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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:08

Ex-Libris InvertidoGeografía Básica.  Libro Básico de Consulta, 1994 (8/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

28 feb 11.

 

 

3  La Historia de la Geografía.

 

Puede decirse que la historia de la Geografía no es otra cosa, en esencia, que la historia del conocimiento del espacio terrestre, y ésta es a la vez, la historia de los mapas.

 

El conocimiento del espacio terrestre o geográfico, se inicia conscientemente en relación con ciertos eventos cosmográficos, como las regularidades habidas en los movimientos de la bóveda celeste, y ciertos eventos terrestres; como la sucesión de las Estaciones del Año, aunados a la exploración en extensión y la memoria de los lugares mediante los mapas.

 

Las etapas que han caracterizado esta actividad del conocimiento, han sido cuatro:

 

1      El período espontáneo (de los orígenes hace unos 400,000 años, hasta antes de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años), en el que se da un conocimiento involuntario del espacio terrestre.

2      El período intuitivo (de los mapas babilónicos de hace unos 3,000 años, al inicio de los mapas griegos en el siglo VI ane), en el que se estima la forma de la Tierra y la distribución del Ecumene.

3      El período conjetural (del mapa de Anaximandro en el siglo VI ane, a los viajes de Colón y Américo Vespucio en el siglo VI, durando unos 2,500 años); en el que se elaboran las presunciones fundadas en posibilidades y suposiciones.

4      El período hipotético (de los aportes de Mercator y Varenio en el siglo XVII, a nuestros días); en el que se establecen la forma y dimensiones de la Tierra, su estructura y composición.

 

 

1 El período espontáneo.

 

Desde los orígenes, hace 400,000 años en los albores del Pithecantropus Erectus, hasta la sociedad de los megalitos y los mapas de Babilonia de hace unos 3,000 años.

 

En esta etapa se fue conociendo espontánea o involuntariamente, las estructura y composición del espacio terrestre; es decir, su direccionamiento, su simetría bipolar y su orientación; sus mapas (así fueran mentales), tuvieron únicamente  una referencia física dada por la coexistencia de los elemento del medio geográfico.  Posterior a ello, se pasó de una noción unidimensional del espacio regido por las rutas migratorias de los animales de caza, a una bidimensional, obligada por los primeros asentamientos humanos.

 

Es decir, hasta entonces, la condición humana era de carácter tribal nomádico.  En realidad, ese conocimiento espontáneo de manera natural, se había venido dando con la misma evolución de los símidos antropomorfos, desde el Australopithecus (hace 5 millones de años) [fig.15], y propiamente el Pithecantropus u Homo Erectus (hae 2 millones de años en el pleistoceno inferior, y a su vez, edad paleolítica inferior), este último que inició el desarrollo de la capacidad del lenguaje, y con ello, el compartir y transmitir el conocimiento, ambos antecesores del Neanderthal, que hacia el Paleolítico Medio, éste, desarrollaba ya un pensamiento mágico (fig.16).


Fig 15 Geografía Básica Fig 16 Geografía Básica-copia-1

 

Hasta que, finalmente, con el Cro-Magnon (fig.17), hace 40,000 años, se llega ya a las primeras evidencias de que un saber  espontáneo había terminado, y comenzaba ahora un proceso intuitivo, o de síntesis empírica de la experiencia acumulada.


Fig-17--Geografia-Basica.jpg

 

A favor de estos argumentos referiremos los registros del Cro Magnon de las “fases de la Luna” –según Alexander Marshack, del Museo de Peabody, de Harvard[a]–, pero que nosotros identificamos más con la imagen de los epiciclos del movimiento aparente de algún planeta (fig.18), en el asta de reno de Dordoña, Francia, que indica a una observación dirigida (fig.19).  Es así que se desemboca en la sociedad de los megalitos erigidotes de los cromlesh, observatorios astronómicos que evidencian un conocimiento de las regularidades del movimiento de la bóveda celeste (fig.20-21), observada por milenios, y con lo cual se obtiene un conocimiento verdadero de la estructura y composición del espacio terrestre.


