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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 10:24

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

“Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento”.

Estructuración histórica

del sistema de conocimientos geográficos.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 13 may 10.

 

 

1    Estructuración histórica del sistema

de conocimientos geográficos

 

a) Objeto de estudio, postulados y principios

 

En resumen, a la disciplina milenaria de conocimientos geográficos sólo le falta expresar lógicamente todos   sus elementos de fundamentación científica en un sistema único e íntegro para elevarse en calidad de verdadera ciencia.

 

Nada en este sistema ha de ser "inventado", sino que, todo lo existente ya, pero disperso e incoherente, inconexo y sin secuencia lógica, habrá de ser organizado en un sistema históricamente formado de conocimientos ordenados  comprobables en la  práctica.

 

En este parágrafo nos habremos de referir a esos elementos fundamentales, y en este inciso trataremos sólo a tres de los mismos: 1) el objeto de estudio, 2) los postulados y 3) los principios.

 

En cuanto al objeto de estudio, hemos visto, pues,  que constituye el elemento fundamental del sistema científico; y esta es la razón por la cual surge históricamente en primer lugar en los trabajos, por un lado, de Anaximandro en el estudio del espacio determinado por la Tierra, y adyacente a la superficie terrestre, y por otro lado, en los trabajos de Herodoto o Hecateo, en el estudio de los fenómenos que ocurren en dicho espacio.

 

En el subsiguiente desarrollo histórico del objeto de estudio definido en estas dos formas, va delimitándose y matizándose cada vez más en una tendencia constante hacia la necesidad de su precisión rigurosa.

 

Esta constante tendencia a delimitar las propiedades esenciales del objeto de estudio salvando todas las posibles contradicciones del quehacer científico que encierra una definición ambigua e imprecisa, ha conducido necesariamente al problema de una teoría unificada en cuyos marcos se halle una solución semejante para ambas escuelas de pensamiento geográfico.

 

Es decir, el objeto de estudio concreto, multifacético de la geografía, incluye la consideración de los elementos de los dos enunciados; y en cómo han de ser interrelacionados, consiste precisamente el problema de la teoría unificada de la geografía, mismo que cae fuera de los marcos de este trabajo y en el cual sólo hemos expuesto sus bases.

 

En el proceso de estructuración histórica del sistema de conocimientos geográficos, en el lapso que va de Anaximandro o Hecateo, hasta Eratóstenes y Estrabón, se delinean todos los elementos del mismo, apareciendo la necesidad de enunciar los postulados de que se parte.  Esto es, de enunciar aquellas premisas necesarias para definir el sistema, pero que sólo servirán para ello, teniéndose que discriminar no formando parte del sistema mismo.

 

Así, el sistema de conocimientos geográficos como tal, surge definido por Eratóstenes en el pensamiento espacial-cartográfico; y por Estrabón en el pensamiento fenomenológico-historiográfico.  Los que, en general, determinan a la Geografía, según Eratóstenes, como ciencia física y matemática; y según Estrabón, como ciencia filosófica e histórica.

 

Toda vez que la geografía había sido definida sobre la base de esos postulados, la columna vertebral de su sistema de conocimientos se formó mediante las leyes más generales del mismo, es decir, mediante determinados principios generales y esenciales.

 

Los principios de la geografía aparecen pues, desde el primer momento en el sistema, y conforme el mismo crece y se desarrolla a lo largo de la historia, dichos principios se enriquecen en su fondo conceptual.

 

Los principios geográficos aparecen desde los trabajos mismos de Anaximandro y Hecateo o Herodoto, pero entonces no eran más que elementos dispersos que se resumen más tarde por Eratóstenes y Estrabón.

 

Hasta aquí, el objeto de estudio, los postulados y los principios del saber geográfico, surgen a un mismo tiempo, permanecen como elementos dispersos, y se sintetizan al cabo de varios siglos en un sistema único, al que Eratóstenes denomina como Geografía.

