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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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8 febrero 2010 1 08 /02 /febrero /2010 09:01

Clich--Filosof-a

El Significado Barroco


de la Filosofía de la Historia, de Vico,

 
en la Ciencia Moderna.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 

http://espacio-geografico.over-blog.es/; 

México, 8 feb 10.

 

 

Resumen.

 

El principio divino en la historia: la “historia..., guiada por la Providencia”[1] –se nos dirá por Rocío de la Villa Ardura en la Introducción a la obra de Giambattista Vico, “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a la Naturaleza Común de las Naciones”, 1725 [a]–, sin que por dicha guía de la Providencia se entienda la predestinación, ni mucho menos el papel del Moros de la mitología griega en la acción directa de Dios; pero Providencia que, como el ser mismo de la historia, es el verdadero autor de ésta, sin negar el factor o lógica causal interna del desarrollo social; ello es lo que esencialmente expresa el significado barroco de la filosofía de la historia en la ciencia moderna.

 

Vico, <<en la secularización de la historia como un cambio en la manera de interpretarla>> (Dr. Ignacio Díaz de la Serna); plantea –en sustitución de la linealfilosofía de la historia de Agustín de Hipona como la salvación del alma, que dominó durante toda la Edad Media–; una filosofía de la historia en ciclos: “la edad de los dioses, la de los héroes, y la de los hombres”[2], los cuales se repiten históricamente hacia un Juicio Final eternamente aplazado, como dirá José Ferrater Mora; y no obstante la influencia del idealismo filosófico cuasiplatónico en el pensamiento de Vico, de donde deviene en él –atrapado en las paradojas propias de su tiempo–, el “origen y significado barroco” de la ciencia de la modernidad; esto es, un origen de pensamiento que responde a los intereses de la nueva burguesía conservadora, aliada a la retrógrada vieja nobleza monárquica.  Y no obstante, bajo las influencias historiográficas de Tácito y de Bacon; Vico establecerá que, <<la ciencia debe comenzar a partir de donde comienza su objeto>>[3], expresión clasicista (en contraposición al barroco), de la influencia del pensamiento materialista filosófico, del que era partidario por su parte, la burguesía progresista más avanzada.

 

La obra de Vico a mediados del siglo XVIII, tiene como antecedente directo la concepción teológica de la historia, no obstante ya plenamente moderna, de Jacques-Bénigne Bossuét; clérigo preceptor de Luis XV, al que ofrece el desarrollo de la religión como el desarrollo monárquico del imperator; o de Richard Simon, o Pierre Bayle; y donde esa Ciencia Nueva de Vico, surge a su vez, como consecuencia de hacer frente al idealismo, en mucho, metafísico, del racionalismo cartesiano (Descartes, Spinoza, Leibniz) del siglo XVII; justo cuando empirismo y racionalismo a su vez se contraponen y aun no se ven como dos momentos de un mismo proceso: el proceso del conocimiento verdadero.

 

Vico se va a identificar más, así, con su contemporáneo el obispo Berkeley (1683-1753), “filósofo idealista subjetivo que plantea que el hombre aprende inmediatamente a partir de sus propias ideas, y de que los objetos existen dependiendo de su perceptibilidad”[4]; que con Locke (1632-1704), filósofo materialista que rechazando la doctrina cartesiana defiende el empirismo; por lo cual, ciertamente –como nos lo dice Rocío de la Villa Ardura–, “no es posible encontrar en Vico la perspectiva progresista de la modernidad”[5] Más aun, Vico va a hacer frente al racionalismo cartesiano, pero desde esa posición muy particular del empirismo idealista subjetivo.  En ese sentido, Vico puede entenderse como un precursor de esa síntesis del empirismo y racionalismo, como dos momentos del proceso real del conocimiento.

 

 

Preámbulo.

