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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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8 abril 2010 4 08 /04 /abril /2010 08:03

Clich--Filosof-a

El Origen Barroco

del Pensamiento Crítico de la Historia

en la Tradición Moderna:

la Ciencia Nueva, de Vico, 1725[*] (3/3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri[**]

""Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 15 abr 10.

 

 

De los Principios en la Obra de Vico

 

Vico empieza presentando un grabado que da la idea de la obra, que asociará a una cronología de hechos históricos que denomina Tabla de las cosas civiles, para que el estudioso de ella comprenda su método, junto “con la ayuda que le suministre la fantasía”[1], y he ahí ese culto a la subjetividad.  Destaca en dicho grabado la Metafísica (que aristotélicamente, tal como ahí se toma, significa la investigación de los principios de todo lo existente)[2], que a decir de Vico, será la Nueva Ciencia, meditando a la luz de la providencia divina.

 

La Ciencia Nueva, estableciéndolo como sus principios, primero, establecerá –como fuerte influencia barroca– la religión como el primero de todos los principios de la ciencia; luego, como segundo principio, dividirá la historia en tres etapas o jurisprudencias: 1) la Teológica, remitido su origen al dato bíblico del Diluvio Universal; en la que los gentiles eran dirigidos por los dioses; 2) la Heroica, donde los gentiles se atienen a la “razón de Estado”; y 3) la de la equidad natural en las repúblicas libres; y con base en ello, Vico hará referencia de los hechos históricos conforme a la Tabla de las cosas civiles.

 

Posteriormente, un segundo aspecto de los principios, serán los elementos, que Vico denomina a su vez como axiomas o dignidades, donde destaca ahora, más que una influencia barroca, una clara influencia clasicista aplicada a la historiografía, al retomar el planteamiento de <<definiciones, postulados y axiomas>> de Euclides en su geometría.  Tales elementos axiomáticos o proposiciones para la historia, suman en total 114, y se componen de una serie de preceptos (con un cierto tono semejante a El Príncipe, de Maquiavelo), que Vico trata de hacer universales, y en función de los cuales se explicará el hacer de las naciones.  De ahí que diga Vico que, su método parte de “hacerse como si no hubieran libros en el mundo”[3].

 

El punto central de la ciencia es el conocimiento de la verdad, y Vico define la verdad como el conocimiento que surge de la filosofía.  Y en los remotos tiempos, en tanto no hubo filosofía como tal, dice Vico, los hombres se gobernaron con lo cierto de la autoridad.  De ello se sigue en Vico una frase complicada: “esta ciencia –se entiende la Ciencia Nueva– viene a ser una filosofía de la autoridad...”[4]; esto es, el conocimiento verdadero dado o respaldado por autoridad (y este principio del “método de autoridad”, es hoy uno de los principales aspectos del concepto de la verdad en la llamada posmodernidad).

 

 

De la Sabiduría Poética en la Obra de Vico

 

Se entendería por “sabiduría poética” en su contexto histórico, una “ciencia o conocimiento estético”, es decir, un cocimiento dado no por lo práctico o empírico, ni por lo teórico o racional, sino por algo tan intuitivo como la percepción sensible (la “sabiduría poética” es pues, otro de los aspectos caros al posmodernismo).

 

Pero una componente más en ese concepto del conocimiento, es la condición de la metafísica: “la verdadera sabiduría debe enseñar el conocimiento de las cosas divinas para conducir las cosas humanas al sumo bien”[5], lo que lleva a la obra de Vico más allá de la idea aristotélica de la metafísica como el conocimiento de los “principios de todo lo existente”, al planteamiento metafísico ya propio de la Época Moderna; esto es, como el pensamiento antidialéctico, de la inmutabilidad del mundo, y más esencialmente, de la subjetividad entendida como la objetividad, en tanto las cosas eternas reveladas por Dios.

 

Así llega Vico a la “Metafísica de la Poética”: la revelación divina por la intuición o percepción sensible.

 

En su Libro Segundo: De la Sabiduría Poética, Vico asienta que dicha “sabiduría poética”, “pasó a significar la ciencia de las divinas cosas naturales, como es la metafísica, que por eso se llama <<ciencia divina>>, la cual, intentando conocer la mente del hombre en Dios, (porque) reconoce a Dios fuente de todo lo verdadero...”[6], lo que ya entre nosotros, dice Vico, “fue llamada la ciencia de cosas eternas reveladas por Dios”[7].

 

Ahora, a su vez, para esta “sabiduría poética”, Vico establecerá sus proposiciones y división.  Partirá entonces, como una primera proposición, de la Metafísica (en tanto “ciencia de la revelación”), como subordinante de todo conocimiento; “debemos dar comienzo a la sabiduría poética –dice Vico– por una metafísica tosca, de la cual, como un tronco, se derivan por una rama la lógica, la moral, la economía (entendida como educación familiar), y la política, todas ellas poéticas; y por otra rama, todas así mismo poéticas, la física, que ha sido madre de la cosmografía, y por tanto de la astronomía, que nos da por ciertas a sus hijas, que son la cronología y la geografía”[8]; y concluirá en una segunda proposición: “esta Ciencia –la metafísica– viene a ser a la vez la historia de las ideas, de las costumbres y de los hechos del género humano.  Y de estas tres cosas –la metafísica, la subordinación del conocimiento a ella, y la metafísica entendida como la historia– se verán surgir los principios de la historia de la naturaleza humana, y que estos son los principios de la historia universal, que parecía carecer de ellos hasta ahora”[9].  A esta definición, Vico, en el apartado “De la Metafísica Poética”, le agrega el hecho de que, “la naturaleza humana, en cuanto que es común con la de las bestias, tiene como propiedad el que los sentidos son únicas vías para conocer las cosas.  Por tanto, la sabiduría poética, que fue la primera sabiduría del mundo gentil, debió comenzar por una metafísica, no razonada y abstracta como es hoy la de los instruidos, sino sentida e imaginada...”[10].

