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Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.

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La Tercera Generalización del Espacio y los Fenómenos en la Geografía Contemporánea. Ensayo, 2011 (3/3).

Estructura y Dinámica de la Esfera GeográficaLa Tercera Generalización del Espacio y los Fenómenos en la Geografía Contemporánea.  Ensayo, 2011 (3/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/; 05 dic 11.

 

Puntualizando nuevamente lo esencial: 1) para el pensamiento marxista de los años ochenta del siglo pasado, el espacio como tal no existía, era sólo un orden conceptual abstracto acerca del orden concreto de las cosas; 2) desde siempre, el espacio se ha identificado con el vacío; y, 3) ciertamente le vacío dejó de ser un “recipiente universal”, pero lo que la física moderna hizo (particularmente dicha como la teoría de la relatividad, la moderna teoría de la gravitación, o la moderna teoría de del espacio-tiempo, con todo lo cual se dice lo mismo), fue, precisamente, echar las bases de lo que la física contemporánea entiende ahora por el espacio: la unificación de la masa gravitacional e inercial, esto es, la unificación de la gravedad y el espacio, que, en el fondo, no es mas que la unificación de la gravedad y el vacío; y de un campo gravitatorio vectorial que ya no funciona como un incomprensible monopolo, sino que, unificado al vacío, forma un campo único dialécticamente bipolar (de atracción y repulsión).

 

En consecuencia, Foroba terminan diciendo de acuerdo con la teoría de la relatividad, no sólo que “la extensión de los cuerpos depende  de la velocidad del movimiento de los mismos”, sino que “la estructura o las propiedades del continuo tetradimensional (espacio-tiempo) cambian en dependencia de la aglomeración de las masas de sustancia y del campo gravitacional engendrado por ellas”[3].  Y sí, así era en la interpretación de la física muy conservadora del siglo XX; pero ya desde entonces, en una física más osada, la interpretación era otra: la dada exactamente al revés.  Es decir, que las cosas no son como Foroba las describe, de las substancias y el campo gravitacional engendrado por ellas, sino exactamente al contrario: que es el campo gravitacional el que, de algún modo, engendra la sustancia*, pues, en principio, aquel es “independiente” de éste, o en otras palabras dicho, que el campo gravitacional es sólo la física de la curvatura del espacio (del vacío), y la masa de sustancia sólo es lo causado, de algún modo, de manera que se comporta como ese efecto de atracción de los cuerpos”.

 

En ese sentido, tenemos que imaginarnos el espacio del Universo, no como una red perfectamente tensa con sus nudos sistemáticamente distribuidos, sino algo así como la red de un pescador dejada ahí revuelta luego de ser usada.  Sus únicos lados tensos, son aquellos más alejados o extremos en donde cuelga en los borde de la barca.  Aquello, por decirlo así (asunto de matafísica), que hace o deshace los nudos sin la intervención del Demiurgo.

 

De ello, finalmente, en ese lenguaje de la física, se sigue algo notable: la sustancia es “densidad de vacío nulo”, esto es, “espacio discreto”, espacio “cosificado en objetos corpóreo-sustanciales”, o “espacios plenistas”.  Al aumento de la densidad del vacío, se tendrá cada vez más las condiciones del “espacio continuo” del vacío como tal, como un campo que, por demás, identificado al campo gravitacional, en dicho vacío la curvatura disminuye cada vez más conforme la densidad de vacío, en forma vectorial.

 

Así, la naturaleza física de los campos materiales, dependen de sus propiedades espaciales, tal como las propiedades físico-químicas de dicha materia corpóreo-sustancial, está condicionada por la ubicación espacial de sus átomos.

 

Con ello, en consecuencia, se ha consumado un vuelco de pensamiento en 180º, y, geográficamente, ese espacio cosificado en objetos corpóreo sustanciales, por su índice de densidad de vacío, determinan estados de espacio.

 

En los años ochenta del siglo pasado, y más en el pensamiento marxista, resultaba osado en extremo afirmar ello, pero vimos que la generalización de los fenómenos podía ser llevada consecuentemente más allá que de su categorización en los Elementos, y luego de la primera generalización en Hettner, de las propiedades particulares del espacio en el espacio en sí, aun cuando como lo corográfico; y de la segunda generalización en Riábchikov-Saénz de la Calzada-Martínez Nava, de los fenómenos en los Elementos (y del espacio como el éter y la energía), al autor de estas líneas le correspondió hacer una tercera generalización: la del espacio, en la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta; y de los fenómenos (en general, de los Elementos), en estados de espacio.

 

De este modo, los fenómenos como preocupación central, finalmente, salieron de la geografía; ahora en esta sólo se estudia el espacio, ya en su propiedad continua, o bien en su propiedad discreta, determinados en función de la Tierra; y es de ese espacio terrestre y de sus propiedades, y de ningún otro tipo de concepto o tipo de espacio, que se trata en geografía.  Pero este punto es, en este momento, el ápice de la investigación teórica en esta ciencia.  La investigación y el estudio de estas propiedades y leyes de los estados de espacio que estructuran y componen el espacio terrestre, es de lo que se ha de tratar en adelante, y ello es no sólo campo fértil, sino campo con un horizonte absolutamente nuevo desplegado al conocimiento.

 



[3]        Foroba, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984. (v. Tiempo y Espacio).

*        Al respecto, Paul Davies en su obra, El Universo Accidental, expresa que bastó la más infinitesimal inestabilidad en el vacío universal primigenio, para que se generaran las primeras partículas, y de sus sucesivas transformaciones en 15 mil millones de años, se ha llegado al Universo actualmente conocido.


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