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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:12

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (12).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 26 ago, 2010.

 

 

2  Teoría del Conocimiento.

 

a)    Concepto de Teoría del Conocimiento.

 

 

“La teoría del conocimiento (gnoseología o epistemología), es la doctrina que trata de las regularidades fundamentales del proceso cognoscitivo, de los métodos, medios y procedimientos generales de que se vale el hombre para conocer el mundo que nos rodea”[1].

 

Existen diversos planteamientos de la teoría del conocimiento, los cuales dependen de la concepción del mundo, mismo que parte de las dos vertientes acerca del problema fundamental de la filosofía. La relación entre el pensar y el ser, la primacía de uno sobre otro aspecto.

 

Para el idealismo filosófico, lo primero es el pensar, la idea; luego el ser, la materia.  Para el materialismo filosófico, por lo contrario, la primacía es del ser sobre el pensar, lo primero es la materia, luego la idea.

 

Para el idealismo, la primacía del pensar sobre el ser, se traduce en la necesaria existencia de un ente supremo, de un creador omnipotente que crea todo cuanto existe.

 

Para el materialismo, la primacía del ser sobre el pensar, en sentido opuesto, se traduce en en que el pensar, no es más que producto de una forma superior de existencia de la materia; que es el desarrollo de la misma a formas cada vez más organizadas, lo que genera la posibilidad de la existencia de la idea.

 

En resumen, para el idealismo, primero existe un Dios todopoderoso creador del mundo material y del hombre.  Para el materialismo, en cambio, el concepto de Dios es producto mismo de la forma material más altamente organizada: el cerebro, y su función, el pensamiento.

 

Es a partir de cómo se resuelve este problema fundamental de la filosofía, que es a la vez el problema fundamental del conocimiento, que dependerá la construcción de toda una teoría del conocimiento específica.

 

De hecho, cada escuela filosófica se estructura a partir de una concepción propia sobre la teoría del conocimiento, de cómo se consideran las regularidades fundamentales del proceso cognoscitivo y de cómo concibe los métodos del mismo para la aprehensión de la realidad.  Más adelante, cuando tengamos que analizar los diversos métodos de la teoría del conocimiento en geografía, habremos de volver sobre este problema de las múltiples concepciones del proceso cognoscitivo.

 

Por ahora, basta dejar considerado que “para conocer con acierto el mundo que nos rodea –dice G. Kurzánov– es imprescindible comprender correctamente la esencia del proceso cognoscitivo, dominar las leyes fundamentales de la gnoseología y concebir los métodos y procedimientos del conocimiento más eficaces, que proporcionan una orientación justa en la investigación científica y ayudan a elegir el camino más corto hasta el conocimiento verdadero”[2].

 

Habremos de partir entonces, de las leyes de la teoría del conocimiento, fincadas en las leyes del desarrollo del pensamiento, y por tanto, de la consideración de la lógica dialéctica, sobre la base del método materialista dialéctico.

 

Se ve, de lo anteriormente expuesto, que existe una identidad entre la dialéctica, la lógica, y la teoría del conocimiento; y éste es un punto fundamental para poder establecer la relación de la filosofía; que contiene la dialéctica, la lógica y la teoría del conocimiento; con el resto de las ciencias, las cuales contienen por su parte, los objetos del conocimiento de la realidad; siendo ésta, una manera de demostrar los profundos e indisolubles vínculos entre las ciencias y la filosofía.

 

En la teoría del conocimiento, el proceso cognoscitivo que lleva por el camino a la verdad objetiva, parte del principio del conocimiento como “el reflejo en el cerebro humano de los objetos y fenómenos del mundo material, de sus propiedades, nexos y relaciones, que se producen sobre la base de la práctica social”[3].

