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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 febrero 2013 7 10 /02 /febrero /2013 23:02

Teatro, Planp Interior; LarousseEl Nuevo Teatro Geográfico.  (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

07 abr 12

 

 

Llegó así el siglo XX, Vidal de la Blache se había levantado de la mesa dando un manotazo con su frase grabada en piedra: “La Geografía es la ciencia de la localización, de los lugares, no de los hombres”.  Esto es, en la analogía: <<la Geografía es la ciencia del proscenio y la escenografía, no de la obra y el espectador>>.  Un renacimiento de la segunda mitad del dieciochesco.

 

Pero el mismo De la Blache no desarrolló la sentencia.  Su seguidor, Emannuel de Martonne, en la analogía, definió a la Geografía como: <<la ciencia del estudio de la escenografía, considerada en el proscenio…>>, pero agregó algo más: “…<<de sus causas y relaciones>>.  En ese pequeño renacimiento dieciochesco, De Martonne se fue más atrás, a la primera mitad del mismo siglo XVIII, puso en el centro a lo escenográfico, en una especie de relación funcional con el proscenio, pero aún más, retornó a Richttofen en las causas especiales, y aportó en todo ello las relaciones, es decir, nuevamente el ámbito escénico.  En suma, su definición de la Geografía en la analogía, es que: <<la Geografía es la ciencia del estudio de las causas escenográficas consideradas en el ámbito escénico en el proscenio>>.  Ahí estaba nuevamente José Antonio de Alzate y Ramírez, pero con algo más: ya no era sólo tomar la Relación Geográfica de lo escenográfico para una mayor precisión del proscenio o mapa isomórfico, sino tomar todo lo escenográfico a su vez, en su explicación causal.

 

Con ello, la dificultad de comprensión acerca de la naturaleza y objeto de estudio de la Geografía no sólo no se resolvió, sino se incrementó; pero la agudización de la contradicción puso al punto teórico geográfico en ruta de solución.

 

Al concluir el primer tercio del siglo XX, Alfred Hettner da con la esencia del problema: la Geografía es ciencia del espacio; la Geografía es ciencia del proscenio; el pequeño renacimiento dieciochesco no era suficiente, había que volver a los clásicos griegos; pero, a la vez, donde –dice el lugar común– no se podía “echar por la borda” toda la teorización históricamente acumulada.  Y entonces el proscenio se hizo la región; y lo escenográfico, generalizado en las unidades morfológicas del paisaje, se hizo el ámbito escenográfico en un escenario denominado corografía.

 

Todo quedó nuevamente acomodado para partir, pero como un olvidado amarre al muelle, quedó el problema de la explicación causal de lo escenográfico.  Esa acertada generalización en las unidades morfológicas o geoformas, no se teorizó como algo distinto (difícilmente podía haberse hecho), y en realidad, quedaron bajo la misma explicación causal de lo que en el fondo, de manera particular, eran: los fenómenos particulares objeto de estudio de otras ciencias.

 

De todo el teatro, ahora lo geográfico estaba en el escenario, pero del escenario, casi todo parecía estar en orden, excepto un elemento de atolladero: la escenografía; esto es, que aquella generalización en las unidades morfológicas, no obstante, al no teorizarse, fue insuficiente para “romper amarras”.

 

Así, adentrarse ya en el último tercio del siglo XIX surgió un intento más de generalización teórica; pero, diríamos jugando con las ideas de la alegoría, donde al no poder <<romperse amarras>>, la solución fue, arrastrar con el piloto del muelle, pero el cual pronto se convirtió en ancla.  Esa segunda generalización teórica, fue la de Carlos Sáenz de la Calzada-Riábchikov-José Martínez Nava, en el concepto de los elementos agrigentinos, en los que se buscó, en los balances de energía entre ellos, en sus transiciones de unos en otros, o en alguna especie de transferencia de propiedades, la relación causal.  Esto es, no obstante lo fructífero de la propuesta, siguió siendo estudio fenomenista, estudio de la escenografía, y no del espacio, del proscenio.

