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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:06
“Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”.  Surgimiento
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 30 nov 09.

  

b)  Surgimiento de las dos escuelas fundamentales de la Geografía. Sus principales exponentes  del ss.VI-III ane.

 

La Grecia de la Antigüedad representa históricamente el momento de la máxima expresión del régimen de producción social esclavista en cuyo seno florece en todo su esplendor la ultima de las fundamentales divisiones sociales del trabajo: la división entre el trabajo manual e intelectual.

 

En la segregación de la esfera del trabajo intelectual habrá de nacer entonces la ciencia en general expresada por aquellos filósofos, cuyo saber no se restringía –como en la actualidad– al estudio de las relaciones entre el ser y el pensar, sino que abarcaba el conocimiento universal.

 

Sin embargo, según la solución que se diese al problema de la primacía del ser o del pensar, de la materia o de la idea, se formarían dos grandes corrientes filosóficas en la interpretación del mundo: la del pensamiento del materialismo filosófico, y la del pensamiento del idealismo filosófico; las cuales constituyen una unidad de contrarios que contienden a lo largo de la historia predominando una sobre la otra alternativamente según las limitaciones que en un momento dado encontraban  para explicar el mundo.

 

Obviamente, estas oscilaciones y problemas en el desarrollo de la ciencia en general, afectaban en el desarrollo del pensamiento científico en particular.  Un análisis exhaustivo de la historia de cada una de las ciencias podría revelar esta bifurcación en su propio seno, en una escuela  materialista y una escuela idealista, las que paralelamente van ofreciendo sendas teorías para la solución de su objeto de estudio y unificándose en una solución semejante en  función de una teoría más desarrollada.

 

Así vio nacer la geografía en su seno dos grandes escuelas de pensamiento, que aquí diferenciaremos bajo la denominación para una, como escuela espacial-cartográfica, y para la otra, como escuela fenomenológico-historiográfica.  Escuelas poco diferenciadas en la historia de la ciencia geográfica, pues apenas Arturo A. Roig en su introducción a los “Prolegómenos”, de Estrabón, deja entreverlas gracias a su minucioso análisis previo para la obra de este geógrafo de la antigüedad; o como en el ensayo preliminar, “La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro”[1]  de  Manuel de Terán Álvarez, en donde a pesar de que se distingue  una de otra claramente, se dejan ahí como un problema de segundo orden.  Manuel de Terán lo expone así: de una parte la geografía de Anaximandro a Ptolomeo.  “De otra parte, desde Herodoto hasta Estrabón, se desarrolla la geografía descriptiva dando satisfacción al deseo innato en el hombre, de conocer los países y hombres del mundo.  Estas son las dos tendencias de la geografía antigua…”[2], tendencias a las que Manuel de Terán llama de la  Geografía General a una y de la Geografía Descriptiva y Regional a la otra en ese orden; y que citado por el mismo Manuel de Terán “Wagner califica respectivamente de matemática e histórica”[3], o Benjamín Farrington, de matemática y descriptiva.  Términos que no hemos aceptado, dado que no los consideramos excluyentes, pues en ambas se dan la generalidad y la descripción, el estudio de regiones, así como el reconocimiento de un aparato matemático y el estudio de las cosas en su devenir histórico.  Mas no en ambas se estudia el espacio y ni este ni la cartografía, se consideran de igual manera, así como tampoco se considera de igual manera el estudio de los fenómenos en su devenir.

 

Mas, como podrá verse a lo largo de esta tesis, este aspecto significa un problema esencial en la teoría de la historia de la geografía, ya que en su solución se encontrarán las bases para un análisis multilateral y más objetivo.

 

El error común de la gran mayoría de los teóricos de la geografía ha radicado en la unilateralidad del análisis histórico, al circunscribir el desarrollo de esta ciencia a una sencilla sucesión cronológica de sus exponentes, incurriendo en una definición subjetiva y tautológica de la teoría del conocimiento geográfico, al responder únicamente, a quien  dejo tal cosa y cuando; pero no por qué, dependiendo de su concepción filosófica del mundo y su pertenencia a una u otra de las dos escuelas fundamentales del pensamiento geográfico.  Ello ha dado lugar a que la grave deficiencia de la geografía se enuncie en dar por supuesta una teoría unificada de ambas escuelas, sin que en la realidad y de manera objetiva se haya  dado solución a sus contradicciones respectivas.

 

Es hacia los siglos VII-VI ane, en Grecia, en donde tiene lugar el subimiento de la Ciencia en General, con Tales de Mileto (624-547), como el primer exponente del materialismo filosófico, y con Parménides de Elea (s.VI ane) como su primer exponente en el idealismo filosófico.

