Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
La Geografía como Ciencia. Ensayo, 2010 (4-9/9 Resumen). [*]
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica;
http://espacio-geogrfaico.over-blog.es/;
México, 26 jul 10.
En cuanto a la definición del objeto de estudio de la Geografía, del conjunto de geógrafos estudiados, mismos que van de la primera mitad el siglo XIX, a mediados del siglo XX, se derivan hasta cinco grupos que dan otras tantas definiciones, que, con algunas consideraciones, pueden identificarse y reducirse a dos: los fenómenos, y el espacio, en una relación de 70% a 30% respectivamente.
Pero, como quiera, en todos (en realidad excepto uno) prevalece la constante de por lo menos una categoría del espacio, cuando no la categoría esencial misma de espacio: distribución, corografía, superficie terrestre, relación, localización, paisaje, o región.
El problema esencial de la Geografía, pues, estaba ahí, en la dispersión del objeto de estudio de la Geografía por sus propiedades particulares, pero en ese siglo XIX, no había aún elementos suficientes para resolverlo; y no los hubo incluso aún hasta fines del primer cuarto del siglo XX, luego de que en filosofía se hiciera extensivo el método dialéctico materialista y el análisis de las contradicciones; del conocimiento amplio de los trabajos al respecto del espacio en la física relativista de Albert Einstein, de 1905 y 1916. Y es la influencia de ello, vinculado a Kant, lo que explica a un Hettner; y ya no se diga a un Schaefer (1953), con posterioridad a la II Guerra Mundial, y precursor del “cuantitativismo” (principalmente geoeconómico) con dejos positivistas; o a un Etienne Juillar (1962), en su definición concreta del objeto de estudio de la Geografía como la regionalización y ordenamiento del espacio.
Más aún, explicará nuestra propia aparición en escena a principios de los años ochenta del siglo XX, vinculada ahora al análisis marxista de la teoría de la Geografía y del espacio como su objeto de estudio. Nada hay en el desarrollo de la Geografía que sea arbitrario, y mucho menos de aparición mágica o por “genialidad” espontánea alguna. Es un desarrollo objetivo, determinado por las condiciones materiales objetivas de cada momento histórico. Lo que a nosotros nos tocó aportar lo nuevo, y lo propio (por más que los plagiarios de ideas pretendan despojarnos del mérito para justificar su hurto alegando que el concepto de espacio ya estaba ahí; y asunto que nosotros nunca hemos negado, sino que, por el contrario, ello ha sido justo uno de los argumentos demostrativos esenciales), fue la interpretación teórica bajo el análisis marxista o dialéctico materialista, que no estaba hecho, hasta entonces (y al parecer, ni aún ahora, y quizá ahora menos), ni por lo propios geógrafos soviéticos o cubanos.
Metodológicamente procedimos a semejanza de Marx, y en nuestro planteamiento, los fenómenos no están ya como tales; sin duda, como se estableciera incluso en la dialéctica idealista de Kant, ellos determinan las propiedades relativas del espacio; dichos fenómenos considerados en sus propias leyes, son objeto de estudio de sus especialistas respectivos; pero en la teoría del espacio, tales fenómenos no representan otra cosa que estados discretos de espacio en un espacio relativo (¡respirad, no hay razón alguna para el horror vacui!, –…“e pur si muove”). Pero están claras ahora dos cosas: 1) sin una definición sin ambigüedades del objeto de estudio, no era posible avanzar en una real ciencia de la geografía; y, 2) sin el desarrollo de una teoría del espacio geográfico, tampoco.
Por lo pronto, en función de ello, de ese objeto de estudio así definido, y de la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias de Engels, le hemos podido dar a la Geografía un lugar sin contradicciones en el cuadro general de la clasificación de las mismas. En otro artículo nos hemos referido a esa clasificación, y aparte nos referiremos a la teoría del espacio geográfico. Por lo pronto, concluiremos este artículo sobre la Geografía como ciencia, estableciendo lo que desde el fundamento de la geografía fenomenista era imposible: el despliegue de la Geografía como ciencia, en función del método científico general; desde el problema planteado, la tesis sostenida y la hipótesis establecida y verificada, hasta, en particular refiriéndonos aquí a la “joya de la corona” del método científico, con el experimento y la medición; y, finalmente, el establecimiento de las teoría y leyes geográficas que de ello derivan.