 

Los elementos, en la analogía, siguen siendo lo escenográfico, pero ahora intentando darle su solución en una explicación causal propiamente geográfica.  La aproximación a resolver este aspecto, ciertamente fue mucha, pero no hubo, al parece, continuidad en su seguimiento, y, en última instancia, resultaba aún una generalización insuficiente dada la complejidad del objeto de estudio, que reclamaba de una abstracción y generalización aún mayor.

 

Prácticamente de manera simultánea al planteamiento sobre la teoría de los elementos, de nuestra conclusión independiente a Hettner; cuyos trabajos no conocimos sino años después al ser traducidos al español, acerca del espacio como objeto de estudio de la Geografía, derivó el hallazgo de un concepto afín: el de “estado de espacio”.  Por muchos años no entendimos (ni podíamos haber entendido a pesar de haber contado con la fuente explicativa), lo que realmente era ello, en qué consistía.  Lo más seguro es que de haber acopiado alguna información más acerca de ello, ese concepto hubiera quedado ahí con toda su riqueza, justo hasta que se dieron las condiciones para que el mismo fuese la base de esa mayor abstracción y generalización que se requería para poder resolver el problema del tratamiento de la escenografía.  Con ello, la escenografía era ahora sólo la representación de un conjunto de objetos más del espacio: era ahora los estados de espacio discretos y continuos, la sustancia y los campos; los fenómenos, abstraídos en estados de espacio, y susceptibles e tratarse en los mismos términos de la teoría general del espacio terrestre, en una teoría única.

 

Desde Vidal de la Blache, los problemas teóricos esenciales de la Geografía se habían constituido en dos: 1) el objeto de estudio; y 2) el tratamiento de los fenómenos.  El primero se resolvió en el espacio, luego de generalizarse en las regiones y el paisaje; el proscenio siempre había estado ahí en el centro de toda discusión.  El segundo tardó un poco más en resolverse, pero finalmente lo hizo pasando sucesivamente de las unidades morfológicas o geoformas, a los elementos, y por último en los estados de espacio; al final, la escenografía, siempre había estado ahí, a su vez, en el centro de la discusión; el problema había sido su tratamiento.

 

Los estados de espacio, por definición, tienen como explicación causal, relaciones propias a la geografía; en ello no se da injerencia de ninguna otra ciencia, que no sean precisamente, las básicas que anteceden a la Geografía misma en el cuadro clasificatorio del desarrollo y subordinación de las ciencias.

 

Los estados de espacio son todo lo escenográfico, pero incluso más allá de lo representado en los lienzos, el estado de espacio es una categoría que implica al bastidor mismo en que va montado lo escenográfico, e incluso los mecanismos del telar o reservorio escenográfico.  En la analogía, el bastidor es, diremos con Engels, el sustrato portador del fenómeno; el bastidor es al lienzo, como la litósfera a os procesos orogénicos.  El telar y su mecanismo, es equivalente a las formas de movimiento de la materia.  No obstante, al conocimiento geográfico como conocimiento de la explicación causal del espacio, sólo le interesa el lienzo, ya ni siquiera el bastidor.

 

El lienzo escenográfico en su abstracción independientemente de lo que tenga representado; es siempre parte el escenario; deja de serlo en cuanto la particularidad de lo representado en el lienzo, teniendo que ser suplido, queda en el fondo, oculto, pero, en términos del plano arquitectónico del interior de un teatro, el lienzo escenográfico ocupa, ahora sí que geopolíticamente dicho, el centro escénico, de un escenario compuesto por el proscenio, el frente escénico, el centro escénico y la zona de bastidores.

