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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:10

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (10/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

07 mar 11.

 

Luego, en este mismo período conjetural, vinieron Gémino, que trabajó en el posicionamiento astronómico de los lugares, primero en explicar la posición vertical de los seres de las Antípodas en función de cómo los “cuerpos graves” propenden a dirigirse al centro de la Tierra.

 

Marino (120 ane), a quien se atribuye la introducción de un nuevo modelo de proyección cartográfica, y con él, la construcción de la Proyección Cilíndrica (fig. 37).


37-Caneva-Proyeccion-Cilindrica-de-Marino.jpg
Canevá de la Proyección Cilíndrica de Marino, 120 ane. 
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Y, finalmente, Ptolomeo (90-168 ane), quien resume nuevamente el saber geográfico hasta su tiempo, e introduce un modelo más para los sistemas de proyección, dado con la Proyección Cónica (fig. 38), entre otras aportaciones, como la tendencia a la exactitud métrica, que estuvo determinada por el posicionamiento tanto astronómico como geométrico.  A ello se deben las famosas “Tabulas de Ptolomeo”, es decir, la tabulación de las localizaciones por coordenadas geográficas de latitud y longitud, determinadas astronómica y geográficamente, de gran cantidad de lugares.


38-Caneva-Proyeccion-Conica-Ptolomeo.jpg
Canevá de la Proyección Cönica de Ptolomeo
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

 

En griego, la palabra “clima”, quiere decir “inclinación”, y ello se refiere a la posición del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de la órbita de traslación de la misma alrededor del Sol, o plano de la eclíptica (plano en que ocurren los “eclipses” u ocultamientos, en el caso del Sol, al interponerse la Luna, y que une el centro de la Tierra con el centro del Sol), inclinado en 23º 27’, y por extensión, a su vez, dando la inclinación de los puntos de la Tierra de acuerdo al ángulo de latitud, en correspondencia a un ángulo de incidencia de los rayos solares.  Cuanto más se viajaba hacia los Polos, más evidente era la observación de esa inclinación (fig. 39).


39-Climas-y-Zonificacion.jpg
Los "Climas" y la Zonificación.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Coexistente con esta propiedad espacial, han estado un gran número de eventos, como, principalmente, la temperatura, y, asociada a ella, los tipos de vegetación y fauna; por lo que con el paso de los años, las latitudes, esos ángulos de inclinación o “climas”, se identificaron con la noción actual de los climas, entendidos ahora, como conjunto de elementos meteorológicos que determinan el estado promedio de la atmósfera.

 

El hecho es que ya desde entonces, principalmente con Hiparco, como consecuencia de las propiedades del espacio terrestre antes relatadas (posición del ecuador, de los trópicos y Círculos Polares), fue identificada la propiedad espacial de la tonalidad de la Tierra, que, con el tiempo, por lo menos dos de dicha zonas reciben su nombre por extensión, de las condiciones térmicas del medio geográfico –templado o frío–, y los restantes recibieron los nombres de acuerdo con las propiedades espaciales, de tropical y polares.  Sin embargo, para los griegos de ese entonces, no existía el concepto de “Eje de Rotación”.  La Tierra no giraba, estaba fija en el centro del Universo, y en torno a ella es que giraban los astros de la bóveda celeste.  En consecuencia, no era la Tierra la que estaba inclinada sobre el plano de la eclíptica, sino que era el Sol el que se movía tanto diurnamente de Este a Oeste, como anualmente de Norte a Sur, y viceversa.

 

Autores y sus aportaciones al saber geográfico descriptivo en el conocimiento de los fenómenos o medio geográfico, fueron: Hecateo (s.VI ane), Discípulo de Anaximandro, y quien perfecciona el mapa de éste, destacando por escribir una descripción sistemática del mundo; y Eudoxio.

 

A ellos siguió de manera relevante, Estrabón (68 ane-25 dne), quien buscó completar la obra de la “historia en el tiempo” de Polibio, con su obra “Geografía”, como la “historia en el espacio”[1].

