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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 23:02

 Ícono Filosofía-copia-1El Pragmatismo: un Sistema Filosófico, que No Quiere Serlo.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 6 jun 11.

 

 

                              El pragmatismo (del griego pragma, obra, acción), es una forma del idealismo subjetivo, es decir, de la interpretación del mundo por la cual, primero es la idea (de ahí lo del sistema filosófico idealista), el pensamiento del sujeto (y de ahí lo de idealismo subjetivo), y como consecuencia suya, es el mundo de los objetos materiales de la realidad que rodea al sujeto.  En ese sentido, dice Schiller: “…realmente transformamos las realidades por nuestros esfuerzos cognoscitivos, y por tanto, probamos que nuestros deseos e ideas son fuerzas reales en el proceso de darle forma al mundo”[1].

 

                              Este sistema filosófico se constituyó en la “filosofía oficial” de los Estados Unidos, a partir del “Club Metafísico”, en 1872.  Para el pragmatismo, un principio esencial, es que el conocimiento se determina por sus efectos prácticos; esto es, que un conocimiento real lo es, en tanto tiene un efecto práctico; y por supuesto, conforme al fundamento idealista subjetivo, ese efecto práctico ha de ser según los intereses del individuo.  En consecuencia, según ello, un conocimiento teórico, de un cierto nivel de abstracción, no tiene lugar en el marco teórico de este sistema filosófico.

 

                             En ese sentido, el pragmatismo, desarrollado entre 1878 y 1905 por Charles S. Peirce (1839-1914), es una continuación extrema del empirismo idealista, que ha seguido al empirocriticismo del siglo XIX.  En esa concepción empirista y subjetiva del conocimiento, lo esencial es el significado, entendido en general como las consecuencias futuras.  Es decir, que el pragmatismo, con un fundamento empirista subjetivo, no se propone el conocimiento verdadero, sino el conocimiento, por sus consecuencias futuras, práctico, o útil.

 

Luego de Pierce, tanto William James (1842-1910) como John Dewey (1859-1952), son sus desarrolladores. Con Dewey, el pragmatismo dio lugar a derivaciones tales como el instrumentalismo o el operacionalismo; pero es Dewey el que, afirmando que el pragmatismo se identifica con el método científico, aquel, en consecuencia, sería igual para un filósofo que para otro, de donde el pragmatismo estaría por encima de toda filosofía, pretendiendo negarse así como tal.

 

El empirismo en general, ha sido una limitación evidente, tanto más en su versión de un empirismo idealista subjetivo; al que el pragmatismo de los años sesenta y subsiguientes, se ocupara de darle un fundamento teórico tratando de no contravenir sus postulados empiristas, de donde surgió la llamada teorética, concepto que venía desde Kant, para designar “un pensamiento reflexivo sobre la cognición…, por oposición a la “razón práctica” (la intuición moral y religiosa)”[2].

 

Encontramos así, en Mario Bunge, un crítica verdaderamente sofística a ese empirismo pragmático, en la cual, el empirismo como tal, hecho teoría en la reflexión cognitiva en teorética, se deja incólume, y se introduce un “estado preteorético” o semiempírico, de donde citamos:

 

"La infancia de toda ciencia se caracteriza por su concentración sobre la búsqueda de variables relevantes, datos singulares, clasificaciones e hipótesis sueltas que establezcan relaciones entre esas variables y expliquen aquellos datos.  Mientras la ciencia permanece en este estadio semi-empírico carece de unidad lógica: una fórmula de cualquier rama de la ciencia es una idea autocontenida que no puede dejar de afectar a las demás.  Dicho brevemente: cualquiera de ellas puede dejar de afectar a las demás…, mientras se encuentran en el estadio semi-empírico –preteorético–, las ideas de una ciencia no se enriquecen ni controlan las unas a las otras"[3].

 

Con la teorética, el pragmatismo trató de recuperar los elementos del método científico de la modernidad: la causalidad, la lógica, la hipótesis, y el conocimiento verdadero, evidentemente, de una manera deformada.

 

Durante las décadas de los años sesenta-setenta, fue un sistema filosófico muy divulgado, respondiendo a los propósitos de la burguesía, no interesada ya en la ciencia y lo que ésta trae consigo necesariamente: el cambio y el progreso.

 

Más recientemente, de los años noventa a lo que va de este principio del siglo XXI, ha recobrado un nuevo ímpetu, mezclado con otros sistemas filosóficos, entre ellos, principalmente la filosofía superestructuralista del denominado (plagiando banderas) “neomarxismo”, de la Escuela de Frankfurt, integrando, junto con otros sistemas filosóficos, como el existencialismo; la posición ideológica del llamado “posmodernismo” (en alusión a la superación del método científico de la modernidad).



[1] Runes, Dagoberto D; Diccionario de Filosofía; Grijalbo, México, 1981; v. Pragmatismo.

[2] Ibid. v. Teorética.

[3] Bunge, Mario; La Investigación Científica, su Estrategia y su Filosofía, Ariel, Barcelona, 1975; en el apartado 7.1 “El sistema nervioso de la ciencia” (subrayado suyo).

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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