 

La obra de Vico a mediados del siglo XVIII, tiene como antecedente directo la concepción teológica de la historia, no obstante ya plenamente moderna, de Bossuet; y donde su Ciencia Nueva,  surge como consecuencia de hacer frente al idealismo, en mucho, metafísico, del racionalismo cartesiano (Descartes, Spinoza, Leibniz) del siglo XVII; justo cuando empirismo y racionalismo a su vez se contraponen y aun no se ven como dos momentos de un mismo proceso: el proceso del conocimiento verdadero. Vico se va a identificar más, así, con su contemporáneo el obispo Berkeley (1683-1753), “filósofo idealista subjetivo que plantea que el hombre aprende inmediatamente a partir de sus propias ideas, y de que los objetos existen dependiendo de su perceptibilidad”[6]; que con Locke (1632-1704), filósofo materialista que rechazando la doctrina cartesiana defiende el empirismo; por lo cual, ciertamente, “no es posible encontrar en Vico la perspectiva progresista de la modernidad”[7] Más aun, Vico va a hacer frente al racionalismo cartesiano, pero desde esa posición muy particular del empirismo idealista subjetivo.  En ese sentido, Vico puede entenderse como un precursor de esa síntesis del empirismo y racionalismo como dos momentos del proceso real del conocimiento, o como se dice en la Introducción a su obra por Rocío de la Villa: “Con Vico aparece ya la razón problemática de la modernidad”[8] La parte del racionalismo de Vico estará en su afán por la poética, la Lógica poética (<<clave maestra>> de laCiencia Nueva, dice Vico); así como en el verum-factum, estará fundado por su parte el empirismo, por más que en él –nos dice la introductora a su obra– “ha de primar la tópica frente a la analítica”[9], tópica que, mediante el ingenio para la invención del argumento, las cosas se mostrarán concatenadas y relacionadas.

 

Creemos que la cultura, viendo en ella expresado el debate de los intereses de las clases sociales, el origen barroco del pensamiento crítico moderno, se confrontará con el origen clasicista de ese pensamiento crítico moderno (éste, por su parte, una forma de pensamiento que responde ahora a los intereses de la burguesía progresista y el naciente proletariado); el cual, encontramos en el “padre de la Ilustración”: François Marie Arouet, Voltaire (1694-1778), quien introduce formalmente el término “Filosofía de la Historia”.

 

Ambos, Vico y Voltaire, se lanzan a la crítica de sus antecesores, tanto de Descartes como de Leibniz; pero Vico lo hará desde posiciones del idealismo subjetivo; y de ahí la posición barroca [b] de su pensamiento crítico en la nueva ciencia, de un barroco que como movimiento histórico cultural expresa la nueva ciencia, adecuando el pensamiento religioso y filosófico idealista, a las nueva condiciones del humanismo en el período de la ilustración; que niega el progreso histórico-social y a lo más, reduce la historia a ciclos de crecimiento y decadencia que se repiten cualitativamente distintos, sin que ello implique la idea de “progreso”, no obstante el concepto sea mencionado [c], sólo como forma de desarrollo de un ciclo.

 

A diferencia de Vico, con Voltaire, y con él lo que pudiéramos llamar por oposición el origen clasicista del pensamiento crítico de la modernidad; éste por supuesto más partidario de Locke que de Berkeley; expresaba en su pensamiento un tanto más consecuencia materialista (sin que fuese plena entendiendo el momento histórico que les tocó vivir), y por lo tanto, podemos decir que éste, “padre de la Ilustración”, miembro importante ya del enciclopedismo en la segunda mitad del siglo XVIII, representante del “Tercer Estado”, la burguesía emergente, principalmente la progresista, y su aliado natural, en general el proletariado; ambas clases sociales, deseosas de transformaciones revolucionarias, por lo que ello explica que en la interpretación de la historia, con Voltaire, se introduzca ya tanto el concepto de “filosofía de la historia”[10], como, principalmente, la idea de “progreso histórico”[11], en donde la repetición de la historia no constituye un ciclo cerrado.

 

 

El Significado Barroco 

de la Filosofía de la Historia, de Vico.

