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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 mayo 2010 3 05 /05 /mayo /2010 08:01

Clich--Filosof-a

Lógica e Investigación Científica.

  Monografía, 2003 (1).

Dr. Luis Ignacio Hernánde Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 06 may 10.

 

 

Prefacio

 

Me permitiré empezar hablando en primera persona, para narrar, a manera de anécdota, una experiencia personal sobre el tópico que nos ocupa en este documento.  Así, en el primer grado de la Escuela Preparatoria, estudié, como todos, el curso de Lógica; y como todos (o quizá casi todos), poco le entendí.  A pesar de mi interés, no aprendí de ella nada más que lo que a su vez, se explicaba en los manuales de dialéctica materialista.  En esencia, ello fue comprensible, dadas dos razones: primera, que la dialéctica es la forma natural del pensamiento; y segundo, que, como lo dijera Lenin, Lógica, Dialéctica y Teoría del Conocimiento, son tres formas que expresan de manera distintas uno y lo mismo: la relación entre el pensamiento y el mundo de los objetos materiales fuera de él.

 

Pero tuvo que transcurrir un cuarto de siglo, para, un buen día; obsesionado con entender el verdadero significado de la Lógica: los silogismos, para entonces ya sólo oculto en el tema –ciertamente el esencial de la Lógica–, encontrándome en cuatro líneas, toda la explicación e importancia de toda la lógica misma.

 

Una vez más, luego de mucho tiempo de no haber vuelto al tema, pacientemente, releía el Capítulo VIII: El Silogismo, de la Lógica de Gorski-Tavants, capítulo que se desarrolla en seis puntos; desde los elementos del silogismo, su axioma, sus reglas tanto para los términos como para las premisas, y de las figuras del silogismo; donde, respecto de estas últimas, los autores destacaban el tema del “papel de las figuras del silogismo en la demostración”.  Ese, precisamente, era el punto de mi preocupación: cómo elaborar; y haciéndolo de manera consciente y no en forma intuitiva; el proceso demostrativo lógicamente estricto, lo cual equivale a decir, científicamente riguroso.

 

En ese apartado, sin embargo, el papel de las figuras del silogismo en la demostración, se explica sólo en función de sus reglas, y con ello entendíamos ciertamente el papel de los silogismos en la demostración, pero no el proceso de la demostración en sí, fundada en ellos.  Luego, como quinto apartado venía el tema de los modos de las figuras de los silogismos, y, finalmente, en el sexto punto, el tema de los silogismos compuestos y abreviados, y hasta ahí, todo me parecía entendible, pero aun no resolvía mi preocupación.

 

Hasta que, analizándose la explicación de los entimemas y la manera de reestablecer una de sus premisas, que Gorski y Tavants lo exponen en tres etapas..., la luz se hizo en las cuatro primeras líneas de la explicación de la tercera etapa, a saber: “Hay que reestablecer, luego –dicen ahí dichos autores–, la premisa que falta.  Tratándose de la premisa mayor, es necesario unir el predicado de la conclusión con el término medio.  Para reestablecer la premisa menor se une al término medio el sujeto de la conclusión”[1].  Y la Lógica, y su papel e importancia, quedó definitivamente entendido.

 

No era necesario establece el silogismo desde la premisa mayor, y menos aun, omitiendo la comprensión clara del papel de los modos y figuras del silogismo, como equivocadamente yo incurría en ello; bastaba un juicio cualquiera –pero teniendo claras las reglas de los modos y figuras del silogismo–; y a partir de él, tomado ya como cualesquiera de las premisas o el consiguiente, se podía reestablecer todo el silogismo como inferencia mediata, según algún modo de la primera o segunda figura del silogismo, ya sea que se desease demostrar la veracidad, o demostrar la falsedad (o refutación) de algo, respectivamente.

 

Entonces, el método científico con su característica esencial hipotético-deductiva para el proceso de la demostración, quedó comprendido.  El significado de la premisa mayor como juicio que establece el conocimiento antecedente, luego el significado de la premisa menor como juicio que establece la tesis que se quiere demostrar, y finalmente el consiguiente como juicio que establece la hipótesis, constituye la estructura de esencia del proceso demostrativo rigurosamente científico.

 

Así, ahora era fácilmente entendible cómo elaborar la hipótesis a verificar, a partir del mismo juicio que enuncia una tesis a demostrar.  O, a su vez, a partir del juicio que enuncia la hipótesis, reestablecer los juicios que enuncian el tipo de argumentos necesarios al proceso demostrativo.  Y si, siendo verdaderas las premisas, con lo cual el consiguiente será necesariamente verdadero, ello quiere decir que, siendo el consiguiente la hipótesis, ésta se demostrará como verdadera, en función de la demostración de la veracidad de las premisas.  Y, en particular, si la hipótesis se verifica siguiendo todos los proceso empíricos y racionales de la sistematización del conocimiento (medición, experimento, relación causal, análisis estadístico, o lo que le fuese pertinente al fenómeno); entonces podrá decirse, a su vez, que la tesis ha sido corroborada, y por lo tanto, demostrada.  Puede verse que hay, pues, una profunda relación dialéctica entre la tesis y sus argumentos que la explica, idealmente, en todas sus facetas, y la veracidad de la hipótesis que demuestra en lo concreto dichos argumentos.

 

Ahora, siendo la Lógica a su vez, Dialéctica y Teoría del Conocimiento, ya puede entenderse el papel de ella en el conjunto de la metodología científica, es decir, no sólo como parte de los métodos de la teoría del conocimiento, sino como parte de los métodos de la sistematización del conocimiento.

 

Hacer un aparentemente simple Ensayo, que no sea un Ensayo Literario, sino un Ensayo Científico, ha de tener por principal cualidad la coherencia de ideas en el proceso demostrativo; esto es, el ser lógico.  Pero si se pregunta a cualquiera (todos esos que cursamos Lógica en la Preparatoria), en qué consiste la lógica para la elaboración de un Ensayo (o como de la elaboración de un documento de tesis de grado), la respuesta será el silencio, si no es que una vaguedad de aspectos generales que se recuerden de los preparatorianos cursos de Lógica.  De ahí este documento, que no pretende ser un resumen de un Libro de Texto de Lógica; por más que se aproxime mucho a ello; sino de retomar lo esencial de ella, para centrar la atención en esa explicación que a nosotros tanto se nos dificultó, y que una vez entendido, fue determinante para comprender la sencillez del método científico; en un momento histórico en que no hay quien niegue tal, que incluso se le exponga por cualquier profesor sin tropiezo por sus características y los elementos de su sistematización como lo más común; pero que absolutamente nadie, ni profesores ni estudiantes, realmente lo aplique, no sólo porque realmente no se hace investigación científica, sino, esencialmente –ahora lo vemos así–, porque no se entiende ni se sabe de Lógica.

 

Y así, la investigación científica se juzga propia o exclusiva a los “grandes Institutos de Investigación”, y hecha por una especie de “seres especiales”.  Y de ahí el título de este trabajo: “Lógica e Investigación Científica”; que no obstante no ser un documento de divulgación, intenta poner al alcance de todos, por lo menos en el ámbito académico, la noción del hacer de la ciencia por el más común de los mortales.



[1]  Gorski, D.P-Tavants, P.V; Lógica; Editorial Grijalbo, México 1968 ; p.174.

 



 

 

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