 

Pero cuando no importa lo representado en el lienzo escenográfico, sino sólo la presencia del lienzo mismo, eso da una abstracción y generalización tal, que hace del ámbito escenográfico, es decir, del paisaje o medio geográfico representado en el lienzo, un derivado, un resultado, algo de segundo orden en el conocimiento geográfico.  La Geografía no era, pues, ni la escenografía, ni el proscenio tomados por sí solos; era, y es, la componente del lienzo simple y el proscenio, con o sin actores e independientemente de la obra, en la categoría del escenario; en ello está la esencia del nuevo teatro geográfico: la “choza en donde algo ocurre”, el planeta Tierra y su espacio geográfico.

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:03

Ciclo.  Cambio de estado en los estados de espacio en los que, luego de una serie de etapas, se vuelve a la condición original.  El estudio de los posibles ciclos en un estado, es importante porque mediante ello se hace posible descubrir las leyes que rigen en el mismo, y en función de ello puede predecir los acontecimientos.  Ejemplo de ciclos de importancia geográfica se tienen en la sucesión del día y la noche, de las Estaciones del Año, o de la transformación de los estados de espacio  de la litosfera (ciclo de erosión), de la atmosfera (circulación de los vientos), de la hidrosfera (ciclo del agua), o de la biosfera (del suelo, de la vegetación).  El ciclo facilita el proceso de descripción matemática  y de precisión de un cambio de estado.  De hecho, la ciencia nació con el descubrimiento de un ciclo: el de la aceleración de la gravedad conforme al cuadrado de la distancia, descubierto por Galileo.

 

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:02

Corriente Marina.  Seguramente los antiguos navegantes conocían de la existencia de corrientes en los mares y océanos; pero acerca de la verdadera importancia de estas para la navegación, ello no se descubrió sino hasta los viajes de Cristóbal Colón en el Atlántico a partir de 1492.

 

Luego, lo semejante se descubrió de manera simétrica en el Pacífico con Antonio de Ulloa y Javier de Urdaneta.  Más tiempo se llevó aún el descubrir la función que tales corrientes  tenían en la regulación del clima terrestre y su influencia en la biósfera.

 

Las corrientes marinas son verdaderos ríos caudalosos fluyendo en medio de la misma agua oceánica bajo las leyes de la rotación de la esfera terrestre.  Es decir, que la masa de agua en ele  ecuador en donde la velocidad de rotación es mayor, se retrasa con respecto a la masa terrestre iniciándose el movimiento de corriente que fluye en el hemisferio norte en el sentido de las manecillas del reloj (a la derecha), en tanto que en el hemisferio sur lo hace en sentido inverso en cada océano.

 

En el ciclo de las corrientes marinas incide una componente más en función de la temperatura, pues con su desplazamiento hacia los polos se enfrían, se hacen densas y de fluir superficialmente, se precipitan al fondo de las cuencas oceánicas, para emerger nuevamente en las zonas tropicales.

 

Se conocen con los nombres, en el Atlántico, de Corriente del Golfo en el Hemisferio Norte; Corriente del Brasil o de Bengela en el Atlántico Sur; Corriente Ecuatorial del Norte-de las Aleutianas-California, en el Pacífico Norte; y Corriente Ecuatorial de Sur-Corriente de Humboldt, en el Pacífico Sur; así como la Corriente de Bengala en el Índico.

 

Más allá del fenómeno oceanológico, las corrientes marinas se constituyen en las unidades geomórficas de la hidrosfera, pro en su análisis geográfico más contemporáneo, son la base de la concepción del estado de espacio que pudiera llamarse hidrosférico, a reserva de una clasificación más ad hoc a la teoría del espacio geográfico y de los estados de espacio.

 

 

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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:01

Día.  Período de una rotación de la Tierra sobre su propio eje en el lapso de 24 horas.  Unidad de la medida del tiempo.  Se distingue entre el día solar, como el paso aparente del Sol por el mismo punto o meridiano de observación, el cual tiene una duración media de 23 h 56 min 4.1 seg; y el día sidéreo, como el paso del Sol por el mismo meridiano en el momento del Equinoccio de Primavera, o respecto del Punto Vernal, el cual tiene una duración de 24 h 3 min 56.5 seg.