 

El Barroco en la primera mitad del siglo XVIII, a juicio nuestro, es el movimiento ideológico-cultural de las monarquías, resabio de los tiempos feudales, y del tímido sector de la burguesía naciente aliada suya, horrorizadas por revoluciones como la inglesa de Cromwell de 1642-1648, con la ejecución de Carlos I en 1649; o de la revolución de Guillermo III de Orange de 1688-1689; el barroco es la expresión clara y plena (la ostentación recargada de garigoleos propios a los excesos de dichas clases sociales), de sus intereses como tales; que no resignándose a abandonar sus concepciones religiosas feudales y escolásticas, intentan adaptar su propia concepción humanista fideista, a los nuevos tiempos del humanismo ateísta, la más de las veces, sólo anticlerical; y en el inicio del período de la Ilustración, adecuan la religión y su ideología en general, a las nuevas condiciones del desarrollo de la ciencia, siendo ello justo a lo que responde la obra de Vico.

 

Este movimiento idelógico-cultural renacentista, el barroco, nace contrapuesto al renacentismo clasicista, que por su parte expresaba los intereses de la burguesía progresista y el campesinado pobre aliado suyo, del que emergerá la clase proletaria, y por lo tanto, más consecuente con los cambios, llevándolos hasta sus últimas consecuencias.

 

La obra de Vico; justificándose por el hecho de estar entre los primeros intentos al aparecer y sistematizarse la ciencia de la modernidad en el campo de la historia; representa precisamente esa adecuación barroca de la ciencia a los intereses de una burguesía no del todo avanzada; como lo será ya la burguesía de los tiempos de la Ilustración y el Enciclopedismo de la segunda mitad del siglo XVIII, a la que más decididamente pertenecerá Voltaire.

 

Vico –nos dice Rocío de la Villa–, afirmó que su Ciencia Nueva “era esencialmente <<un comentario ampliado>> sobre cierto pasaje de la Poética de Horacio”[12]; esto es, un desarrollo “relativo a la producción o a las artes de producción; por ejemplo, conocimiento poyético frente al conocimiento práctico y al teórico”[13], y que se identificará con la Estética: “La doctrina del arte fue llamada por los antiguos por el nombre de su objeto mismo, poética, o sea arte creadora de imágenes”[14]; con lo que la obra de Vico como real ciencia nueva en su origen barroco, se va a centrar en el principio del subjetivismo, por el cual va a destacar <<el estudio acerca de la voluntad: la poesía, la historia, la lingüística (filología), la política y la jurisprudencia>>.

 

Ese principio subjetivista, aparentando reivindicar con ese solo hecho, la “capacidad de innovación” por la cual, retomando a Aristóteles, se va a dar primacía a la tópica (la retórica, por lo demás, a manera de vulgata) sobre la analítica (lógica), va a tener sus implicaciones.

 

En la Ciencia Nueva de Vico se tiene la salida del oscurantismo medieval para la clase social burguesa conservadora, y su adecuación a los nuevos tiempos; es en ello en lo que consiste el origen barroco y su significado,  para el pensamiento crítico de la modernidad.

 

 

De los Principios en la Obra de Vico

 

Vico empieza presentando un grabado que da la idea de la obra, que asociará a una cronología de hechos históricos que denomina Tabla de las cosas civiles, para que el estudioso de ella comprenda su método, junto “con la ayuda que le suministre la fantasía”[15], y he ahí ese culto a la subjetividad.  Destaca en dicho grabado la Metafísica (que aristotélicamente, tal como ahí se toma, significa la investigación de los principios de todo lo existente)[16], que a decir de Vico, será laNueva Ciencia, meditando a la luz de la providencia divina.

 

La Ciencia Nueva, estableciéndolo como sus principios, primero, establecerá –como fuerte influencia barroca– la religión como el primero de todos los principios de la ciencia; luego, como segundo principio, dividirá la historia en tres etapas o jurisprudencias: 1) la Teológica, remitido su origen al dato bíblico del Diluvio Universal; en la que los gentiles eran dirigidos por los dioses; 2) la Heroica, donde los gentiles se atienen a la “razón de Estado”; y 3) la de la equidad natural en las repúblicas libres; y con base en ello, Vico hará referencia de los hechos históricos conforme a laTabla de las cosas civiles.