 

La teoría del conocimiento anterior a Marx, había desarrollado ya todos los elementos para su expresión científica, aun cuando no logró alcanzar este peldaño, pues quedó limitada históricamente por su carácter metafísico, en el cual se separaba el estudio de la filosofía en ontología (teoría del ser), gnoseología (teoríaa del conocimiento), y lógica (forma del pensar).  Todo lo cual se fundió en una sola cosa en la dialéctica materialista, donde el conocer, es sólo producto del reflejo lógico del ser, y no aspectos que pueen ser estudiados independientemente el uno del otro.

 

Kant, por ejemplo, consideró la teoría del conocimiento como un problema exclusivamente subjetivo, tan sólo relativo a los medios y límites del conocimiento.  Esto fue superado ya por Hegel, pero sobre la base idealista, en donde no se iba del objeto de la realidad, al conocimiento como reflejo de aquel; sino inversamente, del conocimiento como una forma elaborada por el pensamiento abstracto independiente de la realidad, a la realidad misma.

 

Correspondió a Marx y su momento histórico, el superar tales deficiencias y establecerlos principios y leyes más generales de la teoría del conocimiento científico, dialéctico, que posteriormente Lenin desarrollo.

 

La teoría del conocimiento, consiguientemente, quedó fincada, principalmente, en: 1) la teoría del reflejo de la realidad objetiva, es decir, de la realidad independientemente de nuestro pensamiento, en el cerebro humano, mediante un proceso de intermediaciones que van de lo sensorial como primera forma del conocimiento empírico, a la percepción de la imagen sensorial del objeto de la realidad en el cerebro; 2) en la práctica como base del conocimiento y como criterio de la verdad; 3) en el proceso de las formas lógicas del conocimiento; y 4) en el vínculo teórico-práctico.

 

Respecto al primer punto, la teoría del reflejo en la percepción y formación de la imagen del objeto, no se limita especularmente, no se refleja en el cerebro como en un espejo; quiere decir que el proceso del conocimiento fincado en el reflejo de la realidad en el cerebro, no se limita a la percepción del objeto.  Esto es, la percepción del objeto generado por el acto sensorial, salta a la representación de la imagen del objeto en el cerebro.  El objeto de la realidad nunca es exactamente el mismo reflejado en el cerebro, sino sólo su interpretación a manera de la representación de la imagen del objeto.

 

Sin embargo, esto último no quiere decir que sea imposible el conocimiento de la realidad objetiva.  El que la imagen de la realidad representada en el cerebro no corresponda nunca exactamente al objeto de la realidad, no es un principio agnóstico; esto simplemente quiere decir que la realidad objetiva es multifacéticamente infinita, y el conocimiento humano nunca alcanza a representarlo completa y acabadamente.

 

Sensación, percepción, representación, forman la escala básica del pensamiento en la teoría del reflejo.  Tras de ello continúa hacia formas superiores del mismo, en: el concepto, el juicio, y el raciocinio.

 

En filosofía aún se discute sobre la “célula fundamental del pensamiento”, entendiéndose por ella, ya el juicio o ya el concepto.  Desde el punto de vista de que el juicio es una composición de conceptos, se atribuye a dichos conceptos el ser dicha célula fundamental, sin embargo, el concepto mismo es producto de un proceso de abstracción que se generaliza mediante inferencias inmediatas o juicios, dándose entonces al juicio ese carácter fundamental del pensamiento.

 

El análisis del proceso de la práctica humana nos puede conducir a establecer quizá, no una necesaria primacía, sino un vínculo o relación entre el concepto y el juicio, por lo que más adelante volveremos a ello en el punto sobre las formas lógicas del conocimiento.

 

Punto y aparte, es indudable que el raciocinio constituye la cima del pensamiento humano, éste es lógicamente, producto de una serie de juicios; no sólo como consecuencia de inferencias mediatas o silogismos, sino incluso tan sólo de la inferencia inmediata, constituida por un solo juicio.  El raciocinio, pues, sintetiza el reflejo de la realidad objetiva, y permite ahondar constantemente en su esencialidad.

 



[1]     

[2]     

[3]

 



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