 

Luego, en la cotidianidad, por día se ha entendido el lapso del hemisferio iluminado por la radiación solar, distinguido del lapso de la noche.  Desde ese punto de vista, el día como lapso iluminado varía no sólo en horas, sino hasta en meses, dependiendo no sólo de la latitud del lugar, sino de la Estación del Año.  Ello explica el caso extremo de la duración del día como iluminación, por el lapso de seis meses alternadamente en cada una de las regiones polares de la Tierra.

 

Se han conocido cuatro sistemas para computar el día: 1) el sistema babilónico, en donde el día se contaba desde la salida del Sol completando ese ciclo; 2) el sistema judaico, en donde, por lo contrario, se computaba por el ciclo de la puesta del Sol; 3) el sistema arábigo, por el ciclo del paso consecutivo del Sol por el Zenit; y 4) el sistema egipcio, considerado en su ciclo a partir de la media noche, el cual es, finalmente en el convenio internacional.

 

En la mitología griega, Día fue la esposa de Ixión, y de sus amores con Zeus nació Peritoo, amigo de Teseo; en el viaje al Hades de ambos, acompañando Peritoo a Teseo en busca de Perséfone, Vulcano los descubrió atrapándolos.  Lugo Herácles fue en su rescate pudiendo salvar sólo a Teseo tras un derrumbe provocado por Vulcano sepultando a Peritoo.

 

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:48

Efecto Magnetocalórico.  Aumento o disminución de la temperatura al aumento o disminución del magnetismo.  Hipotéticamente podría suponer el caso inverso en el que una variación magnética intensa, provoque una variación de la temperatura con efectos sobre la Tierra.

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:47

Efecto de Latitud Geomagnética.  Aumento de la intensidad de la radiación cósmica conforme la latitud geomagnética; es decir, con respecto a la latitud medida sobre el campo magnético en la capa de Appleton a 200 km de altitud; como consecuencia del cual se producen las auroras polares.

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:46

Distancia.  Espacio lineal que une dos puntos.  La noción de distancia es la más empírica del espacio, que revela al mismo como la exterioridad de las cosas.  Ese espacio, a más de lineal, dado siempre como referencia de las cosas, nubla su objetividad material como la propiedad, a su vez, de “algo”.

 

Ese espacio como un “algo” comienza a adquirir relevancia cuando la simple distancia lineal se convierte en una superficie, y luego, más aún, en un volumen.

 

Ese espacio lineal entre dos puntos plantea siempre el problema democritiano no únicamente de qué es lo que hay, finalmente, entre esos dos puntos llevados a lo infinitesimal, sino, a su vez, la necesidad de que entre esos punto haya el vacío, a fin de que ambos puntos se diferencien y puedan moverse.

 

Ese “algo” que fuese el atributo material esencial del espacio, es pues, el vacío, y en ese sentido, una distancia es una condición lineal o de una longitud, en el vacío, y en tal sentido,, ya no entendida como la exterioridad de las cosas, sino en su propia interioridad, en este caso, una distancia es una porción de vacío.

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:45

Constante Solar.  Cantidad de energía solar que incide sobre la Tierra y cuyo valor es de 1.98 cal/cm2/seg-1, a 70 km de altura de la superficie terrestre.

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:44

Constante de Gravitación.  Factor de proporcionalidad g, en la ley de la gravitación universal de Newton, acerca de la atracción de los cuerpos discretamente proporcional a su masa: F = g (m1 x m2)/r2, calculada por Cavendish en 1798 mediante su balanza de torsión, en el valor de 6.7 x 10-8 g-1 x cm2 x seg-2, con lo cual, hasta entonces, se pudo calcular la masa de la Tierra.

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25 agosto 2012 6 25 /08 /agosto /2012 21:44

Constante de Inducción.  Permeabilidad absoluta del vacío: m0 = 4p x 10-7 H/m (Henry/metro).  Conocida también como constante del campo magnético (Diccionario Rioduero).

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