Fig-18-Geografia-Basica.jpgFig-19-Geografia-Basica.jpg Fig-20-Geografia-Basica.jpg  Fig-21-Geografia-Basica.jpg

 

 

2  El Período Intuitivo.

 

Va de los Mapas de las Tablillas de Barro de la cultura babilónica que se caracteriza por la sedentarización plena y el inicio propiamente dicho de la civilización, hasta el comienzo de la cultura griega que aporta geográficamente el modelo de la Tierra de Anaximandro (s.VI ane), con el cual se estimaba la posible forma de la misma como planeta, y la distribución del Ecumene y el océano mundial en él.

 

El principal aspecto que favoreció el desarrollo del saber geográfico en este período, fue el proceso del asentamiento humano, que dio lugar a observaciones más precisas disponiéndose de más tiempo para ello y por una mayor duración.

 

De modo que con la creación de las primeras comunidades sedentarias se produce un salto cualitativo en el conocimiento del espacio: se pasará de una noción unidimensional (fig.22), a una bidimensional, del espacio terrestre.


Fig-22-Geografia-Basica.jpg

 

Este hecho supuso ya una actividad exploratoria deliberada, que empezará a tener registro histórico sólo hasta hace unos 3,000 años, justamente con el babilonio Luggalzaggisi de Uruk, de cuyas exploraciones entr el Golfo Pérsico (“Mar Inferior”) [fig.23], junto con las exploraciones de Sargón de Acad, a su vez, desde los Montes Turo y la parte oriental de la Península de Anatolia, hasta las costas del Golfo Pérsico, con la cual deben darse los mapas más antiguos conocidos elaborados en tablillas de barro, como la famosa de Ga-Sur, en Babilonia (fig.24), que registra tácitamente una dirección y simetría del espacio con la orientación (de orienes, naciente; y opuesto a occidens, feneciente), mediante los puntos cardinales que les caracterizaron así, por una referencia astronómica, que superaba la simple referencia física dada por el medio geográfico; con un formato libre, y que en general daban una apariencia de vista oblicua (en particular para representar las montañas).  El instrumental básico para esa construcción cartográfica, consistió en la temporización de las distancias.


Fig-23-Geografia-Basica.jpg  Fig-24-Geografia-Basica.jpg

 

Dicha dirección del espacio puede establecerse sin dificultad, al observar los nombres que en ese entonces daban al Pérsico y al Mediterráneo, como “Mar Inferior” (al Sur), y “Mar Superior” (al Norte), respectivamente.  Así como una simetría y orientación con los puntos cardinales.

 

A las exploraciones y conocimiento del espacio terrestre de Mesopotamia, siguieron históricamente las egipcias (fig.25), con Her-Khuf, Pepinekht, Hapdjefai, Si-Hator, Amori, Khehtekathai; a través del Nilo o el Mar Rojo a Sudán, Nubia o el Mediterráneo Oriental.  A estos siguieron cretenses; fenicios, a quienes se deberá el primer periplo del África, navegando por el Mar Rojo y retornando a Egipto por las Columnas de Hércules; cartagineses como Hannón e Himilicón a las costas atlánticas de África; y aqueos, abarcando desde el Mar Negro (Ponto Euxino), hasta las Columnas de Hércules o Estrecho de Gibraltar, en el Mediterráneo Occidental (fig.26).


Fig-25-Geografia-Basica.jpg  26 Exploraciones Aqueas

 

Puede entenderse entonces ese consciente e intuitivo “redescubrimiento” de la Tierra, propiamente de su espacio y sus propiedades; entre ellas, su direccionamiento, su simetría bipolar, y la orientación; que, finalmente, con el inicio de la cultura griega, ya como planeta Tierra, se modela por Anaximandro en el siglo VI ane, en un cilindro de poca altura, en cuya cara superior, y por lo tanto, en forma plana, se extiende lo que empíricamente se alcanzaba a ver como el mundo conocido.

 



[a] Prideaux, Tom; El Hombre de Cro-Magnon; Ediciones Culturales Internacionales-Time Life, 1ª Edición en inglés, E-U, 1973; 1ª Edición en español, México, 1986; (pp.140-143).

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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