 

Posteriormente, un segundo aspecto de los principios, serán los elementos, que Vico denomina a su vez como axiomas o dignidades, donde destaca ahora, más que una influencia barroca, una clara influencia clasicista aplicada a la historiografía, al retomar el planteamiento de <<definiciones, postulados y axiomas>> de Euclides en su geometría.  Tales elementos axiomáticos oproposiciones para la historia, suman en total 114, y se componen de una serie de preceptos (con un cierto tono semejante a El Príncipe, de Maquiavelo), que Vico trata de hacer universales, y en función de los cuales se explicará el hacer de las naciones.  De ahí que diga Vico que, su método parte de “hacerse como si no hubieran libros en el mundo”[17].

 

El punto central de la ciencia es el conocimiento de la verdad, y Vico define la verdad como el conocimiento que surge de la filosofía.  Y en los remotos tiempos, en tanto no hubo filosofía como tal, dice Vico, los hombres se gobernaron con lo cierto de la autoridad.  De ello se sigue en Vico una frase complicada: “esta ciencia –se entiende la Ciencia Nueva– viene a ser una filosofía de la autoridad...”[18]; esto es, el conocimiento verdadero dado o respaldado por autoridad (y este principio del “método de autoridad”, es hoy uno de los principales aspectos del concepto de la verdad en la llamada posmodernidad).

 

 

De la Sabiduría Poética en la Obra de Vico

 

Se entendería por “sabiduría poética” en su contexto histórico, una “ciencia o conocimiento estético”, es decir, un cocimiento dado no por lo práctico o empírico, ni por lo teórico o racional, sino por algo tan intuitivo como la percepción sensible (la “sabiduría poética” es pues, otro de los aspectos caros al posmodernismo).

 

Pero una componente más en ese concepto del conocimiento, es la condición de la metafísica: “la verdadera sabiduría debe enseñar el conocimiento de las cosas divinas para conducir las cosas humanas al sumo bien”[19], lo que lleva a la obra de Vico más allá de la idea aristotélica de la metafísica como el conocimiento de los “principios de todo lo existente”, al planteamiento metafísico ya propio de la Época Moderna; esto es, como el pensamiento antidialéctico, de la inmutabilidad del mundo, y más esencialmente, de la subjetividad entendida como la objetividad, en tanto las cosas eternas reveladas por Dios.

 

Así llega Vico a la “Metafísica de la Poética”: la revelación divina por la intuición o percepción sensible.

 

En su Libro Segundo: De la Sabiduría Poética, Vico asienta que dicha “sabiduría poética”, “pasó a significar la ciencia de las divinas cosas naturales, como es la metafísica, que por eso se llama <<ciencia divina>>, la cual, intentando conocer la mente del hombre en Dios, (porque) reconoce a Dios fuente de todo lo verdadero...”[20], lo que ya entre nosotros, dice Vico, “fue llamada la ciencia de cosas eternas reveladas por Dios”[21].

 