 

Y como en un principio se había dicho, habiendo no sólo el factor externo, providencial, sino interno, la lógica de ese conocimiento, Vico añade al contenido de su definición, la explicación “De la Lógica Poética”, por la cual nos dice, es “la metafísica..., es asimismo lógica en cuanto que considera las cosas en todos los géneros de su significación...; lógica, derivada de tal metafísica”[11].

 

He ahí pues, la esencia de los Principios de la Ciencia Nueva, En Torno a la Naturaleza Común de las Naciones, de Giambattista Vico, de 1744: la Historia como la metafísica poética, no sólo por cuanto a los principios de la naturaleza humana dados por la percepción sensible, intuitivamente y con imaginación, sino por cuanto al conocimiento de la misma por revelación guiadora de la Providencia.

 

  

Conclusión

 

El examen de la Ciencia Nueva, de Vico, ha resultado en extraordinario, sorprendente, por cuanto a la tesis del origen barroco del pensamiento crítico con que nace la ciencia de la Historia en la modernidad.  Compartíamos ya la idea de tal tesis y su complemento en el origen clasicista, pero por nuestra parte la hemos intentado definir en el campo de la historia de la filosofía misma, o para la ciencia moderna en general, incluso estudiando la transición del feudalismo al capitalismo, esto es, de la Edad Media a la Época Moderna.

 

Ello resulta una necesidad imprescindible en el momento actual, fines del s.XX principios del s.XXI –y en ello no se equivoca la introductora a la obra, Rocío de la Villa–, pues ciertamente la discusión modernidad-posmodernidad en todos sus aspectos, representa, en uno u otro sentido según las posiciones, un <<retorno a la barbarie>>.  Y de dos juicios contradictorios, uno y necesariamente uno, será el verdadero, por más que el posmodernismo acepte –absurdamente a nuestro entender– la existencia del Tercer Excluido.

 

El origen barroco de la ciencia moderna, en particular como hemos vista aquí de la Historia, es, y no podía ser de otro modo, fundamento hoy de los planteamientos del riesgo de una vuelta al oscurantismo.  El argumento viquiano es de tal importancia, que por sobre de todos los argumentos del posmodernismo, éste es el de mayor sutileza dada su historicidad misma.  Hay en él, no obstante un reduccionismo euclidiano justificable por el momento histórico, un sustento de consistencia lógica, así sea de la “lógica de la no-lógica”, dada por lo que Vico llama, la “lógica poética”; esto es, un razonable fundamento metafísico idealista subjetivo.

 

Hemos centrado las observaciones en el argumento de la posmodernidad, básicamente por dos razones: primera, porque la Introducción de la autora Rocío de la Villa, prácticamente nos puso en ese camino; y segunda, porque hallamos en la obra de Vico un valioso origen (por lo menos en el campo de la Historia) para entender la naturaleza del fenómeno actual de ese mismo pensamiento dado en lo que se denomina el “posmodernismo”, parte del objeto de estudio de nuestra tesis doctoral.

 

Queda ahora, visto el problema, revisar en lo inmediato la contraparte: la obra de François Marie Arouet de Voltaire, el Ensayo Sobre las Costumbres y el Espíritu de los Pueblos, de 1756, y su Ensayo Sobre Historia General, 1769.

_____ 

Bibliografía Complementaria.

 

Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, 2ª edición, México, 1966.

Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984.

Runes, Dagoberto D; Diccionario de Filosofía; Editorial Grijalbo, México, 1981.

Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Introducción de Rocío de la Villa Ardura; Editorial Tecnos, Madrid, 1995.



[*] Ensayo final, Seminario Dr. Ignacio Díaz de la Serna.  Título inspirado en las palabras de la Introducción, p.14 (de donde se infiere que habrá, por su parte, un origen clasicista de la misma tradición moderna del pensamiento crítico, traducidas ambas “tradiciones” como la influencia del pensamiento en la doctrina idealista filosófica –el Barroco–, o materialista filosófica –el Clasicismo).

[**] Seminario de Arte y Filosofía; II Semestre, Doctorado en Filosofía, CIDHEM; 2 de junio de 2006.

[1] Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.45 (§ 1)

[2] Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984. v. Metafísica.

[3] Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.157 (§ 330).

[4] Ibid. p.169 (§ 350)

[5]       Ibid. p.174 (§ 364)

[6]       Ibid. p.175 (§ 365)

[7]       Ibid. p.175 (§ 365)

[8]       Ibid. p.177 (§ 367)

[9]       Ibid. p.177 (§ 368)

[10]       Ibid. p.181 (§ 374-375)

[11]       Ibid. p.195 (§ 400, 406)

 



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