En función del protocolo del método científico hipotético-deductivo de la modernidad, pero el cual venía elaborándose ya desde ese primer momento de los clásicos griegos; y luego la parte del experimento, la medición; para terminar con la referencia a las teorías, las leyes, y la predicción.
Las primeras Leyes quedaron dadas por Hiparco (s. III ane) en los principios geométricos de la transformación matemática de la esfera en un plano; y luego con Mercator (s.XVI), en razón de que, fijando dos puntos en el mapa en Proyección Cilíndrica Tangente Conforme de Mercator, y el ángulo magnético entre ellos, podrá llegarse de uno a otro manteniendo un rumbo constante. Nuestra relación llega a principios de los años sesenta del siglo XX, pero yendo un poco más allá en particular respecto de la leyes en geografía, R.M. Riábchikov (1976), se permite ya señalar las leyes empíricas de la Zonalidad Planetaria, y la Distribución Sectorial. De la misma manera, como ley empírica fruto de la simple observación milenaria, nosotros (2010), nos permitimos considerar la fundamental y general ley de Simetría-Asimetría del espacio geográfico.
Queda claro, pues, que el objeto de estudio de la Geografía es el espacio, en particular, el espacio terrestre, por lo cual lo denominamos genéricamente como espacio geográfico. Y queda claro, a su vez, que su definición ha sido un problema complejo a lo largo de la historia del pensamiento humano, que presupuso la necesidad de ciertas condiciones del avance de las ciencias para que se fuese dando sucesivamente una aproximación a su solución, y es hasta ahora, por lo tanto, que estamos en condiciones de elaborar una teoría consecuente del espacio geográfico. La Geografía se consumará como ciencia particular rigurosa, justo a partir de ella.
La Teoría del Espacio Geográfico,
como Verificación de la Geografía como Ciencia.
La Geografía es una ciencia, hemos visto, a partir de un objeto de estudio bien determinado y definido, dispone de un aparato teórico-metodológico empírico-racionalista en el proceso del conocimiento que va de la observación, a la descripción y explicación, y del análisis a la síntesis, con un conjunto de postulados, principios y categorías fundamentales que se ponen en juego lo mismo con la analogía, que con la relación causal, o la hipótesis y los procesos deductivo-inductivos, como de experimentación y medición; generalizables en teorías y el establecimiento de leyes que rigen los fenómenos inherentes al conocimiento de la verdad acerca de su propio objeto de estudio; verdad entendida como el conocimiento objetivo, causal, con arreglo a la lógica, verificable en la práctica histórico social, y con capacidad de predicción. Y todo ello, en calidad de hipótesis, para demostrar su veracidad, habrá de ponerse en juego en la elaboración y desarrollo de una teoría del espacio geográfico.
En 2009, uno de los primeros artículos en este Blog, fue el seriado hasta en veinte partes: “El Concepto de Espacio Geográfico en la Red Internacional”. Un año después[*], luego de haber hecho una revisión de nuestro desarrollo teórico propio, el segundo aspecto fundamental que se nos plantea, es el avance en el concepto general mismo de espacio en el ámbito de las ciencias involucradas en ello en los últimos veinte años: la Filosofía, la Astronomía, la Física, y la Matemática, esencialmente.
En la publicación en “Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica”, de nuestra ponencia al III Encuentro de Geógrafos de América Latina (1991), ya damos cuenta de todo ello en las Consideraciones Preliminares a la misma, y de ella retomamos el resumen de esos avances.
[*] Este artículo fue elaborado a mediados de 2010, aun cuando se publica sólo hasta ahora, marzo de 2011.