Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
¿En Qué Consiste (o Ha de Consistir), el Conocimiento Teórico Profundo del Geógrafo? Artículo, 2012 (2/2)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica.
http://espacio-geografico.over-blog.es/
30 abr 12.
Pasar –no obstante lo dicho anteriormente– de los conceptos del usuario común, a los de un especialista, es pasar al contenido teórico cada vez más profundo de cada concepto. Lo que el usuario común sólo ve como “energía eléctrica”, un técnico con más conocimientos ve “circuitos”, “diferencia de potencial”, relación directa o inversa entre el “voltaje, watts y amperaje”; pero el especialista en lo más avanzado de la electrónica, exactamente en lo mismo que los anteriores ven,, éste ve ahora un conocimiento dado con otras categorías: la simple “corriente eléctrica” será un “efecto fotovoltaico”, y éste tendrá una “tensión fotovoltaica”; verá un “efecto de electrólisis” o una “separación de cargas” en un “semiconductor”,, ya porque lo que se desplaza es el electrón, o bien el “hueco” que es perturbado. Y experimentará, a partir de donde están dados los conocimientos, ya con materiales “monocristalinos o policristalinos”, de silicio, de germanio, etc; haciendo cada vez más eficiente el fenómeno de la obtención de una energía alternativa.
Siguiendo este ejemplo, el geógrafo se encuentra entre los conocimientos de usuario común, y los del especialista (geólogo, ecólogo, ecónomo, etc). Pero cuando sigue los conocimientos del especialista, usando las categorías de los conocimientos de éste, no sólo se desvía de lo suyo, sino se queda en el nivel descriptivo, que podrá “admirar” el usuario común, pero no engañar al entendido en la materia, que da cada una de esas categorías especiales, dispone de una teoría profunda como lo propio, y sobre las que continua experimentando y desarrollando.
Cuando un geógrafo ve un mapa, más aún, que seguramente él mismo habrá hecho o debió hacer, ve lo que el usuario común e incluso podrá entender lo que otros diversos especialistas ven, pero para interpretar lo suyo, habrá de elaborar un aparato categorial propio, inherente al objeto de estudio de su ciencia, para, con ello, hacer el análisis espacial propio y no otra cosa ajena.
La montaña seguirá siendo “una montaña”, incluso una “orogénesis tectónica por fallamiento”, pero el conocimiento geográfico no puede continuar en el lenguaje divulgativo de “la montaña” del usuario común, ni descriptivo (por más entendido de la causalidad que sea), de “la orogénesis tectónica” del especialista en geología. Geográficamente, esto es, en el análisis espacial, la montaña podrá ser a su vez muchas cosas más, pero en la teoría del espacio, es un estado de espacio discreto, con su propia estructura como tal, y con las consideraciones teóricas categoriales de su movimiento. De la misma manera, todo lo demás, geográficamente, serán sólo estados de espacio, ya discretos como las diversas sustancias, o bien continuos como el campo eléctrico.
Lo que el geógrafo habrá de estudiar en las relaciones o afecciones mutuas entre los estados de espacio, siguiendo un desarrollo categorial lógicamente consistente en la teoría del espacio, no es la “simple” relación martonniana de cusa-efecto entre los fenómenos como tales, ni el pretendido balance de energía entre ellos propuesto por Riábchikov; como tampoco las transiciones entre los Elementos de Sáenz de la Calzada; sino, precisamente, las transferencias mismas de las propiedades de espacio.