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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:34

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Comentario a, “Geografía: Fundamento...”
Elementos para la Teoría del Espacio...

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 feb 10.

 

Al hacer la generalización teórica del análisis histórico de la Geografía, lo esencial, aquello que determina todo lo demás, ha sido la determinación del espacio terrestre como el objeto de estudio de esta ciencia.

 

Luego, abordar el concepto de espacio para estudiarlo; dada su complejidad histórica en el pensamiento humano, no podía sino empezar por plantear el problema de su realidad, pues en las diversas corrientes del pensamiento humano, alguna ha considerado que tal concepto no corresponde a ningún hecho de la realidad.

 

En este primer apartado del nuestro segundo capítulo, trataremos este problema.  Expuesto en la tesis hace casi treinta años, no pudo ser sino muy breve y generalizado, quizá incluso con deficiencias en la interpretación de un objeto altamente complejo; por lo que haremos una revisión de las fuentes para constatar la interpretación, aclarándolo en estos comentarios en cada caso.

 

El problema de la realidad del espacio tiene que analizarse a partir de las consideraciones gnoseológicas fundamentales, por las cuales: 1) en la posición del idealismo filosófico objetivo, la metafísica, el espacio no corresponde a ninguna realidad fuera del pensamiento.  El espacio es sólo una idea, un concepto, mediante el cual es posible dar orden a los hechos coexistentes (en general, propia a la época previa a la Ilustración, es decir, previa al siglo XVII); y, 2) en la posición del idealismo filosófico subjetivo, la llamada fenomenología, el espacio, si bien un hecho de la realidad del mundo de los objetos materiales fuera del pensamiento, es una consideración eminentemente subjetiva, es decir, un exclusivo producto del pensamiento (propia del período posterior a la Ilustración, esto es, posterior al siglo XVIII).  Del lado del pensamiento filosófico materialista, históricamente se tiene: 1) la posición del materialismo mecanicista, en la cual el espacio es una realidad material representada esencialmente por el vacío (propio del período del momento mismo de la Ilustración entre los siglos XVII y XVIII); y, 2) la posición del materialismo dialéctico, en donde el espacio a su vez tiene una realidad objetiva; esto es, que pertenece al mundo de los objetos materiales de a realidad fuera del pensamiento, en el cual se da sólo como su reflejo; adquiriendo aquí un forma compleja de interpretación, pero no más que lo complejo de su realidad misma (propio de mediados del siglo XIX a nuestros días).  Tales interpretaciones gnseológicas son propias a los períodos que se consignan entre paréntesis, pero no exclusivas, y, en consecuencia, son coexistentes en dichos periodos con diversas variantes, pero donde domina la propia a la época.

 

Lo que destaca, es el echo de que, a lo largo de la historia, el pensamiento materialista siempre ha identificado al espacio con las propiedades dimensionales, ya bidimensionales de la superficie, o bien tridimensionales, principalmente del vacío, incluso absoluto, pero reconocido también en lo corpóreo.  Parte de esta interpretación y como una variante de ella, es entender al espacio sólo como un orden de coexistencias.

 

El pensamiento idealista, por lo contrario, negando el vacío absoluto, ha visto al espacio principalmente como algo que no existe sino como lo corpóreo mismo, o como un concepto acerca de las propiedades dimensionales de lo corpóreo.

 

La complejidad del pensamiento materialista dialéctico en la noción del espacio (no obstante, decía Lenin, es la forma natural del pensamiento, sólo que distorsionado por la influencia de muchas otras ideologías), estriba en que supera interpretaciones ya absolutistas, o bien de un relativismo extremo; así, no separa mecánicamente lo que en la realidad es uno, para luego volver a juntar mecánicamente para explicar; sino ofrece una manera de ver las cosas en su unidad a partir de la oposición en ella de contrarios, cuya característica es dar movimiento y explicar las transformaciones de las cosas.

 

En ese sentido, el concepto materialista dialéctico del espacio, no debe entenderse como una mezcla ecléctica de todas las posiciones, o una conciliación de las mismas; sino que, en tanto otras interpretaciones han dado sólo una explicación unilateral y parcial, apenas aproximada en una cierta parte a la verdad; al tomarse integralmente como reflejo objetivo de la realidad objetiva, el materialismo dialéctico discierne sobre las propiedades acertadas de una posición u otra.

 

En suma, el espacio contiene simultáneamente todas esas propiedades: geométricas, en la dimensionalidad; o físicas como el vacío o el orden de coexistencias; pero también contiene como algo cierto, el cuestionamiento de la posibilidad del vacío absoluto, o el ser corporeidad sustancial.

 

El problema del concepto de espacio hasta ahora, no ha sido el de la esencialidad de unas propiedades u otras, sino el de la parcialidad en la consideración de las mismas; esto es, en la falta de su análisis dialéctico, que explique el momento y lugar de las interacciones de cada una de esas propiedades.


 

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