Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 23:03

Ícono Educación (enlace)La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: La Sociología de la Investigación Aplicada.  Investigación, 2012 (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

09 ene 12.

 

Al iniciar nuestro trabajo modelo de investigación en geografía aplicada sobre la base de nuestros fundamentos teóricos (filosóficos y geográficos), no dimos tres pasos cuando nos topamos con una crítica situación que reclamaba una reflexión teórica, y que aquí, en la Ciudad de Cuernavaca, Morelos, siguiendo un tanto la idea de Thomas Kuhn (1922-1996), de las “comunidades científicas”, denominaremos: el problema de las “comunidades intelectuales”, como un concepto más amplio que nos permite caracterizar el caso.

 

En la monstruosa Ciudad de México, el problema amplio de las comunidades intelectuales, es de tal naturaleza complejo y vasto, que allí, incluso en su restricción como “comunidades científicas”, en nuestra práctica profesional decidimos omitir, centrándonos en un trabajo absolutamente independiente; pero acá, en la Ciudad e Cuernavaca (a pesar de todo, como se suele decir: “pueblo chico”), por mucho tiempo: primero, continuamos en esa política de omisión  e independencia; segundo, las “comunidades científicas” (a nuestra vista) han sido prácticamente inexistentes, reducidas a meras élites académicas muy cerradas e improductivas (por múltiples razones); y tercero, destaca, en esa productividad, la actividad de ciertas comunidades intelectuales más allá de la vida académica o de instituciones de investigación públicas o privadas; pero vinculadas a grupos de poder político gubernativo en la entidad.

 

Así, al iniciar la obligada recopilación de fuentes antecedentes en el caso del tema a tratar , esa situación se nos presentó con toda su crudeza: se despertó una natural envidia (y al respecto elaboramos una reflexión filosófica cuya lectura sugerimos ahora en este enlace: “La Dialéctica de los Pecados Capitales: La Envidia”), en sus tres formas: 1) la positiva en mayor o menor grado, solidaria y colaborativa del otro; 2) la negativa en mayor o menor grado del otro, obstruccionista, plagiaria a manera de la “casual” investigación igual y paralela, con mayor opción de apoyo a su difusión; y 3) la positiva nuestra, en mayor o en menor medida, en la confianza del otro, dadas las peculiaridades de su adscripción a una u otra comunidad intelectual.

 

Empezamos nuestro trabajo en noviembre de 2011, y con gran rapidez se incrementó su vertiginosidad, hasta que, a partir de diciembre, en el asunto de las fuentes antecedentes, surgió una doble dificultad: 1) el verdadero trabajo de la producción de materiales, es realizado aquí por las comunidades intelectuales, fuera del ámbito académico con su consabida “institucionalidad oficial” de “validación” del conocimiento, siendo esas comunidades intelectuales, de manera lógica y natural, enormemente recelosas de su producción casi no difundida, y lo muy poco logrado, con enormes dificultades técnicas y económicas en publicaciones independientes o al margen de empresas editoriales prestigiadas (que demerita ese trabajo dada la falta de su academicismo), y 2) que nosotros, como ellos, no pudimos ya omitir el vultur vulturis; al buitre en la desfoliada enramada al acecho, en espera –mediante el “casual” trabajo paralelo– de hacer de nuestra producción intelectual la carroña gratificadora de su pobre trabajo académico de “validación” institucional “oficial” (y dicho esto, no porque aquí hagamos una acusación de “hechos”; nada en lo absoluto nos consta, y mucho menos hemos sido víctimas; sino simplemente porque ello está en su naturaleza, siendo, en general, un asunto ampliamente documentado en la historia de la ciencia).  No es casual la reserva de todos, el recelo ante la envidia negativa del que todo quiere para él y nada para los demás; y ello, ente otros factores, es causa del estancamiento en el desarrollo científico y cultural en este lugar.

 

Como quiera, las fuentes documentales más específicas par el caso a tratar aquí, sólo son dos; una, cronológicamente la primera elaborada y ya clásica obligada, de 1966; y la otra más específica aún, de 1997.

 

Es decir, que el conocimiento intelectivo, ese conocimiento del juicio cognitivo, acerca de estos lugares geográficos, no datan más allá de 45 años, y su intención de estudio de detalle, no rebasa los tres lustros.  Más aún, no emanan del ámbito institucional académico, sino de las comunidades intelectuales independientes, que en principio han recurrido a la crónica, y a fuerza de ser lo único, y lo hecho con la pasión del “amor al lugar” en el cual han nacido y vivido (de lo cual daremos referencia y el reconocimiento merecido), han alcanzado un cierto grado de autoridad “oficial” en la materia.

 

Lo nuestro, que en principio por nuestra formación profesional apunta a un gran tecnicismo y la mayor rigurosidad posible, resulta que sería –y he aquí lo sorprendente del hecho–, el primer estudio geográfico del caso tratado.  De suyo, pues, de una enorme importancia y trascendencia por más deficiencia que pudiera tener.

 

No hay pues, ni remotamente, la posibilidad e un estudio semejante, de aparecer el “casual” trabajo paralelo con remedos del modelo de nuestra investigación en geografía aplicada, lo fustigaremos sin miramientos.  Un trabajo de investigación en geografía teórica tiene un sello propio que lo hace de difícil plagio (ya lo hemos demostrado con la pillería de que se intentó hacernos víctima); pero un trabajo de investigación en geografía aplicada, que en principio se ofrece como un modelo para ser usado por los demás, enfrenta la inefable inmoralidad de ética profesional, de que pudiera no citarse y referirse otorgándole los créditos merecidos, en investigaciones en donde, por lo regular, éstas tienen la ventaja del apoyo institucional y todas las posibilidades de publicar.

 

De ahí que, para terminar, íbamos a publicar sin reservas  cuatro artículos a manera de introducción sobre el avance de este estudio; pero ahora, prevenidos por la envidia, tales artículos, y aún ellos mismos con ciertas reservas particulares, los ofrecemos al conocimiento público mediante suscripción a esta revista, bajo el título de: “La Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde los Fundamentos Espacistas de la Investigación en Geografía Teórica: Un Modelo”; modificando la sentencia luego de los dos puntos, de acuerdo con el avance del trabajo y tema tratado en cada artículo.

 

Al final, repugnante lo obligado a manera de protegernos del ave rapaz, en perjuicio de todos; triste condición de nuestra especie apenas dificultosamente en el primer peldaño de la racionalidad.

 


Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios