfectamente clasificado de los mismos; una verdadera “Tabal de los Elementos” mendeleieviana en geografía, en donde el estado sólido cual la litósfera, el estado líquido cual la hidrósfera, o el estado gaseoso cual la atmósfera, si importar geográficamente en sus propiedades como fenómenos particulares, sino como medios de dispersión, se combinan con fases dispersoras, cualesquiera que estas sean, dando lugar a las transformaciones de los estados de espacio, en una transferencia continua de sus propiedades de espacio (de localización, distribución, límites, extensión, etc).

 

 

Por lo tanto, el problema del tratamiento empírico concreto y meramente cualitativo de los fenómenos en geografía, queda así superado.  De este modo, al final, una geografía de los elementos genésicos tal cual lo imaginaba el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza, fue posible.

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31 mayo 2015 7 31 /05 /mayo /2015 22:05

Editorial

 Un-Cuerpo--lo-que-Ocupa-un-Lugar-en-el-Espacio.jpg

Antiguamente se decía que :<<un cuerpo es todo lo que ocupa un lugar en el espacio>>.  Así, el espacio era considerado, a más de un recipiente, como un “recipiente vacío”.  Ahora, por un cuerpo, lo que reconocemos es un “espacio lleno” (por transferencia) de una sustancia; y luego, el espacio preexistente antes de ser ocupado en un lugar, o aquel que queda al retirarse un cuerpo, es, ciertamente, un “espacio vacío” como un campo, esto es, como un lugar en el espacio en el que se ejercen iguales fuerzas o energías.  En consecuencia, el espacio está formado  de dos estados o componentes básicos: el campo, y la sustancia.

 

*

 

En la Antigüedad eran reconocidos cinco esencias o elementos: tierra, agua, aire, fuego, y como quintaesencia, el espacio, el vacío, el ápeiron (o lo indefinido), de tal modo relacionados y en combinación los unos con los otros, que el espacio y su misteriosa naturaleza como recipiente de los demás elementos, era lo que estaba en común enre todos ellos.  Luego de la Ilustración, tales elementos empezaron a denominarse en su conjunto como “estados de la materia” (que en un principio se redujeron a tres: sólido [tierra], líquido [agua] y gaseoso [aire]; y espacio [vacío] y energía [fuego], incorpóreos, quedaron indefinidos); y luego de los trabajos de Farady a mediados del siglo XIX, esos “estados de la materia”, incluyendo ya la incorpórea energía, se clasificaron en dos tipos: como sustancia, o como campo.

 

Con el avance del conocimiento físico-químico, los estados de la materia (ya no confundidos con lo puramente sustancial, sino ya incluyendo los campos), se multiplicaron producto de esos combinaciones “alquímicas” entre ellos, apareciendo la clasificación de los coloides; pero todo ello como sustancia o campo, aún ocupando un lugar en el espacio, entendido así hasta fines del siglo XX y principios del siglo XXI, en un espacio aún en calidad de “lo indefinido”.  Pero, finalmente, en una abstracción y generalización de los estados de la materia, fue susceptible de entender tanto a la sustancia como al campo (ambos como lo extendido), sin entrar en sus propiedades particulares, como los componentes básicos del espacio (la extensión), en calidad de “estados de espacio”.

 

La quintaesencia dejo de ser entonces “lo indefinido”, para entenderse ya en su propiedad esencial de vacío, como una forma más dela materia, tanto por sus propiedades como movimiento de la materia, como por sus propiedades como forma de movimiento de la materia, y en ese sentido, tal como nosotros lo definimos, por la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta (o dialéctica de las relaciones del campo y la sustancia).

 

La Tierra en su conjunto es eso: un cuerpo (en lo discreto-sustancial), y un “espacio vacuo” (en lo continuo-campos).  Todo ello en su conjunto es lo que denominamos el vacuum.  Su estudio geográfico, en tanto que el espacio geográfico como objeto de estudio de esta ciencia, nos impone abordar desde estas propiedades en su naturaleza, como por su estructura y propiedades particulares como espacio.  Y de ahí la necesidad imprescindible en geografía, de una teoría del espacio geográfico.