 

Ellos son contemporáneos de las exploraciones realizadas finalmente, en la Antigüedad bajo el Imperio Romano, por Hippalus, que explora las costas orientales de la India, llega a Taprobana (mejor que Trapobana, Ceilán, Sri-Lanka actual), y descubre los vientos monzónicos (los cuales llevan por ello su nombre), que le permitirán una navegación de altura por el Índico (fig. 40).


40-Vientos-de-Hippalus-o-Monzonicos.jpg
Vientos de Hippalus, o Vientos Monzónicos.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Eratóstenes había terminado para siempre con las especulaciones acerca de las dimensiones y forma de la Tierra, así como con las mitológicas conjeturas sobre lejanas tierras continentales en un espacio geográfico plano, sin limite ni finitud precisos, sobre la posible longitud y curso de los ríos, y sobre la extensión de los océanos; ahora rango de verdaderas hipótesis geográficas, de no ser porque la hipótesis formalmente no se desarrollará sino hasta el siglo XIX.

 

No obstante, aun cuando la hipótesis se reduce aquí a la versión conjetural, el Globo Terráqueo de Crates representa la primera teoría desarrollada por conjetura de la simetría entre los continentes Ecumene y Periecos en el hemisferio norte, y Antecos y Antípodas en el hemisferio sur.  Otras versiones conjeturales fueron planteadas por analogía y simetría entre los rasgos del norte del Mar Mediterráneo, con los correspondientes de la parte sur, en África.

 

La Edad Media ve realizarse actividad geográfica, principalmente en el mundo del Islam.  Son los árabes quienes, en la exploración, innovan la técnica estimativa del registro de cabotaje por tiempo-distancia, que a la introducción de la brújula, el método se complementa como rumbo-tiempo-distancia, que da por resultado su cartografía peculiarmente deformada en la figura de los continentes.  Ellos van a ser importantes en la modificación de la estrecha visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico.

 

El dominio musulmán desde el Califato de Córdoba hasta el puerto occidental de la India, Surat (Sifar) en el Mar Arábigo, con centro en la Meca, hizo resurgir una cartografía de espacios unidimensionales con los Itineraria Picta, o mapas de los caminos y los reinos (fig. 41).


41-Itineraria-Picta.jpg
Itineraria Picta
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Paralelo a una visión eurocentrista del proceso del conocimiento del espacio geográfico, puede hablarse de una visión “arabigocentrista" (fig. 42), que incluso va a ser fundamental por interaccionar, justamente, en el enclave de Surat, con la expansión de las exploraciones de los chinos, es decir, exploración misma esta última, que daría lugar, a su vez, a una visión “sinocentrista”.


42-Exploraciones-Arabes.jpg
Exploraciones Árabes.
[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Espacio Geográfico, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http;//espacio-geografico.over-blog.es/]

 

Abu Zayd al-Sirafi (920), geógrafo descriptivista (fenomenista), describe en una de las obras de ese entonces comúnmente tituladas como “Maravillas”, las costas del Índico desde Zanzibar hasta Cantón, exploradas por árabes como Ibn Wahab (874), quien incluso fue autorizado por el Imperio Chino para penetrar hasta Nanking; y por tierra, Abu Dulaf (s.X), cruzó el Tibet, y regresó por Afgnanistán.

 

En el norte, Ibn Faldan (921), remontó los Cárpatos y llegó hasta Hungría, exploración que repetirá dos siglos después, Abu Hamid (1079-1169); o Ibrahim (s.X), que atravesando Europa, llegó a Alemania.

 

 Entre los árabes, el más notable explorador fue Ibn Battuta (1300-1377), quien prácticamente recorrió desde el centro de África, hasta el centro de Asia, de las costas orientales de África en el puerto de Quiloa, hasta Pekín.



[1] Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Aguilar, Madrid, 1980; pp.XXVI, XXXI.

 



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