 

Esta segunda etapa en el desarrollo de ciencia se caracteriza por dar un salto del pensamiento empírico-espontáneo, al pensamiento intuitivo.  Así lo expresa Arnold Raymond en una cita que B. Farrington recoge de este: “comparada con el conocimiento empírico y fragmentario que los pueblos de Oriente habían reunido laboriosamente durante largos siglos, (en) la ciencia griega…, por primera vez, la mente humana concibió la posibilidad de establecer un numero limitado de principios, y deducir de ellos una cantidad de verdades que son su rigurosa consecuencia”[4], por lo que se entiende el salto de la empírico a lo teórico; y con respecto a lo espontáneo, el mismo Farrington expresa claramente como esto fue superado: “Los filósofos de Mileto no fueron meros  observadores de la Naturaleza, sino observadores cuyos ojos habían sido educados, cuya atención había sido dirigida y cuya solución de esos fenómenos que habían que observar, había sido condicionada por su familiaridad con cierto orden de técnicas”[5].

 

Discípulo de Tales fue Anaximandro (611-547 ane), con quien se tiene la primera expresión científica teórico-intuitiva de la geografía, en la construcción del primer mapa del mundo conocido.   Y bajo la influencia de Parménides y Hecáteo, con Herodocto (484-424), de quien se conservan las primeras historias de la civilización con referencias al lugar en que acontecen.

 

Es entonces, que en el pensamiento geográfico de Anaximandro nace la escuela espacial-cartográfica, así como el pensamiento de Herodoto, según los seguidores de esta escuela y dado que es de él y no de Hecáteo, que se conservan sus historias, nace la escuela fenomenológico-historiográfica, como aquí les hemos denominado.

 

La primera centra su preocupación u objeto de estudio en la magnitud y representación del espacio geográfico, que hasta entonces había reducido por noción empírica a la extensión adyacente a la superficie terrestre, pero que con Anaximandro es ya entendido teórico-intuitivamente como el vacío o la exterioridad adyacente a la superficie  terrestre y a los objetos que la componen; y la segunda, centra su atención u objeto de estudio en los fenómenos y hechos que devienen en el espacio geográfico, o dicho en los términos de un excelente teórico de esta escuela, Federico A. Daus, en las “preocupaciones proyectadas en un problema de espacio terrestre”[6].

 

De la parte espacial-cartográfica, fueron sus primeros exponentes en esta etapa, Eudemo, que hacia el 350 ane determinó la latitud de los trópicos a los 24º, y Dicearco (320-296), discípulo de Aristóteles (384-322 ane), encargado por el Liceo de determinar un método para medir la altura de las montañas e intentar, sin éxito, la medición de la circunferencia terrestre, y, además, quien construye un mapa del mundo habitado (mapa del ecumene).  Y de la parte fenomenológico-historiográfica, sus primeros exponentes fueron, Hecáteo (s.VI), criticado por su contemporáneo Heráclito  (544-483 ane), como “el <<de la mucha ciencia>> por su saber disperso, no sistemático, que no veía la unidad de la naturaleza”[7], pero quien parecía responder al interés de las dos escuelas fundamentales del pensamiento geográfico, pues de una parte, perfecciona según Edwin Raisz[8] el mapa de Anaximandro, quien, además,  fue su maestro; así como de otra parte, escribe una descripción sistemática del mundo”[9]; y Eudoxio (368), discípulo de Platón (428-347 ane), y quien a su vez escribe una segunda descripción del mundo; entendidas dichas descripciones como “el conocimiento de los países y hombres del mundo”[10].
 


[1] Terán Álvarez, Manuel de; La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en “El Hombre y la Tierra”; Enciclopedia Labor, T.IV; Editorial Labor; México, 1958; p.XXVII.

[2] Ibid. p.XXVII.

[3] Ibid. p.XXVII.

[4] Farrington, Benjamín; Ciencia Griega; Editorial Icaria Nº 26; Barcelona, 1979; p.14.

[5] Ibid. p.37.

[6] Daus, Federico A; Qué es la Geografía; Editorial Columbia, Col. Esquemas Nº 53, Argentina; 1966; p.54.

[7] Dynnik, et al; Historia de la Filosofía; Grijalbo, T.I; México; p.74

[8]    Raisz, Erwin; Cartografía; Editorial Omega, Barcelona.

[9] Ibid. p.17.

[10] Terán Álvarez, Manuel de; La Situación  Actual de la Geografía y las Posibilidades de su Futuro; en “El Hombre y la Tierra”; Enciclopedia Labor, T.IV; Editorial Labor; México, 1958.
 


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