 

*

Un Cuerpo; lo que Ocupa un Lugar en el EspacioFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri, y la estructura del campo (5/)

 

1960 La Faz de la Tierra y su Origen; G.N. Katterfeld, 1969Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica.

 

[____]  Comentario a, La Faz de la Tierra y su Origen, 1962; de G.N. Katterfeld (5/)

 

 

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31 mayo 2015 7 31 /05 /mayo /2015 22:04

Un Cuerpo; lo que Ocupa un Lugar en el EspacioEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: los Estados de Espacio (6/...)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

20 abr 13

 

Antiguamente, hablar de los estados de la materia, era hablar de las esencias o elementos: tierra, agua, aire, fuego y ápeiron.  Luego, por los estados de la materia se empezó a entender, si bien los mismos elementos, pero con categorías semejantes que expresaban ya relaciones distintas en un mayor grado de abstracción y generalización: sólido, líquido, gas; a lo que se sumaron otros estados nuevos descubiertos (coloides y bosones), a la vez que el ápeiron, por su propia determinación etimológica como “lo indefinido”, fue omitido.

 

Con la aparición del marxismo (1844) y su sistema filosófico, la dialéctica materialista, consolidado en sus fundamentos esenciales con Lenin hasta principios de los años veinte del siglo pasado, como con los desarrollos de la física, tuvo que hacerse una distinción entre los conceptos de materia (concepto filosófico) y de sustancia (concepto físico que alude a una masa en reposo), pues al descubrimiento de los campos eléctrico y magnético, y con ello el reconocimiento de otros campos semejantes como el de gravedad, el térmico, o el lumínico, parecería que éstos, al no ser sustanciales careciendo de masa en reposo (o dicho en sentido positivo, poseyendo masa en reposo nula), pudiera denominársele como “inmateriales”, complicándose la idea con los sistemas filosóficos, al identificarse tales campos en tanto nuevos estados de la materia, con un condición metafísica.

 

El último concepto identificado con esta situación, fue el vacío (hasta los años noventa del siglo XX), del que si se reconocía su existencia, a su vez se identificaba con “la nada”, dando esa condición metafísica.  Sin embargo, de manera semejante, el vacío, como un hecho de experiencia, bien podía reconocerse como un campo, y por lo tanto, como un estado de la materia más: y el ápeiron volvió a la escena; sólo que ambos conceptos (vacío y campo), identificados entre sí, de antiguo (como una distancia entre dos cuerpos) se identificaban a su vez con el concepto de espacio.

 

Finalmente, el espacio no podía entenderse exclusivamente como la extensión (el campo o lo vacío), sino que a su vez adquiría formas en lo extendido (las sustancias o lo lleno); y con todo ello se hizo posible ya elaborar una teoría del objeto de estudio de la Geografía: el espacio geográfico en particular.

 

Al empezar a estudiar el espacio geográfico por el análisis mismo de su estructura, ya no podemos limitarnos, como anteriormente, al espacio dado por la estructura de la sustancia (el planeta con su litosfera, hidrosfera, atmosfera y biosfera), sino aún más, considerando la estructura de los campos involucrados en esa geometría (sus campos de gravedad, electromagnético, térmico, etc).  Pero al hacerlo dialécticamente, esa consideración ha de ser en las transformaciones mutuas de la sustancia y campos; de donde, del estudio de la estructura, se pasa al estudio de los estados del espacio geográfico sustanciales básicos (conocidos en la físico-química como “medios de dispersión” y “fases dispersoras”) dados los procesos de solidificación, fusión, disolución, evaporación, sublimación, condensación o medios de dispersión, y sus transformaciones en energía.

 

Al adentrarnos al estudio del espacio, en particular geográfico, dadas estas consideraciones esenciales de la naturaleza del espacio, la estructura del mismo nos revela un aspecto más: su geometría.  El espacio geográfico no es un “algo” amorfo, sino, por todo lo contrario, resulta en una compleja morfología que, en lo básico, análogamente se nos presenta con los elementos de la cristalografía: la presencia de ejes, planos y ángulos de simetría, que, aún más, no permanecen fijos o estáticos, sino que se mueven, esto es, que tanto se trasladan, como cambian de tamaño (ambas cosas en magnitudes casi infinitesimales).

 

 

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