 

 

b)  El carácter teórico-hipotético,

     categorías fundamentales y leyes

 

Una vez que la geografía aparece como sistema, en él ciertos conceptos que exponen todos los vínculos relaciones y propiedades del objeto de estudio, desarrollando aspectos particulares de los principios del sistema.

 

A tales conceptos bien determinados se les llama categorías fundamentales, y en función de su interdependencia, constituyen un verdadero aparato metodológico en la investigación y en la exposición de los conocimientos.

 

El aparato de categorías fundamentales, como tal, no surge de una sola vez ni mucho menos en forma completa, sino que se va estructurando conforme la ciencia misma avanza y sobre todo, enriqueciéndose conceptualmente.

 

Lo que existe desde el primer momento son los conceptos o categorías como tales, aun cuando desvinculados entre sí.  Lo que se estructurará históricamente en función de ellas es el aparato metodológico particular que conforman.

 

Entre los griegos y árabes el aparato de categorías fundamentales no sólo fue limitado teóricamente, sino pobre en su forma conceptual.  En cierto modo incluso, poco determinado como aparyo metodológico, sobre todo en la escuela de pensamiento geográfico fenomenológico-historiográfico en la cual aún más, se puede afirmar que no existía, como a pesar de todo sigue siendo hasta nuestros días, en tal concepción limitada de la geografía.

 

La consecuencia lógica de la carencia de este aparato metodológico de categorías fundamentales es el poco desarrollo del carácter teórico-hipotético en geografía en la escuela espacial-cartográfica y su ausencia en la escuela fenomenológico-historiográfica.

 

En la escuela espacial-cartográfica, si bien es cierto que existen dichas categorías fundamentales bien determinadas, aun cuando pobremente teorificadas, no se han planteado aún en un aparato metodológico.  En la escuela fenomenológico-historiográfica, por el contrario, dichas categorías como tales no existe, y, por consiguiente, mucho menos se puede hablar de un aparato metodológico.

 

Consiguientemente a la falta de investigación teórico-histórica en Geografía, la investigación causal y esencial de las regularidades de su objeto de estudio, no han sido puestas al descubierto.  Esto es, nadie, en las decenas de siglos de este saber, ha expuesto las leyes de la geografía, como pueden ser expuestas las leyes de cualquier otra ciencia que se precie de serlo, ya sea natural, social, mixta o del pensar.

 

La única referencia que se encuentra a este respecto está en la obra de Riábchikov: "Estructura y Dinámica de la Esfera Terrestre", en la cual éste enuncia dos leyes: 1) La ley de la zonificación planetaria o la ley planetaria de la zonalidad; y, 2) La ley de la distribución sectorial de los fenómenos.  Este par de leyes parecen encaminar directamente a la teoría unificada.

 

La ley planetaria de la zonalidad, se refiere a la regularidad con que puede ser dividida la superficie terrestre en zonas determinadas, por la interconexión o relación de ciertos fenómenos, por ejemplo, las zonas existentes objetivamente entre los 23º27’ fN, y los 23º27’ fS; entre los 23º27’ y los 66º33’ en ambos hemisferios; y entre los 66º33’ y los 90º, respectivamente, u otras intermedias, determinadas por la relación de los fenómenos en la traslación de la Tierra; asimetría de los planos ecuatorial y de la eclíptica, en conexión con la radiación solar y los efectos sobre la naturaleza orgánica e inorgánica existente en dichas zonas.

 

La ley de la distribución sectorial de los fenómenos, por su parte, se refiere a las regularidades con que puede ser planteada la distribución de ciertos sectores de la superficie terrestre determinados por la conexión o relación de ciertos fenómenos; por ejemplo, los sectores existentes objetivamente en las longitudes central, oriental y occidental de los territorios continentales, determinados por la relación de fenómenos de circulación de los océanos y vientos, orografía y continentalidad, que influyen en la naturaleza orgánica e inorgánica que se desarrolla en dichos sectores geográficos.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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