Ahora, a su vez, para esta “sabiduría poética”, Vico establecerá sus proposiciones y división.  Partirá entonces, como una primera proposición, de la Metafísica (en tanto “ciencia de la revelación”), como subordinante de todo conocimiento; “debemos dar comienzo a la sabiduría poética –dice Vico– por una metafísica tosca, de la cual, como un tronco, se derivan por una rama la lógica, la moral, la economía (entendida como educación familiar), y la política, todas ellas poéticas; y por otra rama, todas así mismo poéticas, la física, que ha sido madre de la cosmografía, y por tanto de la astronomía, que nos da por ciertas a sus hijas, que son la cronología y la geografía”[22]; y concluirá en una segunda proposición: “esta Ciencia –la metafísica– viene a ser a la vez la historia de las ideas, de las costumbres y de los hechos del género humano. Y de estas tres cosas –la metafísica, la subordinación del conocimiento a ella, y la metafísica entendida como la historia– se verán surgir los principios de la historia de la naturaleza humana, y que estos son los principios de la historia universal, que parecía carecer de ellos hasta ahora”[23] A esta definición, Vico, en el apartado “De la Metafísica Poética”, le agrega el hecho de que, “la naturaleza humana, en cuanto que es común con la de las bestias, tiene como propiedad el que los sentidos son únicas vías para conocer las cosas.  Por tanto, la sabiduría poética, que fue la primera sabiduría del mundo gentil, debió comenzar por una metafísica, no razonada y abstracta como es hoy la de los instruidos, sino sentida e imaginada...”[24].

 

Y como en un principio se había dicho, habiendo no sólo el factor externo, providencial, sino interno, la lógica de ese conocimiento, Vico añade al contenido de su definición, la explicación “De la Lógica Poética”, por la cual nos dice, es “la metafísica..., es asimismo lógica en cuanto que considera las cosas en todos los géneros de su significación...; lógica, derivada de tal metafísica”[25].

 

He ahí pues, la esencia de los Principios de la Ciencia Nueva, En Torno a la Naturaleza Común de las Naciones, de Giambattista Vico, de 1744: la Historia como la metafísica poética, no sólo por cuanto a los principios de la naturaleza humana dados por la percepción sensible, intuitivamente y con imaginación, sino por cuanto al conocimiento de la misma por revelación guiadora de la Providencia.

 

 

 

Conclusión

 

El examen de la Ciencia Nueva, de Vico, ha resultado en extraordinario, sorprendente, por cuanto a la tesis del origen barroco del pensamiento crítico con que nace la ciencia de la Historia en la modernidad.  Compartíamos ya la idea de tal tesis y su complemento en el origen clasicista, pero por nuestra parte la hemos intentado definir en el campo de la historia de la filosofía misma, o para la ciencia moderna en general, incluso estudiando la transición del feudalismo al capitalismo, esto es, de la Edad Media a la Época Moderna.

 

Ello resulta una necesidad imprescindible en el momento actual, fines del siglo XX principios del siglo XXI –y en ello no se equivoca la introductora a la obra, Rocío de la Villa–, pues ciertamente la discusión modernidad-posmodernidad en todos sus aspectos, representa, en uno u otro sentido según las posiciones, un <<retorno a la barbarie>>.  Y de dos juicios contradictorios, uno y necesariamente uno, será el verdadero, por más que el posmodernismo acepte –absurdamente a nuestro entender– la existencia del Tercer Excluido.

 

El origen barroco de la ciencia moderna, en particular como hemos vista aquí de la Historia, es, y no podía ser de otro modo, fundamento hoy de los planteamientos del riesgo de una vuelta al oscurantismo.  El argumento viquiano es de tal importancia, que por sobre de todos los argumentos del posmodernismo, éste es el de mayor sutileza dada su historicidad misma.  Hay en él, no obstante un reduccionismo euclidiano justificable por el momento histórico, un sustento de consistencia lógica, así sea de la “lógica de la no-lógica”, dada por lo que Vico llama, la “lógica poética”; esto es, un razonable fundamento metafísico idealista subjetivo.

 

Hemos centrado las observaciones en el argumento de la posmodernidad, básicamente por dos razones: primera, porque la Introducción de la autora Rocío de la Villa, prácticamente nos puso en ese camino; y segunda, porque hallamos en la obra de Vico un valioso origen (por lo menos en el campo de la Historia) para entender la naturaleza del fenómeno actual de ese mismo pensamiento dado en lo que se denomina el “posmodernismo”, parte del objeto de estudio de nuestra tesis doctoral.

 

Queda ahora, visto el problema, revisar en lo inmediato la contraparte: la obra de François Marie Arouet de Voltaire, el Ensayo Sobre las Costumbres y el Espíritu de los Pueblos, de 1756, y su Ensayo Sobre Historia General, 1769.

