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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:11

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, 
Geografía: Fundamento 
de su Teoría del conocimiento”
El Salto de la Cantidad 
a la Calidad.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 14 dic 09.

 

El salto de la cantidad a la calidad, o las transformaciones cuantitativas en cualitativas, constituye una de las leyes de la dialéctica, y, en consecuencia, no podíamos dejar de considerarla en el estudio del análisis histórico en que se va construyendo la teoría de la Geografía.

 

Una de esas primeras transformaciones significativas, se dio en el lapso del inicio de la formación de las ciencias singulares en el Liceo aristotélico, en particular con Dicearco para el caso del saber geográfico; a la aparición de Eratóstenes un siglo después, el cual generaliza y sintetiza en lo cuantitativo, lo hecho desde Anaximandro, e introduce para calificar dichos estudios, en lo cualitativo, la denominación de Geografía; con lo cual nace dicha ciencia en términos formales.

 

Así, lo que se había hecho y que Eratóstenes sintetizaba como un saber científico formal, era el estudio de la representación de la Tierra; y propiamente hasta entonces, de su superficie; aportando una descripción gráfica de la misma en el mapa.

 

La descripción gráfica, el mapa o carta geográfica, tiene como punto de partida la observación dirigida, hacia lo que geográficamente interesaba: esto es, hacia la extensión, forma y estructura del espacio terrestre, respondiéndose a las preguntas de dónde se estaba y qué había o cómo era más allá del lugar de referencia.

 

Los mapas de las tablillas de barro de Babilonia que se remontan a más de 25 siglos en la historia, bien dan cuenta de las cadenas montañosas y su alineamiento, de la bifurcación de los ríos Tigris y Éufrates hasta su desembocadura en el Golfo Pérsico, y del emplazamiento del poblado; y en ellas ya se aprecia que tales elementos de ese espacio geográfico, ya no estaban localizados exclusivamente por referencia física; es decir, unos como referencia de otros; sino, además, respecto de una orientación astronómica.  Ahí quedaba dada la descripción del espacio geográfico en los inicios de esta ciencia

 

Geográficamente no interesaban ni las montañas, ni los ríos, ni el mar, ni los asentamientos de población, como tales, como fenómenos singulares; sino que se hace evidente que la primera y elemental necesidad a resolverse con la Geografía, era la simple extensión y estructura del espacio terrestre.  Montañas, ríos, mares y poblados, fueron los elementos de la estructura representados de ese espacio; lo que geográficamente interesaba saber, en su esencia, era que esos elementos ahí estaban, que el espacio que ocupaban, así era.

 

Aún en el siglo VII ane, Anaximandro, en su Perimetrón, aporta el primer mapa del mundo conocido hasta entonces.  El Mar Mediterráneo, aparece aceptablemente representado, llamado Mar Interior, dado que ese mundo continental conocido está rodeado por dos grandes mares exteriores: el Atlántico (ya entonces así conocido), y el Mar Eritreo, que mezclaba el Océano Índico y el Océano Pacífico actuales; a su alrededor está el mundo conocido hasta entonces: hacia el Norte, vagamente representadas, las cadenas montañosas de los Alpes a los Cárpatos y a su pie, la red fluvial del Danubio desembocando en el Ponto Euxino, el actual Mar Negro; al Este, se representaba un poco más allá del Mar Caspio hasta los desiertos de Asia Central, Anaximandro dibuja el curso del Amu-Daria hasta sus fuentes en el Hindukush y la Meseta del Pamir; luego el río Indo, sin el reconocible perfil de la península de la India, hasta la Mesopotamia sin el Golfo Pérsico, y la Península Arábiga y África, entonces conocida como Libia, representados justo hasta el Estrecho de Bab el Mandeb entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén; destacando en África el trazo de río Nilo.

 

No tiene explícita una orientación, pero el mapa está astronómica y perfectamente orientado; aún no aparece, tardará mucho todavía para ello, un sistema de coordenadas; y se complementa el mapa con el registro de los pueblos en sus lugares.  En términos actuales no habría duda en calificarlo temáticamente como un “Mapa Etnográfico”.

 

Pero proyectar nuestras nociones actuales a aquellas condiciones, sólo nos inducirá a confusión.  En el mundo de la filosofía de la naturaleza de aquella época, la filosofía hilozoísta (de hilé, materia; y zoé, vida), por la cual el ser humano aún no es distinguido de la naturaleza, sino parte de ella y ella misma; esas “etnias en sus lugares”, no son sino “materia con vida”, “materia con el más alto grado de desarrollo de la vida”, que en ese mapa es motivo de particular interés.  Todo ello es incipiente expresión de la geografía como teoría del espacio terrestre.  Es Anaximandro representando el espacio terrestre del mundo conocido hasta entonces, con elementos naturales como elementos o “estados” de espacio, entre los cuales presta particular atención a ese estado de espacio denominado etnia (que en griego quiere decir, pueblo); pero con ello no está estudiando el fenómeno cual un etnólogo, sino sólo la localización o el lugar de los pueblos dada por referencia física, en tanto geógrafo.

 

Eso, a los geógrafos fenomenistas, les parece una insignificancia, una geografía muy pobre y limitada.  Y no habría ningún problema en darles la razón..., ahí apenas empieza la geografía con escasos elementos de la teoría del espacio; ésta habrá de desarrollarse, larga y dificultosamente –el espacio ha sido el objeto y concepto más complejo a resolver en la historia del pensamiento humano–, pero no por ello el geógrafo debe actuar como tránsfuga y, según este caso, hacerse un etnólogo o etnógrafo, habilitado.

 

Y para terminar, volvamos al punto.  Los geógrafos babilónicos de las tablillas de barro de hace más de 2500 años, o Anaximandro “recién” hace 900 años, lo que han hecho apenas, ha sido observar el espacio terrestre, y describir, gráfica y cualitativamente, su estructura y elementos componentes que lo determinan, por una parte, estable.

 

Pero entre ambos casos se representa una cantidad: un asentamiento poblacional mesopotámico, y una multitud de asentamientos étnicos en el Perimetrón (montañas, ríos, mares, que cuantitativamente permanecen los mismos).  Pero en lo poblacional o étnico, ahí están observando un elemento cuantitativo, índice (e índice material, natural, físicamente considerado; “estado de espacio”) de la dinámica y transformación de la generalidad del espacio terrestre.

 

Y la antropología se la dejamos a los antropólogos, y la etnología a los etnólogos, y la sociología a los sicólogos.  Y ello lo lograremos hacer, en la medida que se haga geografía como geógrafos, esto es, con fundamento y en el desarrollo de la teoría del espacio geográfico.


 

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