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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:02

 Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 22 jul 2010.

 

El capítulo tercero: “Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Historia de la Geografía y la Relación con su Objeto de Estudios”, trata, toda vez que se ha discutido la importancia de la teoría del conocimiento, de las determinaciones gnoseológicas de cada momento de la historia en el pensamiento geográfico, en cada una de sus dos escuelas fundamentales, revisándose, en primer lugar, las formas del pensamiento geográfico fenomenista, que es el actualmente predominante, y por lo tanto, más familiar, como porque es de esta corriente de pensamiento sobre de la que más abunda, lógicamente, información; y en segundo lugar, la escuela espacista, para la cual hace falta aún rescatar una enormidad de logros y sus expresiones.

 

Finalmente, el capítulo cuarto: “Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Investigación y en la Enseñanza de la Geografía Contemporáneas”, trata de no olvidar estos dos aspectos conclusivos importantes que significan la continuidad del quehacer científico.

 

Se hace una revisión general de su problemática, sus manifestaciones y perspectivas en ambas corrientes o escuelas de pensamiento geográfico.

 

Por último, este ensayo hace un mínimo y general esfuerzo por mostrar las direcciones de la aplicación de la dialéctica materialista a la investigación como a la enseñanza.

 

En este documento se reclama de la necesidad de la conciencia acerca de las determinaciones cognoscitivas de una concepción filosófica del mundo, como parte intrínseca del método científico; y sostenemos que, en tanto el método científico tiene por finalidad aportar una visión de la unidad del mundo, la concepción filosófica que mejor nos explica dicha unidad del mundo en su materialidad, es precisamente el materialismo dialéctico, que considera que el mundo material –y no Dios– es el que hace conciencia de sí a través del cerebro humano, y en función de dicha concepción del mundo es que se analiza todo lo aquí expuesto, haciendo en lo posible un esfuerzo por no caer en la vulgarización de esta concepción filosófica, sin que creamos estar ajenos a ciertas limitaciones y deficiencias, mismas que nos motivarán a nuevas consideraciones al respecto.

 

Si nuestra tesis de Licenciatura nos aportó una definición general del objeto de estudio de la Geografía, este trabajo nos ha dejado a su vez una definición general del método científico y sus manifestaciones en el quehacer geográfico.

 

Nos proponemos en adelante, continuar sobre una definición particular y concreta de ese objeto de estudio, de tal modo que que mediante ello determinemos los supuestos metodológicos específicos del quehacer geográfico, aspirando a que en un plazo no lejano, podamos establecer una teoría unificada de la Geografía, y borremos para siempre las consideraciones  intuitivas subjetivas e idealistas, que mantienen a la Geografía en un estado precientífico.

 

Que ubiquemos bien las características del nivel de descripción en geografía, producto de un mero estudio enciclopédico, su importancia y su necesidad, pero distinguible diáfanamente de las características de su nivel explicativo, producto a su vez, de la investigación causal.

 

Que veamos la metodología de la Geografía no como una reelaboración de los métodos de todas las ciencias; o peor aún, como la mera conjunción de métodos de todas las ciencias; sino, ciertamente, como una reelaboración, pero sólo de aquellas ciencia subordinantes de la geografía, en los marcos de la teoría del desarrollo y subordinación de las ciencias.

 

Que erradiquemos la vana pretensión de encontrar la salida cognoscitiva de la Geografía mediante “modelos” que fuerzan a la Geografía como ciencia de planificación por excelencia, y paradigmas que se suceden unos a otros sin ninguna consistencia.

 

Que empecemos por desadjetivar y descalificar el espacio, para estudiarlo como lo que es, y no como lo que preestablezcamos que debe ser, en la faceta que a esta ciencia le corresponde estudiar: el espacio, entre otras ciencias que lo estudian, y de las que precisamente toma sus bases metodológicas.

 

En fin, para que hagamos de la Geografía una ciencia única, no dual; íntegra, no desmembradora; y en desarrollo, no estatizada en un viejo esquema subjetivo; una ciencia en la que se preste un servicio a la sociedad, como lo hace cualquier otra ciencia natural; mas no por ello la confundamos como ciencia social.

 

Si rechazamos otras tendencias de la Geografía, es porque estas han surgido y surgen de necesidades subjetivas con el deseo de superar las limitaciones de esta ciencia; pero en tanto no responden a un análisis objetivo del desarrollo de la ciencia, no hacen más que salir de una desviación, para entrar a otra, unas veces peor que la anterior.

 

Hablamos única y exclusivamente de unaGeografía, o de la Geografía, porque vemos artificiosas su pretendidas “ramas” de especialización, como sólo podía ser para una disciplina de conocimientos sobre la que se ha teorizado subjetivamente; y que de manera artificial y mecánica se le quiere sacar de su estado precientífico.

 

Creemos que sólo será prudente hablar de sus ramas de especialización, cuando su desarrollo objetivo reclame de manera natural tales especializaciones (que quizá sólo sean válidas en la escuela fenomenista; o que en otro contenido puedan denominarse como hoy; pero careciendo de sentido especular ahora sobre ello).  En el fondo, toda esta artificialidad está representada por el aparato de “ciencias conexas” y “ciencias geográficas” (ciencias auxiliares y ramas de la Geografía).

 

Todo esto, para terminar, no sucede de manera local en la “ciencia geográfica mexicana”; sino que en tanto son problemas de la Geografía como ciencia, es decir, con su carácter universal, todos estos problemas competen a la geografía en el ámbito internacional, tanto en la enseñanza como en la investigación.  De ahí sea ocioso y altamente pernicioso incluso, el plantearse la necesidad de una “Escuela Mexicana de Geografía”.  En todo caso ésta se definirá por otros, dados los aportes de los geógrafos mexicanos al saber geográfico universal; pero más que plantearnos la necesidad de esta “escuela”, debemos plantearnos la necesidad de la definición rigurosa de la Geografía como ciencia, que es precisamente en donde radica la posibilidad de dichos aportes a la ciencia geográfica universal.

 

Cuando iniciamos este estudio, lo hicimos con el único afán de esclarecer nuestras propias ideas; hoy se ha convertido en un fuerte compromiso que reclama nuestros mejores esfuerzos y de nuestra más profunda seriedad, para evitar trascender a lo Eróstrato; pero conscientes de que cualquier ser humano que ha trascendido, lo ha sido por asumir responsablemente un compromiso.  Por ello debo agradecer muy particularmente, a quienes, confiando en ello, han contribuido a formarme este reto: al Lic. Andrés López Díaz, Director de la Facultad de Geografía de la Universidad de Guadalajara; y al Dr. Andrzej Zeromski, distinguido colaborador suyo como Oficial Mayor Académico de dicha Facultad.

 

Así mismo, a todos los organizadores y asistentes al curso en que he expuesto este trabajo en la Facultad de Geografía, en noviembre de 1985, en el cual me dieron la oportunidad de comprobar que esto no es un delirio.

 

Y por último, a los profesores que se fueron, confiando en que algún día, alguien, no dejará caer sus esfuerzos, sabedores de que tendrían que ser traducidos a otro tiempo.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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