_____

 

Bibliografía Complementaria.

 

 

Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, 2ª edición, México, 1966.

Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984.

Runes, Dagoberto D; Diccionario de Filosofía; Editorial Grijalbo, México, 1981.

Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Introducción de Rocío de la Villa Ardura; Editorial Tecnos, Madrid, 1995.

 

 

[1] De la Villa Ardura, Rocío; Introducción; en Vico, Giambattista; “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a la Naturaleza Común de las Naciones”; Tercera Edición, 1744; Editorial Tecnos, Madrid, 1995; p.13.

[a] De la cual, para elaborar este ensayo, hemos tenido a la vista la tercera edición, de 1744, año mismo de su fallecimiento.  Con la Introducción al texto de Rocío del la Villa Ardura, de 1995.

[2] Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Editorial Tecnos, Madrid, 1995; p.79.

[3] De la Villa Ardura, Rocío; Introducción; en Vico, Giambattista; “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones”; Tercera Edición, 1744; Editorial Tecnos, Madrid, 1995; p.15.

[4] Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984. (v. Berkeley).

[5] De la Villa Ardura, Rocío; Introducción; en Vico, Giambattista; “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones”; Tercera Edición, 1744; Editorial Tecnos, Madrid, 1995; p.33.

[6] Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984. v. Berkeley.

[7] De la Villa Ardura, Rocío; Introducción; en Vico, Giambattista; “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones”; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.33.

[8]  Ibid. p.16.

[9] Ibid. p.17.  Aun cuando el análisis de la obra de Vico tendrá un ángulo insospechado: nuestras “impresiones de fin de siglo”, en <<la identificación del momento actual, con la reflexión viquiana>>, cuando lo falso se expresa como lo verdadero (p.32), lo que nos conecta con el problema de la posmodernidad, que, desde nuestra crítica, es la real “barbarie retornada” medieval (pero cuya consideración aquí, omitimos), a fin de no encimar dos planteamientos, éste (que es el final), y el del origen barroco del pensamiento crítico (que es su principio), limitándonos al análisis y comentarios de los Principios de la Ciencia Nueva.

[b] Lo cual no se expresa en un sentido peyorativo que aluda a ese <<recargamiento “confuso” de ideas materialistas e idealistas>>, de lo cual hacemos abstracción, ubicando a Vico en su propio tiempo, en donde ello era por lo tanto, una condición de necesidad.  Como haremos ver, el barroco en Vico expresa más bien una posición social clasista de la alianza de la nobleza y una burguesía conservadora; en contraposición a Voltaire, que en su clasicismo expresa la posición de clase social de la alianza de la burguesía progresista con el proletariado emergente.

[c] Op.Cit. p.168 (§ 349)

[11] Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984. v. Voltaire.

[12] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, 2ª edición, México, 1966; v. Progreso.

[13] De la Villa Ardura, Rocío; Introducción; en Vico, Giambattista; “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones”; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.16.

[14] Runes, Dagoberto D; Diccionario de Filosofía; Editorial Grijalbo, México, 1981. v.Poiética.

[15] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, 2ª edición, México, 1966; v. Estética.

[16] Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.45 (§ 1)

[17] Forova, N.T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, México, 1984. v. Metafísica.

[18] Vico, Giambattista; Principios de una Ciencia Nueva en Torno a  la Naturaleza Común de las Naciones; Tercera Edición, 1744; Editorial Técnos, Madrid, 1995; p.157 (§ 330).

[19] Ibid. p.169 (§ 350)

[20]       Ibid. p.174 (§ 364)

[21]       Ibid. p.175 (§ 365)

[22]       Ibid. p.175 (§ 365)

[23]       Ibid. p.177 (§ 367)

[24]       Ibid. p.177 (§ 368)

[25]       Ibid. p.181 (§ 374-375)

[26]       Ibid. p.195 (§ 400, 406)

 


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